Va por ti, Abuelita

Lleva días rondando por mi cabeza y es que los recuerdos afloran cuando más se necesitan. Hace unos meses te vi por última vez y no podré olvidar esa sonrisa en tu rostro mientras pronunciabas mi nombre. Hoy esa imagen es capaz de cristalizar mis ojos porque te has ido en un día muy señalado para mi.

fullsizerenderPero de ti me quedan muchos recuerdos, muchas conversaciones llenas de consejos, más de algún secreto y sobre todo muchas vivencias. Me enseñaste a ser fuerte porque tú lo eras, me enseñaste a tener carácter porque tú lo tenías, me enseñaste a ser cariñosa porque tú lo eras, me enseñaste tantas cosas… Sé que te echaré de menos pero en mi corazón está tatuado tu recuerdo. Siempre me insistías en que tenía que escribir y recuerdo como te alegraste cuando empecé este blog sin se supieras muy bien lo que era. Hoy, a pesar de todo, puedo agradecerle a la vida todos los momentos que me ha permitido estar contigo. La vida es el libro que nosotros mismos vamos escribiendo, y aunque el tuyo ya está finalizado, yo necesitaré citarte en más de una ocasión…

Y hablando de citas, hace unos días estuve viendo el musical de El Rey León. Y de sus diálogos cargados de lecciones me quedo con las palabras de Mufasa: “Mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos miran desde las estrellas, así que, cuando te sientas solo, recuerda que esos reyes siempre estarán ahí para guiarte”. Yo ya miraba al cielo y veía a mis dos reyes, Eusebio y José María, ahora además, tendré una reina. Así será difícil que me pierda…

Gracias por tanto, abuelita. Descansa en Paz.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Para esos valientes del Sant Joan de Déu

Cargada de sentimientos se presentó la noche del sábado. Unos sentimientos de esos que pellizcan el corazón y te ponen la carne de gallina. Los que me conocen pueden pensar que estoy hablando de mis sentimientos rojiblancos, pero hay algo mucho más importa a que tu equipo gane o pierda. El sábado, acompañada por buenos amigos, reviví la victoria más importe de mi vida. No me dio tres puntos. De momento, me ha dado diez años más de vida. Y eso, no hay partido de fútbol que pueda igualarlo.

En el Hotel Arts de Barcelona se vivió una noche de lo más solidaria. Bajo el lema “Ajuda’ns a Créixer” y a beneficio del Servicio de Oncología del Hospital Sant Joan de Déu cenamos pensando en la importancia de unirnos para hacer frente al que, sin duda, es nuestro rival común. Cuando el cáncer se cruza en tu vida, las prioridades cambian. A mí, la leucemia me llegó con veintiún años y fue muy duro. Recuerdo los largos días en el hospital, los ciclos de quimio, la espera de las buena noticias, las muchas inyecciones que me pusieron, las temibles punciones medulares… Fueron muchas cosas negativas pero aun así tenía momentos buenos. La sonrisa era mi mejor escudo, mi familia y amigos fueron mis fieles compañeros de batalla y mis doctores se encargaban de crear la estrategia a seguir en esta batalla. Un batalla que tuvo su punto de inflexión en el día que me dijeron que tenía un donante de médula. Eso si que es un premio, y de los gordos. Ahí todo cambió. Y aunque las fuerzas me flojearan, esa “inyección” de ánimo que llegó desde Alemania, me llenó de optimismo y valentía para afrontar el trasplante de médula que tanto anhelaba.

fullsizerenderPues bien, si eso es lo que viví hace diez años, el sábado volvió a pasar todo por mi mente. Mi mesa tenía en un cártel el nombre de Ariadna, una amiga que siempre estará en mi corazón. Si ya es duro lidiar esta batalla siendo adulto, no me quiero ni imaginar como tiene que ser siendo un niño. Lo que hace el Hospital Sant Joan de Déu es impresionante. Sus comienzos no fueron fáciles pero juntando el trabajo de los profesionales y la solidaridad de todos está claro que se logran los objetivos. Y ahora más que nunca, hay que aliarse para hacer frente, de la mejor manera posible, al cáncer que trunca la infancia de los más pequeños. Si la unión hace la fuerza, unámonos con la solidaridad por bandera.

Y si hablamos de banderas, la mía también estuvo en esta noche solidaria. Sonó el Color Esperanza y aunque conseguí retener mis lágrimas en los ojos durante toda la velada; al final con esta canción llegó el momento de dejarlas salir. El tiempo cura las heridas, va borrando los recuerdos pero hay cicatrices muy arraigadas, no a la piel, sino al corazón. Emocionarme en los primeros acordes de está canción es normal. No lloro por que me ponga triste, lloro porque al final de los casi cuatro minutos que dura, me lleva al pasado para cargarme de fuerza y energía para el futuro.

Ahora puedo afirmar que Aun tengo la vida, precisamente, para vivirla. Así que pensando en los pequeños valientes, que están luchando con todo su “coraje y corazón”, dado el día que era, espero que muy pronto “batalla a batalla” se conviertan en los héroes de una guerra, que sin duda, los hará más fuertes.

El sábado mi lugar no era el Vicente Calderón, mi sitio estaba en la Ciudad Condal y mi corazón se unía al del Servicio de Oncología del Sant Joan de Déu y a sus pacientes y familiares. ¡Ahí tenía que estar!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

La sorpresa del Por Ellas

Ya sea en los buenos momentos o en los malos siempre está conmigo, y es que la música nunca dejará de acompañarme. No tengo ninguna preferencia entre los diferentes estilos porque, precisamente, en ellos reside la capacidad de adaptarse a mi día a día. Obviamente, hay canciones que son especiales y tienen una lista de reproducción propia.

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Coti cantando Color Esperanza en el Barclaycard Center (Madrid)

Hablando de ser especial, aun con la voz algo ronca, revivo la noche del pasado sábado. Fue en el Barclaycard Center de Madrid donde más de diez mil personas cantaron por una buena causa: la lucha contra el cáncer de mama. Con el rosa como telón de fondo fueron subiendo al escenario artistas que hicieron vibrar a un público que estaba más que entregado. Muchos se emocionaron cuando Ruth Lorenzo cantó Voces, el himno de este año. Reconozco que fue un momento especial, pero no fue esa canción la que hizo que temblaran mis piernas, mis manos y, por supuesto, que mis ojos dejaran salir esas lágrimas cargadas de recuerdos, unos recuerdos de lucha, de victoria, de alegría, de sufrimiento y de tantas cosas… El responsable de todo ello fue Coti. No me esperaba que cantara Color Esperanza. Este tema fue el himno durante toda mi batalla. Han pasado muchos años y aun sigo emocionándome con los primeros acordes. El 22 de octubre de 2016 ya forma parte de mi historia porque por primera vez lo escuchaba en directo. Acompañada por mi madre viví, o mejor dicho, vivimos un resurgir de aquella batalla que marcó un antes y un después en nuestras vidas. Lo mejor de todo fue el abrazo que nos dimos al acabar esta canción, acabábamos de cumplir un sueño que nació en la cama de un hospital. Menos mal que el argentino continuó con Antes que ver el sol y Nada fue un error para volver a dar ritmo a mi corazón y seguir botando como llevaba haciéndolo todo la noche, aun quedaba una hora de concierto…

Un concierto que acabó con los niveles de adrenalina en lo más alto. Sergio Dalma y su Galilea pusieron el broche final a un Por Ellas difícil de olvidar. Llevaba un mes esperando esta cita y ya forma parte del pasado, sus recuerdos ya están en la memoria, en las fotos, en los videos, pero sobre todo, en mi corazón teñido de color esperanza. Eso sí, lo bueno es que ya queda menos para el Por Ellas 2017. La cuenta atrás ha comenzado…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Cumpliendo 10 años…Gracias a mi donante de médula

Dicen que el tiempo es relativo, y vaya que si lo es. Diez años han pasado desde aquel día que fue a la vez un principio y un fin. Fue ese donante de médula alemán el que acabó con los duros ciclos de quimio, la radioterapia y los tratamientos para dar comienzo a una “nueva vida”. Gracias a su generosidad puedo decir que vivo de regalo, de un regalo lleno de vitalidad. De lo malo hay que quedarse con lo mejor y aunque a veces es complicado, la vida, ésa que solo se vive una vez, da segundas oportunidades. Y las segundas oportunidades, en este caso, son mejores que las primeras. Ya he dicho en más de una ocasión que cuando una persona lucha por su vida, las prioridades cambian. Y a lo largo de esta década me reafirmo en ese pensamiento que surgió en la cama de un hospital. Las pequeñas cosas y los detalles son los protagonistas, sin duda, de los mejores recuerdos…

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Con el 14 a la espalda pensando en la fuerza de la vida

Aquel día fue el comienzo de otra etapa. Una etapa no muy sencilla pero envuelta en un optimismo y fortaleza superior a la anterior. Después del trasplante solo ansías buenas noticias que a veces llegan a cuenta gotas; pero cuando llegan son la mejor inyección de felicidad. Pasaron los meses y como todo es cuestión de tiempo recuerdo cuando llegó el día en el que me dijeron: “Jimena, haz vida normal”. A lo que respondí: “¿Qué es vida normal?” Mi mundo, esa “vida normal” de una joven de 22 años era algo con lo que había soñado en las insomnes noches de hospital. Pero poco a poco fui retomando las riendas de mi vida. Esas riendas que de la noche a la mañana me habían arrebatado. Recuerdo que me emocioné cuando volví a pisar el Vicente Calderón de la mano de mi padre, lloré en el concierto de Alejandro Sanz abrazada a mi madre disfrutando, precisamente, de El tren de los momentos. Volví a salir de compras, a coger el autobús, a conducir… Todas esas lágrimas compensaron los duros momentos que ya formaban parte del pasado. ¡Volvía a tener una vida que vivir! No podía ser más feliz…

Y esa alegría que llenó de energía mis débiles piernas es una fuente insaciable de optimismo. Una década después, con el Color Esperanza por bandera y cicatrices de luchadora, ando rebosante de fuerza para pelear por mis sueños. Uno de ellos lo cumpliré el próximo 28 de septiembre en la ribera del Manzanares. Del brazo de mi padre acudiré a ver a los equipos de mi corazón: El Atleti y el Bayern. Serán noventa minutos en los que las emociones estarán a flor de piel. Este regalo se lo debía a la persona que compartió conmigo las noches más duras de mi vida. Ganemos o perdamos este partido va por ti, papá. Para el otro, tendré que esperar hasta el 22 de octubre para cantar con mi madre las muchas canciones que se escuchen en el solidario concierto de “Por Ellas”. Fuiste mi confidente, mi valle de lágrimas, mi mayor motivación, así que, va por ellas y por ti, mamá.

A la espera de esos dos días, toca celebrar el día de hoy como se merece. Brindaré por la salud, por los sueños, por los amigos, por mi familia, y por supuesto, por ese anónimo donante de médula que hoy más que nunca me permite decir: Aún tengo la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Antonio Hueso: Compañero del día

Decía Khadil Gibran, novelista libanés: “No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir”. Y que razón tenía porque los mejores momentos siempre se pasan rodeados de esos “hermanos” que no son de sangre. Los amigos cuesta encontrarlos pero cuando los tienes se convierten en pilares fundamentales. Saben escuchar, saben aconsejar o simplemente, saben estar a tu lado. Y es que “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. A lo largo de la vida he intentado descifrar el mensaje de las personas que se han cruzado en mi camino. Y obviamente, no todas están en mi lista de contactos y solo unas pocas tienen la estrella de “favoritos”… Esa estrella que me indica que aunque no los puedo ver siempre están ahí porque en la buenas y en las malas nunca les falla la cobertura.

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Bajo la Puerta del Sol con Antonio Hueso

La que sí me falla algunas veces es la antena del coche, de mi casa o la aplicación del móvil con la que día a día escucho a un buen amigo. Él es el que pone banda sonora a mis mañanas de once a dos en Cadena Cien. No nos vemos mucho pero cuando lo hacemos solo con mirar a sus ojos sé cómo estás. Alguien me dijo que la mirada es el lenguaje del corazón y me enseñó a interpretar ese mensaje sin palabras. Ahora, estarás «De Cerca» con grandes cantantes y sus fans, sé que es un nuevo reto para ti, pero la vida en si misma es un desafío que todos los días afrontamos…No lo olvides y como suele decirse “Pa´lante como los de Alicante”…

Y eso te viene que ni pintao´… porque a orillas del Mediterráneo eres feliz, disfrutas de la playa, de los tuyos, de tu gente… en definitiva, de los placeres de la vida. Los que te conocemos sabemos que eres amigo de tus amigos, cariñoso, familiar algo que has compartido con el mundo gracias a tu vlog . Esa sí que es una buena idea, porque personas como tú no hay muchas… Hasta aquí todo son virtudes y con la mano en el corazón puedo prometer que no miento. Obviamente, tienes tus defectos… me cuesta asumir que simpatices con el Real Madrid, pero bueno, nadie es perfecto… Antonio Hueso, aquí tienes a una amiga rojiblanca que disfruta del día a día con coraje y corazón. La filosofía colchonera la tengo muy aprendida, así que cuando necesites una inyección de moral… Tú pones la música y yo la letra.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Burgos me “sacia” de recuerdos…

Siempre hay una buena excusa para ir a Burgos. Y no lo digo porque sea mi ciudad natal, sino porque la historia fluye por sus calles, por sus monumentos, por su gastronomía… Es un buen lugar para perderse.

Reconozco que cada vez que voy, lo primero que tengo que tener en cuenta es, sin duda, la previsión meteorológica. Para muchos Burgos es sinónimo de frío, y no seré yo quien niegue esa afirmación pero ¡ojo! porque cuando aprieta el calor en la localidad castellana no hay quien pare. Y así fue. Cerca de los treinta grados marcaba el mítico termómetro que se divisa cuando levantas la vista para contemplar al Campeador. Día atípico no, día de verano. Así que había que disfrutar de Burgos, de sus terrazas y como no, de la familia.

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Con Margarita y Jesús, disfrutando de Burgos y los amigos

Por muy poco tiempo que esté en mi tierra siempre hay visitas “obligadas”. Esta vez, tenía que ir a tomar unas “tapitas” a los sitios en los que desde niña aprendí lo bien que se come en Castilla. Y digo “tapitas” porque fueron el aperitivo de la que fue una comida como Dios manda. Me gusta mucho el jamón serrano, y siempre paso por el Rimbombín a saludar a mi amiga Margarita. Me fui sin verla y sin comerme una Alpargata. Esta me la debes Marga. Sendas cosas me dieron pena pero ya tengo otra excusa para regresar más pronto que tarde.

A pocos metros de allí, entré en la Cabaña Arandina. Sin una bravas no me iba a quedar. No sé si son las mejores o no pero si te las sirve Jesús ya son inigualables. Lleva tras la barra muchos años. Yo ni siquiera había nacido. Pero la simpatía y la sonrisa con la que me recibe siempre son fundamentales para que aunque llueva, nieve o haga calor pase por la Cabaña a darle los buenos días. La experiencia es la madre de la ciencia y Jesús sabe mejor que nadie las muchas historias de las que se ha hablado, se habla y se hablará en la suculenta barra. Es amigo de sus amigos y eso es algo que no tiene precio.

Entre bravas, alpargatas, cojonudos, cojonudas, capataces, tigres y un sinfín de nombres fue un aperitivo de los más variado. Gastronómicamente salí más que saciada. Fue un viaje relámpago pero bien aprovechado. Habrá que ir pensando en el próximo porque me quedan muchas cosas por ver, por comer y sobretodo por recordar. Esto ha sido un Hasta luego, Burgos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

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Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Un café, una batalla y muchos sueños…

No era la primera vez que iba a Barcelona y, por supuesto, no será la última. La Ciudad Condal tiene mucho para ver y aunque iba preparada para turistear por sus calles y exprimir los días al máximo, el tiempo, a veces, pasa más deprisa de lo que queremos. A orillas del Mediterráneo comenzó un fin de semana de esos que son difíciles de olvidar. Muchas imágenes y muchos momentos ya están grabados en mi mente pero nunca imaginé que allí iba a sentir pinchazos en viejas cicatrices. Porque aunque dicen que duelen con el cambio de tiempo, en este caso lo hacen porque los sentimientos estaban a flor de piel.

A punto de cumplir una década del año más duro de mi vida, reconozco que a lo largo del dos mil dieciséis todo son recuerdos. Y no es para menos, ya que lo que conmemoramos es la victoria en la batalla más dura a la que me he enfrentado. De ella, llevo muchas cicatrices, algunas han desaparecido con el paso de los años pero otras siguen ahí. Recordándome donde he estado y a su vez impulsándome al futuro con una fuerza que a veces ni yo sé de donde sale. Pero la vida es así, me enseñó a ser fuerte de una manera que marcó un antes y un después. Pues bien, fue en Barcelona donde esa fortaleza cedió ante los recuerdos, y a su vez, se recargó de optimismo y alegría.

IMG_7519Una alegría marcada en la sonrisa de Ari. Compartimos vivencias tomando un café bien cargado de positividad. Hace unos meses que fue trasplantada de médula, tiene ganas de celebrar su primer aniversario y no me extraña, porque es una gran satisfacción sentir que todo va bien. En su mirada veía mi reflejo. Fue una vista al pasado cargada de sentimientos pero al igual que luché yo, lo ha hecho Ari. Otra campeona que irá sumando años de vida al nuevo calendario que comenzó en octubre. Esa es una gran satisfacción que borra los malos momentos que han marcado una etapa difícil de olvidar. Yo tenía 21 años cuando la leucemia se adueñó de mi vida de la noche a la mañana, Ari solo 13 la primera vez y 17, la segunda. El destino quiso que peleáramos y lo hemos hecho. Por eso, ahora es el momento de disfrutar de todas las enseñanzas que la vida muy duramente nos ha dado. No hay que olvidar que “el éxito en la vida no se mide por lo que logras sino por los obstáculos que superas”.

Ahora es el momento de vivir, de disfrutar, de dar la auténtica importancia que tienen las cosas… Ari y yo somos dos amigas luchadoras que queremos sonreír al día a día, ese día a día que generalmente no es valorado. Y es que en un segundo todo puede cambiar por eso, no hay tiempo que perder, tenemos muchos sueños que cumplir. De momento, y después de ese café podemos decir que Aun tenemos la vida para…

Imagino que ahora se entenderá porque tengo ganas de volver a Barcelona. Me quedan muchos monumentos que visitar y muchos cafés que tomar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Burgos: el principio de una historia

Siempre me acompaña allá donde voy y es que a medida que pasan los años se ha ido convirtiendo en algo imprescindible. El móvil ya no solo sirve para llamar o mandar mensajes, ya hace de todo. Como buen compañero de viajes ha retratado muchos de mis recuerdos. Sin ir más lejos hace unos días me acompañó por las calles de mi tierra natal. Burgos es una gran fuente de fotografías. Su catedral, El Cid, el Arco Santamaría, El Espolón… son por decirlo de alguna manera, “los básicos” que todo visitante se lleva para el recuerdo pero hay mucho más…

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En la Catedral de Burgos

Frente a la placa que conmemora el famoso juramento de Rodrigo Díaz de Vivar me prometí volver a mi ciudad más pronto que tarde. En ella no sólo viví mi infancia sino que es en Burgos donde tengo toda una biblioteca de imágenes de una gran parte de mi vida. Muchas de ellas no están fotografiadas por ningún teléfono móvil. Antes eran las cámaras y sus carretes las que nos tenían en vilo para saber si una foto había salido bien o mal. No se puede discutir que con el paso de los años la tecnología ha ido ganando protagonismo hasta convertirse en indispensable. Ahora bien, aunque el móvil es un básico de mi bolso, también lo es, un bolígrafo. Me gusta escribir siempre que lo necesito, y a veces, ni la tableta ni el ordenador están conmigo. Por eso, me he acostumbrado a llevar algo muy especial. Fue mi tía Inma la que me regaló un libro en blanco. Muchas son las páginas que tengo que escribir, de eso no hay duda. Serán textos escritos de puño y letra. Seguramente no tendrán ningún premio, pero hay algo que hace que este libro sea especial. Es artesanía con mayúsculas. Del trabajo de sus manos ha nacido este regalo de lo más apropiado. Para mí no hay libreta que pueda igualar esta gran obra. Ahora serán las letras las que deban estar a la altura. Esperemos que así sea.

Y con la firmeza de que aun tengo la vida para seguir batallando por mis sueños, he afrontado la primera página en blanco a pies de la Catedral. Esas primeras palabras son pura motivación, porque de ahí nace la fuerza para seguir escribiendo. Esto me recuerda la popular invocación del juglar en el Poema del Cid que tan bien se sabía mi abuelo, ferviente burgalés: “Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis, por vosotros, los burgaleses, los que vivís en ciudad, por vosotros, pueblo llano, hartos ya de trabajar, por las mujeres y niños, que rondan por el ferial, por estos y por los otros, por los de aquí y de allá, vecinos y forasteros que vinisteis al lugar, sin distinción, para todos comienza aquí mi cantar.” Ahora, es el momento de continuar, para guardar esos textos, esos recuerdos y esas vivencias en mi “Cofre del Cid” porque lo que tiene valor sentimental siempre ha de estar a buen recaudo.

¿Te has parado a pensar cómo sería la novela de tu vida?… ¿Te gustaría?… Siempre hay un momento en el que la historia puede dar un giro… Nunca es tarde si la dicha es buena.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Los recuerdos del terreno de juego

 

He reído y he llorado. He gritado y he enmudecido. He soñado y me he decepcionado. Muchas han sido las situaciones que me han provocado esos sentimientos. La vida te lleva de un extremo a otro como a un péndulo de un reloj. Ella es caprichosa pero depende de nosotros afrontar todos esos momentos. Unos son más fáciles que otros. Aunque, en definitiva, la realidad es ese día a día con el que tenemos que lidiar.

Pero, haciendo un paréntesis en la dura rutina. Hay algo que me evade y que también me hace llorar, me hace reír, me hace gritar, me hace callar y, por supuesto, me hace soñar. Ese algo, en mi caso va teñido de rojiblanco. Guste o no, por algo el fútbol es el deporte rey. En mi memoria hay grabados grandes momentos vinculados con diferentes terrenos de juego. Si bien es verdad, una mayoría están en la Ribera del Manzanares, pero esos recuerdos siempre van acompañados de grandes experiencias. Con mi familia y mis amigos he vivido en numerosas ocasiones noventa minutos que quizás, no hayan sido de buen fútbol pero sí de gran regocijo. Eso es más importante que tu equipo gane o pierda.

FullSizeRenderLos que me conocen saben que el Atlético de Madrid es el equipo por el que sufro. Reconozco que solo he llorado una vez dentro del Calderón. Y el motivo no fue una derrota, fue por algo especial. Tras superar una leucemia, volver a ese estadio de la mano de mi padre era recuperar algo que el cáncer me había quitado. Aquel encuentro fue, sin duda, una victoria personal. Todo volvía a la normalidad.

El fútbol será el deporte rey pero en mi caso comparte el trono. El baloncesto, el tenis, la natación también han grabado imágenes para el recuerdo en mi memoria. Si hay una cosa que tengo clara es que de todo se aprende. El trabajo en equipo, la fuerza de voluntad, el poder de la mente… son algunas cualidades que si están “bien entrenadas” son “la mejor defensa” para frenar las dificultades que la vida, sin arbitraje, nos chuta para intentar meternos un gol. En nosotros está hacerlas frente y pararlas con “coraje y corazón”. Así seguro que levantamos la “copa de la vida”, la copa de la felicidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

**Gracias a Óscar Fernández Romero por sugerirme hacer esta reflexión entre la vida y el fútbol.

 

 

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