Una experiencia para vivir: Reto de altura

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¿Te atreves? No es la primera vez y, por supuesto, no será la última que leas u oigas esta pregunta. Cuando te plantean un reto puedes ser valiente y aceptar, o puedes ser un cobarde y rendirte sin intentarlo. Aquí os planteo el Reto de Altura a elegir entre cinco, diez o quince kilómetros. Sé que muchos ya están pensando en justificarse pero allá ellos, dijo el general Patton: “Acepta los retos de modo que puedas sentir la emoción de la victoria”…y superarse a sí mismo es el mejor premio que una persona puede recibir…¿Te atreves o te excusas? Allá tú…

La cita será el próximo tres de agosto, aún hay tiempo para prepararse y, por supuesto, para inscribirse. Muchos no habréis corrido nunca pero sí lleváis años caminando…Siempre hay solución para los problemas. “No puede haber grandes dificultades cuando abunda la voluntad” aseguraba el escritor italiano, Nicolás Maquiavelo.

El autor de “El Príncipe” nos ayudaba a buscar en nosotros mismos la voluntad que nos lleva a superar las dificultades de la vida sean del tipo que sean. Muchas veces, esa voluntad no la encontramos y nos hundimos en los problemas. Todo eso porque “en la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza” como escribió el británico Samuel Johnson…Nadie dijo que sería fácil pero sí que iba a merecer la pena. Después de reto de altura habrá un antes y un después. Porque todos los retos de la vida dejan una experiencia y sobre todo, una lección y un recuerdo.

Cicerón, gran orador romano, aseguró que “cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria”. La dificultad es superar algo que creías imposible. Pueden ser cinco, diez o quince kilómetros pero la gloria será tuya si vences a la pereza, a las excusas y el primer domingo de agosto te unes a reto de altura.

“Si lo dejo ahora me arrepentiré para siempre” se decía en la oscarizada película El Señor de los Anillos…Querer es poder…¿Te atreves? (www.retodealtura.net)

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

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Alemania: Weltmeister!

Estoy contenta por Alemania y cansada de escuchar que en Argentina jugaba “el dios” Messi. Pues bien, si Jesús resucitó al tercer día, la albiceleste tiene cuatro años. La Mannschaft entra en los anales conquistando la copa del mundo en continente americano. Y como la Historia la escriben los vencedores…Este capítulo será en alemán…

Vor vierundzwanzig Jahren…es decir, hace veinticuatro años que Alemania levantaba su última copa del mundo…Así podría empezar, perfectamente, un cuento de los famosos hermanos Grimm…Hemos disfrutado como niños de un sueño que comenzó el doce de junio de dos mil catorce y ha tenido un gran despertar: El mejor premio que todos los germanos, y sus simpatizantes querían… Las sonrisas de unos contrastaban con las lágrimas de los otros. Los argentinos vieron como se les escapaba la final. Su estrella se apagaba por momentos y eso que se llevó el premio de consolación: El balón de oro más cuestionado de la historia…

levantan copa

Con esta imagen, se cierra el último capítulo mundialista. Brasil caerá en la memoria de muchos y en el más profundo de los olvidos de todos aquellos que defraudaron a su afición o a sí mismos. En la vida no hay excusas cuando se trata de luchar por lo que se quiere. Las mejores cosas no son fáciles de conseguir. Dijo La Fontaine que “ningún camino de flores conduce a la gloria”. Alemania no lo tuvo fácil pero luchó por lo que quería. Ni la debilidad por la gripe hundió la mentalidad de estos campeones. Si se quiere se puede…

El reinado futbolístico dura cuatro años, por lo menos. Es el momento de disfrutar lo conseguido. La cuarta estrella lucirá en la constelación alemana sin riesgo de que pueda apagarse. La Mannschaft demostró que es un equipo y que la unión hace la fuerza. Impasible se mostró Löw hasta que llegó el momento de celebrar el triunfo. Esa sangre fría que muchos critican es necesaria en muchas circunstancias de la vida. Los que la han necesitado saben a lo que me refiero…

En las derrotas se conoce a los “auténticos” ganadores. De ellas siempre se desprende una lección. Muchos no aceptan perder y agachan la cabeza por cobardía. Es más, no se atreven a mirar a los ojos al vencedor… Si se lucha y se pierde no hay de que avergonzarse…

Sin ninguna vergüenza lucí mi “Trikot” antes del mundial, durante y por supuesto que lo haré después. El fútbol le debía a Alemania una copa y se la ha dado. Y precisamente, lecciones, y no sólo futbolísticas, han dado estos jugadores en Brasil…Que cada quien piense en ellas…

Enhorabuena a los campeones. Que disfruten el momento…pero es importante que no olviden estas palabras de Oscar Wilde: “El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Alemania en su máxima expresión

alemania

Pueden ser de rabia, de cocodrilo, de emoción, de alegría, de cansancio…Pero las que se vieron en Belo Horizonte son las lágrimas de la derrota en su máxima expresión: Lágrimas de humillación…Y es que no fue precisamente bello el horizonte que contemplaban los brasileños…Las derrotas siempre duelen pero las formas de perder duelen aún más. En casa, en su mundial…En fin, no hay mal que por bien no venga…Lo del Maracanazo ya no es su peor pesadilla. No sé como se dice pesadilla en portugués pero sí cual son sus sinónimos: Müller, Klose, Kroos, Khedira y Schürrle.

Se esperaba una semifinal emocionante. Entre las dos selecciones sumaban ocho estrellas mundialistas y, exactamente, ocho fueron los goles que se vieron. Eso sí, los siete primeros los recibieron los brasileños. Ni Julio César puedo frenar a los bávaros. La Mannschaft se convirtió en un máquina de hacer goles. Tanto es así que en treinta minutos ya había marcado cinco goles a una Brasil que se que quedaba muy lejos de las expectativas marcadas. La afición local no daba crédito a lo que veía ni tampoco los millones de espectadores que contemplaban el partido en directo. No hay que olvidar que esta humillación fue, dada la redundancia, vista mundialmente. Ya nadie se acuerda del resto de sorpresas que ha dejado Brasil 2014; en el recuerdo de todos estará el ya conocido “Mineirazo”.

Es cierto que “es imposible ganar sin que otro pierda” como dijo el poeta romano, Publio Siro. Pero cuando la derrota toca de lleno el orgullo del perdedor es mucho más dolorosa. Ahora en Brasil, se buscan responsables de lo sucedido. Todas las miradas apuntan a un mismo hombre: Scolari. Está claro que él asumirá la culpa pero…¿por qué si se gana la responsabilidad es de todos y si se pierde es sólo de uno?…Ahí queda eso…

Por animar un poco a los brasileños, me vienen a la mente las palabras de Saramago: “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. Así que, otra vez será. De momento, ya todo el mundo sabe contar, al menos, hasta siete en alemán. Los chistes y bromas con el resultado se multiplican por momentos. La afición alemana disfruta de la victoria como se merece. Han hecho historia y es normal que quieran celebrarlo. Están a noventa minutos de la copa…Es el momento de no rendirse.

La vida te da muchas lecciones. Ya sea dentro de un hospital, en la calle o en un campo de futbol. Ya se sabe que sin lucha no hay victoria aunque ayer en Mineirao nos enseñó algo que muchos olvidan: La humildad. Alemania ganó pero su actitud fue más que una lección. Dijo Jacinto Benavente: “En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Cuatro candidatos para una copa

 

El menú ya está escogido y las semifinales a punto de empezar. De toda la carta, que ha sido mucha; al final hay que decantarse por unos entrantes a base de una tabla de quesos holandeses. De plato principal, un buen “bife” acompañado por el tradicional Schupfnel alemán. Para beber, lo mejor será una cerveza bien fresquita. De postre, unos alfajores. Y como en toda celebración que se precie, habrá que brindar por la salud de todos los invitados a esta fiesta del fútbol con unas ricas caipirinhas. Dicho así, las semifinales de Brasil 2014 son, como poco, apetitosas.

Apetitosas porque ya solo quedan cuatro candidatos para levantar la ansiada copa del mundo. Brasil, Alemania, Holanda y Argentina están a noventa minutos de llegar a la final de un mundial marcado por las polémicas arbitrales, las lesiones y, como no, el clima. Pero ya no valen las excusas, el esfuerzo ha sido mucho y el reinado futbolístico solo lo alcanzará uno. La historia la escriben los vencedores pero todavía no sabemos si será en portugués, en alemán, en holandés o en español… De Maracaná solo saldrá un campeón.copa

En la fase de grupos los cuatro combinados nacionales quedaron en primer lugar. Es cierto, que no todos mostraron su mejor futbol pero, a veces, aliarse con la diosa Fortuna da resultado. En los octavos y en los cuartos, unos sufrieron más que otros. Que si prórrogas, penaltis, el calor, la gripe…En fin, que había que pasar como fuera. Pero ya lo dijo Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Y precisamente, ganar la gloria es de lo que se trata.

El martes desde el Estadio Mineirao, brasileños y alemanes buscarán el billete para Maracaná. Los cariocas afrontarán este trascendental partido con las bajas de Neymar y Thiago Silva pero siguen siendo los anfitriones, y eso, es un factor añadido. Por su parte, la Mannschaft ha demostrado que ni las temperaturas sofocantes, ni los virus gripales pueden reducir su potencial. No sabemos si los de Löw sabrán bailar samba pero si derrotan a la canarinha… Aprenden seguro…

Y veinticuatro horas más tarde, en el Arena de Sau Paulo, “la naranja mecánica” del estudioso Van Gaal intentará eliminar a la versión más light de Argentina. Una albiceleste que encabeza Leo Messi pero que no podrá contar con Di Maria. Sin duda, una baja muy importante para los de Sabella. Por su parte, los holandeses están en plena forma. Nada ha calmado las ansias de gol de Robben, Van Persie, y Sneijder. Así que deberán afrontar el encuentro como lo que es: Un todo o nada.

Es el momento de apostar por los favoritos, de disfrutar de los partidos y como no sabemos que idioma hablarán los campeones…Digamos simplemente: Alea iacta est!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Francia y Alemania, cara a cara

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En francés es: Deux, en alemán: Zwei y en español: Dos. Precisamente, esos han sido los goles que dieron el pase a cuartos a los franceses y a los alemanes. Los combinados europeos se deshicieron de los africanos. Eso sí, unos sufrieron más que los otros para poder seguir soñando con la copa.

Primero fueron los franceses y los nigerianos los que luchaban por un puesto en los cuartos. El técnico nigeriano, Keshi, presentó un once muy ofensivo para amedrentar a los de Deschamps. A juzgar por lo que se vio en los primeros minutos en el Estadio Nacional de Basilea lo estaba consiguiendo. Les blues generaban pocas ocasiones y su estrella Benzema no llegaba a brillar. Estaba claro, que Francia debía cambiar y volver a ese espíritu que traía de la fase de grupos en la que muchos revivieron la Francia del noventa ocho. El cronómetro corría y los goles no llegaban. Con el empate a cero se llegó al descanso en el que había que plantearse una única cuestión: ¿Cómo inaugurar el marcador?

Querían cambiar el marcador y para ello tenían que cambiar la actitud. Y sí que cambió. Quedaban cuarenta y cinco minutos y el objetivo estaba más que claro. Aunque no fue hasta el setenta y ocho cuando Pogba adelantó a los europeos. La eliminatoria se teñía de azul, y más aún, cuando el nigeriano Yobo anotó en propia puerta, en el noventa, el segundo gol para el cuadro francés. Desde este momento, les blues esperaban a su próximo rival.

Un rival que iba a salir del duelo entre Alemania y Argelia. Mucho se esperaba de la Mannschaft y muy poco se vio de ella. La potencia a la que la selección germana tiene acostumbrados a sus seguidores apenas se vio. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, Neuer salvó la portería alemana en más de una ocasiones. Los argelinos llegaban sin problemas y perdonaron mucho…Eso al final se paga… Aún así, los cerca de cuarenta y tres mil espectadores en el Beira-Rio de Porto Alegre estaban presenciando, in situ, como la Argelia de Vahid Halilhodzic dominaba el encuentro.

Un dominio que continuó durante la segunda mitad del encuentro, aunque el combinado alemán comenzó a generar más peligro pero sin goles. Todo hacía presagiar que se llegaría a la prórroga. Y así fue. El cansancio de los futbolistas era evidente. Ahora sí se iba a poner a prueba la preparación física de los jugadores: Había que aguantar un total de ciento veinte minutos.

Si los goles se hicieron de rogar en los noventa reglamentarios, nada más comenzar la prórroga los de Löw hicieron el primero. Schrrule adelantó a los suyos y Özil sentenció la eliminatoria. Un buen susto se llevaron los germanos con el gol de Djabou. Pero fue solo eso, un susto.

Francia y Alemania se verán las caras el cuatro de julio para buscar el pase a la semifinal. Si de favoritos hablamos que cada quien decida. Lo único que hay seguro es que solo vale: Gagner le jeu o Das Spiel zu gewinnen. Es decir: Ganar el partido.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)