¿Y si te haces donante de médula?

No era el día de mi cumpleaños, ni mucho menos el de mi santo. Tampoco había jugado el Atleti de mi corazón pero ese día fue especial, porque todos los que allí nos encontrábamos teníamos algo en común. Unos habían regalado vida y otros la habíamos recibido y, solo por eso, en el ambiente reinaba la generosidad, el agradecimiento, la alegría y, como no, la ilusión por un futuro lleno de sueños por cumplir.

Mentiría si no reconozco que los sentimientos los tenía a flor de piel, porque aunque el tiempo cura las heridas, las cicatrices ahí quedan. Siempre nos recordarán dónde hemos estado, pero también, nos muestran por lo que hemos luchado. Llevo muchos años abanderando mi día a día con Aún tengo la vida porque gracias a la generosidad de mi donante de médula, puedo seguir luchando por cumplir todo aquello que anhelaba en la cama del hospital. Me he preguntado en más de una ocasión cómo será mi donante de médula, qué sintió cuando le dijeron que era compatible conmigo, cómo será ese joven alemán que me hizo la persona más feliz del mundo aquel martes y trece de junio de hace doce años…

Mi donante de médula me regaló vida. Aún tengo la vida.

En fin, muchas cuestiones en las que la imaginación me ha permitido crear a mi Hans. Pero mi Hans ficticio se llenó de sentimiento y algo de realidad cuando conocí a Antonio y a Eduardo. Ellos han sido el “Hans español” de otro luchador que soñaba, como yo, con ponerle punto final al cáncer. Ellos han donado médula y les aseguré que con ese gesto de generosidad llenaron a otra persona de vida, y sobre todo, de mucha fuerza para afrontar el día más deseado, el día del trasplante. Al igual que yo no olvido ese catorce de septiembre, ellos recuerdan cómo fue todo su proceso. Me encantó escuchar como lo cuentan porque era la primera vez que me lo describía alguien que lo había experimentado. Vi en sus ojos la emoción de saber que habían hecho algo muy grande. Con la carne de gallina, mientras oía su historia, me vinieron a la mente muchas imágenes de mi “día cero”. Comprendí lo que Hans había hecho por mi sin conocerme al igual que Eduardo y Antonio. Son dos personas que eligieron unirse a la batalla de alguien con su mejor arma, su médula. Son un claro ejemplo de lo que necesitan muchos luchadores. Tengamos claro que donar médula es regalar vida. Quienes buscan en la habitación de un hospital aliados en la lucha contra cáncer, solo quieren escuchar de la boca de su médico la frase que yo también anhelé: “Tienes un donante de médula compatible”. Creedme que es la mejor noticia que me han dado nunca y espero que muchos se unan a la lista de donantes, porque la unión hace la fuerza.

Aquel día intercambiamos experiencias, anécdotas, vivencias y esperanzas. Sabemos que sin lucha no hay victoria, por eso, no nos rendiremos ante la posibilidad de llenar de nombres la lista de donantes de médula. Queremos que cada vez sean más los que se unan a mi lema y puedan gritar a los cuatro vientos: “Aún tengo la vida”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Va por ti, Abuelita

Lleva días rondando por mi cabeza y es que los recuerdos afloran cuando más se necesitan. Hace unos meses te vi por última vez y no podré olvidar esa sonrisa en tu rostro mientras pronunciabas mi nombre. Hoy esa imagen es capaz de cristalizar mis ojos porque te has ido en un día muy señalado para mi.

fullsizerenderPero de ti me quedan muchos recuerdos, muchas conversaciones llenas de consejos, más de algún secreto y sobre todo muchas vivencias. Me enseñaste a ser fuerte porque tú lo eras, me enseñaste a tener carácter porque tú lo tenías, me enseñaste a ser cariñosa porque tú lo eras, me enseñaste tantas cosas… Sé que te echaré de menos pero en mi corazón está tatuado tu recuerdo. Siempre me insistías en que tenía que escribir y recuerdo como te alegraste cuando empecé este blog sin se supieras muy bien lo que era. Hoy, a pesar de todo, puedo agradecerle a la vida todos los momentos que me ha permitido estar contigo. La vida es el libro que nosotros mismos vamos escribiendo, y aunque el tuyo ya está finalizado, yo necesitaré citarte en más de una ocasión…

Y hablando de citas, hace unos días estuve viendo el musical de El Rey León. Y de sus diálogos cargados de lecciones me quedo con las palabras de Mufasa: “Mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos miran desde las estrellas, así que, cuando te sientas solo, recuerda que esos reyes siempre estarán ahí para guiarte”. Yo ya miraba al cielo y veía a mis dos reyes, Eusebio y José María, ahora además, tendré una reina. Así será difícil que me pierda…

Gracias por tanto, abuelita. Descansa en Paz.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Cumpliendo 10 años…Gracias a mi donante de médula

Dicen que el tiempo es relativo, y vaya que si lo es. Diez años han pasado desde aquel día que fue a la vez un principio y un fin. Fue ese donante de médula alemán el que acabó con los duros ciclos de quimio, la radioterapia y los tratamientos para dar comienzo a una “nueva vida”. Gracias a su generosidad puedo decir que vivo de regalo, de un regalo lleno de vitalidad. De lo malo hay que quedarse con lo mejor y aunque a veces es complicado, la vida, ésa que solo se vive una vez, da segundas oportunidades. Y las segundas oportunidades, en este caso, son mejores que las primeras. Ya he dicho en más de una ocasión que cuando una persona lucha por su vida, las prioridades cambian. Y a lo largo de esta década me reafirmo en ese pensamiento que surgió en la cama de un hospital. Las pequeñas cosas y los detalles son los protagonistas, sin duda, de los mejores recuerdos…

img_9803

Con el 14 a la espalda pensando en la fuerza de la vida

Aquel día fue el comienzo de otra etapa. Una etapa no muy sencilla pero envuelta en un optimismo y fortaleza superior a la anterior. Después del trasplante solo ansías buenas noticias que a veces llegan a cuenta gotas; pero cuando llegan son la mejor inyección de felicidad. Pasaron los meses y como todo es cuestión de tiempo recuerdo cuando llegó el día en el que me dijeron: “Jimena, haz vida normal”. A lo que respondí: “¿Qué es vida normal?” Mi mundo, esa “vida normal” de una joven de 22 años era algo con lo que había soñado en las insomnes noches de hospital. Pero poco a poco fui retomando las riendas de mi vida. Esas riendas que de la noche a la mañana me habían arrebatado. Recuerdo que me emocioné cuando volví a pisar el Vicente Calderón de la mano de mi padre, lloré en el concierto de Alejandro Sanz abrazada a mi madre disfrutando, precisamente, de El tren de los momentos. Volví a salir de compras, a coger el autobús, a conducir… Todas esas lágrimas compensaron los duros momentos que ya formaban parte del pasado. ¡Volvía a tener una vida que vivir! No podía ser más feliz…

Y esa alegría que llenó de energía mis débiles piernas es una fuente insaciable de optimismo. Una década después, con el Color Esperanza por bandera y cicatrices de luchadora, ando rebosante de fuerza para pelear por mis sueños. Uno de ellos lo cumpliré el próximo 28 de septiembre en la ribera del Manzanares. Del brazo de mi padre acudiré a ver a los equipos de mi corazón: El Atleti y el Bayern. Serán noventa minutos en los que las emociones estarán a flor de piel. Este regalo se lo debía a la persona que compartió conmigo las noches más duras de mi vida. Ganemos o perdamos este partido va por ti, papá. Para el otro, tendré que esperar hasta el 22 de octubre para cantar con mi madre las muchas canciones que se escuchen en el solidario concierto de “Por Ellas”. Fuiste mi confidente, mi valle de lágrimas, mi mayor motivación, así que, va por ellas y por ti, mamá.

A la espera de esos dos días, toca celebrar el día de hoy como se merece. Brindaré por la salud, por los sueños, por los amigos, por mi familia, y por supuesto, por ese anónimo donante de médula que hoy más que nunca me permite decir: Aún tengo la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Antonio Hueso: Compañero del día

Decía Khadil Gibran, novelista libanés: “No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir”. Y que razón tenía porque los mejores momentos siempre se pasan rodeados de esos “hermanos” que no son de sangre. Los amigos cuesta encontrarlos pero cuando los tienes se convierten en pilares fundamentales. Saben escuchar, saben aconsejar o simplemente, saben estar a tu lado. Y es que “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. A lo largo de la vida he intentado descifrar el mensaje de las personas que se han cruzado en mi camino. Y obviamente, no todas están en mi lista de contactos y solo unas pocas tienen la estrella de “favoritos”… Esa estrella que me indica que aunque no los puedo ver siempre están ahí porque en la buenas y en las malas nunca les falla la cobertura.

con-hueso

Bajo la Puerta del Sol con Antonio Hueso

La que sí me falla algunas veces es la antena del coche, de mi casa o la aplicación del móvil con la que día a día escucho a un buen amigo. Él es el que pone banda sonora a mis mañanas de once a dos en Cadena Cien. No nos vemos mucho pero cuando lo hacemos solo con mirar a sus ojos sé cómo estás. Alguien me dijo que la mirada es el lenguaje del corazón y me enseñó a interpretar ese mensaje sin palabras. Ahora, estarás “De Cerca” con grandes cantantes y sus fans, sé que es un nuevo reto para ti, pero la vida en si misma es un desafío que todos los días afrontamos…No lo olvides y como suele decirse “Pa´lante como los de Alicante”…

Y eso te viene que ni pintao´… porque a orillas del Mediterráneo eres feliz, disfrutas de la playa, de los tuyos, de tu gente… en definitiva, de los placeres de la vida. Los que te conocemos sabemos que eres amigo de tus amigos, cariñoso, familiar algo que has compartido con el mundo gracias a tu vlog . Esa sí que es una buena idea, porque personas como tú no hay muchas… Hasta aquí todo son virtudes y con la mano en el corazón puedo prometer que no miento. Obviamente, tienes tus defectos… me cuesta asumir que simpatices con el Real Madrid, pero bueno, nadie es perfecto… Antonio Hueso, aquí tienes a una amiga rojiblanca que disfruta del día a día con coraje y corazón. La filosofía colchonera la tengo muy aprendida, así que cuando necesites una inyección de moral… Tú pones la música y yo la letra.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

3

Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

IMG_7831

Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Julio Montalvo: Amistad y música

“Sin música la vida sería un error”. Tenía toda la razón Nietzsche cuando pronunció estas palabras. No importa tu estado de ánimo porque la variedad de estilos musicales siempre se adaptan a ti. Las melodías, las canciones y sus letras marcan cada etapa de la vida, o mejor dicho cada momento del día. No tengo un estilo que me guste más que otro, lo que colecciono, gracias a la música, son recuerdos inolvidables.

Hablando de recuerdos, pienso en como empezó mi amistad con Julio Montalvo. La sonrisa que este cubano luce siempre en su rostro te invita a llenarte de vitalidad, y no es para menos, porque si a ésta le sumamos lo que consigue transmitir con su trombón, sin duda, los sentimientos se ponen a flor de piel. El jazz es el protagonista de la vida de este viejo rockero que admira a Police, Sting o The Beatles, entre otros. Su fiel compañero es el trombón pero en su corazón está su primer instrumento: el violín. De padre violinista aprendió a enamorarse de la música y nunca se cansará de escuchar piezas como el Concierto en Re Mayor de Piortr Tchaikovsky. Han pasado muchos años desde que comenzó, por eso, de su trayectoria profesional mucho se puede hablar. Ha tocado con Perico Sambeat, David Pastor, Mike Mossman, Glaston Galliza y hasta David Bisbal confió en su profesionalidad. Me permito hacer alusión a la carrera de Montalvo porque su humildad es otra característica que lo define.

Con mi amigo Julio Montalvo. Puro jazz.

Con mi amigo Julio Montalvo. Puro jazz.

Y si de definiciones hablamos, él mismo se considera un “músico, poeta y loco”, eso sí con un gran corazón. No lo digo yo, lo dice todo aquel que lo conoce. “El hijo de Elsa” como Montalvo se auto presenta es un maestro de las notas musicales. Sabe transmitir, sabe emocionar y sabe hacer disfrutar, porque él es el primero que es un apasionado de su profesión. Por eso, para no echar de menos a este amigo me quedo con los cd’s y el DVD que con tanto cariño recibo. Julio, que tan bien me conoce, sabe que en más de una ocasión la música es la mejor medicina para determinados momentos. Así que aunque la distancia o el tiempo no me permitan estar cerca de este trombonista, su música nunca deja de acompañarme. Además, a los buenos amigos siempre se los echa de menos.

Julio Montalvo, cubano de nacimiento, comparte el cariño a su tierra con sus sentimientos españoles. Es un maestro del jazz, es el “jefe” de su trombón pero es un servidor de su público. Y como público, y parafraseando a Ingrid Bergman en Casablanca, te digo: “Tócala otra vez, Julio”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un gol cargado de energía

Sólo se gritó una vez, pero su eco aun retumba en los oídos de muchos. Son tres letras que juntas llenan de adrenalina a los afortunados que las chillan. Y si no que nos lo pregunten a los colchoneros que vimos como nuestro equipo sacó los colores al Real Madrid. Y por si la derrota no fue suficiente, lo mejor de todo es que el Atleti se reencontró con el gol en el Santiago Bernabéu. ¿Qué más se puede pedir?

Puestos a pedir, me conformo con que los de Simeone sigan premiando a su afición con alegrías como la del otro día. Ya queda en el pasado eso de ser “el pupas”, porque aunque sigamos sufriendo, también sabemos que “creyendo” se alcanzan metas y se cumplen sueños. ¿Soñar con ganar a los merengues? Eso ya se ha convertido en una tradición… y que sea por muchos años. El sábado el que prendió la llama de la euforia fue Griezmann pero el mérito fue para todos. Eso me recuerda a John Fitzgerald Kennedy cuando dijo: “La victoria tiene un centenar de padres pero la derrota es huérfana”. Lo del Atleti fue una muestra de trabajo en equipo pero las palabras de Cristiano Ronaldo no es que dejen huérfana a la derrota es que dicen mucho más… “A buen entendedor pocas palabras bastan”… Eso sí, permíteme que parafrasee al célebre filósofo italiano, Dante, y te diga: “Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo”…

FullSizeRenderLos colchoneros no estamos para ser castigados porque gane o pierda el Atleti siempre sabemos mantener la cabeza muy alta. La vida siempre da una de cal y otra de arena. Así que me tocaba cerrar el mes de febrero con una alegría de esas que por un momento hacen que te olvides de todo. En esta ocasión ha sido el equipo de mis amores el que ha devuelto la sonrisa a mi cara. Una sonrisa en la que se puede leer: Aúpa Atleti y cuyos efectos me llenan de energía, no solo para animar a los míos sino para seguir luchando por mis sueños. Serán ellos los que goleen sin problemas a las adversidades. Ya tengo mi equipación preparada, así que: A ganar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Dos nuevas incorporaciones rojiblancas

Hay partidos y partidos. En unos el resultado es más importante que en otros, en éste lo era porque el Atleti se jugaba acercarse al líder, pero confieso que poco me interesaba el marcador. Estaba más centrada en ver disfrutar a las que sin duda eran las protagonistas del encuentro. Fueron Fer y Yolis las que me llevaron a la ribera del Manzanares para ser la anfitriona de su primer partido en el fortín rojiblanco.

FullSizeRenderCada vez que México se cruza en mi vida es inevitable que me asalten los buenos recuerdos y luzca mi mejor sonrisa, pero fueron estas dos mexicanas las que han marcado este partido en los anales de mi memoria colchonera. Del encuentro poco se puede decir. Aunque no se vieron goles las oportunidades no faltaron. Y hablando de oportunidades, espero que el destino me premie con volver al Calderón con el resto de mi “familia mexicana”. Con el coraje y corazón del que presumimos los atléticos prometí ir a ver a los Rayados de Monterrey, equipo del que ya puedo presumir como una aficionada más. Tengo claro que del Atleti se nace, porque obviamente fui incapaz de responder a la primera pregunta que me hicieron: “Jime, ¿por qué eres del Atlético de Madrid? Tras un silencio, sólo pude reafirmarme y decir: Soy del Atleti. Pero después de los noventa minutos vividos en el Vicente Calderón, después de ver a su afición, después de notar el sentimiento rojiblanco; fueron ellas las que me aseguraron que el Atleti va con mi forma de ser, y nunca mejor dicho. Ya les aseguré: “Tengan cuidado porque esto engancha.” Y como dos colchoneras más, salieron cantando nuestro himno y con motivos más que suficientes para, como diría Sabina, pasar por Concha Espina como pasa un forastero…

Ya pueden presumir de colores, pero todavía les queda mucho por disfrutar… y siendo del Atleti… por sufrir. Deberán ir preparando su corazón… Eso sí, cuando éste se vuelve rojiblanco ya no hay nada que se le resista. Bienvenidas a la familia colchonera y gracias por esos noventa minutos llenos de cariño.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Si tú me dices ven…

Siempre la gala de los Goya da mucho de que hablar, ya sea por la ropa, por los premios o por la palabras que se pronuncian. Pero de todo eso no voy a opinar porque desde la noche del pasado sábado algo se removió en mi interior. En mi retina quedó grabada una imagen que me trasladó sin quererlo a mi tierra natal; porque en Burgos está la gran protagonista de mi pasado, de mi presente y de mi futuro. De mi abuela he aprendido a ser como soy, no tengo su mano para la cocina pero sí su fortaleza para afrontar los retos de la vida.

Son muchas las velas que hoy soplará en su tarta, pero que me digan donde tengo que firmar para llegar así a los “taitantos”. Desde pequeña compartí meriendas, confidencias, vacaciones y miles de anécdotas que siempre que recordamos nos llenan de alegría. Hace poco estuve con ella, y por muy fría que sea mi ciudad, un abrazo de Escola te llena de un calor especial. Me encanta pasear con ella por El Espolón, visitar la Catedral y que nos tomemos un chocolate. De cada conversación siempre aprendo algo, porque ya se sabe que las palabras de un abuela siempre son una fuente de sabiduría para los nietos.

Abuela y nieta

Abuela y nieta

Desde niña, ya en la imprenta del abuelo, tipo a tipo, me enseñaste lo importante que es hacer bien las cosas. Allí, quizás, naciera mi vocación periodística. Fueron muchas las horas que estuvimos juntas entre tintas y papeles. También entre fogones me has enseñado tus recetas. Nunca igualaré, por ejemplo, tu tortilla de patata o tus croquetas. Pero es que por muchos apuntes que tome, “la experiencia es la madre de la ciencia” y tus recetas siempre son “a ojo”.

Pero si de algo puedo presumir, y me enorgullece, es que me digan que me parezco a ti. Tu mirada, tu sonrisa, y tu carácter son inconfundibles, y eso, son cosas que el tiempo no podrá cambiar. Al igual que no podrá borrar estas palabras que nacen del corazón. Decía la Madre Teresa de Calcuta: “Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”. Así que voy por el buen camino. Tienes nombre de escuela filosófica, Escolástica, pero tus lecciones son inigualables, como extraordinarios son tus múltiples papeles en esta vida. Si por mi fuera te llevarías el mejor Goya como madre, criaste a cinco hijas, como esposa y, por supuesto, como abuela.

Siento no poder estar contigo todo lo que quisiera, pero “si tú me dices ven, lo dejo todo”. Hoy es tu día, sopla esas velas y piensa que desde la distancia muchos estaremos tarareando el cumpleaños feliz.

Tu deseo no sé cual será; el mío: Que nos veamos pronto. Así que dime “ven” y …

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Una tarta con diez velas especiales

Son los que nos atormentan aunque intentemos evitarlos pero si tienen que volver a nuestra mente será por algo. Puedo no dormir bien por muchos motivos, eso nos pasa a todos. Pero la de anoche era una noche diferente. Hace diez años cambió mi vida y nunca mejor dicho de la “noche a la mañana”.

FullSizeRenderCada veinticuatro de enero veo el calendario y una revolución de sentimientos se mezclan en mi interior. Es el día del patrón de los Periodistas, profesión que me enamoró desde niña pero además de eso, pienso en aquella sala de espera de urgencias, en aquella fiebre que consumía mis fuerzas, en aquellas horas que atormentaban a los míos, en definitiva, en aquel frío Box en el que pasé la noche sola y con miedo a esa incertidumbre de no saber que me pasaba. Y por si eso no era suficiente, sabía que para mi padre iba a ser su cumpleaños más triste. Pero el destino decidió que así fuera.

Precisamente, ese destino es el que me permite hoy celebrar el cumpleaños de mi fiel compañero de batallas, mi padre. Festejar que hace una década cambió mi vida, no sé si a mejor o a peor, pero cambió. Me arriesgo a decir que me hizo mejor persona. Aquella asignatura de la vida la aprobé, en septiembre, con matrícula de honor, y sus enseñanzas no son fáciles de olvidar. Por eso, habrá que soplar las velas con la ilusión que se merecen. Porque aún nos quedan muchas cosas por vivir para ir renovando los recuerdos que entristecieron esa fecha de cumpleaños. Porque aunque muchos no lo entiendan, cuando mi mente me recuerda la etapa más dura de mi vida, mis ganas de luchar se multiplican.

Así que luciendo una sonrisa en el rostro y mirando al futuro con optimismo, este año cantaré el “Cumpleaños Feliz” sin que nada pueda silenciarlo. Sin duda, el día se merecerá un 10.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)