Colchoneros frente a Diablos

No era el Vicente Calderón, y mucho menos el Metropolitano. No abundaba el rojiblanco pero sí se veía una marea roja. No había muchos colchoneros pero todo estaba lleno de diablos. En definitiva, el Atleti no jugaba en casa, futbolísticamente hablando, porque en mi corazón si lo hacía.

Hasta tierras mexicanas se marcaron los de Simeone para festejar junto al Toluca el centenario de este equipo del Estado de México. Precisamente allí, al igual que yo, recibieron el cariño de todos los mexicanos que quisieron compartir con ellos noventa minutos de fútbol, noventa minutos de ilusión. En el Nemesio Díez, los Diablos Rojos del Toluca lo tenían todo preparado para una tarde en la que festejaban el cumpleaños de su club. En esta ocasión yo no estaba allí pero sí lo hicieron grandes amigos como Pepe Nader, quien defiende los colores de su club allá por donde va. Un diablo hasta la médula que se acordó de esta colchonera que se encontraba a miles de kilómetros de allí y que tuvo que padecer insomnio para ver, a las tres de la mañana, a los de Simeone luchar por la primera victoria de esta nueva etapa.

Indios y diablos

Una nueva etapa que comienza con el estreno de un nuevo estadio y un nuevo escudo. Un escudo que por primera vez vi desplegado sobre un terreno de juego. Aun me pican los ojos cuando lo veo pero dicen que el tiempo lo cura todo. Menos mal que mis sentimientos rojiblancos están intactos y nadie puede cambiarlos. Tras escuchar el himno español y ondear el escudo colchonero a su compás dio comienzo un encuentro en el que no había un trofeo en juego pero sí el gozo de muchos aficionados. Al igual que Pepe, Yolis se acordó de mi. Ella no es un diablo rojo sino que los suyo son las rayas, ya sean del Monterrey o del Atleti.

Ya se sabe que el futbol levanta pasiones y en determinadas ocasiones pone los sentimientos a flor de piel. Recuerdo el día que el Atleti ganó su última liga frente al Barça. En el 2014, estaba en México, concretamente, en Toluca y desde allí añoré a mi familia colchonera mientras ésta ponía rumbo a la fuente de Neptuno. Cuando estás lejos de casa la perspectiva de las cosas cambia. Eso sí, además de Pepe y Yolis tuve el apoyo de la que a día de hoy sigue siendo mi familia mexicana. El deporte rey también tiene su lado positivo.

Y positivo fue ver a los de Simeone defender sus colores en el Nemesio Díez. La pena fue que el marcador no se movió y el cero a cero reinó durante los noventa minutos. Querido Pepe, nuestras apuestas no han sido acertadas. Ni tus diablos, ni mis indios estrenaron las porterías. Así que te emplazo a que vengas a conocer el Metropolitano y veas como los míos luchan con coraje y corazón por la victoria.

Si hablamos de victoria, tengo que reconocer que tienes desde hace poco a la mejor Victoria de todas. Es la niña de tus ojos. Es el amor de tu vida. Así que os espero en España para poder enseñar a tu pequeña a decir las dos palabras claves: Aúpa Atleti.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Anuncios

El legado del Vicente Calderón

He llorado, he reído, he gritado, he saltado, he cantado, he sufrido… Eso y mucho más solo lo ha podido conseguir un lugar: El Vicente Calderón. Los que tienen sangre rojiblanca y palpitan al ritmo del Atlético de Madrid saben de lo que hablo. En la ribera del Manzanares todo era posible. Cuando el Atleti jugaba en casa el territorio indio se llenaba de un ambiente inigualable. En las buenas y en las malas, los colchoneros siempre estaban ahí. No importaba si hacía frío, calor, o incluso si llovía, porque la afición rojiblanca es única, y eso, nadie lo puede negar.

El Vicente Calderón será inolvidable

Las despedidas nunca son agradables y más, cuando la que ha sido tu casa durante cincuenta años cierra sus puertas. En las mudanzas siempre son los recuerdos los que asaltan nuestra memoria. Obviamente tengo muchos, pero nunca olvidaré el día que volví al Calderón después de mi dura batalla. Reconozco que lloré de alegría porque fue el premio a la victoria más importante de mi vida. Allí, acompañada por mi padre y buenos amigos he visto al Barça, al Madrid, al Valencia, a la Juve, al Bayern… y no importaba si era un partido de Liga, de Copa o de Champions porque la intensidad de las gradas siempre era la misma. Ver ganar a los que defienden tus colores en el terreno de juego es una gran satisfacción, aunque “casi siempre” que se iba al Calderón el sufrimiento estaba garantizado. No obstante, eso era lo de menos, porque está escrito en nuestro ADN rojiblanco.

Ahora, con nostalgia, toca cerrar una etapa en la historia colchonera. El Paseo de los Melancólicos y la ribera del Manzanares ya no serán lo mismo. Atrás quedan los momentos vividos tanto en el cielo como en el infierno, “el pupas” dejó de ser tan pupas con grandes victorias. La próxima vez que vaya a ver al Atleti con mi equipación puesta ya no me bajaré en el metro de Pirámides, se me hará raro pero el Metropolitano nos espera. Cambiaremos de estadio, incluso de escudo, pero hay algo que siempre permanecerá perenne: Los sentimientos son inalterables. Seguiremos derrochando coraje y corazón, nunca dejaremos de creer y, por supuesto, siempre orgullosos de nuestros colores.

Como colchonera, hablar del Metropolitano me recuerda no solo al pasado de mi equipo sino que es decir su nombre y pensar, eso sí, con la mirada al cielo, en quién me inculcó ese “sentimiento que no se puede explicar”. Y como no hay palabras que describan todo lo que el Vicente Calderón me ha dado, solo puedo decir que el Atleti siga dando alegrías a mi corazón. Aquí comienza una nueva etapa, seguro que llena de triunfos, de noches cardíacas, de minutos inacabables… Pero sabemos que el Atleti combate y se levanta así que pensemos en el futuro, y por supuesto…

¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Desafiando al frío desde el Calderón

Tras leer la pregunta, mi mente me decía: “No, Jimena. En otra ocasión” pero mi corazón aceleró el ritmo de las pulsaciones y la sonrisa apareció en mi rostro. Así que escuchando esos latidos escribí en el Whatsapp: “Sí, vamos”. La vida son momentos y no hay que dejarlos pasar. Claro está que la pregunta que me hizo mi amiga Olga tenía trampa. Ella me dijo: “¿Vamos a ver al Atleti en la Copa?” ¿Qué rojiblanco se puede resistir a ir a ver al Atleti? No hay ola de frío polar que pueda enfriar a un colchonero en el Calderón.

Siempre apoyando al Atleti

Siempre apoyando al Atleti

Así que desafiando al viento siberiano comencé la previa del encuentro en mi casa “camiseta a camiseta” hasta llegar a un número que me permitiera abrocharme el plumas. Siendo de Burgos reconozco que la experiencia es un grado cuando de frío se trata. A la equipación de ayer solo había que añadir la bufanda al cuello, el gorro imprescindible y el “coraje y corazón” por bandera para llegar a la ribera del Manzanares a apoyar a los míos. Allí unas veinticinco mil gargantas estaban preparadas para gritar los goles del Atleti. Y hasta en tres ocasiones el Calderón estalló de euforia. A medida que los goles subían al marcador los grados descendían en el termómetro pero eso era lo de menos. La eliminatoria iba por el buen camino. Y eso, era más importante que la congelación de los dedos.

Para Olga era su primera vez en el Calderón y para ser su estreno no estuvo nada mal. Y me refiero al resultado, porque estoy convencida de que hubiese preferido tener mejor tiempo, pero no hay que olvidar que el Atleti te hace más fuerte y ayer, más que nunca, entendí que lo hace en todos los aspectos. Orgullosa de mis colores y de una afición que nunca falla a los suyos llueva, nieve, haga frío o calor regresé a casa feliz por el tres a cero al Eibar y recordé el famoso refrán “querer es poder”. Ante eso no hay “peros” que valgan.

Tras llegar a casa y una vez que recuperé la habitual temperatura corporal pude escribir estas letras de un partido que ya forma parte de mis recuerdos rojiblancos. La vida está para disfrutarla y más cuando en esos recuerdos están buenas amigas. Ya solo me queda decirle a Olga…Gracias por haberme hecho aquella pregunta.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Para esos valientes del Sant Joan de Déu

Cargada de sentimientos se presentó la noche del sábado. Unos sentimientos de esos que pellizcan el corazón y te ponen la carne de gallina. Los que me conocen pueden pensar que estoy hablando de mis sentimientos rojiblancos, pero hay algo mucho más importa a que tu equipo gane o pierda. El sábado, acompañada por buenos amigos, reviví la victoria más importe de mi vida. No me dio tres puntos. De momento, me ha dado diez años más de vida. Y eso, no hay partido de fútbol que pueda igualarlo.

En el Hotel Arts de Barcelona se vivió una noche de lo más solidaria. Bajo el lema “Ajuda’ns a Créixer” y a beneficio del Servicio de Oncología del Hospital Sant Joan de Déu cenamos pensando en la importancia de unirnos para hacer frente al que, sin duda, es nuestro rival común. Cuando el cáncer se cruza en tu vida, las prioridades cambian. A mí, la leucemia me llegó con veintiún años y fue muy duro. Recuerdo los largos días en el hospital, los ciclos de quimio, la espera de las buena noticias, las muchas inyecciones que me pusieron, las temibles punciones medulares… Fueron muchas cosas negativas pero aun así tenía momentos buenos. La sonrisa era mi mejor escudo, mi familia y amigos fueron mis fieles compañeros de batalla y mis doctores se encargaban de crear la estrategia a seguir en esta batalla. Un batalla que tuvo su punto de inflexión en el día que me dijeron que tenía un donante de médula. Eso si que es un premio, y de los gordos. Ahí todo cambió. Y aunque las fuerzas me flojearan, esa “inyección” de ánimo que llegó desde Alemania, me llenó de optimismo y valentía para afrontar el trasplante de médula que tanto anhelaba.

fullsizerenderPues bien, si eso es lo que viví hace diez años, el sábado volvió a pasar todo por mi mente. Mi mesa tenía en un cártel el nombre de Ariadna, una amiga que siempre estará en mi corazón. Si ya es duro lidiar esta batalla siendo adulto, no me quiero ni imaginar como tiene que ser siendo un niño. Lo que hace el Hospital Sant Joan de Déu es impresionante. Sus comienzos no fueron fáciles pero juntando el trabajo de los profesionales y la solidaridad de todos está claro que se logran los objetivos. Y ahora más que nunca, hay que aliarse para hacer frente, de la mejor manera posible, al cáncer que trunca la infancia de los más pequeños. Si la unión hace la fuerza, unámonos con la solidaridad por bandera.

Y si hablamos de banderas, la mía también estuvo en esta noche solidaria. Sonó el Color Esperanza y aunque conseguí retener mis lágrimas en los ojos durante toda la velada; al final con esta canción llegó el momento de dejarlas salir. El tiempo cura las heridas, va borrando los recuerdos pero hay cicatrices muy arraigadas, no a la piel, sino al corazón. Emocionarme en los primeros acordes de está canción es normal. No lloro por que me ponga triste, lloro porque al final de los casi cuatro minutos que dura, me lleva al pasado para cargarme de fuerza y energía para el futuro.

Ahora puedo afirmar que Aun tengo la vida, precisamente, para vivirla. Así que pensando en los pequeños valientes, que están luchando con todo su “coraje y corazón”, dado el día que era, espero que muy pronto “batalla a batalla” se conviertan en los héroes de una guerra, que sin duda, los hará más fuertes.

El sábado mi lugar no era el Vicente Calderón, mi sitio estaba en la Ciudad Condal y mi corazón se unía al del Servicio de Oncología del Sant Joan de Déu y a sus pacientes y familiares. ¡Ahí tenía que estar!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Sentimiento colchonero al cien por cien

fullsizerender

Partido a partido, el Atlético de Madrid nunca deja de creer

Poco más de veinticuatro horas quedan para que el Atlético de Madrid enderece la mala racha que lleva en la Liga. No es por nada pero la mejor motivación para saltar al terreno de juego, con una dosis extra de coraje y corazón, se llama Real Madrid. Es la última vez que en el Vicente Calderón se vivirá el derbi. Así que como decía Luis Aragonés solo vale ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Y eso es lo que esperamos quienes tenemos las rayas por bandera.

Aun hay tiempo para preparar la equipación con la que se vivirá el cara a cara con mayúsculas. La camiseta, la bandera y las pinturas están listas. Si hablamos de la garganta, tiene potencia de sobra para animar a los míos. Y en cuanto al corazón… palpitará con un ritmo más acelerado, pero nada nuevo, es la rutina a la que los colchoneros le tenemos acostumbrado. Mi particular previa al encuentro ya está hecha. Mis apuestas van a caballo ganador. Porque no dudo de que el regreso a Concha Espina de algunos será más duro de lo que se creen. Pero así es el futbol…o mejor dicho, así es mi versión rojiblanca del futbol…

A estas alturas de la semana, muchos han sido los comentarios merengues que han llegado a mis oídos. Afortunadamente, escucho y callo, porque el que calla otorga. Y mañana serán otros los que enmudecerán… Y a mí no me quedará voz para dar ánimos… En fin, tengo ganas de cantar mi himno, de gritar los goles colchoneros, de ver la cara, que no los abdominales, de desesperación del de siempre…

La cuenta atrás ha comenzado, minuto a minuto el ambiente se va caldeando… los indios abarrotarán la ribera del Manzanares, los vikingos serán bienvenidos, eso sí, después de noventa minutos… a llorar a la Cibeles.

¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

Las alegrías del Atleti

Solo han sido unos días pero ya echaba de menos animar al Atleti y, claro está, gritar sus goles. En el recuerdo más cercano sigue el brillante partido ante el Bayern de Múnich. La lección de futbol que los de Simeone dieron a los de Ancelotti fue de sobresaliente. Esa victoria llenó de alegría a los miles de corazones que no paraban de gritar y cantar a los suyos. Con la euforia aun en niveles muy altos, los rojiblancos ganaron en Valencia y consiguieron, gracias a esos tres puntos, el liderato de la tabla. Después de todo esto, por el parón de la Selección, es normal que eche de menos volver a ver a los míos “defendiendo los colores”.

image1De nuevo en el Calderón, volvió la Liga y con ella un recital de goles. Hasta siete veces los colchoneros gritamos esa palabra de tres letras que acelera el ritmo cardiaco de cualquiera. Y es que cuando el Atleti derrocha “coraje y corazón”, la ribera del Manzanares se llena de sonrisas que son muy difíciles de borrar. Y así, precisamente, salí hace unos días del Vicente Calderón. Reconozco que el partido ante el Bayern era especial por muchos motivos. Con mi colchonero favorito, mi padre, viví ese encuentro en el que los equipos de mi corazón se veían las caras. Obviamente, mi camiseta era rojiblanca, y me dejé la voz animando a un equipo que aunque me haga sufrir, a veces demasiado, es como bien dice Sabina: “Mi manera de vivir”. Desde ese día, y tal y como se vio en el mosaico que se hizo en las gradas, el Atleti le está dando muchas alegrías a mi corazón. Y que siga así… porque aun no estoy preparada para las taquicardias que vivimos la pasada temporada…

Esta semana vuelve la Liga de Campeones, y hasta Rusia llevará el sentimiento colchonero para caldear el ambiente, nunca mejor dicho. No sé si tan siquiera tendrán grados en el termómetro pero eso es lo de menos, lo importante es que vuelvan con la victoria. Así, las sonrisas colchoneras seguirán luciendo en el rostro, una vez más, partido a partido…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Sin Champions pero con coraje y corazón

No pudo ser. Hasta el último momento se luchó por cumplir un sueño, pero todo dependía de la diosa Fortuna, una diosa que ha dejado de lado al Atlético de Madrid. No queda otra que resignarse, pensar que otra vez será porque aunque siga siendo “el pupas” tiene una afición que está dispuesta a entregarse por su equipo pase lo que pase.

con rosa

Momentos rojiblancos inolvidables con Rosa Romero

Será difícil olvidar lo que ocurrió anoche, obviamente el resultado dejó a muchos colchoneros con lágrimas en los ojos, con duras imágenes para el recuerdo pero de todo se aprende. Ahora es el momento de sacar esa fortaleza y ese coraje del que tanto presumimos. No voy a negar que el resultado supuso un saber muy amargo pero la vida me enseñó a buscar el lado bueno de las cosas; a quedarme siempre con la parte positiva de las peores situaciones, y sin duda, eso es lo que he hecho. No he cumplido el sueño de ver al Atleti levantar “la Orejona” pero sí he vivido un partido muy especial en compañía de grandes personas. Desde hace años, Rosa y yo soñábamos con ver un partido juntas. Pero la vida no nos había dado la oportunidad de cumplir ese sueño. Anoche acompañada por buenos rojiblancos, Rosa y yo estábamos felices por compartir ese momento. Sin duda, la derrota dolió pero hay algo que borrará de la memoria ese triste recuerdo. Juntas sufrimos, juntas nos abrazamos y juntas seguiremos riendo y compartiendo momentos que son mejor premio que cualquier copa.

La final ya es cosa del pasado, la vida continúa. Ahora es el momento de pensar en el futuro con optimismo. Los colchoneros sabemos reponernos. No hay que olvidar que el Atleti te hace más fuerte. Ya dijo el político argentino, José de San Martín, que “una derrota peleada vale más que una victoria casual”. Y así es, podemos estar orgullosos de nuestros colores, lo que me recuerda a Borges: “Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria”. Sigamos creyendo, porque el Atlético de Madrid es nuestra forma de vida. Y nadie nos la puede cambiar. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

A Milán, a por la primera Champions

Noventa minutos. Una copa. Y alcanzar la gloria. A un día del gran partido, el ambiente no puede ser más emocionante. Ahora, es el momento de darlo todo, no sólo en el terreno de juego sino en las gradas. Y en eso, no es por nada, los colchoneros somos únicos. Hasta llegar a Milán hemos sufrido ante grandes rivales. Con el PSV casi infartamos en los penaltis, el Barça no lo puso fácil y el Bayern impuso su respeto pero el Atleti se deshizo de todos… ¿Alguien duda que no lo hará con el Real Madrid? ¡Venga ya!

1464290406093

Neptuno espera una marea colchonera

Muchas son las imágenes que circulan por el whatsapp acerca del partido. Sin duda, el cartel de favorito siempre lo llevan los merengues… que se conformen con él porque de San Siro solo se traerán eso para ofrecer a la Cibeles. Neptuno, el rey de los mares, ya tiene preparada toda una marea rojiblanca que inundará las calles de Madrid. Y, cuidado, porque solo saben navegar en ella aquellos que llevan por bandera el coraje y el corazón. Eso es fundamental para creer y soñar con lo que tanto esfuerzo ha costado. La final de la Champions es el broche de oro a un camino bastante complicado, pero por eso, la motivación es aún mayor. El duro trabajo por cumplir los sueños siempre tiene su recompensa. Hoy todavía se puede soñar pero mañana toca pelear, no se puede fallar porque los errores pueden salir muy caros. En la memoria de todos está Lisboa pero Milán permitirá formatear la memoria rojiblanca y escribir en italiano el más glorioso capítulo de su historia.

Precisamente, para hacer historia lo mejor es ganar al eterno rival. Eso es una motivación extra que gusta, y mucho, a los colchoneros. En el terreno de juego estarán los once que decida Simeone, pero millones de rojiblancos apoyarán a los suyos estén donde estén. Las camisetas, las banderas, las bufandas… están más que preparadas. Las gargantas tienen voz de sobra para cantar los goles de los nuestros y cómo no, el corazón está a punto para palpitar al ritmo que el Atleti marque.

Hace dos años, lloré no por la derrota, sino porque estaba a muchos kilómetros de mi auténtica familia colchonera. Un partido de fútbol puede mover muchos sentimientos. Mañana, rodeada de los míos y con la emoción colchonera a flor de piel quiero ir a mi fuente favorita. No es el momento de seguir soñando, es el momento de despertar de un plácido sueño en el que todos hemos creído. Milán se convertirá en el mejor escenario de moda rojiblanca. Porque si hay algo que el Atleti hace bien, es desfilar con orgullo y la cabeza bien alta ante el Real Madrid…

Sufriremos, posiblemente. Ganaremos, seguramente… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

A la final con coraje y corazón

Comenzaron cantando y terminaron llorando… Eso los bávaros, porque los colchoneros empezamos sufriendo y acabamos agonizando, eso sí, por una buena causa. Después de noventa minutos de tensión, de taquicardias, de nervios… Además de tener claro que tengo un corazón en plena forma, tengo un equipo que es de los mejores de Europa. Hasta el final había que creer y creyendo en ese particular coraje y corazón del que presumimos los rojiblancos vamos a estar en Milán. Todo esfuerzo merece una recompensa y este Atlético de Madrid bien se la ha ganado. Y si no que se lo pregunten a los culés y a los bávaros…

la fotoEn la memoria de los colchoneros está la última final de la Liga de Campeones, esa en la que vimos escapar la copa en el último momento. Recuerdo aquel partido perfectamente. Y no podré olvidar que fue en México donde echaba de menos a “mi familia rojiblanca”. Fue triste la derrota pero de todo se aprende. Y, precisamente, esas lecciones que el fútbol ha dado al Atleti son las que nos hacen más fuertes. Ahora, sin miedos y sin complejos queremos levantar “la Orejona” porque hay muchas deudas que saldar en la Champions. ¿Quién será el rival? En este momento no lo sé, pero… hay ganas de revancha… Ahí lo dejo…

Ahora hay que seguir soñando. El gol de Griezmann y el héroe del equipo, Oblak, llenaron de euforia a todos sus aficionados recargando las baterías de la ilusión. Ya he dicho, en más de una ocasión, que quiero ir a Neptuno. La cita está más que clara. El dios de los mares recibirá el próximo 28 de mayo a toda una marea rojiblanca. No hay ninguna duda de que ese será el final soñado por los colchoneros. Ese es el broche de oro a un gran trabajo no sólo del equipo sino de una afición que gane o pierda siempre está orgullosa de sus colores.

La cuenta atrás para el gran día ha comenzado, y como nuestra filosofía es el “partido a partido”, ya tocaría pensar en el próximo rival, pero con permiso de Simeone, es justo y necesario, volver a recuperar el ritmo cardiaco cantando: “Jugando, ganando, peleas como el mejor, 
porque siempre la afición, 
se estremece con pasión, 
cuando quedas entre todos campeón”. Y este es el himno que los rojiblancos no se cansan de corear allá donde su equipo los necesite… Milán nos espera y no vendremos con las manos vacías… ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

¡Aúpa Atleti!

Coraje y corazón y… cardiaca. Pero, sin duda, ha merecido la pena. Con mi fiel compañero de partidos, mi padre, he vivido un encuentro de máxima tensión. La adrenalina estaba a niveles muy altos al igual que las pulsaciones, pero gritar el gol de Saúl ha sido la medicina necesaria para armarme de ese espíritu colchonero que te lleva no solo a creer sino a soñar.

13096345_10153550946636439_7134317585979288356_nPorque los sueños se pueden hacer realidad. Ya he confesado alguna que otra vez que quiero ir a Neptuno, ahora ese momento está más cerca. Es cierto que quedan noventa minutos para estar en la final, pero el Atleti no puede fallar. Su afición se merece la recompensa de una copa. El camino no está siendo fácil, de ahí que el sabor del triunfo sea más dulce. Ser colchonero es sentir tus colores de una manera especial. Muchas veces no puedes explicar lo que las rayas rojiblancas te hacen vivir, pero son esos momentos en los que ratificas que del Atleti se nace. Ya lo dice el himno del centenario: “Qué manera de aguantar, 
qué manera de crecer, 
qué manera de sentir, 
qué manera de soñar, 
qué manera de aprender, 
qué manera de sufrir, 
qué manera de palmar, 
qué manera de vencer, 
qué manera de morir” en definitiva “qué manera de vivir”.

Y viviendo bajo esta filosofía, disfruto del “partido a partido”, vivo el “día a día”. Porque el coraje y el corazón no se quedan solo en la ribera del Manzanares. Ese sentimiento de fortaleza es el motor para alcanzar las metas. Así que tras la victoria ante el Bayern es normal sentir la euforia que estalla después de tanta presión pero, con la misma confianza de hoy, en una semana habrá que poner el broche de oro en Alemania. Lo siento por el Bayern, al que tanto quiero, pero el Atleti quiere estar en Milán. Así que será en el Allianz Arena cuando los colchoneros digamos Auf Wiedersehen! Habrá que ir ensayando la pronunciación, aunque con un K.O seguro que nos entienden… Y es que solo puede quedar uno… y será rojiblanco.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)