CONTANDO HASTA OCHO

Mi columna para El Valle de México

Sin ocio nocturno, sin fumar y sin ningún equipo en la Champions. Todo esto en poco más de cuarenta y ocho horas. La situación de la pandemia en España es preocupante y las primeras medidas eran casi un clamor a pesar de que no han gustado a todo el mundo. La salud es prioritaria y frenar los rebrotes es vital para evitar un colapso sanitario de cara al mes de septiembre. Ojalá apliquemos el sentido común y entre todos consigamos frenar las cifras que empiezan a despuntar. En nuestra mano está conseguirlo con mascarilla, distancia de seguridad y lavado de manos. Es una carrera de fondo que conseguiremos ganar si entre todos nos apoyamos. No olvidemos que la unión hace la fuerza.

Fuertes, precisamente, no han estado los equipos españoles en esta Champions League. Los ojos estaban puestos en el Atlético de Madrid y en el Barcelona. No puedo negar que me decepcionó ver caer a los míos. Los de Simeone no jugaron bien y así no se puede ser el mejor equipo de Europa. Eso sí, a pesar de la derrota estoy orgullosa de mis colores. Pienso que será mejor ganar “la Orejona” un año que podamos ir a Neptuno a celebrarlo. La Copa se merece una gran celebración y el coronavirus este año no nos lo iba a permitir. No obstante, espero que de cara a la próxima temporada los de Simeone analicen los errores del pasado para no repetirlos. La afición espera lo mejor de los suyos porque ésta siempre está dispuesta a darlo todo por su equipo. Aún así hay que reconocer que el Atleti ha sido el mejor equipo español en esta Liga de Campeones.

Una Liga de Campeones que será difícil de olvidar para los culés. En su historia ya está escrita la humillación que vivieron en el Estadio de La Luz. Aunque intenten pasar página cuanto antes, ya se encargarán los madridistas de recordárselo. Ocho goles son muchos goles para los que creían ser el mejor equipo del mundo. La vida pone a cada uno en su sitio y en este caso, el fútbol les ha dado una lección de humildad más que necesaria. Confieso que disfruté de cada gol del Bayern porque éste siempre ha sido mi segundo equipo. Müller fue el primero en sacarme una sonrisa, pero estaba convencida de que iban a venir muchas más. Es de justicia hablar de los resultados que los de Flick han cosechado en esta Champions. Son una máquina bien engrasada. Son un equipo y eso es fundamental. Depender de un jugador aunque sea, para muchos, el mejor del mundo no es bueno. Eso sí, también puede presumir en su palmarés de capitanear la mayor debacle de los azulgranas en su historia por Europa. Si Griezmann se fue del Atleti para ganar títulos, entre ellos una Copa de Europa, se equivocó de destino, de eso, no hay duda… Menos mal que cuando se toca fondo, ya solo se puede mejorar…

Mejor no pudo ser el catorce de agosto de este año. Disfruté viendo ganar a los bávaros. Me acordé de mi estancia por Alemania. Canté los ocho goles con una gran satisfacción. Los celebré comiéndome un excelente helado. Por eso, no quiero terminar sin hacer una sugerencia a la marca Frigo, protagonista de la polémica de la semana, por eliminar el español de su catálogo en Cataluña dejando en cambio el alemán. La presión ha hecho que reculen pero hasta que no lo vea… En fin, quizás puedan crear unos heladitos individuales con forma de palabras. Se me ocurren: Eins, Zwei, Drei, Vier, Fünf, Sechs, Sieben, Acht…Creo que la ración idónea son ocho… A nadie amarga un dulce…

Jimena Bañuelos

Enlace a El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/14966/contando-hasta-ocho

VA DE COPAS

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Mi artículo para El Valle de México

Si hay algo que siempre nos acompaña son los recuerdos. Los hay buenos y malos pero como decía, acertadamente, el filósofo estadounidense, John Dewey, “nosotros recordamos, naturalmente, lo que nos interesa y porque nos interesa”. Eso es lo que llevamos haciendo estos días si nos centramos en el deporte rey. Han pasado diez años de la gesta de la Selección Española, pero seguro que todos nos acordamos de cómo vivimos la intensa final del Mundial de Sudáfrica. Fue un día histórico. Un día de los que no se olvidan ya que los chicos de Vicente del Bosque consiguieron lo que España llevaba años anhelando. Es cierto que no empezaron con buen pie, pero saber superarse de las adversidades es fundamental; no solo en el fútbol sino en el día a día. La Copa de campeones viajó hasta Madrid donde la fiesta estaba asegurada. Obviamente no faltó el Waka-Waka de Shakira que se convirtió en la banda sonora del acontecimiento. España cumplió un sueño dejando atrás los fantasmas de los cuartos de final. El tiempo no ha conseguido borrar las instantáneas que nuestra mente almacena de aquella noche. Recuerdo que viví todo el Mundial en Francia, pero para la final algo me decía que tenía que estar rodeada de mi familia y amigos. No me confundí cuando decidí regresar a casa. Eso sí, antes pude presumir por el país vecino de los colores de mi selección. Ellos ya habían sido eliminados. Era orgullo, pero también, era la satisfacción del triunfo. Finalmente, la Copa se tiñó de rojo y los nervios y la tensión de la final merecieron mucho la pena. Imposible es olvidar una noche como esa. Es cierto, que si de recuerdos hablamos, en México viví la hecatombe de la Selección cuatro años después… Algo, sin duda, para olvidar.

Dicen que las finales se juegan para ganarlas, comprensiblemente, las derrotas en estos partidos duelen mucho más. Hay encuentros que se convierten en finales por su trascendencia. Esto lo estamos viviendo en cada jornada de la Liga. Unos se juegan el título, otros; los puestos de Europa y por supuesto, los que están rozando el descenso no se pueden permitir fallar. Del título de Liga mejor no hablamos, posiblemente, se pinte de color blanco; pero la que busca dueño es “La Orejona”. La Champions ya tiene emparejamientos y el Atlético de Madrid ha salido bien parado del sorteo. Está en cuartos y el Leipzig será su rival a batir si quiere alcanzar la semifinal. Ahora más que nunca cada partido es una final. Existe la posibilidad de un Madrid-Barça en una hipotética semifinal y, por supuesto, una final española en Lisboa.

Hemos hablado de recuerdos futbolísticos, escuece siendo colchonera pensar en Lisboa. Por eso, vayamos partido a partido. Agosto será el mes de la Champions League y si el veintitrés los de Simeone pelean por la copa, será bueno citar al escritor francés, Roger Martin du Gard: “La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse”. Quizás sea un buen momento para que el Atlético de Madrid grabe su nombre en “La Orejona”. Todo puede pasar y los recuerdos de Lisboa pueden cambiar. El tiempo lo dirá. Hasta entonces sigamos soñando porque los sueños, a veces, se cumplen.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/13943/va-de-copas

RETOMAR LO QUE UN DÍA SE PARÓ

Reconozco que son abrumadoras las noticias que leo cada día sobre la situación de la pandemia en México. Están pasando por el peor momento. Aquí lo vivimos no hace tanto, aunque a juzgar por determinadas situaciones que se ven por la calle da la sensación que muchos se han olvidado de lo sucedido… Todos deberíamos ser conscientes de que la precaución tiene que ser nuestra compañera durante un tiempo. “Más vale prevenir que curar” dice el refrán. Eso sí, ésta no está reñida con que podamos disfrutar de todo lo que nos hemos privado en los últimos meses. La fase uno de la desescalada ya es historia, y ahora el panorama es muy diferente. Quizás, con el verano a la vuelta de la esquina, las ansias por movernos y las vacaciones rondando por nuestra mente, perdamos la perspectiva de la “nueva normalidad” que tanto nos han vendido. La mascarilla, nos guste o no, ha venido para quedarse un tiempo. ¿Cuánto? No lo sé, pero incorporarla a nuestra rutina cuanto antes es, simplemente, algo que nos beneficia a todos. Hemos pasado mucho como para retroceder al punto de partida.

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7 de marzo en el Wanda Metropolitano

Un punto de partida que muchos tienen marcado en el calendario. Oficialmente, el estado de alarma comenzó el quince de marzo aunque antes de esa fecha hubo días críticos. Vivíamos pensando que no era nada, porque así nos lo habían hecho creer y, de repente, el coronavirus nos dio una bofetada que nos bajó de la nube en la que estábamos. Wuhan nos parecía muy lejano y de lo de Italia ya ni hablamos. Yo pasé de estar en el Wanda Metropolitano viendo al Atleti contra el Sevilla, a verme en casa sin poder salir. Aquel partido será difícil de olvidar por muchos motivos. Por una parte, lo disfruté al máximo. Animé a los míos como se merecen, sufrí con los penaltis y, lo más importante, cumplí la tradición de ir con mi padre, una temporada más, a nuestra casa futbolísticamente hablando. En cambio, por otra parte, ahí empezó a palparse que algo iba a pasar. Cuesta asumir que los planes, a veces, hay que cancelarlos sobre todo cuando está en juego la salud de las personas. Lo que vino después es de sobra conocido, pero lo que viene ahora lo vamos descubriendo a medida que pasan los días. Quizás, muchas personas nunca hayan vivido con la incertidumbre, pero vivir el presente es esto. No hacer planes. De hecho, los ingredientes de la “nueva normalidad” se van conociendo por días, a pesar de las muchas rectificaciones institucionales. Acostumbrarse a lo nuevo es lo que nos toca, aunque sea por un tiempo. De hecho, y ya que he hablado del Atleti, es un placer saber que los de Simeone vuelven a saltar al terreno de juego en San Mamés. No habrá público, pero sí una afición que arropará a los suyos esté donde esté. No serán partidos fáciles porque el fútbol necesita a sus hinchas y más si hablamos del Atlético de Madrid. Aún así, es el momento de mostrar el auténtico coraje y corazón que nos abandera porque en la situaciones difíciles es dónde se demuestra la fortaleza de uno mismo. Y si algo me ha enseñado el Atleti es que es capaz de hacer lo imposible en situaciones muy complicadas. No olvidemos, por ejemplo, lo que pasó en Anfield… La memoria es selectiva, y hay que quedarse con lo mejor para afrontar el futuro que nos espera con optimismo y valentía. Ahora, no hablo de fútbol, hablo de la vida.

Por eso, concluyo tarareando a un gran colchonero, Dani Martín, que pronto estará por México: “Que bonita la vida /Cuando baila su baile / Que se vuelve maldito /Cuando cambia de planes /Ahora juega contigo /Otras tantas comparte /Que bonita la vida /Y tan bonita es / Que a veces se despista…” No nos despistemos con tonterías, afrontemos el presente que es lo único que tenemos seguro.

Jimena Bañuelos 

Enlace al artículo de El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/12865/retomar-lo-que-un-dia-se-paro

A LO SIMONE BILES EN BURGOS

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Club Gimnasia Burgos

En tiempos de confinamiento cualquier entretenimiento es bueno. Ahora, que la tecnología ha avanzado y las redes sociales están al rojo vivo, los retos se han ido abriendo paso para mostrar las habilidades, o no, de quienes aceptan todo lo que se les pone por delante. Al principio, y dado su protagonismo, el papel higiénico se convirtió en algo, no solo esencial en el carrito de la compra, sino que adquirió su protagonismo haciendo con él todo tipo de habilidades. Muchos subieron a sus historias la satisfacción de haber superado el reto y tras éste otros les aguardaban para llenar las horas vacías que la cuarentena trae consigo. Confieso que no soy muy de retos aunque sí que veo de lo que son capaces de hacer mis amigos. Muchos, de hecho, me han sorprendido porque nunca me los hubiera imaginado haciendo determinadas cosas… pero todo vale para sacar una sonrisa a los tuyos y a los demás.

Si bien es cierto, no todos los retos están al alcance de todo el mundo porque para emular a Simone Biles hay que estar muy bien preparado si no quieres acabar en el hospital o con más de un moratón. La gimnasta americana siempre sorprende con su potencial en todas las competiciones, pero ahora pasa, como muchos atletas, su tiempo en casa. Dejar de entrenar es un error, pero sí se puede uno adaptar a las circunstancias como lo han hecho en el Club de Gimnasia de Burgos. Es obvio que me fijé en ellos porque como dice el himno de mi ciudad: “Tierra sagrada donde yo nací” y ésta tira mucho. Saliendo de este paréntesis estos chicos siguen entrenando como pueden y además aceptaron el reto de la estadounidense. Ver el vídeo es una maravilla porque demuestra que todo es posible si se trabaja para ello. Sé que tienen muchos sueños, sé que entrenan muy duro, sé que se esfuerzan, sé que compatibilizan sus entrenamientos y sus estudios, sé que no se rinden, sé que son infatigables y estoy convencida de que llegarán muy lejos. De hecho, no pienso perder de vista todo lo que hagan. Avisados estáis… No olvidéis que todo sacrificio, tarde o temprano, tiene su recompensa. Cuando se disfruta de lo que se hace, en este caso del deporte, es muy difícil alejarse de aquello que nos saca sonrisas, alguna que otra lágrima, pero mucha satisfacción. Ahora estos gimnastas son muy jóvenes y nadie sabe lo que les deparará la vida, pero estoy segura de que el deporte siempre estará con ellos.

Si no suelo aceptar retos, por supuesto, el de Biles menos. Eso sí, el deporte me da vida, me da fuerza y me permite alejarme de la rutina, de la situación en la que nos encontramos y me evade a mi mundo. Ése que solo yo entiendo y en el que estoy, generalmente, acompañada por mi música favorita, para simplemente dejarme llevar. Confieso que sigo entrenando en casa porque querer es poder siempre venciendo a la pereza; algo que seguro también le sucede a más de un miembro del club. Chicos, ahora no hay competiciones pero todo volverá a ser “más o menos” como antes, pero hasta entonces os animo parafraseando a Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”. Y dicho esto, seguid como hasta ahora, campeones.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

REENCUENTROS

“No hay mal que por bien no venga” dice el refranero español. Todavía no había superado la eliminación del Atlético de Madrid de la Copa del Rey cuando, de repente, el móvil se iluminó dejándome un mensaje de lo más inesperado. La vida es caprichosa y cuando menos te lo esperas sabe cómo sacarte una sonrisa. El fútbol da alegrías, decepciones, disgustos, momentos únicos y grandes amigos. Precisamente, no estaba en mis planes encontrarme en Madrid a una persona a la que hacía años que no veía, pero a la que puedo etiquetar como “amigo de verdad”. Fue en México donde nos conocimos, él sabe mucho de fútbol y, dadas las circunstancias, fue con él con quien valoré la situación de mi Atleti, con quien recordé a mi México lindo y querido, y con quién disfruté de un café cargado de sueños e ilusiones. Él es Hernan Cristante.

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Con Hernan Cristante en Madrid

Pues bien, “platicando” un español muy mexicanizado, asumimos que sin goles es difícil ganar en el deporte rey. Hernan se dedicó muchos años a proteger la portería y sabe lo importante que está siendo Oblak en esta temporada. Sólo hay que ver en cuántos partidos ha sido protagonista el esloveno. Que el Atleti está en crisis es obvio, esperemos que la sequía de goles acabe pronto y los refuerzos no tarden en llegar. Simeone no duda nunca en asumir su cumpla, pero no toda es de él. En eso coincido con Hernan. El trabajo en el terreno de juego no siempre es el que la afición quiere ver, pero aún así, la suerte también se podía vestir de rojiblanca… Los colchoneros quieren, además de sufrir, ver como su Atleti no da tregua a sus rivales. Tras la derrota en la Copa, se inauguró en el Metropolitano la segunda vuelta de la Liga. Se median al colista, el Leganés de Aguirre. El mexicano se reencontró con la que había sido su afición y ésta no dudó en saludarlo. ¡Cuántos momentos nos dio Aguirre! … ¡Qué recuerdos! Era un buen partido para encontrarse con el gol, algo que no sucedió. El marcador, de hecho, ni se movió y sumando un punto no se llega muy lejos. El Atleti es el rey de los empates y este año no ha empezado con buen pie que digamos…

Pero los colchoneros de corazón, los que tenemos ese sentimiento especial, los que conocemos cómo es nuestro equipo sabemos que todo puede pasar. Aprendimos de Simeone a vivir la pasión “partido a partido”, a “nunca dejar de creer” y, con eso, y con el coraje y corazón por bandera nos mediremos el próximo sábado al eterno rival. Hay que ir al Santiago Bernabéu dejando atrás el pasado. Siendo conscientes de que es el mejor escenario para reencontrarse con el gol. La afición quiere gritar esa palabra a los cuatro vientos y hacerlo en Concha Espina sería la mejor manera de recargar la euforia colchonera y compensar esta mala racha. Obviamente, los de Zidane no lo van a poner fácil, pero el Atleti ha demostrado a lo largo de su historia que se cae y se levanta, así que creamos en los de Simeone. Ya dijo en su día: “Si se cree y se trabaja, se puede, así que arriba todos”. Por eso, en este importante partido hay que saltar al terreno de juego para dejarse la piel. La victoria puede costar sangre, sudor y lágrimas, pero la satisfacción de los tres puntos bien lo merece. Es ahora o nunca. Y la afición os suele cantar… “Ahora Atleti, ahora…”

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Enlace en El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9118/reencuentros

 

Corriendo por la donación de médula

Esperé más de un mes para que llegara el día, y ya ha pasado una semana desde que me pusiera la camiseta naranja y recorriera los diez kilómetros que transcurrían por Cardeñadijo a favor de la donación de médula. El 14 de abril fue un día especial, un día de muchos recuerdos, en definitiva, un día en el que mis sentimientos estaban a flor de piel; igual que el día que conocí a las impulsoras de esta carrera. Unas mujeres luchadoras, positivas y llenas de energía para hacer todo lo que sea posible por fomentar la donación de médula en Burgos.

A día de hoy, no hay ninguna duda de que trabajaron mucho para que el evento fuera un éxito. Se rodearon de excelentes voluntarios para formar un equipo que estaba encaminado a la gloria. Las medallas que nos colgamos los participantes eran el premio por cumplir con los kilómetros, pero la verdadera medalla se la llevaron todos los que pusieron su granito de arena para que nada fallara. El aplauso, las felicitaciones  y los abrazos no pararon hasta el final.

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Momentos Aún tengo la vida en Cardeñadijo

Si hablamos de abrazos, todos los que recibí ese día fueron los mejores impulsores para llenarme de energía a la hora de dar voz a la importancia de donar médula. Me adentré en la etapa más dura de mi vida, pero también la que más me ha enseñado a disfrutar cada instante, a valorar las pequeñas cosas, en definitiva, a vivir sin ponerle ningún pero a la vida. De lo malo hay que quedarse con lo mejor. Reconozco que en el dos mil seis, mi mundo dio un giro de trescientos sesenta grados, pero afirmo que no me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado. Y en esas enseñanzas está la generosidad de ese joven alemán que me regaló parte de su médula y a quien estaré eternamente agradecida. Como también agradecí, de corazón, a la Asociación la sorpresa que me tenían preparada. Fue un momento de esos que ya puedo etiquetar con mi hashtag personal: Aún tengo la vida. Y gracias a mi donante voy a cumplir trece años llenos de experiencias, de amigos nuevos, de sueños cumplidos y de grandes momentos como la I Carrera Solidaria Dona Médula. En ese escenario se respiraban muchos sentimientos. La ilusión lo inundaba todo y mis palabras solo reflejaban lo importante que es que un médico te diga: “Tienes un donante de médula compatible”. Creedme que eso lo cambia todo y por eso, las más de cuatrocientas personas que allí estuvimos teñimos Cardenadijo de color naranja.

Ahora es el momento de ver las fotos que nos sacan una sonrisa en la cara y de comenzar la cuenta atrás, porque tenemos ganas de volver a correr por la donación de médula. Sé que la Asociación no nos va a fallar. Chicas, hay que ponerse manos a la obra y ya sabéis que si vosotras me decís ven, lo dejo todo.

Gracias.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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¡Súper campeones! El Atleti reina en Europa

Besando el escudo del Atlético de Madrid en la Puerta de Alcalá de Madrid

Mejor imposible. Comenzar la temporada levantando una copa es el perfecto aliciente para afrontar los próximos retos con el coraje y corazón que nos abandera. Eso sí, hay que reconocer que la supercopa nos llenó de una especial alegría porque fue el Real Madrid el que encajó los cuatro goles que nos llevaron a proclamarnos súper campeones de Europa.

Han pasado dos meses desde que visitamos Neptuno por última vez. Ya en aquella noche de mayo soñábamos con levantar más copas y con brindarle al dios de los mares los triunfos que están por venir. En esta ocasión no habrá fiesta oficial porque hay que centrarse en la competición. Atrás quedó una temporada irregular porque ahora, cuando queda un día para que arranque la Liga, muchos rojiblancos ya soñamos con lo que el Atleti puede ofrecer en el terreno de juego. En Tallin dejó bien claro el potencial que poseen los de Simeone. A pesar de que no pudieron viajar muchos colchoneros hasta la capital de Estonia, la afición del Atleti está más que preparada para darlo todo por el equipo que lleva en su corazón. A muchos rojiblancos la final nos pilló de vacaciones y seguro que en la maleta no faltó la camiseta obligatoria para la noche de ayer. Una noche escrita en la historia como nosotros queríamos. Europa es rojiblanca y si no que se lo pregunten a Ramos, por ejemplo…

Pronto nos llegó la euforia y es que Diego Costa, en menos de un minuto, nos hizo gritar el primer gol. Pero qué sería de nosotros si no sufrimos, eso está en nuestro ADN. Y para poner a prueba nuestro corazón, de cara a la próxima temporada, teníamos que ir a la prórroga. Para los penaltis todavía es pronto. Por eso, hubo que teñir la supercopa de rojiblanco con autoridad. La nueva era madridista de Lopetegui no ha podido comenzar mejor. Acaba la racha de finales ganadas en Europa y la etiqueta de super campeón se la lleva su eterno rival… Seguid así… Si la derrota escuece será por algo…

Podía seguir escribiendo y meter el dedo en la herida, pero eso ya lo hizo, con mucha elegancia, Simeone. Destacó que de las cinco finales en las que vikingos e indios se han visto las caras, tres han sido para los rojiblancos… Es buen momento para recordar a JFK cuando dijo: “La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”… Ahí lo dejo, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¡¡Atleti Campeón!!

Ondeando la bufanda entre el sonido del claxon de los coches y al grito de “Atleti, Atleti” llegué al único sitio en el que quería acabar la noche. Neptuno con un agua rojiblanca esperaba una auténtica marea. Llevaba meses soñando con ir a la fuente del rey de los mares y tras noventa minutos en los que nunca dejé de creer cumplí, con una amplia sonrisa, el sueño que anhelaba.

Obviamente, no iba sola. Rosa, Ana y Ales me acompañaban. Sabíamos que con los jugadores lo festejaríamos dos días más tarde pero cuando se trata de celebrar una copa todo momento es bueno. Frente a Neptuno me acordé de quién me inculcó este sentimiento que por muchas palabras que uses es difícil de explicar. Por eso, ni lo voy a intentar. El Atleti son muchas vivencias, muchas emociones y, por supuesto, muchos momentos únicos e irrepetibles. También puedo asegurar que te enseña a llorar de alegría porque cuando luchas por lo que quieres y lo consigues el corazón, acostumbrado a taquicardias, palpita al compás del himno de tus colores.

En Neptuno celebrando la Europa League

No faltaron los cánticos, las sonrisas en las caras, los vítores a los jugadores, en especial a ese Niño que todos hemos visto crecer y se va del club que adora con una copa que le ha hecho campeón, precisamente, en el penúltimo partido en el que lucirá la camiseta colchonera. Hasta en esto apuramos al límite. Pero merece la pena cuando el desenlace final está lleno de euforia. Ya nos tocaba volver a rendir culto a nuestro dios. Neptuno nos echaba de menos.

Desde que aprendimos la filosofía “cholista” todo comenzó a cambiar. Seguimos fieles al coraje y corazón que son nuestra seña de identidad pero desde el “partido a partido” vivimos al día. Pensamos en nosotros, creemos en nuestras posibilidades y dejamos atrás ese pasado apodado “el pupas” para crecer en el terreno de juego, y así, alcanzar la gloria. La afición nunca ha dejado solo a los suyos. En las buenas y en las malas siempre ha estado, está y estará. La Europa League es de todos. Así que todos disfrutamos en las calles de Madrid del título por el que también hemos sufrido. Me acuerdo de los que están lejos de Neptuno, pero que no se preocupen que ya me encargo yo de celebrarlo por ellos. Durante la fiesta de esta copa ya se habla, o mejor dicho, ya se canta el nombre del próximo rival en Europa. La verdad es que no sé cual serán sus colores, lo único que tengo claro es que el destino es Tallin. Si hasta allí no puedo ir, repito lo que dije en mi último artículo, os espero en Neptuno gritando bien alto: “¡Aúpa Atleti!”. Pero hasta agosto solo tenemos que disfrutar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Hasta Lyon gritando ¡Aúpa Atleti!

Llegó el día. A los que me preguntan si voy a Lyon les digo que no, más que nada porque prefiero esperar a los de Simeone en Neptuno. Nunca dejes de creer es el lema de cabecera para una noche en la que se avecinan nervios, tensión, emoción y como no, sufrimiento. Estoy preparada para eso y para más porque mi sentimiento rojiblanco está, hoy más que nunca, a flor de piel. Quedan noventa minutos para alcanzar la gloria y espero que con la copa regresen de tierras francesas.

Lyon ciudad natal de Saint-Exupéry, autor de El Principito, va a recibir al nuestro con una motivación extra. Muchos confían en sus botas, yo prefiero pensar en todo el equipo porque todos nos han hecho vibrar en una temporada irregular que, sin embargo, nos ha llevado a una final. Y eso es motivo para sonreír y, por supuesto, para llenarse de ese coraje que nunca nos falta. Ya cantamos en nuestro himno “porque luchan como hermanos” y espero que así sea porque su afición nunca les ha fallado. Diez mil hinchas estarán en la ciudad gala pero muchos más se concentrarán frente al televisor para empujar a los colchoneros hasta el éxito.

Sentimientos colchoneros con ganas de visitar Neptuno

Es verdad que en un partido todo puede suceder, pero eso es lo que menos me importa porque tengo el corazón preparado para las posibles taquicardias. Hay ganas de ir a ver al dios de los mares para ofrecerle la Europa League. Muchos, generalmente merengues, menosprecian este título pero ¡ojo! porque ya escribió Exupéry en su obra maestra que “solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”. El sentimiento colchonero no todos lo entienden y hablar por hablar es muy fácil. La familia rojiblanca sabe bien a lo que me refiero.

Hace cuatro años, la última vez que visitamos a Neptuno, yo andaba por tierras mexicanas. Disfruté viendo a los míos en plena fiesta y reconozco que me emocioné porque por muy lejos que uno esté siempre está pendiente de esa familia futbolística que está unida en el particular “coraje y corazón” que no está al alcance de todos. Con las rayas rojiblancas por bandera, en esta ocasión estoy a dos paradas de metro preparada para vivir y sentir de cerca la marea colchonera.

Nadie me puede impedir que sueñe porque la vida me ha demostrado que los sueños se convierten en realidad. Nunca el camino es fácil por eso la satisfacción siempre es mayor. Confío en los míos porque sé que estarán a la altura. Desde niña me inculcaron esta forma de vida que va acorde con mi forma de ser. El Atleti me ha hecho reír, me ha hecho llorar, me ha hecho gritar, me ha hecho sufrir… y lo más importante, me ha hecho vivir momentos inolvidables. Y por eso, hoy sin dudarlo, conjugo el verbo creer mientras grito: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Colchoneros frente a Diablos

No era el Vicente Calderón, y mucho menos el Metropolitano. No abundaba el rojiblanco pero sí se veía una marea roja. No había muchos colchoneros pero todo estaba lleno de diablos. En definitiva, el Atleti no jugaba en casa, futbolísticamente hablando, porque en mi corazón si lo hacía.

Hasta tierras mexicanas se marcaron los de Simeone para festejar junto al Toluca el centenario de este equipo del Estado de México. Precisamente allí, al igual que yo, recibieron el cariño de todos los mexicanos que quisieron compartir con ellos noventa minutos de fútbol, noventa minutos de ilusión. En el Nemesio Díez, los Diablos Rojos del Toluca lo tenían todo preparado para una tarde en la que festejaban el cumpleaños de su club. En esta ocasión yo no estaba allí pero sí lo hicieron grandes amigos como Pepe Nader, quien defiende los colores de su club allá por donde va. Un diablo hasta la médula que se acordó de esta colchonera que se encontraba a miles de kilómetros de allí y que tuvo que padecer insomnio para ver, a las tres de la mañana, a los de Simeone luchar por la primera victoria de esta nueva etapa.

Indios y diablos

Una nueva etapa que comienza con el estreno de un nuevo estadio y un nuevo escudo. Un escudo que por primera vez vi desplegado sobre un terreno de juego. Aun me pican los ojos cuando lo veo pero dicen que el tiempo lo cura todo. Menos mal que mis sentimientos rojiblancos están intactos y nadie puede cambiarlos. Tras escuchar el himno español y ondear el escudo colchonero a su compás dio comienzo un encuentro en el que no había un trofeo en juego pero sí el gozo de muchos aficionados. Al igual que Pepe, Yolis se acordó de mi. Ella no es un diablo rojo sino que los suyo son las rayas, ya sean del Monterrey o del Atleti.

Ya se sabe que el futbol levanta pasiones y en determinadas ocasiones pone los sentimientos a flor de piel. Recuerdo el día que el Atleti ganó su última liga frente al Barça. En el 2014, estaba en México, concretamente, en Toluca y desde allí añoré a mi familia colchonera mientras ésta ponía rumbo a la fuente de Neptuno. Cuando estás lejos de casa la perspectiva de las cosas cambia. Eso sí, además de Pepe y Yolis tuve el apoyo de la que a día de hoy sigue siendo mi familia mexicana. El deporte rey también tiene su lado positivo.

Y positivo fue ver a los de Simeone defender sus colores en el Nemesio Díez. La pena fue que el marcador no se movió y el cero a cero reinó durante los noventa minutos. Querido Pepe, nuestras apuestas no han sido acertadas. Ni tus diablos, ni mis indios estrenaron las porterías. Así que te emplazo a que vengas a conocer el Metropolitano y veas como los míos luchan con coraje y corazón por la victoria.

Si hablamos de victoria, tengo que reconocer que tienes desde hace poco a la mejor Victoria de todas. Es la niña de tus ojos. Es el amor de tu vida. Así que os espero en España para poder enseñar a tu pequeña a decir las dos palabras claves: Aúpa Atleti.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)