DEL ATLETI AL CIELO

Hay tardes y tardes. Las de un derbi madrileño siempre son especiales. Noventa minutos lo pueden cambiar todo. Para bien o para mal, la memoria recordará lo vivido. No es un partido más y todos sabemos que, cuando el Atlético de Madrid se mide a su eterno rival, hay mucho más que tres puntos en juego. Los rojiblancos hicimos de nuestro fortín el mejor escenario para alcanzar una victoria que llena de alegría nuestros corazones.

El tifo decía que “Del Atleti al cielo”. Qué manera más bonita de rendir homenaje a una camiseta que lleva consigo un sentimiento inigualable, de esos que nadie puede explicar, pero que nos unen como una familia que sabe apoyar a los suyos pase lo que pase. “Del Atleti al cielo” nos lleva a pensar también en ese tercer anfiteatro que el pasado domingo celebró que los merengues regresaran a Concha Espina cabizbajos. Es lo que tienen las derrotas… que dejan rostros serios, silencios incómodos y viajes de vuelta que se hacen demasiado largos aunque estés a escasos kilómetros de casa.

Pero esta vez la historia se escribió en rojiblanco. El Metropolitano volvió a ser ese hervidero que aprieta, que empuja y que no deja de creer. Y cuando el árbitro señaló el final, quedó lo que de verdad importa en una tarde así: el orgullo de haber ganado al eterno rival, de haber defendido nuestra casa y de ver la alegría de la afición.

Porque ganar un derbi es poder mirar al vecino con una sonrisa durante los días siguientes. Es recordar cada cántico, cada gol y cada abrazo. Por supuesto que hubo varias pitadas. Estas no podían faltar, como tampoco nos podíamos olvidar de Ceuta. Por eso, mientras la grada rugía y el Metropolitano seguía latiendo al ritmo de los corazones rojiblancos, apareció otro mensaje: “CEUTA ES ESPAÑA, NI SE ARRUGA NI SE TAPA”. Una pancarta que no pasó desapercibida, aunque lo intentaran. Un dardo para quienes llenaron titulares con una camiseta mal puesta y, lo más importante, un mensaje de apoyo para que todos los ceutíes sientan que no están solos.

Y dicho esto, toca festejar y disfrutar de esta victoria, que sabe más dulce que un merengue. La memoria nos recordará este encuentro y nos sacará una sonrisa pícara que no podremos disimular. Orgullosa de mis colores, siempre. Los buenos recuerdos nos ayudan a seguir y nos dan impulso en los momentos más complicados. Madrid se tiñe de rojiblanco, pese a quien le pese. Queda mucha temporada por delante, pero que sigan los cánticos, que sigan los abrazos y que sigan las tardes y las noches en las que el Metropolitano nos recuerde que, cuando estamos juntos, no hay nada más fuerte que sentir los motivos por los que somos del Atleti. Lo dicho: Del Atleti al cielo.

Jimena Bañuelos

DESPEDIR EL VERANO, VOLVER A SOÑAR

Nos aferramos al verano como podemos. De hecho, nos resistimos a aceptar que esos días de horarios imposibles, de noches largas y de conversaciones pausadas, sin mirar siquiera el móvil, se han convertido en recuerdos. Septiembre ya está aquí. Recién estrenado y con un claro mensaje: toca volver a la rutina, al trabajo, al colegio, a las obligaciones… En definitiva, a esa vida que pausamos durante unas semanas para intentar vivir un poco más despacio.

Ahora bien, se inicia una nueva temporada marcada por los retos que la vida nos depare. Sin duda, no faltarán los propósitos, los proyectos y, por supuesto, los sueños. Estos pueden ser de todo tipo. Cada uno sabe cuál es el motor que le mueve para que la realidad se parezca, aunque sea un poco, a aquello que un día imaginó. Sueños tengo muchos, pero hay uno que comparto con una gran familia.

Mientras todavía apurábamos las últimas tardes de agosto, tirando la toalla sobre la arena y tratando de detener el verano, el fútbol ya había comenzado. La nueva temporada echaba a rodar mientras despedíamos las vacaciones, casi sin darnos cuenta de que el balón volvía a ocupar su lugar en nuestras conversaciones. Y eso que, durante la estación estival, levantamos la preciada Copa del Mundo. Ahora es el Atleti el que recarga unos sueños que solo los rojiblancos podemos comprender.

El Atlético de Madrid sabe que se debe exigir a sí mismo sin perder la ilusión con la que se inicia una temporada. Se empieza de cero y hay muchos puntos por conquistar. Los títulos son esos sueños perennes que siempre están ahí. Los colchoneros sabemos que el Atleti consiste en creer, en levantarse, en competir, en no abandonar cuando las cosas se ponen difíciles, en entender que el camino también forma parte del sueño… Y quizá ahí encontremos una de las grandes lecciones que nos deja el fútbol para la vida. Nadie puede garantizarte que vas a conseguir aquello que deseas, pero sí puedes decidir cuánto estás dispuesto a luchar por ello.

Y luchar será lo que tenga que hacer. Septiembre traerá de nuevo esas noches en las que el fútbol adquiere otra dimensión. La Liga ya ha comenzado y la Champions lo hará en breve. El himno, las luces, el estadio lleno, la emoción de saber que enfrente estarán algunos de los mejores equipos de Europa. Liverpool, Manchester United, Bayern de Múnich… Sin duda, son nombres que impresionan, pero que también recuerdan por qué merece la pena soñar. Porque los sueños nunca han entendido de rivales.

Septiembre nos quita unas cosas, pero nos da otras. Septiembre nos devuelve la agenda, pero también nos devuelve las ganas. Nos reencontraremos con amigos a los que hacía tiempo que no veíamos, seguiremos haciendo otros planes, volveremos a ocupar los días con aquello que durante el verano dejamos en pausa y descubriremos que, detrás de cada rutina que regresa, también se esconden nuevas oportunidades. Porque la nostalgia tiene algo de caprichosa. Nos hace mirar atrás y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, cuando, en realidad, lo que echamos de menos no son solo aquellos días, sino cómo nos sentíamos al vivirlos.

Quizá dentro de unos meses miremos atrás y echemos de menos estas primeras jornadas de Liga, las conversaciones previas a cada partido, los nervios antes de una noche de Champions… Hay recuerdos que no sabemos que estamos construyendo hasta que se convierten en nostalgia.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/08/31/despedir-el-verano-volver-a-sonar/

CAMPEONES DEL MUNDO

Los sueños se cumplen y las finales se ganan. Hay victorias que se celebran y otras que se quedan a vivir en la memoria. Sin duda, esta es una de ellas. Dieciséis años después de aquella noche inolvidable en Sudáfrica, España vuelve a ser campeona del mundo. Este equipo está escribiendo un capítulo de la historia que permanecerá en los anales para siempre, recordándonos no solo el gol de Ferran, sino también los abrazos improvisados, las plazas abarrotadas, las lágrimas incontenibles de quienes estallaron en júbilo y las miradas al cielo dedicadas a quienes ya no están.

La estrella se ha tejido a base de confianza, de seguridad, de respeto y, sobre todo, de la ilusión de creer que era posible. El tiempo ha demostrado que soñar no es malo; lo verdaderamente extraordinario es tener el valor de sostener ese sueño cuando todavía nadie podía verlo. España lo hizo. Partido a partido, sin dejar que nada la desviara del camino, porque sabía que ese gran sueño solo se convertiría en realidad a base de trabajo, compromiso y la capacidad de transformar la ilusión en historia. Una historia que ya luce bordada sobre el escudo y que recordará para siempre que los sueños no entienden de imposibles cuando detrás hay un grupo dispuesto a creer, a luchar y a escribir su propio destino. Porque las estrellas no caen del cielo: se conquistan. Y esta segunda quedará para siempre como el símbolo de una generación que se atrevió a imaginar lo imposible y terminó conquistando el mundo.

Y ante el mundo y, sobre todo, ante los millones de españoles que arroparon a la selección, llegó el momento de celebrar. Evidentemente, las grandes gestas no terminan con el pitido final. La fiesta estaba por llegar porque España tenía una estrella más. Madrid volvió a vestirse de rojo y las banderas rojigualdas no faltaron para recibir a los campeones. Desde primera hora de la tarde, las calles se llenaron de aficionados con la misma ilusión con la que habían seguido cada partido del Mundial. Familias, grupos de amigos y niños arroparon a los de Luis de la Fuente con la camiseta de la selección, ocupando cada rincón del recorrido del autobús que transportaba no solo el trofeo y a los campeones, sino también el orgullo de todo un país.

El epicentro de toda la fiesta estaba en la Plaza de Cibeles. La misma plaza que tantas veces ha visto celebrar los triunfos del deporte español volvió a convertirse en el escenario de una noche inolvidable. Allí solo había sonrisas, cánticos y un sentimiento compartido. El paso del tiempo difícilmente podrá borrar todos estos recuerdos. Para muchos es su primera estrella, pero quienes vivimos el gol de Iniesta sabemos que no hay nada capaz de borrar cada instante de aquella noche de 2010. Ahora, ese recuerdo se une a un nuevo nombre, a un nuevo minuto y a una nueva ciudad que siempre serán motivo de orgullo.

El fútbol tiene la capacidad no solo de unir a miles de personas, sino también de detener el tiempo, ya sea dentro del terreno de juego o fuera de él. Durante el partido todos contuvimos la respiración en más de una ocasión, pero ahora ha conseguido que Madrid detenga su ritmo frenético diario y se pare por una misma ilusión. La segunda estrella está en casa y ya luce sobre el escudo, pero también lo hace en la mirada de todos. Sin duda, las mayores alegrías siempre saben mejor cuando se celebran juntos.

España es campeona del mundo y ahora nos toca disfrutar de este sueño convertido en realidad. Gracias a los nuestros por despertarnos de la mejor manera posible de ese sueño que siempre nos une. La Copa ya está aquí y hay que brindar por ella. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/07/20/campeones-del-mundo/

FRANCIA CELEBRA SU HISTORIA, ESPAÑA BUSCA ESCRIBIR LA SUYA

La historia está llena de días señalados. Unas jornadas conmemoran logros y otras fracasos. El 14 de julio es el gran día para los franceses. El país festeja la Toma de la Bastilla, un episodio que cambió para siempre el devenir de Francia y que convirtió la libertad, la igualdad y la fraternidad en algo más que un lema. Por cierto, un lema que no deberíamos olvidar en los tiempos que corren. Más allá de eso, hoy el escenario es el terreno de juego y por mucho que Les Bleus quieran defender su portería como si de una fortaleza se tratase, los españoles estamos dispuestos a citarnos  con la historia y convertir el partido en una gesta histórica. La Roja sabe a quién se enfrenta y, por eso, no puede permitirse un solo instante de desconexión. 

El sueño de ganar la Copa del Mundo está presente en todos los que seguimos a los de Luis de la Fuente. Estamos a un partido de la final y no es momento de relajarse ni de cometer errores. Sabemos muy bien de lo que es capaz la selección gala, pero no podemos olvidar que, hasta llegar a las semifinales, hemos apeado de la competición a Austria, Portugal y Bélgica. Hemos sufrido, quizá en algún momento más de la cuenta, pero las gestas se logran así. Todos esperamos que esta noche podamos celebrar que España ha impuesto su fútbol y ha dejado a Francia en el camino hacia la final. Porque las grandes selecciones no solo se miden por el talento que atesoran, sino también por su capacidad para responder cuando el escenario exige personalidad y coraje. Mucho se está hablando de lo que hacen, o dejan de hacer, algunos de los titulares de Luis de la Fuente. Hoy es el día de demostrar por qué se viste la camiseta de la selección española. La afición quiere ver la mejor versión de su equipo, y eso es indiscutible.

El calendario ha sido caprichoso y ha querido que en la fiesta nacional francesa, Francia y España se vean las caras. Este encuentro es algo más que una lucha por un billete hacia la final. Eso lo sabemos todos. Es un partido digno de una semifinal y digno, también, de pasar a los anales del deporte rey. Cuando esta noche el árbitro señale el inicio, la Bastilla quedará lejos y los libros de historia permanecerán cerrados porque, durante noventa minutos, esperemos que no más, solo habrá once camisetas con el escudo de España para conquistar la gloria en el terreno de juego y miles en las calles y plazas para apoyarles. Once futbolistas llamados a demostrar que el talento, el compromiso y el carácter también escriben historia. Si Francia quiere celebrar su fiesta nacional, tendrá que hacerlo al margen del fútbol, porque La Roja en Dallas tiene la firme intención de convertir este 14 de julio en una fecha inolvidable para el deporte español. Y si el destino reserva una plaza en la final para quien más lo merezca sobre el césped, que sea España la que escriba el último capítulo de la noche. Porque la historia de Francia se seguirá celebrando cada 14 de julio, pero la del fútbol español aún tiene páginas en blanco esperando a ser escritas.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/07/13/francia-celebra-su-historia-espana-busca-escribir-la-suya/

UN BALÓN, UNA BANDERA Y MUCHAS ILUSIONES

Ya rueda el balón en las diferentes sedes de la Copa del Mundo, pero seamos sinceros ya que la emoción lleva rodando desde mucho antes. Clasificarse para el Mundial es a lo que aspiran muchas selecciones pero no todas lo consiguen. Sin duda, una de las ausentes en esta edición vuelve a ser “La Azzurra” italiana. Y hablando de colores, son estos los que nos identifican estos días. 

“El Tri” protagonizó la jornada inaugural en el Estadio Azteca de México. Son uno de los tres anfitriones y dieron el pistoletazo de salida a esta competición como ellos saben hacerlo. Ganaron su partido, aunque para el recuerdo está el homenaje a sus raíces y, por supuesto, la solemnidad con la que todos acompañaron a Alejandro Fernández mientras entonaban el himno nacional. Recordé el Mundial que viví por esas tierras hace doce años. El tiempo pasa pero nunca puede borrar los recuerdos que nos sacan una sonrisa en el rostro. El fútbol siempre será el deporte rey, pero lo que más une son las selecciones nacionales y lucir los colores de tu país alejados de cualquier ideología. Quizás en México esto no suceda tanto, pero en España es ‘La Roja’ la que se estrenó en la competición y la que volverá a paralizar durante noventa minutos a millones de personas a pesar del horario del encuentro. 

Hay algo especial en los debuts mundialistas. Durante días hablamos de alineaciones, de favoritos y de estadísticas, pero cuando llega el momento de la verdad todo se reduce a una pelota y a once jugadores defendiendo una misma bandera. Nos representan a todos y todos soñamos con conquistar la Copa y lucir otra estrella en nuestra camiseta. Los Mundiales siempre son una mezcla de memoria y futuro. Nos acordamos de los héroes que nos hicieron felices mientras esperamos a los nuevos protagonistas. España inició su camino con la ilusión intacta. Ayer ante Cabo Verde mostró una imagen que puede mejorar. 

También tengo que hablar de mi querida Alemania. La “Mannschaft” busca la gloria y arrancó la competición ganando a Curazao, un rival teóricamente inferior. Los germanos han querido dejar un mensaje de autoridad desde la primera jornada. No hay que olvidar que en los Mundiales los favoritos saben que no hay segundas oportunidades para causar una buena primera impresión.

Queda mucho torneo por delante, esto no ha hecho más que empezar. Las calles de las ciudades anfitrionas se llenan de camisetas de todos los colores, de idiomas que se mezclan sin necesidad de traducción y de abrazos entre desconocidos que comparten una misma pasión. Esa es la verdadera magia de un Mundial. Quedan muchos partidos, muchas emociones y seguramente alguna sorpresa inesperada. Pero ya se percibe esa atmósfera única que sólo aparece cada cuatro años. El balón rueda, los sueños también, y millones de aficionados vuelven a creer que todo es posible. La Copa busca dueño y candidatos hay muchos. Ser primero o segundo de grupo marca el camino hasta el MetLife Stadium de Nueva York. Estar allí el 19 de julio es el objetivo de todos, pero sólo dos privilegiados tendrán el honor de disputar la gran final. Hasta entonces nos esperan historias de superación, lágrimas de alegría y de tristeza, de héroes inesperados y noches y madrugadas que quedarán para siempre en la memoria colectiva. 

Un Mundial no sólo se mide por los goles o por el equipo que levanta el trofeo; se mide por esas reuniones con amigos, por esas emociones compartidas y por esos abrazos de complicidad… El fútbol, y más aún la selección, es algo más que ver rodar un balón… Porque si hay algo capaz de unirnos, es “La Roja”. Ahora toca disfrutar del camino. Ya veremos si el destino termina llevándonos hasta Nueva York.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/06/15/un-balon-una-bandera-y-muchas-ilusiones/

HASTA PRONTO, GRIEZMANN

Hay despedidas que se anuncian y, aun así, nunca terminan de asumirse. Duelen, pero siempre es mejor decir “hasta pronto” que “adiós”. No hay forma de prepararse para ellas porque, cuando llegan, dejan un silencio extraño que suele ir acompañado de los recuerdos más importantes. Algo así sucedió con Antoine Griezmann y su último baile en el Metropolitano. La familia rojiblanca lo echará de menos porque se va “El Principito”. Un colchonero más que entendió desde el principio que el Atlético de Madrid no es un equipo cualquiera, porque no basta solo con ser futbolista; también hay que comprender que en esa camiseta existe una manera de entender el fútbol desde la entrega, la pasión y la cercanía. Y eso tiene un valor enorme.

Vivimos pendientes de los partidos, de los goles y de los puntos. Todo esto dura poco porque un triunfo se olvida al día siguiente y una derrota se convierte rápidamente en otra conversación. Sin embargo, hay jugadores que consiguen romper esa barrera de lo inmediato para instalarse en un lugar mucho más profundo: la memoria emocional de las personas. Griezmann pertenece a ese grupo. Porque más allá de sus cifras, de sus títulos o de sus asistencias, se ha ganado el corazón de una afición y eso, sinceramente, no tiene premio que lo iguale.

El Atlético de Madrid no es un equipo cualquiera. Es una forma de entender la vida que solo los que palpitan con ritmo rojiblanco pueden comprender. Su identidad está construida desde la fidelidad, la resistencia y, por supuesto, el sufrimiento. Pero un colchonero no solo valora las victorias, también el compromiso, el sacrificio y la verdad con la que los suyos defienden los colores. Decir que “luchan como hermanos” no son palabras vacías; es una declaración de intenciones. Por eso, cuando un jugador logra entender lo que significa vestir esta camiseta, se convierte en algo más que un deportista. Se transforma en uno de los nuestros. Y Griezmann, con el paso de los años, ha terminado siendo un miembro más de la familia rojiblanca.

Es cierto que su camino no fue perfecto, pero todos nos equivocamos alguna vez. Porque el fútbol, como la vida, también está lleno de errores, de dudas y de segundas oportunidades. Quizá ahí reside una de las lecciones más humanas de esta historia. A veces uno necesita irse para comprender verdaderamente cuál es su hogar. Y Griezmann volvió. Volvió porque entendió que hay lugares que trascienden lo profesional y se convierten en emocionales. Regresó para reencontrarse con una afición que, pese al dolor inicial, terminó abrazándole de nuevo desde el cariño y la memoria compartida. Eso también habla de los valores que rodean al Atleti: la capacidad de perdonar, de resistir y de mantenerse fiel incluso cuando las circunstancias no son sencillas. Por eso su despedida duele tanto. Porque no se marcha solo un delantero. Se despide un jugador que celebraba los goles como un niño, que entendía la importancia del escudo y que supo convivir con la presión sin perder nunca cierta naturalidad. “El Principito” deja algo más que estadísticas. Deja recuerdos. Y, al final, eso es lo que verdaderamente permanece. “Lo esencial es invisible a los ojos”.

Las despedidas también sirven para valorar lo vivido. El fútbol tiene esa capacidad maravillosa de unir recuerdos personales con emociones colectivas. Todos los aficionados guardamos un partido, un gol o una celebración de Griezmann asociada a un momento concreto de nuestras vidas. Tal vez por eso las despedidas en el deporte nunca son solo deportivas, sino también sentimentales.

Antoine Griezmann se marcha del Atlético de Madrid dejando algo que no se compra ni se entrena: cariño sincero. Y eso, en cualquier ámbito de la vida, es probablemente el mayor éxito que alguien puede alcanzar. Siempre serás un colchonero más. 

Hasta pronto, Principito.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/05/18/hasta-pronto-griezmann/

ATLETI: CREER HASTA EL FINAL

Si hay una semana en la que hay que derrochar coraje y corazón, sin duda, es ésta. Se sueña en rojiblanco y, por supuesto, al margen de lo que digan los demás nunca se va a dejar de creer. Es cierto que hay que ir partido a partido y empecemos por el de esta noche. Evidentemente, el Metropolitano contendrá la respiración cuando suene el pitido inicial porque todos sabemos que desde ese instante algo importante está a punto de suceder. La vuelta de la Champions se juega hoy, y el Atlético de Madrid vuelve a mirarse al espejo con esa mezcla de orgullo y vértigo que solo entendemos quienes palpitamos a ritmo colchonero. Nos gusta vivir en el filo de las emociones, es nuestra forma de resistir. Habrá nervios y silencios tensos y aunque acabemos con el corazón en la mano y los dientes apretados, lograr el pase a la semifinal de la Liga de Campeones lo compensará todo. Porque el Atleti no juega partidos: los vive, los sufre. Los convierte en algo más grande que el propio fútbol. Y esta noche, otra vez, será así.

Evidentemente, si el presente late con fuerza, el corazón no va tener una tregua. En el horizonte está Sevilla. Esa ciudad que dicen que tiene un color especial, pero que el próximo sábado se teñirá de rojiblanco y de ilusión. La final de la Copa del Rey es otro destino que no admite distracciones. Es ese pensamiento que aparece entre latido y latido, recordando que, pase lo que pase hoy, hay otra historia por escribir. Y no es una historia cualquiera. Hasta el sábado se avecinan días en los que la cabeza está en La Cartuja, en una copa que los de Simeone quieren brindan a su afición y, por supuesto, en pensar que el miedo se debe convertir en coraje porque habrá miles de banderas rojiblancas ondeando no solo en Sevilla. La familia colchonera se une para arropar a los suyos desde donde sea. Sabemos que las finales no se explican, se conquistan.

Y en medio de todo, como un faro que guía sin hacer ruido, está Neptuno. Siempre Neptuno. Esperando, paciente, como si supiera que las alegrías rojiblancas no se anuncian, se construyen a base de noches como la de hoy y sueños como el de Sevilla. No es solo un destino; es un ritual. Es el lugar donde todo cobra sentido cuando el esfuerzo encuentra recompensa. Sin duda, los jugadores lo saben y también saben que esta noche puede marcar el ánimo y la energía con la que se llegue el sábado a esa final. No se pueden despistar porque los errores se pagan muy caros a estas alturas. Vestir la camiseta del Atleti es una responsabilidad que no entiende de calendarios ni competiciones, porque esa camiseta es un sentimiento inexplicable y una afición única que lo da todo. Por eso, cada partido es una declaración de intenciones y cada minuto, una oportunidad de honrar el escudo.

Hoy, el Metropolitano empujará. Como siempre. Como nunca. Porque aunque Sevilla ya llama a la puerta, el presente exige toda la atención. La Champions no espera. Sevilla, llegará. Y el Atlético, fiel a sí mismo, no puede fallar.

Toca: Primero, resistir. Después, soñar. Siempre, creer.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/04/13/atleti-creer-hasta-el-final/

DECIDE EL METROPOLITANO: CORAJE Y CORAZÓN

Dice el parte meteorológico que las temperaturas darán un respiro en los próximos días. Dejaremos atrás las tardes gélidas pero por mucho que suba el termómetro nada podrá igualar lo que va a suceder esta tarde entorno al Metropolitano. Allí se vivirá un ascenso frenético de calor, pasión y sentimientos. Todo esto pasará a las siete menos cuarto de la tarde cuando la climatología anote el efecto rojiblanco en la capital. Si a las borrascas se las pone nombre, este efecto se llama ‘Atleti’.  De hecho, este Atleti será un cóctel de anticiclón rojiblanco con ráfagas de tormenta emocional que se desata cuando el equipo de tu vida salta al terreno de juego. Evidentemente, esto no lo mide ningún satélite, pero lo sienten las miles de gargantas dispuestas a empujar hasta el último suspiro.

Vuelve la Champions a la casa colchonera en una eliminatoria empatada. Enfrente estará el Brujas. Por eso, no hay margen para los titubeos. Todos sabemos que los errores se pagan muy caros y solo puede quedar uno. Los de Simeone lo saben y su afición también. Soñar con “La Orejona” no es una utopía porque todo se puede cumplir si se trabaja para ello. Nunca hay que dejar de creer, porque este escudo ha demostrado que la fe mueve montañas. Y todos tenemos grabadas aquellas palabras eternas de Luis Aragonés: “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Un mantra que retumbará desde el tercer anfiteatro y en cada rincón del estadio.

Sin duda, esta tarde habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque el pase a los octavos está a noventa minutos frenéticos. De ahí que el equipo deberá saltar al terreno de juego sin complejos, con determinación y con esa identidad que marca el himno: luchar como hermanos defendiendo sus colores. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir esta noche en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. Esperemos que la montaña rusa en la que hemos vivido últimamente se frene ante el Brujas. 

Seguir en la Champions es lo que está en juego. Sabemos que hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida.

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y la emoción desbordada. El Atleti tiene que ganar y todos estaremos preparados para empujar a los de Simeone hasta el final.  

Quien no lo entienda, que no me pida explicaciones… Sólo puedo añadir: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/23/decide-el-metropolitano-coraje-y-corazon/

PARTIDO A PARTIDO

Quedan poco más de diez días para que termine el mes de agosto, las horas de sol ya empiezan a escasear y la vuelta a la rutina se asoma en el horizonte. Hay que reconocer que el verano, a pesar de la ola de calor que hemos pasado, se va agotando poco a poco y con él las vacaciones más anheladas de todo el año. Todavía hay margen para seguir disfrutando de la estación estival, pero en todos los finales siempre existe algún principio. Los amantes del deporte rey estén o no ociosos seguro que celebran la vuelta de la Liga.

Por delante hay treinta y ocho jornadas para animar al equipo que nos hace palpitar el corazón. Reconozco que ni en vacaciones desconecto de mis colores porque estos siempre me acompañan allá donde voy. Orgullosa de ser colchonera en la playa, en la montaña, en la piscina, en el tren… Ahora bien, sé que “partido a partido” iremos soñando y sufriendo a la vez, pero también sé que nunca hay que dejar de creer porque la temporada acaba de empezar y la actitud es fundamental. 

Los primeros noventa minutos de esta Liga se jugaron ante el Espanyol lejos de su fortín, pero en la cabeza de esta afición está la noche de bienvenida en el Metropolitano del próximo jueves, donde los nuevos jugadores recibirán el cariño de su gente y conocerán de primera mano qué significa defender esta camiseta y este escudo. La afición los acogerá como siempre: con pasión, exigencia y una entrega incondicional. Del Atleti se nace y comprenderán porque es un sentimiento que no se puede explicar. El coraje y corazón que tienen que plasmar en el terreno de juego no les va a faltar desde las gradas. 

La afición del Atlético de Madrid es el latido más profundo del club, un amor que se siente en cada rincón del alma. No somos simples seguidores; somos un ejército de corazones rojiblancos que laten al unísono, dispuestos a darlo todo. No hay distancia, ni adversidad, que pueda apagar su pasión. En cada partido, en cada grito, en cada momento de sufrimiento y alegría, la afición rojiblanca se entrega por completo, como si cada jornada fuera una cita con el destino. Los colchoneros siempre estamos en las buenas y en las malas sin dudar ni un segundo, porque ser del Atleti no se mide en victorias, sino en sentimientos. Esa devoción que no entiende de rendirse, esa lealtad que no pide explicaciones. 

Los colores rojiblancos son una forma de vida que une a generaciones. Por eso, el tercer anfiteatro siempre está muy presente. El Atleti es capaz  de transformar el sufrimiento en fuerza y, sobre todo, te hace sentir parte de algo mucho más grande. En cada cántico, en cada abrazo, se siente el palpitar de una afición que vive, respira y sueña con el Atleti. Y eso, queridos amigos, no tiene precio.

Y dicho esto, será el próximo sábado cuando debuten en el primer partido de la temporada en casa y el Metropolitano se volverá a teñir de rojo y blanco. Una imagen que ya se echaba de menos. Ahora toca pelear cada balón y no rendirse. El camino acaba de empezar, pero la ambición es clara: aspirar a todo, pelear por cada título, por cada victoria. La Liga acaba de comenzar, pero la ilusión no tiene freno. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/18/partido-a-partido/

 122 AÑOS ROJIBLANCOS

“Recuerdo que mi abuelo me hizo el mejor regalo que se le puede hacer a un nieto, hacerme del Atleti”. Estas palabras de Fernando Torres las suscribo al pie de la letra porque mi abuelo me hizo el mismo regalo. Es cierto que los años irán pasando pero los sentimientos no cambian, en todo caso, con el transcurrir de la vida y las experiencias estos se fortalecen aún más. El sábado, el Atlético de Madrid cumplió 122 años y toda la familia rojiblanca estaba de celebración. 

Ser del Atleti es algo que no se puede explicar, pero que une a muchos corazones que están dispuestos a darlo todo por sus colores. La historia rojiblanca comenzó en 1903 y desde entonces, página a página y capítulo a capítulo ha ido creciendo entre momentos de alegría, de sufrimiento, de lloros, de abrazos… pero con una afición que nunca ha dejado solos a los suyos porque, precisamente, nunca deja de creer. 

Por eso, el pasado sábado, mientras blaugranas y merengues, se jugaban la Copa del Rey, los colchoneros eran invitados a festejar a su equipo en el propio Metropolitano. Los ciento cincuenta mil socios que tiene actualmente el club, bien se merecen abrir las puertas a los suyos. Y ahí estaba su afición para hacer el tour por su estadio. Sus hinchas no fallan y cualquier motivo es bueno para acudir a la casa que une a todos los colchoneros con el inquebrantable coraje y corazón. 

Obviamente, y ya que era el día de la final copera, las apuestas estaban hechas y las polémicas ya protagonizaban las noticias antes de que el partido comenzara. Los protagonistas de ellas eran los árbitros. Quizás, ni culés, ni merengues puedan decir mucho de ellos porque solo hay que ver la historia del fútbol para analizar las actuaciones de los colegiados. Sin olvidar, claro está, los pagos que también han recibido. Hay quien dice que se han cargado al deporte rey, y posiblemente, lo hayan hecho, porque ahora priman otros aspectos antes que el propio deporte. Tras el pitido final y con el Barça proclamado campeón, los debates no han tardado en surgir. Es cierto que a llorar se va a la “llorería” pero las provocaciones innecesarias en las horas previas se pueden pagar muy caras. El destino es caprichoso y va a conseguir que los de Concha Espina acaben la temporada como el color de su camiseta: en blanco. De esto no hay duda, y me alegro que el tiempo ponga a cada uno en su sitio porque puedes ver toques al balón donde no los hay, pero al final, de poco te sirve cuando no consigues brindar un título a tu afición. Una afición que, por supuesto, nunca será tan buena como la rojiblanca porque los sentimientos nacen del corazón y no de los títulos. 

Y dicho esto, el sábado fue el cumpleaños del Atleti y eso era lo más importante. Al festejar al Atleti me acordé de mi abuelo que desde el tercer anfiteatro verá como su nieta sigue derrochando coraje y corazón porque este equipo es otra forma de entender la vida, es otra familia y eso que él me enseñó, jamás lo podré olvidar al igual que los recuerdos que vivimos juntos escritos en rojiblanco. 

Jimena Bañuelos

Comentarios recientes

Avatar de Gus EzeGus Eze en FRANCIA CELEBRA SU HISTORIA, E…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en VA POR TI, SUSO. VA POR TI,…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MÁS ALLÁ DEL CALOR
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en ALZAD LA MIRADA
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MADRID BULLE

Archivos