Una buena dosis de radio

Siempre hay un motivo para sonreír incluso cuando no encuentras las razones para ello. No es fácil pensar que tus planes son solamente eso, planes, porque la vida o el destino son los responsables de que se cumplan o de que se trunquen. Saber aceptar esos reveses suele costar un poco. Negarse a admitir que no todo está en tus manos es complicado, porque, si bien es cierto, somos los autores de la historia de nuestra vida pero no siempre los capítulos están escritos de puño y letra. Cuando la vida es la que nos dicta un capítulo sólo nos queda afrontar esa historia de principio a fin.

IMG_6041Y digo esto porque cuando estoy a unos meses de cumplir una década de la segunda oportunidad que me ha dado la vida, ha sido ella la que me ha reencontrado, precisamente, con alguien que estuvo en los comienzos de mi pelea por la supervivencia. Y como ya he dicho que el destino es caprichoso, no podía haber elegido mejor escenario que los micrófonos de una radio. El periodismo fue uno de los motores que me ayudó a conquistar la victoria. En el hospital acabé mi carrera universitaria pero allí comenzó la que es, sin duda, mi carrera por recuperar las riendas de mi vida, y entre ellas está, lógicamente, sentir la adrenalina que el periodismo llega implícito en su nombre. Porque la receta de la felicidad no está escrita, cada uno tiene su fórmula maestra, la mía la voy teniendo cada vez más clara, aunque es verdad, que siempre hay algún ingrediente que falta, pero eso es lo de menos. Lo importante es cocinar bien cada momento.

Y si de momentos hablamos, el del sábado con Paco Serrano no pudo estar cargado de más sentimientos. Diez años más o menos habían pasado desde que nos vimos la última vez. Yo iba a La Alacena para hablar de viajes, concretamente, de la tierra que grandes recuerdos me trae. Pero México cedió su protagonismo ante la que fue mi carta de presentación ante Paco. La leucemia marcó nuestro primer encuentro y sin saber cómo se iba a escribir esta dura batalla, él se unió a ella. Así que, era justo que disfrutáramos del sabor de la victoria. Fue una conversación cargada de recuerdos, de experiencias pero sobre todo, de optimismo. Porque si algo he aprendido es a quedarme con las cosas buenas incluso cuando la adversidad te rodea. En esos minutos de radio, con el corazón sintiendo las cicatrices, suspirando y con las mente llena de recuerdos recargué mis baterías periodísticas porque sé que he nacido para esto. Es más, este es uno de los motivos por los que sonrío a diario porque sin duda mi motor en cada amanecer es que Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 El audio del sábado 5 de marzo de 2016: http://www.ivoox.com/jimena-entrevista-personal-audios-mp3_rf_10765266_1.html
 

 

 

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Escribiendo…

La vida es ese gran libro que vamos llenando de historias. Anoche, como colchonera, cerré el capítulo de la Champions de este año. Su final se veía venir y llegó. La eliminación ya está escrita, pero de las buenas historias siempre se saca una lección. Las personas necesitan una oportunidad para demostrar lo que valen. Chicharito la tuvo y demostró su potencial. Decía el escritor polaco, Stanislaw Lem que “un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad”. Muchos, en su día a día sueñan pero es, precisamente, en esa realidad donde nadie les tiende una mano. Probablemente recibirán palabras deescribir ánimo, las cuales siempre son fáciles de decir, pero con el paso del tiempo las palabras al igual que el ánimo comienzan a perder valor. Las esperas son duras. Ya se sabe que el que espera desespera…Pero, ojo, porque la esperanza es lo último que se pierde…Quizás el día menos pensado la oportunidad llama a la puerta de quienes la necesitamos.

Si bien es cierto, el libro de mi vida tiene dos tomos. La oportunidad más grande me la dio la vida hace nueve años. Me apartó del Periodismo que es lo que más me gusta y fue duro, pero me enseñó muchas cosas. Ese coraje y corazón del que tanto se ha hablado estos días entre los colchoneros, en mi caso, va más allá. Es la actitud con la que hay que afrontar cada día. Además de buscar esa anhelada oportunidad hay que estar preparado para encajar los imprevistos de la vida. Porque cuanto más precisos creemos que son nuestros planes más duro es el golpe que nos da el destino.

Un destino que está escrito y que poco a poco vamos conociendo. Ya dijo Cervantes: “Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. Mientras tanto seguimos escribiendo nuestra historia. Está claro que no nos darán un Premio Cervantes como el que hoy recibe Juan Goytisolo pero a lo largo de la vida recibimos muchos otros premios de un valor incalculable que llegan como las oportunidades, cuando menos las esperas.

Y sin caer en el pesimismo porque la actitud es fundamental, vuelvo a recordar a nuestro escritor más célebre. Me vienen a la mente estas palabras: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Un vicio: Leer

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En su día dijo Vargas Llosa: “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.  Y tiene razón. Más de un libro ha marcado la mía. Tener entre manos una novela es poder adentrarte en una historia que quizás ni imaginabas, es decir, un placer. Y si encima, encuentras ese personaje con el que compartes, al menos, parte de tu forma de ser; leer será una evasión de la cruda realidad. Es mejor desconectar de los problemas gracias a la imaginación que estar rumiándolos durante todo el día. Con un libro en la mano nunca te sentirás solo; él siempre tiene algo que contarte.

De niña aprendí a leer y disfrutar de la literatura. Al igual que pasan los años y vas creciendo, tus gustos literarios van cambiando. No suelo centrarme en un tipo de novelas, me gusta cambiar y que los escritores me sorprendan; a veces, para bien y otras para mal. Las opiniones son siempre muy personales pero en el caso de los libros y las películas lo son aún más. Recomendar un libro es arriesgado si no se conoce bien a la otra persona, aunque a veces hay que correr ese riesgo.

Hace una semana llegó a mis manos, una novela con tintes de invitación; de invitación a una boda: La boda de Kate. No conocía a la novia y tampoco al novio, pero sí a quien les ha dado vida. Me ilusioné y me prepararé para adentrarme en una historia que está cuidada al máximo detalle. Preparar una boda conlleva muchos preparativos y muchas reacciones. Pero además en ésta hay algo más: resolver un misterio. Todo esto está en la última novela de Marta Rivera de la Cruz: Desde lo más material como es el traje de la novia o la tarta, hasta los sentimientos más codiciosos del ser humano. ¡Así somos! Que cada cual piense lo que quiera… Decía Oscar Wilde que “no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”, y si encima, se hace con la brillantez de esta gallega, las palabras te irán atrapando una a una. En el fondo, el arte de escribir es un privilegio que tienen algunos, aunque hasta el mismo Jorge Luis Borges aseguró: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Con seguridad pero sin orgullo

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El dato del paro tan temido por algunos y tan real para otros, es algo más que unos números. En esas cifras hay unas vidas reales. Unos sueños e ilusiones pendientes de cumplir. No me presento aquí para contar mis méritos, que también los tengo; sino para ver todo desde otro punto de vista.

Llevaba muchos años esperando volver a vivir el ambiente de una redacción, soy periodista de vocación y nada me puede hacer más ilusión que ejercerla. Pues bien, dicen que la esperanza es lo último que se pierde y cuando ya dudaba, incluso, de mi misma, me llamaron para una suplencia de verano. Nunca olvidaré la llamada de Antena 3. Esos meses no han sido sólo dos meses de periodismo, han sido dos meses que me han vuelto a dar la energía suficiente para poder seguir luchando por mi futuro. Un futuro, en el que yo tome las riendas de mi vida.

Soy optimista, si. Cuando tenía veintiún años una leucemia me cambió la vida por completo. Tenía trabajo, amigos y los “supuestos mejores años de vida por delante”, pero la vida cambia y desde entonces he luchado por volver a tener salud y, ahora, no me rendiré hasta encontrar un trabajo.

Acabé mi carrera en la habitación de un hospital. Mi mente estaba ocupada entre preparar el trabajo fin de carrera sobre Ortega y Gasset y la incertidumbre del trasplante de médula que me esperaba. No me rendí entonces y no lo haré ahora. Lo decía Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

Yo sigo siendo la misma pero con un máster en la vida. Mi circunstancia ahora es otra. Al igual que todos, convivo con una crisis de la que nos gustaría ver ya su final…pero si no puedes con tu enemigo, únete a él. Yo al menos, vivo con ella. De poco me sirve criticar y enfadarme con el mundo mundial por lo que me está pasando. Lo único que conseguiría es generarme una ansiedad y un malestar que no me beneficiarían en nada. Así que es mejor sacar de lo malo lo mejor. O, al menos, esa fue mi premisa durante la enfermedad y me fue bien.

Cada día que pasa no es un día más que estoy sin trabajo, es un día menos para encontrar una oportunidad. Si que es verdad que hay días y días. Días buenos y días malos pero nunca he perdido la esperanza.

Siempre he aprovechado el tiempo. Mientras recuperaba fuerzas aprendí cinco idiomas y, es cierto, que he pensado en marcharme de España…pero ¡cuidado! Las cosas no son tan fáciles. Irte es una aventura y como toda aventura que se precie, tiene sus pros y sus contras. Lo que hay que tener claro es que el inmigrante eres tú. Un concepto que hay que asumir desde que se pone el pie en el aeropuerto de llegada. Y lo sé por experiencia. He vivido en Francia, Alemania y Estados Unidos. Los países te reciben, sí, pero el que tiene que trabajar duro para encontrar una oportunidad eres tú. Dejar al lado el orgullo y tirar para delante. Los comienzos nunca son fáciles…

Puedes tener la suerte de haber estudiado una o dos carreras, de haber hecho el máster que te apetecía y verte en una situación en la que jamás te hubieras imaginado pero de poco sirve quejarse. Ya lo dijo el filósofo alemán Nietzsche: “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. Yo el porqué lo tengo claro y buscaré solución a esos cómos. Nadie dijo que la vida fuera fácil.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Un ejemplo a seguir

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Aquel diez de julio en el que nos dejaste una tormenta de sentimientos corrió por mi interior. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando pienso en ti. Eras una gran amiga, y en breve serás nombrada hija adoptiva de Ibiza. Muchos te echamos de menos. La vida es larga pero a la vez es muy corta. He dicho muchas veces “ya lo haré mañana”, la vida es un hoy. Yo, aún tengo la vida. Este es mi homenaje a ti. Éstas son las palabras que en su día te dediqué y las que quiero que inauguren mi pequeño rincón de periodismo:

A Concha García Campoy…

Mis lágrimas son ríos de recuerdos de los momentos que hemos vivido juntas. Nunca olvidaré el día que nos conocimos, yo era estudiante de Periodismo y te iba a entrevistar. Estaba muy nerviosa, te admiraba y eras mi ejemplo a seguir. Aprendí mucho de ti y desde hace nueve años he podido contar contigo.

Compartíamos muchas cosas, la pasión por el periodismo y desde que te diagnosticaron la leucemia nuestro vínculo fue aún mayor. Hace siete años yo pude vencerla pero hoy tu corazón ha dejado de latir. Fuiste superando todas las batallas con coraje y fortaleza. Estabas animada y los que te queremos confiábamos en que podrías con ella, pero desgraciadamente no ha sido así.

Me cuesta hacerme a la idea. Siempre hablábamos de que algún día compartiríamos una redacción. Ese sueño desde hoy no va a poder ser posible. Seguirás siendo mi referente. Siempre que hablaba contigo aprendía algo.

Me contabas en nuestra última entrevista que te quedaban muchas cosas por hacer en la vida, entre ellas, que “te encantaría escribir bien” por tu tremenda admiración a la literatura. Tu vida, querida Concha, ha sido una gran novela. Triunfaste como periodista y como persona. Tu cara siempre estaba iluminada por una sonrisa. Tu paraíso era Ibiza. Te encantaba perderte allí. El mío está en Benicàssim, de nuevo, el Mediterráneo nos unía.

Ay Concha, podría seguir escribiendo pero la emoción me ahoga. Las palabras de esta periodista hoy están triste, sin sentido, asumiendo la realidad. Íbamos a presumir de tener dos cumpleaños como dijiste en Twitter, íbamos a… tantas cosas… No te gustaba tener la vida planificada. Es mejor vivir y disfrutar. La leucemia se cruzó en tu vida y te la arrebató. Ay Concha… Tengo tantas cosas de ti en mi memoria…

Seguiré viviendo, seguiré siendo periodista, seguiré disfrutando de todo porque si “A vivir que son dos días” lo fue todo para ti. Desde hoy para mí, es mi lema de vida.

Hasta siempre.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)