DE BURGOS A SANTIAGO

En Burgos junto a la catedral

Son un referente en nuestras vidas porque son una fuente de sabiduría. La experiencia es un grado y ellos siempre podrán presumir de ella. Los abuelos son inolvidables porque lo que se vive con ellos deja huella para siempre. El tiempo acrecienta los recuerdos ya que a medida que uno va creciendo es más consciente de todo lo que ellos nos han enseñado. Por eso, todos los veintiséis de julio se celebra su día; aunque, es cierto, que a los abuelos se les rinde homenaje a diario. En mi caso, no hay ni un solo día en el año que no recuerde a los míos. 

Y entre recuerdos y homenajes, el VIII Centenario de la Catedral de Burgos ha removido no solo el pasado histórico de mi ciudad sino la memoria de esa niña que creció contemplando la grandeza de la Seo más bonita. Como buena burgalesa solo puedo tener buenas palabras ante su majestuosidad. Se merecía una fiesta de aniversario a la altura y, a pesar de las circunstancias, la tuvo. Se cumple una semana de todos esos festejos, pero quedan más porque este año es su año. Las imágenes con la patrulla Águila sobrevolándola y dejando tras de sí la bandera de España en el cielo radiante de la ciudad, ya están en la historia de ciudad. Por no hablar, de los fuegos artificiales que iluminaron la catedral en la oscuridad de la noche. Se podían haber hecho más cosas, pero la pandemia, de nuevo, nos ha privado de disfrutar al cien por cien de las fiestas. Burgos, precisamente, tiene un número de contagios muy elevado pero no podía renunciar a suspender el aniversario del monumento Patrimonio de la Humanidad. Un Patrimonio de la Humanidad cargado de riqueza en sus ocho siglos de historia pero que, a pesar de estar de celebración, ve amenazadas sus puertas. Concretamente, las de su fachada principal. Las actuales son tres piezas de olmo negro datadas de 1790. Sin embargo, el arzobispado quiere poner tres puertas de bronce que representen a la Santísima Trinidad con un corte realista. Cuando hay que cambiar algo tiene que ser para bien, pero la opinión popular no está a favor de la propuesta de Antonio López. No podíamos tener la fiesta en paz y esto todavía va a dar mucho de que hablar. Menos mal, que los recuerdos son inalterables, pero como buena burgalesa que soy mi opinión está clara y si alguien duda que me la pregunte que se la diré sin filtros, con todo lujo de detalles. Las cosas claras y más cuando tocan uno de mis monumentos favoritos. Siempre que voy a Burgos visito la catedral. Confieso que todavía me falta soplar las velas de su centenario a sus pies y eso que a su lado siempre empequeñeces. Eso sí, también rememoras los buenos momentos vividos que te enriquecen de ilusión para afrontar el paso del tiempo. El futuro que en nada se convierte en pasado, bienvenido sea cuando nos deja momentos que homenajear en nuestra vida.

Por eso, homenajes personales a parte, que continúen los de esta catedral que nos ha visto a crecer a todos los burgaleses. Veremos como en el mes de agosto la Vuelta a España comienza en mi tierra para terminar a los pies de otra catedral, la de Santiago. Burgos está de fiesta, pero Santiago de Compostela también. Han pasado once años, que se dice pronto, desde el último Año Jacobeo. La Vuelta de las Catedrales arranca el catorce de agosto. Todavía queda mucho año para visitar Burgos y adentrarse en la riqueza de su Seo. En ella, por ejemplo, está la tumba del Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, su carta de arras y su cofre, la renacentista Escalera Dorada de Diego de Siloé, la sillería del coro, el Papamoscas… Un sin fin cultural que podría comenzar, precisamente, viendo cómo el Papamoscas da las horas dejando con la boca abierta a más de uno y acabar en la Plaza del Obradorio, abrazando al Santo y viendo al Botafumeiro. Burgos es ciudad de paso del Camino de Santiago, un camino que no deja indiferente a nadie, un camino que enriquece no solo culturalmente. Ahí lo dejo … “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” que decía Machado. 

Jimena Bañuelos

Mi columna para El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24910/de-burgos-a-santiago

PERIODISMO

Nos han avisado de que viene una ola de calor, pero qué esperamos si estamos en pleno mes de julio. Una noticia que abre titulares, pero que se repite como otras tantas cada año en la estación estival. El verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Eso sí, a los que no nos importa que el termómetro suba más grados de lo habitual, la situación que hemos pasado la sobrellevamos mejor. El insomnio suele estar vinculado, entre otras cosas, a los problemas que están implícitos en nuestra vida, pero cuando éste es únicamente por calor bienvenido sea. Ahora bien, todo es compatible ya que si nuestro presidente del Gobierno puede dormir después de estar gobernando con quienes le quitan el sueño, quizás pueda compartir su receta si es que hay algo más allá de sus ansias de poder. Un poder al que aferrarse cueste lo que cueste.

El precio a pagar por estar ocupando un sillón puede ser muy alto, pero la conciencia de cada uno es la que tiene que soportar esa carga. Al igual que también es importante mantener el apoyo de quien te ha colocado con un dedo mágico ahí. El pasado sábado, tras unos días de rumores, llegó la crisis de Gobierno. Renovarse o morir como dicen algunos, aunque el renovarse siempre tiene algún fin. Ha habido cambio de nombres y algunos más significativos que otros. Dicen que los cambios hay que hacerlos para mejor, pero visto lo visto, con el paso del tiempo veremos cómo será la evolución de los nuevos rostros que ocupan la nueva foto de Moncloa. Un cambio de caras que se comunicó en una rueda de prensa sin preguntas que, por desgracia, se está convirtiendo en la rutina del presidente y de muchos políticos. Si los periodistas no podemos preguntar nos están quitando un ingrediente fundamental en la esencia de la profesión que ejercemos. La prensa no está para ser palmera de quienes se ponen delante de un micrófono para saltar un discurso más que preparado. La prensa está para incomodar, para arrebatar las frases hechas por las que realmente interesan a los ciudadanos. Y si se sucumbe a eso, el periodismo está perdido dando paso a una propaganda que lo impregna todo a costa de la manipulación

Una manipulación que debería estar vetada por quienes tenemos que incomodar y ser fieles a la realidad. Es cierto, que el periodismo está atravesando una situación muy crítica económicamente hablando, pero también la está atravesando en sus valores y depende de nosotros mismos revertirla. Es vital recuperar los pilares básicos de la “mejor profesión del mundo” como decía Gabriel García Márquez. No me cansaré nunca de defender aquello en lo que creo porque la vida me enseñó a tener mis principios muy claros; unos principios a los que no voy a renunciar. Asumo que no pueden agradar a todos, pero mi esencia está ahí, y eso, es incuestionable. El periodismo, en mi caso, es una vocación porque desde niña tenía muy claro cuál iba a ser mi profesión. Y ahora, tras muchos años ejerciéndola, y viendo lo que está pasando, en más de una ocasión sería necesario hacer un examen y ver en lo que se está convirtiendo. Estamos a tiempo de reaccionar, ojalá suceda más pronto que tarde. Nos debemos a los ciudadanos. Por ellos, la verdad y el análisis tienen que primar sobre los “click”. La comunicación ha evolucionado puesto que la tecnología se ha unido a ella, pero más nos valdría recordar a quienes fueron los pioneros y referentes en nuestra profesión… Eso sí, asumiendo lo mucho que critican mi profesión y la mala fama que tiene por culpa de algunos, siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24470/periodismo

DISTANCIA

Dicen que las decisiones nunca hay que tomarlas en caliente, es más, es bueno tomar distancia para valorar todo lo que nos rodea. La vida está llena de momentos así y ahora, en pleno verano, ubicar la sombrilla y la toalla en la playa es algo trascendental cuando no se sabe distinguir entre metro y medio y apenas un centímetro. A ojo no es fácil calcular pero las distancias cortas se aprecian cuando escuchas conversaciones ajenas. No es una broma, es una realidad en muchos puntos de nuestro litoral. Obviamente, todos no podemos estar en primera línea de playa. Antes sí, pero ahora en plena pandemia hay que respetar unos mínimos.

Unos mínimos que van implícitos desde el momento en el que nos permitieron quitarnos la mascarilla. El virus sigue con nosotros y a medida que van pasando los días, la cifra de contagiados, por desgracia, va en aumento. Las consecuencias de lo que pueda venir las vamos a pagar todos. Por supuesto, vendrán las prohibiciones de las que tanto nos hemos quejado. Hay que disfrutar pero con una responsabilidad, la cual, por desgracia, muchos han perdido tras la vacuna. Es triste escuchar a quienes hablan de una quinta ola aunque tal y como vamos, ya nada me sorprende. El verano está recién estrenado y todavía estamos a tiempo de revertir la situación hacia la que vamos. Ojalá todo cambie.

Y si hablamos de cambios, no puedo obviar a la Selección Española de fútbol. Los de Luis Enrique no hicieron un buen debut en la Eurocopa, pero “partido a partido” han ido venciendo todas las adversidades. Y hablo de “partido a partido” porque como buena colchonera que soy estoy acostumbrada a sufrir. Algo que fue inevitable en los cuartos de final. Los penaltis son una lotería, pero la euforia es el mejor efecto secundario tras superar esos disparos a puerta. Es cierto que la tanda no empezó bien, pero lo de Unai Simón fue inmejorable. Ahí está el poder de la mente de un guardameta que venció a su mayor error en el partido de octavos. Todos nos equivocamos y sobreponernos es vital para seguir adelante. La mente puede ser nuestra gran aliada o nuestra peor enemiga y si hay que elegir es mejor tenerla de nuestra parte. España ya está en semifinales y esta noche se medirá ante una Italia que sufrió para superar a Bélgica en los cuartos. Italia nos trae a los aficionados al fútbol muchos recuerdos. Tenemos muchas cuentas que ajustar y apearlos de la Eurocopa es una ellas. Los de Mancini pueden llevar el cartel de favoritos, pero eso poco les importa a los de Luis Enrique. A noventa minutos de la final, si hay que sufrir se sufre siempre que los nuestros lo estén dando todo en el terreno de juego. La copa está todavía a nuestro alcance. Wembley es un buen escenario para decir Ciao a unos y Benvenuti al próximo rival.

El futuro es incierto y en el fútbol todo es posible. Al principio hablaba de “tomar distancia” en las decisiones, pero también es muy importante tomarla a la hora de opinar. Las palabras se las lleva el viento, pero una vez que se han pronunciado sus efectos y consecuencias son incalculables. Esto ocurre en el fútbol y, por supuesto, en la vida. No lo olvidemos nunca…

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24258/distancia