Cumpliendo 11 años… Gracias a mi donante de médula

“¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!” Esto dijo el autor de Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift y no le falta razón. Se pasan los días, los meses y los años y no nos damos cuenta de que, en definitiva, el tiempo no es un actor secundario en nuestra rutina. El tiempo no vuelve y, por eso, cada minuto es único e irrepetible. La vida está para vivirla y cada uno sabe como buscar en ella esa felicidad que hace que los momentos sean inolvidables. Porque ser feliz depende de cada uno. Únicamente hay que preguntarse cuáles son los ingredientes de la receta de nuestra felicidad. A mí la cocina no se me da bien pero esta receta, sin duda, la tengo bien aprendida.

Celebrando la vida

Hoy, en el día en el que se cumplen once años de mi trasplante de médula, puedo brindar por la vida. Ese regalo de vida, y nunca mejor dicho, que mi donante alemán me hizo sin conocerme. Aquella tarde no la podré olvidar. Recuerdo como vivimos cada minuto de aquello que para mí era desconocido, pero que sabía que ponía punto final a la quimio y a la radioterapia. Y ya, solo por eso, el miedo no estaba invitado a pasar por mi mente. Era el momento de aliarse con la valentía y la fuerza porque únicamente con ellas podía comenzar esa nueva etapa. El anhelado día cero, ya tenía fecha y eso en aquel momento era lo más importante de todo. Está claro que las circunstancias determinan la valoración de las cosas y aquella tarde, tumbada en aquella cama y con múltiples tubos conectados a mí, recuerdo que solo quería terminar de luchar y obtener una victoria para ver en el rostro de mis padres una señal que mostrara el alivio de que todo había ido bien. A pesar de la preocupación y el cansancio, la sonrisa inundó su rostro. Y al verla recordé las palabras de mi doctora cuando me comunicó que tenía un donante compatible: “Jimena, esto se acaba”. Y así fue.

Pasaron los días y aquella habitación se había convertido en “mi hogar”. El tiempo transcurría muy despacio. Y después de seis semanas aislada ahí dentro llegó el día en el que recibí el alta. Apenas podía andar pero el anhelo de salir a la calle era tal que hasta casi echo a correr. Ahí está la fuerza de la vida. Esa fuerza que nunca sabes que tienes hasta que la necesitas. Eso sí, ya en la calle fui feliz con solo sentarme en un banco. Por las pequeñas cosas empieza mi receta de la felicidad. No necesito muchos ingredientes pero lo que no puede faltar en mi día a día es esa sensación de que a pesar de la rutina he tenido vida. He tenido tiempo para mí.

Ahora me toca soplar once velas pensado que las cicatrices ahí quedan. Que no se trata de olvidar sino de aprender a vivir con los recuerdos. Ya dijo Kierkegaard que “la vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante”. Por eso, a aquel día cero ya le he sumado más de cuatro mil días más, es decir, más de cuatro mil experiencias más, ya que como aseguraba Scott Fitzgerald: “La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir sino en la de volver a empezar”. Y en eso también tengo experiencia porque Aun tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

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Cumpliendo 10 años…Gracias a mi donante de médula

Dicen que el tiempo es relativo, y vaya que si lo es. Diez años han pasado desde aquel día que fue a la vez un principio y un fin. Fue ese donante de médula alemán el que acabó con los duros ciclos de quimio, la radioterapia y los tratamientos para dar comienzo a una “nueva vida”. Gracias a su generosidad puedo decir que vivo de regalo, de un regalo lleno de vitalidad. De lo malo hay que quedarse con lo mejor y aunque a veces es complicado, la vida, ésa que solo se vive una vez, da segundas oportunidades. Y las segundas oportunidades, en este caso, son mejores que las primeras. Ya he dicho en más de una ocasión que cuando una persona lucha por su vida, las prioridades cambian. Y a lo largo de esta década me reafirmo en ese pensamiento que surgió en la cama de un hospital. Las pequeñas cosas y los detalles son los protagonistas, sin duda, de los mejores recuerdos…

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Con el 14 a la espalda pensando en la fuerza de la vida

Aquel día fue el comienzo de otra etapa. Una etapa no muy sencilla pero envuelta en un optimismo y fortaleza superior a la anterior. Después del trasplante solo ansías buenas noticias que a veces llegan a cuenta gotas; pero cuando llegan son la mejor inyección de felicidad. Pasaron los meses y como todo es cuestión de tiempo recuerdo cuando llegó el día en el que me dijeron: “Jimena, haz vida normal”. A lo que respondí: “¿Qué es vida normal?” Mi mundo, esa “vida normal” de una joven de 22 años era algo con lo que había soñado en las insomnes noches de hospital. Pero poco a poco fui retomando las riendas de mi vida. Esas riendas que de la noche a la mañana me habían arrebatado. Recuerdo que me emocioné cuando volví a pisar el Vicente Calderón de la mano de mi padre, lloré en el concierto de Alejandro Sanz abrazada a mi madre disfrutando, precisamente, de El tren de los momentos. Volví a salir de compras, a coger el autobús, a conducir… Todas esas lágrimas compensaron los duros momentos que ya formaban parte del pasado. ¡Volvía a tener una vida que vivir! No podía ser más feliz…

Y esa alegría que llenó de energía mis débiles piernas es una fuente insaciable de optimismo. Una década después, con el Color Esperanza por bandera y cicatrices de luchadora, ando rebosante de fuerza para pelear por mis sueños. Uno de ellos lo cumpliré el próximo 28 de septiembre en la ribera del Manzanares. Del brazo de mi padre acudiré a ver a los equipos de mi corazón: El Atleti y el Bayern. Serán noventa minutos en los que las emociones estarán a flor de piel. Este regalo se lo debía a la persona que compartió conmigo las noches más duras de mi vida. Ganemos o perdamos este partido va por ti, papá. Para el otro, tendré que esperar hasta el 22 de octubre para cantar con mi madre las muchas canciones que se escuchen en el solidario concierto de “Por Ellas”. Fuiste mi confidente, mi valle de lágrimas, mi mayor motivación, así que, va por ellas y por ti, mamá.

A la espera de esos dos días, toca celebrar el día de hoy como se merece. Brindaré por la salud, por los sueños, por los amigos, por mi familia, y por supuesto, por ese anónimo donante de médula que hoy más que nunca me permite decir: Aún tengo la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

13 de junio

Algunos creen en ellas y les dan suma importancia, en cambio para otros es algo irrelevante. Hay muchas, buenas y malas, y cada quien tiene la suya. Un gato negro que se cruza en tu camino, romper un espejo, tocar madera, encontrar un trébol de cuatro hojas, pasar por debajo de una escalera, que se sea martes y trece…

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Día para celebrar

Y precisamente es el calendario el que me dice que es trece de junio. No es martes así que todos tranquilos porque los malos presagios son para otro día. Pero justamente por ser el día que es, recuerdo que hace nueve años viví un martes y trece que entró en mi memoria de una manera especial. Sé que mirar al pasado no es bueno, pero en días como el de hoy me llena de energía y positivismo. Era la noticia que más anhelaba, era el principio del fin de mi batalla personal. Cuando te dicen que tienes un donante de médula compatible, además de llenarte de felicidad supone una gran dosis de fuerza. Desde ese momento, la esperanza aumenta, y esa, es la mejor medicina. En los malos momentos las buenas noticias se agradecen y mucho. Soy consciente que alguien me hizo el mejor regalo posible: Me regaló vida. Y gracias a su generosidad Aún tengo la vida para valorar cada segundo, cada detalle, es decir, cada momento. Porque en las peores situaciones se aprende, y mucho.

No voy a negar que hay recuerdos que me estremecen pero las cicatrices, ya sean físicas o no, sacuden en mi mente imágenes que son difíciles de borrar. La memoria es selectiva y si permanecen en ella serán por alguna razón. Reconozco que en los momentos “de bajón” son el mejor tratamiento. Las victorias están para celebrarlas y los aniversarios también. En mi rostro, una sonrisa. La sonrisa que tiene muchos motivos para brillar. Y que se ilumina aún más cuando alguien me dice que se ha hecho donante de médula. Informarse no cuesta nada pero ese es el principio para que alguien pueda recibir “la noticia”. Para esa persona, creedme, ese día queda grabado. Si los medios de comunicación llenan de titulares las portadas y los informativos, quien tiene un donante compatible lo difunde a todos los que están luchando con él. Porque la familia y los buenos amigos son el mejor ejército para hacer frente a la adversidad pero también para disfrutar de la victoria.

Llegados hasta aquí, sólo puedo recordar al escritor y médico irlandés, Goldsmith cuando dijo: “El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda”. Ahí lo dejo… pero me encantaría que los que están esperando puedan decir muy pronto lo mismo que yo: Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Lotería, regalos y vida

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Después de las lluvias y nubes grises de estos días, hoy brilla el sol. No es un viernes cualquiera, es un viernes prenavideño, y eso, se notaba. Según he puesto el pie en la calle he visto a tres pastores que acudían a su último día de clase con la pandereta en la mano. No había caminado ni cien metros y me he encontrado con la Virgen María y un ángel… Está claro, hoy era día de representaciones infantiles. Los villancicos están en el top ten de lo más cantado, pero es normal…Ahora sí que sí, la Navidad ha llegado.

Para muchos, escuchar el próximo domingo a los niños de San Ildefonso cantar los números de lotería y sus correspondientes premios será el pistoletazo de salida de unas fiestas entrañables, familiares y…de atracones. De momento, todos mantenemos la ilusión de ver nuestro boleto premiado si no es con el famoso “gordo” aunque sea con una pedrea. Pero está claro que la frase más repetida será “la salud es lo importante” y es verdad, sin salud pocas cosas se pueden hacer. Dicen que el dinero no da la felicidad, considero que es cierto. A mí me tocó un gordo muy especial hace unos años y creo que es el mejor premio que la vida me ha podido otorgar…

Hace un mes nos enterábamos que Cristiano Ronaldo es donante de médula y hace poco hemos visto a Leo Messi apoyando una campaña por la misma causa. Nunca olvidaré el día que me comunicaron que tenía un donante de médula compatible, ¿puede haber mejor noticia? Para todos los que están luchando por su vida, creedme que no.

Me emociona ver a los niños del Hospital Sant Joan de Déu cantando con Macaco o a los del hospital de Valdecilla de Santander bailando. Esas sonrisas, esas ganas de luchar y vivir, y sobre todo, ese optimismo con el que se mira a la enfermedad son motivos más que suficientes para animar a todos a donar médula. Para muchos puede ser algo desconocido pero me emociona hablar con gente que después de informarse ha cambiado de opinión y se ha hecho donante. Dijo Antonio Machado que “todo lo que se ignora se desprecia”, para decir que no siempre hay tiempo, pero por preguntar no se pierde nada. Se vence a la ignorancia y se puede ayudar a salvar una vida. ¿Se puede hacer mejor regalo que regalar vida?

Es tiempo de ilusiones, de compras, de regalos, en definitiva, de emociones. Yo no pido que me toque la lotería, ni pido tener muchos regalos… Ya me tocó como yo digo “mi gordo”, me regalaron vida…no puedo ser más afortunada. Pero si con esto puedo animar y despertar la curiosidad por la donación de médula me doy por satisfecha. Fue Goldsmith, un escritor y médico irlandés, quien dijo: “El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda.” Hay muchos luchadores buscando ayuda, ¿te animas?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)