ASÍ ES LA VIDA

El Rey León en el Teatro Lope de Vega (Madrid)
El Rey León en el Teatro Lope de Vega (Madrid)

Es gratificante ver como se van recuperando las costumbres y los acontecimientos que la pandemia se llevó por delante. La palabra normalidad comienza a recuperar su sentido aunque todavía queden matices. La experiencia me dice que todos tenemos ganas de disfrutar, de alejarnos del pasado y, sobre todo, de pasar página. La Gran Vía madrileña ha recuperado su bullicio, su trasiego, sus rutinas, su comercio y, por supuesto, sus teatros al completo. El Rey León que lleva diez años rugiendo en la capital ha vuelto a abrir sus puertas para trasladar a su público a la Sabana africana. Emociona ver a los espectadores deleitarse con el espectáculo y a todo el elenco de actores recibir el cariño de ese público que tanto han echado de menos. Los aplausos tras la función llevaban implícitos muchos sentimientos. Hemos vivido una experiencia muy dura, pero poco a poco vamos viendo la luz.

Una luz que se va perdiendo por días. Octubre está llamando a nuestra puerta y aunque todavía nos quede “el veranillo de San Miguel” por disfrutar poco se puede hacer ante el cambio de estación. Confieso que viviría en un eterno verano, pero el otoño ya ha llegado y con él muchas experiencias por vivir. Aunque todavía quedan meses para que llegue la Navidad, las colas para comprar lotería ya son evidentes. Para muchos estamos en el preludio de las fiestas, pero la realidad nos demuestra que hay que vivir en el día a día. 

Un día a día que, obviamente, nos llevará al último día del año. Quizás, la maratón de Madrid, que se corrió en el pasado domingo, sea la prueba que ha dado el pistoletazo de salida a muchos corredores que se verán las caras en la mítica San Silvestre Vallecana. Volver a ver las calles así anima a cualquiera porque el silencio va cediendo paso a las risas, las conversaciones, en definitiva, vamos ganando esa libertad que perdimos para proteger nuestra salud. Todavía quedan restricciones, pero éstas cada vez son menores. Esperemos que la tendencia de los datos siga como hasta ahora y podamos celebrar el fin de este duro paréntesis. 

Un paréntesis que nos ha marcado a todos. De una manera o de otra nos hemos tenido que amoldar a la situación. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido porque la anhelada “normalidad” está cada vez más cerca. Por desgracia, la vida es caprichosa y ante los fenómenos de la naturaleza poco se puede hacer. De nuevo, la solidaridad de los españoles ha vuelto a ser la protagonista ante la erupción del Cumbre Vieja en La Palma. La Isla Bonita nos está dejando imágenes espectaculares  que nunca habíamos visto, pero también y lo más importante de todo, testimonios desgarradores. En esta tragedia muchas personas lo han perdido todo. ¿Qué te llevas de tu casa si te dan quince minutos para desalojarla? Una pregunta que nos tendríamos que hacer todos. Responderla te pone los pelos de punta, pero ha sido y está siendo la realidad de muchos palmeros. 

Una realidad que supera con creces a cualquier ficción que hayamos visto. Por eso, no olvidemos las lecciones que hemos aprendido porque en la vida hay cosas más importantes que tu equipo gane o pierda. La vida nos da la oportunidad de convertir nuestros sueños en realidad, pero también nos enseña a golpe de realidad. En fin, así es la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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ENTRE LA NORMALIDAD Y LA EMPATÍA

Da gusto ver como la normalidad poco a poco comienza a visualizarse, todavía queda mucho para que ésta sea como la de antes, pero estamos más cerca de conseguirla si continuamos con la tónica de hasta ahora. Los datos están a nuestro favor y eso es más que ilusionante. La vacunación está muy avanzada y cada vez son más los que deciden ponerse ese pinchazo que nos beneficia a todos. 

Como ilusionante es ver la Feria del Libro de Madrid abarrotada los fines de semana. El límite de aforo hace que se formen largas colas, pero el encuentro entre lectores y escritores era una necesidad después de todo lo que hemos vivido. Confieso que la lectura ha sido una de las mejores aliadas que he tenido para sobrellevar los confinamientos. Adentrarse en las páginas de un libro, es adentrarse en una aventura que te ayuda a alejarte de la realidad. Algo muy necesario en el último año y medio. La verdad es que a este evento se han unido otros y la hostelería también va recuperando su esencia. Es cierto que no hay que confiarse, pero también es cierto que hay que seguir disfrutando de nuestro día a día con todo lo que eso conlleva.

Un día a día que esta semana deja atrás la estación estival para dar la bienvenida al otoño. Todavía se pueden aprovechar las jornadas veraniegas que nos queden, pero, sin duda, esto no va a durar mucho. Se nota que cada vez anochece antes y a los que nos gusta la luz nos cuesta asumirlo, pero siempre hay un buen plan que hacer. Madrid reabre el aforo completo de los cines y los teatros y apostar por la cultura siempre es una buena opción. Eso sí, no puedo obviar hablar del público en los estadios de fútbol. Me encanta ver en el Metropolitano a los rojiblancos cantando el himno con las bufandas en alto. De los últimos partidos mejor no hablo, porque esto no ha hecho más que empezar…

Sin duda, estamos en el comienzo de una etapa que deja atrás las duras restricciones y en la que vamos recuperando costumbres que el virus nos arrebató. La mascarilla, de momento, sigue con nosotros pero bienvenida sea si con ella se pueden recuperar las aficiones perdidas, los abrazos negados y los encuentros aplazados. No ha sido fácil llegar hasta aquí y ahora hay que mirar al futuro con ilusión pero sin olvidar las secuelas que la pandemia ha dejado. Los daños psicológicos pueden ser peores que los físicos, por eso, no dejemos de lado la salud mental porque sin ella el motor del ánimo no funciona bien. Quizás un poco de empatía no vendría nada mal en nuestra sociedad, ya que si supimos ser resilientes, ahora más que nunca debemos recuperar la empatía con los que nos rodean. Augusto Cury dice que “la capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia. Demuestra el grado de madurez del ser humano” y no le falta razón. Cada persona es un mundo y, por eso, toda ayuda es poca… “No pregunto a la persona herida cómo se siente. Yo mismo me convierto en la persona herida” dijo Walt Whitman. Reflexionemos…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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HABLANDO DE TRIUNFOS

A pesar de que septiembre haya comenzado me resisto a renunciar al verano porque todavía nos quedan muchos días por disfrutar. Afortunadamente, el tiempo nos acompaña y las ganas por seguir aprovechando los rayos de sol son inacabables. De hecho, prometí que iría a Burgos y fui. Vi la grandeza de las famosas “Alas de México” en un entorno excelente, a los pies de la catedral de mi ciudad. Confieso que había cola para tomar la instantánea, pero la espera mereció la pena. Esas alas de libertad para volar a por nuestros sueños son fundamentales. Como fundamental es tener el coraje para hacer frente a lo que sea por convertir esos sueños en realidades. 

Reales son todas las medallas que traen los deportistas españoles paralímpicos que ponen punto final a unos Juegos que pasarán a la historia. Treinta y seis medallas son muchas medallas. De ellas, nueve son de oro, quince son de plata y doce son de bronce. En todas ellas hay un esfuerzo inimaginable, pero también una satisfacción que no hay palabras que la puedan describir. Como abanderada en la ceremonia de clausura, España ha contado con la burgalesa Marta Fernández. Llevo semanas hablando de ella y ella es un ejemplo a seguir. Vuelve con un oro, una plata y un bronce de sus primeros Juegos Paralímpicos. A esta joven promesa le quedan muchas medallas por conseguir. De esto no tengo ninguna duda. Habrá que estar pendiente cada vez que Marta esté dentro de una piscina porque de ella sale vencedora. Estoy muy orgullosa de mi paisana y espero poder hablar con ella muy pronto. Tiempo al tiempo.

Y mucho tiempo han estado subidos a una bicicleta los ciclistas que este año han disputado la Vuelta a España. La “vuelta de las catedrales” acabó el domingo en Santiago. Un lugar emblemático. La Plaza del Obradoiro nos ha dejado estampas preciosas demostrando su grandeza. Los que hemos hecho el Camino de Santiago sabemos de primera mano lo que significa llegar a ese lugar de Galicia. Pero para llegar allí, hagamos memoria y recordemos que la carrera comenzó el pasado 14 de agosto en Burgos, desde la puerta de la fachada principal de su Seo. Desde la capital castellana han recorrido casi tres mil quinientos kilómetros por toda la geografía de mi país. Nos han dejado grandes momentos que pasarán a los anales del ciclismo. Tras ocho etapas llanas, cuatro de media montaña, siete de montaña y dos contrarreloj y sólo dos días de descanso, Roglic se llevó el ansiado maillot rojo siendo la tercera vez que lo consigue consecutivamente. Partía como favorito y no decepcionó. 

Si sigo con el rojo y me centro en  “La Roja” la cosa cambia porque la clasificación para el Mundial pende de un hilo. Un hilo muy fino al que el propio seleccionador no le da importancia. Además, estará satisfecho con la goleada a Georgia del pasado domingo, pero ¡ojo! Porque los números pueden dar grandes sorpresas a favor y en contra…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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FOTOGRAFÍAS

El mes de agosto llega a su fin y con él se lleva muchos amaneceres, muchas puestas de sol, muchas vivencias y muchas instantáneas que nos ayudarán a afrontar el mes de septiembre. Un mes marcado por la vuelta al cole y la vuelta a la rutina. Menos mal que el verano todavía no ha terminado y nos quedan días para disfrutar de una escapada que otra los fines de semana. Cualquier plan es bueno para mitigar la denominada depresión posvacacional que no es tal si nos aferramos a las muchas experiencias que nos quedan por vivir. 

Experiencias que ayudan a seguir creando recuerdos. Hay fotos que cuando las vemos inventan sonrisas y a pesar de la nostalgia que en ellas encontramos, lo vivido ya no nos lo quita nadie. Por eso, septiembre es un buen mes para ir a Burgos. La ciudad sigue volcada con el VIII Centenario de su catedral y desde hace una semana se han unido a los festejos “Las Alas de México”. La obra de Jorge Marín ya está en la Plaza de Santa María para el deleite de todos. Retratarse con ellas va a ser casi una obligación. Me alegra ver como México está presente en mi tierra gracias a la obra de este escultor. Sin duda, es otro buen motivo a añadir a la lista y visitar la capital castellana. No nos olvidemos que también están las Edades del Hombre. Si Burgos derrocha cultura por sus calles, ahora con la celebración del centenario mucha más. Por cierto, la obra del escultor mexicano estará presente en tierras del Cid hasta el 22 de marzo. Por delante quedan seis meses para disfrutar de la grandeza de sus alas ya que miden 450 centímetros de alto y pesan 1,836 kilos. Están hechas de bronce y las creó hace once años. 

Quizás, la foto en esas alas sea una buena manera para volar hacia lo que deseamos y dejar atrás aquello que nos roba la ilusión. Las instantáneas también son una buena medicina sin receta. Y lo mejor es que se pueden tomar en cualquier momento. Ahora, que no nos desprendemos del móvil para nada, siempre llevamos con nosotros el mejor viaje al pasado. No es cierto que no sea bueno mirar atrás. Simplemente, tenemos que ser selectivos con lo que nos quedamos. Y eso depende de cada uno. Yo siempre me quedaré con lo mejor y confieso que anhelo ver la obra del escultor mexicano. Todo llegará.

Como han llegado las medallas de la burgalesa Marta Fernández en los Juegos Paralímpicos. Lo anuncié hace semanas y me enorgullece poder contarlo. Es un ejemplo de superación a seguir. Sin duda, es un sueño cumplido para ella porque los sueños no son fáciles de cumplir aunque con constancia y tenacidad se logran. Vaya desde aquí mi más sincera felicitación. De nuevo, las fotografías son esenciales porque Marta se verá con la medalla colgada una y otra vez y ese recuerdo estará cargado de emoción.

No siempre es cierto que una imagen vale más que mil palabras, pero ver una imagen en un momento determinado lo puede cambiar todo. La mente tiene mucho poder y alimentar nuestros pensamientos no solo de palabras también tiene sus efectos. Las buenas imágenes imborrables están ahí para ayudarnos cuando todo es más negro de lo que creemos. Si el pasado nos ayuda, ¿por qué renunciar a él? Seamos selectivos

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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CARTA A MELENDI

Concierto de Melendi en Castellón

Han pasado tres años desde que no nos vemos, tres años que han sido una eternidad. De repente, todo cambió y si tú echabas de menos a tu público, tu público te echaba de menos a ti. Era tu cuarto concierto de esta gira que por fin se ha podido realizar. La parada era en Castellón, una tierra que se volcó contigo desde que saliste al escenario. Auguró Carlos Latre imitando a Raphael que sería una gran noche y, permíteme que te diga que lo fue.

Hemos sido “guerreros” ante una pandemia que nos ha hecho valorar las pequeñas cosas. Quizás, nos haya enseñado a vivir, pero como bien dijiste este periodo de introspección ha dado para mucho. Te confieso que en el confinamiento puede que tuviera un “violinista en mi tejado” bastante triste mientras resistíamos el encuentro con nosotros mismos. Además, con la incertidumbre que reinaba en el ambiente puede que hasta creciera un “jardín con enanitos” en mi cabeza con tal de evadirme de la cruda realidad. Pero el tiempo, querido Melendi, ha querido que nos reencontráramos y a pesar de la mascarilla y las medidas de seguridad, los sentimientos no cambian. Dicen que hay pastillas para todo pero, sin duda, la mejor es ver disfrutar a la gente que quieres. Eso cura más que nada y en los tiempos que corren, eso vale oro. La noche del sábado, respirando el olor a mar sanaron las heridas del alma porque la emoción, la adrenalina y la felicidad se respiraba en el ambiente. No sé si fue “casualidad o destino” que te viera sobre el escenario con mis amigos Claudia, Ely y Sergio pero me alegro de que mi primer concierto desde que llegó el coronavirus a nuestra realidad fuera con ellos. Esto será inolvidable.

Si tú hiciste una “promesa” yo también. Y las promesas hay que cumplirlas y no hay peros que valgan. Tal vez algún “casi” pero como bien cantas en “casi se quedó” porque no hay lucha sin victoria. La vida me enseñó qué batallas quiero luchar, por eso, a voz en grito canté “ella no es solamente lo que ves, a ella ni tú ni nadie le para los pies” porque tienes razón hay que dejarnos bailar. Una canción que no sabía si estaba en tu repertorio, pero que me hizo especialmente feliz vértela cantar en directo. Significa mucho porque es muy fácil poner límites a los demás o cuestionar su valía sin ni siquiera dar una oportunidad. Seguro que todos sabemos de lo que hablo a estas alturas…

Pero bueno, está claro que siempre de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Esos abrazos, esas bromas, esos gritos de “Melendi, Melendi” que tanto añorabas te los regaló un público que estaba entregado a ti. La vida es eso y durante dos horas olvidamos la cruda realidad porque evadirse es bueno y contigo como banda sonora nada podía salir mal. El sábado hubo “lágrimas desordenadas” cargadas de mucha nostalgia, de muchos recuerdos, de mucha ilusión… En definitiva, los sentimientos, a veces, salen por los ojos y son salados. Ahora bien, estoy convencida de que algún día dejaremos al virus “tocado y hundido”.

Querido Melendi, pensaba que esta carta iba a ser “sin remitente” pero me he dado cuenta de que no es posible. Por eso, la firma una servidora que va “caminando por la vida sin pausa pero sin prisa” porque llevo quince años viviendo de regalo y puedo gritar a pleno pulmón que Aún tengo la vida”.

Jimena Bañuelos

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Déjala que baile

DISFRUTAR

Continuamos disfrutando del verano como se merece y eso que ya hemos superado el ecuador del mes de agosto. Para muchos, la cuenta atrás de las vacaciones ya ha comenzado. Durante el tiempo estival nuestra rutina cambia y eso es bueno para la mente. Desconectar siempre es necesario ya sea en la playa o en la montaña. El destino es lo de menos cuando de lo que se trata es de disfrutar. Un verbo que hay que conjugar durante todo el año porque la vida se trata de eso. Es cierto que estar ocioso ayuda mucho, pero valorar el presente siempre es importante.

Un presente, que en mi caso, pasa por escuchar las olas del mar y frente a él valoro la complejidad de la situación que vivimos y lo afortunada que soy por poder disfrutar de los míos a quienes tanto he echado de menos en el duro invierno. En unos días tocará cambiar la rutina y no será fácil, pero siempre la ilusión de regresar será la mejor aliada. De momento, y centrándonos en el aquí y ahora, estoy orgullosa de mi tierra porque es un honor que en Burgos haya arrancado este año la Vuelta a España. Su riqueza cultura acompañó a los ciclistas a lo largo de toda la contrarreloj que dejó grandes fotografías para el recuerdo. Este año pasar unos días por las tierras de “El Cid” es una obligación. De hecho, planificar una escapada allí es una idea para afrontar, por ejemplo, el mes de septiembre. Dice el refrán que el que no se consuela es porque no quiere…

Y consuelos, precisamente, es lo que no quiero este año en la Liga y en la Champions. La competición ha comenzado y aunque nunca dejo de creer, me encantaría que los rojiblancos sigan la estela de la temporada pasada. Eso sí, agradecería que bajarán un pelín el nivel de la emoción y no llegar infartando al final. Las copas buscan a sus ganadores y la afición, por fin, podrá volver a entrar en los estadios aunque con limitaciones. Vamos recuperando la normalidad que perdimos. Todavía nos queda camino por recorrer pero estamos más cerca de conseguirla. No nos desesperemos ya que estamos en la recta final. Está siendo todo muy duro, pero la satisfacción de ir recuperando rutinas perdidas bien se merecen una celebración.

Por eso, ahora más que nunca, tenemos que ser optimistas sin bajar la guardia. Respetando las medidas de seguridad y con la vacunación muy avanzada estamos consiguiendo rebajar la curva de esta quinta ola. De nosotros depende que no vengan más. Este virus ha truncado la vida de muchas personas y no podemos permitir que esa cifra siga aumentando. La vida está para vivirla sin ponerle ningún pero, aunque ahora es el momento de cuidarnos los unos a los otros porque la unión hace la fuerza y juntos saldremos de ésta.

Mientras tanto y, como suelo decir, sigamos viviendo, sigamos aprovechando los momentos… con precaución. Esto me recuerda a la canción del mítico grupo Mocedades: Que no se acabe el mundo porque es cierto que “aún quedamos gente para darle vida”. Si hemos resistido, ya sabemos lo que nos toca.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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PRINCIPIOS Y FINALES

Con medalla de oro, de plata, de bronce o con diploma o sin él, el hecho de participar en unos Juegos Olímpicos es “algo inolvidable”, unas palabras que comparten los deportistas que nos han deleitado a todos con su valía. El camino hasta Tokio no ha sido fácil pero toda pasa y la llama olímpica ya se ha apagado. Quedan los recuerdos, esos momentos que cada persona decide almacenar en su mente. Unos serán más agradables que otros, pero de los malos siempre se puede aprender. París es el objetivo ahora y aunque parezca que queda mucho tiempo, éste vuela. Y las ganas de que vuele van más allá del deporte. La situación que estamos atravesando está siendo una carrera de fondo sin ver la meta final. La mente no siempre está de nuestro lado, pero no tengo ninguna duda de que conseguiremos atravesar la meta y solo por el hecho de hacerlo bien nos merecemos todos una medalla.

Una medalla que significará el final de una pesadilla que a todos nos ha dejado alguna cicatriz. Cicatrices que se curan, precisamente, con las agujas del tiempo. Ese tiempo que ahora queremos que vuele pero que se ralentiza a su antojo. Está claro que hay que disfrutar cada día, cada momento porque en un segundo todo puede cambiar. Hay quienes por una centésima de segundo no han podido subir a un podio y su sueño tendrá que esperar. Todavía siguen soñando nuestros deportistas paralímpicos. Es su momento. Confieso que estaré pendiente de Marta Fernández. Es mi paisana y compite en un deporte que me apasiona: la natación. Dentro del agua y haciendo mis largos disfruté durante muchos años. Sería una satisfacción muy grande ver a esta burgalesa con más de una medalla colgada. No tengo ninguna duda de que peleará por todas porque ya ha demostrado en más de una ocasión todo su potencial.

Un potencial que tienen que tener en niveles muy altos los equipos de futbol porque esta semana arranca la Liga. Y ya que he hablado de una burgalesa no puedo obviar al equipo de mi ciudad que se estrena en la Segunda División. La ilusión tiene que estar unida al trabajo para ganar puntos y estar en un buen lugar en la tabla. Confío en ellos como también lo hago, por supuesto, en los rojiblancos. Los de Simeone son los vigentes campeones y defienden el título que consiguieron llevando a los corazones al límite. El Atleti es lo que tiene y todos sabemos, a estas alturas, que hay que ir “partido a partido”. Queda toda la temporada por delante y con ella, muchos momentos por vivir y, por supuesto, por sufrir. Este año tocará hacerlo por partida doble, pero merecerá la pena si al final se alcanza la gloria. Ser campeón es lo que conlleva.

¡Ah! Por cierto, se me olvidaba. Messi se ha ido del Barça pero hay vida más allá de él… Sigamos viviendo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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LA FUERZA DE LA MENTE

Mucho se está hablando estos días de la salud mental. Por desgracia, hasta que la gimnasta Simone Biles no se retiró de la final de los Juegos Olímpicos apenas se hablaba de este tipo de salud que es tan importe en nuestro día a día. No hace falta ser un deportista de élite para ser conscientes de la relevancia que tienen nuestros pensamientos. La fuerza de la mente puede ser nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga. No es fácil lidiar con ese “run-run” que siempre nos acecha. No hace falta pasar por un mal momento para verlo todo más negativo o venirse abajo. Estamos viviendo una época muy dura porque la pandemia está dejando muchas secuelas. El agotamiento mental, sin duda, es una de ellas.

Con la llegada del virus todo cambió sin previo aviso. No estábamos preparados para afrontar la incertidumbre con la que estamos conviviendo desde entonces. Han ido pasando los meses y con ellos las distintas olas. Es cierto que vimos una luz con la llegada de las vacunas, pero éstas no son el punto final a la pandemia, porque está claro que en el momento en el que nos relajamos los contagios vuelven a subir. Menos mal que las hospitalizaciones sí que se han frenado. Algo hemos ganado gracias a la ciencia. Está claro que la investigación necesita más inversión en ella porque es un beneficio para todos. Pero esa luz que vimos no siempre ha tenido la misma intensidad porque la ansiedad, el estrés, el desánimo… y muchas más sensaciones se han apoderado de las mentes de muchas personas. Salir de ese bucle no es fácil, pero hablar de ello no tendría que ser un tabú. La pandemia nos ha enseñado a conocernos, a saber dónde están nuestros límites y deberíamos saber pedir ayuda a quienes saben hacer frente a nuestros “come cocos” mentales. Los profesionales sanitarios, obviamente, están más que preparados, pero también una buena charla con un amigo o con un ser querido es de gran ayuda.

Biles no pudo con la presión y cuando lo dijo sintió alivio porque las muestras de cariño y apoyo le demostraron que había sido muy valiente. La valentía de cada persona está en afrontar los miedos plantándoles cara. En la vida hay que saber parar, para afrontar el futuro como realmente lo queremos. No tengo ninguna duda de que si juntamos la fuerza de la vida con la fuerza de la mente la medalla de oro está garantizada. No hay mayor triunfo para una persona que ser ella misma. Las apariencias siempre engañan y, por supuesto, no son eternas.

La vida me enseñó a ser fuerte pero no de piedra. Aprendí a resistir, a adaptarme a terribles circunstancias, a luchar contra mis demonios… pero también me enseñó a parar y a pensar en mí. Eso sí, siempre con una sonrisa. Ahora, que estoy de vacaciones, es un buen momento para formatear de mi cabeza aquello que no me hace bien. De hecho, la palabra “vacaciones” lleva implícita grandes efectos secundarios. ¿Quién no anhela sentirlos en primera persona?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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DE BURGOS A SANTIAGO

En Burgos junto a la catedral

Son un referente en nuestras vidas porque son una fuente de sabiduría. La experiencia es un grado y ellos siempre podrán presumir de ella. Los abuelos son inolvidables porque lo que se vive con ellos deja huella para siempre. El tiempo acrecienta los recuerdos ya que a medida que uno va creciendo es más consciente de todo lo que ellos nos han enseñado. Por eso, todos los veintiséis de julio se celebra su día; aunque, es cierto, que a los abuelos se les rinde homenaje a diario. En mi caso, no hay ni un solo día en el año que no recuerde a los míos. 

Y entre recuerdos y homenajes, el VIII Centenario de la Catedral de Burgos ha removido no solo el pasado histórico de mi ciudad sino la memoria de esa niña que creció contemplando la grandeza de la Seo más bonita. Como buena burgalesa solo puedo tener buenas palabras ante su majestuosidad. Se merecía una fiesta de aniversario a la altura y, a pesar de las circunstancias, la tuvo. Se cumple una semana de todos esos festejos, pero quedan más porque este año es su año. Las imágenes con la patrulla Águila sobrevolándola y dejando tras de sí la bandera de España en el cielo radiante de la ciudad, ya están en la historia de ciudad. Por no hablar, de los fuegos artificiales que iluminaron la catedral en la oscuridad de la noche. Se podían haber hecho más cosas, pero la pandemia, de nuevo, nos ha privado de disfrutar al cien por cien de las fiestas. Burgos, precisamente, tiene un número de contagios muy elevado pero no podía renunciar a suspender el aniversario del monumento Patrimonio de la Humanidad. Un Patrimonio de la Humanidad cargado de riqueza en sus ocho siglos de historia pero que, a pesar de estar de celebración, ve amenazadas sus puertas. Concretamente, las de su fachada principal. Las actuales son tres piezas de olmo negro datadas de 1790. Sin embargo, el arzobispado quiere poner tres puertas de bronce que representen a la Santísima Trinidad con un corte realista. Cuando hay que cambiar algo tiene que ser para bien, pero la opinión popular no está a favor de la propuesta de Antonio López. No podíamos tener la fiesta en paz y esto todavía va a dar mucho de que hablar. Menos mal, que los recuerdos son inalterables, pero como buena burgalesa que soy mi opinión está clara y si alguien duda que me la pregunte que se la diré sin filtros, con todo lujo de detalles. Las cosas claras y más cuando tocan uno de mis monumentos favoritos. Siempre que voy a Burgos visito la catedral. Confieso que todavía me falta soplar las velas de su centenario a sus pies y eso que a su lado siempre empequeñeces. Eso sí, también rememoras los buenos momentos vividos que te enriquecen de ilusión para afrontar el paso del tiempo. El futuro que en nada se convierte en pasado, bienvenido sea cuando nos deja momentos que homenajear en nuestra vida.

Por eso, homenajes personales a parte, que continúen los de esta catedral que nos ha visto a crecer a todos los burgaleses. Veremos como en el mes de agosto la Vuelta a España comienza en mi tierra para terminar a los pies de otra catedral, la de Santiago. Burgos está de fiesta, pero Santiago de Compostela también. Han pasado once años, que se dice pronto, desde el último Año Jacobeo. La Vuelta de las Catedrales arranca el catorce de agosto. Todavía queda mucho año para visitar Burgos y adentrarse en la riqueza de su Seo. En ella, por ejemplo, está la tumba del Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, su carta de arras y su cofre, la renacentista Escalera Dorada de Diego de Siloé, la sillería del coro, el Papamoscas… Un sin fin cultural que podría comenzar, precisamente, viendo cómo el Papamoscas da las horas dejando con la boca abierta a más de uno y acabar en la Plaza del Obradorio, abrazando al Santo y viendo al Botafumeiro. Burgos es ciudad de paso del Camino de Santiago, un camino que no deja indiferente a nadie, un camino que enriquece no solo culturalmente. Ahí lo dejo … “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” que decía Machado. 

Jimena Bañuelos

Mi columna para El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24910/de-burgos-a-santiago

PERIODISMO

Nos han avisado de que viene una ola de calor, pero qué esperamos si estamos en pleno mes de julio. Una noticia que abre titulares, pero que se repite como otras tantas cada año en la estación estival. El verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Eso sí, a los que no nos importa que el termómetro suba más grados de lo habitual, la situación que hemos pasado la sobrellevamos mejor. El insomnio suele estar vinculado, entre otras cosas, a los problemas que están implícitos en nuestra vida, pero cuando éste es únicamente por calor bienvenido sea. Ahora bien, todo es compatible ya que si nuestro presidente del Gobierno puede dormir después de estar gobernando con quienes le quitan el sueño, quizás pueda compartir su receta si es que hay algo más allá de sus ansias de poder. Un poder al que aferrarse cueste lo que cueste.

El precio a pagar por estar ocupando un sillón puede ser muy alto, pero la conciencia de cada uno es la que tiene que soportar esa carga. Al igual que también es importante mantener el apoyo de quien te ha colocado con un dedo mágico ahí. El pasado sábado, tras unos días de rumores, llegó la crisis de Gobierno. Renovarse o morir como dicen algunos, aunque el renovarse siempre tiene algún fin. Ha habido cambio de nombres y algunos más significativos que otros. Dicen que los cambios hay que hacerlos para mejor, pero visto lo visto, con el paso del tiempo veremos cómo será la evolución de los nuevos rostros que ocupan la nueva foto de Moncloa. Un cambio de caras que se comunicó en una rueda de prensa sin preguntas que, por desgracia, se está convirtiendo en la rutina del presidente y de muchos políticos. Si los periodistas no podemos preguntar nos están quitando un ingrediente fundamental en la esencia de la profesión que ejercemos. La prensa no está para ser palmera de quienes se ponen delante de un micrófono para saltar un discurso más que preparado. La prensa está para incomodar, para arrebatar las frases hechas por las que realmente interesan a los ciudadanos. Y si se sucumbe a eso, el periodismo está perdido dando paso a una propaganda que lo impregna todo a costa de la manipulación

Una manipulación que debería estar vetada por quienes tenemos que incomodar y ser fieles a la realidad. Es cierto, que el periodismo está atravesando una situación muy crítica económicamente hablando, pero también la está atravesando en sus valores y depende de nosotros mismos revertirla. Es vital recuperar los pilares básicos de la “mejor profesión del mundo” como decía Gabriel García Márquez. No me cansaré nunca de defender aquello en lo que creo porque la vida me enseñó a tener mis principios muy claros; unos principios a los que no voy a renunciar. Asumo que no pueden agradar a todos, pero mi esencia está ahí, y eso, es incuestionable. El periodismo, en mi caso, es una vocación porque desde niña tenía muy claro cuál iba a ser mi profesión. Y ahora, tras muchos años ejerciéndola, y viendo lo que está pasando, en más de una ocasión sería necesario hacer un examen y ver en lo que se está convirtiendo. Estamos a tiempo de reaccionar, ojalá suceda más pronto que tarde. Nos debemos a los ciudadanos. Por ellos, la verdad y el análisis tienen que primar sobre los “click”. La comunicación ha evolucionado puesto que la tecnología se ha unido a ella, pero más nos valdría recordar a quienes fueron los pioneros y referentes en nuestra profesión… Eso sí, asumiendo lo mucho que critican mi profesión y la mala fama que tiene por culpa de algunos, siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24470/periodismo