TRIUNFOS

Ya ha comenzado el mundial de Qatar, un mundial que no está exento de polémica. Es raro que en estas fechas del año tengamos que estar pendientes de las selecciones de fútbol. Qatar no ha dejado indiferente a nadie y quizás por eso, no se palpa en las calles y en los bares ese espíritu futbolero de ediciones anteriores. Es cierto que también tiene mucho que ver la evolución que ha tenido “La Roja” desde que Luis Enrique está al frente. El seleccionador español tampoco es del agrado de muchos y el descontento se convierte en apatía en un abrir y cerrar de ojos. Quedan muchos partidos por jugar hasta alcanzar la anhelada copa, pero el parón en las Ligas en plena temporada es, en el fondo, para contentar, a los auténticos beneficiarios de este mundial. A buen entendedor, pocas palabras bastan…

El miércoles será el día en el que se estrene la selección española, pero de esta fase solo me interesa un partido y éste, sin duda, es en el que se verán las caras ante Alemania. Hay algo en mí que me hace vibrar de una manera especial. Podría decir que tengo el corazón partío, pero la sangre siempre tira más. El próximo domingo veremos quién se lleva los puntos, la camiseta, sin duda, la tengo ya preparada. 

La primera semana mundialista, obviamente, llega cargada de partidos, pero a los que no nos atrae especialmente esta competición por motivos más que lógicos tenemos planes alternativos. La Navidad parece que está a la vuelta de la esquina y el jueves cuando Madrid se ilumine comenzará la cuenta atrás para las fiestas. El “Black Friday” dará el empujón necesario para ir comprando todos esos regalos que a nuestros seres queridos les hace especial ilusión. 

Unos estarán ilusionados con “La Roja” y es más que respetable, pero otros a los que la selección nos ilusionó en su momento, hemos cambiado nuestras prioridades. Esperaré con ansias a que vuelva la Liga y eso que el Atleti no está bien, pero lo cierto es que soy de tradiciones y los mundiales me gustan en verano y en países donde la libertad, el respeto y los derechos humanos sean incuestionables

Y dicho esto, y ya que he hablado de tradiciones, toca ir a ver la iluminación poco a poco, disfrutar de las comidas y cenas con amigos y, por supuesto, aprovechar cada momento porque todo pasa muy deprisa. La cuenta atrás para Navidad todavía tiene muchos días, pero en un abrir y cerrar de ojos habremos hincado el diente a los turrones, comido más de un polvorón y estaremos haciendo balance de este año. No tenemos que arrepentirnos de lo que hemos hecho, sino de lo que hemos dejado de hacer por ese miedo que nos nubla el presente. Estamos a tiempo de rematar este año como queramos. Unos están en Qatar anhelando una copa y otros anhelamos ver felices a los que queremos. Conseguir eso es el mejor triunfo de todos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39541/triunfos

WE WILL ROCK YOU

La música nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Nos marca de una manera o de otra la banda sonora de determinados momentos. Siempre hay una canción para cada situación. En las buenas y en las malas, ésta siempre está ahí. Es cierto, que yo no contemplo mi vida sin la música y, este es el argumento principal del musical “We will rock you”. Prohibirla es una atrocidad, menos mal, que siempre quedan esos rebeldes que nunca se dan por vencidos. “Unos rebeldes” que llevan en su ADN, la esencia de la música y cuyo referente es el rock y, por supuesto, las canciones de Queen. 

Ya solo por el hecho de escuchar grandes temas como “I want to break free”, “Somebody to love”, “Another one bites the dust” merece la pena entrar en el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío porque el espectáculo está asegurado. Obviamente, nadie se puede resistir a marcar el ritmo de “We will rock you” con las palmas y los pies. Sin duda, lo mejor es dejarse llevar. Es cierto que el guión de la historia es simple, pero no por eso es indiferente porque está cargado de matices que sacan muchas risas en el público y esto es impagable. Buena música y una carcajada que otra son la combinación perfecta para alejarse de la realidad durante más de dos horas y adentrarse de lleno en la música de Queen.

Galileo, el protagonista, está excepcionalmente interpretado por Xavi Melero. Este joven soñador es el hilo conductor y la esperanza para salvar la música y, sobre todo, recuperar la libertad perdida por los cánones impuestos por la sociedad. Ser original, ser auténtico y, en definitiva, ser uno mismo son cualidades a las que no se debe renunciar. Pese a quien pese, siempre hay que defender la esencia personal.

Una esencia, que llevada al terreno de la interpretación, es brillante ya que Melero comparte escenario con un elenco que pone al público en pie. Sus voces son magistrales y eso hace que los temas de Queen lleguen mucho más. No me puedo olvidar de las guitarras eléctricas porque sin ellas nada sería lo mismo. Vaya desde aquí mi aplauso para todos ellos, porque en el teatro me puse en pie como todo el auditorio. 

Era difícil que “We will rock you” me defraudara porque soy fan de Queen, y eso ya me predisponía a la hora de opinar, pero reconozco que el talento es evidente. Por supuesto, no faltó “We are the Champions” y aunque desafine porque lo mío no es cantar, os la dedico a todos los que formáis parte de este musical, porque tanto niños como mayores disfrutamos de algo que no entiende de edades: La música. Como dijo Nietzsche: “sin música la vida sería un error”. Está claro que Mercury y Queen son eternos.

Acabo estas líneas con Kurt Cobain, un artista de los muchos que citan en “We will rock you”, y que expresó esa “esencia” de la que hemos hablado: “La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.”

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39362/we-will-rock-you

TIEMPO DE DULCES

Dicen que a nadie amarga un dulce y va a ser cierto porque tras los buñuelos y los huesos de santo  llega la corona de la Almudena. El pistoletazo de salida para los más golosos ya se ha producido porque aunque queda tiempo, los turrones lo inundan todo y los roscones de Reyes ya están en los supermercados. Las lucen de Navidad están colgadas y la cuenta atrás para su inauguración ya está en la cabeza de más de uno. Nos guste o no, y con el mes de noviembre casi recién estrenado, la Navidad va llamando a nuestras puertas. 

Lo de vivir el presente está muy bien, pero es difícil eludir el futuro próximo cuando nuestro día a día está marcado por todos los elementos que nos conducen a los últimos días del año. Las compras también tienen su fecha señalada porque este mes acaba con el “Black Friday» en el que muchos aprovecharán a cumplir los deseos de sus seres queridos. La carta de los Reyes se escribe a diario y los más avispados saben como acertar. 

Quizás y porque depende de uno mismo, el balance de este año es lo que puede esperar. Es cierto que está más que escrito para bien o para mal, pero posiblemente y fruto de vivir el presente pueda haber en este mes y medio un giro de ciento ochenta grados que lo cambie todo, en el caso de que éste pueda provocar más sonrisas y éstas han escaseado en los meses anteriores. Dicen, también, que la esperanza es lo último que se pierde y, por eso, aferrarse a ella no está demás. 

Tampoco está demás, ver de reojo si los propósitos de enero siguen en la lista de pendientes o en la lista de cumplidos. Aquí no hay excusas que valgan porque también es una decisión personal llevarlos a cabo. Aunque el ambiente empiece a tener el matiz navideño, todavía queda más de un mes y medio para renovar esos anhelos o en su defecto apurarse para cumplirlos con la satisfacción que eso conlleva. Quizás, haya sueños que podamos cumplir aunque no estén en ninguna lista. Precisamente, los sueños, muchas veces, no nos dejan dormir. Por eso, despiertos y con los cinco sentidos en alerta hay que luchar por ellos porque la satisfacción tras convertirlos en realidad es inmensa. Igual pasa lo mismo con los propósitos… (eso que lo valore cada uno).

De todas formas, confieso que me gustan las tradiciones. No renunciaré a los dulces a los que he hecho alusión al principio, porque la vida también es compartir con quien quieres esos momentos únicos que solo pasan una vez al año. Reconozco que el chocolate es y será mi debilidad, pero no me olvido que el presente es ahora. Y este “ahora” pasa en un suspiro como para despistarse con lo que vendrá. Cada cosa a su tiempo porque éste hay que disfrutarlo no vaya a ser que luego nos arrepintamos. Todo llega y todo pasa. Es ley de vida, y en la vida día que pasa, día que no vuelve. 

En definitiva, Carpe Diem. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39143/tiempo-de-dulces

MALINCHE

Hace un tiempo que cayó en mis manos un libro que me fascinó. Su título me trasladaba a un país por el que tengo debilidad. “Azteca” de Gary Jennigs se adentra en la historia de México de una manera que atrapa al lector y le traslada a la época de los rituales, de las creencias y, por supuesto, a la llegada de Hernan Cortés y Malinche. Reconozco que la vida de esta mujer marcó un antes y un después, pero me llamó la atención el papel tan importante que jugó y del que tan poco se ha hablado. 

Casualmente, el tiempo ha querido que Malinche sea también el nombre de un musical que pone al público en pie. Por México tengo debilidad y durante la función me acordé de los muchos recuerdos que tengo vinculados al país azteca. Obviamente, disfruté de la creación de Nacho Cano. Su talento y el de todo el elenco es palpable desde que sube el telón. Un telón que ves, por primera vez, tras pasar por el Templo Canalla. Ahí comienza un viaje por México y su gastronomía que dará paso a la cultura en estado puro con el toque que Nacho Cano da a todos sus trabajos. 

El sol y la luna no pueden faltar en una puesta en escena que deslumbra por su potencial y que emula perfectamente lo que muchos hemos visto en México. Un México que como dice la canción es “grande, libre, mágico, nuestro mundo”. La interpretación de Malinche es espectacular y la del resto de sus compañeros también. Trasladan sentimientos, provocan risas y ponen los pelos de punta en más de un baile, pero no desvelaré más porque lo importante es acercarse hasta Ifema y vivir la experiencia en primera persona. Merece mucho la pena hacer este viaje a México sin salir de Madrid. 

Malinche es la esencia viva del encuentro entre culturas y, por supuesto, del mestizaje que tanto nos enriquece y que no hay que cuestionar ni poner prejucios. Sin duda, “luchar por ser quien soy” es una de las frases que marcan esta historia, pero hay muchas más. La vida y la muerte, la noche y el día, en definitiva, la importancia de la naturaleza y las creencias de unos y otros que conjugan a la perfección siempre que haya voluntad de aprender y respetar. Nacho Cano ha estado trabajando en este proyecto muchos años y ha conseguido crear un espectáculo que no te deja indiferente porque la música lleva su particular firma, ésa que muchos reconocen en unos acordes. Además, la historia cuenta con muchos detalles que van sorprendiendo al espectador en las casi tres horas que dura este viaje por la historia de México. 

No puedo negar que la nostalgia por este país vino a mí, pero también la alegría que la música te aporta en todo momento. Además, en la víspera del Día De Muertos, los altares no podían faltar. El naranja de la flor de Cempasúchitl es imprescindible al igual que el pan de muertos. No hay detalle que se le escape a Nacho Cano. Vaya desde aquí mi enhorabuena porque Malinche lo tiene todo para pasar a la historia no solo de México, sino de los grandes musicales de los que tanto presume Madrid. 

México es mágico y Malinche también.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/38968/malinche

LA OBSESIÓN DE DAR LECCIONES

Es curioso como conviven Halloween y la Navidad en los supermercados. Dicen que hay que vivir el presente, pero a veces, éste se acelera y nosotros con él. La vida son ese conjunto de historias que vamos escribiendo día a día. Quizás, por eso, vea lejos en el calendario el día de Halloween y mucho más la Navidad. Queda una semana por delante, y en siete días hay muchos momentos por disfrutar. 

Reconozco que lo de Halloween lo respeto, pero la tradición marca el inicio de noviembre con sabor a buñuelos o huesos de santo y la historia de Don Juan Tenorio. Quizás, para vivir un “Halloween” de verdad haya que estar donde el “truco o trato” esté más arraigado. Es cierto que nos gusta celebrar las fiestas, pero también tenemos que valorar más nuestra propia cultura y dejar de buscar fuera lo que nunca hemos tenido marcado en el calendario. 

Evidentemente, los tiempos cambian y con él las modas, pero éstas, muchas veces, se están llevando por delante la esencia con la que muchos han crecido a lo largo de los años. Eso también es cultura y, por supuesto, tiene un valor inalcanzable. Adaptarse y evolucionar está bien, pero no hay que obsesionarse dando lecciones de moral. Los principios básicos de la vida los tendríamos que tener todos, pero de ahí a imponer opiniones hay un trecho. 

No concibo que me impongan unas ideas que no comparto porque haya que pensar de determinada manera. Cada uno es como es, y en cuestión de opiniones, basadas en lecciones de moral matizadas por lo políticamente correcto, hay quienes nos resistimos a ceder nuestros principios dejando atrás el que dirán. 

Desde niña está entre mis canciones favoritas “A quién le importa” de Alaska y con el paso de los años su letra y la vida me han ido definiendo. Dijo Winston Churchill:“Personalmente siempre estoy dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me den lecciones”, tiene toda la razón. Quizás, los que dan lecciones antes tengan que aprender algo básico que es el respeto. Sin duda, aplaudo la reacción de David Summers ante lo sucedido con otro clásico de la música. Los que se ofenden por todo sin contextualizar viven en una eterna lucha de ideas, porque lo que hoy consideran correcto puede dejar de serlo más pronto que tarde. La cultura del pasado está llena de ejemplos que a muchos les pueden ofender, pero hay que ser conscientes de lo que estos ejemplos representan. 

El presente es hoy y se convierte en pasado en un abrir y cerrar de ojos. Por eso, aquellos que dan lecciones de vivir la vida tienen, sin duda, que dejar que cada uno disfrute de la suya y haga con ella lo quiera, porque somos dueños de nuestra propia historia y la escribimos como queremos y la pondremos la banda sonora que más nos plazca. En definitiva, estamos aquí para pasarlo bien, como canta mi querido David Summers.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/38745/la-obsesion-de-dar-lecciones

COLORES 

Si hay un día al año en el que la concienciación se tiñe de rosa, es, sin duda, el diecinueve de octubre. El Día Mundial contra el Cáncer de Mama está marcado en el calendario y bajo su influjo se celebran muchas actividades. Hay conciertos, carreras, espectáculos… con el único fin de visibilizar un cáncer que afecta especialmente a las mujeres. Se recuerda la importancia de las revisiones porque la detección precoz es fundamental. Además, con el rosa como telón de fondo, se busca fomentar también la investigación. Sin duda, es un día en que las que han vencido a la enfermedad son las heroínas de las que lo están sufriendo. Está bien buscar un reflejo que te inspire a pelear. Ante esta dura enfermedad, sentirse querido y apoyado es la mejor combinación para todos los pacientes de cáncer sin importar qué tipo sea. 

El cáncer no sólo se tiñe de rosa. Son muchos los tipos que hay y cada uno tiene su señal. Si hablamos de colores, el arco iris no puede englobar a todos. Les da un color que los identifica, pero en el fondo el primer nombre de la enfermedad es el mismo. Seis letras que unidas muestran en un instante la cara y la cruz de la vida. Afrontar el jarro de agua fría que te cae cuando oyes esa palabra en un diagnóstico no es fácil, pero de luchadores está lleno el mundo. Ser optimista es la mejor actitud. Ahí empieza esa fuerza de la vida que te impulsa a afrontar lo que venga por delante. Esa fuerza cargada de adrenalina que te ayuda incluso cuando sientes que todo a tu alrededor se cae. En ese momento, los que te quieren estarán siempre a tu lado para ayudarte a poner punto final a la enfermedad y celebrar con ellos la vida. No hay que olvidar que “nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción”. Este mensaje está escrito en muchos colores. 

Por eso, mañana se teñirá todo de rosa, pero lo importante es transmitir fuerza a quien lo necesita, pedir ayudas para esa investigación de la que muchos se olvidan. Casualmente, la gran olvidada es la clave para buscar nuevos y mejores tratamientos. Insisto que aunque el rosa sea el protagonista los lazos son de muchos colores y todos igual de importantes. Me alegra ver que los colores nos unen por una buena causa y que la solidaridad inunda cada actividad que se hace. 

Y enviando toda mi fuerza a quienes luchan contra el cáncer y celebrando la vida por haber ganado esa batalla, está claro que después de eso ser feliz es lo que cuenta. Además, y ya que he hablado de colores, estos tienen su lenguaje dependiendo de para qué los usemos. El de mi batalla es naranja, el de la vida es esperanza, el futbolístico es rojiblanco y da igual el color porque lo que tengo claro es que los colores unen a las personas y en la vida nada es por casualidad. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/38528/colores

TABAQUERÍA: PESSOA, BAÑUELOS Y DE JUAN

“No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. /Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.” Estos son los primeros versos de “Tabaquería.” Un poema de Pessoa que ya forma parte de la obra de Alberto Bañuelos. El arte en estado puro. La poesía plasmada por las manos de un escultor que lleva el talento en las venas. No importa si entre sus manos tiene piedras o papel, porque con ellas transforma lo simple en verdaderas obras de arte. 

Recuerdo perfectamente la primera vez que Alberto me dejó leer en su casa el poema. Éste me enamoró como lo hizo a Alberto en su momento y me comentó lo que ya tenía en mente y le gustaría hacer con él. La idea me pareció maravillosa y aquel proyecto o sueño ya es una realidad. No es casualidad que haya comenzado este artículo con los primeros versos porque todos soñamos más despiertos que dormidos. Estos son los responsables, en muchas ocasiones, de que vayamos tirando para adelante sin importarnos las dificultades. Ese motor que encienden los sueños es difícil de parar. Por eso, estaba convencida que ese folio en el que leí “Tabaquería” se iba a convertir en algo muy especial. No puedo negar que, una vez más, este artista ha conseguido que este poema se convierta en un libro muy especial. Un libro-objeto cargado de originalidad, de mucho trabajo y, sobre todo, de mucho sentimiento porque Bañuelos siempre pone su alma en todo lo que hace. 

Si hablo de alma, no me puedo olvidar “La liturgia de las piedras”. Sabe que tengo debilidad por ellas, pero reconozco que sus cuadros también me han enamorado. Pero volviendo a “Tabaquería”, la guinda a esta obra llegó en la presentación de ésta en el Club Monteverdi de Madrid junto a La Cama Sol. Hay muchas maneras de presentar un libro y, sin duda, la de “Tabaquería” tenía que ser especial. Es cierto que lo de hablar en público no es algo que le guste a Alberto Bañuelos porque lo suyo es estar en el estudio, pero permíteme que te diga, querido Alberto, que lo hiciste muy bien. Es más, hasta el propio Jorge de Juan, quien puede presumir de tablas, reconoció que el público siempre impone. Y tiene toda la razón. Eso sí, él mejor que nadie para deleitarnos a todos recitando “Tabaquería”. El adjetivo sublime creo que se queda corto, porque durante los diez minutos y pico que estuvo al micrófono la atmósfera cambió. Todos los que estábamos allí nos dejamos llevar por su brillante interpretación. Obviamente se llevó un más que merecido aplauso y, ahí, con tu obra al lado y su voz de fondo, todo el trabajo cobró sentido. Ese momento fue único e irrepetible y ya forma parte de los recuerdos que unirán por siempre tu obra, con Pessoa y con Jorge de Juan.

Dices, querido Alberto, que nosotros construimos nuestros futuros recuerdos y no seré yo quien te lleve la contraria. Eso sí, permíteme que te agradezca que el que me ayudaste a construir el pasado jueves fue impresionante. Crear recuerdos bonitos es fácil, pero cuando te arropa la gente que te quiere siempre la intensidad de estos aumenta mucho. Somos lo que vivimos y, por eso, siempre llevaré conmigo esas instantáneas en mi mente y vendrán a mí cuando vea el nombre de Pessoa o de Jorge de Juan, por ejemplo. Tu nombre, Alberto Bañuelos, me trae muchos recuerdos y a estos hay que añadir los que nos vinculan con el poeta portugués. Brindo por tu éxito, por cómo eres y por vivir más momentos así. Concluyo con estos versos de “Tabaquería”: “El mundo es para quien nace para conquistarlo / y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/38289/tabaqueria-pessoa-banuelos-y-de-juan

Jorge de Juan recitando Tabaquería 👇

EL COLOR DE LOS RECUERDOS

Aunque el verano lo hemos dejado atrás, no podría fallar este año de calor el famoso veranillo de San Miguel. Nos aferramos a él porque en unas semanas echaremos de menos el buen tiempo, la luz y aflorarán los recuerdos de todo lo vivido. Ser muy fan de la estación estival conlleva una nostalgia que se agranda al comenzar la caída de la hoja. El tiempo pasa y con él las estaciones del año. Es cierto que los supermercados van siempre por delante y adelantan el invierno, justificado con la Navidad, para mezclar las calabazas de Halloween y los tradicionales turrones. Todo vale con tal de vender. Es cierto que las tradiciones están para cumplirlas, pero a su debido tiempo. No hay ninguna necesidad de acelerar el calendario porque todo llega, incluido el consumismo. Eso sí, este año la inflación también se unirá a las fiestas si la situación no se enmienda.

Si de enmendarse hablamos, parece que el Atleti lo ha hecho o por lo menos en Sevilla hizo los deberes para satisfacer a su afición. Una afición que espera que los suyos cumplan también en la Champions. La fase de grupos ya sabemos que es traicionera y no hay que confiarse. El famoso “partido a partido” nos deja esta noche un encuentro ante el Brujas. Hasta allí han viajado los de Simeone para regresar con tres puntos muy necesarios. No me gustaría que la noche se torciera como las rayas de la camiseta de esta temporada. Sobre este tema mejor no hablar de momento. Hay que centrarse en lo verdaderamente importante y es de justicia felicitar al eterno capitán, Koke, por agrandar su leyenda con los rojiblancos.

Y los rojiblancos lo que necesitan es ser fieles a su “coraje y corazón” porque “la Orejona” es el sueño de muchos y éste se puede cumplir. Quedan muchos minutos por jugar y muchos por sufrir, pero la afición sabe estar ahí y se dejará la voz por apoyar a los suyos. Habrá quienes lo hagan desde los diferentes estadios, pero el colchonero no importa donde esté porque siempre está pendiente de los suyos. Confieso que soy de las que viajo siempre con mi camiseta del Atleti y estoy convencida de que no soy la única. Me imagino que esto forma parte de esa forma de entender la vida que muchos no comprenden y por eso la critican. No envidio los triunfos de los demás y no presto atención a sus provocaciones. Prefiero centrarme en mi familia futbolísticamente hablando y quedarme con los momentos irrepetibles que he vivido.

Volviendo a los recuerdos de los que hablaba al principio, está claro que somos lo que vivimos y que cada uno construye su personal “albúm de fotos”. Éste tendrá muchos apartados, algunos serán bonitos, otros de épocas duras que nos habrán forjado el carácter… Obviamente, la temática de estas carpetas será variada porque la vida lo es. No negaré, a estas alturas, que mi memoria futbolística está pintada con unas rayas rojiblancas bien marcadas y rectas. Además, esos colores me acercan a quien me trasmitió “ese sentimiento inexplicable” siendo una niña y ahora desde el tercer anfiteatro estará orgulloso de lo bien que presumo de su legado.

En definitiva, “poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces”. No siempre es malo mirar para atrás…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/38049/el-color-de-los-recuerdos

POR LA INVESTIGACIÓN

Todos los días son el día “D”. Unos están marcados en nuestro calendario personal. Son días que, para bien o para mal, recordamos lo que sucedió y tal y como sucedió. En cambio hay otros que vienen marcados en el calendario internacional. En éste los festejos son de todo tipo, existe el día de los gatos, del chocolate, de los abuelos… y, por supuesto, el día en el que se visualizan muchas enfermedades. Es triste que algunas solo sean mencionadas en dicha jornada, pero nunca está de más prestar atención a este tipo de calendarios.

He hablado de días personales. Obviamente un claro ejemplo es el 14 de septiembre. El día que me sometí a un trasplante de médula que lo cambió y que festejo como un cumpleaños de vida. Una vida que me regaló aquel chico joven alemán que en su día se hizo donante de médula. Pues bien, tres días más tarde y como marca la tradición, cada tercer domingo del mes de septiembre es el Día Mundial del Donante de Médula Ósea. Lógicamente, me tocaba celebrar a mi “Hans” era su día y el día de muchas personas que con un pinchazo de generosidad han cambiado la historia de quienes como yo, en su día, están esperando un donante de médula compatible. Estos días aunque sean oficiales también están en mi propio calendario. De una manera o de otra es imposible olvidar aquella jornada y a aquella persona a la que estaré eternamente agradecida. 

Pues bien, aunque septiembre está a punto de acabar, el pasado sábado se celebró el Día Mundial de Investigación contra el Cáncer. Una investigación que tiene que ser prioritaria y en la que hay que invertir más de lo que se hace. La cura depende de quienes pasan horas y horas estudiando y analizando todo tipo de pruebas para buscar una cura. Un cura que es en beneficio de todos. Ojalá todos valoraran la investigación como lo hacemos algunas personas. Por eso, la generosidad de quienes se vuelcan para poner su granito de arena en la investigación, siempre tendrán mi apoyo. Agradezco a Carlos Barbado, a David Aguado y a Óscar Díez que impartieran tres masterclass de ciclo indoor por una buena causa en beneficio de la Fundación Cris contra el Cáncer. Pedalear con ellos es un lujo y así lo disfrutaron las doscientas personas que se subieron a las bicis y se dejaron llevar por el ritmo, la energía y el buen rollo que había en el ambiente. Iniciativas como ésta hay muchas y son un claro ejemplo de la generosidad de quienes participan en ellas. No negaré que siempre estoy dispuesta a unirme a este tipo de eventos. Son, sin duda, muy enriquecedores en lo personal porque además de contribuir a una buena causa nunca está demás conocer a distintas personas que siempre te aportan algo. Reitero mi gratitud a estos profesionales que consiguieron que las bicis estáticas se movieran con la solidaridad y el compromiso que cada pedalada tenía. 

La investigación contra el cáncer nos implica a todos. Ésta no distingue de lazos de colores porque la investigación los une a todos. Cada uno colabora como puede, pero los que de verdad tienen que invertir tendrían que hacer un examen de conciencia y valorar qué hacen con el dinero de todos. La salud siempre será primordial porque sin ella pocas cosas se pueden hacer. Por eso, insistamos en que la investigación deje de ser secundaria y se convierta en algo primordial. Creo que la pandemia nos ha enseñado cual es su importancia. No lo olvidemos. Aquí hablo del cáncer pero hay muchas  enfermedades más. Seamos conscientes y apostemos por quienes velan por buscar las respuestas que nuestra salud necesita. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37819/por-la-investigacion

 CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

Esta semana daremos la bienvenida al otoño. El final del verano está cerca y, nos guste o no, de él ya solo nos quedarán los recuerdos. Unos recuerdos que nos llenarán de sonrisas si tenemos que recurrir a ellos en un momento dado. La añoranza de lo vivido es una arma de doble filo porque la nostalgia no siempre es buena compañera de vida. Vivir requiere disfrutar y dejar atrás, a su vez, lo vivido. Cada día es una nueva aventura que nosotros mismos afrontamos de una manera o de otra. Cada persona es un mundo y cada uno es dueño de escribir su propia historia. Nos puede gustar más o menos el guión de los demás, pero criticar algo que no es tuyo no es de recibo. La vida depende de cada uno y hay una parte que compartimos con los demás, pero nunca se puede perder la esencia de uno mismo. La hipocresía tarde o temprano sale a luz y con ella muchas decepciones que no tienen vuelta atrás.

El tiempo pasa y las personas vamos pasando por él. Cambiamos, obviamente, porque es ley de vida, pero siempre hay algo perenne en nosotros mismos y si es caduco algo falla. Estoy hablando de la personalidad. Una personalidad que tiene carácter, sus defectos y sobre todo, unos principios que deberían ser inquebrantables. Todos conocemos la célebre frase de Groucho Marx: “Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Su mensaje es claro y hay que mirar más allá de las palabras. 

Las palabras, una vez que son pronunciadas o escritas, siempre llevan una intención, es su misión. Ahora bien, de ellas se pueden hacer muchas lecturas. Es más, si éstas van acompañadas por gestos, la comunicación se carga de más fuerza. No negaré que me he mordido la lengua en más de una ocasión, pero es cierto que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Los filtros que usamos en el lenguaje al igual que en las redes sociales son una fantasía para dulcificar la realidad y ésta es la que es, nos guste o no. Si hay que dar la opinión se da y si quien la pide no está dispuesto a oír determinadas palabras, quizás sea mejor que no la pida. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Eso sí, siempre tendría que primar la franqueza y la honestidad, pero hay quienes no conocen ni el significado de estas palabras. Hay muchas más que debieran estar en los principios elementales de todos, pero siempre algunas cualidades destacan más que otras. Observar es una gran virtud que practico a diario y precisamente, esta actitud ayuda a desenmascarar aquello que muchos quieren ocultar, pero la manera de actuar siempre delatará a quien gestiona en su propia persona varias versiones de sí mismo. 

La vida va pasando y si ahora arrancamos la estación en la que los árboles van perdiendo las hojas, quizás muchos puedan perder esas capas que ocultan tantas personalidades e intereses. Algo tendrá ser uno mismo que cuando eres fiel a tus principios suelen llover las críticas y las envidias. En fin, perenne a mi forma de ser seguiré disfrutando del otoño, de la vida, y de lo que venga porque cuando vives de regalo y la vida te da una segunda oportunidad hay muchas cosas que quedan atrás, porque lo que no te aporta no merece ni un minuto de tu tiempo. Éste dicen que es oro, pero es vida. Y ésta tiene un valor incalculable como para malgastarla. 

Sed felices y vivid como queráis escribir vuestra propia historia. No dejéis que nadie os sostenga el bolígrafo. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37592/cuestion-de-principios