CARNAVAL, CARNAVAL

b101fa9bdd0c35b4319fa7cdeb1495ae_XL

Mi columna para El Valle de México

Ya se acaba el mes más corto del año y eso que éste tiene veintinueve días. Para unos, los bisiestos son años de suerte, en cambio, para los más supersticiosos no tanto. Lo que está claro es que cada cuatro años hay quien puede celebrar su cumpleaños u otros aniversarios en su fecha. Se acerca marzo y con él la primavera, aunque no nos podemos quejar del tiempo porque hemos disfrutado de una semana excepcional. Prueba de ello es que los parques se han colmado de gente, las terrazas se han llenado hasta la bandera y las ganas de disfrutar estaban y están a flor de piel. Lo mismo se puede decir de las ganas de fiesta. El Carnaval ha inundado las calles. No hay edad para disfrazarse, de hecho, se podían ver las versiones adultas e infantiles de los súper héroes de Marvel, de los personajes de actualidad… y todo tipo de parodia llevada a la calle entre risas y algarabía. Famosas son las chirigotas de Cádiz, los Carnavales de las Islas Canarias… pero cualquier ciudad española es buena para festejar a Don Carnal. Eso sí, todo lo bueno llega a su fin, y muchos enterrarán a la sardina con las “consecuencias” de los días precedentes. Es lo que pasa cuando Don Carnal y Doña Cuaresma se ven las caras. El único consuelo es pensar que los carnavales del 2021 están más cerca…

Cara a cara, sin disfraces ni máscaras, se encontraron en el Metropolitano, el Liverpool y el Atlético de Madrid. La fiesta de la Champions no defraudó. Era el primer partido, pero tras el resultado hay ganas de ver la vuelta en Anfield. Los de Simeone hicieron un encuentro excepcional. Los colchoneros estaban ilusionados y los suyos respondieron acorde a las circunstancias. Perplejos se quedaron los que dudaban del Atleti, ya que el cartel de favoritos lo llevaban, y lo siguen llevando, los de Kloop. En fin, anhelamos que llegue el once de marzo para sellar el pase a cuartos. No será fácil, pero con la actitud del pasado martes todo se puede lograr. Los rojiblancos nunca dejan de creer y ahora más que nunca, necesitan a su afición y ésta está preparada para afrontar, en la distancia mayoritariamente, noventa minutos de emoción y, por supuesto, de sufrimiento. Pero a esto, los colchoneros de corazón ya estamos acostumbrados.

Lo del Atleti en la Champions ya forma parte de la historia, pero lo que hagan el Barça y el Real Madrid esta semana está por ver. Hoy serán los de Quique Setién los que busquen encarrilar los octavos ante el Nápoles. Acuden siendo líderes y con el recuerdo de su última victoria en la Liga en la que Messi anotó cuatro goles. Pero la Champions es la Champions y el juego de los blaugranas está en entredicho, o dadas las fechas, está algo enmascarado. Por su parte, el Real Madrid también tiene una cita con el Manchester City en el Santiago Bernabéu. Su casa tiene que ser su mejor fortín para encauzar la eliminatoria ante el equipo de Guardiola. El morbo está asegurado y los de Zidane tienen que mejorar la imagen que dejaron ante la derrota con el Levante, no vaya a ser que “la sardina se entierre allí”… La Liga de Campeones siempre deja sorpresas y para evitarlas hay que quitarse las máscaras y evitar que Doña Cuaresma gane y arranque con una derrota…

Eso sí, y más allá del fútbol, no hay que olvidar que “La vida es un Carnaval” como cantaba Celia Cruz.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9904/carnaval-carnaval

INVIERNO COLCHONERO

b101fa9bdd0c35b4319fa7cdeb1495ae_XL

Mi columna para El Valle de México

¡Qué frío! Es la expresión más repetida estos días en toda la Península. Estamos en invierno y éste ha llegado ahora en su plenitud. Hay alertas por nevadas, lluvias, fuertes vientos y descenso de las temperaturas en todo el país. No es algo sorprendente, dada la época en la que estamos, pero sí nos cuesta adaptarnos a los cambios bruscos. Eso por no decir que nos encanta quejarnos por cualquier cosa. Es lo que hay.

Y lo que hay en la afición rojiblanca es una sensación escalofriante porque el Atlético de Madrid no ha empezado el año con muy buen pie que digamos. La derrota en la final de la Supercopa y la que cosecharon los de Simeone el pasado sábado han hecho crecer los rumores acerca de los refuerzos que necesitan los rojiblancos en el mercado de invierno. Ésta es una cuestión, aunque otros el punto de mira no lo ponen en los que vendrán, sino en los que saltan cada jornada al terreno de juego. ¿Dónde está el coraje y corazón que abandera a estos colores? Es una pregunta al aire que más de un colchonero me ha hecho llegar. El ansia de victoria tiene que estar ahí pero éste necesita de una motivación que tiene que mejorar, nunca mejor dicho, partido a partido.

Con la vista puesta en el próximo encuentro están ya los colchoneros. Vuelve la Copa del Rey y todo se decide en noventa minutos. Solo puede quedar uno y aunque su rival, la Cultural Leonesa, está en Segunda División B quiere dar la sorpresa. Una sorpresa que sería de muy mal gusto, todo hay que decirlo. Hasta Castilla y León también viajará el Real Madrid para medirse al Unionistas de Salamanca. Si algo está claro, a día de hoy, es que sendos equipos tienen que ir bien abrigados porque el frío se acentúa especialmente en tierras castellano-leonesas. Y lo digo por experiencia porque nací en Burgos, bonita ciudad, por cierto.

Y hablando de certezas, y mientras esperamos el regreso de la Champions, la Liga se le pone muy cuesta arriba al Atleti. Entre los sucesivos empates de la primera vuelta y la pérdida de puntos con la que ha arrancado la segunda, las sumas de puntos no dan el número que los colchoneros querrían ver en la tabla… Pero bueno, el Atleti es así y nunca deja de creer. Algo que su afición tiene muy claro y por eso, porque el Atleti es diferente, de la noche a la mañana todo puede cambiar. Seamos optimistas, queda mucha competición por delante y en el futbol no hay un guion preestablecido. Veremos que nos depara el futuro, se acerca el derbi madrileño y al Bernabéu hay que llegar en plena forma. Sea como sea, y por si se les ha olvidado, es el momento de recordar al gran Luis Aragonés: “Ganar, ganar, ganar y volver ganar”. Que se graben eso a fuego en la mente porque ahí reside el éxito. Ya lo dice el himno: “Jugando, ganando, peleas como el mejor, porque siempre la afición, se estremece con pasión, cuando quedas entre todos campeón…” Y la mejor afición se merece ver al mejor Atleti.

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/8910/invierno-colchonero

 

 

 

 

 

¡Súper campeones! El Atleti reina en Europa

Besando el escudo del Atlético de Madrid en la Puerta de Alcalá de Madrid

Mejor imposible. Comenzar la temporada levantando una copa es el perfecto aliciente para afrontar los próximos retos con el coraje y corazón que nos abandera. Eso sí, hay que reconocer que la supercopa nos llenó de una especial alegría porque fue el Real Madrid el que encajó los cuatro goles que nos llevaron a proclamarnos súper campeones de Europa.

Han pasado dos meses desde que visitamos Neptuno por última vez. Ya en aquella noche de mayo soñábamos con levantar más copas y con brindarle al dios de los mares los triunfos que están por venir. En esta ocasión no habrá fiesta oficial porque hay que centrarse en la competición. Atrás quedó una temporada irregular porque ahora, cuando queda un día para que arranque la Liga, muchos rojiblancos ya soñamos con lo que el Atleti puede ofrecer en el terreno de juego. En Tallin dejó bien claro el potencial que poseen los de Simeone. A pesar de que no pudieron viajar muchos colchoneros hasta la capital de Estonia, la afición del Atleti está más que preparada para darlo todo por el equipo que lleva en su corazón. A muchos rojiblancos la final nos pilló de vacaciones y seguro que en la maleta no faltó la camiseta obligatoria para la noche de ayer. Una noche escrita en la historia como nosotros queríamos. Europa es rojiblanca y si no que se lo pregunten a Ramos, por ejemplo…

Pronto nos llegó la euforia y es que Diego Costa, en menos de un minuto, nos hizo gritar el primer gol. Pero qué sería de nosotros si no sufrimos, eso está en nuestro ADN. Y para poner a prueba nuestro corazón, de cara a la próxima temporada, teníamos que ir a la prórroga. Para los penaltis todavía es pronto. Por eso, hubo que teñir la supercopa de rojiblanco con autoridad. La nueva era madridista de Lopetegui no ha podido comenzar mejor. Acaba la racha de finales ganadas en Europa y la etiqueta de super campeón se la lleva su eterno rival… Seguid así… Si la derrota escuece será por algo…

Podía seguir escribiendo y meter el dedo en la herida, pero eso ya lo hizo, con mucha elegancia, Simeone. Destacó que de las cinco finales en las que vikingos e indios se han visto las caras, tres han sido para los rojiblancos… Es buen momento para recordar a JFK cuando dijo: “La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”… Ahí lo dejo, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¡¡Atleti Campeón!!

Ondeando la bufanda entre el sonido del claxon de los coches y al grito de “Atleti, Atleti” llegué al único sitio en el que quería acabar la noche. Neptuno con un agua rojiblanca esperaba una auténtica marea. Llevaba meses soñando con ir a la fuente del rey de los mares y tras noventa minutos en los que nunca dejé de creer cumplí, con una amplia sonrisa, el sueño que anhelaba.

Obviamente, no iba sola. Rosa, Ana y Ales me acompañaban. Sabíamos que con los jugadores lo festejaríamos dos días más tarde pero cuando se trata de celebrar una copa todo momento es bueno. Frente a Neptuno me acordé de quién me inculcó este sentimiento que por muchas palabras que uses es difícil de explicar. Por eso, ni lo voy a intentar. El Atleti son muchas vivencias, muchas emociones y, por supuesto, muchos momentos únicos e irrepetibles. También puedo asegurar que te enseña a llorar de alegría porque cuando luchas por lo que quieres y lo consigues el corazón, acostumbrado a taquicardias, palpita al compás del himno de tus colores.

En Neptuno celebrando la Europa League

No faltaron los cánticos, las sonrisas en las caras, los vítores a los jugadores, en especial a ese Niño que todos hemos visto crecer y se va del club que adora con una copa que le ha hecho campeón, precisamente, en el penúltimo partido en el que lucirá la camiseta colchonera. Hasta en esto apuramos al límite. Pero merece la pena cuando el desenlace final está lleno de euforia. Ya nos tocaba volver a rendir culto a nuestro dios. Neptuno nos echaba de menos.

Desde que aprendimos la filosofía “cholista” todo comenzó a cambiar. Seguimos fieles al coraje y corazón que son nuestra seña de identidad pero desde el “partido a partido” vivimos al día. Pensamos en nosotros, creemos en nuestras posibilidades y dejamos atrás ese pasado apodado “el pupas” para crecer en el terreno de juego, y así, alcanzar la gloria. La afición nunca ha dejado solo a los suyos. En las buenas y en las malas siempre ha estado, está y estará. La Europa League es de todos. Así que todos disfrutamos en las calles de Madrid del título por el que también hemos sufrido. Me acuerdo de los que están lejos de Neptuno, pero que no se preocupen que ya me encargo yo de celebrarlo por ellos. Durante la fiesta de esta copa ya se habla, o mejor dicho, ya se canta el nombre del próximo rival en Europa. La verdad es que no sé cual serán sus colores, lo único que tengo claro es que el destino es Tallin. Si hasta allí no puedo ir, repito lo que dije en mi último artículo, os espero en Neptuno gritando bien alto: “¡Aúpa Atleti!”. Pero hasta agosto solo tenemos que disfrutar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Hasta Lyon gritando ¡Aúpa Atleti!

Llegó el día. A los que me preguntan si voy a Lyon les digo que no, más que nada porque prefiero esperar a los de Simeone en Neptuno. Nunca dejes de creer es el lema de cabecera para una noche en la que se avecinan nervios, tensión, emoción y como no, sufrimiento. Estoy preparada para eso y para más porque mi sentimiento rojiblanco está, hoy más que nunca, a flor de piel. Quedan noventa minutos para alcanzar la gloria y espero que con la copa regresen de tierras francesas.

Lyon ciudad natal de Saint-Exupéry, autor de El Principito, va a recibir al nuestro con una motivación extra. Muchos confían en sus botas, yo prefiero pensar en todo el equipo porque todos nos han hecho vibrar en una temporada irregular que, sin embargo, nos ha llevado a una final. Y eso es motivo para sonreír y, por supuesto, para llenarse de ese coraje que nunca nos falta. Ya cantamos en nuestro himno “porque luchan como hermanos” y espero que así sea porque su afición nunca les ha fallado. Diez mil hinchas estarán en la ciudad gala pero muchos más se concentrarán frente al televisor para empujar a los colchoneros hasta el éxito.

Sentimientos colchoneros con ganas de visitar Neptuno

Es verdad que en un partido todo puede suceder, pero eso es lo que menos me importa porque tengo el corazón preparado para las posibles taquicardias. Hay ganas de ir a ver al dios de los mares para ofrecerle la Europa League. Muchos, generalmente merengues, menosprecian este título pero ¡ojo! porque ya escribió Exupéry en su obra maestra que “solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”. El sentimiento colchonero no todos lo entienden y hablar por hablar es muy fácil. La familia rojiblanca sabe bien a lo que me refiero.

Hace cuatro años, la última vez que visitamos a Neptuno, yo andaba por tierras mexicanas. Disfruté viendo a los míos en plena fiesta y reconozco que me emocioné porque por muy lejos que uno esté siempre está pendiente de esa familia futbolística que está unida en el particular “coraje y corazón” que no está al alcance de todos. Con las rayas rojiblancas por bandera, en esta ocasión estoy a dos paradas de metro preparada para vivir y sentir de cerca la marea colchonera.

Nadie me puede impedir que sueñe porque la vida me ha demostrado que los sueños se convierten en realidad. Nunca el camino es fácil por eso la satisfacción siempre es mayor. Confío en los míos porque sé que estarán a la altura. Desde niña me inculcaron esta forma de vida que va acorde con mi forma de ser. El Atleti me ha hecho reír, me ha hecho llorar, me ha hecho gritar, me ha hecho sufrir… y lo más importante, me ha hecho vivir momentos inolvidables. Y por eso, hoy sin dudarlo, conjugo el verbo creer mientras grito: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Noche espectacular en La Montaña Rusa de Dani Martín

Siempre hay un buen motivo para ir a Burgos, y en esta ocasión fue Dani Martín el que provocó que Ana, Rosa y yo pusiéramos rumbo a la ciudad que me vio nacer. Sabíamos la hora, el lugar y todas las letras de sus canciones pero lo que no esperábamos es que mi ciudad, conocida generalmente por el frío, nos diera la bienvenida con un cielo azul radiante y veintisiete grados en el termómetro. Sin duda, una buena forma de comenzar el otoño. Sois unas privilegiadas por poder decir que habéis pasado calor en las tierras del Cid.

Y como buena burgalesa hasta la hora en la que nos subiríamos a la montaña rusa de Dani Martín, hicimos un recorrido por la historia, porque si hay algo de lo que Burgos puede presumir es de su riqueza cultural. A los pies de la catedral contemplamos su grandeza y el ir y venir de los muchos peregrinos que quieren fotografiarse con la escultura del peregrino sentado en un banco. Ahí arrancó un paseo de más de dos horas que nos llevó a la Iglesia de Santa Águeda, a la de San Nicolás, a San Esteban y solo por ver las vistas que hay desde el mirador del Castillo subimos las incontables escaleras… pero todo esfuerzo tiene su recompensa. De ahí bajamos por Saldaña, el que fue mi colegio, para llegar a San Gil, la calle La Paloma y la Plaza Mayor. El Espolón nos llevó a ver al Cid y a Doña Jimena en el Puente San Pablo. Ya solo teníamos que cruzar la calle y entrar en el Forum Evolución para disfrutar del espectáculo que Dani Martín tenía preparado.

De la tranquilidad de la Catedral a la adrenalina de Dani Martín

Teníamos muchas ganas y precisamente con Las Ganas arrancó el concierto. Un acorde de la canción bastó para que los asistentes nos pusiéramos de pie y no parásemos de saltar en las más de dos horas que teníamos por delante. Dani se entregó a un público que respondía a todos sus deseos. Y no es para menos porque este ferviente colchonero es pura adrenalina. En Burgos celebró el aniversario del lanzamiento de este disco. También reconoció que hacía calor y entre bromas fue interpretando todos los temas sin dar tregua a un descanso. No podían faltar en el Forum las canciones de El canto del Loco. Ya con ellas, nos volvimos todos “locos” porque la euforia inundaba el ambiente. Hasta la presentación de los músicos fue diferente. La originalidad y peculiaridad están en el ADN de este artista que no deja indiferente a nadie. El público quería más y Dani no defraudó. Nos tocó el corazón con su canción más especial, las palpitaciones iban a su ritmo y aún así, consiguió volver a ser un torrente de energía para acabar saltando en Los Charcos con todos.

Las despedidas nunca gustan y más cuando te lo estás pasando bien. Pero que mejor manera de decirle adiós que viendo en su mano una bufanda del Atlético de Madrid. Nosotras tres somos colchoneras hasta la médula y viendo esos colores, sabiendo que habíamos ganado, su sonrisa y el ambiente que había generado, lo mejor que podíamos cantar, modificando un pelín la letra de tu canción, era Madrid, Madrid, Madrid; te espera.

Veinticuatro horas intensas pero, sin duda, veinticuatro horas inolvidables.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Colchoneros frente a Diablos

No era el Vicente Calderón, y mucho menos el Metropolitano. No abundaba el rojiblanco pero sí se veía una marea roja. No había muchos colchoneros pero todo estaba lleno de diablos. En definitiva, el Atleti no jugaba en casa, futbolísticamente hablando, porque en mi corazón si lo hacía.

Hasta tierras mexicanas se marcaron los de Simeone para festejar junto al Toluca el centenario de este equipo del Estado de México. Precisamente allí, al igual que yo, recibieron el cariño de todos los mexicanos que quisieron compartir con ellos noventa minutos de fútbol, noventa minutos de ilusión. En el Nemesio Díez, los Diablos Rojos del Toluca lo tenían todo preparado para una tarde en la que festejaban el cumpleaños de su club. En esta ocasión yo no estaba allí pero sí lo hicieron grandes amigos como Pepe Nader, quien defiende los colores de su club allá por donde va. Un diablo hasta la médula que se acordó de esta colchonera que se encontraba a miles de kilómetros de allí y que tuvo que padecer insomnio para ver, a las tres de la mañana, a los de Simeone luchar por la primera victoria de esta nueva etapa.

Indios y diablos

Una nueva etapa que comienza con el estreno de un nuevo estadio y un nuevo escudo. Un escudo que por primera vez vi desplegado sobre un terreno de juego. Aun me pican los ojos cuando lo veo pero dicen que el tiempo lo cura todo. Menos mal que mis sentimientos rojiblancos están intactos y nadie puede cambiarlos. Tras escuchar el himno español y ondear el escudo colchonero a su compás dio comienzo un encuentro en el que no había un trofeo en juego pero sí el gozo de muchos aficionados. Al igual que Pepe, Yolis se acordó de mi. Ella no es un diablo rojo sino que los suyo son las rayas, ya sean del Monterrey o del Atleti.

Ya se sabe que el futbol levanta pasiones y en determinadas ocasiones pone los sentimientos a flor de piel. Recuerdo el día que el Atleti ganó su última liga frente al Barça. En el 2014, estaba en México, concretamente, en Toluca y desde allí añoré a mi familia colchonera mientras ésta ponía rumbo a la fuente de Neptuno. Cuando estás lejos de casa la perspectiva de las cosas cambia. Eso sí, además de Pepe y Yolis tuve el apoyo de la que a día de hoy sigue siendo mi familia mexicana. El deporte rey también tiene su lado positivo.

Y positivo fue ver a los de Simeone defender sus colores en el Nemesio Díez. La pena fue que el marcador no se movió y el cero a cero reinó durante los noventa minutos. Querido Pepe, nuestras apuestas no han sido acertadas. Ni tus diablos, ni mis indios estrenaron las porterías. Así que te emplazo a que vengas a conocer el Metropolitano y veas como los míos luchan con coraje y corazón por la victoria.

Si hablamos de victoria, tengo que reconocer que tienes desde hace poco a la mejor Victoria de todas. Es la niña de tus ojos. Es el amor de tu vida. Así que os espero en España para poder enseñar a tu pequeña a decir las dos palabras claves: Aúpa Atleti.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

El legado del Vicente Calderón

He llorado, he reído, he gritado, he saltado, he cantado, he sufrido… Eso y mucho más solo lo ha podido conseguir un lugar: El Vicente Calderón. Los que tienen sangre rojiblanca y palpitan al ritmo del Atlético de Madrid saben de lo que hablo. En la ribera del Manzanares todo era posible. Cuando el Atleti jugaba en casa el territorio indio se llenaba de un ambiente inigualable. En las buenas y en las malas, los colchoneros siempre estaban ahí. No importaba si hacía frío, calor, o incluso si llovía, porque la afición rojiblanca es única, y eso, nadie lo puede negar.

El Vicente Calderón será inolvidable

Las despedidas nunca son agradables y más, cuando la que ha sido tu casa durante cincuenta años cierra sus puertas. En las mudanzas siempre son los recuerdos los que asaltan nuestra memoria. Obviamente tengo muchos, pero nunca olvidaré el día que volví al Calderón después de mi dura batalla. Reconozco que lloré de alegría porque fue el premio a la victoria más importante de mi vida. Allí, acompañada por mi padre y buenos amigos he visto al Barça, al Madrid, al Valencia, a la Juve, al Bayern… y no importaba si era un partido de Liga, de Copa o de Champions porque la intensidad de las gradas siempre era la misma. Ver ganar a los que defienden tus colores en el terreno de juego es una gran satisfacción, aunque “casi siempre” que se iba al Calderón el sufrimiento estaba garantizado. No obstante, eso era lo de menos, porque está escrito en nuestro ADN rojiblanco.

Ahora, con nostalgia, toca cerrar una etapa en la historia colchonera. El Paseo de los Melancólicos y la ribera del Manzanares ya no serán lo mismo. Atrás quedan los momentos vividos tanto en el cielo como en el infierno, “el pupas” dejó de ser tan pupas con grandes victorias. La próxima vez que vaya a ver al Atleti con mi equipación puesta ya no me bajaré en el metro de Pirámides, se me hará raro pero el Metropolitano nos espera. Cambiaremos de estadio, incluso de escudo, pero hay algo que siempre permanecerá perenne: Los sentimientos son inalterables. Seguiremos derrochando coraje y corazón, nunca dejaremos de creer y, por supuesto, siempre orgullosos de nuestros colores.

Como colchonera, hablar del Metropolitano me recuerda no solo al pasado de mi equipo sino que es decir su nombre y pensar, eso sí, con la mirada al cielo, en quién me inculcó ese “sentimiento que no se puede explicar”. Y como no hay palabras que describan todo lo que el Vicente Calderón me ha dado, solo puedo decir que el Atleti siga dando alegrías a mi corazón. Aquí comienza una nueva etapa, seguro que llena de triunfos, de noches cardíacas, de minutos inacabables… Pero sabemos que el Atleti combate y se levanta así que pensemos en el futuro, y por supuesto…

¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Para esos valientes del Sant Joan de Déu

Cargada de sentimientos se presentó la noche del sábado. Unos sentimientos de esos que pellizcan el corazón y te ponen la carne de gallina. Los que me conocen pueden pensar que estoy hablando de mis sentimientos rojiblancos, pero hay algo mucho más importa a que tu equipo gane o pierda. El sábado, acompañada por buenos amigos, reviví la victoria más importe de mi vida. No me dio tres puntos. De momento, me ha dado diez años más de vida. Y eso, no hay partido de fútbol que pueda igualarlo.

En el Hotel Arts de Barcelona se vivió una noche de lo más solidaria. Bajo el lema “Ajuda’ns a Créixer” y a beneficio del Servicio de Oncología del Hospital Sant Joan de Déu cenamos pensando en la importancia de unirnos para hacer frente al que, sin duda, es nuestro rival común. Cuando el cáncer se cruza en tu vida, las prioridades cambian. A mí, la leucemia me llegó con veintiún años y fue muy duro. Recuerdo los largos días en el hospital, los ciclos de quimio, la espera de las buena noticias, las muchas inyecciones que me pusieron, las temibles punciones medulares… Fueron muchas cosas negativas pero aun así tenía momentos buenos. La sonrisa era mi mejor escudo, mi familia y amigos fueron mis fieles compañeros de batalla y mis doctores se encargaban de crear la estrategia a seguir en esta batalla. Un batalla que tuvo su punto de inflexión en el día que me dijeron que tenía un donante de médula. Eso si que es un premio, y de los gordos. Ahí todo cambió. Y aunque las fuerzas me flojearan, esa “inyección” de ánimo que llegó desde Alemania, me llenó de optimismo y valentía para afrontar el trasplante de médula que tanto anhelaba.

fullsizerenderPues bien, si eso es lo que viví hace diez años, el sábado volvió a pasar todo por mi mente. Mi mesa tenía en un cártel el nombre de Ariadna, una amiga que siempre estará en mi corazón. Si ya es duro lidiar esta batalla siendo adulto, no me quiero ni imaginar como tiene que ser siendo un niño. Lo que hace el Hospital Sant Joan de Déu es impresionante. Sus comienzos no fueron fáciles pero juntando el trabajo de los profesionales y la solidaridad de todos está claro que se logran los objetivos. Y ahora más que nunca, hay que aliarse para hacer frente, de la mejor manera posible, al cáncer que trunca la infancia de los más pequeños. Si la unión hace la fuerza, unámonos con la solidaridad por bandera.

Y si hablamos de banderas, la mía también estuvo en esta noche solidaria. Sonó el Color Esperanza y aunque conseguí retener mis lágrimas en los ojos durante toda la velada; al final con esta canción llegó el momento de dejarlas salir. El tiempo cura las heridas, va borrando los recuerdos pero hay cicatrices muy arraigadas, no a la piel, sino al corazón. Emocionarme en los primeros acordes de está canción es normal. No lloro por que me ponga triste, lloro porque al final de los casi cuatro minutos que dura, me lleva al pasado para cargarme de fuerza y energía para el futuro.

Ahora puedo afirmar que Aun tengo la vida, precisamente, para vivirla. Así que pensando en los pequeños valientes, que están luchando con todo su “coraje y corazón”, dado el día que era, espero que muy pronto “batalla a batalla” se conviertan en los héroes de una guerra, que sin duda, los hará más fuertes.

El sábado mi lugar no era el Vicente Calderón, mi sitio estaba en la Ciudad Condal y mi corazón se unía al del Servicio de Oncología del Sant Joan de Déu y a sus pacientes y familiares. ¡Ahí tenía que estar!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)