ENTRE COPAS

Decía Francis Bacon: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.” Y, precisamente un poco de todo eso tiene la obra “Entre Copas”. Un historia llena de detalles que envuelve al público de principio a fin. Seamos realistas y  pensemos cuantas cosas hemos dicho y hecho entre copas cuando los amigos están con nosotros. Pues bien, en el Teatro Reina de Victoria de Madrid podemos adentrarnos en una historia que nos sacará más de una sonrisa pero también más de una reflexión. En una hora y media suceden muchas cosas y en ellas no se dan puntadas sin hilo.

Todo comienza con una despedida de soltero y su mejor amigo. Juanjo Artero, es Andrés, su soltería tiene los días contados, pero su carácter de vividor y seductor le llevan a querer despedirse de su estado civil como marcan las tradiciones. Para ello cuanta con Miguel a quien da vida Patxi Freytez. Es cierto que la manera de vivir de éste dista mucho de la de su mejor amigo. Entre el optimismo de uno, el pesimismo del otro y la vida compartida entre ellos surgen momentos inolvidables unos por las risas que generan y otros por lecciones que transmiten. Todo ello acompañado de un buen vino en La Rioja. Es allí donde conocerán a Amaia y a Terra. Dos mujeres que trabajan en las bodegas de la zona y son grandes entendidas en vino. Ana Villa interpreta a Amaia tiene una personalidad muy marcada y es, obviamente, una mujer muy independiente. Los pequeños detalles en su interpretación delatan el talento de mujer. Por otro lado, Elvira Cuadrupani es Terra, amiga de Amaia y juntas forman el tándem perfecto para vapulear los pensamientos que Andrés y Miguel tienen en su cabeza. Unos pensamientos basados en la vida y en como afrontarla. El tiempo pasa y los momentos son el presente aunque siempre se busca la ocasión perfecta para degustar, como es el caso de Miguel, su mejor vino. Quizás esa perfección que uno busca no exista y la vida se nos escape. La mente es la que guía pero también hay que escuchar al corazón.

Un corazón que trae de cabeza a Andrés, pero ya se sabe que entre copas puede ocurrir lo inesperado. Es cierto que no sabe de vinos como su amigo, el frustrado escritor. Quizás, si me pongo a su altura pueda recordar a Dalí diciendo: “El que sabe degustar no bebe demasiado vino, pero disfruta sus suaves secretos.” Un consejo válido al principio pero difícil de mantener cuando el guion de la vida te lleva por otros derroteros. En cambio a Andrés le pega más la famosa frase de “el que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino?” Pues vino hay a raudales al igual que talento sobre las tablas.

Y muchas tablas tienen Juanjo Artero, Patxi Freytez, Ana Villa y Elvira Cuadrupani para trasladar a los espectadores a una historia entretenida en la que se muestra la amistad, la soledad, la alegría, la tristeza, la sinceridad, la nostalgia y muchos valores que están en nuestra rutina. Eso sí, el fin está claro. Hay que gozar del presente, dejar de lado la amargura porque en la vida puedes ver el vaso medio lleno o medio vacío pero siempre es mejor quedarse con lo positivo. La actitud lo es todo y “Entre copas” te enseña el camino a ello o al menos, entre risa y risa, te deja un “run run” en la cabeza que te invita, además de a tomarte un buen vino, a reflexionar. 

En definitiva, parafraseando a Pío Baroja, “viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino.” Un camino en el no puede faltar un buen amigo, que a su vez, es un buen confidente. La amistad devuelve favores porque hay valores que son incuestionables. Vamos, que “entre copas” todo es posible, pero vida no hay más que una y ésta sí es una gran reserva con denominación de origen que tiene que ser degustada por uno mismo día a día hasta el final. Cada uno es dueño de su propia botella. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

SKYLINE

Delante de la obra de Alberto Bañuelos Fournier emanan esos recuerdos que él quiere transmitir. Esos paisajes urbanos que atribuye a Nueva York y que, sin duda, te llevan hasta esta ciudad tan idílica. No obstante, la imaginación y los recuerdos de cada persona pueden trasladarte a cualquier parte del mundo porque como bien dice el escultor los recuerdos convertidos en imágenes se quedan a vivir en nuestra memoria y ésta siempre es muy caprichosa. 

De hecho, esa añoranza vuelve a nosotros cuando menos nos lo esperamos. Cualquier matiz en nuestro día a día puede llevarnos al pasado aunque sea por un breve instante y es capaz de revolver un sinfín de sentimientos. Los recuerdos pueden ser muy nítidos o muy difusos, todo depende de cómo haya sido la experiencia o lo que ésta nos haya marcado en nuestra vida. Contemplando “Skyline” he visualizado otras ciudades a las que Bañuelos Fournier no tenía intención de llevarme, pero mi subconsciente así lo ha querido. Me llevado a viajar por las diferentes ciudades en las que he vivido y recordar otros muchos edificios y, por supuesto, muchas experiencias en diferentes partes del mundo. Es cierto que al vivir estamos construyendo “futuros recuerdos”, querido Alberto y nosotros somos los diseñadores de ellos. No todos tenemos la capacidad y el arte que tienes tú para plasmarlos, pero, afortunadamente, nuestra cabeza sabe diseñarlos y clasificarlos de tal manera que quedan perennes en nosotros mismos. 

Ahora que vamos retomando cierta normalidad, reconozco que me apetece volver a viajar con la maleta en la mano porque después de ver esta excelente exposición se ha despertado en mí el creador de imágenes nunca vistas. Mi memoria tiene capacidad de sobra para seguir almacenando esas instantáneas que permanecerán conmigo para siempre. Esos “skylines” que evocan paseos entre ellos, rincones por conocer y sueños por cumplir. Reconozco que no me ha dejado indiferente ver tu obra Alberto porque ha prendido una llama que apagó la pandemia de la noche a la mañana. Tengo ganas de conocer mundo y eso no es nuevo porque siempre se aprende cuando sales de tu zona de confort. Hablo de conocer mundo, pero a pocos kilómetros también hay “futuros recuerdos” que nos están esperando. 

Y ya que estoy hablando de ciudades y edificios no puedo obviar mencionar un país en el que nada volverá a ser como antes. Ucrania está sufriendo una guerra que dejará muchas imágenes desoladoras para el recuerdo. Las vemos por la televisión pero su trascendencia va más allá. En ella hay edificios destrozados y en ellos había muchas historias que hoy son desgarradoras. Los sentimientos traspasan pantallas y después de todo lo que llevamos viviendo en los últimos dos años era lo que nos faltaba…

En fin, querido Alberto, gracias por seguir creando y seguir compartiendo tu trabajo con los que admiramos tu obra. Confieso que “Skyline” me ha gustado y ya forma parte de mi memoria y mis recuerdos. Eso sí, esa memoria me ha llevado a otras obras tuyas. Recuerdo a la perfección “La liturgia de las piedras”. Tienes razón que nosotros construimos nuestros “futuros recuerdos”, pero siempre es agradable tener aliados como tú para que éstos queden grabados a fuego en el corazón. En definitiva, “poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces” como decía el poeta latino Marco Valerio Marcial. Sigamos creando imágenes.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/31202/skyline

A VANIA VILLALÓN

Acude todos los días a Distrito Sur pero con lo bonito que está el centro de Madrid en vísperas de la Navidad teníamos que cambiar de ubicación. Elegimos el mítico Café Gijón como punto de encuentro. Un lugar entrañable porque, en esta ocasión, a ella le tocaba estar al otro lado de la barra. Es cierto que ya tendré tiempo de acudir a “La Parra” y degustar las tapas de Dani, pero ahora es el momento de conocer a Vania Villalón. Esta mexicana llegó a España hace cuatro años y el destino ha decidido que se quede un poco más. Y hay que reconocer que somos afortunados porque su talento es una realidad que disfrutamos de lunes a viernes en “Servir y Proteger”. 

Siempre quiso ser actriz, de hecho, no duda en afirmar: “yo no elegí esta profesión sino que ella me eligió a mí”. Es más, desde niña ya apuntaba maneras. Es joven pero auguro un futuro prometedor para ella porque su alegría, su optimismo y su sonrisa la llevarán a superar esos momentos de dudas que todos tenemos. Además, a pesar de que sea despistada, su tenacidad le lleva a ser una persona persistente. Permíteme que añada que en esta vida, sin lucha no hay victoria. Logró el papel de Dani que tanta ilusión le hace y está “viviendo una experiencia de mucho aprendizaje”. No es para menos ya que sus compañeros de trabajo son, entre otros, Juanjo Artero, Luisa Martín, Fernando Guillén-Cuervo, Eduardo Velasco, Pepa Aniorte… Casi nada. De ellos solo tiene buenas palabras, destaca su humildad, su calidad humana y para ella es “un regalo y un honor” poder aprender observándolos en su día a día. Sin duda, son su ejemplo. Es normal, querida Vania, que a veces pienses que estás viviendo una experiencia onírica.

Pero de onírico nada. Es una realidad y debes disfrutar de ella. Sé que te pareces en algo a Dani, me decepciona que no cocines tan bien como ella, pero si te sirve de consuelo lo mío tampoco es estar entre fogones. Ya disfrutaremos de un buen mole en Madrid, eso sí, no será como el de tu mamá. Será normal que la nostalgia nos acompañe porque extrañar México es muy fácil. Allá está tu familia y cuando hablas de ella los ojos se te ponen vidriosos porque para ti la familia lo es todo. Pronto podrás viajar al país que te vio nacer, un país que bien defines como “mágico, misterioso, alegre, que te hace vibrar” y aunque cueste reconocerlo también es violento. Aún así, quedémonos con lo mejor: “México tiene mucho que vivir, mucho que sentir y mucho para sorprender.”  Coincido contigo porque no puedo negar que algo de tu tierra se quedó en mí para siempre. Quizás podamos cruzar el charco y vivir el “Día de Muertos” que tanto te agrada, pero sigamos tu filosofía de vida y vivamos el presente. De hecho, yo presumo que aún tengo la vida y conocerte ha sido un regalo. Por eso, coincido y comparto tu lema de vida: “Donde estás ahora es donde tienes que estar”. 

Y en el Gijón estuvimos haciendo nuestra particular tertulia. Era imposible no hablar de los libros de Carlos Castaneda que tanto te gustan o de la famosa película La Juventud de Paolo Sorrentino. El Café Gijón es sinónimo de cultura, una cultura que se ha visto perjudicada por la pandemia, pero sabemos que hay que buscar el lado bueno de las cosas y pensar en el futuro con ilusión. Quizás, llegues a interpretar la Lady Macbeth en la versión de Florence Pugh que admiras. Quizás, el verano que viene puedas estar en las playas de México. Quizás, el Año Nuevo te traiga la mascota que anhelas. Quizás… Sé que tienes muchos quizás, pero en vísperas de Navidad, en la que todos soñamos, sabes valorar la importancia de la salud, sabes agradecer lo que este año te ha dado y, lo más importante, sabes vivir el presente. 

Querida Vania, no dejes de sonreír porque la vida te está devolviendo esa sonrisa. Estoy segura de que tu carrera crecerá y celebraremos los éxitos con un buen mezcal. Bailaremos y cantaremos si es preciso porque eso también se te da muy bien. Como bien sabes, la vida me dio una segunda oportunidad y no desaprovecho ninguna invitación. Por eso, sé que el próximo café, con gusto, me lo  tomaré en “La Parra” y me lo servirá Dani. Una Dani que conquista a su público y que derrocha humildad. Una Dani que transmite y con la que te identificas. Una Dani que interpreta Vania Villalón poniendo todo su corazón y que traspasa la pantalla. Y dicho esto, te invito a que sigas viviendo los sueños y soñando la vida. 

Jimena Bañuelos

AFRONTAR PSICOLÓGICAMENTE EL CORONAVIRUS

Mi buen amigo Javier Urra nos da las pautas para afrontar la situación que estamos viviendo. Os invito a que os adentréis en este artículo porque toda ayuda es buena, y más, cuando viene de los profesionales:


AFRONTAMIENTO PSICOLÓGICO

Humanos, siempre vulnerables. Desde el poder de la convicción social hemos de dar ejemplo de responsabilidad individual y colectiva.

En esta etapa de incertidumbre la sociedad civil ha de dar un paso adelante. Este no es momento para la sobrerreacción o el sálvese quien pueda. Hemos de apoyar a nuestros sistemas sanitarios, evitando el pánico.

Desde luego estamos en crisis y se aprecia la vulnerabilidad de la salud, de la economía. Quiebras en cadena, de producción, de turismo, en las bolsas. Tenemos una pandemia, pero veamos si también va a ser de generosidad o de egoísmo.

Es hora de que nuestros jóvenes muestren su altruismo y responsabilidad, ahora toca cuidar, preservar, a los más mayores.

Precisamos ante tanta sorpresa, ante un hecho inesperado, liderazgos sociales, solidaridad, comprensión, compromiso. Este es un mundo en que hay globalización también de las personas, y necesitamos de una gobernanza global.

WhatsApp Image 2020-03-17 at 11.25.44Evitemos o al menos limitemos en lo posible la desinformación, sigamos lo que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) nos señala, así como nuestras autoridades sanitarias. En un momento de incertidumbre exponencial, con un periodo que es indefinido de tiempo, acostumbrados como estamos a la movilidad humana, nos adaptaremos al teletrabajo y nos resultará difícil el dejar de tocar y ser tocados, del contacto, del piel con piel.

Apreciaremos las carencias. Observaremos la inmoralidad de los especuladores, conoceremos de las bancarrotas, del sufrimiento de los países sin red sanitaria.

Una crisis económica mundial es previsible, o al menos una recesión económica con aumento del desempleo, y como siempre en los avatares de la vida, afectará a los más desfavorecidos, a quienes están en situación precaria, a las personas sin hogar.

Vivimos, algunos malviven, con altos niveles de desigualdad. Pero llegados a este punto, la psicología nos enseña que hemos de ser más resilientes, que hemos de fortalecer la capacidad de resistencia social.

Es importante la actitud ante esta gran disrupción, y saber que aislarse es un riesgo grave. Conozcamos lo que acontece desde un enfoque clínico, sigamos los informes oficiales de noticias.

Hemos de adaptarnos a título individual y comprobar que no todo en la vida está bajo control, que vuelven viejos fantasmas, que hay quien nos transmite escenarios apocalípticos, y por contra nos encontramos con la arrogancia de los irresponsables. Estamos ante el vacío, ante la sensación de que todo puede quebrar, nos preocupa lo impalpable, la conciencia de fragilidad.

La realidad es la que es, y la que hacemos. No somos inmortales. Mantengamos (en lo posible) la normalidad, no nos obsesionemos, no seamos abducidos por la sobreinformación. Busquemos la verdad, y desde luego busquemos el apoyo afectivo. Afrontemos la situación ayudando a los demás, manejando el autocuidado, apoyándonos en seres queridos ante la ansiedad. No perdamos la perspectiva, no nos sintamos acosados y acorralados, y desde el autocuidado mantengamos nuestra salud mental.

En caso de nerviosismo abrumador, tristeza persistente, angustia o pánico, acudamos a un psicólogo clínico. Pues estos expertos en salud mental ayudan a las personas a lidiar con el estrés extremo. Aportan formas constructivas de manejar la adversidad.

No es broma, decir que hay que recurrir en lo posible al humor. El tema es grave, pero puede ser largo, y el ser humano necesita agarrarse, acogerse a fortalezas que le den perspectiva, que le den seguridad. Al respecto pensemos en la baja mortandad. Seamos conscientes del inmenso porcentaje de personas que se curan. Realicemos acciones que nos transmitan sensación de control, como el lavarnos las manos y seamos responsables de lo que hacemos, pues podemos ayudar.

Cuidado con las redes sociales y con el contagio del miedo y del pánico. Que el miedo no nos conduzca a manejarnos por impulsos. Si bien, la red social nos puede mantener conectados fomentando la sensación de normalidad y proporcionando valiosos medios para compartir sentimientos. Han de preocuparnos y mucho las personas que viven solas, y más si son mayores. Con respecto a los niños, hay que explicarles, informales de manera honesta y apropiada para la edad, hay que involucrarles, son ciudadanos de pleno derecho. Los niños observarán los comportamientos y emociones de los adultos, para acompasar sus propios sentimientos. 

Esta sociedad falsamente se siente muy segura, y de pronto todo parece desplomarse o al menos quedar en suspenso, a partir de ahí, hay una sensación de que el problema es global pero la afectación es individual, y muchos, los más, no saben qué hacer. Por un lado, hay que retirarse a los hogares, para evitar la propagación, por otro, muchos profesionales hemos de estar allí donde nuestra labor es esencial, donde los otros nos esperan. Y en ese sentido todos los que estamos concernidos en el ámbito de la salud, ya sea física o mental, tenemos un compromiso social ineludible. No hemos de acentuar los efectos de la epidemia por coronavirus Covid-19, con unas conductas de alerta personal y socialmente inadecuadas. Los ciudadanos del mundo hemos de asumir nuestra responsabilidad individual, sin ser paralizados por el miedo, sin entrar en pánico, ni obsesionarnos con la preocupación de enfermar. Hemos de tener capacidad para interesarnos por otros asuntos sin sobreexponernos a una información que satura y limita.

No podemos mantenernos en un estado de alerta permanente obsesionados por preocupaciones y sensaciones impedidos para dormir, trabajar, o salir del hogar.

Cuidemos en no reconvertir el miedo y la frustración en agresividad o violencia. Pensemos también en cuando esto pase.

Sigamos los consejos científicos, evitemos consumir y propagar información no contrastada.

Fortalezcamos nuestra capacidad de adaptación, de resolución de problemas. Mantengamos y compartamos desde el análisis de realidad una actitud optimista y esperanzada.

No magnifiquemos, ni trivialicemos el riesgo.

El ser humano es resiliente, afronta el sufrimiento, la incertidumbre, la ansiedad y la angustia.

Algunas personas somos población de riesgo, otras son y serán afectadas con el consiguiente deber de aislamiento.

Hoy la tecnología permite mantenerse conectado con los seres queridos.

Además será el momento de ocuparse, leyendo libros, viendo películas, escribiendo, para no caer en la soledad, la desesperanza y el miedo.

La especie humana sigue en evolución, esta es una prueba de compromiso, de sentirse concernido la solidaridad.

El brote eclosionó en una ciudad de China, la epidemia se extendió por el mundo, una pandemia, que nos enseña, que somos un solo mundo, que no conoce de fronteras ni nacionalismos.

Somos la suma de individualidades que compartimos la misma existencia.

Que aprendemos a seguir viviendo con restricciones, que modificamos costumbres, que prescindimos de lo que nunca habíamos pensado.

Como sociedad universal saldremos fortalecidos.

Este seísmo social nos recuerda la importancia de los abuelos, el acuerdo en la pareja, lo esencial de la escuela, el encuentro en el hogar durante días de padres e hijos, la flexibilidad laboral.

Creo que podemos y debemos aprender y aprovechar mucho.

 

Javier Urra

Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud Psicólogo

Forense Académico de Número de la Academia de Psicología de España

*Texto avalado por la Academia de Psicología de España

RONCERO Y JS: MÁS QUE PALABRAS

Está recién estrenado el mes de diciembre, un mes que viene marcado por la Navidad. Ésta que lleva inundándolo todo desde hace muchos días, pero que cobra más fuerza con el alumbrado de las calles, los villancicos sonando, el Black Friday superado y la cuenta atrás para el Sorteo Extraordinario de la Lotería. Ese día es, por excelencia, el pistoletazo de salida a una época llena de ilusión, de buenos deseos y sobre todo, de momentos para disfrutar de la familia. Es cierto que a medida que vamos creciendo, ese espíritu se va perdiendo, pero eso depende de cada persona. Todavía hay tiempo para adentrarse de lleno en la Navidad, aunque nuestra rutina se va, poco a poco, transformando por ella. La actitud lo es todo y una buena opción es volver a tener la inocencia de un niño. Eso es, precisamente, lo que consigue el mago Roncero y JS en su show.

Un espectáculo en pleno barrio de las Letras de Madrid con un título que evoca demasiado. En “Más que palabras” pasan muchas cosas y todas ellas buenas. La magia y la improvisación combinan a la perfección, de eso no hay ninguna duda. Estos dos maestros consiguen que el público deje atrás las preocupaciones, sonría, se sorprenda y disfrute en el pequeño Teatro de Las Letras. Si hay algo que no puede faltar en la vida es el sentido del humor, y pasar más de una hora con ellos te llena de ese positivismo que la vida requiere, él cual, muchas veces cae en el olvido.

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Acompañada por Mago Roncero, JS y el cantante Lorca

Dicen que la participación del público está garantizada y doy fe de ello. Fue Roncero quien me permitió participar con él. Siempre he dicho que el poder de la mente es fundamental, pero nunca pensé que me sorprendería tanto. No diré mucho más, porque si en la magia los trucos no se revelan, no seré yo quien hable demasiado de lo que sucede dentro de ese teatro. Lo único que puedo afirmar es que se respira talento, humildad, simpatía y lo más importante, pasión por lo que hacen y con eso, consiguen no dejar al público indiferente. Puedo hablar de su profesionalidad, pero me quedo con su calidad humana. Ésa que los convierte en los autores de una tarde diferente, en los creadores de momentos únicos… en definitiva, en diseñadores de sonrisas. Algo que no debe faltar nunca en nuestro rostro porque con ella en la vida todo se lleva mejor. No olvidemos eso de que “una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra”. Lo mismo me sucede a mí con los recuerdos de aquella tarde. Están archivados en mi memoria en una carpeta muy especial, ésa que lleva Aún tengo la vida en el título porque cuando la vida te da una segunda oportunidad vives cada momento de una manera especial.

No me pregunto cómo lo hacen Roncero y JS, únicamente, me dedico a disfrutar. Ellos hablan mucho con su público, pero su público les dice mucho simplemente sonriendo. “Más que palabras” tiene los días contados este mes. Si no vais luego no  digáis: “Podía haber ido…” porque eso ya será irreal y el presente pronto se convierte en pasado. Yo magia no hago, improviso lo justo, pero de verdad, este artículo no son “más que palabras”… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

El orbe a sus pies: Magallanes y Elcano

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños” decía Cicerón y no le faltaba razón. Conocer nuestra historia siempre nos ayudará a entender nuestro presente. Para Confucio había que estudiar el pasado si se quería pronosticar el futuro. Confieso que a mí siempre me gustó mucho la Historia. En el colegio, en la universidad y hoy en día en los libros que leo. Obviamente, también me apasionan las novelas policiacas. En la variedad está el gusto y es bueno cambiar de temas para no caer en la monotonía.

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El orbe a sus pies de Pedro Insua. Editorial: Ariel

Hace días acabé No apagues la luz de Bernard Minier. Una obra que me tenía enganchada de una manera increíble. Es un maestro de la intriga. Os lo recomiendo. Cuando lo empecéis no podréis parar, avisados estáis. Tras éste, tenía claro cual iba a ser el siguiente libro que pasara por mis manos. Me apetecía adentrarme en un viaje que marcó la Historia. De hecho, en 2019 se cumplen quinientos años de la vuelta al mundo de Fernando Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Ellos fueron los que demostraron no solo la esfericidad de la Tierra, sino también la continuidad de las aguas oceánicas. El orbe a sus pies de Pedro Insua te traslada a aquella época de una manera magistral. Con todo lujo de detalles este profesor de filosofía relata no solo los viajes sino también todo lo que éstos conllevaban. La política, la cosmografía, la relación con los portugueses… Hasta intriga encuentras en sus páginas. Muchos temas envuelven este hito histórico y es necesario conocerlos todos para entender la magnitud de esta gesta. El orbe a tus pies es una lección de historia escrita de tal manera que su lectura es fácil y me atrevo a decir que amena. Tiene interesantes citas y datos que llaman la atención a quienes no conocíamos a pies juntillas la “aventura” de Elcano y Magallanes. Dos valientes que, de hecho, llegan al cine de la mano de Ángel Alonso.

Mientras vivía ese viaje gracias a la narrativa de Insua, me imaginaba cómo fue aquello y ahora, en la gran pantalla podré comprobar si mi imaginación no me ha jugado una mala pasada. Siempre me han gustado las películas de animación y puedo asegurar que no tardaré mucho en ir a verla. Además, es La Oreja de Van Gogh quien ha tenido el privilegio de poner la banda sonora a la Primera Vuelta al Mundo, acompañada, eso sí, por el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Y mientras tarareo “Confía en el viento” y cierro la contraportada de El orbe a sus pies de Pedro Insua me viene a la cabeza una cita de Oscar Wilde: “Cualquiera puede hacer historia, pero sólo un gran hombre puede escribirla”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Aguacates

Se habla mucho de sus propiedades porque es rico en vitamina E y C. Además posee numerosos minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio o cinc. Pero yo no he venido a aquí hablar de esta fruta o verdura como todos la conocemos. Confieso que soy fan de los aguacates pero desde que pasé por el teatro Príncipe Gran Vía me enamoré aún más de ellos. Desde que se levanta el telón, la obra de Tirso Calero, te descubre que los aguacates, además, te sacan una sonrisa. En su etiqueta lo dicen todo: “Porque la vida solo se vive una vez”.

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Aguacates de Tirso Calero dirigida por Jose Saiz

Y con ese lema y un elenco de actores espectacular arranca una obra de teatro que te enseña a valorar el presente, mostrando la realidad en la que vivimos y manifestando que los problemas no lo son tanto. La actitud ante la vida depende de cada uno de nosotros. De ahí que cada personaje tenga sus peculiaridades. Lucía Ramos, Silvia, borda el papel de una joven que con tan solo dieciocho años aspira a experimentar todo en la vida. Esas ganas las transmite con tanta pasión que más de una recordará cómo fue su mayoría de edad. Su padre, Marcelino, lo interpreta Jesús Cabrero. Su mentalidad conservadora contrasta con la de su mejor amigo, Toni, Juanjo Artero, un aventurero. Dos formas de vivir pero ninguno puede hacer reproches al otro, ahí te enseñan que la vida la escribe cada uno como quiere, asumiendo sus errores pero dándose cuenta de que lo único importante es disfrutar que para eso hemos venido. Esa, sin duda, es la filosofía de Rabo, Ricardo Saiz. Su camino ha sido muy diferente al de todos ellos, por eso, la conjunción de los cuatro hace que los diferentes puntos de vista se conviertan en la combinación perfecta para aprender a valorar. Todo ello, eso si, riendo a carcajada limpia porque el público no puede parar.

Aguacates no te deja indiferente. Tiene mucho mensaje. Merece la pena adentrarse en el viaje de vacaciones de estos personajes porque su talento consigue no solo meterte en la historia sino hacerte pensar. Es cierto que la vida solo se vive una vez, pero cuando te da una segunda oportunidad como es mi caso, aprendes a relativizar lo que crees que son problemas. Salí del teatro con la sonrisa puesta, con las ganas de vivir recargadas porque al Aún tengo la vida le puse como guarnición Aguacates.

Jimena Bañuelos (14ximenabs)

Fela Domínguez es la voz de «El Guardaespaldas»

«En el arte tú no puedes ser hipócrita, tienes que aprender a transmitir lo que sientes de una manera real para que la gente lo pueda recibir igual». Así de claro lo tiene Fela Domínguez, por eso, cada vez que se sube a un escenario es capaz de sobrecoger al público. Ahora, en el Teatro Coliseum de Madrid, es la súper estrella Rachel Marron que a pesar del carácter que ésta muestra, sin duda, es una mujer que ama a su hijo, que no tiene amigos, que sufre por su trabajo y eso hacen de ella una persona muy sensible.

Hablando de ser sensibles, Fela lo es. Reconoce que quizás tenga exceso de sensibilidad, pero eso no implica que sea frágil. Que va, esta mexicana es valiente, luchadora y no se rinde fácilmente. Ahora está cumpliendo uno de sus sueños. Quién le iba a decir a ella que aquella niña de diez años que escuchaba y cantaba en su casa a Whitney Houston, hoy iba a interpretarla a miles de kilómetros de su hogar, en plena Gran Vía madrileña y triunfando como lo está haciendo.

Los sueños son una fuente insaciable de deseos por cumplir y Fela ya piensa en sacar su primer disco como solista. Sin duda, lo conseguirá. No sé cual será el repertorio pero seguro que en él están Run to you, I will always love you, y por supuesto, Volverás de Concha Buika. Ésta no es una canción cualquiera para ella. Con este tema aprendió lecciones de vida. Todos tenemos momentos que marcan un antes y un después y la música es una buena aliada para sobrellevarlos. Las letras de las canciones siempre transmiten y muchas veces son el reflejo de lo que estamos viviendo. Ya dijo Leonard Bernstein, compositor estadounidense, que «la música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido».

Fela Domínguez es Rachel Marron en «El Guardaespaldas»

Dejando al margen los sueños, la realidad me dice que Fela está protegida por dos guardaespaldas. Permíteme que te diga que eres la envidia de muchas. Maxi Iglesias e Iván Sánchez le han enseñado mucho porque «trabajar con ellos es muy enriquecedor». Se considera una «aprendiz de actriz», algo discutible ya que interpretó a Nala en El Rey León en México. Así que de principiante tienes poco. Eso sí, eres una maestra cambiándote de vestuario y, por supuesto, la reina de la noche desde que comienzas el espectáculo. Eso es innegable.

Ya que hemos hablado de El Rey León, su Simba fue su gran amigo Carlos Rivera. Para él solo tiene palabras de cariño y agradecimiento, no me extraña porque es otro luchador que está haciendo de sus sueños realidades. Uno de los mejores consejos se lo dio él: «Sé honesta a tus convicciones como artista. Sé amable, sé humilde». Puedo asegurar que Fela cumple con todo eso. Es artista, es amable, es cariñosa, y por supuesto, es humilde. Su sonrisa demuestra su alegría y su mirada lo que siente en su corazón.

Si la música es su vida, la música no puede faltar en mi vida. Sabes, querida Fela, que me emociono con unos acordes de Color Esperanza, que se me han puesto los pelos de punta escuchándote cantar One moment in time y que al igual que tú soy fuerte y sensible. Sé que estás encantada de estar en España, que te gusta Madrid y que de México extrañas la comida. Por eso, ahora que cumples un mes siendo Rachel Marron, brindo con un agua de tamarindo, tu bebida favorita, mientras degusto una enchiladas de mole picante por este éxito, por el futuro y por los sueños. Por cierto, estás invitada a la celebración, puedes venir sola o con tu guardaespaldas. Tú decides.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Alejandra Grepi escribiendo, a corazón abierto, del síndrome de Tourette

De lo malo hay que quedarse con lo mejor. No es la primera vez que lo digo y tampoco será la última. Porque siempre hay que buscar el lado bueno de las cosas. Muchas personas han entrado en mi vida porque el destino así lo ha querido. Y Alejandra Grepi es una ellas. Su fuerza, su perenne sonrisa y su cariño hicieron más llevadera mi recuperación. Y eso siempre se lo agradeceré.

Como agradecida estoy de tener entre mis manos su primer libro. Un libro escrito con el corazón con la intención de dar a conocer una parte de su vida que para muchos puede ser desconocida. Alejandra nunca se ha rendido desde que a su hijo le diagnosticaran el Síndrome de Tourette. De ahí que haya tenido que ser la madre que su hijo necesitaba. Porque la vida no es como la planeamos sino que la vida es caprichosa. Es la responsable de enseñarnos, de ponernos retos, en definitiva, de desafiarnos. Y eso Alejandra Grepi lo sabe bien. Admitió el reto y lo ha superado con creces. Como buena luchadora, no se rinde ni se rendirá. La primera vez que conocí a Víctor tenía apenas ocho años, hoy cerca de la mayoría de edad se puede ver en su rostro la complicidad que tiene con su madre. Y es que madre no hay más que una.

Sonriendo con Alejandra Grepi mientras abrazamos Un paseo por la infancia y la adolescencia

Nadie dijo, querida Alejandra, que enfrentarse a una hoja en blanco fuera fácil, pero cuando la vas a llenar de vivencias, de sentimientos, en definitiva, de una parte de ti, simplemente hay que escuchar al corazón porque él te dictará cada una de las palabras. Y no solo eso, sino que has conseguido que el lector quede cautivado por cada página, que reflexione sobre las relaciones familiares, en definitiva, has logrado que todo aquel que se adentre en Un paseo por la infancia y la adolescencia se involucre y tenga que pensar en muchos de los aspectos que tratas. Y eso, no es fácil. Así que… Enhorabuena.

Es el momento de celebrar que tu libro ya está aquí. Que no es un pensamiento sino que se ha convertido en una realidad. Estoy convencida de que pronto festejaremos su éxito. Si Jorge Luis Borges dijo: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído”. Las tuyas, Alejandra, son de lectura obligatoria porque leer siempre enriquece.

Tras acabar mi particular “Paseo por la infancia y la adolescencia” me reafirmo en mis palabras y en las de Borges. Me enorgullece leerte, me enorgullece tenerte como amiga.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

De Sampedros por Burgos

Después de las fiestas son necesarias cuarenta y ocho horas para recuperarse. Burgos puso punto y final a las fiestas de San Pedro y San Pablo el pasado domingo rindiendo homenaje a los burgaleses ausentes. Reconozco que hacía muchos años que no me colgaba al cuello el típico pañuelo rojo con el escudo de mi tierra. La vida te va llevando por caminos que te alejan de la ciudad que te vio nacer pero por muy grande que sea la distancia siempre el corazón te lleva a regresar.

Algo así me sucedió hace unos días. Había un fuerza en mi que me empujaba a coger el primer autobús rumbo a las tierras del Cid. Y nada más llegar vi la estatua de Rodrigo Díaz de Vivar engalanada para la ocasión. En ese momento, recordé aquellos años en los que siendo una niña lucí mi traje regional agarrada del brazo de mi padre y, por supuesto, de mi abuelo, un ferviente burgalés que allá donde fuera siempre presumía de sus raíces. Algo que me inculcó siendo yo muy pequeña.

Los Gigantillos bailando en la Plaza Mayor ante el público burgalés

Siguiendo con las tradiciones si hay un acto que resalta de todo el programa de fiestas es la ofrenda floral a Santa María La Mayor. Las peñas y sus reinas se acercan hasta los pies de la catedral para mostrar sus respetos a la patrona y pedir por todos los burgaleses. En el camino desde la Iglesia de San Lesmes hasta la plaza de San Fernando se pueden escuchar los acordes de muchas jotas, canciones populares y por supuesto, el mítico Burgalesa. Allí ante la atenta mirada de los asistentes, la comitiva real y las Falleras mayores como invitadas de honor, los Gigantillos bailan para alegrar la fiesta. Esta simpática pareja de cartón-piedra de casi dos metros y medio de altura y sesenta kilos de peso representan a los burgaleses de pro. Él viste con una capa de color marrón, un sombrero de ala ancha y una faja de rojo bermellón. Ella, con camisa blanca, falda de vuelo y mandil negro, luce en su rostro una amplia sonrisa, aunque la que no pasa desapercibida es la verruga con pelo incluido. Eso sí sus andares son inconfundibles.

El Cid y Doña Jimena en el Paseo del Espolón, Burgos

Como inconfundibles son los Gigantones que junto a los Gigantillos protagonizan todos los días el pasacalles por Burgos. Los Gigantones representan a las distintas razas del mundo. Pero de todos ellos, hay una pareja que se lleva la mayoría de las fotos. El Cid Campeador y Doña Jimena son la debilidad de los más pequeños. Y de nuevo me vienen a la mente muchos recuerdos al verlos a todos en la Plaza Mayor. Así que era el momento de dejar salir al niño que todos llevamos dentro para hacerme una foto con mi tocaya. Eso sí, al lado de esta Doña Jimena de casi cuatro metros de altura y setenta y dos kilos de peso te sientes más que pequeño. Y lo mismo pasa con el Cid, aunque éste pesa ochenta y cuatro kilos.

En Burgos, se respira historia en todos los rincones. Sus tradiciones estos días llenan las calles. Como en todas las fiestas, la música está presente, los fuegos artificiales a la orilla del río no pueden faltar, las peñas amenizan cada momento y, por supuesto, las tapas son las aliadas para recuperar las fuerzas. En estos días en mi tierra, acompañada por mi prima, he vuelto a revivir mi experiencia como reina. Las fiestas ya se escriben en pasado pero en mi viaje de vuelta me acuerdo de lo que dijo Nelson Mandela: “No hay como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta cuánto has cambiado tú”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)