DE INFARTO

Acabamos de festejar el Día de la Comunidad de Madrid, una comunidad que ha rendido homenaje a su historia y en la que hoy sus ciudadanos deciden quién será su próximo presidente. El tiempo pasa y, por fin, ha llegado el 4 de mayo del que tanto se ha hablado. En el pasado quedan las numerosas promesas que se han escuchado y, ahora, toca pensar en el futuro. Un futuro con mucha incertidumbre y con un objetivo muy claro: dejar atrás la pandemia y superar sus consecuencias.

Unas consecuencias que ya se dejan ver más allá del ámbito sanitario. Afortunadamente, Madrid ha conseguido que la debacle general no haya sido tan pronunciada como en otros puntos de España. La gestión, cuestionada por unos y alabada por otros, ha dejado unos datos que ahí están. Las cifras son incuestionables aunque su interpretación depende de la subjetividad de cada uno. Siempre habrá un “pero” que sacar a relucir porque si ya somos inconformistas por naturaleza, cuando la política está por medio los matices se convierten en auténticos “dramas” que echar en cara a los adversarios. Afortunadamente, hoy serán las urnas las que hablen y decidan. Los resultados pueden tener muchos análisis pero los 136 escaños a repartir tendrán nombres y apellidos en apenas unas horas. La noche electoral se presenta muy interesante: Una posible mayoría absoluta, unos pactos que permitan gobernar, un partido que cogobernó y se puede quedar sin representación… En definitiva, una noche que para más de uno puede ser de infarto porque los números no mienten y son los madrileños los que libremente pongan a cada uno en su sitio. Sumar escaños o perderlos puede marcar un antes y un después. 

Dejando al margen la política pero centrándonos en el deporte rey, de infarto son las jornadas que quedan de Liga. A punto de infartar estuvimos los colchoneros el pasado sábado, pero los rojiblancos sabemos lo que es sufrir y estamos dispuestos a ello en las próximas cuatro finales que quedan para rematar el campeonato. El Atlético de Madrid depende de sí mismo para conquistar el título. El Real Madrid, el Barça y el Sevilla están a escasos puntos del líder, pero, de momento, se tienen que conformar con mirar hacia arriba en la clasificación. Muchos dudan de los de Simeone pero el mítico “Nunca dejes de creer” cobra estos días una especial relevancia. Es cierto que no siempre se juega bien, pero llegado a este punto lo importante es ir sumando de tres en tres y desear que pinchen los principales rivales. Por eso, el próximo fin de semana en la trigésimo quinta jornada de Liga, ésta quiere poner a prueba el corazón de los aficionados con un Barça-Atleti para el sábado y un Real Madrid- Sevilla para el domingo. ¿Quién da más?

Vayamos noche a noche, papeleta a papeleta y partido a partido porque el destino ha querido que la primera semana de mayo se presente cargada de acontecimientos. El nerviosismo se convertirá en calma cuando el futuro se convierta en pasado. ¿Qué sucederá? No lo sé. Votar ya he votado ejerciendo mi derecho y respecto al Atleti, tengo el corazón a punto para lo que sea necesario. Eso sí quiero ver a los de Simeone, como dice el himno, “luchando como hermanos” y “derrochando coraje y corazón”. Así cualquier noche de infarto es más llevadera. 

Jimena Bañuelos

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EL PODER DE LOS LIBROS

De suspense, de amor, de miedo, de autoayuda, de aventuras, de ciencia ficción… La variedad está en los gustos pero los libros no fallan. Se adaptan a nosotros y nos permiten adentrarnos en un universo alejado a nuestra realidad, una realidad de la que en estos momentos está bien evadirse de vez en cuando. 

Entre el proceso de vacunación, la campaña electoral en Madrid y la crispación en general, celebraremos el próximo viernes el Día del Libro. Una jornada marcada por las rosas y, obviamente, por los libros. La pandemia ha podido modificar nuestra rutina pero el placer de leer es inalterable. Decía el escritor norteamericano Edmund Wilson que “no hay dos personas que lean el mismo libro” y es cierto, porque todo nos influye cuando nos adentramos en sus páginas. Ya se sabe que el recuerdo que deja un libro, a veces, es más importante que el libro en sí. Yo no podría decir cuál es mi favorito porque quedarse con uno solo no es fácil. Si bien es cierto, hay un pequeño grupo que releo con gusto porque sus enseñanzas y sus aventuras siempre son reconfortantes. El escritor francés François Mauriac lo tenía claro: “Dime lo que lees y te diré quién eres, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. Eso sí, no puedo negar que hay uno que siempre ocupará un lugar especial en mi corazón. Aún tengo la vida nació de mi propia experiencia, de mi propia valentía y sobre todo, de esa lección de vida que marcó un antes y después. En el fondo, cada uno escribe sus propios capítulos y no todos son fáciles, pero sí se puede aprender de cada vivencia. Aún así confieso queleer es un de mi vicios. Me ha gustado desde que era una niña y ahora, más que nunca, son unos buenos aliados para distraer la mente. Ésta se encuentra cargada de demasiada fatiga pandémica y una buena receta para aplacar el hartazgo es, sin duda, un buen libro. 

Sé, como bien dijo Borges, que “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo” pero siempre es agradable dar buenos consejos. Leer puede ser un hábito en tu vida, solo hace falta dar, a los libros, esa oportunidad. No siempre se acierta a la hora de elegir, pero también de los errores se aprende. Aconsejar tampoco es una tarea fácil, pero quién te conoce bien sabrá acertar con el adecuado. Es cierto que en mi caso, por ejemplo, es sencillo porque en mis estanterías los hay de todo tipo. En su día dijo Vargas Llosa: “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”, sin duda, es una de las mejores cosas y, por eso, cada 23 de abril hay que rendir homenaje a este sector de la cultura. Precisamente, Miguel Cervantes aseguró que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Por eso, no podemos renunciar a los libros.

Eso sí, a Jorge Luis Borges no le falta razón cuando aseguró que: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Un libro siempre enriquece y eso se nota… Ahora bien, llegados a este punto no me quiero olvidar de los políticos que están en plena campaña para conseguir nuestros votos y para ello, en estos días, lo mejor es parafrasear a Cervantes: “Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo”. Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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NO TODO VALE

Sin pasos por las calles y sin escuchar el ritmo lento de los tambores hemos vivido otra Semana Santa. Unos días de pasión diferentes en los que hemos tenido que adaptar nuestras tradiciones. El coronavirus, por segundo año, ha conseguido cancelar nuestros planes. En el deseo de todos está que esta sea la última vez. El silencio tendrá que romperse más allá del día de Pascua porque esta pandemia nos ha privado de muchas cosas y las ganas de gritar su fin son incalculables. 

Las restricciones de estos días festivos han sido muy cuestionadas. Es normal puesto que se duda de su efectividad. Podríamos haber viajado para ver a nuestros seres queridos, pero la responsabilidad conlleva que haya que extremar las precauciones. En el ambiente se percibe que la cuarta ola está a punto de llegar. Un ola que esperemos se quede en “olita” como dicen, aunque la experiencia nos ha demostrado que los excesos se pagan. Menos mal, que más allá del miedo que nos puedan inculcar con ella, están los datos de vacunación. Me alegro cada vez que alguien cercano a mí me comenta que ya tiene en su móvil el mensaje con la citación para vacunarse. Desde luego, los datos de Madrid durante esta Semana Santa son buenos. El Wanda Metropolitano y el hospital Isabel Zendal están batiendo record de pinchazos. Y eso, guste o no, es bueno. Ya sea con una dosis o con dos lo importante es ir protegiendo a los ciudadanos. El virus no da tregua y nosotros no podemos ceder ante él.  

Quizás hayamos renunciado a nuestros planes estos días, pero pensemos en que la estación estival está cada vez más cerca. Y si hace un año ya se hablaba de “Salvar el verano”, seguro que a muchos esa frase ya se les ha pasado por la cabeza. Eso sí, atónitos estamos con el endurecimiento del uso de la mascarilla. Esperemos que recapaciten con esta última medida porque ya llevamos soportando muchas decisiones absurdas. Sería grotesco ir a la playa en traje de baño y estar con la mascarilla todo el tiempo… Cuestión de incongruencia… De hecho, no hay que olvidar que en Madrid estamos a punto de comenzar una campaña electoral, la cual, se vaticina muy dura. Combatir las noticias falsas debería ser prioritario al igual que no dar a los bulos el protagonismo que no se merecen. Eso sí, si hablamos de manipulación hasta el punto de decir que Madrid tiene playa, el periodismo tiene un serio problema. Las cosas son como son y la realidad es la que es. Puede gustar o no, pero de ahí al mal ejercicio de la profesión hay un trecho. Sin duda, una línea infranqueable porque la credibilidad está en juego y no hay que olvidar que el periodismo es un servicio público. A los ciudadanos no se les puede fallar. 

Eso sí, la polémica imagen dio la vuelta al mundo y el ridículo que han hecho es más que evidente. Los memes proliferaron por todas las redes sociales… Toda una vida cantando el mítico tema de Los Refrescos, Aquí no hay playa para que ahora nos intenten vender lo contrario para atacar a Isabel Díaz Ayuso. Madrid, como bien dice la canción, tiene Retiro, Casa Campo y Ateneo, tiene mil cines, mil teatros, mil museos… Madrid tiene muchas cosas buenas, sobre todo, su gente. Es verdad que al llegar agosto ¡vaya, vaya! Aquí no hay playa, pero con playa o sin ella Madrid ahora decide su futuro. Y seremos los madrileños de nacimiento o adopción los que valoremos cómo se han hecho las cosas en estos tiempos tan duros. Cada uno es libre de elegir. Ya dijo el periodista y escritor estadounidense, Tom Wolfe: “Con una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil.”

Nada más que añadir. 

Jimena Bañuelos

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EN LA PREVIA

Van pasando los días y con la vista puesta en el próximo cuatro de mayo siguen coleando las consecuencias de la convocatoria electoral en Madrid. Los partidos políticos, después de dar a conocer a sus candidatos, están ya de precampaña. Todo lo que se diga cuenta mucho, porque se analiza cada detalle. La primavera viene cargada sobre todo de promesas. Unas son asumibles y otras, solo por su envergadura, ya van envueltas en un halo de mentira. No todo vale para convencer al electorado. Estamos viviendo una situación muy complicada y muy dura. La pandemia no nos da tregua y nuestro nerviosismo va en aumento. Estamos agotados, hartos y asqueados de todo y el motivo es el virus que nos golpeó hace un año y que sigue entre nosotros. Por eso, no estamos para tolerar tonterías de nuestros políticos. Ver la realidad es vital y valorar cómo se ha gestionado la pandemia también. Queda mucho para la jornada de reflexión pero ya se puede ir haciendo balance. Un balance que se puede plasmar en las urnas. Éstas dirán en quién depositamos la confianza para seguir haciendo frente a la crisis sanitaria y a la crisis económica que está arrasando nuestra atípica rutina. 

Una rutina que basa su futuro, sin duda, en la vacunación. Nos guste o no la esperanza está puesta en ella. Eso sí, siendo realistas, hasta que consigamos la inmunidad de rebaño tan deseada, nos queda mucho. No nos engañemos porque las cifras son evidentes. 

Y hablando de cifras, también adquieren protagonismo las que nos dan las encuestas para la Comunidad de Madrid. Ayuso es la que figura en todos los titulares. Ha demostrado que de seguridad y de coraje está bien servida. Ahora es el objetivo de todos sus rivales. Se presume una campaña muy dura, de hecho, Iglesias no ha tardado en atacarla pero la candidata del PP se crece en la adversidad. Lo ha demostrado y lo seguirá haciendo porque está en su carácter. Precisamente, éste ha sido vital para plantar cara a quienes le han subestimado y a quienes la tienen en el punto de mira. 

Y en el punto mira de los votantes quieren estar todos los candidatos, pero eso es imposible. La realidad se ve desde distintas perspectivas y cada uno es libre de escuchar y ver lo que desea. Precisamente, la libertad protagonizó el inicio de esta convocatoria electoral. No nos olvidemos de que somos libres por muchas restricciones que ahora tengamos. Una cosa no quita la otra. Respetar las medidas es vital para todos, pero de ahí a suprimir otro tipo de derechos hay una línea que no se puede cruzar. 

De momento, es mejor cruzar los dedos para que la pandemia se frene porque la cuarta ola está llamando a nuestra puerta. La salud es primordial ya que sin ella pocas cosas se pueden hacer, de hecho, es evidente que es una de las muchas lecciones que hemos aprendido de esta crisis de la Covid-19. Todavía vivimos en la incertidumbre, una difícil compañera de vida, pero a la vez una aliada para aferrarse más al presente. Por eso, con unas elecciones a la vista, unos días festivos muy próximos y un repunte que se deja ver; seamos sensatos y apliquemos el sentido común. Parece que hay muchas personas que lo tienen oxidado de no usarlo. Quizás sea un buen momento para volver a ponerlo en practica porque, sin duda, es un buen aliado no solo para la pandemia sino también para tomar decisiones…

Jimena Bañuelos

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ELLA

Se inició la semana festejando el día de la mujer y en la agenda estaba marcado, no solo el aniversario del peor atentado terrorista que hemos sufrido en España sino que también figuraba en ella el comienzo del confinamiento más estricto. La pandemia hace un año disparó todas las alarmas. Pues bien, en medio de todo esto se inició un encadenamiento de mociones de censura que nos iba dejando perplejos a una mayoría. Los hilos que se mueven en la política, por supuesto, van más allá de la preocupación por los ciudadanos. Mientras asumimos las estrictas medidas incomprensibles y anhelamos con que se acelere el proceso de vacunación; hay quienes están más preocupados por su sillón. Un sillón, que no se nos olvide, elegimos en las urnas libremente a quién se lo damos. 

Precisamente, una cita en las urnas tenemos los madrileños el próximo cuatro de mayo porque Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, decidió hacer frente a quienes la torpedeaban en el poder. Valiente decisión la de esta mujer que disolvió la Asamblea y que llena de coraje instó al electorado a elegir entre: Socialismo o Libertad en su primer tweet tras el golpe en la mesa que dio el pasado miércoles. Nunca se puede subestimar a una persona y ella ha demostrado en más de una ocasión que de arrojo anda sobrada. Quizás sea ella la que le quite el sueño al presidente del Gobierno… Atónito dejó a su vicepresidente, Ignacio Aguado, de Ciudadanos pero la moción de censura que el partido de éste iba a presentar en Murcia hizo saltar las alarmas. Por cierto, una moción que, previsiblemente, fracasará, dejando en el aire la reputación del partido que lidera Inés Arrimadas y al cual muchos ya dan por muerto. Se han oído todo tipo de declaraciones, muchas de ellas muy contradictorias, lo que demuestra que la mentira las acompaña. La revolución interna que se ha producido en este partido tendrá sus consecuencias y el tiempo nos las irá mostrando. Desde fuera su credibilidad es poca y los ciudadanos llevamos un año soportando no sólo la pandemia sino las muchas incongruencias de quienes nos dirigen. Hablar de hartura se me queda corto porque la fatiga pandémica no solo es anímica sino también política y lo que nos faltaba era el espectáculo de la semana pasada. 

Pero el show debe continuar y la vida también. Seguimos conviviendo con un virus que se ha llevado muchas vidas por delante, que está dejando la economía muy tocada, pero aún así hay que mirar al futuro con esperanza. Ésta no se puede perder, no hay moción de censura que consiga acabar con ella. Las vacunas están llegando y los datos demuestran que son eficaces. Me alegra saber que en breve me tocan mis dosis por ser persona de riesgo. Me pincharé sin poner ningún pero porque ese momento será el principio del fin para ir recuperando “cierta normalidad”. Una normalidad que cada vez se echa más de menos aunque tengamos que seguir con precauciones. 

Unas precauciones que si todos respetamos nos ayudarán a evitar la cuarta ola. Creo que con tres ya vamos bien servidos. Es incuestionable que el tiempo pasa, pero desde que se produjo el primer confinamiento parece que ha transcurrido una eternidad. Pongamos freno a esta situación, demos un respiro a nuestros sanitarios y despertemos de esta pesadilla. En nuestra mano está lograrlo más pronto que tarde. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Jimena Bañuelos

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FILOMENA

Hemos pasado del “Año Nuevo, vida nueva” al “año de nieves, año de bienes”. Teníamos ganas de dejar atrás el 2020 y arrancar el 2021 con la esperanza puesta en las vacunas para acabar con la pandemia. De momento, las cifras nos indican que la tercera ola está llegando y es que cuando bajamos la guardia el virus se propaga a gran velocidad. Los Reyes Magos nos llenaron de ilusión ante un año que está, sin duda, cargado de esperanza. Una esperanza que sigue unida a un pinchazo que anhelamos. De momento, la vacunación va lenta y si a esto le unimos la llegada de Filomena, el 2021 ha empezado, sin duda, dejando huella.

Huellas que muchos españoles hemos plasmado en la nieve porque todo el centro de España se tiñó de blanco. Madrid no veía sus calles así desde 1971 y los que hemos visto nevar incesantemente no nos hemos podido resistir a pisar la nieve en su estado más puro. Los adultos sacaron el niño que llevan dentro y no faltaron los esquíes por la Gran Vía, por el Paseo de la Castellana, por Recoletos y por un sin fin de calles que, también, se llenaban de muñecos de nieve y de alguna que otra batalla de bolas. Sin duda, esos ratos provocaron muchas sonrisas debajo de las mascarillas en estos momentos tan difíciles. Eso sí, una cosa es disfrutar un poco de la nieve y otra olvidar que la pandemia sigue sin darnos tregua. Había que tener precaución porque los hospitales no están, precisamente, para llenarse por una irresponsabilidad. Las imágenes de Sol bailando como si de una fiesta se tratase son decepcionantes porque los que siguen velando por nosotros no han parado de trabajar. Quizás un poco de colaboración no estaría de más. Filomena nos ha dejado estampas preciosas del Ayuntamiento, de la Fuente de Neptuno, del Congreso de los Diputados, de Atocha, de Cibeles y de muchos monumentos que nunca habíamos visto con un manto de nieve, pero también ha mostrado el nivel que hay de responsabilidad individual. 

Unas irresponsabilidades que veremos en qué se traducen porque estamos avisados, y las cifras lo demuestran, que los casos siguen aumentando. Desgraciadamente, las restricciones seguirán con nosotros y las consecuencias también están dejando huella. Una huella que no es nada agradable para quienes las sufren en primera persona. Queda todo el año por delante, esperemos que esos “bienes” que el refranero ha atribuido a Filomena sean una realidad. Continuamos en la carrera de fondo para vencer al coronavirus, la Navidad nos va a pasar factura, pero no volvamos a darle alas al Covid-19. Recordemos las medidas básicas que tanto nos recalcan los sanitarios. Es justo ayudarles con nuestra responsabilidad, porque ellos se están poniendo en riesgo para salvar muchas vidas. 

Filomena ya forma parte del pasado, de la historia de nuestro país, pero todavía para hablar de la pandemia tenemos que conjugar los verbos en presente. Quizás, a lo largo de los meses podamos usar el pretérito, en nuestro sentido común está lograrlo. Ya vemos una luz al final del túnel, por cierto hasta su recibo ha subido, pero hasta que salgamos de él usemos la esperanza como aliada porque aunque la situación nos pueda superar somos más fuertes de lo que nos creemos. Superamos el 2020.

LUCES

Estrenamos el último mes del año. Un año difícil, duro y que, afortunadamente, tiene los días contados. Diciembre nos trae las fiestas más familiares y con ellas la incertidumbre de saber si podremos reunirnos con nuestros seres queridos. Todavía estamos afrontando la pandemia y, a pesar de las circunstancias, no es momento de bajar la guardia. Es cierto que en algunas ciudades de España las cifras de contagios están dando una tregua, pero aún así no hay que relajarse. Estamos pendientes de las medidas que se van a adoptar, pero quienes derrochan espíritu de Navidad harán todo lo posible para juntarse con los suyos. Eso entraña riesgos y lo peor sería que enero viniera no solo con su famosa cuesta sino con una tercera ola. Eso es mejor ni pensarlo porque también el 2021 nos traerá la vacuna, según dicen.

De momento, vivamos en el presente y disfrutemos de una Navidad marcada por el coronavirus pero, en definitiva, una Navidad. Las luces ya están encendidas y a juzgar por cómo estaban las calles el pasado fin de semana, los ciudadanos anhelamos el pasado. Será de las pocas veces que haya que tirar de recuerdos para desear que todo vuelva a ser como antes. Madrid, no solo presume de sus datos, sino que además su gente ha vuelto a llenar las calles. En la Gran Vía era difícil mantener la distancia de seguridad, pero las mascarillas estaban garantizadas. Los selfies y las fotos con la iluminación eran casi obligatorias, porque la ilusión de ver los árboles o la gigantesca bola te hacen olvidar, aunque solo sea por un momento, la cruda realidad que este año nos ha dejado. Nos guste o no la Navidad hay que celebrarla ya que la pandemia nos ha arrebatado demasiadas cosas. Obviamente habrá que adaptarla, pero me niego a renunciar a ella. 

En treinta días, a golpe de campanada diremos adiós a este horrible año. Es cierto que ha sido devastador, que nos ha borrado la sonrisa en algún momento pero no podemos doblegarnos a él. Hemos sido fuertes durante muchos meses, nos hemos adaptado, en la medida de lo posible, a todo lo que nos han pedido, pero estamos en la recta final y ya se habla de la vacuna. Una vacuna que en el mes de marzo parecía inalcanzable. El tiempo pasa. Las circunstancias parece que lo han ralentizado, pero diciembre ya está aquí. La última hoja del calendario es la que muchos queremos quitar. Paseaba el otro día por la Puerta del Sol y no pude no pensar en el Año Nuevo. Afortunadamente, la gente a la quiero tiene salud y con eso me conformo. Sé que sin ella pocas cosas se pueden hacer, por eso, este año aunque sea por videollamada abrazaré a los míos.

La cuenta atrás ha comenzado, las luces dan el pistoletazo con el que empieza a palparse el ambiente navideño. El sorteo del día 22 es el anuncio de que estamos en Navidad. Ya queda menos y, aunque entiendo que no a todos os pueden agradar las fiestas navideñas, de lo que estoy más que convencida es que la luz que no se puede apagar es la de la esperanza. Su verde tiene que iluminarnos a todos porque es el motor para salir de esta pesadilla. Ahora más que nunca, verde que te quiero verde.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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MADRID

No podíamos salir de Madrid, pero sí podíamos salir por Madrid. La decisión estaba clara: A la calle. Eso es lo que pensamos muchos madrileños después de que se decretara el estado de alarma en la ciudad. Dejando al margen las disputas políticas el puente estaba para disfrutarlo y eso no te lo pueden impedir. Adaptarse a la situación era esencial para aprovechar estos días en la capital. Eso sí, viendo las imágenes de la Gran Vía o del Parque de El Retiro, por ejemplo, sugiero al Gobierno que pase lista y compruebe que los madrileños se han quedado en la ciudad, la cual, ofrece muchos planes a pesar de la pandemia. 

Madrid no se merece vivir lo que está pasando y hablo en términos políticos. Madrid fue muy golpeada por la pandemia en sus comienzos, pero supo hacer frente a la adversidad. Los madrileños dieron una lección cumpliendo con todas las recomendaciones y ahora, por culpa de quienes luchan por el poder, su imagen está siendo muy dañada. Algo muy injusto porque Madrid es esa ciudad que te acoge según llegas. Yo no nací en la capital, pero llevo tantos años en ella que es una parte más de mí. Me duele que jueguen con quienes residimos en ella por puro interés político. No somos súper contagiadores aunque dé esa impresión. En España hay ciudades que lo están pasando peor y no llenan titulares. Visto desde fuera es normal que la fotografía que veis esté muy distorsionada. La realidad, en lo que a la pandemia se refiere, bien la conocen quienes están al pie del cañón todos los días y velan por nuestra salud. El resto intentamos vivir, con precaución, el día a día como cualquier español más. Ahora nos han puesto una etiqueta llamada “estado de alarma”, pero quedan más puentes en el calendario y no sé cual será la próxima ocurrencia de unos o de otros. Ya dijo el escritor español Francisco Ayala que “la competencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente”… En fin, lo que tendría que etiquetarnos a todos es “la salud” por el bien común. 

Con la alarma, habrán frenado los desplazamientos, pero también han enfadado a muchos y no todos ellos son madrileños. Para calmar la ira o la rabia no hay vacuna. El tiempo mostrará las consecuencias de las decisiones. De momento, tenemos que afrontar lo que nos queda hasta que los contagios desciendan drásticamente. Esto no va a suceder ni hoy ni mañana, pero llegará el día en que los datos sean reales. Hasta entonces, los madrileños, de nacimiento o no, seremos más fuertes que antes porque nos toca no solo aplacar la curva sino lidiar con la guerra política. Decía Torrente Ballester que “el poder más peligroso es el que manda pero no gobierna” y en estos tiempos, lamentablemente, esto es una evidencia.

Como evidente es que Madrid se merece un respeto. En esta ciudad he vivido grandes momentos, he crecido como persona, he conocido a mis mejores amigos, he librado batallas muy importes, he aprendido de toda la cultura que hay en cada rincón y podría seguir enumerando. Es cierto que también tiene sus cosas malas pero siempre la balanza se vuelca a favor de esta ciudad. No tengo ninguna duda de que esto es por algo, y llegados hasta aquí concluyo con la mítica: “Allá donde se cruzan los caminos / Donde el mar no se puede concebir / Donde regresa siempre el fugitivo/ Pongamos que hablo de Madrid.”

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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REENCUENTROS

“No hay mal que por bien no venga” dice el refranero español. Todavía no había superado la eliminación del Atlético de Madrid de la Copa del Rey cuando, de repente, el móvil se iluminó dejándome un mensaje de lo más inesperado. La vida es caprichosa y cuando menos te lo esperas sabe cómo sacarte una sonrisa. El fútbol da alegrías, decepciones, disgustos, momentos únicos y grandes amigos. Precisamente, no estaba en mis planes encontrarme en Madrid a una persona a la que hacía años que no veía, pero a la que puedo etiquetar como “amigo de verdad”. Fue en México donde nos conocimos, él sabe mucho de fútbol y, dadas las circunstancias, fue con él con quien valoré la situación de mi Atleti, con quien recordé a mi México lindo y querido, y con quién disfruté de un café cargado de sueños e ilusiones. Él es Hernan Cristante.

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Con Hernan Cristante en Madrid

Pues bien, “platicando” un español muy mexicanizado, asumimos que sin goles es difícil ganar en el deporte rey. Hernan se dedicó muchos años a proteger la portería y sabe lo importante que está siendo Oblak en esta temporada. Sólo hay que ver en cuántos partidos ha sido protagonista el esloveno. Que el Atleti está en crisis es obvio, esperemos que la sequía de goles acabe pronto y los refuerzos no tarden en llegar. Simeone no duda nunca en asumir su cumpla, pero no toda es de él. En eso coincido con Hernan. El trabajo en el terreno de juego no siempre es el que la afición quiere ver, pero aún así, la suerte también se podía vestir de rojiblanca… Los colchoneros quieren, además de sufrir, ver como su Atleti no da tregua a sus rivales. Tras la derrota en la Copa, se inauguró en el Metropolitano la segunda vuelta de la Liga. Se median al colista, el Leganés de Aguirre. El mexicano se reencontró con la que había sido su afición y ésta no dudó en saludarlo. ¡Cuántos momentos nos dio Aguirre! … ¡Qué recuerdos! Era un buen partido para encontrarse con el gol, algo que no sucedió. El marcador, de hecho, ni se movió y sumando un punto no se llega muy lejos. El Atleti es el rey de los empates y este año no ha empezado con buen pie que digamos…

Pero los colchoneros de corazón, los que tenemos ese sentimiento especial, los que conocemos cómo es nuestro equipo sabemos que todo puede pasar. Aprendimos de Simeone a vivir la pasión “partido a partido”, a “nunca dejar de creer” y, con eso, y con el coraje y corazón por bandera nos mediremos el próximo sábado al eterno rival. Hay que ir al Santiago Bernabéu dejando atrás el pasado. Siendo conscientes de que es el mejor escenario para reencontrarse con el gol. La afición quiere gritar esa palabra a los cuatro vientos y hacerlo en Concha Espina sería la mejor manera de recargar la euforia colchonera y compensar esta mala racha. Obviamente, los de Zidane no lo van a poner fácil, pero el Atleti ha demostrado a lo largo de su historia que se cae y se levanta, así que creamos en los de Simeone. Ya dijo en su día: “Si se cree y se trabaja, se puede, así que arriba todos”. Por eso, en este importante partido hay que saltar al terreno de juego para dejarse la piel. La victoria puede costar sangre, sudor y lágrimas, pero la satisfacción de los tres puntos bien lo merece. Es ahora o nunca. Y la afición os suele cantar… “Ahora Atleti, ahora…”

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Enlace en El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9118/reencuentros

 

RONCERO Y JS: MÁS QUE PALABRAS

Está recién estrenado el mes de diciembre, un mes que viene marcado por la Navidad. Ésta que lleva inundándolo todo desde hace muchos días, pero que cobra más fuerza con el alumbrado de las calles, los villancicos sonando, el Black Friday superado y la cuenta atrás para el Sorteo Extraordinario de la Lotería. Ese día es, por excelencia, el pistoletazo de salida a una época llena de ilusión, de buenos deseos y sobre todo, de momentos para disfrutar de la familia. Es cierto que a medida que vamos creciendo, ese espíritu se va perdiendo, pero eso depende de cada persona. Todavía hay tiempo para adentrarse de lleno en la Navidad, aunque nuestra rutina se va, poco a poco, transformando por ella. La actitud lo es todo y una buena opción es volver a tener la inocencia de un niño. Eso es, precisamente, lo que consigue el mago Roncero y JS en su show.

Un espectáculo en pleno barrio de las Letras de Madrid con un título que evoca demasiado. En “Más que palabras” pasan muchas cosas y todas ellas buenas. La magia y la improvisación combinan a la perfección, de eso no hay ninguna duda. Estos dos maestros consiguen que el público deje atrás las preocupaciones, sonría, se sorprenda y disfrute en el pequeño Teatro de Las Letras. Si hay algo que no puede faltar en la vida es el sentido del humor, y pasar más de una hora con ellos te llena de ese positivismo que la vida requiere, él cual, muchas veces cae en el olvido.

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Acompañada por Mago Roncero, JS y el cantante Lorca

Dicen que la participación del público está garantizada y doy fe de ello. Fue Roncero quien me permitió participar con él. Siempre he dicho que el poder de la mente es fundamental, pero nunca pensé que me sorprendería tanto. No diré mucho más, porque si en la magia los trucos no se revelan, no seré yo quien hable demasiado de lo que sucede dentro de ese teatro. Lo único que puedo afirmar es que se respira talento, humildad, simpatía y lo más importante, pasión por lo que hacen y con eso, consiguen no dejar al público indiferente. Puedo hablar de su profesionalidad, pero me quedo con su calidad humana. Ésa que los convierte en los autores de una tarde diferente, en los creadores de momentos únicos… en definitiva, en diseñadores de sonrisas. Algo que no debe faltar nunca en nuestro rostro porque con ella en la vida todo se lleva mejor. No olvidemos eso de que “una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra”. Lo mismo me sucede a mí con los recuerdos de aquella tarde. Están archivados en mi memoria en una carpeta muy especial, ésa que lleva Aún tengo la vida en el título porque cuando la vida te da una segunda oportunidad vives cada momento de una manera especial.

No me pregunto cómo lo hacen Roncero y JS, únicamente, me dedico a disfrutar. Ellos hablan mucho con su público, pero su público les dice mucho simplemente sonriendo. “Más que palabras” tiene los días contados este mes. Si no vais luego no  digáis: “Podía haber ido…” porque eso ya será irreal y el presente pronto se convierte en pasado. Yo magia no hago, improviso lo justo, pero de verdad, este artículo no son “más que palabras”… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)