REENCUENTROS

“No hay mal que por bien no venga” dice el refranero español. Todavía no había superado la eliminación del Atlético de Madrid de la Copa del Rey cuando, de repente, el móvil se iluminó dejándome un mensaje de lo más inesperado. La vida es caprichosa y cuando menos te lo esperas sabe cómo sacarte una sonrisa. El fútbol da alegrías, decepciones, disgustos, momentos únicos y grandes amigos. Precisamente, no estaba en mis planes encontrarme en Madrid a una persona a la que hacía años que no veía, pero a la que puedo etiquetar como “amigo de verdad”. Fue en México donde nos conocimos, él sabe mucho de fútbol y, dadas las circunstancias, fue con él con quien valoré la situación de mi Atleti, con quien recordé a mi México lindo y querido, y con quién disfruté de un café cargado de sueños e ilusiones. Él es Hernan Cristante.

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Con Hernan Cristante en Madrid

Pues bien, “platicando” un español muy mexicanizado, asumimos que sin goles es difícil ganar en el deporte rey. Hernan se dedicó muchos años a proteger la portería y sabe lo importante que está siendo Oblak en esta temporada. Sólo hay que ver en cuántos partidos ha sido protagonista el esloveno. Que el Atleti está en crisis es obvio, esperemos que la sequía de goles acabe pronto y los refuerzos no tarden en llegar. Simeone no duda nunca en asumir su cumpla, pero no toda es de él. En eso coincido con Hernan. El trabajo en el terreno de juego no siempre es el que la afición quiere ver, pero aún así, la suerte también se podía vestir de rojiblanca… Los colchoneros quieren, además de sufrir, ver como su Atleti no da tregua a sus rivales. Tras la derrota en la Copa, se inauguró en el Metropolitano la segunda vuelta de la Liga. Se median al colista, el Leganés de Aguirre. El mexicano se reencontró con la que había sido su afición y ésta no dudó en saludarlo. ¡Cuántos momentos nos dio Aguirre! … ¡Qué recuerdos! Era un buen partido para encontrarse con el gol, algo que no sucedió. El marcador, de hecho, ni se movió y sumando un punto no se llega muy lejos. El Atleti es el rey de los empates y este año no ha empezado con buen pie que digamos…

Pero los colchoneros de corazón, los que tenemos ese sentimiento especial, los que conocemos cómo es nuestro equipo sabemos que todo puede pasar. Aprendimos de Simeone a vivir la pasión “partido a partido”, a “nunca dejar de creer” y, con eso, y con el coraje y corazón por bandera nos mediremos el próximo sábado al eterno rival. Hay que ir al Santiago Bernabéu dejando atrás el pasado. Siendo conscientes de que es el mejor escenario para reencontrarse con el gol. La afición quiere gritar esa palabra a los cuatro vientos y hacerlo en Concha Espina sería la mejor manera de recargar la euforia colchonera y compensar esta mala racha. Obviamente, los de Zidane no lo van a poner fácil, pero el Atleti ha demostrado a lo largo de su historia que se cae y se levanta, así que creamos en los de Simeone. Ya dijo en su día: “Si se cree y se trabaja, se puede, así que arriba todos”. Por eso, en este importante partido hay que saltar al terreno de juego para dejarse la piel. La victoria puede costar sangre, sudor y lágrimas, pero la satisfacción de los tres puntos bien lo merece. Es ahora o nunca. Y la afición os suele cantar… “Ahora Atleti, ahora…”

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Enlace en El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9118/reencuentros

 

RONCERO Y JS: MÁS QUE PALABRAS

Está recién estrenado el mes de diciembre, un mes que viene marcado por la Navidad. Ésta que lleva inundándolo todo desde hace muchos días, pero que cobra más fuerza con el alumbrado de las calles, los villancicos sonando, el Black Friday superado y la cuenta atrás para el Sorteo Extraordinario de la Lotería. Ese día es, por excelencia, el pistoletazo de salida a una época llena de ilusión, de buenos deseos y sobre todo, de momentos para disfrutar de la familia. Es cierto que a medida que vamos creciendo, ese espíritu se va perdiendo, pero eso depende de cada persona. Todavía hay tiempo para adentrarse de lleno en la Navidad, aunque nuestra rutina se va, poco a poco, transformando por ella. La actitud lo es todo y una buena opción es volver a tener la inocencia de un niño. Eso es, precisamente, lo que consigue el mago Roncero y JS en su show.

Un espectáculo en pleno barrio de las Letras de Madrid con un título que evoca demasiado. En “Más que palabras” pasan muchas cosas y todas ellas buenas. La magia y la improvisación combinan a la perfección, de eso no hay ninguna duda. Estos dos maestros consiguen que el público deje atrás las preocupaciones, sonría, se sorprenda y disfrute en el pequeño Teatro de Las Letras. Si hay algo que no puede faltar en la vida es el sentido del humor, y pasar más de una hora con ellos te llena de ese positivismo que la vida requiere, él cual, muchas veces cae en el olvido.

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Acompañada por Mago Roncero, JS y el cantante Lorca

Dicen que la participación del público está garantizada y doy fe de ello. Fue Roncero quien me permitió participar con él. Siempre he dicho que el poder de la mente es fundamental, pero nunca pensé que me sorprendería tanto. No diré mucho más, porque si en la magia los trucos no se revelan, no seré yo quien hable demasiado de lo que sucede dentro de ese teatro. Lo único que puedo afirmar es que se respira talento, humildad, simpatía y lo más importante, pasión por lo que hacen y con eso, consiguen no dejar al público indiferente. Puedo hablar de su profesionalidad, pero me quedo con su calidad humana. Ésa que los convierte en los autores de una tarde diferente, en los creadores de momentos únicos… en definitiva, en diseñadores de sonrisas. Algo que no debe faltar nunca en nuestro rostro porque con ella en la vida todo se lleva mejor. No olvidemos eso de que “una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra”. Lo mismo me sucede a mí con los recuerdos de aquella tarde. Están archivados en mi memoria en una carpeta muy especial, ésa que lleva Aún tengo la vida en el título porque cuando la vida te da una segunda oportunidad vives cada momento de una manera especial.

No me pregunto cómo lo hacen Roncero y JS, únicamente, me dedico a disfrutar. Ellos hablan mucho con su público, pero su público les dice mucho simplemente sonriendo. “Más que palabras” tiene los días contados este mes. Si no vais luego no  digáis: “Podía haber ido…” porque eso ya será irreal y el presente pronto se convierte en pasado. Yo magia no hago, improviso lo justo, pero de verdad, este artículo no son “más que palabras”… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

A DIEGO TORRES

“Poder ayudar con una canción y estar presente dando fuerza a alguien es algo maravilloso”. Así de claro y mirándome a los ojos, me lo dijo Diego Torres antes de subirse al escenario del teatro Calderón de Madrid. Permíteme que no te trate de Usted porque sabes que estuviste presente durante toda mi lucha. Marcaste, desde la distancia y sin saberlo, un día inolvidable. Tú me enseñaste a buscar la fuerza que había en mí y la cual yo desconocía. Y gracias a aquel veinticinco de marzo de dos mil seis todo se tiñó Color Esperanza. Esa esperanza que estaba cargada de SueñosSabía que tarde o temprano iría Abriendo Caminos. Y Andandodía a día, sabiendo que vivo de regalo, ha sido precisamente, la vida la que me regaló no solo conocerte sino charlar contigo y saber que Siempre hay un camino en el que los recuerdos están a flor de piel  y los tuyos y los míos se cruzan.

Y se cruzan cuando hablamos de tu madre. Esa mujer luchadora que te enseñó a amar tu profesión y, por supuesto, la vida. Te educó en “el amor y el respeto por el público y por el arte” y eso se nota. Querido Diego, no podré olvidar la dedicatoria especial que nos hiciste a mi madre y a mí. Esos momentos ya son un recuerdo de esos que se etiquetan como inolvidables. Comparto contigo que las madres siempre nos dan grandes lecciones y, sin duda, si ella era una luchadora tú también lo eres. Y si hablamos de luchar, el día que ella se fue de este mundo, yo volví a nacer. Es cierto que Todo cambia y todo se termina y ese día gané la batalla a la leucemia, ésa que me había arrebatado las riendas de mi vida. ¡Qué caprichosa es ésta! Pero que lindo, como dicen los argentinos, que tú y yo hayamos compartido recuerdos. Eso sí, reconozco que tenía la carne de gallina y los ojos algo vidriosos. Pero bueno, como somos optimistas y no nos faltan motivos para sonreír, pensemos en el futuro.

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Los abrazos siempre nos llenan de energía y el De Diego Torres fue especial. “Siempre avanti, nunca indietro” 

Ese futuro incierto en el que hay que Tratar de estar mejor. Qué será de nosotros no lo sé, pero desde luego con la actitud que tenemos ante la vida vendrá cargado de buenas experiencias y sensaciones. Ésas que transmites a los que te rodean siempre con una sonrisa en el rostro y, por supuesto, las que derrochas subido en el escenario. Eres un artista integral. Sé que amas mi país, que disfrutas de su gente, de su riqueza, de su gastronomía entre la que destacas la tortilla de patatas… Ésta también es mi debilidad. Cuando quieras estás invitado a una. Incluso, podemos ver alguna de tus películas favoritas: Big Fish o Cinema Paradiso. De momento, te prometo leer Justo antes de la felicidad de Ledig Agnes tal y como me recomendaste. Diego, puedes presumir de muchas cualidades y te honra reconocer que eres impuntual (aunque estás mejorando) y lo más importante, los años y tu hija, de quien presumes como orgulloso papá, te han enseñado a ser más paciente, a no preocuparte demasiado, a dar un descanso a tu cabeza… En definitiva, has aprendido a tolerar y ésta es una gran virtud.

Dices que “La música une” y no te falta razón. Llenaste el teatro, te entregaste a tu público. Ése que llevaba mucho tiempo esperándote, de hecho, ni tú recuerdas cuál fue La última noche que le dedicaste a tu gente de España. Cambiaste las sensaciones del lunes proclamando Hoy es domingo. Desde luego, mejor no pudo empezar la semana. Nos regalaste un gran espectáculo acompañado de tu equipo, de tus amigos de Ketama y de tu compatriota Gerónimo Rauch. Gracias por Dejarme estar un ratito contigo; sabiendo que ese momento  No lo soñécomo sí lo hice hace años en la cama de un hospital. Te has ido de Madrid prometiendo Volver. Te has llevado mucho cariño y has dejado mucho más que Un poquito de ti. A mí me llenaste de fuerza, de energía, de emoción… Pero lo más importante, es que todo lo vivido y tú lo sabes bien es gracias a que Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Cumpliendo 13 años… Gracias a mi donante de médula

Me acuerdo de ese día como si fuera ayer. Sabía, desde el momento en el que me desperté, que había un antes y un después de aquel catorce de septiembre. En las noches de desvelo soñaba cómo sería “el día cero”. Y ese día había llegado. Me ilusionaba pensar en que el final estaba más cerca, en que volvería a tomar las riendas de mi vida, en que podría ser la joven que de la noche a la mañana cambió la universidad por el hospital… Me ilusionaban muchas cosas, pero también, estaba nerviosa, tenía miedo, tenía la incertidumbre y las dudas que solo el tiempo podría resolver. Siempre pensé que todo iba a salir bien porque esa era la actitud con la que había afrontado los duros ciclos de quimioterapia. Mi familia, mis amigos y mis médicos me acompañaron en los buenos y los malos momentos y en un día tan importante no podían faltar.

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Sonriendo a la vida

Aquella mañana seguí con mi rutina del hospital, sabiendo que por la tarde todo cambiaría. La tranquilidad daría paso al frenético ritmo del trasplante en el que las enfermeras no dejaban de entrar y salir. Mi doctora venía a comprobar que todo iba bien y ya entrada la noche y comiéndome un montadito de lomo con queso, el trasplante finalizó. Estaba cansada pero el miedo dio paso a la esperanza y a una vitalidad que comenzaron a llenarme de energía. Ya pensaba en los días que me quedaban para salir del hospital. Por fin, el día cero iba a dar paso a muchos días más. Ya son más de cuatro mil setecientos. Trece años en los que he podido vivir muchas aventuras y experiencias y, lo más importante, he podido cumplir muchos de los sueños que tenía cuando estaba en la cama de las distintas habitaciones del hospital de La Princesa. Y todo gracias a ese donante alemán que me regaló vida y al que estaré eternamente agradecida.

Confieso que en ese catorce de septiembre se puso el broche final a unos meses muy duros, muy inciertos, en los que la vida me enseñó que en un segundo todo puede cambiar, que los peros no son tan peros, que las cosas hay que afrontarlas como vienen y, lo más importante, que de todo lo malo hay que quedarse con lo mejor. No os voy a negar que lloré, que me enfadé, que me decepcioné, que me impacienté porque mentiría, pero también es justo decir que de todos esos momentos aprendí, gracias a la fuerza de la vida, a reponerme, a creer en mí, a sacar fuerzas no sé de dónde, en definitiva, a luchar por mí, por mi familia, por mis amigos y todo aquello que un día la leucemia me arrebató de repente. Pues bien, hoy tengo un gran motivo que festejar. Hoy, para mí, no es un día cualquiera. La vida, ésa que solo se vive una vez, cuando da una segunda oportunidad la exprimes al máximo, porque ha sido ella la que te ha enseñado a vivir y a valorar. Y precisamente, con los recuerdos volviendo a mi cabeza, hoy brindo por mi donante, por la salud, por los sueños, por mi familia, por el futuro… En definitiva, brindo porque Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

¡2.000 trasplantes de médula en La Princesa!

No sé cual será mi número pero lo que sí sé es que gracias a ellos aún tengo la vida. Nos conocimos de repente, sin un plan establecido pero con un único fin: ganarle la batalla al cáncer.

Las riendas de mi vida las tomó una leucemia de la noche a la mañana pero, afortunadamente, yo no estaba sola. Tenía a mi familia, a mis amigos y a un equipo médico que iba a luchar conmigo. La unión hace la fuerza y en los momentos de debilidad siempre había alguien que estaba dispuesto a tirar del carro. Vivimos unos meses muy intensos, escritos día a día en la sexta planta del hospital de La Princesa de Madrid. Pasé por muchas habitaciones en las que aprendí a valorar las pequeñas cosas y lo más importante, aprendí a conocerme a mí misma, a tener claras mis prioridades y a soñar como nunca lo había hecho. Allí, vestida con un pijama azul, anhelaba cruzar la puerta roja de la unidad de trasplantes. Sabía que tenía que tener paciencia y confiar en los médicos porque ellos, mejor que nadie, sabían cómo actuar.

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Aún tengo la vida comienza en el Hospital de La Princesa 

A diario pasaba visita la doctora Arranz, ella fue quien me dio la peor noticia de mi vida: el diagnóstico y también, la mejor: “tienes un donante de médula compatible”. Se convirtió en cómplice de mis días buenos, malos y regulares al igual que la doctora García Noblejas, la cual, tenía buena mano a la hora de hacerme las punciones medulares, eso sí, ella las sufría igual que yo. Mi tocaya, la doctora Cannata también fue participe de esos ciclos de quimio, de esas bajadas de defensas, de esos momentos complicados que con una sonrisa me llenaba de energía. Esa energía que me transmitió desde el primer momento en la consulta la doctora Gómez García de Soria. Ella me acompañó en el día más importante, el día del trasplante. Ella fue quien me llenó de positividad ante lo desconocido. Y gracias a ellas y a todo el servicio de Hematología dejé el miedo a un lado para afrontar la etapa más dura de mi vida.

Una etapa que culminó un catorce de septiembre gracias a la generosidad de mi donante de médula. Gracias a él, recibí la noticia que más anhelaba y pude marcar en el calendario el comienzo de una nueva vida. Se van a cumplir trece años llenos de experiencias, de sueños cumplidos, de aventuras y, lo más importante, cumpliré trece años en los que he vivido tal y como la vida me enseñó a hacerlo en La Princesa, sin ponerle ningún pero y conjugando el verbo vivir con mayúsculas.

Ahora La Princesa celebra los dos mil trasplantes de médula. Trece años después he vuelto a subir a esa sexta planta. Confieso que me temblaban las piernas, ya no está la puerta roja porque la planta ha mejorado. Eso sí, siguen estando al frente grandes profesionales y, sobre todo, grandes personas. Aprendí que de lo malo hay que quedarse con lo mejor y, sin duda, me quedo con esa familia que encontré vestida con una bata blanca y escribió conmigo cada capítulo de Aún tengo la vida. El catorce de febrero no celebraremos San Valentín, celebraremos que estamos enamorados de la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¡Súper campeones! El Atleti reina en Europa

Besando el escudo del Atlético de Madrid en la Puerta de Alcalá de Madrid

Mejor imposible. Comenzar la temporada levantando una copa es el perfecto aliciente para afrontar los próximos retos con el coraje y corazón que nos abandera. Eso sí, hay que reconocer que la supercopa nos llenó de una especial alegría porque fue el Real Madrid el que encajó los cuatro goles que nos llevaron a proclamarnos súper campeones de Europa.

Han pasado dos meses desde que visitamos Neptuno por última vez. Ya en aquella noche de mayo soñábamos con levantar más copas y con brindarle al dios de los mares los triunfos que están por venir. En esta ocasión no habrá fiesta oficial porque hay que centrarse en la competición. Atrás quedó una temporada irregular porque ahora, cuando queda un día para que arranque la Liga, muchos rojiblancos ya soñamos con lo que el Atleti puede ofrecer en el terreno de juego. En Tallin dejó bien claro el potencial que poseen los de Simeone. A pesar de que no pudieron viajar muchos colchoneros hasta la capital de Estonia, la afición del Atleti está más que preparada para darlo todo por el equipo que lleva en su corazón. A muchos rojiblancos la final nos pilló de vacaciones y seguro que en la maleta no faltó la camiseta obligatoria para la noche de ayer. Una noche escrita en la historia como nosotros queríamos. Europa es rojiblanca y si no que se lo pregunten a Ramos, por ejemplo…

Pronto nos llegó la euforia y es que Diego Costa, en menos de un minuto, nos hizo gritar el primer gol. Pero qué sería de nosotros si no sufrimos, eso está en nuestro ADN. Y para poner a prueba nuestro corazón, de cara a la próxima temporada, teníamos que ir a la prórroga. Para los penaltis todavía es pronto. Por eso, hubo que teñir la supercopa de rojiblanco con autoridad. La nueva era madridista de Lopetegui no ha podido comenzar mejor. Acaba la racha de finales ganadas en Europa y la etiqueta de super campeón se la lleva su eterno rival… Seguid así… Si la derrota escuece será por algo…

Podía seguir escribiendo y meter el dedo en la herida, pero eso ya lo hizo, con mucha elegancia, Simeone. Destacó que de las cinco finales en las que vikingos e indios se han visto las caras, tres han sido para los rojiblancos… Es buen momento para recordar a JFK cuando dijo: “La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”… Ahí lo dejo, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Alejandro Fernández, el alma de México en Madrid

El reloj marcaba las nueve y media de la noche y tras escuchar a una persona de la organización decir: “ahorita empieza” supe que Alejandro Fernández se iba a hacer de rogar, porque cuando juntas a un mexicano con este adverbio el reloj no entiende de minutos… ¡Ay cuántos recuerdos en una sola palabra!

A la mañana siguiente, yo misma dije: “ahorita me pongo a escribir”… y hasta hoy. Así que no seré yo quien critique al mexicano por su retraso y más cuando arrancó el concierto con En lo correcto, un tema que me encanta. Llevaba meses esperando esta cita y ahora solo me tocaba disfrutarla y ver el torrente de voz del que Alejandro Fernández puede presumir.

Alejandro Fernández en el WiZink Center de Madrid

Rompiendo Fronteras es el nombre de esta gira y Alejandro Fernández sabe lo que es que te quieran lejos de tu tierra natal. El público llenó el WiZink Center de Madrid y aunque estuvo casi dos horas rendido a las canciones del mexicano le costaba despedirse de él. En la primera parte del espectáculo entonó grandes temas como Quiero que vuelvas, Pude, Inocente, Tienes que entender, Me dediqué a perderte, Canta Corazón, Qué voy a hacer con mi amor… y puso el broche final con Sé que te duele. La euforia ya se había apoderado de todos los asistentes pero ahí no quedó la cosa. Tras unos minutos de incertidumbre y sabiendo que el concierto no había terminado, este compadre nos hizo el mejor regalo. Salió el mariachi, él vestido para la ocasión y luciendo el sombrero charro… Todo esto supuso que la alegría brotara por todos los rincones del antiguo Palacio de Deportes. A mí, particularmente, me tocó el corazón y me puso la carne de gallina. Los recuerdos de México, entre ellos, la gente a la que extraño a diario, estuvieron, por un momento, más cerca que de costumbre. Guadalajara, ¡Ay! Jalisco no te rajes, Mátalas (con un  homenaje a la mujer) o Loco fueron algunas de las rancheras que marcaron el compás hasta que “el rey” quiso poner punto final a la noche.

Pero no hay concierto que se precie sin que el público reclame los bises y vitoree el nombre del artista. Nadie se movió de su sitio porque Alejandro Fernández tenía que volver a salir. Y lo hizo para dejarnos a todos con la boca abierta rindiendo un homenaje a Juan Gabriel. La gente que no está nos ha enseñado muchas cosas y nos ha dejado su legado algo que puso en valor Alejandro Fernández antes de interpretar Que seas muy feliz.

Y con la sonrisa en la cara, la felicidad por bandera y al ritmo de mariachi, el público abandonó el recinto no sin antes gritar en varias ocasiones Viva México y Viva España. Esperemos que no tarde en regresar nuestro compadre Fernández porque en aunque ya lo estamos extrañando, se despidió sin decir… “ahorita vuelvo”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

A ritmo de Bruno Mars

Llevaba meses esperando esa fecha. Ha sido una cuenta atrás muy larga, menos mal que todo llega a quién sabe esperar. Por fin, el pasado viernes vi y disfruté del espectáculo que Bruno Mars ofreció a las cincuenta y cinco mil gargantas que llenaron el Metropolitano. Mejor sitio no pudo escoger. Pasará a la historia colchonera por ser el primero en llenar la casa rojiblanca de música y de grandes bailes. Si algo es indiscutible es que Bruno Mars es puro espectáculo.

El ambiente era caluroso pero cuando el hawaiano subió al escenario el termómetro se disparó. Los gritos retumbaban porque la adrenalina era mucha. Nos sabíamos todas las canciones de su último disco, y por supuesto, de los clásicos que nunca faltan en las giras de Mars. Finesse fue la escogida para arrancar la noche. Una noche plagada de luz porque la pirotecnia no faltó. La música marcaba el ritmo, no solo de los pies de Bruno y sus acompañantes, sino de los fuegos que dejaban a los asistentes con la boca abierta.

Bruno Mars en el Wanda Metropolitano (Madrid)

El público estaba rendido a Bruno Mars antes de empezar, y eso que lo hizo con retraso, pero lo tenía todo perdonado. Hasta se quejó del calor hablando en español. Precisamente, nuestro idioma es lo que introdujo en Calling all my lovelies para llevarse el corazón de muchas al decir: “Te quiero mucho mi niña”. Y es que cuando se puso romántico el Metropolitano se llenó de las pequeñas luces de los móviles. Unos móviles que no pararon de grabar y hacer fotos para el recuerdo de los asistentes.

Y hablando de recuerdos, será difícil olvidar la mítica Marry You. Confieso que es un tema que me encanta pero lo bonito fue la pedida de mano que un joven le hizo a su novia. Los que fuimos testigos de eso les dedicamos nuestro aplauso y por segundos le robaron el protagonismo al cantante. Anécdotas aparte, la música siguió sonando con clásicos como Treasure, Runaway baby, When I was your man, Just the you are… No miré el reloj en ningún momento pero cuando comenzaron las despedidas mi prima y yo queríamos más. Estábamos dispuestas a seguir bailando porque casi sin voz poco podíamos cantar.

El ritmo del concierto fue frenético pero haciendo un repaso mental a Paula y a mi nos faltaba un canción. Y sin ella estaba claro que nadie iba a abandonar el Metropolitano. La petición de los bises llevó algún que otro cántico futbolístico, pero no es de sorprender, porque en esas gradas está la mejor afición del mundo. Colchoneros seguro que había y me consta que a más de un vikingo no le importó estar en el terreno de los indios… Los gritos hicieron su efecto y la oscuridad cedió paso a una explosión de luz que sonaba a Uptown Funk. Ahí ya lo dimos todo y con una gran sonrisa pusimos punto final a la noche con la que llevábamos soñando desde diciembre.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Sergio Dalma, el protagonista del día de la madre

Era el día de la madre y solo podía ir con ella al concierto de Sergio Dalma. Es evidente que somos de generaciones distintas pero siendo yo pequeña ella me adentró en los clásicos de la música italiana. Fueron la banda sonora en mi casa,  en muchos viajes en coche… en mucho momentos de mi niñez y ahora, gracias a ella y a Dalma he vivido un concierto de esos que marcan en la memoria momentos especiales. Y es que Sergio Dalma tiene razón al asegurar que “el término clásico es sinónimo de música perdurable”. Porque lo que se vivió ayer en el Teatro Circo Price de Madrid será difícil de olvidar.

Sergio Dalma en el Teatro Price de Madrid, presentando Vía Dalma III

No habían sonado los primeros acordes y ya nos anunciaron que era una noche dedicada al amor. Estaba claro que no iban a faltar las baladas pero en Vía Dalma hay de todo y el público estaba dispuesto a entregarse a cada tema del repertorio. Y qué mejor forma de arrancar la noche que con Toda la Vida, el mismo tiempo que tus fans llevan tarareando todas tus canciones. Solo tú sabías como enamorar al público desde que se encendieron las luces. Los fans tienen más que claro que Este amor no se toca porque por mucho reggaeton que se escuche en las radios han llenado el Price tres noches por ti. Así que no digas: Necesito un amigo porque los hechos demuestran que personas como tú se hacen querer. Eso sí, no solo las de la primera fila sintieron el Mía como algo suyo, doy fe de que hasta las que estaban más alejadas aceleraron sus palpitaciones.  hiciste estallar de euforia a un público que no necesitaba saber italiano para tararear el mítico Volare al compás que ibas marcando. No dudo que serás un Trotamundos, como yo, pero de El Mundo se aprende mucho y la vida se llena de experiencias.

Será porque te amo era el único tema que me sabía en italiano y no por casualidad. Ya se encargó mi primera profesora de esta lengua de que me la aprendiera pero gracias a ti, ya la puedo hacer bilingüe. Mi madre disfrutó desde el primer momento, sintió lo mismo que Dalma al cantar uno de sus temas favoritos, Amores. Los pelos de punta se nos pusieron al escuchar el fabuloso Solo para ti, y eso que ya habíamos gritado Te Amo tal y como lo hacía Chenoa. Eso sí, el público algo más desafinado pero eso era lo de menos. Ya que si lo de cantar no era lo nuestro al menos pudimos Bailar Pegados.

Los bises tuvieron nombre de mujer, había muchas Galileas, que No te pedían la luna sino simplemente echaban de menos su canción. Sin duda, fue el mejor broche final. Nos hizo saltar y aplaudir como nunca. Después de dos horas de concierto, apenas sin voz, reconozco que A buena hora decidí festejar el día de la madre con ella y contigo. Fue una noche especial entre una hija que solo quería ver disfrutar a su madre. Por eso, puedo asegurar que salimos del Price en la Gloria.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Fela Domínguez es la voz de “El Guardaespaldas”

“En el arte tú no puedes ser hipócrita, tienes que aprender a transmitir lo que sientes de una manera real para que la gente lo pueda recibir igual”. Así de claro lo tiene Fela Domínguez, por eso, cada vez que se sube a un escenario es capaz de sobrecoger al público. Ahora, en el Teatro Coliseum de Madrid, es la súper estrella Rachel Marron que a pesar del carácter que ésta muestra, sin duda, es una mujer que ama a su hijo, que no tiene amigos, que sufre por su trabajo y eso hacen de ella una persona muy sensible.

Hablando de ser sensibles, Fela lo es. Reconoce que quizás tenga exceso de sensibilidad, pero eso no implica que sea frágil. Que va, esta mexicana es valiente, luchadora y no se rinde fácilmente. Ahora está cumpliendo uno de sus sueños. Quién le iba a decir a ella que aquella niña de diez años que escuchaba y cantaba en su casa a Whitney Houston, hoy iba a interpretarla a miles de kilómetros de su hogar, en plena Gran Vía madrileña y triunfando como lo está haciendo.

Los sueños son una fuente insaciable de deseos por cumplir y Fela ya piensa en sacar su primer disco como solista. Sin duda, lo conseguirá. No sé cual será el repertorio pero seguro que en él están Run to you, I will always love you, y por supuesto, Volverás de Concha Buika. Ésta no es una canción cualquiera para ella. Con este tema aprendió lecciones de vida. Todos tenemos momentos que marcan un antes y un después y la música es una buena aliada para sobrellevarlos. Las letras de las canciones siempre transmiten y muchas veces son el reflejo de lo que estamos viviendo. Ya dijo Leonard Bernstein, compositor estadounidense, que “la música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”.

Fela Domínguez es Rachel Marron en “El Guardaespaldas”

Dejando al margen los sueños, la realidad me dice que Fela está protegida por dos guardaespaldas. Permíteme que te diga que eres la envidia de muchas. Maxi Iglesias e Iván Sánchez le han enseñado mucho porque “trabajar con ellos es muy enriquecedor”. Se considera una “aprendiz de actriz”, algo discutible ya que interpretó a Nala en El Rey León en México. Así que de principiante tienes poco. Eso sí, eres una maestra cambiándote de vestuario y, por supuesto, la reina de la noche desde que comienzas el espectáculo. Eso es innegable.

Ya que hemos hablado de El Rey León, su Simba fue su gran amigo Carlos Rivera. Para él solo tiene palabras de cariño y agradecimiento, no me extraña porque es otro luchador que está haciendo de sus sueños realidades. Uno de los mejores consejos se lo dio él: “Sé honesta a tus convicciones como artista. Sé amable, sé humilde”. Puedo asegurar que Fela cumple con todo eso. Es artista, es amable, es cariñosa, y por supuesto, es humilde. Su sonrisa demuestra su alegría y su mirada lo que siente en su corazón.

Si la música es su vida, la música no puede faltar en mi vida. Sabes, querida Fela, que me emociono con unos acordes de Color Esperanza, que se me han puesto los pelos de punta escuchándote cantar One moment in time y que al igual que tú soy fuerte y sensible. Sé que estás encantada de estar en España, que te gusta Madrid y que de México extrañas la comida. Por eso, ahora que cumples un mes siendo Rachel Marron, brindo con un agua de tamarindo, tu bebida favorita, mientras degusto una enchiladas de mole picante por este éxito, por el futuro y por los sueños. Por cierto, estás invitada a la celebración, puedes venir sola o con tu guardaespaldas. Tú decides.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)