Hay recuerdos y recuerdos

Mirando por la ventana, a la lejanía sólo se ve un cielo gris. Y es que noviembre se despide del calendario dejando la lluvia como escenario para dar la bienvenida a uno de los meses más entrañables del año. Llega diciembre marcado, sin duda, por la Navidad. La cuenta atrás ya ha comenzado. Las luces ya cuelgan de nuestras calles, los turrones, mazapanes y polvorones inundan los supermercados desde hace tiempo y los recuerdos poco a poco se van apoderando de todos nosotros. No es bueno mirar para atrás pero para hacer el balance de este año no hay más remedio…Eso sí, será mejor quedarse con lo bueno… Los mejores recuerdos son los que nos sacan una sonrisa, y eso, no tiene precio. IMG_6745

Y si hablamos de recuerdos o de nuestro pasado no hay nada como hacer una mudanza para adentrarse en nuestro propio pasado. Si Karina buscaba en el baúl de los recuerdos…en las cajas de nuestra vida se puede encontrar más de un tesoro. No de un alto valor económico, posiblemente, pero sí de un gran valor sentimental. Desprenderse de esas “reliquias” no es fácil pero cuando no hay más remedio… Es mejor recordar que nada es para siempre… Los años pasan y los ciclos de la vida se van cerrando…

Las etapas se van cerrando, los meses agotando y los años van pasando; pero el sentimiento rojiblanco sigue tan vivo como cuando era niña. Siempre estoy orgullosa del Atleti gane o pierda. Es cierto que el futbol levanta pasiones, seas del equipo que seas. Cuando juega el equipo de tu corazón, las pulsaciones se aceleran y los nervios suelen estar a flor de piel, pero de ahí a la violencia hay un gran salto… Un salto intolerable, vergonzoso…por no decir otra cosa… No es agradable ser el protagonista de los titulares informativos cuando se habla de sucesos. El enfrentamiento que esta mañana ha tenido lugar entre aficionados del Atleti y del Deportivo no tiene justificación pero sí muchos calificativos. La violencia y el deporte nunca han hecho, ni harán buena pareja, aunque siempre habrá desalmados que así lo crean. Pero la actitud de unos pocos no representa a toda una afición. Decía Hermann Keyserling: “Generalizar siempre es equivocarse”…Así que cuidado…

Si de recuerdos hablamos, los de hoy, futbolísticamente hablando, son para olvidar. En el Vicente Calderón faltaba un aficionado. Su ausencia era motivo más que suficiente para no celebrar los goles que se han visto en el estadio. El Atleti ha ganado tres puntos, sin embargo, ha sido una amarga victoria.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Festejando a los muertos

En la cocina, con el delantal puesto y acompañada por la harina, el azúcar, la mantequilla, los huevos y el resto de los ingredientes; este año no se cocinan ni buñuelos ni huesos de santo. Es la primera vez que el pan de muerto ha sustituido a los tan tradicionales dulces españoles.det_article_dayofthedeadbreadbraid

El tiempo pasa, las cosas cambian pero los recuerdos no se olvidan. En estos días en los que el naranja de Halloween se mezclaba en las tiendas y supermercados con el rojo y verde navideño, era difícil no acordarse de lo que pasaba en mi casa año tras año. Era mi abuela la que traía siempre los huesos de santos, tan queridos por unos y tan odiados por otros…Confieso que soy más de buñuelos y si encima están rellenos de chocolate…Uff, dejémoslo ahí que estoy a muchos kilómetros…

Precisamente, a muchos kilómetros de mi casa he visto, por fin, un auténtico “truco o trato”. Nunca me habían regalado una “calaverita” de chocolate hasta que el pasado viernes fue mi amiga Dani la que me transmitió que las brujas, las calabazas, la fiesta de Halloween y, como no, el día de Muertos es especial en México.

Han pasado ya once años desde que en Francia la UNESCO declarara esta fiesta como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Y es que esta festividad es “…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo…” Tanto a este lado del charco como al otro los difuntos son honrados por sus familias. La ausencia de los que no están nunca se podrá reemplazar pero las experiencias vividas y los recuerdos siempre permanecerán en nosotros. Los cementerios se llenan de lágrimas, de flores y de sentimientos en un día en el que el negro del luto por la pérdida cambia de color. En México, la protagonista es la flor de Cempasúchitl que, además de ser el símbolo del resplandor del sol, significa que la persona no ha sido olvidada… Y es que “ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…” Así lo dijo la UNESCO.

Sin duda, la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos como decía Cicerón. No hace falta que sea noviembre para echar de menos a los que no están porque ya escribió el historiador francés Lamartine: “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.”

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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