Al rico helado en Madrid

Heladitos

No entiendo de vinos. Poco o nada sé de cocina. Lo que mejor se me dan son los postres, pero no los hago, únicamente los disfruto. Valoro un buen chocolate, sea del color que sea y proceda de donde proceda. Pero mi especialidad es distinguir un buen helado. No importa si hace frío, calor, llueva o incluso nieve siempre doy la bienvenida a un placer al que muchos sólo conciben para verano… Ellos se lo pierden…

Aún no habían cerrado por vacaciones y ya se los echaba de menos…Llevo más de un mes tachando días en el calendario, ya sólo quedan 48 horas; para volver a disfrutar de los que, sin duda, son los mejores helados de Madrid. Y quien lo ponga en duda que se pase por la Heladería Sienna y lo compruebe. Dijo Manuel Vicent que “el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”…Yo no digo más… pero el que pasa por Sienna… Repite…

A nadie le amarga un dulce: Alejandro Magno ya enterraba en la nieve cántaros llenos de frutas con miel para tomarlos después como helados. Y Nerón, entre otros, también usaba el hielo para enfriar los jugos de frutas. No es por nada, pero si levantaran la  cabeza y viesen los más de cincuenta sabores que se pueden degustar… No me sorprendería que el emperador romano volviese a afirmar: “Mi suerte no se puede comparar a ninguna”.

Buscamos en la historia el origen de este manjar y buscamos en la cocina al creador de todos y cada uno de los apetitosos gustos que hay. Su nombre: Alberto Romero. El refranero español asegura que “la experiencia es un grado”. Pues bien, este heladero lleva más de nueve años consiguiendo que la boca se nos haga agua sólo con pensar en sus helados. Si seguimos tirando de refranes, sabemos que “detrás de cada hombre hay una gran mujer”. En esta ocasión es Karina Ritella la que comparte con Alberto las aventuras, venturas y desventuras de Sienna. Dos grandes personas que disfrutan viendo disfrutar a los demás…No importa la edad que se tenga, la sonrisa con la que recibimos nuestro helado no tiene precio… Es, en esos pequeños momentos, donde hay que aprender a buscar la felicidad. Para muchos es complicado pero la vida es eso. Pequeños momentos y grandes recuerdos.

Ya sea en cucurucho, en tarrina, en batido, en sorbete o como más nos plazca, la calidad está más que asegurada. No hay excusas para resistirse a caer en la tentación. Dijo Oscar Wilde que “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”. Confieso que caeré en ella más de una vez…pero es que la satisfacción posterior bien se lo merece. La vida me enseñó que en un segundo todo puede cambiar para bien o, aunque sea duro, para mal. Por eso lo tengo claro. Iré a Sienna, en la calle Narváez de Madrid, al número 62. Y durante un rato disfrutaré de lo que más apetezca, es decir, un gran helado. ¿Alguien se lo quiere perder…?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

 

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