¡Súper campeones! El Atleti reina en Europa

Besando el escudo del Atlético de Madrid en la Puerta de Alcalá de Madrid

Mejor imposible. Comenzar la temporada levantando una copa es el perfecto aliciente para afrontar los próximos retos con el coraje y corazón que nos abandera. Eso sí, hay que reconocer que la supercopa nos llenó de una especial alegría porque fue el Real Madrid el que encajó los cuatro goles que nos llevaron a proclamarnos súper campeones de Europa.

Han pasado dos meses desde que visitamos Neptuno por última vez. Ya en aquella noche de mayo soñábamos con levantar más copas y con brindarle al dios de los mares los triunfos que están por venir. En esta ocasión no habrá fiesta oficial porque hay que centrarse en la competición. Atrás quedó una temporada irregular porque ahora, cuando queda un día para que arranque la Liga, muchos rojiblancos ya soñamos con lo que el Atleti puede ofrecer en el terreno de juego. En Tallin dejó bien claro el potencial que poseen los de Simeone. A pesar de que no pudieron viajar muchos colchoneros hasta la capital de Estonia, la afición del Atleti está más que preparada para darlo todo por el equipo que lleva en su corazón. A muchos rojiblancos la final nos pilló de vacaciones y seguro que en la maleta no faltó la camiseta obligatoria para la noche de ayer. Una noche escrita en la historia como nosotros queríamos. Europa es rojiblanca y si no que se lo pregunten a Ramos, por ejemplo…

Pronto nos llegó la euforia y es que Diego Costa, en menos de un minuto, nos hizo gritar el primer gol. Pero qué sería de nosotros si no sufrimos, eso está en nuestro ADN. Y para poner a prueba nuestro corazón, de cara a la próxima temporada, teníamos que ir a la prórroga. Para los penaltis todavía es pronto. Por eso, hubo que teñir la supercopa de rojiblanco con autoridad. La nueva era madridista de Lopetegui no ha podido comenzar mejor. Acaba la racha de finales ganadas en Europa y la etiqueta de super campeón se la lleva su eterno rival… Seguid así… Si la derrota escuece será por algo…

Podía seguir escribiendo y meter el dedo en la herida, pero eso ya lo hizo, con mucha elegancia, Simeone. Destacó que de las cinco finales en las que vikingos e indios se han visto las caras, tres han sido para los rojiblancos… Es buen momento para recordar a JFK cuando dijo: “La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”… Ahí lo dejo, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¡¡Atleti Campeón!!

Ondeando la bufanda entre el sonido del claxon de los coches y al grito de “Atleti, Atleti” llegué al único sitio en el que quería acabar la noche. Neptuno con un agua rojiblanca esperaba una auténtica marea. Llevaba meses soñando con ir a la fuente del rey de los mares y tras noventa minutos en los que nunca dejé de creer cumplí, con una amplia sonrisa, el sueño que anhelaba.

Obviamente, no iba sola. Rosa, Ana y Ales me acompañaban. Sabíamos que con los jugadores lo festejaríamos dos días más tarde pero cuando se trata de celebrar una copa todo momento es bueno. Frente a Neptuno me acordé de quién me inculcó este sentimiento que por muchas palabras que uses es difícil de explicar. Por eso, ni lo voy a intentar. El Atleti son muchas vivencias, muchas emociones y, por supuesto, muchos momentos únicos e irrepetibles. También puedo asegurar que te enseña a llorar de alegría porque cuando luchas por lo que quieres y lo consigues el corazón, acostumbrado a taquicardias, palpita al compás del himno de tus colores.

En Neptuno celebrando la Europa League

No faltaron los cánticos, las sonrisas en las caras, los vítores a los jugadores, en especial a ese Niño que todos hemos visto crecer y se va del club que adora con una copa que le ha hecho campeón, precisamente, en el penúltimo partido en el que lucirá la camiseta colchonera. Hasta en esto apuramos al límite. Pero merece la pena cuando el desenlace final está lleno de euforia. Ya nos tocaba volver a rendir culto a nuestro dios. Neptuno nos echaba de menos.

Desde que aprendimos la filosofía “cholista” todo comenzó a cambiar. Seguimos fieles al coraje y corazón que son nuestra seña de identidad pero desde el “partido a partido” vivimos al día. Pensamos en nosotros, creemos en nuestras posibilidades y dejamos atrás ese pasado apodado “el pupas” para crecer en el terreno de juego, y así, alcanzar la gloria. La afición nunca ha dejado solo a los suyos. En las buenas y en las malas siempre ha estado, está y estará. La Europa League es de todos. Así que todos disfrutamos en las calles de Madrid del título por el que también hemos sufrido. Me acuerdo de los que están lejos de Neptuno, pero que no se preocupen que ya me encargo yo de celebrarlo por ellos. Durante la fiesta de esta copa ya se habla, o mejor dicho, ya se canta el nombre del próximo rival en Europa. La verdad es que no sé cual serán sus colores, lo único que tengo claro es que el destino es Tallin. Si hasta allí no puedo ir, repito lo que dije en mi último artículo, os espero en Neptuno gritando bien alto: “¡Aúpa Atleti!”. Pero hasta agosto solo tenemos que disfrutar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Hasta Lyon gritando ¡Aúpa Atleti!

Llegó el día. A los que me preguntan si voy a Lyon les digo que no, más que nada porque prefiero esperar a los de Simeone en Neptuno. Nunca dejes de creer es el lema de cabecera para una noche en la que se avecinan nervios, tensión, emoción y como no, sufrimiento. Estoy preparada para eso y para más porque mi sentimiento rojiblanco está, hoy más que nunca, a flor de piel. Quedan noventa minutos para alcanzar la gloria y espero que con la copa regresen de tierras francesas.

Lyon ciudad natal de Saint-Exupéry, autor de El Principito, va a recibir al nuestro con una motivación extra. Muchos confían en sus botas, yo prefiero pensar en todo el equipo porque todos nos han hecho vibrar en una temporada irregular que, sin embargo, nos ha llevado a una final. Y eso es motivo para sonreír y, por supuesto, para llenarse de ese coraje que nunca nos falta. Ya cantamos en nuestro himno “porque luchan como hermanos” y espero que así sea porque su afición nunca les ha fallado. Diez mil hinchas estarán en la ciudad gala pero muchos más se concentrarán frente al televisor para empujar a los colchoneros hasta el éxito.

Sentimientos colchoneros con ganas de visitar Neptuno

Es verdad que en un partido todo puede suceder, pero eso es lo que menos me importa porque tengo el corazón preparado para las posibles taquicardias. Hay ganas de ir a ver al dios de los mares para ofrecerle la Europa League. Muchos, generalmente merengues, menosprecian este título pero ¡ojo! porque ya escribió Exupéry en su obra maestra que “solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”. El sentimiento colchonero no todos lo entienden y hablar por hablar es muy fácil. La familia rojiblanca sabe bien a lo que me refiero.

Hace cuatro años, la última vez que visitamos a Neptuno, yo andaba por tierras mexicanas. Disfruté viendo a los míos en plena fiesta y reconozco que me emocioné porque por muy lejos que uno esté siempre está pendiente de esa familia futbolística que está unida en el particular “coraje y corazón” que no está al alcance de todos. Con las rayas rojiblancas por bandera, en esta ocasión estoy a dos paradas de metro preparada para vivir y sentir de cerca la marea colchonera.

Nadie me puede impedir que sueñe porque la vida me ha demostrado que los sueños se convierten en realidad. Nunca el camino es fácil por eso la satisfacción siempre es mayor. Confío en los míos porque sé que estarán a la altura. Desde niña me inculcaron esta forma de vida que va acorde con mi forma de ser. El Atleti me ha hecho reír, me ha hecho llorar, me ha hecho gritar, me ha hecho sufrir… y lo más importante, me ha hecho vivir momentos inolvidables. Y por eso, hoy sin dudarlo, conjugo el verbo creer mientras grito: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

El legado del Vicente Calderón

He llorado, he reído, he gritado, he saltado, he cantado, he sufrido… Eso y mucho más solo lo ha podido conseguir un lugar: El Vicente Calderón. Los que tienen sangre rojiblanca y palpitan al ritmo del Atlético de Madrid saben de lo que hablo. En la ribera del Manzanares todo era posible. Cuando el Atleti jugaba en casa el territorio indio se llenaba de un ambiente inigualable. En las buenas y en las malas, los colchoneros siempre estaban ahí. No importaba si hacía frío, calor, o incluso si llovía, porque la afición rojiblanca es única, y eso, nadie lo puede negar.

El Vicente Calderón será inolvidable

Las despedidas nunca son agradables y más, cuando la que ha sido tu casa durante cincuenta años cierra sus puertas. En las mudanzas siempre son los recuerdos los que asaltan nuestra memoria. Obviamente tengo muchos, pero nunca olvidaré el día que volví al Calderón después de mi dura batalla. Reconozco que lloré de alegría porque fue el premio a la victoria más importante de mi vida. Allí, acompañada por mi padre y buenos amigos he visto al Barça, al Madrid, al Valencia, a la Juve, al Bayern… y no importaba si era un partido de Liga, de Copa o de Champions porque la intensidad de las gradas siempre era la misma. Ver ganar a los que defienden tus colores en el terreno de juego es una gran satisfacción, aunque “casi siempre” que se iba al Calderón el sufrimiento estaba garantizado. No obstante, eso era lo de menos, porque está escrito en nuestro ADN rojiblanco.

Ahora, con nostalgia, toca cerrar una etapa en la historia colchonera. El Paseo de los Melancólicos y la ribera del Manzanares ya no serán lo mismo. Atrás quedan los momentos vividos tanto en el cielo como en el infierno, “el pupas” dejó de ser tan pupas con grandes victorias. La próxima vez que vaya a ver al Atleti con mi equipación puesta ya no me bajaré en el metro de Pirámides, se me hará raro pero el Metropolitano nos espera. Cambiaremos de estadio, incluso de escudo, pero hay algo que siempre permanecerá perenne: Los sentimientos son inalterables. Seguiremos derrochando coraje y corazón, nunca dejaremos de creer y, por supuesto, siempre orgullosos de nuestros colores.

Como colchonera, hablar del Metropolitano me recuerda no solo al pasado de mi equipo sino que es decir su nombre y pensar, eso sí, con la mirada al cielo, en quién me inculcó ese “sentimiento que no se puede explicar”. Y como no hay palabras que describan todo lo que el Vicente Calderón me ha dado, solo puedo decir que el Atleti siga dando alegrías a mi corazón. Aquí comienza una nueva etapa, seguro que llena de triunfos, de noches cardíacas, de minutos inacabables… Pero sabemos que el Atleti combate y se levanta así que pensemos en el futuro, y por supuesto…

¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Desafiando al frío desde el Calderón

Tras leer la pregunta, mi mente me decía: “No, Jimena. En otra ocasión” pero mi corazón aceleró el ritmo de las pulsaciones y la sonrisa apareció en mi rostro. Así que escuchando esos latidos escribí en el Whatsapp: “Sí, vamos”. La vida son momentos y no hay que dejarlos pasar. Claro está que la pregunta que me hizo mi amiga Olga tenía trampa. Ella me dijo: “¿Vamos a ver al Atleti en la Copa?” ¿Qué rojiblanco se puede resistir a ir a ver al Atleti? No hay ola de frío polar que pueda enfriar a un colchonero en el Calderón.

Siempre apoyando al Atleti

Siempre apoyando al Atleti

Así que desafiando al viento siberiano comencé la previa del encuentro en mi casa “camiseta a camiseta” hasta llegar a un número que me permitiera abrocharme el plumas. Siendo de Burgos reconozco que la experiencia es un grado cuando de frío se trata. A la equipación de ayer solo había que añadir la bufanda al cuello, el gorro imprescindible y el “coraje y corazón” por bandera para llegar a la ribera del Manzanares a apoyar a los míos. Allí unas veinticinco mil gargantas estaban preparadas para gritar los goles del Atleti. Y hasta en tres ocasiones el Calderón estalló de euforia. A medida que los goles subían al marcador los grados descendían en el termómetro pero eso era lo de menos. La eliminatoria iba por el buen camino. Y eso, era más importante que la congelación de los dedos.

Para Olga era su primera vez en el Calderón y para ser su estreno no estuvo nada mal. Y me refiero al resultado, porque estoy convencida de que hubiese preferido tener mejor tiempo, pero no hay que olvidar que el Atleti te hace más fuerte y ayer, más que nunca, entendí que lo hace en todos los aspectos. Orgullosa de mis colores y de una afición que nunca falla a los suyos llueva, nieve, haga frío o calor regresé a casa feliz por el tres a cero al Eibar y recordé el famoso refrán “querer es poder”. Ante eso no hay “peros” que valgan.

Tras llegar a casa y una vez que recuperé la habitual temperatura corporal pude escribir estas letras de un partido que ya forma parte de mis recuerdos rojiblancos. La vida está para disfrutarla y más cuando en esos recuerdos están buenas amigas. Ya solo me queda decirle a Olga…Gracias por haberme hecho aquella pregunta.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Las alegrías del Atleti

Solo han sido unos días pero ya echaba de menos animar al Atleti y, claro está, gritar sus goles. En el recuerdo más cercano sigue el brillante partido ante el Bayern de Múnich. La lección de futbol que los de Simeone dieron a los de Ancelotti fue de sobresaliente. Esa victoria llenó de alegría a los miles de corazones que no paraban de gritar y cantar a los suyos. Con la euforia aun en niveles muy altos, los rojiblancos ganaron en Valencia y consiguieron, gracias a esos tres puntos, el liderato de la tabla. Después de todo esto, por el parón de la Selección, es normal que eche de menos volver a ver a los míos “defendiendo los colores”.

image1De nuevo en el Calderón, volvió la Liga y con ella un recital de goles. Hasta siete veces los colchoneros gritamos esa palabra de tres letras que acelera el ritmo cardiaco de cualquiera. Y es que cuando el Atleti derrocha “coraje y corazón”, la ribera del Manzanares se llena de sonrisas que son muy difíciles de borrar. Y así, precisamente, salí hace unos días del Vicente Calderón. Reconozco que el partido ante el Bayern era especial por muchos motivos. Con mi colchonero favorito, mi padre, viví ese encuentro en el que los equipos de mi corazón se veían las caras. Obviamente, mi camiseta era rojiblanca, y me dejé la voz animando a un equipo que aunque me haga sufrir, a veces demasiado, es como bien dice Sabina: “Mi manera de vivir”. Desde ese día, y tal y como se vio en el mosaico que se hizo en las gradas, el Atleti le está dando muchas alegrías a mi corazón. Y que siga así… porque aun no estoy preparada para las taquicardias que vivimos la pasada temporada…

Esta semana vuelve la Liga de Campeones, y hasta Rusia llevará el sentimiento colchonero para caldear el ambiente, nunca mejor dicho. No sé si tan siquiera tendrán grados en el termómetro pero eso es lo de menos, lo importante es que vuelvan con la victoria. Así, las sonrisas colchoneras seguirán luciendo en el rostro, una vez más, partido a partido…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Sin Champions pero con coraje y corazón

No pudo ser. Hasta el último momento se luchó por cumplir un sueño, pero todo dependía de la diosa Fortuna, una diosa que ha dejado de lado al Atlético de Madrid. No queda otra que resignarse, pensar que otra vez será porque aunque siga siendo “el pupas” tiene una afición que está dispuesta a entregarse por su equipo pase lo que pase.

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Momentos rojiblancos inolvidables con Rosa Romero

Será difícil olvidar lo que ocurrió anoche, obviamente el resultado dejó a muchos colchoneros con lágrimas en los ojos, con duras imágenes para el recuerdo pero de todo se aprende. Ahora es el momento de sacar esa fortaleza y ese coraje del que tanto presumimos. No voy a negar que el resultado supuso un saber muy amargo pero la vida me enseñó a buscar el lado bueno de las cosas; a quedarme siempre con la parte positiva de las peores situaciones, y sin duda, eso es lo que he hecho. No he cumplido el sueño de ver al Atleti levantar “la Orejona” pero sí he vivido un partido muy especial en compañía de grandes personas. Desde hace años, Rosa y yo soñábamos con ver un partido juntas. Pero la vida no nos había dado la oportunidad de cumplir ese sueño. Anoche acompañada por buenos rojiblancos, Rosa y yo estábamos felices por compartir ese momento. Sin duda, la derrota dolió pero hay algo que borrará de la memoria ese triste recuerdo. Juntas sufrimos, juntas nos abrazamos y juntas seguiremos riendo y compartiendo momentos que son mejor premio que cualquier copa.

La final ya es cosa del pasado, la vida continúa. Ahora es el momento de pensar en el futuro con optimismo. Los colchoneros sabemos reponernos. No hay que olvidar que el Atleti te hace más fuerte. Ya dijo el político argentino, José de San Martín, que “una derrota peleada vale más que una victoria casual”. Y así es, podemos estar orgullosos de nuestros colores, lo que me recuerda a Borges: “Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria”. Sigamos creyendo, porque el Atlético de Madrid es nuestra forma de vida. Y nadie nos la puede cambiar. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

A Milán, a por la primera Champions

Noventa minutos. Una copa. Y alcanzar la gloria. A un día del gran partido, el ambiente no puede ser más emocionante. Ahora, es el momento de darlo todo, no sólo en el terreno de juego sino en las gradas. Y en eso, no es por nada, los colchoneros somos únicos. Hasta llegar a Milán hemos sufrido ante grandes rivales. Con el PSV casi infartamos en los penaltis, el Barça no lo puso fácil y el Bayern impuso su respeto pero el Atleti se deshizo de todos… ¿Alguien duda que no lo hará con el Real Madrid? ¡Venga ya!

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Neptuno espera una marea colchonera

Muchas son las imágenes que circulan por el whatsapp acerca del partido. Sin duda, el cartel de favorito siempre lo llevan los merengues… que se conformen con él porque de San Siro solo se traerán eso para ofrecer a la Cibeles. Neptuno, el rey de los mares, ya tiene preparada toda una marea rojiblanca que inundará las calles de Madrid. Y, cuidado, porque solo saben navegar en ella aquellos que llevan por bandera el coraje y el corazón. Eso es fundamental para creer y soñar con lo que tanto esfuerzo ha costado. La final de la Champions es el broche de oro a un camino bastante complicado, pero por eso, la motivación es aún mayor. El duro trabajo por cumplir los sueños siempre tiene su recompensa. Hoy todavía se puede soñar pero mañana toca pelear, no se puede fallar porque los errores pueden salir muy caros. En la memoria de todos está Lisboa pero Milán permitirá formatear la memoria rojiblanca y escribir en italiano el más glorioso capítulo de su historia.

Precisamente, para hacer historia lo mejor es ganar al eterno rival. Eso es una motivación extra que gusta, y mucho, a los colchoneros. En el terreno de juego estarán los once que decida Simeone, pero millones de rojiblancos apoyarán a los suyos estén donde estén. Las camisetas, las banderas, las bufandas… están más que preparadas. Las gargantas tienen voz de sobra para cantar los goles de los nuestros y cómo no, el corazón está a punto para palpitar al ritmo que el Atleti marque.

Hace dos años, lloré no por la derrota, sino porque estaba a muchos kilómetros de mi auténtica familia colchonera. Un partido de fútbol puede mover muchos sentimientos. Mañana, rodeada de los míos y con la emoción colchonera a flor de piel quiero ir a mi fuente favorita. No es el momento de seguir soñando, es el momento de despertar de un plácido sueño en el que todos hemos creído. Milán se convertirá en el mejor escenario de moda rojiblanca. Porque si hay algo que el Atleti hace bien, es desfilar con orgullo y la cabeza bien alta ante el Real Madrid…

Sufriremos, posiblemente. Ganaremos, seguramente… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¡Aúpa Atleti!

Coraje y corazón y… cardiaca. Pero, sin duda, ha merecido la pena. Con mi fiel compañero de partidos, mi padre, he vivido un encuentro de máxima tensión. La adrenalina estaba a niveles muy altos al igual que las pulsaciones, pero gritar el gol de Saúl ha sido la medicina necesaria para armarme de ese espíritu colchonero que te lleva no solo a creer sino a soñar.

13096345_10153550946636439_7134317585979288356_nPorque los sueños se pueden hacer realidad. Ya he confesado alguna que otra vez que quiero ir a Neptuno, ahora ese momento está más cerca. Es cierto que quedan noventa minutos para estar en la final, pero el Atleti no puede fallar. Su afición se merece la recompensa de una copa. El camino no está siendo fácil, de ahí que el sabor del triunfo sea más dulce. Ser colchonero es sentir tus colores de una manera especial. Muchas veces no puedes explicar lo que las rayas rojiblancas te hacen vivir, pero son esos momentos en los que ratificas que del Atleti se nace. Ya lo dice el himno del centenario: “Qué manera de aguantar, 
qué manera de crecer, 
qué manera de sentir, 
qué manera de soñar, 
qué manera de aprender, 
qué manera de sufrir, 
qué manera de palmar, 
qué manera de vencer, 
qué manera de morir” en definitiva “qué manera de vivir”.

Y viviendo bajo esta filosofía, disfruto del “partido a partido”, vivo el “día a día”. Porque el coraje y el corazón no se quedan solo en la ribera del Manzanares. Ese sentimiento de fortaleza es el motor para alcanzar las metas. Así que tras la victoria ante el Bayern es normal sentir la euforia que estalla después de tanta presión pero, con la misma confianza de hoy, en una semana habrá que poner el broche de oro en Alemania. Lo siento por el Bayern, al que tanto quiero, pero el Atleti quiere estar en Milán. Así que será en el Allianz Arena cuando los colchoneros digamos Auf Wiedersehen! Habrá que ir ensayando la pronunciación, aunque con un K.O seguro que nos entienden… Y es que solo puede quedar uno… y será rojiblanco.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

El Atleti sigue pensando en Milán

Recuerdo el sorteo de los cuartos de final perfectamente. Aquella mañana vi en directo como el azar emparejaba al Atlético de Madrid con el tan “temido” Barcelona. Por un momento, y al igual que muchos, pensé: “que mala suerte” pero en apenas cinco minutos confié en mis colores y dije: “Eso está hecho”. Hablé con mi amiga Rosa y con la lección bien aprendida del “cholismo”, nos llenamos de ilusión y optimismo para apoyar y defender a los nuestros. La Champions tiene deudas pendientes con el Atleti y ya va siendo hora de que las salde…

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Una sonrisa colchonera

Recuerdo, claro está, el partido de ida. Aquel en el que Torres prendió la llama de la ilusión, de los sueños… La eliminatoria iba por el buen camino hasta que llegó el enfado colchonero. Como es normal, costó mantener el tipo, pero los diez que quedaron en el terreno de juego en el Camp Nou dieron una lección de fortaleza, algo de lo que el conjunto culé no puede presumir… Tras el pitido final tuve que aguantar muchos comentarios porque las bocas comienzan a hablar muy pronto… Pero bueno, con el tan sabido coraje y corazón, un colchonero aguanta lo que sea. Eso sí, el futbol da muchas vueltas y aun quedaban noventa minutos para poner a cada uno en su lugar…

Recuerdo, con todo lujo de detalles, la noche de ayer. Miles de gargantas cantando en la ribera del Manzanares y muchas más tarareando ese himno que a más de uno puso los pelos de punta. Todos los rojiblancos estaban concentrados y preparados para ver como los suyos sellaban el pase a la semifinal. Nadie dudaba, todos creíamos que era posible. Y entre sueños, vimos como Griezmann hizo estallar el Vicente Calderón y muchos rincones de toda la geografía. Ese fue el comienzo de una noche épica que ya forma parte de la historia.

Como es natural, la discusión está servida. Nunca llueve a gusto de todos. Pero ese orgullo culé del que muchos presumían salió tocado, porque el tiempo pone a cada uno en su lugar y de momento, el Atleti está entre los cuatro mejores equipos de Europa y el Barcelona es portada de toda la prensa… Eso sí, el titular seguro que no es de su agrado… Donde las dan, las toman…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)