Viernes sin ritmo

jazz

Nos acompañó todo el mes de septiembre pero ha sido cambiar la hoja del calendario, llegar el mes de octubre y los instrumentos enmudecer. Se ha hecho el silencio en el Pati de Les Aules pero el jazz sigue acompañando en su día a día a todos los que pusieron la banda sonora a los viernes de septiembre. Los responsables de que los aficionados a la música nos enamoráramos del jazz tienen nombre y apellido: Celia Mur, Julio Montalvo, Fernando Marco, Luis Llarío, Diego Clanchet, David Philips, Dave Mitchell, Felipe Cucciardi, Ricardo Belda, Lucho Aguilar y Franco Baggiano. Son los culpables de “engancharnos” al mejor vicio de todos: La música.

La guitarra, el contrabajo, la batería, el piano, el trombón, la trompeta y la voz han sido las armas que estos maestros de las notas musicales han empleado para conseguir que les echemos de menos. Hay que reconocer que su talento no ha dejado indiferente a nadie. El público que hasta allí se acercaba sabía que ante sus ojos tendría a grandes profesionales que, amenazara lluvia o no, se iban a dejar el alma en el escenario. Los aplausos que recibieron fue el agradecimiento de un público que se entregó a su música para poner punto y final a una semana de trabajo, y dar la bienvenida, a ritmo de jazz, al fin de semana.

El tiempo pasa muy deprisa, eso a veces es bueno, pero las esperas siempre se hacen largas. Habrá que esperar hasta el año que viene para que el Pati de Les Aules vuelva a sonar. La cuenta atrás ya ha comenzado, ese es el mejor consuelo, porque como dijo el filósofo alemán Nietzsche: “ Sin música la vida sería un error”. ¡Ya queda menos!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

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Después del Calderón…

 

Miles de gargantas estaban preparadas, la letra más que aprendida, no hacía falta director de orquesta, tan sólo los primeros acordes para que el Vicente Calderón se pusiera en pie y cantara a capella el himno de su Atleti. El sentimiento colchonero estaba a flor de piel, y no es para menos, su eterno rival visitaba el feudo rojiblanco.

Comenzó el encuentro como a los colchoneros no nos gusta ver al Atleti. Faltaba pasión, coraje y corazón. Los nervios se apoderaban de unos aficionados que veían como los suyos no entraban en el partido. Ver al Real Madrid tan cómodo en la Ribera del Manzanares hace enfadar, y mucho, a los indios. Con el marcador en contra y habiendo fallado un penalti, fueron los hinchas rojiblancos los que no dejaron de cantar y animar a los suyos. Si bien es cierto, durante los cuarenta y cinco primeros minutos, los de Simeone desquiciaron a más de uno.

IMG_3673Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y como colchonera sé que el Atleti es capaz de todo, así que una cosa tenía clara: Se iba a sufrir. Pues sufriendo como no está escrito comenzó la segunda mitad en la que los rojiblancos salieron a reivindicar que ellos eran los anfitriones. Las gradas se vinieron arriba, sus jugadores necesitaban a su afición y saben que ella nunca les va a fallar. Por eso, el corazón comenzó a latir cada vez más deprisa, para impregnar el tan citado coraje a unos futbolistas que estaban dispuestos a pelear hasta el final.

Y tal fue la reacción colchonera que comenzó a cundir el miedo en los merengues. Su comodidad iba decreciendo, Cristiano ni estaba ni se le esperaba, así que era el momento para las taquicardias atléticas. Era necesario un gol para que el Calderón estallará y así fue. La euforia se adueñó de un estadio que busca el fútbol de emoción. Y con esa emoción, la chulería merengue quedó tocada. Entre gritos de “Atleti, Atleti” los colchoneros despedimos a los nuestros que a punto estuvieron de llevarse la victoria.

Tras los noventa minutos de partido, de camino a casa hago mi balance personal. Del Calderón salí satisfecha, afónica y cardiaca. Hoy más que nunca, por todo esto puedo decir con la cabeza bien alta: “Soy del Atleti”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Al Vicente Calderón…

Después de las malas épocas, sólo pueden venir cosas buenas. Y que mejor momento para olvidar los malos tiempos que el próximo domingo. Será en la Ribera del Manzanares donde el Atleti vuelva a brillar. La mejor motivación es, sin duda, ganar al eterno rival. Es cierto que el Real Madrid llega al derbi en un buen momento, pero habrá que bajarles los humos… ¿No?

atletico_de_madrid_fondos-2688927Los indios responderán a la llamada de Simeone. Con coraje y corazón acudirán al Vicente Calderón para apoyar a los suyos dándolo todo. Ya están preparadas las camisetas, las bufandas, las banderas y lo más importante, el sentimiento rojiblanco ya está a flor de piel. Las últimas derrotas se escriben en pasado, por eso, ya sólo vale mirar al futuro. Hay que creer en uno mismo para alcanzar los sueños. Eso es ley de vida, al igual que hay que luchar para cumplirlos.

Y como sin lucha no hay victoria, habrá que pelear minuto a minuto para conquistar los tres puntos. Unos puntos muy importantes, no sólo para la clasificación, sino para el corazón. En la memoria colchonera están los cuatro goles que recibieron los merengues en su última visita. Eso saca en el rostro las mejores sonrisas rojiblancas. Y dado que es tan bueno sonreír, una victoria el domingo a las ocho y media es la mejor manera de terminar el fin de semana. Y, por supuesto, recibir el lunes con el sabor del triunfo.

Ya queda menos para disfrutar, vibrar y animar a los míos. Hoy más que nunca puedo decir, o mejor dicho, cantar: “Yo me voy al Manzanares, 
al estadio Vicente Calderón, donde acuden a millares, 
los que gustan del fútbol de emoción…” Y con la emoción y espíritu colchonero conduciré unos cuantos kilómetros para gritar a los cuatro vientos “Atleti, Atleti” y ver como a los blancos les sacan los colores. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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