LO SUPERAREMOS

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Mi columna para El Valle de México

Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos que ni nos imaginábamos que podían suceder. Hemos visto muchas películas de plagas y epidemias pero la realidad supera a la ficción. Llevamos más de una semana confinados en nuestras casas, pasando los días lo mejor que podemos mientras por nuestras cabezas rondan numerosas preguntas a las que no somos capaces de dar respuesta. Los españoles estamos obedeciendo las recomendaciones porque en nuestra mano está vencer al coronavirus que tantas vidas se ha llevado, dejando tras de sí miles de historias desgarradoras. La incertidumbre, además, es nuestra peor aliada y más aún cuando los que tienen el poder dan ruedas de prensa sin sentido. La comparecencia del pasado sábado del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue todo un despropósito. Poco me importa que me hable de los servicios de Internet, de la disminución del consumo de queroseno o de otras tantas tonterías si no menciona cómo va a parar la pandemia. No lo dice porque no sabe cómo afrontar todo lo que estamos viviendo. Y además, los periodistas que cubren estas comparecencias tienen que aguantar el filtro que Moncloa les ha puesto llamado Miguel Ángel Oliver. No es justo, pero de momento, es lo que hay. Eso sí cuando superemos esta pandemia habrá que alzar la voz, tomar las calles y poner a cada uno en su sitio porque con la salud no se juega. Ya se ha demostrado que quien ocupa la Moncloa y quienes ocupan los ministerios sí lo han hecho. Las primeras medidas llegaron tarde y mal y ahora es mejor estar serenos, quedarnos en casa y confiar en quienes verdaderamente se están preocupando por nosotros. Aplausos para los equipos sanitarios, el Ejército, la Policía, la Guardia Civil… y todos aquellos que se exponen al virus para que pronto podamos volver a recuperar nuestras vidas.

Unas vidas que se han tenido que adaptar a la fuerza a las circunstancias. Estar en casa las veinticuatro horas puede no ser fácil, pero cada día que pasa es un día menos en esta cuenta atrás que no sabemos cuando acabará. Es una buena época para hacer aquellas cosas para las que nunca tenemos tiempo. Leer, ver una película tras otra o acabar con las temporadas de nuestras series favoritas son opciones que nos distraen pero también, hay que reconocer, que el teléfono echa humo. Muchos mensajes por responder y llamadas infinitas en el tiempo nos acercan a nuestros familiares y amigos. No hay abrazos, ni besos físicos pero sí muchos buenos deseos virtuales. La distancia no impide que los sentimientos se transmitan. Insisto, aprendamos a valorar lo que tenemos. Aprendamos que en un segundo todo puedo cambiar. Aprendamos a vivir sin ponerle peros a la vida. Ahí reside el famoso Carpe Diem. Hace años que la vida me dio una segunda oportunidad. Estuve aislada en la habitación de un hospital, sin abrazos, sin besos y hoy reconozco que aquella lección me enseñó no solo a vivir sino también a valorar, por eso, no perdamos la esperanza, no perdamos la ilusión, porque aunque veamos a los dirigentes políticos vacíos de contenidos, hay quienes se están dejando la piel por nosotros. Ellos son nuestros héroes y nosotros tendremos tiempo para brindar con ellos por la victoria al Covid-19. La vida es dura pero también es bella. Quedémonos con recuerdos de esta situación. Las cicatrices son cosidas con las agujas del tiempo. Y éste dicen que todo lo cura. Esperemos que así sea, nos quedan muchos capítulos por escribir en la historia del mundo y en la vida de cada uno.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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PRINCIPIOS

“Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.” Con esta reflexión de Mathama Gandhi en la cabeza comencé el Día Internacional de la Mujer, sin duda, es el día más reivindicativo de todo el año. Si bien, no tenemos que olvidar que los trescientos sesenta y cinco días restantes las mujeres siguen peleando por la igualdad. Es cierto que desde 1977, año en el que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamara el 8 de marzo como el Día Internacional por los derechos de la Mujer, la situación ha ido evolucionando a mejor, pero todavía hay mucho camino por recorrer. Un camino que no será fácil, pero la defensa por lo que nos corresponde bien se merece ese tesón del que las mujeres podemos presumir. El tiempo pone a cada uno en su sitio y esperemos que más pronto que tarde las reivindicaciones sean cosa del pasado. Ya reflexionaba John F. Kennedy:  “Yo no digo que todos sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades”. Más claro, agua. Por eso, este ocho de marzo afirmo: “Desde niña aprendí a creer en mí. Ahora, soy una mujer que lucha por sus sueños afrontando todas las dificultades, siempre siendo fiel a mis principios. Nadie tiene derecho a subestimarme.” Unas palabras que recoge el periódico El Correo de Burgos.

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Página de El Correo de Burgos. Domingo 8 de marzo.

Mis principios son lo que son y no los cambiaré como dice la frase de Groucho Marx.  Desde niña me inculcaron muchos valores entre los que está la familia. Por eso, como cada temporada, acudí al Wanda Metropolitano a ver al equipo de mi corazón del brazo de mi padre. El Atleti me ha dado muchos momentos inolvidables. Tengo que reconocer que unos son mejores que otros, pero todos forman parte de experiencias vividas. De hecho, después de ver cómo jugó contra el Sevilla, después de pitar al árbitro como si no hubiera un mañana y ver cómo el VAR adquiría todo el protagonismo, anhelo ver a los rojiblancos frente al Liverpool en Anfield. Sólo puede quedar uno y aunque los de Simeone llevan cierta ventaja, nadie se puede confiar ante el equipo que lleva el cartel de favorito. La Champions siempre sorprende y el Atlético de Madrid es un equipo impredecible. Once serán los elegidos por Simeone, pero convocada está toda la familia rojiblanca. Por eso, y ahora sí, con el corazón en un puño afrontaré como una hincha más una eliminatoria con sabor a final. Estar en el próximo sorteo es el objetivo y para ello, habrá que sufrir, habrá que gritar, habrá que cerrar los ojos, habrá que animar, habrá que cantar y habrá que creer en los nuestros. Lo decía Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”… Ahí lo dejo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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CIFRAS

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Mi columna para El Valle de México

Últimamente todo son datos. Han protagonizado nuestro día a día y aunque marzo esté recién estrenado la actualidad manda y el coronavirus también. “¡Qué no cunda el pánico!” es la frase más repetida entre los profesionales, pero de poco ha servido esta expresión para frenar a una sociedad que ha arrasado con todas las mascarillas y que si por ella fuera, se pondría en cuarentena por si acaso. Las cifras han llevado al alarmismo. Unas cifras que si son analizadas y explicadas con coherencia y sensatez calmarían a más de uno. Poco han ayudado los medios de comunicación al respecto, pero bueno. Ya es tarde para revocar la situación en la que nos encontramos. Coherencia, prudencia y sobre todo, sentido común es lo que debe reinar ante la situación en la que nos encontramos. Es cierto que más vale prevenir que curar, pero tomando las precauciones recomendadas es posible que no sea necesario, por ejemplo, hacer acopio de mascarillas. No olvidemos que éstas sí son más que necesarias en muchos pacientes. Seamos conscientes de ello, seamos sensatos. Las cifras no mienten, las personas sí.

El virus ha traspasado fronteras. Ha llegado a  Europa, mayoritariamente al norte de Italia y España no se iba a librar. Las personas que han dado positivo afrontan el virus bajo la supervisión de los magníficos profesionales que hay en nuestro país. No me cuesta reconocer que tenemos un buen sistema sanitario y en él hay excelentes médicos, enfermeras, auxiliares… que conseguirán acabar con la enfermedad siguiendo los protocolos establecidos. Dicen que es como si fuera una gripe, pues ésta también tiene un historial de cifras que si lo conociéramos año tras año, también nos alarmaría. En fin, confiemos en que la situación comience a remitir, que los contagios comiencen a descender y la “normalidad” regrese lo antes posible. Ahora son las alergias las que reclaman su protagonismo, la primavera se acerca y con ella, además del buen tiempo, el aumento de las horas de sol, las Fallas y el polen… Esperemos que el coronavirus no se alíe con ella. Eso sí, el virus ha trastocado no solo la rutina sino que ya ha dejado rastro en el turismo, la economía y pone en jaque a muchos sectores…

Sectores que se han ido adaptando a las circunstancias que el coronavirus ha ido provocando. Se canceló el Mobile de Barcelona, los Juegos Olímpicos están en duda y el mundo del deporte mira de reojo la expansión del virus. Solo hay que ver cómo actuaron los equipos que viajaron la semana pasada en la Champions a zonas “de riesgo”. De momento, el deporte rey no se ha plegado al coronavirus. Y en España, solo el clásico podía hacerle sombra al virus. El Real MadridBarça en el Santiago Bernabéu llega en el momento oportuno. Sendos equipos dejaron una imagen decepcionante en sus citas europeas. El gato al agua se lo llevaron los de Zidane que además de sumar tres puntos, se han puesto líderes en la Liga.

Todo son cifras. La vida está llena de matemáticas, y aun siendo de letras éstas me acompañan, me alarman, me dan tranquilidad, me dan alegrías, me dan disgustos… y es que nunca olvidaré a S. Gudder: “la esencia de las matemáticas no es hacer las cosas simples complicadas, sino las complicadas simples”. Dejemos de especular, y veamos la realidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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CARNAVAL, CARNAVAL

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Mi columna para El Valle de México

Ya se acaba el mes más corto del año y eso que éste tiene veintinueve días. Para unos, los bisiestos son años de suerte, en cambio, para los más supersticiosos no tanto. Lo que está claro es que cada cuatro años hay quien puede celebrar su cumpleaños u otros aniversarios en su fecha. Se acerca marzo y con él la primavera, aunque no nos podemos quejar del tiempo porque hemos disfrutado de una semana excepcional. Prueba de ello es que los parques se han colmado de gente, las terrazas se han llenado hasta la bandera y las ganas de disfrutar estaban y están a flor de piel. Lo mismo se puede decir de las ganas de fiesta. El Carnaval ha inundado las calles. No hay edad para disfrazarse, de hecho, se podían ver las versiones adultas e infantiles de los súper héroes de Marvel, de los personajes de actualidad… y todo tipo de parodia llevada a la calle entre risas y algarabía. Famosas son las chirigotas de Cádiz, los Carnavales de las Islas Canarias… pero cualquier ciudad española es buena para festejar a Don Carnal. Eso sí, todo lo bueno llega a su fin, y muchos enterrarán a la sardina con las “consecuencias” de los días precedentes. Es lo que pasa cuando Don Carnal y Doña Cuaresma se ven las caras. El único consuelo es pensar que los carnavales del 2021 están más cerca…

Cara a cara, sin disfraces ni máscaras, se encontraron en el Metropolitano, el Liverpool y el Atlético de Madrid. La fiesta de la Champions no defraudó. Era el primer partido, pero tras el resultado hay ganas de ver la vuelta en Anfield. Los de Simeone hicieron un encuentro excepcional. Los colchoneros estaban ilusionados y los suyos respondieron acorde a las circunstancias. Perplejos se quedaron los que dudaban del Atleti, ya que el cartel de favoritos lo llevaban, y lo siguen llevando, los de Kloop. En fin, anhelamos que llegue el once de marzo para sellar el pase a cuartos. No será fácil, pero con la actitud del pasado martes todo se puede lograr. Los rojiblancos nunca dejan de creer y ahora más que nunca, necesitan a su afición y ésta está preparada para afrontar, en la distancia mayoritariamente, noventa minutos de emoción y, por supuesto, de sufrimiento. Pero a esto, los colchoneros de corazón ya estamos acostumbrados.

Lo del Atleti en la Champions ya forma parte de la historia, pero lo que hagan el Barça y el Real Madrid esta semana está por ver. Hoy serán los de Quique Setién los que busquen encarrilar los octavos ante el Nápoles. Acuden siendo líderes y con el recuerdo de su última victoria en la Liga en la que Messi anotó cuatro goles. Pero la Champions es la Champions y el juego de los blaugranas está en entredicho, o dadas las fechas, está algo enmascarado. Por su parte, el Real Madrid también tiene una cita con el Manchester City en el Santiago Bernabéu. Su casa tiene que ser su mejor fortín para encauzar la eliminatoria ante el equipo de Guardiola. El morbo está asegurado y los de Zidane tienen que mejorar la imagen que dejaron ante la derrota con el Levante, no vaya a ser que “la sardina se entierre allí”… La Liga de Campeones siempre deja sorpresas y para evitarlas hay que quitarse las máscaras y evitar que Doña Cuaresma gane y arranque con una derrota…

Eso sí, y más allá del fútbol, no hay que olvidar que “La vida es un Carnaval” como cantaba Celia Cruz.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9904/carnaval-carnaval

EL DERBI Y LAS FECHAS

Un partido más, tres puntos menos. Es el balance más simple que dejó el pasado sábado el derbi madrileño. El Atlético de Madrid comenzó con buen pie, hasta generó ocasiones de gol en la primera mitad, pero los rojiblancos se diluyeron en los últimos cuarenta y cinco minutos. Además, el gol de Benzema cayó como un jarro de agua fría. Es cierto que el Real Madrid tampoco brilló, pero en cuanto tiene ocasión el balón entra entre los tres palos. Y no se me olvida el penalti no pitado que nunca falla en esta cita futbolística… En fin, es la realidad que hay, el Atleti tiene un problema y se aleja de Europa. Mucho tienen que mejorar si quieren tener plaza europea la próxima temporada… ¡A ver si reaccionan!

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Luciendo el dorsal más especial para mí. El dorsal de Aún tengo la vida

Los que me conocen saben que mi corazón es rojiblanco, que nunca dejo de creer en los míos y a pesar de que el partido de ayer no era un partido cualquiera mi mente no estaba en el Santiago Bernabéu. Por mi cabeza se sucedían una serie de recuerdos que vuelven a mí cada año por estas fechas. Son recuerdos duros, de esos que no se olvidan ni con un derbi madrileño. Hay cosas más importantes que tu equipo gane o pierda. De ahí, que los que me escribieron un mensaje el pasado sábado no obtuvieran la respuesta que esperaban. Hace unos años, en estos días recibí la peor noticia que me han dado nunca. Fue un diagnóstico que, sin duda, dio un giro a mi vida de trescientos sesenta grados. Por eso, aunque mi corazón colchonero siempre late por mis colores, el sábado lo hacía para recordarme todo lo que he vivido. Todas las batallas que fui ganando día a día sin un guion establecido. Me emociona pensar que de todo aquello me quedan recuerdos muy duros que no podré olvidar, pero también en mí hay cicatrices que por mucho que tiren me llenan de fuerza, de vida y, sobre todo, me animan a seguir luchando por los sueños que tengo pendientes. Estas marcas grabadas en mi piel me invitan a disfrutar de quienes me rodean, a no malgastar mi tiempo en tonterías y a sonreír porque cada día es un regalo. Y no solo para mí por haber superado una leucemia, sino para todos. No lo olvidéis nunca.

Y dicho esto, a pesar de que me digan que no mire al pasado, hay días que es inevitable. Soy fuerte pero no soy de piedra. Eso sí, creedme que cuando miro para atrás no me vengo abajo. A veces, ver el pasado te da más fuerza para afrontar el presente y vivirlo sin cuestionar cómo será el futuro. Por eso, este derbi ha pasado sin pena ni gloria. Por supuesto, que me hubiese gustado ver triunfar a los míos. Eso sí, no estaba yo para dar muchos ánimos, pero estoy convencida de que el Atleti se cae y se levanta. Ya lo ha hecho y no dudo que lo volverá a hacer. A mí me pasó lo mismo. Todo mi mundo se vino abajo y, poco a poco, con mucho sacrificio, mucho trabajo, mucha perseverancia y mucha fuerza fui recomponiendo mi vida y volví a tomar sus riendas. Ésas que la leucemia me había arrebatado.

Hoy escribo con el corazón, no sé si colchonero o no. Al menos, muchos comprenderán por qué se quedaron con las ganas de hablar conmigo sobre el post partido. Mi coraje y mi corazón estaban recordando “otra liga”, la liga de la vida. La liga en la que fui sumando puntos superando los ciclos de quimio y la gané el día que me hicieron el trasplante de médula.

Y dicho esto, y superados estos días. Pensemos ya en el próximo partido. Vuelvo a ser la Jimena de siempre que se pone su bufanda para disfrutar de su Atleti gane o pierda… Pero como pierdan el próximo partido se enteran… porque Aún tengo la vida.

 

REENCUENTROS

“No hay mal que por bien no venga” dice el refranero español. Todavía no había superado la eliminación del Atlético de Madrid de la Copa del Rey cuando, de repente, el móvil se iluminó dejándome un mensaje de lo más inesperado. La vida es caprichosa y cuando menos te lo esperas sabe cómo sacarte una sonrisa. El fútbol da alegrías, decepciones, disgustos, momentos únicos y grandes amigos. Precisamente, no estaba en mis planes encontrarme en Madrid a una persona a la que hacía años que no veía, pero a la que puedo etiquetar como “amigo de verdad”. Fue en México donde nos conocimos, él sabe mucho de fútbol y, dadas las circunstancias, fue con él con quien valoré la situación de mi Atleti, con quien recordé a mi México lindo y querido, y con quién disfruté de un café cargado de sueños e ilusiones. Él es Hernan Cristante.

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Con Hernan Cristante en Madrid

Pues bien, “platicando” un español muy mexicanizado, asumimos que sin goles es difícil ganar en el deporte rey. Hernan se dedicó muchos años a proteger la portería y sabe lo importante que está siendo Oblak en esta temporada. Sólo hay que ver en cuántos partidos ha sido protagonista el esloveno. Que el Atleti está en crisis es obvio, esperemos que la sequía de goles acabe pronto y los refuerzos no tarden en llegar. Simeone no duda nunca en asumir su cumpla, pero no toda es de él. En eso coincido con Hernan. El trabajo en el terreno de juego no siempre es el que la afición quiere ver, pero aún así, la suerte también se podía vestir de rojiblanca… Los colchoneros quieren, además de sufrir, ver como su Atleti no da tregua a sus rivales. Tras la derrota en la Copa, se inauguró en el Metropolitano la segunda vuelta de la Liga. Se median al colista, el Leganés de Aguirre. El mexicano se reencontró con la que había sido su afición y ésta no dudó en saludarlo. ¡Cuántos momentos nos dio Aguirre! … ¡Qué recuerdos! Era un buen partido para encontrarse con el gol, algo que no sucedió. El marcador, de hecho, ni se movió y sumando un punto no se llega muy lejos. El Atleti es el rey de los empates y este año no ha empezado con buen pie que digamos…

Pero los colchoneros de corazón, los que tenemos ese sentimiento especial, los que conocemos cómo es nuestro equipo sabemos que todo puede pasar. Aprendimos de Simeone a vivir la pasión “partido a partido”, a “nunca dejar de creer” y, con eso, y con el coraje y corazón por bandera nos mediremos el próximo sábado al eterno rival. Hay que ir al Santiago Bernabéu dejando atrás el pasado. Siendo conscientes de que es el mejor escenario para reencontrarse con el gol. La afición quiere gritar esa palabra a los cuatro vientos y hacerlo en Concha Espina sería la mejor manera de recargar la euforia colchonera y compensar esta mala racha. Obviamente, los de Zidane no lo van a poner fácil, pero el Atleti ha demostrado a lo largo de su historia que se cae y se levanta, así que creamos en los de Simeone. Ya dijo en su día: “Si se cree y se trabaja, se puede, así que arriba todos”. Por eso, en este importante partido hay que saltar al terreno de juego para dejarse la piel. La victoria puede costar sangre, sudor y lágrimas, pero la satisfacción de los tres puntos bien lo merece. Es ahora o nunca. Y la afición os suele cantar… “Ahora Atleti, ahora…”

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Enlace en El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/9118/reencuentros

 

INVIERNO COLCHONERO

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Mi columna para El Valle de México

¡Qué frío! Es la expresión más repetida estos días en toda la Península. Estamos en invierno y éste ha llegado ahora en su plenitud. Hay alertas por nevadas, lluvias, fuertes vientos y descenso de las temperaturas en todo el país. No es algo sorprendente, dada la época en la que estamos, pero sí nos cuesta adaptarnos a los cambios bruscos. Eso por no decir que nos encanta quejarnos por cualquier cosa. Es lo que hay.

Y lo que hay en la afición rojiblanca es una sensación escalofriante porque el Atlético de Madrid no ha empezado el año con muy buen pie que digamos. La derrota en la final de la Supercopa y la que cosecharon los de Simeone el pasado sábado han hecho crecer los rumores acerca de los refuerzos que necesitan los rojiblancos en el mercado de invierno. Ésta es una cuestión, aunque otros el punto de mira no lo ponen en los que vendrán, sino en los que saltan cada jornada al terreno de juego. ¿Dónde está el coraje y corazón que abandera a estos colores? Es una pregunta al aire que más de un colchonero me ha hecho llegar. El ansia de victoria tiene que estar ahí pero éste necesita de una motivación que tiene que mejorar, nunca mejor dicho, partido a partido.

Con la vista puesta en el próximo encuentro están ya los colchoneros. Vuelve la Copa del Rey y todo se decide en noventa minutos. Solo puede quedar uno y aunque su rival, la Cultural Leonesa, está en Segunda División B quiere dar la sorpresa. Una sorpresa que sería de muy mal gusto, todo hay que decirlo. Hasta Castilla y León también viajará el Real Madrid para medirse al Unionistas de Salamanca. Si algo está claro, a día de hoy, es que sendos equipos tienen que ir bien abrigados porque el frío se acentúa especialmente en tierras castellano-leonesas. Y lo digo por experiencia porque nací en Burgos, bonita ciudad, por cierto.

Y hablando de certezas, y mientras esperamos el regreso de la Champions, la Liga se le pone muy cuesta arriba al Atleti. Entre los sucesivos empates de la primera vuelta y la pérdida de puntos con la que ha arrancado la segunda, las sumas de puntos no dan el número que los colchoneros querrían ver en la tabla… Pero bueno, el Atleti es así y nunca deja de creer. Algo que su afición tiene muy claro y por eso, porque el Atleti es diferente, de la noche a la mañana todo puede cambiar. Seamos optimistas, queda mucha competición por delante y en el futbol no hay un guion preestablecido. Veremos que nos depara el futuro, se acerca el derbi madrileño y al Bernabéu hay que llegar en plena forma. Sea como sea, y por si se les ha olvidado, es el momento de recordar al gran Luis Aragonés: “Ganar, ganar, ganar y volver ganar”. Que se graben eso a fuego en la mente porque ahí reside el éxito. Ya lo dice el himno: “Jugando, ganando, peleas como el mejor, porque siempre la afición, se estremece con pasión, cuando quedas entre todos campeón…” Y la mejor afición se merece ver al mejor Atleti.

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MÚSICA, MÚSICA Y MÁS MÚSICA

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Mi columna para El Valle de México

“Voy a pasármelo bien”. Ésta era la premisa que tenía para arrancar el fin de semana, dejando atrás, por ejemplo, la resaca electoral. Este fin de semana había que dejar de lado la política, el fútbol y la actualidad en general. Es bueno huir de la realidad y olvidarse por unas horas de los pactos políticos, los resultados de los partidos clasificatorios y todo eso que llena nuestra rutina. Permitidme que en esta ocasión me deje llevar por la música. Esa música que ha crecido conmigo, que me llena de recuerdos y que está muy alejada del reggaetón que lo ha inundado todo.

Obviamente, mi premisa no es mía, es todo un clásico de los Hombres G. Lo único que yo puedo aportar es la actitud, porque con ésta acudí al concierto que David Summers y compañía ofrecieron en el Wizink Center de Madrid. Allí con un público entregado presentaron su último trabajo: Resurrección. Nos pidieron que Confiáramos en ellos y, por eso, Desde el minuto uno el público se entregó a los Hombres G. Eso sí, como era de esperar, Resurrección quedó eclipsado, sin duda, por los temas que hicieron vibrar a las miles de personas que allí nos encontrábamos. Nos sentíamos bien. Ellos notaron que queríamos cantar, por eso, no dudaron en pedirnos que Nos soltáramos el pelo y Visitáramos su bar para darlo todo al ritmo que nos iban marcando. Eso sí, tenían claro que algún Chico tenía que cuidarse, pero esa lección ya estaba bien aprendida sabiendo que desde hace años Marta tiene un marcapasos. Sinceramente, no nos llevaron a Venezia pero nos dejaron Temblando solo con Un par de palabras. Saben que el cariño es mutuo y por eso, después de dos horas largas la gente quería más. Es lo que tiene la música… O como decía Tolstoi: “La música es la taquigrafía de la emoción”.

Pues con esa emoción, esa resaca de sentimientos y adrenalina se puede asegurar que hay verdaderos “Locos por la música” como los que estábamos el sábado en el antiguo Palacio de los Deportes. Me considero una de ellas. Y sí, este fin de semana no he salido de allí. Es cierto que ésta me acompaña en mi día a día. Sin duda, cada momento tiene su propia banda sonora. Por ejemplo, los Noventa fueron especiales. Y quien diga lo contrario se… Ahí lo dejo… Si Venezia era la propuesta de Hombres G, Ciencias Naturales, a todo ritmo, nos embarcaron, con permiso de  Mecano, en un Barco a Venus. A Venus no fuimos, pero con ellos la noche arrancó a toda velocidad, la música no paraba y los artistas fueron sacando muchos recuerdos a los asistentes. Algunos se encontraron con Un pingüino en el ascensor, por ejemplo y otros necesitaron Guaraná para aguantar las cuatro tras horas de concierto. Menos mal que lo cerró Seguridad Social… Así que todos tranquilos.

En definitiva, la música es un arte que nunca pasa de moda. Es un idioma universal capaz de ponerte la carne de gallina con escuchar tan solo unos acordes. Conocida es la frase que dice: “Cuando estás feliz disfrutas de la música, pero cuando estás triste entiendes la letra”. Por eso, y dado que ayer estuve escuchando y cantando con Diego Torres cierro este paréntesis, que he hecho en la actualidad, con mi banda sonora favorita. Siempre con el Color Esperanza por bandera viajaré por la vida sin prisa pero sin pausa, porque si hay algo que no puedo olvidar es que Aún tengo la vida.

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VA TODO AL GANADOR

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Mi columna para El Valle de México

Estamos en campaña, pero eso ya no es novedad en España. Desde las últimas elecciones generales han pasado solo seis meses. En abril se votó pero de poco ha servido el resultado de las urnas. Pedro Sánchez no tenía intención de formar Gobierno y dejó pasar el tiempo haciendo un paripé que, poco a poco, se convirtió en el prolegómeno de la situación en la que nos encontramos hoy en día. Menos mal que esta campaña solo durará ocho días porque los españoles estamos cansados de promesas, estamos cansados de ir a votar. Es más, hay tal hartazgo que la palabra abstención pone los pelos de punta a más de un candidato a la presidencia del Gobierno. Movilizar a la ciudadanía es su objetivo y para ello, han tenido una oportunidad de oro con el único debate electoral a cinco que se celebró anoche.

Tres horas cara a cara dan para mucho. Salir victorioso es el mejor premio que se pueden llevar porque así acapararán los titulares de prensa. Es cierto, que es más importante movilizar a los indecisos ya que de ellos depende, en gran parte, quién de los cinco candidatos se llevará, por fin, el gato al agua. Aún así, lo que esperamos los españoles es que el próximo domingo sea el principio de una legislatura de cuatro años. Las urnas obligarán a los candidatos a negociar y a hacer pactos. Les guste o no tendrán que hacerlos porque no se entendería otra convocatoria electoral. Tal es la situación que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera ha prometido formar gobierno en un mes. Urge en España un gobierno con capacidad plena para tomar decisiones, porque si no las consecuencias las pagaremos todos y es cierto que unos las notaremos más que otros. Es el momento de apostar o mejor dicho, de votar por quien se haya llevado nuestra confianza. Eso sí, gane o pierda tendrá que seguir comprometido para no decepcionar a su electorado, porque “cuando alguien te da su confianza siempre te quedas en deuda con él” como decía Truman Capote.

También fue Capote quien escribió A sangre fría, una obra magistral que pasó por mis manos hace tiempo, pero que hoy me recuerda que es, precisamente, sangre fría lo que necesitan las aficiones del Barça, Real Madrid y Atlético de Madrid a la hora de hablar de sus equipos. No pasan por su mejor época y es muy fácil empezar a criticar sin piedad. No hablaré de los dos primeros pero sí del Atleti de Simeone. Nunca había hecho tan pocos goles, de hecho, se ha convertido en el rey de los empates. Al “partido a partido” le ha unido el “punto a punto” y así es muy complicado llegar a la cabeza de la tabla. Es tiempo de motivarse porque dicen que ilusionados ya están. Esperemos que reaccionen pronto porque las jornadas pasan y los puntos perdidos no vuelven. En Sevilla estuvieron cerca de la victoria. Quizás un poco más de sangre fría hubiera necesitado Costa para anotar el penalti, pero en el fondo dejaron buenas sensaciones. Por eso, confiemos en ellos, el cambio está cerca y las victorias también.

Se avecina una semana intensa política y “colchoneramente” hablando. Los de Simeone pueden enamorar a los suyos ganando en la Champions y en la Liga. Y los políticos, se lo juegan todo en una jornada: La del domingo. En definitiva, y como cantaba ABBA, “Va todo al ganador”.

 

 

 

DÍA DE MUERTOS

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Mi columna para El Valle de México

Con la hora ya cambiada es tiempo de cumplir con las tradiciones. Es la época de honrar a los muertos. Cada uno tiene sus costumbres. Nunca olvidaré cómo festejan en México a los seres queridos que ya no están. Es algo digno de ver y por supuesto, coincido con la Unesco en que declarara esta fiesta como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. De hecho, la define como “el encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados que desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad.” La familia es importante, de hecho, por mucho que pase el tiempo las ausencias siempre se notan. Aún así, nos quedan las experiencias vividas y los recuerdos que siempre permanecerán en nosotros. Pero no es momento de ponerse melancólicos. Llenemos nuestro entorno con la flor de Cempasúchitl y tiñámoslo de naranja. Allá comerán el tradicional pan de muerto. Un dulce que reconozco que me gusta mucho. Desde hace cinco años forma parte de mis tradiciones por la festividad de Todos los Santos aunque no pueden faltar los típicos buñuelos y huesos de santo españoles.

Dicen que a nadie le amarga un buen dulce, y quizás, por eso, en estos días en los que extrañas a los que no están, sea bueno aliarse con ellos. Recuerdo como año tras año, era mi abuela la que venía a casa con una bandejita de huesos de santo. Confieso que estos no me gustan mucho, pero solo por ver su ilusión merecía la pena hincarle el diente a alguno de ellos. Eso sí, tenía que estar relleno de chocolate. Siempre me han agradado más los buñuelos. Quizás, no sean tan empalagosos y aunque me guste demasiado el chocolate no soy golosa. Eso sí, siempre cumplo con las tradiciones. La foto de mi abuela ya está en el altar junto con la de mis abuelos. Recuerdo cómo en la película de Coco nos enseñan a no olvidar. Eso es complicado cuando de ellos has aprendido mucho y sobre todo, cuando has crecido agarrada de su mano. No negaré que los echo de menos porque caería en una contradicción. No hay día que alguno de ellos venga a mi mente ya que sin ellos no sería, en parte, la persona que soy hoy en día. Por eso, aunque estoy a nueve mil kilómetros de distancia de México, quiero festejar el Día de Muertos como manda su tradición. Nunca me gustó Halloween a pesar de que viví uno al más puro estilo americano. Prefiero celebrar recuerdos, enseñanzas, experiencias… Decía Cicerón que la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.

Y mientras vivo y celebro cada día como se merece, hoy me toca ponerme el delantal coger la harina, el azúcar, la manquilla y demás ingredientes para dar forma y cocinar el tradicional pan de muerto. Ahora bien, esto solo lo hago una vez año porque la cocina no es lo mío. Aún así, no hace falta que sea noviembre para echar de menos a los que no están y llenar los cementerios de flores. Si bien es cierto, es ahí dónde nuestra nostalgia se apodera de nosotros. “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd” como escribió el historiador francés  Lamartine, pero la vida está para festejarla y, por supuesto, para dejar huella. Por eso, es tiempo de mirar al pasado, pero también es tiempo de pensar en el futuro.