Aguacates

Se habla mucho de sus propiedades porque es rico en vitamina E y C. Además posee numerosos minerales como calcio, hierro, fósforo, magnesio o cinc. Pero yo no he venido a aquí hablar de esta fruta o verdura como todos la conocemos. Confieso que soy fan de los aguacates pero desde que pasé por el teatro Príncipe Gran Vía me enamoré aún más de ellos. Desde que se levanta el telón, la obra de Tirso Calero, te descubre que los aguacates, además, te sacan una sonrisa. En su etiqueta lo dicen todo: “Porque la vida solo se vive una vez”.

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Aguacates de Tirso Calero dirigida por Jose Saiz

Y con ese lema y un elenco de actores espectacular arranca una obra de teatro que te enseña a valorar el presente, mostrando la realidad en la que vivimos y manifestando que los problemas no lo son tanto. La actitud ante la vida depende de cada uno de nosotros. De ahí que cada personaje tenga sus peculiaridades. Lucía Ramos, Silvia, borda el papel de una joven que con tan solo dieciocho años aspira a experimentar todo en la vida. Esas ganas las transmite con tanta pasión que más de una recordará cómo fue su mayoría de edad. Su padre, Marcelino, lo interpreta Jesús Cabrero. Su mentalidad conservadora contrasta con la de su mejor amigo, Toni, Juanjo Artero, un aventurero. Dos formas de vivir pero ninguno puede hacer reproches al otro, ahí te enseñan que la vida la escribe cada uno como quiere, asumiendo sus errores pero dándose cuenta de que lo único importante es disfrutar que para eso hemos venido. Esa, sin duda, es la filosofía de Rabo, Ricardo Saiz. Su camino ha sido muy diferente al de todos ellos, por eso, la conjunción de los cuatro hace que los diferentes puntos de vista se conviertan en la combinación perfecta para aprender a valorar. Todo ello, eso si, riendo a carcajada limpia porque el público no puede parar.

Aguacates no te deja indiferente. Tiene mucho mensaje. Merece la pena adentrarse en el viaje de vacaciones de estos personajes porque su talento consigue no solo meterte en la historia sino hacerte pensar. Es cierto que la vida solo se vive una vez, pero cuando te da una segunda oportunidad como es mi caso, aprendes a relativizar lo que crees que son problemas. Salí del teatro con la sonrisa puesta, con las ganas de vivir recargadas porque al Aún tengo la vida le puse como guarnición Aguacates.

Jimena Bañuelos (14ximenabs)

Alberto Bañuelos, susurrador de piedras

“Vemos desde lo que sabemos, comprendemos desde lo que sabemos, creamos desde lo que sabemos… no es que tenga memoria sino que soy mi memoria”. Y precisamente, la mía hoy me recuerda que no es un día cualquiera. Es una fecha señalada en el calendario y eso es porque “lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” como dijo Lincoln y eso Alberto Bañuelos lo sabe muy bien.

Su filosofía de vida es, sin duda, aprovecharla al máximo. Su pasión está clara y así lo demuestra la infinidad de esculturas que llevan su firma porque cada una tiene su nombre. Él mejor que nadie sabe cuál es la liturgia de las piedras porque son ellas, cuando están a solas, las que le susurran en qué se van a convertir. Tienen alma y un maestro que las entiende. Yo de piedras no sé mucho, no nos vamos a engañar y de dibujo mejor ni hablamos. Lo mío son las letras y tú lo sabes. Así que a solas, acompañada por el folio en blanco, he plasmado con el mismo sentimiento con el que tú creas, este homenaje que bien te mereces.

Alberto Bañuelos

Alberto Bañuelos buscando el alma a su próxima creación

Eres padre, tío, sobrino, primo y no desde hace mucho, abuelo. Eso me reconocerás que es un plus a la sabiduría porque las lecciones que dan los abuelos son difíciles de olvidar, y a pesar de que hoy hay una vela más en tu tarta, sigues teniendo en tu interior ese niño rebelde que tenía muy clara su vocación y que luchó por cumplirla contra viento y marea. Eso sí, como bien sabemos, detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer; y la tuya se llama Esther. Y es, sin duda, tu compañera infatigable de batallas.

Aunque naciste en Burgos has recorrido mundo, en eso nos parecemos. Además, compartimos que tenemos el pasaporte sellado por México. Un país donde has expuesto en numerosas ocasiones. Tus esculturas me encantan, no las voy a citar porque no acabaría nunca,  pero sí me permito decirte que La herida es una de mis favoritas. Es tan grande como tú porque a las buenas personas se las coge cariño muy pronto. Sé que eres muy inteligente y que te apasiona el vino tanto como tu trabajo, a veces dudo de si sabes lo que es el tiempo libre, pero entiendo que cuando te gusta lo que haces tu trabajo no es trabajo y tu mente siempre está creando.

Y dicho esto, nadie es perfecto. Compartimos la afición por el deporte. Lo practicamos porque es una recarga de energía pero tú mayor error es ser merengue. Ahí me fallas, querido Alberto, pero lo asumo porque tenemos pendiente una cita en el Metropolitano. Ahí verás por qué soy del Atleti y tus dudas serán resueltas. Aún así, como buen artista que eres sabrás que en la imperfección está la belleza… Te deseo un excelente día y me ofrezco a ayudarte en tu próxima escultura.  Eso sí, que sepas de ante mano, que yo veo una piedra y me susurra el himno del Atleti. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Sergio Dalma, el protagonista del día de la madre

Era el día de la madre y solo podía ir con ella al concierto de Sergio Dalma. Es evidente que somos de generaciones distintas pero siendo yo pequeña ella me adentró en los clásicos de la música italiana. Fueron la banda sonora en mi casa,  en muchos viajes en coche… en mucho momentos de mi niñez y ahora, gracias a ella y a Dalma he vivido un concierto de esos que marcan en la memoria momentos especiales. Y es que Sergio Dalma tiene razón al asegurar que “el término clásico es sinónimo de música perdurable”. Porque lo que se vivió ayer en el Teatro Circo Price de Madrid será difícil de olvidar.

Sergio Dalma en el Teatro Price de Madrid, presentando Vía Dalma III

No habían sonado los primeros acordes y ya nos anunciaron que era una noche dedicada al amor. Estaba claro que no iban a faltar las baladas pero en Vía Dalma hay de todo y el público estaba dispuesto a entregarse a cada tema del repertorio. Y qué mejor forma de arrancar la noche que con Toda la Vida, el mismo tiempo que tus fans llevan tarareando todas tus canciones. Solo tú sabías como enamorar al público desde que se encendieron las luces. Los fans tienen más que claro que Este amor no se toca porque por mucho reggaeton que se escuche en las radios han llenado el Price tres noches por ti. Así que no digas: Necesito un amigo porque los hechos demuestran que personas como tú se hacen querer. Eso sí, no solo las de la primera fila sintieron el Mía como algo suyo, doy fe de que hasta las que estaban más alejadas aceleraron sus palpitaciones.  hiciste estallar de euforia a un público que no necesitaba saber italiano para tararear el mítico Volare al compás que ibas marcando. No dudo que serás un Trotamundos, como yo, pero de El Mundo se aprende mucho y la vida se llena de experiencias.

Será porque te amo era el único tema que me sabía en italiano y no por casualidad. Ya se encargó mi primera profesora de esta lengua de que me la aprendiera pero gracias a ti, ya la puedo hacer bilingüe. Mi madre disfrutó desde el primer momento, sintió lo mismo que Dalma al cantar uno de sus temas favoritos, Amores. Los pelos de punta se nos pusieron al escuchar el fabuloso Solo para ti, y eso que ya habíamos gritado Te Amo tal y como lo hacía Chenoa. Eso sí, el público algo más desafinado pero eso era lo de menos. Ya que si lo de cantar no era lo nuestro al menos pudimos Bailar Pegados.

Los bises tuvieron nombre de mujer, había muchas Galileas, que No te pedían la luna sino simplemente echaban de menos su canción. Sin duda, fue el mejor broche final. Nos hizo saltar y aplaudir como nunca. Después de dos horas de concierto, apenas sin voz, reconozco que A buena hora decidí festejar el día de la madre con ella y contigo. Fue una noche especial entre una hija que solo quería ver disfrutar a su madre. Por eso, puedo asegurar que salimos del Price en la Gloria.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Aún tengo la vida

No ha sido por pereza, ni mucho menos por falta de ideas o de temas. Ha sido por cumplir un sueño y ese es el mejor motivo que puedo tener para defender mi ausencia durante tanto tiempo. Está claro que el hecho de poder hacer realidad los sueños es lo que hace que la vida sea interesante, y teniendo esto tan claro todo está justificado.

Era algo que me rondaba por la cabeza desde hace doce años y a pesar de que siempre estaba en mi lista de los propósitos de Año Nuevo nunca llegaba a cumplirlo. No sé por qué pero nunca tenía tiempo para ello. Hoy, conozco muy bien el motivo de tanta justificación y entiendo por qué sentí que ahora era el momento de hacerlo. Dicen que el tiempo cura las heridas, me pueden quedar cicatrices pero lo que seguro ha cambiado ha sido la perspectiva de las cosas y sólo por eso, en mi estómago tenía un hormigueo que decía que era ahora o nunca. La vida es caprichosa y sabe cómo mostrar el camino a seguir. Decidí que no iba a continuar poniendo excusas y acepté sentarme frente a la hoja en blanco. Ésta ahora no me daba miedo porque sabía que lo que iba a contar, iba a hacer que me tiraran las cicatrices de la etapa que marcó un antes y un después en mí. Así que con la valentía que me caracteriza, página a página, decidí teclear la historia que envuelve mi lema de vida. Aún tengo la vida nació como novela el pasado 22 de marzo. Ese día el sueño se hizo realidad.

Portada del libro Aún tengo la vida

Viendo el libro y acariciando sus páginas pienso en los recuerdos inolvidables que ese jueves quedaron grabados en mi memoria. Mis amigos, mi familia, mis médicos estaban ahí;  compartiendo las lecciones que la vida me dio. Mi lucha y mi victoria, mis lágrimas y mis alegrías y un sinfín de sentimientos que quedan reflejados en un libro en el que dos jóvenes se enfrentan a sus propios miedos para tratar de encontrarse así mismas. Eso sí, siempre con el color esperanza por bandera y la positividad y optimismo como mejor aliados.

Si algo me enseñó la vida hace doce años es que hay que disfrutar de los momentos, luchar por aquello en lo que se cree y dejar volar la imaginación porque los sueños se cumplen. Revivir lo que pasé no ha mermado mis fuerzas, al contrario, ha recargado mi vitalidad. Me ha hecho recordar muchas enseñanzas, muchas anécdotas y muchos momentos que incluso creía olvidados. Ahora, con el libro en mis manos, pienso que la vida, esa que solo se vive una vez, cuando te da una segunda oportunidad siempre va a ser mejor que la primera. Porque a pesar de todo… Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Sueños, no solo por Navidad

Quedan escasos días para celebrar la Navidad. Es tiempo de turrones, de polvorones, de mazapanes y, por supuesto, de villancicos pero antes de ponerme a escucharlos tenía una cita pendiente con Juanes en el Palacio de Deportes de Madrid. Esa era mi mejor excusa para no adentrarme de lleno en las fiestas que se avecinan. El colombiano hizo vibrar a todos los asistentes interpretando sus clásicos. Arrancó la noche con A Dios le pido y con La luz puso punto final a su único concierto en España.

Me canté todos sus temas pero al tararear “Se fue la luz en todo el barrio”, me di cuenta de que ya iba siendo hora de iluminar la Navidad en mi casa. Es el momento de apurar los detalles, tener preparado el disco de los villancicos porque las fiestas más entrañables del año llegan, precisamente, en la época más fría. Es tiempo de soñar, de ilusionarse y, sobre todo, de disfrutar de los seres queridos. La nostalgia siempre está presente cuando hay sillas vacías en las mesas pero lo mejor es pensar en que los que no están, nos dejaron recuerdos y nos enseñaron a disfrutar, posiblemente, de estas fechas. Por eso, un buen homenaje es seguir con esas tradiciones.

Muchos deseos iluminan la Navidad. Madrid.

Si hablamos de tradiciones, la que no falla y da el pistoletazo de salida a la Navidad es el Sorteo de la Lotería. Esa mañana el mejor villancico es escuchar a los niños cantando los números y premios en los que hay muchas ilusiones depositadas. Algunos recibirán la visita de la diosa Fortuna y otros se encomendaran a la salud, la cual, es el mejor tesoro que podemos tener. No sueño con el gordo porque el mío ya me llegó cargado, no de riqueza pero sí de salud. Gracias a ella, he podido cumplir sueños y creer que para sonreírle a la vida solo necesitas ser feliz. Una felicidad que está en los pequeñas cosas que nos rodean. Algo que no deberíamos olvidar.

Es tiempo de festejar, de dejarse llevar por el espíritu de la Navidad y creer que esos sueños que tenemos no existen solo en esta época del año. Los sueños no entienden de fechas. No hay motivos para no creer en ellos durante los trescientos sesenta y cinco días que tiene el calendario. Estamos agotando el dos mil diecisiete, muchos estarán valorando como les ha ido este año y preparando los propósitos del que viene. Si hay algo que no puede faltar es la salud y las ganas para cumplir aquello que tanto anhelados. Ya dijo el novelista estadounidense Carl Sandburg que nada sucede a menos que primero sea un sueño. De nosotros depende que se hagan realidad. Los propósitos no sirven de nada si al despertar no nos ponemos manos a la obra. Ahora es el momento de aliarse con las ilusiones y, lo más importante, de creer que los sueños se cumplen.

¡Feliz Navidad!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Alejandra Grepi escribiendo, a corazón abierto, del síndrome de Tourette

De lo malo hay que quedarse con lo mejor. No es la primera vez que lo digo y tampoco será la última. Porque siempre hay que buscar el lado bueno de las cosas. Muchas personas han entrado en mi vida porque el destino así lo ha querido. Y Alejandra Grepi es una ellas. Su fuerza, su perenne sonrisa y su cariño hicieron más llevadera mi recuperación. Y eso siempre se lo agradeceré.

Como agradecida estoy de tener entre mis manos su primer libro. Un libro escrito con el corazón con la intención de dar a conocer una parte de su vida que para muchos puede ser desconocida. Alejandra nunca se ha rendido desde que a su hijo le diagnosticaran el Síndrome de Tourette. De ahí que haya tenido que ser la madre que su hijo necesitaba. Porque la vida no es como la planeamos sino que la vida es caprichosa. Es la responsable de enseñarnos, de ponernos retos, en definitiva, de desafiarnos. Y eso Alejandra Grepi lo sabe bien. Admitió el reto y lo ha superado con creces. Como buena luchadora, no se rinde ni se rendirá. La primera vez que conocí a Víctor tenía apenas ocho años, hoy cerca de la mayoría de edad se puede ver en su rostro la complicidad que tiene con su madre. Y es que madre no hay más que una.

Sonriendo con Alejandra Grepi mientras abrazamos Un paseo por la infancia y la adolescencia

Nadie dijo, querida Alejandra, que enfrentarse a una hoja en blanco fuera fácil, pero cuando la vas a llenar de vivencias, de sentimientos, en definitiva, de una parte de ti, simplemente hay que escuchar al corazón porque él te dictará cada una de las palabras. Y no solo eso, sino que has conseguido que el lector quede cautivado por cada página, que reflexione sobre las relaciones familiares, en definitiva, has logrado que todo aquel que se adentre en Un paseo por la infancia y la adolescencia se involucre y tenga que pensar en muchos de los aspectos que tratas. Y eso, no es fácil. Así que… Enhorabuena.

Es el momento de celebrar que tu libro ya está aquí. Que no es un pensamiento sino que se ha convertido en una realidad. Estoy convencida de que pronto festejaremos su éxito. Si Jorge Luis Borges dijo: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído”. Las tuyas, Alejandra, son de lectura obligatoria porque leer siempre enriquece.

Tras acabar mi particular “Paseo por la infancia y la adolescencia” me reafirmo en mis palabras y en las de Borges. Me enorgullece leerte, me enorgullece tenerte como amiga.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Llega el final del verano

Cuesta volver, pero ya se sabe que todo lo bueno se acaba. Hasta el cielo se ha teñido de gris para convertirse en el escenario perfecto de las despedidas propias del final de verano. Agosto se acaba y llega septiembre y con él, queramos o no, la rutina que marca nuestros días.

Una rutina que poco a poco va normalizando todos los desórdenes propios de estos meses. Eso sí, para no sufrir la famosa depresión postvacacional es mejor ir adaptándose despacito, ya que éste ha sido el ritmo durante toda la estación estival. Y es que las canciones del verano, por muy populares que sean, siempre a estas alturas de agosto dejan paso, por un momento, al clásico del Dúo Dinámico que a través del compás de sus notas nos traslada a la nostalgia de los momentos vividos.

Momentos en la playa, en la montaña, en la piscina, en el tren, en el avión… y en tantos sitios que nos han llevado a disfrutar y sobre todo a olvidarnos, aunque sea por un instante, de todo aquello que nos borra la sonrisa del rostro. Siempre es fácil recordar esos momentos y por eso, hay que tirar de ellos cuando la rutina se nos haga cuesta arriba. Son la mejor inyección de ánimo que hemos recargado con creces a lo largo del verano. Si bien es cierto, hasta mediados de septiembre no despediremos esta estación pero hay que reconocer que “la vuelta al cole” nos afecta a todos…

Mensaje que los hinchas colchoneros conocen bien

Pero llegados hasta aquí parece que septiembre es el malo de la película y no es así. También viene cargado de nuevos propósitos, de nuevos proyectos, en definitiva, de nuevas ilusiones. Porque la fuente de sueños que hay en nuestro interior es imparable y por eso es, precisamente, el mejor motor que tenemos. Puede ser difícil conseguirlos pero si no se intenta, entonces si serán inalcanzables.

Así que después de este parón veraniego, hay que ir pasito a pasito deshaciendo las maletas para afrontar esta nueva etapa del año como toca. Ya decía Víctor Hugo que “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Así que con valentía hay que afrontar los retos que se presenten para alcanzar esos sueños que nos conduzcan a muchos más. Y en los momentos en los que haya dudas, me recordó mi buena amiga Karla: “Nunca dejes de crees”. Y dicho esto. Bienvenido septiembre.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

De Sampedros por Burgos

Después de las fiestas son necesarias cuarenta y ocho horas para recuperarse. Burgos puso punto y final a las fiestas de San Pedro y San Pablo el pasado domingo rindiendo homenaje a los burgaleses ausentes. Reconozco que hacía muchos años que no me colgaba al cuello el típico pañuelo rojo con el escudo de mi tierra. La vida te va llevando por caminos que te alejan de la ciudad que te vio nacer pero por muy grande que sea la distancia siempre el corazón te lleva a regresar.

Algo así me sucedió hace unos días. Había un fuerza en mi que me empujaba a coger el primer autobús rumbo a las tierras del Cid. Y nada más llegar vi la estatua de Rodrigo Díaz de Vivar engalanada para la ocasión. En ese momento, recordé aquellos años en los que siendo una niña lucí mi traje regional agarrada del brazo de mi padre y, por supuesto, de mi abuelo, un ferviente burgalés que allá donde fuera siempre presumía de sus raíces. Algo que me inculcó siendo yo muy pequeña.

Los Gigantillos bailando en la Plaza Mayor ante el público burgalés

Siguiendo con las tradiciones si hay un acto que resalta de todo el programa de fiestas es la ofrenda floral a Santa María La Mayor. Las peñas y sus reinas se acercan hasta los pies de la catedral para mostrar sus respetos a la patrona y pedir por todos los burgaleses. En el camino desde la Iglesia de San Lesmes hasta la plaza de San Fernando se pueden escuchar los acordes de muchas jotas, canciones populares y por supuesto, el mítico Burgalesa. Allí ante la atenta mirada de los asistentes, la comitiva real y las Falleras mayores como invitadas de honor, los Gigantillos bailan para alegrar la fiesta. Esta simpática pareja de cartón-piedra de casi dos metros y medio de altura y sesenta kilos de peso representan a los burgaleses de pro. Él viste con una capa de color marrón, un sombrero de ala ancha y una faja de rojo bermellón. Ella, con camisa blanca, falda de vuelo y mandil negro, luce en su rostro una amplia sonrisa, aunque la que no pasa desapercibida es la verruga con pelo incluido. Eso sí sus andares son inconfundibles.

El Cid y Doña Jimena en el Paseo del Espolón, Burgos

Como inconfundibles son los Gigantones que junto a los Gigantillos protagonizan todos los días el pasacalles por Burgos. Los Gigantones representan a las distintas razas del mundo. Pero de todos ellos, hay una pareja que se lleva la mayoría de las fotos. El Cid Campeador y Doña Jimena son la debilidad de los más pequeños. Y de nuevo me vienen a la mente muchos recuerdos al verlos a todos en la Plaza Mayor. Así que era el momento de dejar salir al niño que todos llevamos dentro para hacerme una foto con mi tocaya. Eso sí, al lado de esta Doña Jimena de casi cuatro metros de altura y setenta y dos kilos de peso te sientes más que pequeño. Y lo mismo pasa con el Cid, aunque éste pesa ochenta y cuatro kilos.

En Burgos, se respira historia en todos los rincones. Sus tradiciones estos días llenan las calles. Como en todas las fiestas, la música está presente, los fuegos artificiales a la orilla del río no pueden faltar, las peñas amenizan cada momento y, por supuesto, las tapas son las aliadas para recuperar las fuerzas. En estos días en mi tierra, acompañada por mi prima, he vuelto a revivir mi experiencia como reina. Las fiestas ya se escriben en pasado pero en mi viaje de vuelta me acuerdo de lo que dijo Nelson Mandela: “No hay como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta cuánto has cambiado tú”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Eurovisión: Cinco puntos para el gallo de Manel Navarro

Dice el refrán que lo que mal empieza, mal acaba. Y es que desde el primer momento, la elección de Manel Navarro para representar a España en Eurovisión estuvo marcada por la polémica. Si hacemos memoria, por primera vez el público no tuvo la última palabra y eso, no gustó. La matemáticas no mienten y para quitarles la razón se la tuvieron que quitar al público.

En el festival de Eurovisión, nuestro país ha participado cincuenta y seis veces, de las cuales, ha obtenido dos victorias y cuatro segundos puestos. Cifras que forman parte de la historia eurovisiva porque España, en muchas ocasiones, ha pasado desapercibida por Europa en la tabla de puntaciones. Hasta ayer solo en dos ocasiones nuestro país había quedado en el último lugar. Primero fue Remedios Amaya con ¿Quién maneja mi barca?, después Lydia Rodríguez con No quiero escuchar y Manel Navarro hizo realidad eso de que no hay dos sin tres.

Manel Navarro actuando en Eurovisión

Al de Sabadell le gustaba el puesto en el que iba a actuar. Iba último en las casas de apuestas y los tres minutos de actuación llamaron la atención a muchos que ni siquiera conocían la canción. Ese momento en el que Manel hace un gallo fue la mecha que incendió Twitter. Uno tras otro, fueron apareciendo los memes más ingeniosos sobre el grave fallo de Manel Navarro. La canción ya era lo de menos. El protagonista había cambiado. El público, que no le había elegido, tenía motivos más que suficientes para “dar caña” a nuestro representante.

¿Qué se podía esperar de las puntuaciones? No mucho. Afortunadamente el cero desapareció del resultado pero con cinco miseros puntos no se puede ir muy lejos. Algunos hasta los consideran inmerecidos porque el ridículo en Kiev es imperdonable. Muy lejos nos pillan los 758 puntos que proclamaron campeón a Salvador Sobral con su tema Amar pelo dois. Él si que se convirtió en el auténtico “gallo del corral”, y nunca mejor dicho, porque en Portugal será la próxima edición del festival.

Hasta el año que viene hay tiempo para olvidar lo que pasó anoche en Eurovisión. La actuación y el gallo de Manel Navarro ya están escritos en los anales de la historia. Ya lo dice la sabiduría popular: El tiempo pone a cada uno en su lugar. Y lo de Manel es un claro ejemplo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Mítica noche de Carlos Vives y su fiesta para todos

Llevaba meses esperando ese día, por no decir años. Fue en el 2013, la última vez que bailé y canté al ritmo que me marcaba “el rey del vallenato”. Carlos Vives tenía preparada la mejor fiesta para todos en el Wizink Centre de Madrid. Ya se sabe que cuando Vives sale al escenario, la música se convierte en la mejor inyección de adrenalina llevando a la alegría a niveles más que elevados.

Eran la siete y media de la tarde cuando el antiguo Palacio de Deportes abrió sus puertas para acoger a las miles de personas que estaban dispuestas a darlo todo a ritmo de cumbias y vallenatos. Tras una larga espera, amenizada gracias a la charla con Nathalie, Andrés y su gente, llegó el momento más deseado. Se encendieron las luces rojas del escenario y solo faltaba el director Carlos Vives para que comenzara la acción. Hubo un pequeño retraso que, sin duda, le fue perdonado cuando sonaron los acordes de La Bicicleta. Fue la primera canción aunque en esta ocasión la bici no apareció. Con la gracia que caracteriza a este colombiano, aclaró que se le había salido la cadena. Aún así, bromas aparte se iniciaron dos horas de baile intenso, de canciones más que conocidas, en definitiva, un concierto digno para el recuerdo.

Carlos Vives brilla en Madrid

Precisamente, es en el recuerdo donde se guardan las buenas experiencias de la vida. Particularmente, Carlos Vives siempre trae a mi cabeza grandes momentos. Es verdad que también me trae nostalgia. Me acuerdo de buenos amigos que tengo al otro lado del charco, como Gustavo, un colombiano orgulloso de su tierra y que anteayer disfrutó viendo los videos de este concierto. Pero esa añoranza no puede superar a la perenne sonrisa con lo que Vives cautiva a sus seguidores. Dicen que “la sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.” Algo así me pasa a mi con “el rey del vallenato”. Carlos Vives me llena de positividad hasta en los malos momentos.

Sonó la mítica Gota Fría, la popular Fruta Fresca, El rock de mi pueblo con Morat y ya rondando el final Carito dio paso a La Bicicleta está vez sí con Carlos subido en ella. El público seguía cantando con la misma intensidad que al principio. Algunos ya con la voz muy perjudicada querían más. Porque cuando estás disfrutando el presente, el tiempo pasa más deprisa. Ahora no sabemos cuando te volveremos a ver por Madrid. Así que, Carlos, date prisa, porque las esperas son largas y ya te echamos de menos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)