LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Si buscamos en el diccionario “libertad de expresión” nos dice que es el “Derecho a manifestar y difundir libremente ideas, opiniones o informaciones.” Ahora bien, cuando se manipula dependiendo de las circunstancias ya no es un derecho se convierte en una coartada. Y esto es algo que cada vez ocurre con más frecuencia en distintos ámbitos. De hecho, la libertad de expresión se invoca como escudo cuando conviene, pero se olvida como principio cuando incomoda. Se defiende con vehemencia para proteger opiniones propias, pero se relativiza cuando lo que se dice no encaja con la sensibilidad del momento. Y así, poco a poco, se va vaciando de contenido.

Y digo esto porque la invocación a ella de Juan Carlos Rivero durante la pitada al himno de España en la final de la Copa del Rey fue flagrante y generó una avalancha de reacciones críticas en las redes sociales. Desafortunado fue decir como coletilla es “libertad de expresión” en un momento en el que el respeto y la solemnidad debieron ser los protagonistas. No todo vale y año tras año sucede lo mismo, mientras no se tomen medidas la estampa seguirá siendo muy lamentable. No hace falta usar la libertad de expresión como justificación porque los hechos hablaron por sí solos. La foto de La Cartuja demuestra lo que nos intentan negar. Una parte del estadio con la bandera de nuestro país y la otra desligándose de ella. Es triste pero así fue y la guinda la puso un comentarista que mejor hubiera estado callado. 

El respeto hacia los símbolos es incuestionable. Apelar a la libertad de expresión no debería servir para banalizar comportamientos que deterioran la convivencia, ni para blindar actitudes que, lejos de enriquecer el debate, lo empobrecen. Recuperar el verdadero sentido de la libertad de expresión es fundamental para que podamos olvidar ese comodín que nos están vendiendo cuando a unos les interesa.

Por eso, cuando escuché a Rivero, sólo pensé en el famoso “¿Por qué no te callas?” de D. Juan Carlos I. Y no por nostalgia ni por teatralidad, sino porque, a veces, el silencio también comunica. Más aún cuando se está retransmitiendo a todo un país, cuando millones de personas esperan que quien narra no distorsione lo que ocurre, ni lo maquille bajo etiquetas que no corresponden. Quizá ahí esté la clave: no todo comentario aporta, no toda opinión suma y no toda intervención es necesaria. Hay momentos en los que el respeto no solo se demuestra hablando, sino sabiendo cuándo no hacerlo. 

Y si algo debería tener claro este comentarista, que en unos meses hablará de la selección española en el Mundial, es que su voz es solo suya. Rivero, más vale estar callado que convertir la libertad de expresión en una excusa vacía.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/04/20/libertad-de-expresion-2/

ATLETI: CREER HASTA EL FINAL

Si hay una semana en la que hay que derrochar coraje y corazón, sin duda, es ésta. Se sueña en rojiblanco y, por supuesto, al margen de lo que digan los demás nunca se va a dejar de creer. Es cierto que hay que ir partido a partido y empecemos por el de esta noche. Evidentemente, el Metropolitano contendrá la respiración cuando suene el pitido inicial porque todos sabemos que desde ese instante algo importante está a punto de suceder. La vuelta de la Champions se juega hoy, y el Atlético de Madrid vuelve a mirarse al espejo con esa mezcla de orgullo y vértigo que solo entendemos quienes palpitamos a ritmo colchonero. Nos gusta vivir en el filo de las emociones, es nuestra forma de resistir. Habrá nervios y silencios tensos y aunque acabemos con el corazón en la mano y los dientes apretados, lograr el pase a la semifinal de la Liga de Campeones lo compensará todo. Porque el Atleti no juega partidos: los vive, los sufre. Los convierte en algo más grande que el propio fútbol. Y esta noche, otra vez, será así.

Evidentemente, si el presente late con fuerza, el corazón no va tener una tregua. En el horizonte está Sevilla. Esa ciudad que dicen que tiene un color especial, pero que el próximo sábado se teñirá de rojiblanco y de ilusión. La final de la Copa del Rey es otro destino que no admite distracciones. Es ese pensamiento que aparece entre latido y latido, recordando que, pase lo que pase hoy, hay otra historia por escribir. Y no es una historia cualquiera. Hasta el sábado se avecinan días en los que la cabeza está en La Cartuja, en una copa que los de Simeone quieren brindan a su afición y, por supuesto, en pensar que el miedo se debe convertir en coraje porque habrá miles de banderas rojiblancas ondeando no solo en Sevilla. La familia colchonera se une para arropar a los suyos desde donde sea. Sabemos que las finales no se explican, se conquistan.

Y en medio de todo, como un faro que guía sin hacer ruido, está Neptuno. Siempre Neptuno. Esperando, paciente, como si supiera que las alegrías rojiblancas no se anuncian, se construyen a base de noches como la de hoy y sueños como el de Sevilla. No es solo un destino; es un ritual. Es el lugar donde todo cobra sentido cuando el esfuerzo encuentra recompensa. Sin duda, los jugadores lo saben y también saben que esta noche puede marcar el ánimo y la energía con la que se llegue el sábado a esa final. No se pueden despistar porque los errores se pagan muy caros a estas alturas. Vestir la camiseta del Atleti es una responsabilidad que no entiende de calendarios ni competiciones, porque esa camiseta es un sentimiento inexplicable y una afición única que lo da todo. Por eso, cada partido es una declaración de intenciones y cada minuto, una oportunidad de honrar el escudo.

Hoy, el Metropolitano empujará. Como siempre. Como nunca. Porque aunque Sevilla ya llama a la puerta, el presente exige toda la atención. La Champions no espera. Sevilla, llegará. Y el Atlético, fiel a sí mismo, no puede fallar.

Toca: Primero, resistir. Después, soñar. Siempre, creer.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/04/13/atleti-creer-hasta-el-final/

SEMANA SANTA: DEVOCIÓN, FE, EMOCIÓN Y… TORRIJAS

Se acercan los días de recogimiento del año, pero también en estas jornadas hay que respetar y cumplir con las tradiciones gastronómicas. Tengo huevos, leche, azúcar, piel de limón, canela en rama y, cómo no, pan bien esponjoso. Lo único que me falta es la destreza que tiene mi abuela entre fogones, porque por mucho empeño que yo ponga, la experiencia siempre marcará la diferencia y esto es indiscutible. Como indiscutible es que sus torrijas siempre están en los recuerdos familiares. Ahora bien, ella siempre me ha repetido que en la cocina hay que poner mucho cariño, pero para ser sincera creo que lo dice más por animarme… No obstante, no sé si me saldrán bien o no, pero al menos es una bonita manera de empezar a sentir los días más intensos de la Semana Santa. Y es que en España hay mucho por descubrir en estas fechas.

Si nos adentramos en la geografía, muy conocida es la Semana Santa de Málaga. A pesar de que este año no se podrá llegar en tren siempre impresiona ver al Cristo de la Buena Muerte acompañado por la Legión. Oírlos cantar ‘El novio de la muerte’ eriza la piel. Es una experiencia única y aunque es una emoción que no todo el mundo comprende, hay quienes esperan durante todo un año la llegada del Jueves Santo y no pueden evitar emocionarse hasta las lágrimas. Y esto en Málaga, porque si seguimos recorriendo Andalucía, la parada imprescindible es Sevilla. Son muchos los pasos que recorren sus calles, pero la Madrugá del Viernes Santo tiene algo especial. Se siente la devoción, se percibe el respeto. Incluso el silencio habla.

Desde el sur de España, pasando por Madrid, podemos llegar a Castilla y León. Ciudades como Valladolid, León o Zamora ofrecen mucho, pero dado que hablo de mi tierra, me centraré en Burgos. Su historia y sus procesiones son razón suficiente para visitar la ciudad que me vio crecer. ‘El Encuentro’ a los pies de la catedral deja una imagen difícil de borrar. La Semana Santa despierta la fe de muchos en estos días, aunque también es completamente válido que otros prefieran escaparse a la playa o a la montaña. Lo cierto es que, sea cual sea el plan, todos estamos pendientes del tiempo. Miramos al cielo una y otra vez, esperando que nos conceda un respiro. La lluvia no ha dado descanso en los últimos meses y todos sabemos que Semana Santa se caracteriza por su incertidumbre. Las previsiones van cambiando, pero la devoción y las ganas de vacaciones siguen intactas. Ojalá ese cielo dé una tregua. 

El próximo viernes será Viernes de Dolores, antesala del Domingo de Ramos. La Semana Santa ya está aquí y todo está preparado. No importa la forma en que cada uno quiera vivir estos días, porque cada persona sabe cómo quiere disfrutar su vida. Eso sí, es fundamental respetar todas las opciones, porque cada persona es un mundo y ese mundo lo construye como quiere. Al fin y al cabo, lo importante es ser feliz en la vida y esa felicidad se construye con sus propias tradiciones, sus propias experiencias y, por supuesto, con sus propios recuerdos. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/03/23/semana-santa-devocion-fe-emocion-y-torrijas/

FALLAS, FUEGO Y EL ORGULLO DE LLAMARTE “PAPÁ”

“Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor” como todos muy bien sabemos, pero también es la tierra de la pólvora. La capital del Turia está disfrutando estos días de momentos con los que se lleva soñando durante un año.Tras la Plantà, los monumentos falleros llenan cada rincón de la ciudad y las calles se convierten en un hervidero de gente. Valencianos y turistas se mezclan entre el estruendo de los petardos, el olor a churros recién hechos y el ritmo de las charangas que acompañan cada paso. Las Fallas no son sólo una fiesta. Son, sin duda, una forma de sentir y de vivir. 

Más allá del ruido y del espectáculo, hay que detenerse a mirar lo que hay detrás de cada falla. Éstas son el resultado de meses de trabajo, de creatividad y, por supuesto, de sátira. En sus figuras se refleja la actualidad y el humor con el que los maestros falleros y los valencianos saben mirar la vida. Por eso, durante estos días, Valencia, además de ser una fiesta constante, también es una fuente de cultura, tradición y una identidad que se transmite de generación en generación.

Quizás, por todo lo que he mencionado, la noche de la Cremà tiene ese algo tan especial. El fuego consume los monumentos en cuestión de minutos, pero no destruye lo que representan. Al contrario, simboliza el final de un ciclo y el comienzo de otro. Es hacer borrón y cuenta nueva. Todos sabemos que ese fuego es purificador y con él debería desaparecer todo lo malo. Es una despedida cargada de emoción. Habrá lágrimas, por supuesto, pero también nacerá la ilusión, porque la ciudad, sin darse cuenta, comenzará a pensar en las próximas Fallas.

Eso sí, el 19 de marzo, además de ser el día grande de las Fallas, también es el Día del Padre. Este año, el destino ha querido que lo pueda celebrar con el mío y compartir ese momento con él. Mi padre fue mi fiel compañero de batallas en la etapa más dura de mi vida y juntos logramos salir adelante. Desde entonces sigue a mi lado, recordándome que, pase lo que pase, siempre hay que seguir caminando. Decía Rousseau que “un buen padre vale por cien maestros”, y así es, las mejores lecciones siempre se aprenden con un gran ejemplo, sin duda, el mío es de matrícula de honor. Me acusan de ser la niña de tus ojos, y si ese es mi mayor delito, acepto la condena. Y puestos a elegir prefiero una cadena perpetua. Tengo que reconocer que no es el responsable de que sea del Atleti pero sí de que sea como soy. Me ha dado mucho y sólo me pide que sonría. 

Es cierto que el próximo jueves festejaremos que es tu día, pero él ya sabe que todos los días tenemos algo que celebrar. Cualquier excusa es buena para ver la felicidad reflejada en su rostro. Madre no hay más que una y su valor es incalculable pero un padre, si es como el mío, no tiene precio. No le cambiaría por nada. Así que entre pólvora, fuego y tradición, también habrá tiempo para lo más importante: agradecerle todo lo que me ha dado y disfrutar, simplemente, de estar juntos. 

Va por ti, papá.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/03/16/fallas-fuego-y-el-orgullo-de-llamarte-papa/

LA VERDADERA MAGIA DE WICKED

Hay historias que llegan a nosotros envueltas en magia, pero en el fondo hablan de algo más. Wicked, el musical inspirado en la novela de Gregory Maguire, da un giro suave y bien medido a los relatos que parecen inamovibles en los que el héroe es bueno, el villano es malo y el mundo funciona con esa lógica simple. El musical, que llegó a Broadway en 2003 y desde entonces ha conquistado escenarios de todo el mundo, nos propone adentrarnos a descubrir la historia jamás contada de las Brujas de Oz y, por puesto, el mito de la Bruja Malvada. No para justificarla, sino para entenderla. Y en ese intento por comprender lo que hay detrás de esa etiqueta aparece una historia profundamente humana, una amistad improbable… ¿Quién decide quién es bueno y quién es malo?

Elphaba, la joven de piel verde que desde pequeña ha sido señalada como diferente, llega a la universidad de Shiz con la carga de años de rechazo. No encaja, no responde a los cánones de belleza y su carácter fuerte la convierte en una presencia incómoda. En contraste aparece Glinda: popular, brillante, encantadora y acostumbrada a que el mundo la reciba con sonrisas. Podrían haber sido enemigas eternas. Y, de hecho, al principio lo son. Sin embargo, la historia de Wicked nos recuerda algo esencial sobre la amistad. Ésta nace cuando los prejuicios quedan al margen, cuando nace la confianza y cuando se acepta a la otra persona tal como es. Es más, la amistad no entiende de estereotipos o de apariencias porque surge cuando alguien se atreve a mirar más allá de lo evidente y descubre a la persona que hay detrás. No olvidemos que la amistad verdadera no siempre aparece en las circunstancias perfectas.

Pero la amistad no es el único valor sobre el que nos hace reflexionar el musical. El talento se presenta como un regalo pero éste, es cierto, no siempre encuentra su espacio para brillar. Se puede frenar, se puede cuestionar cuando incomoda pero la seguridad y la fortaleza de quien lo posee nunca deberían flaquear. Ser uno mismo no siempre es sencillo, requiere valentía. ¿Cuántas veces el talento se esconde porque la sociedad no sabe cómo aceptar lo diferente? Es más, a lo largo de la historia tanto Elphaba como Glinda enfrentan decisiones que ponen a prueba su identidad. ¿Hay que ser fiel a lo que creen o adaptarse a lo que la gente espera de ellas? ¿Elegir la comodidad o la coherencia?

Como ya he dicho al inicio, Wicked evita los retratos básicos de héroes y villanos. Nos muestra personajes que se equivocan, que dudan, que a veces toman el camino fácil y otras el más difícil. Esa complejidad es, precisamente, lo que hace que la historia resulte tan cercana. Y en medio de todo esto surge el valor más poderoso de todos: la bondad. Esa bondad que no busca aplausos sino la que implica sacrificio, la que exige defender lo correcto incluso cuando eso significa perder reputación, poder o reconocimiento. Elphaba, etiquetada por el mundo como “malvada”, es una muestra clara de la esencia de lo que significa la empatía.

Podría seguir enumerando valores y mensajes esenciales que muestra Wicked tanto para niños como para adultos. Tras adentrarse en este mundo de fantasía es fácil comprender que este musical siga emocionando a millones de espectadores. A veces, la verdadera magia no está en los hechizos, sino en la amistad, el talento, la valentía de ser uno mismo y la bondad de elegir el bien incluso cuando nadie está mirando.

Jimena Bañuelos

ENTRE PÓLVORA Y REIVINDICACIÓN

Como cada año, marzo irrumpe cargado de fechas señaladas y simbolismo. En la Comunidad Valenciana suenan ya los primeros ecos festivos: las tradicionales mascletás marcan el pulso de una cuenta atrás que desembocará en los días grandes de las Fallas. Ya huele a pólvora. Mientras tanto en Castellón, la Magdalena está a la vuelta de esquina. Los preparativos ya están terminados y el pistoletazo de salida será el próximo sábado. Sin duda, por delante quedan muchas jornadas de pólvora, tradición y encuentro. No hay que olvidar que no hace tanto, por estas mismas fechas, el mundo se paralizaba ante una pandemia que transformó nuestra rutina de un día para otro. Años después, miramos atrás con la serenidad que da el tiempo y la certeza de haber superado una etapa que nos puso a prueba como sociedad.

Marzo trae consigo la promesa de la primavera, con su luz renovada y ese deseo de que el clima mejore. Celebraremos a nuestros padres y, también, el Día Internacional de la Mujer. Una jornada en la que todo se tiñe de morado y la reivindicación por la igualdad está en su punto más álgido, pero esta reivindicación tendría que reflejarse día a día y con sentido común, porque flaco favor están haciendo las que se auto proclaman lideresas del 8-M cuando son incapaces de dar un discurso coherente a favor de las mujeres. Digo coherente ya que la cantidad de barbaridades que se pueden escuchar superan la lógica humana.  

Dijo Mathama Gandhi que “llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.” Una igualdad que no pasa, ni mucho menos, por ser una cuota, sino por el reconocimiento del valor individual. No se trata de enfrentar, sino de equiparar oportunidades; no de imponer etiquetas, sino de respetar capacidades. 

Evidentemente hay que saber valorarse. Algo que es vital para afrontar los retos que la vida te plantea, ya seas hombre o mujer. Recuerdo que hace unos años ‘El Correo de Burgos’ me preguntó sobre este día y les dije: “Desde niña aprendí a creer en mí. Ahora, soy una mujer que lucha por sus sueños afrontando todas las dificultades, siempre siendo fiel a mis principios. Nadie tiene derecho a subestimarme.” Hoy sostengo exactamente las mismas palabras. La confianza en una misma no entiende de modas ideológicas ni de corrientes pasajeras. Es una convicción íntima que se fortalece con la experiencia y con los obstáculos superados.

Siempre me ha hecho gracia aquella frase de Groucho Marx sobre los principios y la tentación de cambiarlos según convenga. En mi caso, los principios no son moneda de cambio. En ellos reside la auténtica fortaleza. Las mujeres, a lo largo de la historia, han afrontado barreras evidentes; nadie puede negarlo. Pero el progreso no puede edificarse sobre planteamientos que, en nombre del empoderamiento, terminan reduciendo a la mujer a una etiqueta ideológica. Somos mucho más que un eslogan. Las mujeres tenemos el tesón suficiente para poder presumir de él y afrontar los retos que nos propongamos, pero de ahí a que nos quieran etiquetar sólo por el hecho de ser mujer hay un trecho. Ojalá llegue el día en que las reivindicaciones sean innecesarias porque la igualdad esté plenamente integrada en la sociedad y no haga falta subrayarla.

Desde luego, con la cabeza muy alta me siento orgullosa de ser quién soy y no necesito de pseudofeministas para luchar mis propias batallas. La vida me hizo fuerte para plantar cara a las dificultades y demostrar que la valía va intrínseca en la persona. Ya reflexionaba John F. Kennedy:  “Yo no digo que todos sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades”. Más claro, agua. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/03/02/entre-polvora-y-reivindicacion/

DECIDE EL METROPOLITANO: CORAJE Y CORAZÓN

Dice el parte meteorológico que las temperaturas darán un respiro en los próximos días. Dejaremos atrás las tardes gélidas pero por mucho que suba el termómetro nada podrá igualar lo que va a suceder esta tarde entorno al Metropolitano. Allí se vivirá un ascenso frenético de calor, pasión y sentimientos. Todo esto pasará a las siete menos cuarto de la tarde cuando la climatología anote el efecto rojiblanco en la capital. Si a las borrascas se las pone nombre, este efecto se llama ‘Atleti’.  De hecho, este Atleti será un cóctel de anticiclón rojiblanco con ráfagas de tormenta emocional que se desata cuando el equipo de tu vida salta al terreno de juego. Evidentemente, esto no lo mide ningún satélite, pero lo sienten las miles de gargantas dispuestas a empujar hasta el último suspiro.

Vuelve la Champions a la casa colchonera en una eliminatoria empatada. Enfrente estará el Brujas. Por eso, no hay margen para los titubeos. Todos sabemos que los errores se pagan muy caros y solo puede quedar uno. Los de Simeone lo saben y su afición también. Soñar con “La Orejona” no es una utopía porque todo se puede cumplir si se trabaja para ello. Nunca hay que dejar de creer, porque este escudo ha demostrado que la fe mueve montañas. Y todos tenemos grabadas aquellas palabras eternas de Luis Aragonés: “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Un mantra que retumbará desde el tercer anfiteatro y en cada rincón del estadio.

Sin duda, esta tarde habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque el pase a los octavos está a noventa minutos frenéticos. De ahí que el equipo deberá saltar al terreno de juego sin complejos, con determinación y con esa identidad que marca el himno: luchar como hermanos defendiendo sus colores. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir esta noche en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. Esperemos que la montaña rusa en la que hemos vivido últimamente se frene ante el Brujas. 

Seguir en la Champions es lo que está en juego. Sabemos que hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida.

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y la emoción desbordada. El Atleti tiene que ganar y todos estaremos preparados para empujar a los de Simeone hasta el final.  

Quien no lo entienda, que no me pida explicaciones… Sólo puedo añadir: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/23/decide-el-metropolitano-coraje-y-corazon/

CARNAVAL: VIVIR CANTANDO

Llevamos semanas encadenando una borrasca tras otra y, sin duda, este invierno, que será difícil de olvidar porque no nos ha dado ningún respiro, parece que será en estos días en lo que por fin tengamos la merecida tregua y podamos disfrutar de unos rayos de sol y un anticiclón. Estos conseguirán que dejemos atrás los paraguas, los vientos huracanados y la fría sensación térmica que nos ha acompañado. No es que el invierno haya terminado, ni mucho menos, pero este descanso meteorológico se siente casi como un pequeño milagro cotidiano. Después del gris, el sol no solo nos calienta sino que nos levanta el ánimo.  

Si de ánimo hablamos, no hay tempestad que pueda detener el reinado de Don Carnal. Eso sí, tras el bullicio llegará Doña Cuaresma, discreta y sobria, recordándonos que la fiesta es solo una parte del calendario. El entierro de la sardina simbolizará ese tránsito del exceso a la contención, del disfraz a la introspección. No se trata de contrarios irreconciliables, sino de un equilibrio que define nuestra tradición: celebrar con fuerza y después recogerse; reír y luego reflexionar. 

Hasta esta noche en la que sardina se convierta en ceniza tenemos que reconocer que llevamos muchas jornadas en las que los disfraces han sido los protagonistas y encontrar el ideal no siempre es fácil pero dejarse llevar por las sátiras y las parodias es fundamental. Éstas nos han sacado más de una sonrisa. La actualidad se ve desde otro plano cuando nos la cuentan las comparsas o las chirigotas. El sentido del humor es fundamental y estos días cobra especial protagonismo. Famosos son los carnavales de Cádiz o de las Islas Canarias pero en cada rincón de España hay fiesta asegurada.

Evidentemente, el carnaval también tiene sus detractores pero evadirse de la rutina o de la cruda realidad por un momento nunca está demás. Fue Ramón de Campoamor quien escribió en su poema “Las dos linternas” el verso más universal y más propio para estos días: “Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. A algunos les encantarán las sátiras, a otros ni media sonrisa conseguirán sacarles, y más, si son los protagonistas, pero ser un personaje público es lo que tiene. Todo tiene un precio y Don Carnal sabe quien se merece su atención. 

Acompañando a Don Carnal o no, la esencia de nuestro presente, de nuestro ahora, siempre será disfrutar todo lo que podamos. Creo que en esto debemos coincidir. Si alguien duda que escuche a la reina de la salsa. Celia Cruz siempre nos animó con sus canciones porque la vida es, precisamente, un carnaval y “las penas se van cantando”. De hecho, “es para reír, para gozar, para disfrutar” porque “hay que vivir cantando”. No nos olvidemos que “todo aquel que piense que la vida siempre es cruel, tiene que saber que no es así, que tan solo hay momentos malos y todo pasa”.

Dado que todo pasa, mientras el tiempo transcurre y nosotros vamos escribiendo mucha propia historia, gocemos como diría Celia Cruz y a los malos momentos pongámoslos un poco de “azúcar”. Sin duda, lo que está claro es que “La vida es un carnaval”… Bailémosla. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/16/carnaval-vivir-cantando/

DÍAS GRISES Y PEQUEÑAS COSAS

Lleva días lloviendo. El cielo permanece cubierto, sin matices, casi del mismo color desde hace tiempo y no hay cambios a la vista. El gris parece que ha venido para instalarse de manera perenne en nuestra rutina porque no hay ninguna muestra de que esto vaya a cambiar. No hay sol, solo hay paraguas, parece que éste se ha escondido para jugar con nuestras emociones. 

Da la impresión de que vivimos en el día de la marmota constante, una marmota que por desgracia vio su sombra y todos sabemos lo que esto implica. Salir deja de ser una urgencia y quedarse a refugio empieza a parecer una opción razonable o incluso necesaria. A pesar de esta monotonía, en la que se intuye que el mundo nos diera permiso para no brillar o la vida se nos empequeñece porque coarta nuestros planes, debemos valorar más que nunca las pequeñas cosas.

Leer se vuelve casi un acto natural. Abrir un libro mientras afuera sigue lloviendo es un placer para los amantes de la lectura. No hay prisa por avanzar, ya que hay una historia que te atrapa página a página a pesar de que el ambiente esté plomizo. La narración será la mejor compañía mientras las horas avanzan y las precipitaciones comiencen a cesar. No sé cuando lo harán pero no importa porque no hay prisa mientras evitas la nostalgia que llevan implícita estas jornadas invernales. También, sin duda, ver una película te cambia el sentido de la realidad. El sofá, la manta, la luz tenue, una palomitas o un chocolate caliente son un gran refugio porque la lluvia convierte lo cotidiano en una gran guarida.

Evidentemente, no se pueden evitar los recuerdos, aparecen sin avisar. No sé cual será el motivo pero es como si la lluvia tuviera la llave de una memoria que normalmente mantenemos cerrada. No siempre son recuerdos tristes, pero sí cargados de una melancolía suave, persistente. Pensamos en otros inviernos, en otros lugares y aunque a veces incomoda, también reconforta saber que sentimos. Que algo se mueve por dentro incluso cuando todo afuera parece que esté en pausa.

Y mientras esperamos a que el sol llegue y los termómetros suban grados nos encontramos en ese limbo lleno de expectativas y planes por hacer. Todo llegará pero el presente, de momento, nos invita a redescubrir los placeres sencillos. La espera requiere de paciencia pero también de mucha ilusión. El presente nos guste o no siempre nos invita a observar los detalles que suelen pasar desapercibidos y a prepararnos para los días más largos y luminosos que se acercan. 

En definitiva, aprovechemos estos días grises como si fueran un tiempo de renovación y de preparación para la estación que está por venir. Y aunque la espera pueda parecer lenta, cada instante tiene su valor, y cada rayo de sol que llega nos anuncia que lo mejor está por llegar. Después de la tempestad siempre llega la calma y este invierno se merece una buena primavera. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/09/dias-grises-y-pequenas-cosas/

LA ESPERANZA TAMBIÉN SE INVESTIGA

El calendario está marcado día a día y en cada jornada siempre hay algo que conmemorar o recordar. Mañana se celebra el Día Mundial contra el Cáncer y esto nos afecta a todos. Quizás estaría bien no desligar de este color verde esperanza, la investigación. Ésta no debería ser sólo cosa de un día señalado porque sin ciencia no hay avances y sin inversión en investigación el futuro se queda en pausa. Por desgracia, los diagnósticos siguen aumentando y aunque los tratamientos han ido mejorando todavía queda mucho por hacer. Por eso, no se puede bajar la guardia y olvidarse de algo tan importante como el tándem que forman la investigación y la inversión. 

Sin ninguna duda, la investigación ha sido clave para que muchas historias hoy tengan un desenlace distinto. Hace unos días, Mariano Barbacid compartió con toda la sociedad los logros que él y su equipo han conseguido a base de trabajo y constancia. Noticias como esa nos tienen que llenar de alegría porque sus logros son un beneficio para todos. Gracias a los avances y se desarrollan tratamientos que, con el paso del tiempo, han ido mejorando los datos de supervivencia. Es más,  estos hechos nos tendrían que llevar a un momento de reflexión para valorar la importancia de apostar por la ciencia.

En días como el cuatro de febrero, las redes sociales y los medios se llenan de testimonios muy humanos y casi todos coinciden en algo: cuando te diagnostican un cáncer, tu vida cambia para siempre. Pero también es cierto que nunca caminas solo. El personal sanitario vive contigo cada paso, tus mejores días y tus horas más bajas. En mi caso, siempre me sentí arropada por los míos y por quienes estuvieron conmigo en cada ciclo de quimio, y, por supuesto, en el trasplante que lo cambió todo.

Mañana el lazo común que habrá que lucir será el verde, el de la esperanza. Una esperanza que no se pierde ni siquiera en los momentos más duros, porque durante la lucha contra el cáncer también se vive y se sueña. Lo mejor siempre es aferrarse a la vida a pesar de que la incertidumbre lo inunde todo. Las buenas noticias llegan, a veces, cuando menos las esperas, y para que lleguen más a menudo es imprescindible seguir apostando por proyectos de investigación que necesitan recursos para avanzar. Puede que muchas respuestas estén todavía esperando en los laboratorios.

Evidentemente, la sanidad es esencial y la investigación también, porque sin salud poco más importa. El cáncer te enseña a valorar el presente, las pequeñas cosas y los instantes medidos en segundos. El tiempo se vuelve oro mientras luchas, pero también se convierte en una oportunidad para aprender, para reinventarte y para no renunciar a lo que deseas. La vida es dura pero nunca me cansaré de repetir que no me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado. Una reflexión que vuelve a mí cuando surgen dudas pero que me recuerda que estoy viva para seguir disfrutando de lo más valioso que tenemos. 

Por eso, la vida hay que vivirla con los cinco sentidos y con ese sexto que se afina en los peores momentos. Como decía Pau Donés, “vivir es urgente”. Y lo es, porque nunca sabes cuando el guión puede dar un giro inesperado. Al final, ser feliz es lo que cuenta y, a veces, es mejor pedir perdón que permiso. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/02/la-esperanza-tambien-se-investiga/

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