SE VEÍA VENIR

Mi columna para El Valle de México

Era lo menos deseado, pero la realidad nos está demostrando que las cifras por contagio del coronavirus van en aumento. Hace meses vivimos lo peor de esta pandemia, pasamos un tiempo confinados para doblegar la curva y con la llegada de la nueva normalidad y el verano hemos ido bajando la guardia. Las medidas de precaución siempre han estado ahí aunque no todos las hayan respetado por igual. La estación estival está llegando a su fin y el otoño nos trae, de momento, unos datos que no son nada positivos. Además, los catarros y las gripes están en su época del año favorita. Era obvio que había que tomar medidas. En Madrid, de momento, ya sabemos cómo pretenden frenar los contagios. Los resultados los iremos viendo a medida que pasen los días, pero da pavor recordar lo que sucedió en el mes de marzo. Es momento de actuar, porque con la salud no se juega. Cansa oír las disputas políticas cuando hay un problema de gran envergadura. Ya habrá tiempo para debates políticos y al final seremos los españoles en las urnas los que juzguemos como han actuado quienes nos representan. Estaría bien no olvidarlo cuando lleguen las elecciones, aunque algo me dice que ya se encargarán los interesados de recordarnos como vivimos este año. 

De este año no sé si saldremos más fuertes o no, desde luego, el hartazgo de la situación ya empieza a pasar factura. Se avecinan meses complicados. Meses con menos luz y peor tiempo. Meses en los que hay que ser más fuertes si cabe. Vienen meses en los que podemos reflexionar y aprender de nosotros mismos porque todos estamos viviendo de una manera diferente nuestra vida. Nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias y eso no siempre es fácil. Confieso que tengo ganas de que todo esto pase. Veo una luz cada vez que hay buenas noticias de la vacuna, de ahí, que me mantenga optimista y cada día que pasa es un día menos para volver a la verdadera normalidad. Confío en los científicos que están dándolo todo por dar con ese pinchazo que neutralice el virus. Llegará no lo dudo. Hasta entonces, seguiré colaborando con los médicos cumpliendo con las medidas de seguridad. Hay que ayudar a quienes lo están dando todo por velar por nuestra salud.

La salud es algo muy valioso que algunos solo valoran cuando ésta escasea. Un error bajo mi punto de vista porque sin salud pocas cosas se pueden hacer. La pandemia nos está demostrando nuestra fragilidad, pero también nuestra capacidad para afrontar una situación que jamás habíamos vivido. Por eso, todo esto pasará y mientras pasa, aprovechemos el tiempo para vivir porque la vida continua. A este terrible 2020, ya le van quedando pocos meses, hay muchas ganas de dejarlo atrás. Pensar en el año que viene es precipitado, pero lo tiene muy fácil para superar al 2020; de hecho, a mi me esperan todos los planes cancelados en este año. Ojalá se puedan llevar a cabo porque si esto no es así es que la cosa no va bien y me niego a aceptar que el Covid-19 siga copando nuestras vidas. Ser positivo es primordial. Cada uno de nosotros juega un papel fundamental para poner fin a esta pandemia. Somos un equipo triunfador con muchas ganas de escribir otro capítulo de nuestra historia. Pongámonos manos a la obra. 

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15941/se-veia-venir

CUMPLIENDO 14 AÑOS…GRACIAS A MI DONANTE DE MÉDULA

Catorce años viviendo de regalo

“Cómo han pasado los años…” dice la canción, ya son catorce desde aquel catorce de septiembre que marcó un antes y un después. Recuerdo que cuando todo comenzó empecé a soñar con cómo iba a ser el famoso “día cero”, me preguntaba muchas cosas y ninguna de ellas tenía respuesta porque, antes de eso, tenía que tener un donante de médula compatible. Hasta que llegara la esperada noticia solo podía llenarme de fuerza y valentía para afrontar cada ciclo de quimio con la esperanza de que todo iba a salir bien. No fueron meses fáciles, pero sí fueron meses en los que aprendí a valorar cada momento, a disfrutar de los pocos días que estaba en casa y sobre todo, descubrí el valor de las pequeñas cosas. Afortunadamente, no estaba sola. Día y noche mis padres me llenaban de optimismo e ilusión a pesar de las circunstancias. La unión hace la fuerza y ellos estuvieron al pie del cañón en todo momento. Vivimos en la incertidumbre, en el día a día como nunca antes lo habíamos hecho, pero a la vez, soñábamos con un futuro porque esos sueños que nacieron en la cama del hospital, hoy ya se han hecho realidad. Y eso, significa que la vida me ha dado una segunda oportunidad. 

Una oportunidad que empezó el día que me dijeron que tenía un donante de médula compatible. Sin duda, la mejor noticia que me han dado nunca. Aquel martes y trece también forma parte de mi historia, de mi vida. La alegría me inundó de tal manera que solo podía pensar en lo que iba a suceder tal día como hoy de hace catorce años. Me enfrentaba a lo desconocido, pero ya tenía mucho ganado a la leucemia que de repente se apoderó de las riendas de mi vida. Aquella tarde la recordaré siempre por muchas cosas. Una de ellas era la mezcla de sentimientos. Tenía miedo, dudas, optimismo, ilusión y sobre todo, mucha confianza en los médicos y enfermeras que habían vivido conmigo la experiencia más dura de mi vida. Había llegado el “día cero” y desde ese momento solo quería una cosa: sumar días. Los primeros no fueron fáciles pero, poco a poco, cumplí un año y así he llegado, de momento, hasta los catorce. Ese seré el número de velas que tendrá la tarta de mi cumple-vida. Hoy, sin duda, no es un día cualquiera. 

Hoy es un cumple-vida que me llena de recuerdos, me traslada al pasado y hasta consigue, año tras año, que los ojos se me pongan vidriosos. No se puede olvidar algo así, ni se puede obviar todo lo vivido en el 2006. Además de mis padres, muchos me acompañasteis para hacer frente a la leucemia. Hoy brindaré por mi donante, por mi familia y por todos vosotros, porque aunque dicen que no hay que mirar al pasado, a veces, éste nos recuerda lecciones aprendidas y nos llena de fuerza para afrontar las dificultades del futuro. Y más en este año tan incierto. Por eso, viendo las cicatrices y sintiendo como me dan algunos pinchazos en ellas, sé que de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Por eso, debo estar feliz y sonreír cada día porque gracias a la generosidad de alguien Aún tengo la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

CON OPTIMISMO Y ESPERANZA

Mi columna para El Valle de México

“Ya no me voy, me quedo” es lo que canta Aitana en uno de sus temas, y eso es, precisamente, lo que anunció Messi después de la “bomba” que soltó hace unos días. Muchos veían al argentino con un pie fuera y comenzaron a vivir su peor pesadilla, en cambio, otros asumieron la decisión como un órdago a la directiva del club. Los ocho goles que recibieron en la Champions pasaron factura y la llegada del nuevo entrenador puso punto final a una etapa con más sombras que luces. Ahora con Messi a las órdenes de Koeman veremos que pasa. Esto no ha hecho más que empezar…

También acaba de empezar la llegada de los niños a los colegios. Desde luego un asunto con más importancia que la no salida de Messi. Las decisiones vinculadas al coronavirus son de una trascendencia vital. Con la salud no se juega y no se pueden repetir los errores del pasado. Es lógico que la incertidumbre reine en el ambiente, pero a estas alturas ya deberíamos estar más que acostumbrados a vivir con ella. No es fácil, y más para quienes les gusta tener todo planificado, pero la vida no entiende de guiones y ahora más que nunca, éstos se escriben día a día. Obviamente, será día a día cuando veamos si los protocolos escolares son viables o no. La teoría es muy fácil de escribir, pero la práctica son palabras mayores. Superaremos este reto al igual que hemos superado todos los cambios que el coronavirus ha provocado en nuestras vidas.

Asumir que nada es como antes cuesta mucho porque cada vez se echan más de menos los abrazos, los besos y las muestras de cariño. Las mascarillas esconden muchas sonrisas cargadas de alegría. Ésa que la Covid-19 intenta borrar de nuestras vidas. Seguimos restando días a la llegada de la vacuna. Ya se barajan fechas para incentivar el optimismo y aunque seguro no hay nada, la esperanza es lo último que se pierde. Afortunadamente la ciencia ha avanzado y los investigadores están trabajando arduamente para dar con ese pinchazo que nos inmunice ante un virus cargado de demasiadas incógnitas.

Desconocemos muchos aspectos. Hasta la cifras que salen día a día son cuestionadas. Los datos oficiales no son creíbles. En España ya hemos superado el medio millón de infectados y el objetivo es frenar los contagios. Insisto en la necesidad de cumplir con las normas para que, cuanto antes, podamos volver a celebrar todas las fiestas aplazadas. No será por falta de ganas. México vive en septiembre su mes más patrio, a pesar de las circunstancias y con las medidas oportunas puedo permitirme brindar con un buen tequila por todos ustedes y por El Valle que cumple treinta años. El 2020 es especial, pero el coronavirus no lo puede eclipsar todo. En “petit comité” todo es posible, y al año que viene, quizás, podamos gritar a voz en grito que lo hemos superado. Queda mucho tiempo pero es el tiempo el que da respuestas. Hasta entonces no nos olvidemos de vivir.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15562/con-optimismo-y-esperanza

DESINFORMACIÓN

Por Javier Urra*

Naturalmente, que hay profesionales y medios de comunicación que trabajan con seriedad, que ahondan en la noticia, que van a las fuentes, que se esfuerzan.

Pero no es menos cierto, que hoy hay muchos periodistas y medios de comunicación que no informan, dan su opinión, prejuzgan, o simplemente no indagan.

Y en cuanto a los expertos, muchos de ellos, saben de lo suyo, pero son muy malos comunicadores, se traban, tienen una voz horrorosa, confunden y se confunden. 

Creo que informar, requiere conocer, ahondar en la noticia, tener criterio, entender que es lo esencial. Y en tiempos de pandemia, de confinamiento, muchos medios se han dejado llevar, por lo que dicen los dirigentes políticos, que naturalmente intentan arrimar el “ascua a su sardina”.

Realmente a una persona como yo que tanto como profesor de la universidad, como ponente en conferencias, como escritor, como redactor de informes para la Justicia, se me demanda ser buen comunicador, me llama poderosamente la atención lo mal que se expresan personas que se dirigen a veces a millones de personas.

Se me dirá, hay quien es muy inteligente, pero se expresa mal, déjenme que lo dude, pues pensamiento y lenguaje van de la mano. Acontece como quien escribe bien y habla mal, me genera franca desconfianza.

Tengo la triste impresión de que hay profesiones o desempeños que se han devaluado, citaré dos: los políticos, cada vez con peor nivel formativo, y más baja cualificación para el desempeño de su función, lo que les lleva a ser una caricatura del cuadro de Goya en el que se golpean uno al otro de manera inmisericorde.

La otra profesión en franca decadencia es la de los periodistas, que no investigan, que creen que pueden resolver todo desde la pantalla de su ordenador convirtiéndose en voceros de noticias que no lo son, por ser falsas. 

En tiempo de bulos precisamos de fuentes de información fiables, creíbles, contrastables, y nos encontramos con que la ciudadanía no tiene esas referencias, por lo que opta por escuchar, por ver, por leer a quien confirma sus creencias, que por serlo, son previas.

A lo largo de mi dilatada carrera profesional he sido entrevistado, no cientos, sino miles de veces, y puedo asegurar que siendo la misma persona mis respuestas lucen o quedan grises o deshilvanadas dependiendo de quién formula las preguntas.

El periodismo, tiene una importante labor, la de informar, la de entretener, la de salvar a un sistema político que no siendo bueno, es el mejor que conocemos y que denominamos democracia, pero para ello se requiere independencia de la propia empresa o de las empresas que las sostienen, y hoy hay mucho pagafantas, mucho arribista y mucho ganapán. 

Lo antedicho se refiere a un número importante de medios y de profesionales, repito, marcadamente sectarios, pero no a quienes trabajan con coherencia, con ética, con compromiso, con respeto a quienes va dirigida su crónica y su labor diaria. 

El rigor, en el desempeño profesional es esencial. Y miedo me da el conchaveo de políticos y periodistas para liquidar a los que están al otro lado, de la ya denominada trinchera. 

Yo soy psicólogo y he pronosticado que a título individual, muchas personas saldremos de esta pandemia en algo, solo en algo mejorados. Pero la estructura social no cambiará, el planeta seguirá contumazmente suicidándose, y en España los posicionamientos nacionalistas y guerra civilistas nos abocarán a situaciones en el mejor caso de peligro. 

*Javier Urra :

Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud

Académico de Número de la Academia de Psicología de España 

INCERTIDUMBRES DE SEPTIEMBRE

Mi columna para El Valle de México

Llevamos meses especulando con lo que pasaría en septiembre con la vuelta al cole, con la evolución del virus, con las vacunas… Pues bien, septiembre ya está aquí y ahora nos toca afrontar la realidad. Nos guste o no el verano está llegando a su fin y por muy atípico que éste haya sido siempre es una época excepcional y anhelada en el año. Las vacaciones nos evaden de la realidad, de la rutina, del trabajo y la verdad es que en el 2020 han sido una necesidad. La mente necesita despejarse y cambiar de aires siempre sienta muy bien. Eso sí, siempre respetando las medidas para evitar la propagación del virus. Un virus que ha ido ganando, por desgracia, protagonismo según ha ido avanzado la época estival. Los datos no son buenos y lo que se esperaba para septiembre comenzó en el mes de agosto. Ahora nos toca afrontar lo que venga cumpliendo, más si cabe, con las recomendaciones sanitarias. No hay que olvidar el trabajo titánico que hicieron los sanitarios en los meses en los que el coronavirus estaba en su momento más álgido. Por cierto, la mala gestión por parte del Gobierno español no es una novedad, pero que López Obrador la critique me llama la atención después de ver cómo lo ha hecho él. En fin, no se trata de comparar sino de afrontar la situación tomando las decisiones correctas por el bien de los españoles y también de los mexicanos en su caso.

Decisiones, concretamente, que han tardado en llegar en lo que a la vuelta al cole se refiere. La bicicleta fue una canción del verano, pero no veo yo a los padres en España llevando a sus hijos en ella. Todo está en el aire y solo el tiempo irá mostrando si los colegios han sido capaces de prepararse para la llegada de los alumnos. El Ministerio de Educación, desde luego, no ha hecho grandes aportaciones. Aunque si lo comparamos con el de Universidades, cuyo ministro ha estado desaparecido, su trabajo ha sido decente.  Ya lo dice el refrán, “otro vendrá que bueno te hará”. 

Obviamente, el que no puede desaparecer es el ministro de Sanidad porque todo está vinculado a que prevalezca la salud. Lo bueno de esta semana ha sido anunciar que España empieza su primer ensayo clínico de una vacuna anti-Covid. Hay que apostar por la investigación y estaremos muy pendientes de los resultados de esta vacuna. Hay que darle tiempo al tiempo, pero también hay que ganarle tiempo al tiempo; de hecho, la campaña de vacunación de la gripe se va a adelantar. Todo lo que sea prevenir es bueno.

Septiembre empieza hoy con la misma incertidumbre con la que hemos vivido los últimos meses de este año tan raro. Para los amantes del deporte rey, la guinda al pastel la ha puesto Messi al anunciar que se quiere ir del Barça. Así es la vida y así está siendo el 2020, pero la vida son etapas y ahora mismo, con la que está cayendo y la que se avecina, no me preocupa el destino del argentino; prefiero centrarme en que mi gente esté bien y que los investigadores den con la vacuna que nos inmunice a todos del virus que nos robó la normalidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15366/incertidumbres-de-septiembre

CONCIENCIACIÓN

El tiempo pasa y el mes de agosto está llegando a su fin. Las vacaciones se agotan y con su final toca afrontar todo aquello de lo que nos hemos eludido durante el verano. Da vértigo ver los datos que el coronavirus nos está dejando en los últimos días y superar los cuatrocientos mil casos ya son palabras mayores. España lidera los rankings no, precisamente, por su buena gestión. La pandemia sigue con nosotros y ahora nos enfrentamos a nuevos retos. La vuelta al cole lleva días protagonizando las portadas y no es para menos. Qué hacer y cómo hacerlo son las grandes preguntas que están esperando respuesta. Es cierto que se están apurando las plazos pero hay a quienes les gusta dejar las cosas para última hora y… así nos va.

Nos podía ir mejor si aplicáramos el sentido común y tuviésemos unos líderes políticos a la altura de las circunstancias. El sector sanitario se teme lo que pueda pasar en los próximos meses porque ellos vivieron muy de cerca el inicio de la pandemia. No parece que los casos sean tan graves pero su expansión es muy rápida. Los brotes cada vez son más al igual que los contagios. Es cierto que ahora se hacen más test, pero cuando éste es positivo hay que quedarse en casa nos guste o no. Es el colmo saltarse el aislamiento poniendo en peligro a los demás. Madrid vuelve a estar en el punto de mira aunque también hay más ciudades en las que las cifras abruman. Si no nos concienciamos, mal vamos y las consecuencias las pagaremos todos. No nos están pidiendo tanto; tan sólo el uso de la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social. 

El virus no se fue de vacaciones y poco a poco ha vuelto a recuperar su protagonismo. Septiembre siempre ha sido el mes que nos devolvía a la realidad, a la rutina, al colegio y en el que añorábamos lo vivido durante la estación estival. Este año, con la nueva normalidad, nada es lo que fue y todo versa en torno a la COVID-19. La vacuna es lo más buscado y parece que ya hay avances en ella. Sin duda, hay que apostar por la investigación, pero no solo ahora sino siempre. Sus progresos siempre serán en beneficio de todos. Quizás sea el momento de que los gobernantes tomen nota de ello.

De momento, nos toca convivir con el virus extremando las precauciones. Recuperar la normalidad sin que ésta vaya acompañada del adjetivo “nueva” nos llevará un tiempo pero en nuestras manos, nunca mejor dicho, está. Hemos hablado de la vuelta al cole pero cada uno tiene sus preocupaciones. Los aficionados al fútbol se preguntan cuándo volverán a los estadios, los amantes de la música cuando podrán acudir a recintos llenos hasta la bandera, los festivales anhelan ya el verano del año que viene y así un sin fin de cosas. La incertidumbre se ha convertido en nuestra compañera de vida y nos guste o no ha venido para quedarse, al menos, hasta que nos vacunemos contra el protagonista del año. Seamos optimistas y pensemos que cada día que pasa es un día menos que nos queda para volver a recuperar nuestra forma de vida. Entre todos lo conseguiremos pero sin olvidarnos del sentido común. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15175/concienciacion

CONTANDO HASTA OCHO

Mi columna para El Valle de México

Sin ocio nocturno, sin fumar y sin ningún equipo en la Champions. Todo esto en poco más de cuarenta y ocho horas. La situación de la pandemia en España es preocupante y las primeras medidas eran casi un clamor a pesar de que no han gustado a todo el mundo. La salud es prioritaria y frenar los rebrotes es vital para evitar un colapso sanitario de cara al mes de septiembre. Ojalá apliquemos el sentido común y entre todos consigamos frenar las cifras que empiezan a despuntar. En nuestra mano está conseguirlo con mascarilla, distancia de seguridad y lavado de manos. Es una carrera de fondo que conseguiremos ganar si entre todos nos apoyamos. No olvidemos que la unión hace la fuerza.

Fuertes, precisamente, no han estado los equipos españoles en esta Champions League. Los ojos estaban puestos en el Atlético de Madrid y en el Barcelona. No puedo negar que me decepcionó ver caer a los míos. Los de Simeone no jugaron bien y así no se puede ser el mejor equipo de Europa. Eso sí, a pesar de la derrota estoy orgullosa de mis colores. Pienso que será mejor ganar “la Orejona” un año que podamos ir a Neptuno a celebrarlo. La Copa se merece una gran celebración y el coronavirus este año no nos lo iba a permitir. No obstante, espero que de cara a la próxima temporada los de Simeone analicen los errores del pasado para no repetirlos. La afición espera lo mejor de los suyos porque ésta siempre está dispuesta a darlo todo por su equipo. Aún así hay que reconocer que el Atleti ha sido el mejor equipo español en esta Liga de Campeones.

Una Liga de Campeones que será difícil de olvidar para los culés. En su historia ya está escrita la humillación que vivieron en el Estadio de La Luz. Aunque intenten pasar página cuanto antes, ya se encargarán los madridistas de recordárselo. Ocho goles son muchos goles para los que creían ser el mejor equipo del mundo. La vida pone a cada uno en su sitio y en este caso, el fútbol les ha dado una lección de humildad más que necesaria. Confieso que disfruté de cada gol del Bayern porque éste siempre ha sido mi segundo equipo. Müller fue el primero en sacarme una sonrisa, pero estaba convencida de que iban a venir muchas más. Es de justicia hablar de los resultados que los de Flick han cosechado en esta Champions. Son una máquina bien engrasada. Son un equipo y eso es fundamental. Depender de un jugador aunque sea, para muchos, el mejor del mundo no es bueno. Eso sí, también puede presumir en su palmarés de capitanear la mayor debacle de los azulgranas en su historia por Europa. Si Griezmann se fue del Atleti para ganar títulos, entre ellos una Copa de Europa, se equivocó de destino, de eso, no hay duda… Menos mal que cuando se toca fondo, ya solo se puede mejorar…

Mejor no pudo ser el catorce de agosto de este año. Disfruté viendo ganar a los bávaros. Me acordé de mi estancia por Alemania. Canté los ocho goles con una gran satisfacción. Los celebré comiéndome un excelente helado. Por eso, no quiero terminar sin hacer una sugerencia a la marca Frigo, protagonista de la polémica de la semana, por eliminar el español de su catálogo en Cataluña dejando en cambio el alemán. La presión ha hecho que reculen pero hasta que no lo vea… En fin, quizás puedan crear unos heladitos individuales con forma de palabras. Se me ocurren: Eins, Zwei, Drei, Vier, Fünf, Sechs, Sieben, Acht…Creo que la ración idónea son ocho… A nadie amarga un dulce…

Jimena Bañuelos

Enlace a El Valle: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/14966/contando-hasta-ocho

UN AGOSTO DE CHAMPIONS POR LA VIDA

Mi columna para El Valle de México

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones ese es agosto. A pesar de la ola de calor y el aumento de los rebrotes hay muchas ganas de disfrutar, aunque siempre con precaución. Y si el Gobierno no va a renunciar a sus vacaciones tal y como está la situación, yo, desde luego, tampoco. Hacer un paréntesis después de lo que hemos vivido es una necesidad. La mente necesita desconectar y evadirse un poco de la realidad. Hacer la maleta siempre hace ilusión y más cuando lo que te espera es el mar, la familia y los amigos. Será un verano diferente, de eso no hay duda, pero aún así, y con cuidado, se puede aprovechar bien el tiempo. 

Agosto nos trae, excepcionalmente, la Champions. Así que los amantes del deporte rey tienen por delante unos partidos de lo más emocionantes. Obviamente, aunque esté de vacaciones no perderé de vista a mi Atleti. Allá donde vaya siempre me acompañan mis colores y este año, el coronavirus ha querido que el espíritu de la Liga de Campeones me acompañe. Sueño con esa copa al igual que muchos rojiblancos y, por eso, hay que seguir apoyando a los de Simeone que lucharán por ella. Deben saltar al terreno de juego derrochando mucho coraje y, por supuesto, mucho corazón porque cada encuentro será una final. Además, los errores pueden salir muy caros. Si bien es cierto, la Champions tiene una deuda pendiente con el conjunto colchonero. El tiempo dirá si “La Orejona” viaja a Madrid, pasa de largo por la Cibeles y se rinde ante Neptuno. Desde luego, el dios del mar le daría una grata bienvenida.

Una buena bienvenida tuvieron los ciclistas en la Vuelta a Burgos. Fue un lujo tener a las grandes figuras recorriendo mi tierra. Ha sido una edición que pasará a la historia. Había muchas ganas de competir sobre las dos ruedas y su etapa final fueron las míticas Lagunas de Neila que proclamaron vencedor al belga Remco Evenepoel. Él se llevó el preciado maillot morado. En el podio le acompañaron el español Mikel Landa y el portugués Joao Almeida. Eso sí, hay que destacar que el colombiano Iván Sosa ganó la etapa reina por tercera vez consecutiva. Su reinado en Neila es indiscutible. La edición cuarenta y dos ya es historia, habrá que ir pensando en la cuarenta y tres porque Burgos tiene mucho que ofrecer a estos grandes deportistas, además, mi ciudad estará de celebración. La catedral celebra su ochocientos aniversario, por eso, la Vuelta a España comenzará a los pies de este gran momento.

Aniversarios y celebraciones aplazadas también me esperan este mes de agosto. La Covid-19 hizo que de mi calendario personal se borrarán muchas fechas, pero su traslado a esta época tampoco está mal. Cada uno es libre de festejar lo que quiera ya que siempre hay algo en la vida que merezca una celebración… No me importaría añadir una Champions, por ejemplo. Eso no depende de mí, pero de mí si depende vivir este verano adaptándome a las circunstancias. Con mascarilla, distancia de seguridad y lo que sea necesario para cuidar de mi salud y la de todos, arranco un mes lleno de experiencias por vivir. “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” dijo John Lennon, pero ahora y dada la incertidumbre que reina en el ambiente, es mejor llevar por bandera el mítico Carpe Diem.

Jimena Bañuelos

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POR UN AGOSTO PRUDENTE

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Mi columna para El Valle de México

Con temperaturas altas, muchos rebrotes pero con ganas de disfrutar así se despide el mes de julio. Un mes que pasará a la historia por cómo hubiera sido si el coronavirus no se hubiese convertido en el protagonista de este año. Sin Tour de Francia, sin Juegos Olímpicos pero con un día del Libro un tanto descafeinado, y así, suma y sigue… Una nueva normalidad a la que es difícil adaptarse en determinados momentos. Los festivales de música están silenciados y los conciertos que hay se pueden contar con los dedos de la mano al igual que su público. Soñamos con el final de esta pesadilla, un final que no sabemos cuando se producirá. Al menos, hasta entonces, tenemos la intención de disfrutar y de vivir la estación estival ya que la incertidumbre del otoño va adquiriendo cada vez más protagonismo. La temida segunda ola parece que está cada vez más cerca pero, quizás, si hacemos bien las cosas podamos surfear en ella. Los rebrotes están aumentando y las medidas para frenarlos se van tomando a cuenta gotas. Ojalá se actúe por la salud de todos. Volver al pasado no es la mejor opción. Marzo y abril quedaron atrás y con ellos unos datos que dan mucho vértigo recordar y, por supuesto, mucha tristeza.

Es cierto que pasamos de la nada al todo de repente y las ganas por salir del confinamiento no nos podían frenar; pero el virus sigue con nosotros y el calor está claro que no lo ha hecho desaparecer. Madrid fue el epicentro de la pandemia en sus comienzos aunque ahora la realidad es muy distinta. La sociedad está concienciada. Obviamente, siempre hay excepciones, pero sí se ven mascarillas por la calle y la distancia de seguridad se procura mantener. Está claro que concienciarse de la realidad es fundamental. Hay que tener precaución pero ésta no implica que no se pueda disfrutar del verano como se merece. Es cierto que el ocio nocturno está sufriendo las restricciones en varias comunidades autónomas y aunque esto esté disgustando a muchos hay que pensar que es por el bien común. Las medidas se toman para prevenir y toda ayuda es buena. Los sanitarios se merecen el apoyo de todos. Ellos han estado en la primera línea para cuidar de nuestra salud y aunque estemos en verano y de vacaciones siguen pendientes de nosotros. La Covid-19 no entiende de fiestas, así que es mejor ayudar a quienes no pararon en ningún momento por nosotros. Los médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, etc. Se merecen, además de nuestros aplausos, nuestra responsabilidad. Nos piden muy poco, tan solo, el uso de la mascarilla, la distancia de seguridad y el lavado de manos; creo que podemos cumplir. Quizás, si añadimos un poco de sentido común, la combinación de todos frenarían esos rebrotes que están poniendo en jaque a muchas regiones. Es una responsabilidad de todos y así daríamos un respiro a nuestros sanitarios. Ellos también se merecen sus vacaciones, su descanso y, por supuesto, su tranquilidad ante lo que dicen que vendrá.

Ojalá lo que venga y muy pronto sea la vacuna. Ahí está la clave. Un pinchazo que nos inmunice y nos despierte de esta pesadilla para volver a recuperar la normalidad que hemos perdido. Al menos, de momento, muchos han aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas y de los momentos más cotidianos. De lo malo hay que quedarse con lo mejor, y esa lección es muy importante porque el presente es ahora y en estos tiempos que corren el futuro es más que incierto. Por eso, sin planes a la vista y viviendo el día a día, arrancamos el mes por excelencia de vacaciones. Toca disfrutar, con prudencia, pero disfrutar en definitiva. Hay que adaptarse a las circunstancias aunque eso no es impedimento para sonreír y ser feliz. La felicidad no entiende de recetas y quizás, ahora, haya que cambiar algún ingrediente… Bienvenido sea agosto. Vayamos a por él en la playa o en la montaña.

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/14341/por-un-agosto-prudente

DE CELEBRACIÓN

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Mi columna para El Valle de México

No volver para atrás. Ésta es la premisa fundamental para afrontar la nueva normalidad con las precauciones necesarias. Cada día las cifras nos indican que los brotes están aumentando y los contagios también. Es trabajo de todos ser conscientes de la situación en la que nos encontramos. Puede que el verano y las vacaciones nos los estemos tomando como un paréntesis después de todo lo que hemos vivido, pero esto no implica que haya que bajar la guardia. La mascarilla, poco a poco, se ha impuesto por mandato, algo que se veía venir. Sin duda, es la consecuencia de la falta de sentido común y responsabilidad de muchos. Decía Napoleón que “para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común”, y si queremos frenar a la Covid-19 mientras esperamos la vacuna, ya sabemos lo que tenemos que hacer. No es tan difícil lo que nos piden.

Si hablamos de triunfar, hay que felicitar a los madridistas porque esta Liga tan atípica ya está en su palmarés. Me alegro por mis amigos merengues, pero no dedicaré más espacio a este hecho. Lo único que hay que resaltar es la “no celebración”, ya podían aprender otras aficiones de este ejemplo… Es de justicia reconocer que los blancos dieron una lección de civismo dejando plantada a la Cibeles. Una imagen que pasará a la historia por muchos motivos. No obstante, seguro que más de uno lo festejó en su casa. Eso es lo que hay que hacer en los tiempos que corren. La verdad es que cualquier buena noticia hay que celebrarla, porque este año nos está dejando unos recuerdos muy agridulces.

Finalizada ya la Liga, ahora la vista está puesta en la Champions. Cada partido es una final y ser el mejor equipo de Europa no va a ser tarea fácil. Menos mal que por ser colchonera de corazón llevo escrito a fuego: “Nunca dejes de creer”. De ahí que vea la posibilidad de que el veintitrés de agosto la copa sea rojiblanca. Si esto es así, la celebración en mi casa está garantizada. Ya tengo ganas de volver a oír el himno de la Champions. De momento, y por ser el día que es, me he levantado escuchando “Las Mañanitas”. Hace años soplé las velas en México y desde entonces, además del típico “Cumpleaños Feliz” siempre se cumple con la costumbre que me traje del otro lado del Atlántico. Es cierto que no siempre están bien entonadas, pero la intención es lo que cuenta. Pondré una vela más en la tarta, a ser posible de chocolate, y este año, el calendario ha querido que comparta con El Valle este día tan especial. Brindaré, si es preciso con tequila, por la salud. Apagaré las velas pidiendo los deseos tal y como marca la tradición. Eso sí, por delante, seguro que me espera un año cargado de sueños por cumplir y experiencias por vivir. Los años son solo una cifra, lo importante es la forma en la que los vivimos. Por eso, seamos positivos y pensemos que la situación va a mejorar. Ya queda menos para tener una vacuna que nos proteja del coronavirus y mientras tanto, con la prudencia correspondiente, disfrutemos del día a día. A mí hoy me toca comenzar un nuevo capítulo en mi vida, será el número taitantos y dado que hemos hablado de música lo inauguro con una cita de Beethoven: “Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo”. Y dicho esto. Me pongo “manos a la obra”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/14137/de-celebracion