Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

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Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Una sonrisa colchonera

foto camisetaLa hora, la de siempre. El sentimiento, más intenso. Mis colores: los rojiblancos. Todo apuntaba a que el partido de la Champions iba a ser emocionante, pero lo fue aún más estando tan lejos de la ribera del Manzanares. Nunca había seguido a mi equipo a miles de kilómetros y aunque ahora dicen que no hay distancias…Es precisamente la distancia la responsable de mostrar los sentimientos a flor de piel. La sensibilidad envuelve cada kilómetro que nos separa de aquello que añoramos. Ayer fue el Atleti, pero hay muchas más cosas: La casa, la comida, el gimnasio…

Si hay algo que los kilómetros hacen añorar son los amigos. Aquellos con los que has compartido grandes momentos de tu vida. Una buena amistad no es fácil de romper y ayer durante los noventa minutos del partido de mi Atleti no me sentí sola. La afición colchonera estaba conmigo. Mis amigas más indias fueron compartiendo conmigo cada  gol, cada falta, cada córner… Me emocionaba pensar que los colchoneros iban con paso firme a los cuartos de la Liga de Campeones, pero me emocionaba, más aún, sentir tan cerca a Eugenia, Marisa, Elsa, Rosa… Y, por supuesto, a mi familia.

Sé que hay muchos colchoneros por el mundo. Hace una semana que me uní a este club. Si mi equipo va “partido a partido”, yo voy “día a día”. Cada día aprendo algo, descubro algo nuevo y me emociono con algo. Ya he dicho que sentir nostalgia me hace recordar de dónde vengo y preguntarme a dónde voy. Con mi gente, la del otro lado del charco, me siento como en casa. Todos los días paso por lo que llamo familiarmente mi “Puerta de Alcalá”, mi “Parque del Retiro”. Eso me recuerda que la vida no permite ensayos ni repeticiones. Mi momento es aquí y ahora.

Seguiré vibrando como una colchonera más, buscaré mi “fuente de Neptuno”, por si acaso, recordaré las mejores experiencias, añoraré a los míos pero nunca me olvidaré…de sonreír a la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)