Vapuleo rojiblanco al Real Madrid

Es el día del cine español. La noche de los Goya. Y por la tarde un partido de película. A estas alturas, está claro que los premios al mejor director, mejor guión, mejor interpretación y, por supuesto, mejor banda sonora son para el Atlético de Madrid. Y si alguien lo duda, que piense en Tiago, Saúl, Griezmann y Mandzukic. Han sido los cuatro fantásticos que han enrojecido al equipo blanco.atletico_de_madrid_fondos-2688927

Ni peligro, ni fuerza, ni juego y por supuesto, ni el gol de la honra ha conseguido marcar el Real Madrid. Serán el mejor equipo del mundo pero parece que tanto descanso no les viene bien. Se consuelan hablando de los números al final de la temporada. Pero el futuro es incierto, y el presente, me dice que dos más dos son cuatro. Y tres, los puntos que hoy han perdido ante su eterno rival. Eso matemáticamente hablando, porque la imagen de las caras merengues serán para los colchoneros muy difíciles de olvidar. La historia del Madrid hoy se ha escrito en rojiblanco, y ya llevan varios capítulos así y seguro que vendrán más.

El temporal de frío y nieve que ha azotado España está lejos de remitir en Concha Espina. Los merengues se han marchado helados de la ribera del Manzanares, y eso, que el ambiente no podía estar mas caldeado. Los indios habían encendido todas sus hogueras y no, precisamente, para fumar la pipa de la paz. Pero sí para proclamar, que casualidad, a los cuatro vientos que el Real Madrid había sido goleado.

Volviendo al cine, la de hoy no era una película entre indios y vaqueros. En frente estaban unos vikingos a los que ya les han descubierto su talón de Aquiles. Sin duda, cuatro bodas y un funeral. Si hablamos de cine español, ya que es su noche, y pensando siempre en el cuatro. Esos fueron los Goyas que se llevó “El Bola” y, precisamente, “ a su bola” andan por la casa banca. La película ya ha terminado. No pone “The End” ni “Fin” sino Tiago, Saúl, Griezmann y Mandzukic…¿Por qué será?…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

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¿Permanencia?

“No puedes. Tienes una permanencia de seis meses”. En más de una ocasión he escuchado estas palabras. Me lo han dicho en Movistar, en Vodafone, en Ono y seguro que en alguna compañía más. Pero jamás pensé que me lo dirían en el Centro de Salud. España no dejará nunca de sorprenderme…

Sólo quería cambiarme de médico de familia pero creo va a estar complicado por la permanencia de la que nadie me había informado. Presentaré la solicitud que me han dado y por si acaso me lo deniegan me informaré si hay programa de puntos…Porque nunca se sabe… También necesito renovar el botiquín de mi casa…r-5

Pero la cuestión va más allá de si son seis meses, nueve, doce o los que sean. La cuestión es que todos tenemos días buenos y malos. Pero el culpable de nuestro mal humor o malestar no es el primero que se te pone por delante. Hay que tener cuidado con cómo se dicen las cosas, muchas veces, eso, es más importe que el mensaje en sí. Que razón tenía Séneca cuando afirmó: “Lo que has de decir, antes de decírselo a otro, dítelo a ti mismo”.

Así que sin perder la sonrisa he comenzado a aguantar no sólo el temporal invernal que había en la calle sino el que había detrás del mostrador. Puedo entender que el ambiente esté tenso, que las quejas en sanidad sean constantes y que el descontento sea general pero yo no tengo la culpa. Existen unos mínimos de educación a los que nunca se debe renunciar. Pueden estar muy mal las cosas pero no todo vale…

Dicen que hay que tratar a las personas como te gustaría que te tratasen, lo de esta mañana ha sido la clara excepción a la norma. Prefiero recordar que “cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla” como decía el escritor francés Maupassant. Aunque lo único que me han dicho claro ha sido: “Vuelva usted mañana”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Cuestión de Ortografía y algo más

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Decía el francés Voltaire: “La escritura es la pintura de la voz”. Pues ni el mejor pintor puede hacer un retrato tan perfecto de Belén Esteban como la carta que ella misma ha escrito a sus compañeros de programa. Su contenido, sin duda, estaba cargado de emoción aunque lo que es verdaderamente para echarse a llorar son las faltas de ortografía, la ausencia de tildes y la inexistencia de signos de puntuación.

Una cosa es “la letra con sangre entra” y otra bien distinta es hacer alarde de la ignorancia en algo tan básico como la lengua. Todos hemos preguntado en alguna ocasión si una palabra es con “b” o con “v”, con “g” o con “j”, con “h” o sin ella. Y como equivocarse es de humanos en alguna ocasión erramos en eso, pero de ahí a hacer pública la garrafal incultura y encima reírle la gracia a la que se hace llamar la “princesa del pueblo” hay un trecho.

Que la ignorancia es atrevida, no hay duda. A más de uno se nos caería la cara de vergüenza si escribiésemos así. Es muy fácil criticar a cualquier personaje público cuando comete un error ortográfico, por ejemplo, en una red social. Pero parece que Belén Esteban está exenta de ello. Se siente protegida por muchos y eso lo sabe, y claro está, se aprovecha. Pero cuidado, si para unos es la princesa del cuento, para otros será la bruja o madrasta: Un ejemplo a no seguir.

Los bueno de cometer errores es que siempre se puede aprender de ellos si hay intención. Decía un proverbio romano: “Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos”. De hecho, bien sabido es que nunca es tarde si la dicha es buena, y por supuesto que querer es poder y de ganas no sé como andará la señora Esteban. Pero bueno, cada uno decide si su vida está escrita con mayúsculas o con minúsculas. Las comas serán las pausas dentro de cada punto y seguido. Y así, cerrar las etapas de la vida con un claro punto y aparte. Porque a la hora de la verdad a todos, señora Esteban, nos conviene hacer caso a Gandhi: “Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)