¡QUÉ BUEN VASALLO, SI HUBIERA BUEN SEÑOR!

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Mi columna para El Valle de México

Un día menos. Eso es lo que tienen en mente muchos españoles cada vez que oyen a los políticos todas sus promesas electorales y a pesar de que la campaña no ha empezado “oficialmente” ya estamos metidos de lleno en ella. Todo son encuestas y especulaciones. Los partidos confeccionan sus listas para el Congreso de los Diputados y el Senado para ofrecer a los ciudadanos a los “mejores” candidatos en las diferentes circunscripciones. Es importante aclarar aquí que en España la ley electoral no trata a todos por igual. Podría dedicar mucho espacio a explicarles cómo funciona la famosa Ley D’Hont, pero les aseguro que les liaría más y en quinientas palabras, más o menos, prefiero que hablemos de otras cosas. De hecho, cambiemos de tema.

Siempre es bueno evadirse de la realidad. Para esto hay muchas maneras y cada uno sabemos cuáles son los ingredientes que necesitamos para desconectar de la rutina. Eso sí, llevando por bandera nuestra mejor sonrisa porque siempre hay un buen motivo para lucirla en el rostro. Y pensando en evadirme decidí retroceder en el tiempo, adentrarme en la historia de mi tierra. Siempre presumiré de ser burgalesa, pero en esta ocasión llegar a Burgos me ha trasladado a tiempos de El Cid. Cuando estuve en México a muchos os expliqué su historia dado que mi nombre está vinculado a ella. El pasado fin de semana Burgos celebró su tradicional fin de semana Cidiano con un invitado de excepción. El escritor Arturo Pérez Reverte, quien basa su nueva novela en una etapa de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, dio el pistoletazo de salida presentado su obra en la capital castellano-leonesa. Eso sí, el pregonero fue mi paisano Alex Grijelmo quien desde lo alto del Arco Santamaría y aguantando un sol de justicia hizo saber a todos los burgaleses lo que nos esperaba en esta particular fiesta.

No faltó nadie. Todos los presentes conocíamos la historia de D. Rodrigo Díaz de Vivar y de su esposa, Doña Jimena. Se ha hablado y se han recreado sus victorias, pero también su etapa más dura: El destierro. Pero no podía faltar en el programa el Monasterio San Pedro Cardeña donde dejó a su mujer e hijas. Hoy se encuentran allí los restos de su famoso caballo Babieca y su inconfundible espada Tizona. En Burgos siempre se respira historia por todos sus rincones. Lo saben bien mis “hermanas mexicanas” Valeria y Fernanda que caminaron días por sus calles, degustaron su gastronomía y conocieron a sus gentes. Siempre hay un buen motivo para venir a Burgos y no lo digo porque sea, como dice su himno: “la tierra sagrada donde yo nací” sino porque siempre habrá algo que les sorprenda. Por eso, y aunque soy consciente de que están a nueve mil kilómetros de distancia les invito a que se adentren en la gesta de Don Rodrigo Díaz de Vivar. Lean esto: “Una niña de nueve años se presentó ante su mirada / ¡Hola Campeador, que en buena hora ceñiste espada! / El rey lo ha vedado, anoche de él nos llegó una carta, / Que no nos atreviésemos a abriros y hospedaros por nada; / Si no, perderíamos los haberes y las casas / Y por si fuera poco, los ojos de las caras. / Cid, en causarnos mal no ganaríais nada, / Que el Criador, pues, con toda su gran misericordia os valga./ Habiendo dicho esto, la niña se volvió para su casa. / Allí se convenció el Cid de que el rey le había negado su gracia. / Se alejó de la puerta, por las calles de Burgos aguijaba, / Llegó en Santa María, al punto descabalgaba; /Se hincó de rodillas, de corazón rogaba; / Salió por la puerta y en Arlanzón paraba, / En los arenales de esa villa, allí descansaba / Armaron la tienda después que descabalgaran. / Mio Cid Ruy Díaz, el que en buen hora ciñó espada, / A su alrededor, una buena compaña. / Allí descansó Mio Cid como si estuviese una montaña.”

Y ahora, no quieren saber ¿qué pasó antes y después de que comenzará el Destierro? Les espera una historia apasionante en el Poema del Mío Cid. ¿Se la quieren perder? Yo no les diré más.

Saldaña

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan”. Eso decía el autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry. Tiene parte de razón porque la memoria es selectiva, pero ese no es mi caso. Volver al colegio era la frase que más me costaba pronunciar siendo una niña. Ahora, muchos años después volver a pisar el patio de Saldaña fue algo especial. Fue, sin duda, un torrente de buenos recuerdos. Quizás, la frase apropiada para el pasado 30 de mayo sería la del escritor americano, Joseph Heller: “He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.”

Porque siendo una niña, en esas aulas de primero de la ESO decidí ser periodista. Una vocación que me llegó muy pronto pero que no cambiaría por nada del mundo. Allí comenzó siendo un sueño que hoy es una realidad. De sueños, precisamente, hablé en el pregón de las fiestas del colegio ante un público que me recordaba a mí. El tiempo ha cambiado algunas cosas pero ha mantenido las más importantes. Las lecciones de vida y valores que aquella niña aprendió aun siguen muy presentes.

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En Saldaña dando el pregón. Con Javi, profesor de Educación Física

Soñar es libre pero para cumplir los sueños hay que trabajar y mucho. No es fácil afrontar las dificultades pero rodeándote de las personas indicadas se puede llegar muy lejos. Nunca me imaginé que daría ese pregón, pero el destino hizo que allí estuviera. No tardé en contestar a Javi cuando me hizo la propuesta porque cuando el corazón habla no hay nada más qué decir. Todavía pude ver cara conocidas. Profesores que me habían dado clase y que continúan al pie del cañón. La memoria es selectiva pero no he olvidado ni sus nombres, ni sus caras y ni las asignaturas que ellos impartían. Fueron años que creía olvidados hasta que volví a entrar por la puerta del colegio y subí las escaleras que me conducían al patio. En definitiva, fue un honor compartir con todos ellos, esos minutos en los que me dejé llevar por mi experiencia en la vida. En definitiva, me dejé llevar por Aún tengo la vida. Porque ese sueño ya es una realidad y comienza, precisamente, en el colegio Saldaña.

Les decía a los alumnos que cuando cumples un sueño puedes llegar “hasta el infinito y más allá” porque ése es su lema en este curso. Es más, la película de Toy Story deja grandes enseñanzas, por ejemplo, la amistad, el trabajo en equipo y la valentía ante lo desconocido. Precisamente, yo no conocía a mi público pero tenía a mi favor que ya había estado en su situación. Ser mayor es lo que quieres cuando eres un niño, y cuando pasan los años, lo importante no es no perder al niño que llevas dentro de ti. Es fundamental mantener ese espíritu ante la vida, porque ella es la responsable de darte las lecciones más importantes. A mí me enseñó a conjugar el verbo “vivir” de una manera muy diferente a como lo hizo mi profesor de lengua. Y tras esa lección ahora recuerdo perfectamente las palabras del escritor irlandés, Bernard Shaw: “Ves cosas y dices, “¿por qué?” Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, “¿por qué no?” En definitiva es: Ahora o nunca.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Corriendo por la donación de médula

Esperé más de un mes para que llegara el día, y ya ha pasado una semana desde que me pusiera la camiseta naranja y recorriera los diez kilómetros que transcurrían por Cardeñadijo a favor de la donación de médula. El 14 de abril fue un día especial, un día de muchos recuerdos, en definitiva, un día en el que mis sentimientos estaban a flor de piel; igual que el día que conocí a las impulsoras de esta carrera. Unas mujeres luchadoras, positivas y llenas de energía para hacer todo lo que sea posible por fomentar la donación de médula en Burgos.

A día de hoy, no hay ninguna duda de que trabajaron mucho para que el evento fuera un éxito. Se rodearon de excelentes voluntarios para formar un equipo que estaba encaminado a la gloria. Las medallas que nos colgamos los participantes eran el premio por cumplir con los kilómetros, pero la verdadera medalla se la llevaron todos los que pusieron su granito de arena para que nada fallara. El aplauso, las felicitaciones  y los abrazos no pararon hasta el final.

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Momentos Aún tengo la vida en Cardeñadijo

Si hablamos de abrazos, todos los que recibí ese día fueron los mejores impulsores para llenarme de energía a la hora de dar voz a la importancia de donar médula. Me adentré en la etapa más dura de mi vida, pero también la que más me ha enseñado a disfrutar cada instante, a valorar las pequeñas cosas, en definitiva, a vivir sin ponerle ningún pero a la vida. De lo malo hay que quedarse con lo mejor. Reconozco que en el dos mil seis, mi mundo dio un giro de trescientos sesenta grados, pero afirmo que no me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado. Y en esas enseñanzas está la generosidad de ese joven alemán que me regaló parte de su médula y a quien estaré eternamente agradecida. Como también agradecí, de corazón, a la Asociación la sorpresa que me tenían preparada. Fue un momento de esos que ya puedo etiquetar con mi hashtag personal: Aún tengo la vida. Y gracias a mi donante voy a cumplir trece años llenos de experiencias, de amigos nuevos, de sueños cumplidos y de grandes momentos como la I Carrera Solidaria Dona Médula. En ese escenario se respiraban muchos sentimientos. La ilusión lo inundaba todo y mis palabras solo reflejaban lo importante que es que un médico te diga: “Tienes un donante de médula compatible”. Creedme que eso lo cambia todo y por eso, las más de cuatrocientas personas que allí estuvimos teñimos Cardenadijo de color naranja.

Ahora es el momento de ver las fotos que nos sacan una sonrisa en la cara y de comenzar la cuenta atrás, porque tenemos ganas de volver a correr por la donación de médula. Sé que la Asociación no nos va a fallar. Chicas, hay que ponerse manos a la obra y ya sabéis que si vosotras me decís ven, lo dejo todo.

Gracias.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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I Carrera Solidaria Donar Médula Burgos

Será la primera de muchas, de eso, no tengo ninguna duda. Y no lo digo porque es la primera vez que me apunto a una carrera sino porque la iniciativa de la Asociación de Donantes de Médula de Burgos ha nacido fruto de la solidaridad, el esfuerzo y el trabajo de quienes persiguen, día a día, fomentar la donación de médula o lo que es lo mismo, la posibilidad de regalar vida a otras personas.

Confieso que como excusa siempre digo que correr es de cobardes, pero en esta ocasión el corazón me decía que no podía negarme. Y cuando el corazón manda hay que obedecer. Pueden ser 21 ó 10 kilómetros pero la distancia es lo de menos. Lo que verdaderamente importa es que todos nos unamos por una buena causa. Conozco muy bien lo que sienten los que están deseando escuchar de su médico la frase: “Tienes un donante de médula compatible”. Hasta que llega ese momento, la esperanza es lo único que motiva a no tirar la toalla porque sabes, perfectamente, que ese es el comienzo de una nueva vida. En mi caso, fue una leucemia la que truncó los sueños que tenía con veintiún años, pero a pesar de todo, seguí construyendo otros anhelos desde las diferentes habitaciones del hospital. Me imaginaba todo lo que quería hacer cuando ganara la batalla. Conté en ella con mi familia, con mis amigos, con mis médicos, en definitiva, con todos los que se unieron a esa lucha y que, al igual que yo, esperaban la noticia más deseada. Y ésta llegó gracias a la generosidad de un donante de médula alemán, que sin conocerme se convirtió en el protagonista de los días más importantes de mi vida. Él lo cambió todo, dio un giro a mi historia y me hizo el mejor regalo que me han hecho nunca.

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En la presentación de Aún tengo la vida

Desde aquel catorce de septiembre han pasado casi trece años en los que llevando por bandera Aún tengo la vida he vivido muchas aventuras y experiencias. He conocido a grandes personas con las que he grabado grandes recuerdos en mi memoria. Entre ellos, el día que conocí a Noelia, a Rosa y a Maitane. Fue en Burgos, mi tierra y, como no podía ser de otra manera, hablamos de la importancia de ser donante de médula en la presentación de mi libro. Ellas saben que cuentan conmigo siempre que lo necesiten y tras leer un Whatsapp suyo hablando de la carrera, mi respuesta automática fue: Allí estaré.

Quedan trece días para que nos veamos en Cardeñadijo, las inscripciones todavía están abiertas. Por eso, os animo a que nos acompañéis porque si la unión hace la fuerza, obviamente, cuantos más seamos, más familias recibirán el apoyo psicológico que necesitan para afrontar con valentía y seguridad una etapa dura pero que dará paso a una mejor. Porque cuando la vida te da una segunda oportunidad, todo cambia y cada minuto se respira vitalidad.

Y esa vitalidad es la que me lleva a ponerme las deportivas, las mallas y la camiseta y correr por todos los valientes que están luchando como en su día hice yo para ganarle la batalla al cáncer y que pronto gritarán a los cuatro vientos: ¡Tengo un donante de médula compatible!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Alberto Bañuelos, susurrador de piedras

“Vemos desde lo que sabemos, comprendemos desde lo que sabemos, creamos desde lo que sabemos… no es que tenga memoria sino que soy mi memoria”. Y precisamente, la mía hoy me recuerda que no es un día cualquiera. Es una fecha señalada en el calendario y eso es porque “lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” como dijo Lincoln y eso Alberto Bañuelos lo sabe muy bien.

Su filosofía de vida es, sin duda, aprovecharla al máximo. Su pasión está clara y así lo demuestra la infinidad de esculturas que llevan su firma porque cada una tiene su nombre. Él mejor que nadie sabe cuál es la liturgia de las piedras porque son ellas, cuando están a solas, las que le susurran en qué se van a convertir. Tienen alma y un maestro que las entiende. Yo de piedras no sé mucho, no nos vamos a engañar y de dibujo mejor ni hablamos. Lo mío son las letras y tú lo sabes. Así que a solas, acompañada por el folio en blanco, he plasmado con el mismo sentimiento con el que tú creas, este homenaje que bien te mereces.

Alberto Bañuelos

Alberto Bañuelos buscando el alma a su próxima creación

Eres padre, tío, sobrino, primo y no desde hace mucho, abuelo. Eso me reconocerás que es un plus a la sabiduría porque las lecciones que dan los abuelos son difíciles de olvidar, y a pesar de que hoy hay una vela más en tu tarta, sigues teniendo en tu interior ese niño rebelde que tenía muy clara su vocación y que luchó por cumplirla contra viento y marea. Eso sí, como bien sabemos, detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer; y la tuya se llama Esther. Y es, sin duda, tu compañera infatigable de batallas.

Aunque naciste en Burgos has recorrido mundo, en eso nos parecemos. Además, compartimos que tenemos el pasaporte sellado por México. Un país donde has expuesto en numerosas ocasiones. Tus esculturas me encantan, no las voy a citar porque no acabaría nunca,  pero sí me permito decirte que La herida es una de mis favoritas. Es tan grande como tú porque a las buenas personas se las coge cariño muy pronto. Sé que eres muy inteligente y que te apasiona el vino tanto como tu trabajo, a veces dudo de si sabes lo que es el tiempo libre, pero entiendo que cuando te gusta lo que haces tu trabajo no es trabajo y tu mente siempre está creando.

Y dicho esto, nadie es perfecto. Compartimos la afición por el deporte. Lo practicamos porque es una recarga de energía pero tú mayor error es ser merengue. Ahí me fallas, querido Alberto, pero lo asumo porque tenemos pendiente una cita en el Metropolitano. Ahí verás por qué soy del Atleti y tus dudas serán resueltas. Aún así, como buen artista que eres sabrás que en la imperfección está la belleza… Te deseo un excelente día y me ofrezco a ayudarte en tu próxima escultura.  Eso sí, que sepas de ante mano, que yo veo una piedra y me susurra el himno del Atleti. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Noche espectacular en La Montaña Rusa de Dani Martín

Siempre hay un buen motivo para ir a Burgos, y en esta ocasión fue Dani Martín el que provocó que Ana, Rosa y yo pusiéramos rumbo a la ciudad que me vio nacer. Sabíamos la hora, el lugar y todas las letras de sus canciones pero lo que no esperábamos es que mi ciudad, conocida generalmente por el frío, nos diera la bienvenida con un cielo azul radiante y veintisiete grados en el termómetro. Sin duda, una buena forma de comenzar el otoño. Sois unas privilegiadas por poder decir que habéis pasado calor en las tierras del Cid.

Y como buena burgalesa hasta la hora en la que nos subiríamos a la montaña rusa de Dani Martín, hicimos un recorrido por la historia, porque si hay algo de lo que Burgos puede presumir es de su riqueza cultural. A los pies de la catedral contemplamos su grandeza y el ir y venir de los muchos peregrinos que quieren fotografiarse con la escultura del peregrino sentado en un banco. Ahí arrancó un paseo de más de dos horas que nos llevó a la Iglesia de Santa Águeda, a la de San Nicolás, a San Esteban y solo por ver las vistas que hay desde el mirador del Castillo subimos las incontables escaleras… pero todo esfuerzo tiene su recompensa. De ahí bajamos por Saldaña, el que fue mi colegio, para llegar a San Gil, la calle La Paloma y la Plaza Mayor. El Espolón nos llevó a ver al Cid y a Doña Jimena en el Puente San Pablo. Ya solo teníamos que cruzar la calle y entrar en el Forum Evolución para disfrutar del espectáculo que Dani Martín tenía preparado.

De la tranquilidad de la Catedral a la adrenalina de Dani Martín

Teníamos muchas ganas y precisamente con Las Ganas arrancó el concierto. Un acorde de la canción bastó para que los asistentes nos pusiéramos de pie y no parásemos de saltar en las más de dos horas que teníamos por delante. Dani se entregó a un público que respondía a todos sus deseos. Y no es para menos porque este ferviente colchonero es pura adrenalina. En Burgos celebró el aniversario del lanzamiento de este disco. También reconoció que hacía calor y entre bromas fue interpretando todos los temas sin dar tregua a un descanso. No podían faltar en el Forum las canciones de El canto del Loco. Ya con ellas, nos volvimos todos “locos” porque la euforia inundaba el ambiente. Hasta la presentación de los músicos fue diferente. La originalidad y peculiaridad están en el ADN de este artista que no deja indiferente a nadie. El público quería más y Dani no defraudó. Nos tocó el corazón con su canción más especial, las palpitaciones iban a su ritmo y aún así, consiguió volver a ser un torrente de energía para acabar saltando en Los Charcos con todos.

Las despedidas nunca gustan y más cuando te lo estás pasando bien. Pero que mejor manera de decirle adiós que viendo en su mano una bufanda del Atlético de Madrid. Nosotras tres somos colchoneras hasta la médula y viendo esos colores, sabiendo que habíamos ganado, su sonrisa y el ambiente que había generado, lo mejor que podíamos cantar, modificando un pelín la letra de tu canción, era Madrid, Madrid, Madrid; te espera.

Veinticuatro horas intensas pero, sin duda, veinticuatro horas inolvidables.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

De Sampedros por Burgos

Después de las fiestas son necesarias cuarenta y ocho horas para recuperarse. Burgos puso punto y final a las fiestas de San Pedro y San Pablo el pasado domingo rindiendo homenaje a los burgaleses ausentes. Reconozco que hacía muchos años que no me colgaba al cuello el típico pañuelo rojo con el escudo de mi tierra. La vida te va llevando por caminos que te alejan de la ciudad que te vio nacer pero por muy grande que sea la distancia siempre el corazón te lleva a regresar.

Algo así me sucedió hace unos días. Había un fuerza en mi que me empujaba a coger el primer autobús rumbo a las tierras del Cid. Y nada más llegar vi la estatua de Rodrigo Díaz de Vivar engalanada para la ocasión. En ese momento, recordé aquellos años en los que siendo una niña lucí mi traje regional agarrada del brazo de mi padre y, por supuesto, de mi abuelo, un ferviente burgalés que allá donde fuera siempre presumía de sus raíces. Algo que me inculcó siendo yo muy pequeña.

Los Gigantillos bailando en la Plaza Mayor ante el público burgalés

Siguiendo con las tradiciones si hay un acto que resalta de todo el programa de fiestas es la ofrenda floral a Santa María La Mayor. Las peñas y sus reinas se acercan hasta los pies de la catedral para mostrar sus respetos a la patrona y pedir por todos los burgaleses. En el camino desde la Iglesia de San Lesmes hasta la plaza de San Fernando se pueden escuchar los acordes de muchas jotas, canciones populares y por supuesto, el mítico Burgalesa. Allí ante la atenta mirada de los asistentes, la comitiva real y las Falleras mayores como invitadas de honor, los Gigantillos bailan para alegrar la fiesta. Esta simpática pareja de cartón-piedra de casi dos metros y medio de altura y sesenta kilos de peso representan a los burgaleses de pro. Él viste con una capa de color marrón, un sombrero de ala ancha y una faja de rojo bermellón. Ella, con camisa blanca, falda de vuelo y mandil negro, luce en su rostro una amplia sonrisa, aunque la que no pasa desapercibida es la verruga con pelo incluido. Eso sí sus andares son inconfundibles.

El Cid y Doña Jimena en el Paseo del Espolón, Burgos

Como inconfundibles son los Gigantones que junto a los Gigantillos protagonizan todos los días el pasacalles por Burgos. Los Gigantones representan a las distintas razas del mundo. Pero de todos ellos, hay una pareja que se lleva la mayoría de las fotos. El Cid Campeador y Doña Jimena son la debilidad de los más pequeños. Y de nuevo me vienen a la mente muchos recuerdos al verlos a todos en la Plaza Mayor. Así que era el momento de dejar salir al niño que todos llevamos dentro para hacerme una foto con mi tocaya. Eso sí, al lado de esta Doña Jimena de casi cuatro metros de altura y setenta y dos kilos de peso te sientes más que pequeño. Y lo mismo pasa con el Cid, aunque éste pesa ochenta y cuatro kilos.

En Burgos, se respira historia en todos los rincones. Sus tradiciones estos días llenan las calles. Como en todas las fiestas, la música está presente, los fuegos artificiales a la orilla del río no pueden faltar, las peñas amenizan cada momento y, por supuesto, las tapas son las aliadas para recuperar las fuerzas. En estos días en mi tierra, acompañada por mi prima, he vuelto a revivir mi experiencia como reina. Las fiestas ya se escriben en pasado pero en mi viaje de vuelta me acuerdo de lo que dijo Nelson Mandela: “No hay como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta cuánto has cambiado tú”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Primera etapa cidiana: Burgos

Puede ser un propósito de Año Nuevo o puede ser una aventura. De lo que no hay duda es de que será una gran experiencia. Una experiencia cargada de historia.

Todo comenzó un día paseando por el centro de mi ciudad natal. En Burgos se respira historia por todos sus rincones, pero fue a pies de la majestuosa catedral donde la curiosidad me llevó a preguntar en la Oficina de Turismo por el Camino del Cid. Bien es sabido que además de presumir de morcillas, de Atapuerca, de un frío que no deja indiferente a nadie, la gesta de Rodrigo Díaz de Vivar comenzó en esta provincia castellana. Burgos alabó a este héroe pero también protagonizó el principio del camino más duro para el Campeador. El Camino del Cid es el camino del destierro que se inicia en Burgos pero que pasa por Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante. Por delante hay muchos kilómetros en los que la Edad Media será la protagonista. Bavieca y Tizona siempre acompañaron al Campeador y en este viaje lo que no puede faltar en las “alforjas” es el Cantar de Mio Cid.

“A la salida de Vivar, tuvieron la corneja diestra, y, entrando en Burgos, tuvieron la siniestra”. Con estos versos del Cantar comienza este viaje en Vivar del Cid. En esta localidad burgalesa todo tiene un toque cidiano. De ahí, a Sotopalacios donde los estudiosos aseguran que se encontraba la casa del Cid para llegar a Burgos donde el rey Alfonso VI decretó que nadie lo ayudara.

Salvoconducto del Camino del Cid

Salvoconducto del Camino del Cid

“Una niña de nueve años se presentó ante su mirada / ¡Hola Campeador, que en buena hora ceñiste espada! / El rey lo ha vedado, anoche de él nos llegó una carta, / Que no nos atreviésemos a abriros y hospedaros por nada; / Si no, perderíamos los haberes y las casas / Y por si fuera poco, los ojos de las caras. / Cid, en causarnos mal no ganaríais nada, / Que el Criador, pues, con toda su gran misericordia os valga./ Habiendo dicho esto, la niña se volvió para su casa. / Allí se convenció el Cid de que el rey le había negado su gracia. / Se alejó de la puerta, por las calles de Burgos aguijaba, / Llegó en Santa María, al punto descabalgaba; /Se hincó de rodillas, de corazón rogaba; / Salió por la puerta y en Arlanzón paraba, / En los arenales de esa villa, allí descansaba / Armaron la tienda después que descabalgaran. / Mio Cid Ruy Díaz, el que en buen hora ciñó espada, / A su alrededor, una buena compaña. / Allí descansó Mio Cid como si estuviese una montaña.” (Cantar, 40) Fue en el Arco Santamaría donde todo esto ocurrió y es, precisamente ahí, donde se puso el primer sello a mi salvoconducto.

Continúo hasta el Monasterio San Pedro Cardeña. Allí “el que en buena hora nació” dejó a su mujer, Doña Jimena, y a sus hijas, Doña Elvira y Doña Sol, bajo la protección del abad del Monasterio hasta que el Cid las mandase llamar. De hecho, aun una de las torres es conocida popularmente como “doña Jimena”. A día de hoy, allí se puede ver la tumba de Babieca.

Y esta primera etapa por tierras burgalesas la termino en Pinarejos. La historia dice que “el de la barba vellida” acampó en el despoblado Spinaz de Can donde acudieron numerosas personas que se unieron a su destierro.

Aun me queda mucho camino por hacer. La próxima etapa se encuentra en tierras sorianas. La literatura me guía. ¿Alguien quiere apuntarse a esta “aventura” histórica?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)