SONRISAS Y LÁGRIMAS. NO ES UN DÍA CUALQUIERA

Las cicatrices siempre están cargadas de recuerdos y son éstos los que nos atormentan aunque intentemos evitarlos. Huir del pasado no siempre es fácil cuando éste marcó un punto de inflexión en nuestra vida. Quiero pensar que cuando regresan a nuestra mente es por algo. Todos tenemos fechas muy señaladas y convivir con su reencuentro año tras año es inevitable. Confieso que puedo no dormir bien por muchos motivos, eso nos pasa a todos. Pero la de anoche era una noche diferente.

Cada veinticuatro de enero veo el calendario y una revolución de sentimientos se mezclan en mi interior. Lucho por contenerlos, pero éstos siempre acaban venciendo porque es imposible no revivir todo lo que sucedió hace ya dieciséis años. La memoria es selectiva y hay imágenes que el paso del tiempo no podrá borrar. Aquella sala de espera de urgencias, aquella fiebre que consumía mis fuerzas, aquellas horas que atormentaban a los míos, en definitiva, aquel frío Box en el que pasé la noche sola y con miedo a esa incertidumbre de no saber qué me pasaba. Y por si esto no era suficiente, sabía que para mi padre iba a ser su cumpleaños más triste. El destino decidió que todo sucediera así

En esos momentos no sabía lo que me pasaba, días más tarde comprendí que me adentraba en una lucha por sobrevivir y que tenía que hacer frente a una leucemia. Todo mi mundo dio un giro de ciento ochenta grados. Y a pesar de todo no dejaba de pensar en el cumpleaños truncado de mi más fiel compañero de batallas. La vida es caprichosa y da lecciones que nunca se olvidan. Quizás, por eso, haya recuerdos que están grabados a fuego no solo en la mente sino en el corazón. 

Se puede ser fuerte pero no de piedra y sé que no pasa nada por derramar unas lágrimas porque éstas nos alivian y hasta nos curan del peso del pasado. Ahora bien, también puedo reconocer que ahí comenzó una nueva parte en la historia de mi vida. Ya nada iba a ser como antes porque revolucionó mi mente de tal manera que me conocí a mí misma y me enseñó a afrontar todo tipo de situaciones. 

Obviamente, estoy hablando del principio de “Aún tengo la vida”. Un sueño hecho realidad que nació en las habitaciones de un hospital en el que no falta la ilusión y la esperanza. Reconozco que hay mucha vida y muchos momentos buenos a pesar de que la leucemia tomara las riendas de mi día a día. Por eso, asumo que hace dieciséis años cambió mi vida; no sé si a mejor o a peor, pero cambió. Me arriesgo a decir que me hizo mejor persona. Aquella lucha sin cuartel la gané en septiembre. En sus enseñanzas saqué matrícula de honor, porque a día de hoy no las he olvidado. Eso sí, asumo que hoy toca soplar las velas con mi padre porque nos quedan muchas cosas por vivir. Renovar estos recuerdos no es tarea fácil para ninguno de los dos, pero podemos ir creando otros que conviertan los días negros en grises. 

Eso sí, aunque muchos no lo entiendan, cuando mi mente me recuerda la etapa más dura de mi vida, mis ganas de luchar y seguir para adelante se multiplican. Esa es la fuerza de la vida. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/30077/sonrisas-y-lagrimas-no-es-un-dia-cualquiera

SE ESCAPA EL TIEMPO

Ya hemos superado el ecuador del mes de enero aunque su famosa cuesta parece más empinada de lo normal. La situación que estamos atravesando no es buena y las consecuencias económicas de la pandemia se hacen cada vez más evidentes. La incertidumbre lo envuelve todo y las ansias por recuperar la normalidad también. Estamos a la espera de ver cómo evoluciona la línea de contagios. Se espera que ésta comience a descender, pero es cierto que cada vez conoces a mas personas de tu entorno más próximo que ha dado positivo en algún test. La realidad es así y los que aún seguimos en “negativo” hemos ido esquivando Omicron como hemos podido. 

Afortunadamente, para muchos la vacuna ha sido su mejor aliada para sobrellevar el virus con síntomas más leves. Cada uno es libre de ponérsela o no, pero en ese debate no voy a entrar. Ya se ha encargado el tenista Djokovic de protagonizar todos los titulares en las últimas semanas. Lo suyo era la crónica de una deportación anunciada. Si hay que cumplir unas normas se cumplen y no por ser el número uno estas exentas de ellas. Las personas somos todas iguales y ninguna es superior por mucho ego o poder que tengas. Si bien es cierto, en la sociedad hay unos principios que están en sus horas más bajas, pero que hay que respetar e incluso cuidar. Decían que de la pandemia íbamos a salir mejores y más fuertes, algo más que dudoso tal y como estamos viendo el presente. 

Un presente que sigue en bucle mientras no percibamos que esto se está acabando. El hartazgo hace que nos olvidemos de la esencia de la vida. Hay que seguir, como diría Walt Whitman, extrayendo todo el meollo a la vida, pero sin olvidar los principios que nos unen como sociedad. Es cierto que cada uno tenemos los nuestros personales y estos son irrenunciables. Eso sí, hay quienes son capaces de todo por conseguir sus más anhelados deseos. La personalidad y los principios van de la mano y muchas veces las mayores decepciones vienen de ahí. Conocer a las personas no es fácil y cuando crees que lo has hecho, a veces, llegan las mayores decepciones. También, Maquiavelo nos enseñó en su “Príncipe” la naturaleza de muchas personas…

De hecho, hay personas que llegan a tu vida y se convierten en parte de tu familia y están ahí siempre aunque no notes su presencia. En cambio, hay otras que están de paso por circunstancias o por interés y cuando desaparecen incluso notas que tu propia mochila pesa menos. “El secreto, querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces, y sólo entonces, que estarás en el país de las maravillas”. Sabias palabras de un conejo blanco que vivía pendiente de un reloj… La vida se nos escapa más rápido de lo que nosotros creemos y lo mejor es pasarla con quien de verdad importa. El país de las maravillas es nuestro presente, el cual, es único e irrepetible. Hagamos caso a ese conejo porque es importante saber y ser conscientes de que nunca caminamos solos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace El Valle: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/29826/se-escapa-el-tiempo

PROPÓSITOS

Un año por delante y muchas experiencias por vivir. Da vértigo pensar en lo que nos deparará este 2022, pero día a día iremos descubriendo el destino. El futuro siempre es incierto aunque, como marca la tradición, el Año Nuevo se llena de esos propósitos que sin saber si los vamos a cumplir, al menos nos dan una sensación de satisfacción solo con pensar en ellos. Queda todo un año por delante para llevarlos a cabo y si no es posible siempre se pueden prorrogar para más adelante. A veces, la intención es lo que cuenta.

Y con los propósitos en mente y los regalos de reyes recién abiertos toca, poco a poco, volver a la normalidad. A esa realidad que se ve envuelta en un espíritu que, por desgracia, solo dura en los días más entrañables del año. Una pena pero es así. Además, este año la Navidad ha tenido un claro protagonista. Es la época de reencuentros por excelencia, pero muchos se han visto frustrados por Omicron. Esta variante ha hecho estragos en muchas familias porque los positivos han adquirido un protagonismo que no esperábamos o que no queríamos esperar. De hecho, estamos intentando doblegar esta ola que ha convertido a los tests de antígenos en el entrante de muchas comidas o cenas. Una falsa sensación de seguridad que ha dado más de una sorpresa. Eso sí, renunciar a las reuniones está claro que no estaba en la mente de muchos. En fin, el sentido común de cada uno es particular y la práctica requiere su tiempo. Quizás la Navidad lo haya envuelto entre sus luces y sus tradiciones y éste pasó a un segundo plano sin pensar en la consecuencias. 

Unas consecuencias que todavía están presentes. Contagiarse es muy fácil, pero prevenir también lo es. Hay que reconocer que estamos agotados de la pandemia porque ésta sigue con nosotros. Las medidas ya nos cansan y nuestra ansia por recuperar todo lo que el coronavirus se llevó por delante nos pueden. Hablan de que estamos más cerca del final y ojalá sea así. Hemos aprendido muchas lecciones de todo esto. Quizás esos propósitos de Año Nuevo no sean tan prioritarios como antes del Covid-19 porque nuestro mundo ha cambiado. Está claro que ser feliz es lo que cuenta y que la salud es fundamental. En la vida en un segundo todo puede cambiar, por eso, disfrutar cada día sería el mejor propósito de todos. Los habrá buenos y los habrá malos porque no todos son un camino de rosas. Precisamente, de las espinas se aprenden las mejores enseñanzas. 

En definitiva, tenemos un año por delante para disfrutar de nuestros seres queridos, para cumplir los sueños que quedaron aplazados y escribir nuestra propia historia de puño y letra. Seguro que a todos nos gustará dar carpetazo a la pandemia, esperemos que el 2022 nos premie con ello. Nos merecemos volver a sonreír sin mascarilla porque aunque las miradas hablan por sí solas, pero a la vida hay que sonreírla sin condiciones. Los propósitos empiezan por ahí

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/29577/propositos