Una sonrisa en Navidad

Quedan escasas veinticuatro horas para que se escuche el sonido que da el pistoletazo de salida a la Navidad. Los bombos están preparados y las bolas también. Los sueños inundan nuestras mentes pero eso es lo que toca en esta época del año. Eso sí, aunque la fortuna no nos premie con el gordo, nos premia con muchas cosas más. Sin duda, la salud es la más importante porque sin ella pocos sueños podremos hacer realidad. En diez días comienza un nuevo año cargado de propósitos pero también cargado de ilusiones.

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Puerta del Sol (Madrid)

El tiempo pasa y de qué manera. Aun tengo en mi mente muy reciente la Navidad del año pasado. Veo el calendario y me cuesta creer que estemos apurando el 2016. Son días de hacer balance. Las cosas buenas deben pesar más que las malas. La vida nos da una de cal y otra de arena, pero esas son, precisamente, las lecciones que debemos aprender. Reconozco que este año venía marcado por el aniversario más especial para mi, pero eso no ha sido impedimento para intentar cumplir mis sueños. A día de hoy, puedo sonreír porque algunos se han hecho realidad. Eso sí, la maquinaria de los sueños sigue funcionando con un ritmo intenso… y que no pare, porque como dice Paolo Coelho “la posibilidad de cumplir los sueños hace que la vida sea interesante”…

No sé si el famoso “gordo” o su sequito de premios rozarán alguno de mis números. Solo la Fortuna lo sabe, pero de lo que estoy convencida es de que me llenarán de sentimientos. Si a éstos les añades los recuerdos, surge una mezcla emotiva que solo se da en esta época. La Navidad, nos guste o no, siempre nos toca el corazón. Hace días que las luces cuelgan en las calles. Los turrones, polvorones, mazapanes… llevan desde octubre en las estanterías de los supermercados. Los juguetes cobran especial protagonismo. Los villancicos se convierten en la banda sonora. Y todo esto y mucho más nos indica que nuestra rutina tiene algo especial. Algo que no podemos negar, es más, es algo que debemos disfrutar.

Reconozco que no es fácil estar alegre cuando hay sillas vacías en la mesa o cuando los recuerdos no son buenos. Pero estoy segura de que el mejor adorno de Navidad puede ser, precisamente, una sonrisa. Esta fue otra lección que me dio la vida, a veces cuesta ponerla en práctica, pero sus efectos no tienen precio. La Navidad y su espíritu ya están aquí. La cuenta atrás está llegando a su fin. Así que toca sacar la zambomba, la pandereta, el Omeprazol y sobre todo, toca vivir el momento porque solo hay una Navidad del 2016. Pronto formará parte del pasado y su recuerdo depende de cómo queramos escribirlo. Yo lo tengo claro: Quiero hacerlo sonriendo. ¿Y tú? Carpe Diem.

¡FELIZ NAVIDAD!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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¡Hasta pronto Alejandro Sanz!

Dice el refranero español que todo llega a quien sabe esperar y aunque la espera se nos hizo larga porque no sé Desde Cuando tenía la entrada. Por fin, el pasado martes Pisando Fuerte llegamos al Palacio de Deportes a cantar todas y cada una de las canciones de Alejandro Sanz. Queríamos disfrutar y vaya que si lo hicimos. La felicidad se respiraba en el ambiente. Las sonrisas llenaban nuestras caras, sin duda, a esa hora y en ese momento me encontraba en el “paraíso buscado”.

Gira Sirope de Alejandro Sanz. Último concierto.Madrid

Gira Sirope de Alejandro Sanz. Último concierto. Madrid

La gira Sirope ha sido larga, pero el destino ha querido que nos juntáramos en el último concierto. No siempre querer es poder, pero los caprichos de la vida, ésa que no es un Camino de rosas, hicieron de esa noche un recuerdo para siempre. Comenzó el concierto con una canción que me enamoró desde el primer día. Deja que te bese fue la mejor dosis de adrenalina que pude recibir para vivir intensamente las dos horas que quedaban por delante. Acompañada de Rosa, Almudena y Ana estaba dispuesta a darlo todo. Obviamente, entregué mi voz a las canciones de Alejandro Sanz quien, a su vez, es gobernado por el Capitán Tapón. Mande quien mande, hay una premisa muy clara: La música no se toca. Y eso, es algo que todos los que estábamos allí cantamos con más o menos afinación…

Prometió sorpresas. Las hubo y muy buenas. Con Rosana llegamos a Labana, de ahí al No me compares con Pablo López. Incomparable fue Lo Ves con India Martínez para culminar con Cuando nadie me ve, ante los miles de espectadores, con Niña Pastori. A estas alturas el público ya estaba rendido a un Sanz que llevaba la bandera de Madrid en el cuello y solo podía vitorear su nombre. No es lo mismo contarlo que vivirlo. La experiencia es la que deja huella en los recuerdos. Esos recuerdos que en los días malos pueden ser la mejor fuente de positividad. Yo ya los he archivado, posiblemente los necesitaré…

Y llegados hasta aquí, y como no me gustan los finales ni las despedidas… solo puedo decirle a Alejandro Sanz: Amigo mío, Mi soledad y yo esperaremos hasta junio, posiblemente, Viviendo deprisa, mientras le ponemos tiritas al Corazón partío… Vuelve pronto porque la cuenta atrás para el próximo concierto ha comenzado…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)