En lo de sufrir, el Atleti es un campeón

3

En la Champions todo es posible y si juega el Atleti aún más. Los rojiblancos, arropados por miles de corazones a punto de infartar, no decepcionaron. Tenían que igualar la eliminatoria. Sólo necesitaban un gol. Simeone pidió a los colchoneros que se dejaran la voz en la ribera del Manzanares. Y si lo dice “El Cholo”, el Calderón responde. Apenas se pudo escuchar el himno de la Champions. Y es que los alemanes fueron recibidos al grito de “Atleti, Atleti”. En lo de animar no hay quien iguale a los indios. Fueron ciento veinte minutos de pura adrenalina. Pero no fue suficiente, hubo penaltis y hasta el quinto tuvo que esperar el Atlético de Madrid para estar el viernes en el sorteo de cuartos.

Bajo la atenta mirada desde el palco de Pep Guardiola y Julen Lopetegui comenzó un partido que garantizaba , a priori, la emoción. Porque las sorpresas llegan cuando menos te lo esperas. El Atlético, muy nervioso, no transmitió miedo en el arranque. Si bien es cierto, en noventa minutos pueden pasar muchas cosas pero cuando el marcador está en contra hay que ir a por todas. Pero apenas hubo ocasiones. Y no fue un gol la primera “sorpresa” o mejor dicho “contratiempo” para los de Simeone. En el veintitrés, el portero de los rojiblancos, Moyá, pidió el cambio por lesión. Pero ya se sabe que siempre hay “una de cal y otra de arena” porque cuatro minutos después, Mario Suárez hizo el ansiado gol rojiblanco. Gracias al zurdazo del canterano, el Atlético de Madrid empató la eliminatoria, la afición estalló en el estadio y el pase a cuartos estaba más cerca, pero las pulsaciones fueron en aumento. En el treinta y uno, la tuvo Mandzukic pero se quedó, simplemente, en una clara ocasión. Poco quedaba de la primera mitad y no hubo más goles pero sí otro susto con los de Simeone. Mandzukic, a dos minutos para el descanso, parecía lesionado. De hecho, se fue al túnel de vestuarios cojeando. El interrogante sobre su continuidad tuvo su respuesta quince minutos después.

El nueve rojiblanco siguió sin problemas. Entró Raúl García por Cani. Pero el objetivo era el mismo: Sentenciar el partido. El Atleti comenzó con fuerza. Llegaban a la portería pero el balón no entraba. En el cronómetro los minutos pasaban y las pulsaciones se disparaban. Pero poco importaba el ritmo cardiaco porque lo fundamental era estar en el sorteo del próximo viernes. En el ochenta y ocho, Simeone, en estado puro, salió a pedir un último esfuerzo a la afición. Cambió a Mandzukic por Torres aunque por la mente de todos rondaba una única palabra: Prórroga.les-joueurs-de-l-atletico-madrid-fetent-leur-qualification-pour-les-quarts-de-finale-de-la-ligue-des-champions-obtenue-face-au-bayer-leverkusen-le-17-mars-2015-a-madrid_5303297

Treinta minutos más de tensión. Los corazones rojiblancos a punto de infartar pero los colchoneros sabemos sufrir y de qué manera. Y eso que desconocían lo que les esperaba. La prórroga regaló ocasiones a sendos equipos pero ningún gol. Y con el empate a uno en el marcador global, los penaltis tuvieron la última palabra. Era el momento de aliarse con la diosa Fortuna. Todo o nada. Y el todo se lo llevó el Atleti. El fallo de Kiessling en el quinto disparo hizo estallar a un Vicente Calderón que rozaba el estado de shock. Y la mejor reanimación, sin duda, es estar en cuartos. Los colchoneros saben muy bien que “ser campeón no es una meta, es una actitud”. Y lo de ayer, una demostración.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Entre colchoneros y culés

Siempre hay un buen motivo o se puede encontrar una buena excusa para ir a Barcelona. Hace poco que visité la Ciudad Condal. Turísticamente me queda mucho por ver pero esta vez han sido mis colores los que me han traído hasta aquí. Los colchoneros estamos dispuestos a sufrir donde sea necesario. Pocos indios se veían por Las Ramblas y es que ya se sabe que nuestro campamento siempre estará en la ribera del Manzanares. Pero bueno, como se dice popularmente… Éramos pocos pero bien avenidos.Imagen 4

La ciudad estaba inundaba de carteles con el esperado encuentro de la Copa del Rey. El protagonista de ellos, sin duda, Leo Messi. El argentino es el buque insignia de un Barça que, a priori, quiere dar por zanjados todos sus problemas. Frente a los blaugranas, unos rojiblancos de gris pero muy seguros. Por delante quedaban noventa minutos apasionantes en el Camp Nou.

Esa pasión y esa adrenalina fueron los mejores escudos para hacer frente a la fría noche barcelonesa. Abrigados con gorros, bufandas y guantes los hinchas se concentraban en un estadio en el que reinaba el buen ambiente. Era una colchonera rodeada de culés pero disfrutando de un buen partido. Cierto es que los de Simeone demostraron mejor fútbol…

Pero el marcador lo inauguró Leo Messi. A pesar de anotar el único gol del encuentro, el diez blaugrana no tuvo su mejor noche. Inolvidables serán los momentos en el Camp Nou pero, cuidado, que como la afición colchonera no hay ninguna. Y es que en lo de animar a los nuestros, sin duda, somos únicos. Mucho tienen que aprender…

Ahora, llega el momento de volver a casa, conseguir la victoria en la liga y esperar al que sin duda, será el partido con mayúsculas. Según pasen los días las pulsaciones de los colchoneros y culés se irán acelerando hasta vivir noventa minutos de infarto. Seguro que se sufrirá pero habrá merecido la pena. Los de Simeone lo darán todo y su afición hará lo que tan bien sabe hacer: Animar. No hay duda de que se dejará la voz. La cuenta atrás para sellar el pase a la semifinal copera ha comenzado. Así que el próximo miércoles habrá una remontada para demostrar que en Madrid, algunos, sabemos remontar…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

A la conquista de la Copa (II)

De pequeña me enseñaron que dos más dos son cuatro… Y esos han sido los goles que el Atleti ha marcado al todopoderoso Real Madrid en tan solo una semana. Si seguimos con los números, cierto es, que cuatro fueron los jugadores madridistas premiados en Suiza pero los rojiblancos sin reconocimientos e ignorados por muchos, cuentan sin duda, con su afición. Un premio que no hay oro que lo pague.

Unos aspiraban a la remontada porque en el Bernabéu todo es posible para unos y para otros. Porque,REAL MADRID - ATLÉTICO DE MADRID precisamente, fue un viejo conocido, un niño, el que tenía ganas de jugar y el que congeló, en una fría noche, las aspiraciones merengues. De poco sirvieron los goles de Ramos y Ronaldo porque el conjunto rojiblanco no estaba dispuesto a tirar la toalla. Los de Simeone saben pelear, saben sufrir, y además, saben aguantar las patadas que los vikingos, a la desesperada, saben hacer como tantos otros jugadores… O es que no recuerdan “en el equipo de Dios”, como lo definió Ramos, que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”…

Está claro que las cosas han cambiado. Pasaron muchos años hasta que el Atleti consiguió salir de Concha Espina ganando y ahora no paran. Perder no le gusta a nadie. Ya decía Kennedy: “La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana”. El flamante Balón de Oro dice ahora que “la vida no es solo goles”. Pero en el fútbol te ayudan a ganar los partidos y las eliminatorias. Es más, asegura que “no es de otro planeta”, menos mal que no es galáctico…

A pesar del menosprecio de muchos, la competición copera continúa. El Atleti se medirá en los cuartos de final al Barcelona. Los de Luis Enrique derrotaron en el Camp Nou a los rojiblancos en su reciente enfrentamiento de Liga. Para los colchoneros la mejor revancha sería eliminarlos sin lugar a dudas. Quedan noventa minutos para sellar el pase a semifinales. Minutos que se presentan emocionantes y habrá que sufrirlos pero ya se sabe que en el fútbol como en la vida; sin lucha no hay victoria… Pero de momento, y con la mentalidad de “el Cholo” habrá que pensar en “el partido a partido”, es decir, en el Granada que el domingo visita el Vicente Calderón.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Holanda pasa in extremis

mexico-holanda

Eran las once de la mañana y las calles de México estaban vacías. Nadie caminaba, apenas había coches y el silencio se respiraba. El partido de octavos paralizaba a todo el país. Dos horas más tarde continuaba ese silencio, ese vacío. No había nada que celebrar. México caía ante Holanda de la forma más dura de perder: En los minutos de descuento.

El Estadio Casteleo se teñía de verde y naranja. El verde de un México que llegaba a esta cita muy motivado y dispuesto a plantar cara a la “naranja mecánica” de Robben, Van Persie y Sneijder. La selección azteca comenzó con mucha intensidad, generando muchas oportunidades de gol pero, desgraciadamente, ninguna acababa dentro de la portería holandesa. La ocasión más clara tuvo lugar a los dieciséis minutos de juego de las botas de Herrera pero la suerte no estaba del lado de los de “El Piojo”. Hasta ese momento, poco hacía el todopoderoso tridente holandés por acercase a la portería de Ochoa. El ambiente se fue animando, en las gradas se comenzó a escuchar el “cielito lindo” pero todavía el grito de “gol” se hacia esperar. Con el cero a cero en el marcador se llegó al descanso de un partido que dominaba México.

Y comenzó la segunda mitad dominando gracias al gol en el cuarenta y ocho de Giovani. El zurdazo del diez mexicano inauguraba un marcador y acercaba al Tri a los cuartos. Pero nadie podía imaginarse que esa alegría terminaría convirtiéndose en lágrimas de rabia, de impotencia…Quedaba todavía mucho partido. Holanda reaccionó. Comenzó a atacar y aunque México también buscaba el segundo, la velocidad en el ataque de Robben que buscaba a su compañero Sneijder comenzaba a ser notable. Los de Van Gaal buscaban el gol y lo encontraron en el ochenta y siete. Apenas quedaban tres minutos para llegar a los noventa reglamentarios cuando el diez de los holandeses empataba el partido. Gracias a la asistencia de cabeza de Huntelaar, Sneijder solo desde la frontal hizo el tanto que borraba la ilusión del Tri. Pero en el fútbol ya se sabe que hasta que el árbitro no pita el final todo es posible…En el noventa y tres, el derribo de Márquez a Robben le costó al combinado mexicano un penalti que les dejaba fuera del Mundial. Huntelaar, que no suele fallar, no lo hizo.

Sonó el pitido final y México quedaba eliminada del mundial, de nuevo, en los octavos de final. El gol que ilusionó al Tri y los hizo soñar con los cuartos se quedó en eso; un sueño.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Una sonrisa colchonera

foto camisetaLa hora, la de siempre. El sentimiento, más intenso. Mis colores: los rojiblancos. Todo apuntaba a que el partido de la Champions iba a ser emocionante, pero lo fue aún más estando tan lejos de la ribera del Manzanares. Nunca había seguido a mi equipo a miles de kilómetros y aunque ahora dicen que no hay distancias…Es precisamente la distancia la responsable de mostrar los sentimientos a flor de piel. La sensibilidad envuelve cada kilómetro que nos separa de aquello que añoramos. Ayer fue el Atleti, pero hay muchas más cosas: La casa, la comida, el gimnasio…

Si hay algo que los kilómetros hacen añorar son los amigos. Aquellos con los que has compartido grandes momentos de tu vida. Una buena amistad no es fácil de romper y ayer durante los noventa minutos del partido de mi Atleti no me sentí sola. La afición colchonera estaba conmigo. Mis amigas más indias fueron compartiendo conmigo cada  gol, cada falta, cada córner… Me emocionaba pensar que los colchoneros iban con paso firme a los cuartos de la Liga de Campeones, pero me emocionaba, más aún, sentir tan cerca a Eugenia, Marisa, Elsa, Rosa… Y, por supuesto, a mi familia.

Sé que hay muchos colchoneros por el mundo. Hace una semana que me uní a este club. Si mi equipo va “partido a partido”, yo voy “día a día”. Cada día aprendo algo, descubro algo nuevo y me emociono con algo. Ya he dicho que sentir nostalgia me hace recordar de dónde vengo y preguntarme a dónde voy. Con mi gente, la del otro lado del charco, me siento como en casa. Todos los días paso por lo que llamo familiarmente mi “Puerta de Alcalá”, mi “Parque del Retiro”. Eso me recuerda que la vida no permite ensayos ni repeticiones. Mi momento es aquí y ahora.

Seguiré vibrando como una colchonera más, buscaré mi “fuente de Neptuno”, por si acaso, recordaré las mejores experiencias, añoraré a los míos pero nunca me olvidaré…de sonreír a la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Con energía al 2014

Imagen 1

Si no se ha hecho balance del 2013 todavía se está a tiempo. Aún quedan algunas horas para valorar lo que el año que estamos a punto de despedir nos ha dejado. Es cierto, que habrá cosas buenas y algunas que no lo serán tanto, pero seguro que de todas y cada una de las experiencias que hemos vivido algo hemos aprendido. Así es la vida, una lucha constante. Los que ya son difíciles de cumplir son los propósitos que ese ya lejano uno de enero nos hicimos.

Hecho el balance y con la mente en el 2014 cenaremos esta noche. Las buenas intenciones están a punto de saturar nuestras cabezas. Seamos realistas: Está claro que no todas se podrán cumplir pero, al menos, habrá que intentarlo. Y es que sin lucha no hay victoria.

Hay muchas ilusiones y sueños con ganas de ser una realidad. Así se presenta un 2014 en el que confío. Ser optimista no es una opción tiene que ser un hábito de vida. Las malas noticias llegan solas, pero con una sonrisa como escudo es más fácil hacerlas frente.

Todo está preparado: el reloj, las uvas, el cava… Y el gracioso que mientras el resto de la familia se está atragantando con las uvas se dedica a poner caras con el único fin de forzar esa carcajada llena de…en fin…es lo que tiene la Nochevieja: En ella está todo permitido.

Serán treinta y seis segundos intensos. Estaremos llenos de nervios, pendientes del carillón, de escuchar los cuartos y engullir las tradicionales uvas… Y todo: Para estrenar juntos un calendario nuevo. Dijo Coelho: “Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos”. Y desfilarán…Pasarán las horas, los días, los meses y cuando nos queramos dar cuenta volveremos a estar despidiendo otro año.

Las esperanzas, los sueños y los buenos deseos cobran especial fuerza esta noche. Esperemos que no decaigan a lo largo de los meses…porque…¡cuidado!.. dice un proverbio árabe: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.”  ¡FELIZ AÑO!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Imagen