Cada vez queda menos para iniciarse en la “nueva normalidad”. Es cierto que los gallegos han sido los primeros en estrenarla y, poco a poco, el resto de las comunidades se irán uniendo a ella. Hablar de “nueva normalidad” no es lo que más me gusta, porque creo que cada uno tiene que ser lo suficientemente consciente para saber la situación en la que nos encontramos. Obviamente, es un escenario diferente en el que nuestra vida tiene que continuar. Ésta solo se vive una vez y hay que aprovecharla. Es curioso cómo hay que reinventarse para adaptarse a las medidas que nos proponen. Seguro que a alguna de ellas nos llevará más tiempo acostumbrarnos, pero éste convertirá la novedad en rutina y la “nueva normalidad” perderá cualquier adjetivo que la califique. Cantaba Pau Donés que todo depende de según como se mire y es cierto. Apenados por su pérdida, el vocalista de Jarabe de Palo nos legó grandes canciones con muchos mensajes positivos dedicados a la vida. Decía que “la vida es urgente vivirla” y, por supuesto, no es necesario que ésta penda de un hilo por una enfermedad. Cada día es un regalo para todos, como el último tema de Pau.

Bonita la vida…
Confieso que acabé la semana pasada recordando uno de los días más importantes de mi vida. Como cada trece de junio he festejado la mejor noticia que me han dado nunca: “Tienes un donante de médula compatible”. Se han cumplido catorce años de aquello, pero la memoria recuerda cada detalle de ese momento tan especial, a pesar de que era un martes y trece. No sé si es por los tiempos que corren o por las noticias que nos acompañan, pero he recordado cómo ya entonces me adapté a una situación dura, complicada y a su vez llena de ganas de vivir. Ahora, que salimos a las calles y que muchos han aprendido a valorar aquello que antes les pasaba inadvertido, sería bueno memorizar esas sensaciones. Es más, quizás se puedan sacar conclusiones y aprender, a ser posible para siempre, de lo efímero que es el presente y de lo vulnerables que somos. Es, en los momentos difíciles, cuando descubres en ti mismo cualidades y facetas que ni sabías que tenías. Al menos, eso me pasó a mí hace años. Ha pasado el tiempo y he vuelto a recordar cómo mi vida cambió de la noche a la mañana y cómo gracias a ese donante de médula llevo viviendo catorce años de regalo. Aún no es mi segundo cumpleaños, hasta septiembre tengo tiempo para pensar en la celebración de los catorce años del trasplante, pero la invitación para marcar en el calendario el famoso “día cero” bien se merece una fiesta con mascarilla, distancia de seguridad y lo que toque. Insisto que las circunstancias pueden cambiar, pero mi anhelo de disfrutar y de vivir siguen inalterables.
Vivimos tiempos complejos, pero vivimos. Lamentaciones las justas, ya que, por desgracia, muchos se han quedado en el camino. Seamos positivos y confiemos en que la vacuna está cada vez más cerca. Hasta entonces, y sirva de homenaje a Pau Donés, concluyo tarareando uno de sus temas: Bonito, todo me parece bonito/ Bonita la paz, bonita la vida / Bonito volver a nacer cada día… Ahí lo dejo.
Jimena Bañuelos
Enlace a mi columna de El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/13099/bonita-la-vida




Aprendí que al miedo se le conquista haciéndole frente. No hay que amedrentarse ante él porque la valentía ha sido, es y será lo que ha movido mi vida. Ahora, no voy a cambiar de actitud, de hecho, es algo que ni me planteo. Puedo tener respeto al coronavirus, pero de ahí, a que tome las riendas de mi vida hay un trecho. Cambiará mi rutina porque la mascarilla se ha convertido en esencial, pero con prudencia todo volverá a la normalidad. Un normalidad anormal durante un tiempo que nos llevará a ver el presente desde otra perspectiva. Hay cosas que cambiarán para siempre porque de esta experiencia algo habremos aprendido y otras, sin darnos cuenta, regresarán a nuestras vidas como antes. Obviamente, no va a ser fácil pero si hemos podido con esto, estoy convencida de que estamos preparados para dar el último empujón. Un empujón en el que será vital apostar por la ciencia ya que serán los científicos los que nos vacunarán contra el bicho que, por desgracia, tantas vidas se ha llevado.
Mi familia está siempre ahí, pero mis amigos también. Esa familia que hemos elegido está, además, para arroparnos estos días. Un mensaje, una llamada, un vídeo, una foto, una sorpresa… todo cuenta cuando la intención es conseguir ver una sonrisa en quién recibe el mensaje. Confieso que en mi caso muchos lo han conseguido. El WhatsApp hay días que echa humo, otros está más tranquilo, pero aunque en mi casa estemos a diario mi soledad y yo siempre buscamos cómo matar el tiempo. Un tiempo que ahora es un arma de doble filo. Pasa lento pero pasa y el día de mañana todo será un recuerdo más y lo veremos como efímero. Reconozco que echo de menos muchas cosas, pero afortunadamente tengo salud y no necesito nada más. Bueno, darme algún capricho durante el confinamiento está siendo vital para hacer frente a la incertidumbre, a los posibles desánimos y, simplemente, porque 
Comentarios recientes