SE VEÍA VENIR

Mi columna para El Valle de México

Era lo menos deseado, pero la realidad nos está demostrando que las cifras por contagio del coronavirus van en aumento. Hace meses vivimos lo peor de esta pandemia, pasamos un tiempo confinados para doblegar la curva y con la llegada de la nueva normalidad y el verano hemos ido bajando la guardia. Las medidas de precaución siempre han estado ahí aunque no todos las hayan respetado por igual. La estación estival está llegando a su fin y el otoño nos trae, de momento, unos datos que no son nada positivos. Además, los catarros y las gripes están en su época del año favorita. Era obvio que había que tomar medidas. En Madrid, de momento, ya sabemos cómo pretenden frenar los contagios. Los resultados los iremos viendo a medida que pasen los días, pero da pavor recordar lo que sucedió en el mes de marzo. Es momento de actuar, porque con la salud no se juega. Cansa oír las disputas políticas cuando hay un problema de gran envergadura. Ya habrá tiempo para debates políticos y al final seremos los españoles en las urnas los que juzguemos como han actuado quienes nos representan. Estaría bien no olvidarlo cuando lleguen las elecciones, aunque algo me dice que ya se encargarán los interesados de recordarnos como vivimos este año. 

De este año no sé si saldremos más fuertes o no, desde luego, el hartazgo de la situación ya empieza a pasar factura. Se avecinan meses complicados. Meses con menos luz y peor tiempo. Meses en los que hay que ser más fuertes si cabe. Vienen meses en los que podemos reflexionar y aprender de nosotros mismos porque todos estamos viviendo de una manera diferente nuestra vida. Nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias y eso no siempre es fácil. Confieso que tengo ganas de que todo esto pase. Veo una luz cada vez que hay buenas noticias de la vacuna, de ahí, que me mantenga optimista y cada día que pasa es un día menos para volver a la verdadera normalidad. Confío en los científicos que están dándolo todo por dar con ese pinchazo que neutralice el virus. Llegará no lo dudo. Hasta entonces, seguiré colaborando con los médicos cumpliendo con las medidas de seguridad. Hay que ayudar a quienes lo están dando todo por velar por nuestra salud.

La salud es algo muy valioso que algunos solo valoran cuando ésta escasea. Un error bajo mi punto de vista porque sin salud pocas cosas se pueden hacer. La pandemia nos está demostrando nuestra fragilidad, pero también nuestra capacidad para afrontar una situación que jamás habíamos vivido. Por eso, todo esto pasará y mientras pasa, aprovechemos el tiempo para vivir porque la vida continua. A este terrible 2020, ya le van quedando pocos meses, hay muchas ganas de dejarlo atrás. Pensar en el año que viene es precipitado, pero lo tiene muy fácil para superar al 2020; de hecho, a mi me esperan todos los planes cancelados en este año. Ojalá se puedan llevar a cabo porque si esto no es así es que la cosa no va bien y me niego a aceptar que el Covid-19 siga copando nuestras vidas. Ser positivo es primordial. Cada uno de nosotros juega un papel fundamental para poner fin a esta pandemia. Somos un equipo triunfador con muchas ganas de escribir otro capítulo de nuestra historia. Pongámonos manos a la obra. 

Jimena Bañuelos

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LA REALIDAD

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Mi columna para El Valle de México

Junio está recién estrenado y con él llega el esperado verano. A estas alturas otros años ya estaba más que planificada la estación estival, pero el 2020 ha querido que la incertidumbre dejara en el aire todos nuestros planes. Las cancelaciones de festivales, de conciertos, de viajes… empezaron en marzo y todos los eventos de ocio se fueron cayendo de los calendarios, uno tras otro, como si de fichas de un dominó se tratasen. Lógicamente el que inició el proceso fue un virus desconocido que, día a día, fue mostrando su letalidad y capacidad para propagarse. Con él llegó el estado de alarma, una alarma que nos llenó a todos de preguntas, de dudas, de miedo, en definitiva, nos llenó de una fragilidad que hasta entonces una gran mayoría desconocía sobre sí misma. Es cierto que los meses han pasado y ahora todo se ve de otra manera. La memoria es selectiva y, quizás, quiera borrar de nuestra mente las duras imágenes que hemos visto. Ese pasado está demasiado cerca como para obviar lo que supondría no respetar las reglas básicas en el momento en el que nos encontramos.

Ahora, salimos a la calle, nos sentamos en las terrazas, volvemos a entrar en las tiendas; pero hay demasiados matices que demuestran que no es la normalidad de antes. Posiblemente tener precaución sea lo más sensato, porque hemos pasado de no poder hacer nada a de repente querer abarcar en poco tiempo lo que no hemos podido hacer en meses. La primavera confinada nos ha dejado unos recuerdos difíciles de entender ya que nadie creía que podía vivir una situación tan terrible cómo la que hemos pasado. El verano pide paso para marcar un antes y un después. Sin duda, en la noche de San Juan, si se pudiera celebrar, se quemarían los peores momentos de este año. Seguro que no nos costaría encontrar ese momento en el que el confinamiento se nos puso cuesta arriba. Esa mágica noche llega también cargada de deseos. Obviamente, hay que pensar que lo mejor está por llegar. Ojalá sea en forma de vacuna y que ésta marque el final de esta pesadilla. También puede tener la forma de un abrazo, de una caricia, en definitiva, una muestra de los sentimientos que han sido retenidos durante más de una cuarentena.

Junio marca el ecuador de un año que prometía ser muy diferente. Los “felices años veinte” no tienen nada que ver con lo que hemos pasado hasta ahora. El 2020 pasará a la historia escrito en riguroso luto porque han sido muchos los que han perdido a un ser querido. Por mucho que mejore en los próximos meses, si es que lo hace, nada vale más que una vida. Así de dura es la realidad. No obstante, hay que seguir viviendo porque hemos visto lo efímero que es el presente. John Lennon aseguró que “lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo importante es cargar con el ahora.” Un ahora en el que vamos avanzando de fases para encauzar el verano. Nos podemos permitir hacer algunos planes a corto plazo porque, por desgracia, la incertidumbre sigue con nosotros al igual que el virus. Aún así, hay que ser optimistas y apoyar a los científicos que están buscando la anhelada vacuna para inmunizarnos del enemigo común, el cual, ha traspasado muchas fronteras.

Mientras tanto, no olvidemos que la vida continúa. El escritor francés, Gustave Flaubert dijo: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente”. En definitiva, ¡vivamos! porque día que pasa, día que no vuelve.

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