VERANO, SAN JUAN Y LA ILUSIÓN DE UN MUNDIAL

Hemos ido arrancando hojas en el calendario sin darnos cuenta de que el tiempo pasa, a veces, más deprisa de lo que creemos. Siempre digo que el tiempo no es oro, es vida y ya estamos en verano. La estación estival ha llegado como debe ser, con una ola de calor que nos asfixia pero que no nos impide pensar en los planes que tenemos por delante. Los días son más largos, las terrazas están más llenas que nunca y las playas recuperan el protagonismo perdido. Sin duda, por delante nos quedan muchas nuevas experiencias por vivir. No negaré que el calor tiene sus detractores, pero lo mismo le sucede al frío. Lo importante es saber adaptarse y disfrutar de los pequeños momentos porque el verano, sin duda, nos invita a bajar el ritmo o a desconectar porque es la época por excelencia en la que la palabra “vacaciones” está en todo su esplendor. 

El verano no llega solo ya que muchos tenemos marcada en el calendario una de las noches más simbólicas del año: la noche de San Juan. Si hace calor, éste se aviva hoy con las tradicionales hogueras. Éstas iluminarán las playas, las plazas… para que todos podamos participar en los rituales de esta celebración que mezcla tradición, fiesta y esperanza. Algunos saltarán las llamas para atraer la buena suerte; otros escribiremos en un papel aquello que deseamos dejar atrás para que el fuego se deshaga de ello como símbolo de renovación. También, por supuesto, se pedirán y escribirán los deseos que nos quitan el sueño. Frente al mar o no, la magia de esta fecha invita a creer en los nuevos comienzos. 

A lo largo del año, podemos hacer balance en enero justificado por el Año Nuevo, en septiembre por ser el mes de los comienzos, pero San Juan, con su encanto especial, nos recuerda la importancia de hacer balance, de despedir aquello que ya no suma y de mirar al futuro con ilusión. Esta fiesta nos permite detenernos, hacer una pausa en la rutina y valorar esos propósitos que igual estaban enterrados. Seremos muchos los que soñaremos viendo el fuego. Habrá quien lo entienda y quien no, pero para gustos están los colores. 

Colores, precisamente, son los que se están defendiendo en el Mundial de fútbol. Algunas selecciones ya celebran su clasificación para la siguiente ronda de partidos. Sus aficionados sueñan con la anhelada copa. La selección española debía volver a ilusionar a todos los aficionados, y aunque el arranque mundialista dejó a más de uno preocupado, el domingo ante Arabia Saudí demostró que “La Roja” es la campeona de Europa. Sin duda, esa camiseta es capaz de unir a millones de personas durante estos días. Hemos hablado de sueños y en el deporte rey seguiremos con ellos porque los de Luis de la Fuente nos han dado motivos para creer en ellos. La Copa del Mundo no es una competición cualquiera. Cada partido es una cita ineludible porque durante noventa minutos hay un país entero que comparte nervios, orgullo y esperanza. 

En el deporte, como en la vida, no existen garantías, pero sí ilusiones. Y pocas ilusiones son tan poderosas como las que despierta un Mundial. Es curioso porque el verano, la noche de San Juan y el fútbol, este año, comparten algo esencial: todos ellos nos invitan a soñar. El verano nos anima a vivir nuevas experiencias; San Juan nos permite formular deseos; y la Selección nos recuerda que cualquier reto puede alcanzarse con esfuerzo, compromiso y confianza.

Por eso, mientras las hogueras iluminarán la noche más corta del año y los aficionados esperan el próximo partido de España, conviene recordar que los mejores momentos suelen construirse a partir de pequeñas emociones compartidas. Al fin y al cabo, la vida también se parece un poco al verano: pasa deprisa, deja recuerdos imborrables y siempre merece ser vivida con intensidad.

Los sueños, igual que el verano, están para disfrutarlos mientras duran.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/06/22/verano-san-juan-y-la-ilusion-de-un-mundial/

DARSE UN CAPRICHO

Estamos listos y dispuestos para encarrilar el mes de septiembre. Un mes, sin duda, que está marcado con los comienzos, al igual que el mes de enero. El primero del año está lleno de propósitos y de sueños por cumplir. Han pasado nueve meses y seguramente nos queden muchas cosas por hacer de esa lista que inauguró este año. Todavía hay tiempo para ello, pero hay que reconocer que septiembre podría ser esa reválida que nos recuerde que hay que ponerse manos a la obra para cumplir con nuestras propias promesas. También, no hay que olvidar que se inicia el nuevo curso y éste también está cargado de oportunidades. Unas oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. 

La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Precisamente, el crecimiento individual nos va forjando nuestro carácter para afrontar los pros y los contras de la vida. Atrás hemos dejado unas vacaciones que nos han alimentado exterior e interiormente. Todos hemos hecho algún exceso este verano, pero los caprichos son los que nos llenan de alegría para marcar los recuerdos de una manera especial. Posiblemente, hayamos reflexionado en algún momento para marcar septiembre como el mes de los cambios. Si no se consiguen tampoco hay que frustrarse, enero vuelve a poner delante de nosotros una hoja en blanco para llenarla de los anhelos o los sueños que no perecen con el paso del tiempo. 

Si bien es verdad, volver a la rutina cuesta. Vuelven los horarios, los días cada vez tienen menos luz y el verano irá cediendo para dar paso al otoño. Los grados del termómetro también irán bajando. Habrá quien lo celebre y habrá quien empiece la cuenta atrás para el verano que viene. Nunca llueve a gusto de todos, pero la vida sigue su curso y nosotros con ella. No sabemos si esas oportunidades se darán o no, sólo el tiempo nos irá mostrando las cartas del destino. Por cierto, un destino que es, casualmente, también muy caprichoso.

Quizás, para afrontar la añoranza que nos deja el verano y las vacaciones haya que darse más de un capricho para ayudarse a uno mismo. Eso sí, siempre hay que sonreír al futuro porque aunque éste sea incierto se convertirá en recuerdos. Razón no le falta a Albert Einstein cuando afirmó: “Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse demasiado con el futuro”. Por eso, aferrándonos a nuestro “hoy” y con los sueños en la mente hagamos caso al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible”. Hagámoslo.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/02/darse-un-capricho/

RETOMAR LO QUE UN DÍA SE PARÓ

Reconozco que son abrumadoras las noticias que leo cada día sobre la situación de la pandemia en México. Están pasando por el peor momento. Aquí lo vivimos no hace tanto, aunque a juzgar por determinadas situaciones que se ven por la calle da la sensación que muchos se han olvidado de lo sucedido… Todos deberíamos ser conscientes de que la precaución tiene que ser nuestra compañera durante un tiempo. “Más vale prevenir que curar” dice el refrán. Eso sí, ésta no está reñida con que podamos disfrutar de todo lo que nos hemos privado en los últimos meses. La fase uno de la desescalada ya es historia, y ahora el panorama es muy diferente. Quizás, con el verano a la vuelta de la esquina, las ansias por movernos y las vacaciones rondando por nuestra mente, perdamos la perspectiva de la “nueva normalidad” que tanto nos han vendido. La mascarilla, nos guste o no, ha venido para quedarse un tiempo. ¿Cuánto? No lo sé, pero incorporarla a nuestra rutina cuanto antes es, simplemente, algo que nos beneficia a todos. Hemos pasado mucho como para retroceder al punto de partida.

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7 de marzo en el Wanda Metropolitano

Un punto de partida que muchos tienen marcado en el calendario. Oficialmente, el estado de alarma comenzó el quince de marzo aunque antes de esa fecha hubo días críticos. Vivíamos pensando que no era nada, porque así nos lo habían hecho creer y, de repente, el coronavirus nos dio una bofetada que nos bajó de la nube en la que estábamos. Wuhan nos parecía muy lejano y de lo de Italia ya ni hablamos. Yo pasé de estar en el Wanda Metropolitano viendo al Atleti contra el Sevilla, a verme en casa sin poder salir. Aquel partido será difícil de olvidar por muchos motivos. Por una parte, lo disfruté al máximo. Animé a los míos como se merecen, sufrí con los penaltis y, lo más importante, cumplí la tradición de ir con mi padre, una temporada más, a nuestra casa futbolísticamente hablando. En cambio, por otra parte, ahí empezó a palparse que algo iba a pasar. Cuesta asumir que los planes, a veces, hay que cancelarlos sobre todo cuando está en juego la salud de las personas. Lo que vino después es de sobra conocido, pero lo que viene ahora lo vamos descubriendo a medida que pasan los días. Quizás, muchas personas nunca hayan vivido con la incertidumbre, pero vivir el presente es esto. No hacer planes. De hecho, los ingredientes de la “nueva normalidad” se van conociendo por días, a pesar de las muchas rectificaciones institucionales. Acostumbrarse a lo nuevo es lo que nos toca, aunque sea por un tiempo. De hecho, y ya que he hablado del Atleti, es un placer saber que los de Simeone vuelven a saltar al terreno de juego en San Mamés. No habrá público, pero sí una afición que arropará a los suyos esté donde esté. No serán partidos fáciles porque el fútbol necesita a sus hinchas y más si hablamos del Atlético de Madrid. Aún así, es el momento de mostrar el auténtico coraje y corazón que nos abandera porque en la situaciones difíciles es dónde se demuestra la fortaleza de uno mismo. Y si algo me ha enseñado el Atleti es que es capaz de hacer lo imposible en situaciones muy complicadas. No olvidemos, por ejemplo, lo que pasó en Anfield… La memoria es selectiva, y hay que quedarse con lo mejor para afrontar el futuro que nos espera con optimismo y valentía. Ahora, no hablo de fútbol, hablo de la vida.

Por eso, concluyo tarareando a un gran colchonero, Dani Martín, que pronto estará por México: “Que bonita la vida /Cuando baila su baile / Que se vuelve maldito /Cuando cambia de planes /Ahora juega contigo /Otras tantas comparte /Que bonita la vida /Y tan bonita es / Que a veces se despista…” No nos despistemos con tonterías, afrontemos el presente que es lo único que tenemos seguro.

Jimena Bañuelos 

Enlace al artículo de El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/12865/retomar-lo-que-un-dia-se-paro

Comienzos Rojiblancos

Quedan menos de diez días para que termine el mes de agosto, las horas de sol también se van reduciendo y la vuelta a la rutina asoma ya en el calendario. El verano se agota y el mes de septiembre ya ronda en los pensamientos de todos. Pero, a pesar de eso, no hay mal que por bien no venga, porque los aficionados al fútbol ya disfrutan de la Liga. Durante noventa minutos, los amantes del deporte rey sólo están centrados en sus colores. El pasado sábado debutó en la ribera del Manzanares el Atlético de Madrid. Hasta el Vicente Calderón se acercaron muchos colchoneros para ver a los suyos en el esperado debut liguero y los que estaban lejos de Madrid hicieron lo imposible para ver al equipo de su corazón. Ese equipo que les hace sufrir, que les hace llorar, que les da alegrías pero sobre todo, que les hace ser diferentes. Porque la mejor manera de afrontar la rutina es, sin duda, con coraje y corazón.

camisetas-de-futbol-del-atletico-de-madrid-2013-2014-8Ese coraje y corazón que faltó en el primer partido de los de Simeone. Hay que reconocer que se llevaron los tres puntos gracias al gol de Griezmann pero poco más hicieron. La victoria llegó sin hacer buen fútbol y sufriendo sin necesidad. Pero fieles a la filosofía “cholista” habrá que ir “partido a partido” viendo la evolución del equipo. Los principios ilusionan. Por delante hay muchos encuentros que disputar. Proclamarse campeón no es tarea fácil pero el Atleti sabe luchar. Esto es sólo el principio de lo que nos espera. Los colchoneros están preparados para animar a los suyos como sólo ellos saben hacerlo, y es que Simeone sabe que cuenta con una gran afición que sigue fielmente sus lecciones.

Unas lecciones que no han hecho más que empezar aunque no es cuestión de tomar apuntes, para sacar nota en el examen el mejor aliado es el sentimiento y de eso, los rojiblancos estamos sobraos. Esto es sólo el principio…. Lo mejor está por llegar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Algo más que la Magdalena

Se escucha el sonido de la rutina. Los petardos han dejado de explotar, el olor a pólvora ya no está en Castellón sino en Valencia. La Magdalena del 2015 se ha apagado. Nada dura eternamente pero en el recuerdo de todos están las experiencias vividas. Esas sí son para siempre. De poco sirve lamentarse, la cuenta atrás ha comenzado y ya queda un día menos para que llegue la del año que viene.

La primera mascletá fue, para muchos, el pistoletazo de salida a unos días de pura celebración. Ya se sabe que la Magdalena es “Festa plena”. La energía era la gran aliada de todos pero nueve días a tope son muchos y, claro está, los cuerpos se resienten. Eso sí, a estas alturas lo más propio es decir: “Que me quiten lo bailao”.

Y de bailes están llenos mis recuerdos. Unos consiguieron acercarme hasta España a los amigos que tengo lejos y otros han creado en mi memoria un archivo que será muy difícil de destruir. En todo caso, su actualización será dentro de un año aproximadamente. De eso, seguro que se encargan grandes amigas. Y es que la felicidad en la sonrisa de Jessi y el entusiasmo y positividad de Arantxa me han recordado que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad” como ya dijo, con mucha razón, el filósofo Francis Bacon. Si los amigos son la familia que escogemos, la mía va creciendo poco a poco. NoImagen 7 importa la cantidad sino la calidad. Extraño a los que están en tierras mexicanas. Y aunque muchos creen que la distancia es el olvido, no es así; porque si la amistad es verdadera, no hay kilómetros suficientes que puedan separar a los grandes amigos. Toma nota, Patricia. La tecnología ayuda mucho. Tanto es así que no hay nadie que con móvil no haya grabado o fotografiado los momentos irrepetibles y los haya enviado por whatsapp. En mi móvil no hay gigas para nada más.

Ahora es el momento de procesar y llenar el álbum que he creado. Estoy segura que no va a ser complicado: Los castillos de fuego que he grabado serán la imagen del recuerdo, la banda sonora será hispano-alemana, ya que no ha habido ningún día que no haya escuchado y bailado el baile del serrucho y el helicóptero alemán. Pero sin duda, en cada instantánea me acompaña una gran persona. Y es que el nombre propio de está Magdalena es: Arantxa. Y si de bien nacidos es ser agradecidos…Ya sólo puedo decir: Gracias.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

 

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