David de María: sentimiento en estado puro

Cuando se trata de tomar decisiones unas veces se tarda más tiempo que otras, pero si la música está por medio y hablamos de un concierto, en segundos está todo claro. Al menos, esa fue mi reacción ante la propuesta de una amiga para ir a ver a David de María. Reconozco que me ilusionaba ver a este gaditano en directo pero a la vez tenía muchas dudas sobre lo que me esperaba en el teatro Barceló de Madrid. Pues bien, esos interrogantes que me rondaban los días previos fueron resueltos con una notaza. David de María enamoró al público no sólo cantando Séptimo Cielo sino recordando grandes temas de su carrera musical. Además, hubo sorpresas hasta el final…

Desde el primer momento, el público le estaba esperando pero él también esperaba al público de Madrid. En esta ocasión la cita fue cerca de Tribunal y no como dice una de sus canciones en “la parada de Sol”. Con un sentimiento que no podía disimular fue derrochando todo su talento canción a canción y es que con guitarra o sin ella, David es capaz de poner los pelos de punta a cualquiera. Porque cuando el corazón habla no hace falta añadir ninguna palabra más. Al menos, sus golpes en el pecho lo decían todo.

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En el teatro Barceló de Madrid

Pasaban los minutos demasiado deprisa, las canciones iban dejando mi voz con menos fuerza pero eso era lo de menos. De hecho, Que yo no quiero problemas, una de mis favoritas, me dejó sin voz y con las pulsaciones algo aceleradas de los muchos recuerdos que ésta me trae. Pero ahí no quedó la cosa. Este orgulloso papá compartió escenario con grandes amigos. Uno de ellos fue Antonio Carmona y lo mejor el homenaje que hicieron. En abril de este año, la música se quedó huérfana con la pérdida de Manolo Tena. ¿Quién no ha tarareado alguna vez su Pasión Gitana? Pues ni más ni menos, este temazo hizo que todos nos uniéramos a este dueto tan especial. El colofón final, o mejor dicho, la revolución final llegó cuando pisó el escenario Tomasito. Sin duda, tanto jerezano junto me hizo acordarme de una parte de mi familia que por culpa de la distancia veo poco.

Y así, con este grupo de amigos y un ritmo más que flamenquito, David de María se despidió de su público. Las despedidas no siempre son amargas porque esperemos que vuelvas pronto por Madrid. Y como ya he dicho antes: Te espero en la parada de Sol.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

La sorpresa del Por Ellas

Ya sea en los buenos momentos o en los malos siempre está conmigo, y es que la música nunca dejará de acompañarme. No tengo ninguna preferencia entre los diferentes estilos porque, precisamente, en ellos reside la capacidad de adaptarse a mi día a día. Obviamente, hay canciones que son especiales y tienen una lista de reproducción propia.

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Coti cantando Color Esperanza en el Barclaycard Center (Madrid)

Hablando de ser especial, aun con la voz algo ronca, revivo la noche del pasado sábado. Fue en el Barclaycard Center de Madrid donde más de diez mil personas cantaron por una buena causa: la lucha contra el cáncer de mama. Con el rosa como telón de fondo fueron subiendo al escenario artistas que hicieron vibrar a un público que estaba más que entregado. Muchos se emocionaron cuando Ruth Lorenzo cantó Voces, el himno de este año. Reconozco que fue un momento especial, pero no fue esa canción la que hizo que temblaran mis piernas, mis manos y, por supuesto, que mis ojos dejaran salir esas lágrimas cargadas de recuerdos, unos recuerdos de lucha, de victoria, de alegría, de sufrimiento y de tantas cosas… El responsable de todo ello fue Coti. No me esperaba que cantara Color Esperanza. Este tema fue el himno durante toda mi batalla. Han pasado muchos años y aun sigo emocionándome con los primeros acordes. El 22 de octubre de 2016 ya forma parte de mi historia porque por primera vez lo escuchaba en directo. Acompañada por mi madre viví, o mejor dicho, vivimos un resurgir de aquella batalla que marcó un antes y un después en nuestras vidas. Lo mejor de todo fue el abrazo que nos dimos al acabar esta canción, acabábamos de cumplir un sueño que nació en la cama de un hospital. Menos mal que el argentino continuó con Antes que ver el sol y Nada fue un error para volver a dar ritmo a mi corazón y seguir botando como llevaba haciéndolo todo la noche, aun quedaba una hora de concierto…

Un concierto que acabó con los niveles de adrenalina en lo más alto. Sergio Dalma y su Galilea pusieron el broche final a un Por Ellas difícil de olvidar. Llevaba un mes esperando esta cita y ya forma parte del pasado, sus recuerdos ya están en la memoria, en las fotos, en los videos, pero sobre todo, en mi corazón teñido de color esperanza. Eso sí, lo bueno es que ya queda menos para el Por Ellas 2017. La cuenta atrás ha comenzado…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Las alegrías del Atleti

Solo han sido unos días pero ya echaba de menos animar al Atleti y, claro está, gritar sus goles. En el recuerdo más cercano sigue el brillante partido ante el Bayern de Múnich. La lección de futbol que los de Simeone dieron a los de Ancelotti fue de sobresaliente. Esa victoria llenó de alegría a los miles de corazones que no paraban de gritar y cantar a los suyos. Con la euforia aun en niveles muy altos, los rojiblancos ganaron en Valencia y consiguieron, gracias a esos tres puntos, el liderato de la tabla. Después de todo esto, por el parón de la Selección, es normal que eche de menos volver a ver a los míos “defendiendo los colores”.

image1De nuevo en el Calderón, volvió la Liga y con ella un recital de goles. Hasta siete veces los colchoneros gritamos esa palabra de tres letras que acelera el ritmo cardiaco de cualquiera. Y es que cuando el Atleti derrocha “coraje y corazón”, la ribera del Manzanares se llena de sonrisas que son muy difíciles de borrar. Y así, precisamente, salí hace unos días del Vicente Calderón. Reconozco que el partido ante el Bayern era especial por muchos motivos. Con mi colchonero favorito, mi padre, viví ese encuentro en el que los equipos de mi corazón se veían las caras. Obviamente, mi camiseta era rojiblanca, y me dejé la voz animando a un equipo que aunque me haga sufrir, a veces demasiado, es como bien dice Sabina: “Mi manera de vivir”. Desde ese día, y tal y como se vio en el mosaico que se hizo en las gradas, el Atleti le está dando muchas alegrías a mi corazón. Y que siga así… porque aun no estoy preparada para las taquicardias que vivimos la pasada temporada…

Esta semana vuelve la Liga de Campeones, y hasta Rusia llevará el sentimiento colchonero para caldear el ambiente, nunca mejor dicho. No sé si tan siquiera tendrán grados en el termómetro pero eso es lo de menos, lo importante es que vuelvan con la victoria. Así, las sonrisas colchoneras seguirán luciendo en el rostro, una vez más, partido a partido…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

“Cantemos a Burgos…”

Cada vez que voy por Burgos los recuerdos de mi infancia vuelven a mi memoria sin poder evitarlo, algo muy lógico dado que es mi ciudad natal. Las calles de esta localidad castellana están cargadas de historia, una historia que día a día van escribiendo los burgaleses. Desde pequeña fue mi abuelo, un ferviente burgalés, el que me inculcó no solo el sentimiento rojiblanco futbolístico sino la pasión por como dice el himno “la tierra sagrada donde nací”. Y es precisamente ese himno el responsable de que en este viaje se me ponga la “carne de gallina” como suele decirse.

Hace unos cuantos años, del brazo de Eusebio y presumiendo de traje regional entoné por primera vez la letra del himno que Zurita y Calleja compusieron para Burgos. Era una niña pero nunca olvidaré el protocolo con el que me vestían para lucir aquel traje que tanta historia llevaba en el color de su falda, en su peinado, en su pedrería… Recuerdo que pesaba más de lo que me esperaba la primera vez que me lo puse pero la satisfacción de lucirlo acompañada de mi abuelo y su capa castellana es una imagen que en mi memoria tiene un archivo especial…y no es para menos.

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En el Victoria con Fernando entre vermut y vermut

En Burgos crecí, por eso, hay rincones que son especiales. Por ejemplo, a los pies de la Catedral está el Victoria. Donde el vermut se ha ganado el protagonismo, eso sí, siempre bajo la sombra del “buque insignia” de la ciudad… de esto al Campeador no le diremos nada… Tras la barra de esta vermutería está Fernando, un emprendedor nato, del que puedo decir que es un creador de sueños, unos sueños que son proyectos y unos proyectos que, a día de hoy, son realidades. Ahora el mítico Victoria lleva su firma y está muy orgulloso de ello. Ahora bien, fue él y su “nueva” tradición la que me hicieron echar mano de aquel archivo tan especial… A las diez de la noche y tras el toque de la campana comenzaron a sonar los primeros acordes del Himno a Burgos. Esta vez, del brazo de mi abuela, con la mente pensando en la imagen de mi abuelo y rodeada de todos los que allí nos encontrábamos comenzamos: “Cantemos unidos la insigne grandeza de nuestra Castilla…” porque como bien dice la letra hemos aprendido “todos juntos a cantar a nuestra tierra, a leer en su pasado y a labrar su porvenir…” Así que después de “ofrendarle los cariños” y con la cabeza bien alta toca gritar un ¡Viva Burgos! de esos que salen del corazón.

Y es que mi corazón burgalés tuvo al mejor maestro. Abuelo, ese himno más o menos afinado va por ti. Volveré, más pronto que tarde, porque a Burgos le dedico “mis cariños más fervientes” ya que es “ la tierra adorada de mis amores” y “ la cuna sagrada de mis mayores”.

Fernando, vete preparando el vermut que estoy de camino…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Cumpliendo 10 años…Gracias a mi donante de médula

Dicen que el tiempo es relativo, y vaya que si lo es. Diez años han pasado desde aquel día que fue a la vez un principio y un fin. Fue ese donante de médula alemán el que acabó con los duros ciclos de quimio, la radioterapia y los tratamientos para dar comienzo a una “nueva vida”. Gracias a su generosidad puedo decir que vivo de regalo, de un regalo lleno de vitalidad. De lo malo hay que quedarse con lo mejor y aunque a veces es complicado, la vida, ésa que solo se vive una vez, da segundas oportunidades. Y las segundas oportunidades, en este caso, son mejores que las primeras. Ya he dicho en más de una ocasión que cuando una persona lucha por su vida, las prioridades cambian. Y a lo largo de esta década me reafirmo en ese pensamiento que surgió en la cama de un hospital. Las pequeñas cosas y los detalles son los protagonistas, sin duda, de los mejores recuerdos…

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Con el 14 a la espalda pensando en la fuerza de la vida

Aquel día fue el comienzo de otra etapa. Una etapa no muy sencilla pero envuelta en un optimismo y fortaleza superior a la anterior. Después del trasplante solo ansías buenas noticias que a veces llegan a cuenta gotas; pero cuando llegan son la mejor inyección de felicidad. Pasaron los meses y como todo es cuestión de tiempo recuerdo cuando llegó el día en el que me dijeron: “Jimena, haz vida normal”. A lo que respondí: “¿Qué es vida normal?” Mi mundo, esa “vida normal” de una joven de 22 años era algo con lo que había soñado en las insomnes noches de hospital. Pero poco a poco fui retomando las riendas de mi vida. Esas riendas que de la noche a la mañana me habían arrebatado. Recuerdo que me emocioné cuando volví a pisar el Vicente Calderón de la mano de mi padre, lloré en el concierto de Alejandro Sanz abrazada a mi madre disfrutando, precisamente, de El tren de los momentos. Volví a salir de compras, a coger el autobús, a conducir… Todas esas lágrimas compensaron los duros momentos que ya formaban parte del pasado. ¡Volvía a tener una vida que vivir! No podía ser más feliz…

Y esa alegría que llenó de energía mis débiles piernas es una fuente insaciable de optimismo. Una década después, con el Color Esperanza por bandera y cicatrices de luchadora, ando rebosante de fuerza para pelear por mis sueños. Uno de ellos lo cumpliré el próximo 28 de septiembre en la ribera del Manzanares. Del brazo de mi padre acudiré a ver a los equipos de mi corazón: El Atleti y el Bayern. Serán noventa minutos en los que las emociones estarán a flor de piel. Este regalo se lo debía a la persona que compartió conmigo las noches más duras de mi vida. Ganemos o perdamos este partido va por ti, papá. Para el otro, tendré que esperar hasta el 22 de octubre para cantar con mi madre las muchas canciones que se escuchen en el solidario concierto de “Por Ellas”. Fuiste mi confidente, mi valle de lágrimas, mi mayor motivación, así que, va por ellas y por ti, mamá.

A la espera de esos dos días, toca celebrar el día de hoy como se merece. Brindaré por la salud, por los sueños, por los amigos, por mi familia, y por supuesto, por ese anónimo donante de médula que hoy más que nunca me permite decir: Aún tengo la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Antonio Hueso: Compañero del día

Decía Khadil Gibran, novelista libanés: “No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir”. Y que razón tenía porque los mejores momentos siempre se pasan rodeados de esos “hermanos” que no son de sangre. Los amigos cuesta encontrarlos pero cuando los tienes se convierten en pilares fundamentales. Saben escuchar, saben aconsejar o simplemente, saben estar a tu lado. Y es que “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. A lo largo de la vida he intentado descifrar el mensaje de las personas que se han cruzado en mi camino. Y obviamente, no todas están en mi lista de contactos y solo unas pocas tienen la estrella de “favoritos”… Esa estrella que me indica que aunque no los puedo ver siempre están ahí porque en la buenas y en las malas nunca les falla la cobertura.

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Bajo la Puerta del Sol con Antonio Hueso

La que sí me falla algunas veces es la antena del coche, de mi casa o la aplicación del móvil con la que día a día escucho a un buen amigo. Él es el que pone banda sonora a mis mañanas de once a dos en Cadena Cien. No nos vemos mucho pero cuando lo hacemos solo con mirar a sus ojos sé cómo estás. Alguien me dijo que la mirada es el lenguaje del corazón y me enseñó a interpretar ese mensaje sin palabras. Ahora, estarás «De Cerca» con grandes cantantes y sus fans, sé que es un nuevo reto para ti, pero la vida en si misma es un desafío que todos los días afrontamos…No lo olvides y como suele decirse “Pa´lante como los de Alicante”…

Y eso te viene que ni pintao´… porque a orillas del Mediterráneo eres feliz, disfrutas de la playa, de los tuyos, de tu gente… en definitiva, de los placeres de la vida. Los que te conocemos sabemos que eres amigo de tus amigos, cariñoso, familiar algo que has compartido con el mundo gracias a tu vlog . Esa sí que es una buena idea, porque personas como tú no hay muchas… Hasta aquí todo son virtudes y con la mano en el corazón puedo prometer que no miento. Obviamente, tienes tus defectos… me cuesta asumir que simpatices con el Real Madrid, pero bueno, nadie es perfecto… Antonio Hueso, aquí tienes a una amiga rojiblanca que disfruta del día a día con coraje y corazón. La filosofía colchonera la tengo muy aprendida, así que cuando necesites una inyección de moral… Tú pones la música y yo la letra.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Burgos me “sacia” de recuerdos…

Siempre hay una buena excusa para ir a Burgos. Y no lo digo porque sea mi ciudad natal, sino porque la historia fluye por sus calles, por sus monumentos, por su gastronomía… Es un buen lugar para perderse.

Reconozco que cada vez que voy, lo primero que tengo que tener en cuenta es, sin duda, la previsión meteorológica. Para muchos Burgos es sinónimo de frío, y no seré yo quien niegue esa afirmación pero ¡ojo! porque cuando aprieta el calor en la localidad castellana no hay quien pare. Y así fue. Cerca de los treinta grados marcaba el mítico termómetro que se divisa cuando levantas la vista para contemplar al Campeador. Día atípico no, día de verano. Así que había que disfrutar de Burgos, de sus terrazas y como no, de la familia.

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Con Margarita y Jesús, disfrutando de Burgos y los amigos

Por muy poco tiempo que esté en mi tierra siempre hay visitas “obligadas”. Esta vez, tenía que ir a tomar unas “tapitas” a los sitios en los que desde niña aprendí lo bien que se come en Castilla. Y digo “tapitas” porque fueron el aperitivo de la que fue una comida como Dios manda. Me gusta mucho el jamón serrano, y siempre paso por el Rimbombín a saludar a mi amiga Margarita. Me fui sin verla y sin comerme una Alpargata. Esta me la debes Marga. Sendas cosas me dieron pena pero ya tengo otra excusa para regresar más pronto que tarde.

A pocos metros de allí, entré en la Cabaña Arandina. Sin una bravas no me iba a quedar. No sé si son las mejores o no pero si te las sirve Jesús ya son inigualables. Lleva tras la barra muchos años. Yo ni siquiera había nacido. Pero la simpatía y la sonrisa con la que me recibe siempre son fundamentales para que aunque llueva, nieve o haga calor pase por la Cabaña a darle los buenos días. La experiencia es la madre de la ciencia y Jesús sabe mejor que nadie las muchas historias de las que se ha hablado, se habla y se hablará en la suculenta barra. Es amigo de sus amigos y eso es algo que no tiene precio.

Entre bravas, alpargatas, cojonudos, cojonudas, capataces, tigres y un sinfín de nombres fue un aperitivo de los más variado. Gastronómicamente salí más que saciada. Fue un viaje relámpago pero bien aprovechado. Habrá que ir pensando en el próximo porque me quedan muchas cosas por ver, por comer y sobretodo por recordar. Esto ha sido un Hasta luego, Burgos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Se mire por donde se mire: Un FIB de éxitos

Se esperaban miles y poco a poco fueron llenando cada rincón de Benicàssim. Como cada año, y ya son veintidós, los fibers han disfrutado de su festival. Grandes nombres de la música llenaban un cartel que hacía presagiar un exitoso FIB. Y sin dudarlo, este Festival Internacional de Benicàssim ya ha pasado a la historia gracias a los buenos datos de asistentes y al buen sabor de boca que Muse, The Chemical Brothers, Major Lazer, entre otros, han dejado en los fibers venidos de todas partes.

La música es la protagonista durante cuatro días… pero no todo comienza el jueves. Ya el lunes los primeros en llegar “acampaban”, y nunca mejor dicho, a sus anchas en la localidad castellonense con el único fin de disfrutar de la playa, la paella, la tortilla… y así, esperar al pistoletazo de salida del FIB. Como es natural a medida que los días pasaban, el sol fue dejando huella en la piel de más de uno, pero eso no era lo más importante… Del cansancio era mejor no hablar porque llegó el día señalado: El 14 de julio comenzó la XXII Edición del Festival Internacional de Benicàssim. Desde ese momento, lo único importante era disfrutar de los grupos favoritos, porque entre los más de doscientos conciertos que iban a tener lugar en el recinto no era fácil elegir. Eso sí, en el escenario principal, los cabezas de cartel de cada día se iban hacer oír hasta la orilla del Mediterráneo.

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Viviendo el FIB 2016

Muchos nombres propios pero sin duda uno destacado por encima de todos. El grupo británico Muse congregó en el escenario de Las Palmas a más de cuarenta y cinco mil personas que esperaban con ansia una actuación que llenara de adrenalina a todos los asistentes. Sonaron los primeros acordes de la guitarra y el público se dejó llevar durante las casi dos horas que duró el concierto. Pero dejando al margen a Muse, hay que destacar que Dorian, Zahara, The Chemical Brothers, Kendrick Lamar, The Maccabees… también supieron ganarse los aplausos y los vítores de sus fans. Y es que los fans son incondicionales a los suyos, aunque hay que reconocer que los chicos de La Habitación Roja no estuvieron a la altura del principal escenario del Festival. Pero bueno, la protagonista siempre será la música.

Una música que ya no se escucha. Un cansancio que ya se ha superado porque el domingo se puso el punto y final al FIB 2016. Ya no queda más remedio que empezar la cuenta atrás para el del año que viene. Las esperas suelen ser largas, pero la ilusión por saber el cartel del FIB 2017 puede ser una buena aliada para ir restando días…Mientras tanto, es mejor pensar… ¿A quién te gustaría ver en el FIB 2017?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

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Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Un café, una batalla y muchos sueños…

No era la primera vez que iba a Barcelona y, por supuesto, no será la última. La Ciudad Condal tiene mucho para ver y aunque iba preparada para turistear por sus calles y exprimir los días al máximo, el tiempo, a veces, pasa más deprisa de lo que queremos. A orillas del Mediterráneo comenzó un fin de semana de esos que son difíciles de olvidar. Muchas imágenes y muchos momentos ya están grabados en mi mente pero nunca imaginé que allí iba a sentir pinchazos en viejas cicatrices. Porque aunque dicen que duelen con el cambio de tiempo, en este caso lo hacen porque los sentimientos estaban a flor de piel.

A punto de cumplir una década del año más duro de mi vida, reconozco que a lo largo del dos mil dieciséis todo son recuerdos. Y no es para menos, ya que lo que conmemoramos es la victoria en la batalla más dura a la que me he enfrentado. De ella, llevo muchas cicatrices, algunas han desaparecido con el paso de los años pero otras siguen ahí. Recordándome donde he estado y a su vez impulsándome al futuro con una fuerza que a veces ni yo sé de donde sale. Pero la vida es así, me enseñó a ser fuerte de una manera que marcó un antes y un después. Pues bien, fue en Barcelona donde esa fortaleza cedió ante los recuerdos, y a su vez, se recargó de optimismo y alegría.

IMG_7519Una alegría marcada en la sonrisa de Ari. Compartimos vivencias tomando un café bien cargado de positividad. Hace unos meses que fue trasplantada de médula, tiene ganas de celebrar su primer aniversario y no me extraña, porque es una gran satisfacción sentir que todo va bien. En su mirada veía mi reflejo. Fue una vista al pasado cargada de sentimientos pero al igual que luché yo, lo ha hecho Ari. Otra campeona que irá sumando años de vida al nuevo calendario que comenzó en octubre. Esa es una gran satisfacción que borra los malos momentos que han marcado una etapa difícil de olvidar. Yo tenía 21 años cuando la leucemia se adueñó de mi vida de la noche a la mañana, Ari solo 13 la primera vez y 17, la segunda. El destino quiso que peleáramos y lo hemos hecho. Por eso, ahora es el momento de disfrutar de todas las enseñanzas que la vida muy duramente nos ha dado. No hay que olvidar que “el éxito en la vida no se mide por lo que logras sino por los obstáculos que superas”.

Ahora es el momento de vivir, de disfrutar, de dar la auténtica importancia que tienen las cosas… Ari y yo somos dos amigas luchadoras que queremos sonreír al día a día, ese día a día que generalmente no es valorado. Y es que en un segundo todo puede cambiar por eso, no hay tiempo que perder, tenemos muchos sueños que cumplir. De momento, y después de ese café podemos decir que Aun tenemos la vida para…

Imagino que ahora se entenderá porque tengo ganas de volver a Barcelona. Me quedan muchos monumentos que visitar y muchos cafés que tomar.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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