El guion de cada uno

 

Es una historia de película, una historia de la que se puede tomar ejemplo, una historia que puede ser protagonizada por muchas mujeres… Joy: El nombre del éxito llegó a las carteleras con aires triunfalistas, y no es para menos, el elenco de actores no deja indiferente a los amantes del séptimo arte. Jennifer Lawrence, Bradley Cooper, Robert de Niro, Edgar Ramírez e Isabella Rossellini, nos trasladan a una historia en la que la protagonista busca cumplir sus sueños; casi nada. Eso es lo que deseamos todos en nuestro día a día. Luchar por aquello que anhelamos no es fácil. Supone sacrificios, decepciones… pero la llama de la ilusión por ver el sueño hecho realidad compensa todos los “tropezones” que nos encontramos. Ya dijo el militar estadounidense Arnold que la peor derrota de una persona es cuando pierde su entusiasmo.

Y, precisamente, con entusiasmo acudí al cine, y tras dos horas, reconozco que esperaba más de este film del que tanto me habían hablado. Poco tengo que decir de la interpretación; una cosa sí, de Oscar no me ha parecido. Del guión me quedo con grandes frases que llenan de energía a quienes tenemos inquietudes por cumplir. Acaba de comenzar un año nuevo, y los propósitos siguen todavía rondando por la mente. Desde luego, la mía es una constante fuente de ideas. Hay muchas cosas por hacer y aunque la vida es larga, cada capítulo de ella es muy corto. Así que no hay tiempo que perder para ponerse “manos a la obra”. Ya lo dice el proverbio chino: “Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso”…

dos_caminosPues paso a paso, aunque no sea una tarea fácil habrá que lidiar con todo lo que venga. “Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga” nos enseñó Aristóteles, así que no hay excusas que valgan, los sueños nos están esperando… Porque si nos ganan las excusas… Habremos perdido, además de los sueños, la alegría que nos recarga la autoestima para seguir luchando, porque la satisfacción personal, como decía el escritor americano Denis Waitley, es el ingrediente más importante del éxito.

Y mientras se consigue, recordemos a los actores de esta película que ya nos enseñaron a buscar: “el lado bueno de las cosas”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Campanadas, uvas y el mejor aniversario

Época de balances, época de propósitos y época de ilusiones, es sin duda, víspera de Nochevieja. Despedir un año es despedir un calendario cargado de anotaciones que pasan al recuerdo si nosotros queremos. Desde enero hasta aquí muchas han sido las experiencias que hemos vivido, no puedo decir lo mismo de los propósitos que llegaron a mi mente hace trescientos sesenta y cinco días, de los cuales, unos han sido cumplidos y otros ya forman parte de la lista del 2016. Me consuela que por ser bisiesto tengo un día de ventaja. Pero no es cuestión de tiempo, sino de fuerza de voluntad. Así que tras las doce campanadas ya no hay excusas que valgan, será esa fuerza la que me lleve a conseguir esos objetivos que en algún caso son sueños.

FullSizeRenderSueños que dejan de serlo con el paso del tiempo. El reloj es el que marca el ritmo no sólo de las campanadas sino de la vida. Pasan los segundos, los minutos, las horas, los días y con ellos los meses, los años; y no nos damos cuenta… Aunque parece, como suele decirse, “que fue ayer”, al año que viene puedo presumir de aniversario. Serán diez los años que llevo celebrando que Aún tengo la vida. Un vida llena de recuerdos, de experiencias, de fortaleza, pero sobre todo, de ilusión y ganas de sonreír. Porque aprendí que hasta en los peores momentos una sonrisa puede ser la mejor aliada para ganar batallas.

Y ahora es tiempo de celebrar la Nochevieja, de recibir al 2016 como se merece porque la actitud en la vida es fundamental; y eso, me recuerda al escritor francés, Saint-Exupéry cuando dijo: “El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”. Y siendo del Atleti afrontaré con “coraje y corazón” lo que me depare el Nuevo Año. La tradición dice que hay que pedir deseos en las campanadas. No sé si estaré pensando en ellos o se me quedará la mente en blanco porque en treinta y seis segundos mi mente puede ser una fuente de recuerdos, de emociones… Aunque si bien es cierto, sólo tendré que mirar a mi alrededor abrazar a mis padres, a una de mis “hermanas mexicanas” y recordar el proverbio árabe: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.” Así que ¡Feliz Año! y a llenar de vida el calendario que estrenamos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Motivos para sonreír

Son fechas, son imágenes, en definitiva, son recuerdos que han quedado grabados en mi mente. Algunos con el paso del tiempo se han ido borrando o volviendo más difusos, pero a pesar de que es, precisamente el tiempo, el que cura las heridas, hay cicatrices que quedan para siempre. Si bien es cierto, de lo malo siempre hay que quedarse con lo mejor. Esa fue, es y será una de las mejores lecciones que me ha dado la vida.

Fue hace nueve años cuando de la noche a la mañana mis prioridades cambiaron. Pasé de preocuparme por los exámenes de la universidad a adentrarme en la cruzada más dura que he tenido. La leucemia llegó a mi vida pero no consiguió amedrentarme. Busqué a los mejores compañeros de batalla. Mis padres, mi familia y mis amigos se unieron a una lucha sin cuartel. Con ánimo o sin él había que pelear día a día para conseguir la victoria. La fuerza de la vida es grande y más cuando el optimismo y la esperanza son los escudos que te protegen. Recuerdo aquellas habitaciones del hospital que con el tiempo se convirtieron en mi casa, recuerdo las rutinas, recuerdo a los médicos a los que hoy considero parte de mi familia, recuerdo muchas cosas… Pero lo más importante es que vencí. Y con una sonrisa de oreja a oreja puede decir: Aún tengo la vida, nombre con el que bauticé a mi blog.

Fotografía: Manuel Peris Asistente fotografía: Vir Gómez Estilismo: Paula Heredero Lugar: Club de Boxeo La Unión, Castellón.

Fotografía: Manuel Peris
Asistente fotografía: Vir Gómez
Estilismo: Paula Heredero
Lugar: Club de Boxeo La Unión, Castellón.

En más de una ocasión he dicho: “Nunca me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado”. Y es cierto. Las prioridades cambian y hay un antes y un después desde aquel año. El día que me trasplantaron la médula de mi donante comencé mi particular calendario. Aquel “día cero” como yo lo llamo, alguien sin conocerme me regaló vida. Y, eso, no hay quien lo pueda borrar de mi memoria. Ésta es selectiva pero en un archivo especial tiene esos momentos que a veces es bueno recordar. Porque mirar al pasado te puede recargar de energía.

Y con energía, retomé mi profesión, mi rutina, en definitiva, mi día a día. Pero algo había cambiado. Ahora son los pequeños detalles los que tienen un valor especial, cada segundo es importante y el presente es la historia que escribo desde que me levanto. Tengo muchos sueños por cumplir, luché por mi vida y ahora quiero que esos sueños sean una realidad. La leucemia abrió un paréntesis que ya está cerrado; le arrebaté las riendas de mi vida y ahora soy yo, con más fuerza que antes, la que busca mi propia felicidad. Porque la receta de ésta no está escrita, pero sé que cuando la encuentro la sonrisa brilla en mi cara.

Una cara que hoy, tras escribir estas palabras que dicta el corazón, se llena de emoción y de satisfacción. Recuerdo como en el mes de octubre todo se teñía de rosa, el cáncer de mama es el protagonista. Ahora bien, muchos son los apellidos que tiene esta enfermedad, como muchos los colores que la describen. Mi leucemia se tiñó de verde por ser mi color favorito. Pero después de la tempestad siempre llega la calma. Y tras superar el cáncer, sin duda, el arco iris puso luz a la etapa más gris de mi vida.

Ahora, parafraseando a Nietzsche puedo decir: “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. Mi porqué lo tengo claro. Es el momento de VIVIR.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Este artículo salió publicado en la Revista And Magazine 7:

Gracias a Begoña Campos y a su equipo por contar conmigo.

Gracias a Begoña Campos y a su equipo por contar conmigo.

 

La importancia de un “buen gordo”

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Quedan poco más de quince días para acabar el año. Se dice pronto, pero a lo largo de estos casi trescientos sesenta y cinco días ha habido muchas sonrisas, muchas alegrías y, por qué no decirlo, alguna que otra tristeza. Muchos de ellos habrán pasado a los anales de nuestra vida sin pena ni gloria pero otros, en cambio, habrán dejado huella para siempre.

En esta época del año todo se ve diferente. La Navidad está llamando a la puerta y nos guste o no a todos nos afecta. Bajo el influjo del “espíritu navideño” todo son buenos deseos, buenos propósitos y buenas comidas porque, queramos o no, es el ambiente de estas fechas el que nos llena de una ilusión especial que con el paso de los meses vamos perdiendo. La batería de los sueños se recarga en Navidad, pero sus efectos deberían durar todo el año. Es cierto que la Navidad es especial pero al igual que el 25 de diciembre, cada día es único e irrepetible. ¿O no? Esa fue una lección de la vida.

Pero hablando de cosas únicas, único es el Sorteo Extraordinario del próximo día 22. Quien más y quien menos tiene en su cabeza el número de sus sueños. Sueños por cumplir, sueños que hacen brillar a los ojos de una manera especial, en definitiva, sueños que quizás el azar convierta en realidad. La diosa Fortuna será la que decida pero las responsables de llevar nuestra imaginación a límites inigualables son cinco cifras. Eso sí, las que siempre nos consuelan son cinco letras: Salud. Sin ella, poco se puede hacer. Es valorada cuando se pierde o como consuelo, pero gracias a la salud podemos disfrutar y pelear por cumplir todo aquello que anhelamos.

Si se trata de anhelar, a lo largo de la vida hay muchas cosas. Algunas pueden ir escritas en la carta a los Reyes Magos pero otras están escritas en la mente y en el corazón. Soñar con “el gordo” más preciado de estos días no es mi prioridad. Tuve mi “gordo” particular hace ya nueve años. No gané dinero sino salud. De ese “gordo” sé muy poco. Desconozco la terminación de su nombre aunque sé “la administración” que me lo dio. “Si lo importante es compartirlo” desde Alemania llegó la generosidad cargada de mi vida de mi donante. Por eso, cada año que pasa es la “pedrea” especial que me toca: años de vida. Y si ésta me sigue premiando así, lo tengo claro…No puedo pedir más.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Escritos de puño y letra

 

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Ha sido un paréntesis muy largo, pero un paréntesis necesario. Muchos pensamientos fluyen por la mente y de vez en cuando hay que hacer borrón y cuenta nueva. Eso sí, sin olvidar que Aún tengo la vida para hacer de ella la aventura que deseo vivir. Una persona, a la que echo de menos, me animó siempre a que escribiera. Nunca olvidaré la sonrisa con la que recibió el inicio de este pequeño espacio en la red. Hoy, apenas te escucho, el tiempo ha hecho que te olvides de casi todo y aunque ni mi nombre apenas pronuncies, sé que en ti están las muchas conversaciones que hemos mantenido, los muchos secretos que nos hemos contado y las muchas anécdotas que hemos vivido… Podría seguir enumerando todo lo que te llevas pero reconozco que a día de hoy salgo ganando. En mí quedan recuerdos, enseñanzas y, a estas alturas, grandes consejos.

Es por estas fechas cuando tenemos algo que celebrar y es también en estos días cuando la cuenta atrás para la Navidad ha comenzado. Las luces cuelgan en las calles, el turrón inunda los supermercados y el emotivo anuncio de la lotería ya se ve por las televisiones… Hace años era la época en la que había que ir pensando en las postales de Navidad, para luego estar muy pendiente del buzón y recibir los mejores deseos de aquellos que te quieren. El tiempo, el responsable de muchas cosas, ha hecho que las cosas cambien y eso ya sea cosa del pasado. De eso, no le culpo porque ha sido él, el que ha puesto en mis manos una postal navideña escrita de tu puño y letra. Y eso, sin duda, ha sido un gran regalo.

Los papeles me inundaban, ahora muchos de ellos ya no están en mi escritorio. Reconozco que da pereza hacer limpieza pero el mejor premio por hacer orden no ha sido una onza de chocolate; ha sido la lectura de tus palabras. Tengo buena memoria y por un momento, te he visto, te he escuchado y te he imaginado como siempre te recordaré. Así será abuelita.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Viernes sin ritmo

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Nos acompañó todo el mes de septiembre pero ha sido cambiar la hoja del calendario, llegar el mes de octubre y los instrumentos enmudecer. Se ha hecho el silencio en el Pati de Les Aules pero el jazz sigue acompañando en su día a día a todos los que pusieron la banda sonora a los viernes de septiembre. Los responsables de que los aficionados a la música nos enamoráramos del jazz tienen nombre y apellido: Celia Mur, Julio Montalvo, Fernando Marco, Luis Llarío, Diego Clanchet, David Philips, Dave Mitchell, Felipe Cucciardi, Ricardo Belda, Lucho Aguilar y Franco Baggiano. Son los culpables de “engancharnos” al mejor vicio de todos: La música.

La guitarra, el contrabajo, la batería, el piano, el trombón, la trompeta y la voz han sido las armas que estos maestros de las notas musicales han empleado para conseguir que les echemos de menos. Hay que reconocer que su talento no ha dejado indiferente a nadie. El público que hasta allí se acercaba sabía que ante sus ojos tendría a grandes profesionales que, amenazara lluvia o no, se iban a dejar el alma en el escenario. Los aplausos que recibieron fue el agradecimiento de un público que se entregó a su música para poner punto y final a una semana de trabajo, y dar la bienvenida, a ritmo de jazz, al fin de semana.

El tiempo pasa muy deprisa, eso a veces es bueno, pero las esperas siempre se hacen largas. Habrá que esperar hasta el año que viene para que el Pati de Les Aules vuelva a sonar. La cuenta atrás ya ha comenzado, ese es el mejor consuelo, porque como dijo el filósofo alemán Nietzsche: “ Sin música la vida sería un error”. ¡Ya queda menos!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Después del Calderón…

 

Miles de gargantas estaban preparadas, la letra más que aprendida, no hacía falta director de orquesta, tan sólo los primeros acordes para que el Vicente Calderón se pusiera en pie y cantara a capella el himno de su Atleti. El sentimiento colchonero estaba a flor de piel, y no es para menos, su eterno rival visitaba el feudo rojiblanco.

Comenzó el encuentro como a los colchoneros no nos gusta ver al Atleti. Faltaba pasión, coraje y corazón. Los nervios se apoderaban de unos aficionados que veían como los suyos no entraban en el partido. Ver al Real Madrid tan cómodo en la Ribera del Manzanares hace enfadar, y mucho, a los indios. Con el marcador en contra y habiendo fallado un penalti, fueron los hinchas rojiblancos los que no dejaron de cantar y animar a los suyos. Si bien es cierto, durante los cuarenta y cinco primeros minutos, los de Simeone desquiciaron a más de uno.

IMG_3673Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y como colchonera sé que el Atleti es capaz de todo, así que una cosa tenía clara: Se iba a sufrir. Pues sufriendo como no está escrito comenzó la segunda mitad en la que los rojiblancos salieron a reivindicar que ellos eran los anfitriones. Las gradas se vinieron arriba, sus jugadores necesitaban a su afición y saben que ella nunca les va a fallar. Por eso, el corazón comenzó a latir cada vez más deprisa, para impregnar el tan citado coraje a unos futbolistas que estaban dispuestos a pelear hasta el final.

Y tal fue la reacción colchonera que comenzó a cundir el miedo en los merengues. Su comodidad iba decreciendo, Cristiano ni estaba ni se le esperaba, así que era el momento para las taquicardias atléticas. Era necesario un gol para que el Calderón estallará y así fue. La euforia se adueñó de un estadio que busca el fútbol de emoción. Y con esa emoción, la chulería merengue quedó tocada. Entre gritos de “Atleti, Atleti” los colchoneros despedimos a los nuestros que a punto estuvieron de llevarse la victoria.

Tras los noventa minutos de partido, de camino a casa hago mi balance personal. Del Calderón salí satisfecha, afónica y cardiaca. Hoy más que nunca, por todo esto puedo decir con la cabeza bien alta: “Soy del Atleti”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Al Vicente Calderón…

Después de las malas épocas, sólo pueden venir cosas buenas. Y que mejor momento para olvidar los malos tiempos que el próximo domingo. Será en la Ribera del Manzanares donde el Atleti vuelva a brillar. La mejor motivación es, sin duda, ganar al eterno rival. Es cierto que el Real Madrid llega al derbi en un buen momento, pero habrá que bajarles los humos… ¿No?

atletico_de_madrid_fondos-2688927Los indios responderán a la llamada de Simeone. Con coraje y corazón acudirán al Vicente Calderón para apoyar a los suyos dándolo todo. Ya están preparadas las camisetas, las bufandas, las banderas y lo más importante, el sentimiento rojiblanco ya está a flor de piel. Las últimas derrotas se escriben en pasado, por eso, ya sólo vale mirar al futuro. Hay que creer en uno mismo para alcanzar los sueños. Eso es ley de vida, al igual que hay que luchar para cumplirlos.

Y como sin lucha no hay victoria, habrá que pelear minuto a minuto para conquistar los tres puntos. Unos puntos muy importantes, no sólo para la clasificación, sino para el corazón. En la memoria colchonera están los cuatro goles que recibieron los merengues en su última visita. Eso saca en el rostro las mejores sonrisas rojiblancas. Y dado que es tan bueno sonreír, una victoria el domingo a las ocho y media es la mejor manera de terminar el fin de semana. Y, por supuesto, recibir el lunes con el sabor del triunfo.

Ya queda menos para disfrutar, vibrar y animar a los míos. Hoy más que nunca puedo decir, o mejor dicho, cantar: “Yo me voy al Manzanares, 
al estadio Vicente Calderón, donde acuden a millares, 
los que gustan del fútbol de emoción…” Y con la emoción y espíritu colchonero conduciré unos cuantos kilómetros para gritar a los cuatro vientos “Atleti, Atleti” y ver como a los blancos les sacan los colores. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Genio y Figura

 

Es decir su nombre y a la mente me viene su sonrisa, su elegancia, su galantería, pero sobre todo, su interpretación. La tonta del bote, Truhanes, La casa de los líos son sólo algunos ejemplos que han grabado en mi memoria a Arturo Fernández. Reconozco que admiro a este asturiano desde siempre. Porque sin que él lo supiera me hizo vivir con mi abuela momentos que hoy en día son inolvidables. Sus gestos, sus coletillas y sus expresiones son inconfundibles. Actores como él hay pocos.

Y pocas oportunidades había tenido para verle sobre las tablas. Pero casualidades del destino, hasta la capital de La Plana ha llegado Enfrentados, su última obra teatral. Muchos ya me habían hablado de ella, de su genialidad, de las risas constantes, de la interpretación… pero eso no me sirve. La vida me enseñó que las experiencias hay que vivirlas in situ, lo que te cuentan está bien, pero las imágenes del recuerdo sólo las puede grabar uno mismo. Por eso, acudir al teatro era la ocasión que no podía perder.

Imagen-arturoOK--490x578Sin perder detalle estuve durante toda la representación. A mi alrededor sólo se escuchaban palabras de elogio para Arturo, y no es para menos. Gritando “Bravo” cayó el telón y el público estaba rendido ante un grande de la interpretación. El padre José María ya forma parte de mi recuerdo y algunas de sus lecciones también. Habla del paso del tiempo y su fugacidad. Sin duda, a los que no les gusta “hacerse mayores”, el reloj es su máximo rival, pero contra él poco se puede hacer. Cuidarse a lo largo de la vida es importante, porque sin la salud poco se puede hacer. En el día a día, las preocupaciones y el estrés van dejando mella en nosotros. Pero todo tiene solución. Aconsejan hacer deporte, comer de manera saludable y reírse diez minutos al día para tener más años de vida. Con Enfrentados ganas mucho porque desde que comienza las carcajadas son continuas, y esa es la mejor terapia que puede haber. Disfrutar y evadirse es posible. Cuando Arturo Fernández sube al escenario el tiempo poco importa. En este caso, te conviertes en un feligrés más de su parroquia, vives sus problemas y escuchas sus reflexiones y sermones. Todos sabemos que el futuro es incierto, que cuando creemos saber todas las respuestas, la vida viene y nos cambia las preguntas. Así que parafraseando al padre José María, o mejor dicho a Arturo Fernández, “prefiero vivir el presente”.

Que así sea.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

El día cero: 14 de Septiembre

Todo comenzó de la noche a mañana. Cada día era una batalla que había que superar. Con fuerzas o sin ellas no había que bajar la guardia. Buscaba aliados sin apenas poder salir de la habitación del hospital, pero siempre encontraba en mi particular universo ese pequeño detalle que me recargaba de energía. Con la esperanza a diario de recibir la noticia que más anhelaba despertaba día tras día en La Princesa. Recuerdo como si fuera ayer cuando me dijeron que tenía un donante de médula. Desde ese instante la pregunta más transcendente para mí ya tenía respuesta: ¿Cuándo sería el día cero? Pues desde hace nueve años es el catorce de septiembre. El principio del fin estaba cada vez más cerca.

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Cumpliendo años de vida

Y cerca están los recuerdos de aquella tarde, en la que ninguna adversidad iba a poder aplacar mis ganas de vivir. Alguien sin conocerme me estaba haciendo el mejor regalo de todos, me estaba regalando vida. Y eso, sin duda, marca un antes y un después. De ahí, que este “segundo cumpleaños” sea especial. No es necesario hacer una gran fiesta pero sí celebrarlo como la victoria que fue. El mejor regalo para hoy es disfrutar del excelente tiramisú que me sirve Luis en La Manduca en compañía de mis padres. Ellos fueron y siguen siendo mis fieles compañeros de batallas en el día a día. Las sonrisas que muestran en sus caras tienen, especialmente hoy, un matiz especial. Y es que cuando los sentimientos están a flor de piel son muy difíciles de disimular.

No pienso disimular si hoy me emociono porque las lágrimas muchas veces dicen lo que el corazón ya no puede expresar. En la adversidad aprendí a conocerme. Descubrí la fortaleza que hay en mí, lo relevante que es buscar el lado bueno de las cosas y lo más importante, a valorar todo lo que me rodea. Hoy soplaré nueve velas pensando en los sueños que me quedan por cumplir, porque después de tres mil doscientos ochenta y siete días de aquello puedo gritar a los cuatro vientos que Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Diseño: Daniela Franco

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