LA VIDA CONTINÚA 

Hemos superado el ecuador de este mes y, para muchos, la cuenta atrás para volver a la rutina ha comenzado. Es cierto que cuesta despedirse de las vacaciones, del verano y de todos esos momentos que nos han llevado a la desconexión total. Más de uno se habrá dicho en algún momento: “No sé en qué día vivo”, pero el calendario sigue ahí, perenne, para mostrarnos que la vida continúa y que, en una semana, estaremos dando la bienvenida al mes de septiembre.

Precisamente, septiembre es ese enero que llega con sus propios propósitos. No es que sea Año Nuevo, pero sí “Curso Nuevo”. Cuesta volver porque la nostalgia puede aparecer sin ser llamada. Está ahí porque hubo momentos que merecieron la pena. Y eso, en el fondo, es algo bonito. Las vacaciones terminan, los días largos comienzan a acortarse y, poco a poco, aunque nos cueste, recuperamos nuestros horarios. Ahora bien, nadie puede quitarnos todo aquello que nos hizo felices. Sin duda, hay recuerdos que permanecerán intactos mientras el tiempo pasa. Esa canción, esa fotografía, ese lugar o esa conversación pueden devolvernos de repente a aquel instante en el que todo estaba sucediendo. Son nuestros pequeños tesoros que guardamos sin darnos cuenta y que, con el tiempo, adquieren todavía más valor. Cuando el frío llegue o las circunstancias sean adversas recurriremos a ellos para revivir esos sentimientos que nos llenan de bienestar. 

Poco a poco toca volver. Volver al presente habitual. A ese presente que también nos brinda sus momentos. Algo que tampoco podemos olvidar. Surgirán nuevas oportunidades, nuevos proyectos o, simplemente, recuperaremos aquello que dejamos antes de verano y ahora afrontamos con una sensación diferente. Es más, también septiembre puede ser un buen momento para preguntarnos qué queremos conservar, qué queremos cambiar y, sobre todo, qué queremos disfrutar. La rutina volverá, eso es inevitable. Regresarán los despertadores, los horarios, las obligaciones y esas prisas que durante las vacaciones conseguimos dejar aparcadas. Pero tampoco deberíamos permitir que la rutina se convierta en una excusa para olvidarnos de nosotros mismos. Siempre habrá espacio para un libro, una película, una cena improvisada, un paseo al atardecer o ese café tomado tranquilamente. Pequeños placeres que, precisamente por ser sencillos, muchas veces son los que terminan salvándonos de los días grises.

Si hay algo que tengo claro es que septiembre nos recuerda que el año avanza deprisa. Parece que hace nada estábamos celebrando la llegada del verano y, sin embargo, ya estamos entrando en su recta final. Después vendrán el otoño, Halloween, los buñuelos, los primeros anuncios de Navidad, los turrones en los supermercados y los propósitos para el próximo año. Incluso habrá quien lleve ya consigo un décimo de lotería comprado durante sus vacaciones, porque nunca está de más dejar una puerta abierta a la ilusión.

En definitiva, sí, cuesta volver. Cuesta despedirse de los días sin horarios y de esa sensación de libertad que asociamos al verano. Pero regresar también significa tener nuevas oportunidades por delante. Lo cierto es que la vida no se detiene. La vida continúa. Y quizá lo mejor que podemos hacer es acompañarla.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/08/24/la-vida-continua/

AGOSTO NO ENTIENDE DE RELOJES

Vamos pasando hojas del calendario sin apenas darnos cuenta de que el tiempo vuela. Hay meses que pasan casi sin dejar huella y otros, en cambio, parecen esperarse durante todo el año. Agosto es, sin duda, uno de ellos. Para muchos es sinónimo de vacaciones, de descanso y de bajar el ritmo. Porque, si hay un momento del año en el que el reloj deja de mandar, es este. No se detiene, ya que el tiempo nunca lo hace, pero pierde la autoridad que ejerce durante la rutina.

Durante once meses vivimos pendientes de los horarios, las reuniones, las llamadas… Y, en más de una ocasión, nos repetimos el mismo mantra: “cuando lleguen las vacaciones”. Ahora ya están aquí y, con ellas, llegan también sus propios rituales. El primero de todos es preparar la maleta. Parece una tarea sencilla, pero año tras año nos genera ese nerviosismo tan característico. Siempre queda la duda de si nos habremos dejado algo importante, aunque, en realidad, lo verdaderamente importante sea disfrutar. Los más previsores elaboran listas con días de antelación, pero nunca entenderán la pequeña dosis de adrenalina de quienes confiamos en la memoria hasta el último momento. Eso sí, una vez que el viaje comienza, las preocupaciones deben quedarse atrás, porque lo esencial es vivir el presente. Las vacaciones tienen esa curiosa capacidad de poner cada cosa en su sitio. Descubrimos que no pasa nada por responder un mensaje unas horas más tarde, que el mundo sigue girando aunque el correo electrónico permanezca cerrado y que, en realidad, la mayoría de las urgencias no lo eran tanto.

El destino es lo de menos. Ya sea una playa, la montaña, una ciudad desconocida o simplemente un lugar alejado del ruido, lo verdaderamente valioso es recuperar el control del tiempo, dejar de mirar constantemente el reloj y permitirse hacer aquello que durante el resto del año siempre queda relegado a un “después” o un “en otra ocasión”. Las vacaciones también encierran una curiosa contradicción. Son días pensados para descansar, pero muchas veces terminan repletos de planes. Hay quienes convierten el verano en una aventura para descubrir rincones nuevos, subir montañas, perderse entre calles desconocidas o madrugar para contemplar un amanecer. Otros, en cambio, encuentran la felicidad en una tumbona, un buen libro y el sonido del mar como única banda sonora. Ninguna opción es mejor que la otra. Cada uno descansa como quiere y como necesita. Al fin y al cabo, el verdadero descanso consiste en dedicar el tiempo a aquello que nos hace sentir bien.

Posiblemente, esa sea la mayor enseñanza que nos deja el mes de agosto. Nos recuerda que el tiempo es vida y que siempre viene bien olvidarse del reloj que marca la rutina y dejarse llevar por los pequeños placeres de cada uno. En unas semanas, septiembre llamará a nuestra puerta y con él regresarán los despertadores, las prisas y las agendas repletas de tareas. Será inevitable. Pero ojalá las vacaciones nos dejen algo más que fotografías en el teléfono o un ligero bronceado. Ojalá nos recuerden que bajar el ritmo de vez en cuando también es una forma de cuidar de nosotros mismos.

Agosto acaba de empezar y aún quedan muchos días por delante para llenarlos de momentos, de experiencias y de recuerdos. Porque, al final, el verano no se mide por los kilómetros recorridos ni por el destino elegido; se mide por la capacidad de desconectar, de disfrutar de las pequeñas cosas y de regresar con la sensación de haber vivido un poco más despacio. Quizás ahí resida el verdadero lujo de las vacaciones: descubrir que el tiempo, cuando se comparte y se disfruta, siempre merece la pena.

¡Felices Vacaciones!

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/08/03/agosto-no-entiende-de-relojes/

RECONECTAR Y REENCONTRAR

Estamos listos y dispuestos para encarrilar el mes de septiembre. Un mes, sin duda, que está marcado por los comienzos, al igual que el mes de enero. El primero del año está lleno de propósitos y de sueños por cumplir. Han pasado ocho meses y seguramente nos queden muchas cosas por hacer de esa lista que inauguró este año. Todavía hay tiempo para ello, pero hay que reconocer que septiembre podría ser esa reválida que nos recuerde que hay que ponerse manos a la obra para cumplir con nuestras propias promesas. También, no hay que olvidar que se inicia el nuevo curso y éste también está cargado de oportunidades. Unas oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Precisamente, el crecimiento individual nos va forjando nuestro carácter para afrontar los pros y los contras de la vida.

Unos pros y contras que siempre está bien compartir con esos amigos de verdad. También, en estos días nos volveremos a reencontrar con las amistades que no vemos desde que comenzara el tiempo estival. El regreso a la normalidad también es el momento ideal para reconectar y esto tenemos que hacerlo con nosotros mismos y con los demás. Cuando la desconexión de la rutina ha sido total, esta reconexión puede costar más de lo habitual, pero sin duda, esa es la mejor señal de que hemos vivido el presente y cumplido con la promesa de dejar atrás el día a día. 

Por eso, septiembre no sólo representa una nueva oportunidad para cumplir metas o recuperar el ritmo, sino también para fortalecer vínculos. Volver a compartir tiempo con quienes forman parte de nuestra vida, y, por supuesto, dar la bienvenida a nuevas relaciones que surgen en este último trimestre del año. A veces, un simple reencuentro puede recargarnos más que cualquier plan, y una conversación sincera puede ser el impulso que más necesitamos para comenzar con la ilusión renovada.

En medio de los nuevos comienzos y la vuelta a la rutina, es importante recordarnos que no estamos solos. Todos, de una forma u otra, estamos intentando equilibrar las ganas de avanzar con la nostalgia del descanso. Volver a clases, al trabajo, a los compromisos, no debería ser visto como una carga, sino como una nueva etapa para hacer las cosas de otra manera. Está claro que los nuevos comienzos o cambios de ciclo nos enseñan que el tiempo pasa pero también nos transforma y nos moldea. Precisamente, estos cambios  son clave para aprender que no hay que dejar de compartir, de confiar, de abrir espacio para las personas que suman, que aportan, que nos inspiran. Las amistades verdaderas, esas que no se desgastan con el paso del tiempo ni con las ausencias, merecen también ser cuidadas en esta nueva etapa. A veces basta un mensaje, una llamada o una tarde cualquiera para que todo vuelva a su lugar.

En definitiva, septiembre es una buena invitación a vivir cada día con intención y no quedarnos sólo con los planes o los propósitos. Sin duda, más allá de todo lo que tenemos por hacer, de los objetivos por cumplir o los horarios por encajar, lo que realmente queda en la memoria y en el corazón son los momentos compartidos. Así que debemos afrontar este mes no sólo como una hoja en blanco, sino como una nueva oportunidad para construir la vida que queremos. No debemos olvidar que la vida no solo se mide por logros, sino por la calidad de lo esencial.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/09/01/reconectar-y-reencontrar/

ENTRE LA NOSTALGIA Y LA RUTINA

Esta semana nos despediremos de agosto, un mes que se marcha cargado de recuerdos, de vivencias intensas, de experiencias inolvidables y de instantes que ya se han convertido en parte de nuestra historia personal. Con la nostalgia que todo esto conlleva, nos toca dar la bienvenida a septiembre, ese mes que, más que un final, representa en muchos casos un nuevo comienzo. Menos mal que el el verano aún no ha dicho su última palabra. De hecho, todavía quedan días de sol, escapadas improvisadas y momentos que pueden suavizar la temida «depresión posvacacional».

Al final, lo más importante es aferrarnos con mucha fuerza a lo que aún está por venir. Los recuerdos más recientes nos sacarán más de una sonrisa a pesar de la nostalgia que ellos llevan implícitos. Eso sí, lo vivido ya no nos lo va a quitar nadie. Son momentos que ahora habitan en el pasado, en ese rincón de la memoria donde se guardan los instantes que alguna vez fueron presente. Y ahí se quedarán, como pequeños tesoros, para recordarnos quiénes fuimos, qué sentimos, cuánto reímos y cómo amamos.

Sea el mes que sea, de lo que se trata es de vivir el presente. Un presente al que hay que adaptarse según las circunstancias, pero no hay que dejar de aprovechar todas las oportunidades que éste nos brinde. Septiembre nos ofrece un nuevo comienzo, una especie de “segundo enero” en el que redefinir metas, rutinas y prioridades. Tras un verano en el que muchos hemos desconectado (como se merece), ahora toca reconectar con lo cotidiano sin perder de vista lo esencial: no dejar que la rutina nos absorba por completo. Los días pueden parecer repetitivos, pero cada uno guarda algo distinto si sabemos mirar. Aunque vengan marcados por horarios y rutinas, veinticuatro horas siguen siendo un mundo de posibilidades. Por eso, es importante apoyarse en aquello que nos hace feliz. Aún tengo libros que esperan ser leídos, películas y series por descubrir, planes que quedaron a medias. Y aunque exprimí el verano tanto como pude, no me ha dado tiempo a todo. Eso sí, disfrutar lo he disfrutado como me ha pedido el cuerpo. En el fondo lo que te llevas, además de un tono bronceado, es la sonrisa que te sale al recordar determinados momentos. 

Ahora esos momentos ya son pasado, y eso, aunque duela, también tiene su belleza. Porque en el fondo vivir es eso: ir despidiéndose de esos momentos mientras se abren paso nuevos capítulos. El tiempo va avanzando, con o sin nosotros, y en su paso nos va enseñando que nada es para siempre, pero todo lo vivido tiene un lugar eterno en la memoria.

El verano se va alejando pero no hay que olvidar que todavía queda mucho por vivir. Septiembre marca la vuelta al cole, el regreso a la rutina, y el inicio de ese tramo final del año que parece ir más deprisa que nunca. En nada estaremos viendo turrones en los supermercados y hablando de planes navideños. De hecho, muchos regresan de sus vacaciones con un décimo de lotería en el bolsillo para tentar la suerte venidera… Eso también es aferrarse a la ilusión de lo que está por venir.

Volver cuesta, sí. Porque implica dejar atrás. Pero la vida es una suma de etapas y momentos. Como dijo el poeta Robert Frost: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante”. Pues… Sigamos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/25/entre-la-nostalgia-y-la-rutina/

DARSE UN CAPRICHO

Estamos listos y dispuestos para encarrilar el mes de septiembre. Un mes, sin duda, que está marcado con los comienzos, al igual que el mes de enero. El primero del año está lleno de propósitos y de sueños por cumplir. Han pasado nueve meses y seguramente nos queden muchas cosas por hacer de esa lista que inauguró este año. Todavía hay tiempo para ello, pero hay que reconocer que septiembre podría ser esa reválida que nos recuerde que hay que ponerse manos a la obra para cumplir con nuestras propias promesas. También, no hay que olvidar que se inicia el nuevo curso y éste también está cargado de oportunidades. Unas oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. 

La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Precisamente, el crecimiento individual nos va forjando nuestro carácter para afrontar los pros y los contras de la vida. Atrás hemos dejado unas vacaciones que nos han alimentado exterior e interiormente. Todos hemos hecho algún exceso este verano, pero los caprichos son los que nos llenan de alegría para marcar los recuerdos de una manera especial. Posiblemente, hayamos reflexionado en algún momento para marcar septiembre como el mes de los cambios. Si no se consiguen tampoco hay que frustrarse, enero vuelve a poner delante de nosotros una hoja en blanco para llenarla de los anhelos o los sueños que no perecen con el paso del tiempo. 

Si bien es verdad, volver a la rutina cuesta. Vuelven los horarios, los días cada vez tienen menos luz y el verano irá cediendo para dar paso al otoño. Los grados del termómetro también irán bajando. Habrá quien lo celebre y habrá quien empiece la cuenta atrás para el verano que viene. Nunca llueve a gusto de todos, pero la vida sigue su curso y nosotros con ella. No sabemos si esas oportunidades se darán o no, sólo el tiempo nos irá mostrando las cartas del destino. Por cierto, un destino que es, casualmente, también muy caprichoso.

Quizás, para afrontar la añoranza que nos deja el verano y las vacaciones haya que darse más de un capricho para ayudarse a uno mismo. Eso sí, siempre hay que sonreír al futuro porque aunque éste sea incierto se convertirá en recuerdos. Razón no le falta a Albert Einstein cuando afirmó: “Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse demasiado con el futuro”. Por eso, aferrándonos a nuestro “hoy” y con los sueños en la mente hagamos caso al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible”. Hagámoslo.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/02/darse-un-capricho/

TIEMPO AL TIEMPO

Hemos superado el ecuador del mes de agosto, y aunque muchos vean a septiembre llamando a la puerta, todavía nos quedan días del mes que es por excelencia sinónimo de vacaciones. Sin duda, hay que aprovechar para coger fuerzas para afrontar el último cuatrimestre del año de la mejor manera posible. Es cierto que, para más de uno, septiembre comenzará con la típica depresión pos vacacional, pero la rutina se encargará de reconducir nuestra mente y nuestros horarios para romper ese paréntesis que todos hacemos durante el tiempo estival. Además, el noveno mes del año llega, como no, con la vuelta al cole. Una vuelta al colegio que vemos en las tiendas y en los centros comerciales casi desde que acabó el curso anterior. Menos mal, que cuando se trata de disfrutar no hay publicidad que nos pueda amargar. 

Sin amargarnos, vamos a centrarnos en el presente que es lo que realmente importa. Sabemos que lo que tenga que llegar, va a llegar; por eso focalicemos nuestro día a día en disfrutar. Un verbo que, para los que seguimos de vacaciones, es más fácil de conjugar pero seguro que todos hemos tenido la ocasión de desconectar desde que diera comienzo el verano. La vida son etapas, son momentos y de cada uno hay que quedarse con lo mejor. Esos recuerdos son vitales para que la fuerza de la mente nos ayude en los momentos de flaqueza. Vivir en el paréntesis vacacional eternamente es inviable porque también en él hay, aunque nos cueste reconocerlo, buenos y malos momentos. Se pueden dulcificar porque el contexto que nos rodea nos agrade pero la realidad siempre será la que es. Dijo el poeta estadounidense, Rober Frost: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante.” 

Precisamente, seguir adelante es lo que nos toca y mirar, si queremos, de reojo al calendario. Dicen que quien no se consuela es porque no quiere, pero hay quien anhela que llegue la Navidad. De momento, los décimos de lotería ya están a la venta y no seré yo quien juzgue a quienes ya piensan en los villancicos si con ello se ilusionan para superar ese “hasta luego” a la playa, a la montaña o a cualquier destino veraniego.

En definitiva, cada uno de nosotros tenemos una receta de la felicidad diferente y cada uno afrontamos los cambios como consideramos oportunos. Lo que está claro es que la vida pasa, la vivamos o no; por eso, si ser feliz es lo que cuenta, tengamos como objetivo inamovible ver en nuestro rostro y en el de nuestros seres queridos esa sonrisa que lo cambia todo y, además, puede con todo. La fuerza no siempre tiene que ser física, hay fuerza mental que puede mover montañas. La vida me enseñó que en un segundo todo puede cambiar y, por eso, el “hoy” vale más que cualquier “mañana” y hoy sigo viviendo de regalo para escribir otro capítulo de mi vida, ya que mientras ésta pasa, yo he decidido extraerla todo su meollo. ¿Y Tú? Ya llegará el otoño, el invierno, los villancicos… Todo pasa y todo hay que festejarlo y vivirlo. Así es la vida. 

Jimena Bañuelos

LA NOSTALGIA

Con un tiempo inestable y con más lluvia de lo habitual despedimos esta semana la estación estival. El verano ha llegado a su fin y aunque nos pese cerrar este capítulo, el tiempo pasa y la vida continúa. La nostalgia puede inundar el ambiente otoñal. Vamos perdiendo luz a medida que los días pasan y, para ser sincera, esto no lo llevo tan bien. Es cierto que adaptarse a los cambios forma parte de la naturaleza de la vida, pero dejar atrás mi estación favorita no es tan fácil. Confío en que todavía podamos disfrutar de algún “día de verano” en lo que queda de mes. 

Un mes que siempre está marcado por los recuerdos. Unos recuerdos que pasan también, por ejemplo por la infinidad de veces que he visto la final de la Vuelta Ciclista a España. Madrid y su Paisaje de la Luz se visten de gala para recibir a quienes han pedaleado por todo el país desde el 26 de agosto. El deporte nos ha acompañado durante todo el verano. Lo más sonado ha sido la conquista del mundial femenino con polémica incluida, aunque siempre se puede ver eclipsado por esa desconexión de la rutina que pretendemos alcanzar durante las vacaciones. 

Unas vacaciones, que en muchos casos, parecen muy lejanas porque el día a día se ha ido apoderando de ese relax para ir conectándonos de nuevo a la realidad que siempre llega con el mes de septiembre. Ahora, el próximo cambio será de estación y de armario. Habrá quienes tengan en el horizonte las fiestas navideñas porque ya hay colas en las administraciones de lotería. De momento, tenemos por delante el último trimestre del año y de nosotros depende que tengamos los recuerdos oportunos. La nostalgia y la melancolía son propias de estos tiempos pero superarlas está en nosotros mismos. Una pequeña escapada siempre viene bien. El “puente” más cercano será el próximo 12 de octubre y aprovecharlo para recargar energía no está demás. De momento y hasta entonces, ya he visitado La Granja un lugar que me trasladó a mi infancia. Esa niña que visitó ese palacio en una excursión escolar recordó momentos de aquella época. Todos los lugares a los que se vuelve despiertan en nosotros ese mecanismo de los recuerdos que, en este caso, me sacó más de una sonrisa. 

Una sonrisa que brota de los pequeños placeres de la vida y, por supuesto, de esos momentos que nos llenan de vida. Quizás de esta forma la nostalgia se lleve mejor. Queda mucho tiempo para que acabe este año y, hasta el momento en el que nos tomemos las uvas, tenemos que dejar escrita nuestra historia para que en el futuro que, en algún momento, será nuestro presente tengamos recuerdos a los que regresar para superar los días nublados que la vida nos presente.

Un presente que pasa siempre, y no me cansaré de decirlo, por sonreírle a la vida. Una sonrisa que ella nos devolverá aunque no sabemos cómo. Quizás en una abrazo, en un beso, en una excursión… Todo suma y todo vale con tal de ser felices. Hay que aferrarse a ella y a los momentos. Ser feliz es lo que cuenta. 

Jimena Bañuelos

SEPTIEMBRE

Siempre la vuelta de vacaciones cuesta asumirla, pero si además el tiempo no acompaña el retorno a la rutina es más duro. Ha llegado una DANA que ha plagado todo los rincones de agua. Era necesario que lloviera pero cambiar el bikini por el paraguas no es tan agradable. Los cambios hay que asumirlos y el primero de todos es volver a transformar el día a día saliendo del paréntesis que es la estación estival. 

Septiembre es un mes de comienzos y no sólo por la inevitable vuelta al cole, sino porque es un mes  que tiene un matiz de esas ilusiones que también tenemos a comienzos de año. Han pasado nueve meses desde que por nuestra mente pasaran los míticos propósitos de Año Nuevo y, ahora, es el momento de recordar los que tenemos pendientes y de ilusionarnos con la que está por llegar. Es cierto que muchos pasan por esa depresión pos vacacional, pero el poder de la mente es capaz de hacer frente a eso con nuevos sueños por cumplir. Nunca es tarde para luchar por aquello que realmente nos va a llenar de una felicidad inexplicable.

La felicidad no tiene unos ingredientes concretos, porque depende de nosotros mismos. Los niños anhelan ver a sus compañeros de colegio y los adultos, lo reconozcamos o no, tenemos esos sueños que ya he mencionado y que no debemos renunciar a ellos. Ir superando las adversidades recargan el motor que nos mueve día a día. La rutina es una carrera de obstáculos con sus subidas y sus bajadas, pero el verano ha sido el mejor aliado para hacer frente a lo que nos deparan los últimos meses de este año. No negaré que también septiembre es un mes nostálgico porque los recuerdos de las instantáneas tomadas vendrán a nuestra mente en más de una ocasión, pero eso es la vida. Hay que seguir para adelante y recordar los momentos que nos han sacado más de una sonrisa. 

Un sonrisa que nunca nos debe de faltar por mucha pena que nos dé decir “el final del verano”, pero todavía estamos en verano. No tendremos el mar, ni la montaña, ni el sol perenne de julio y agosto pero sí la esperanza de aferrarnos a los últimos días de la que es mi estación favorita. Ya llegará el otoño con sus cosas, pero el presente es hoy y es ahora. Con paraguas o sin él, hay que seguir disfrutando. Septiembre me lo recuerda todos los años porque es un mes que me llena de vida pero también me trae, sin yo quererlo, los momentos más duros por los que he pasado. La cara y la cruz de la vida siempre van de la mano. De la primera gozamos sin valorarla demasiado y de la segunda aprendemos a la fuerza. Por eso, demos a este mes que acaba de comenzar la posibilidad de ser el mejor del año porque día a día iremos sumando experiencias que nos harán crecer como personas y nos enseñarán a comprender eso que llamamos vida y que no tiene un manual que nos la explique. 

Ser feliz es lo que cuenta porque el tiempo aunque es relativo; el tiempo es oro y éste vale lo mismo llueva, truene o haga sol. El tiempo, en definitiva, es vida. 

Jimena Bañuelos

FOTOGRAFÍAS

El mes de agosto llega a su fin y con él se lleva muchos amaneceres, muchas puestas de sol, muchas vivencias y muchas instantáneas que nos ayudarán a afrontar el mes de septiembre. Un mes marcado por la vuelta al cole y la vuelta a la rutina. Menos mal que el verano todavía no ha terminado y nos quedan días para disfrutar de una escapada que otra los fines de semana. Cualquier plan es bueno para mitigar la denominada depresión posvacacional que no es tal si nos aferramos a las muchas experiencias que nos quedan por vivir. 

Experiencias que ayudan a seguir creando recuerdos. Hay fotos que cuando las vemos inventan sonrisas y a pesar de la nostalgia que en ellas encontramos, lo vivido ya no nos lo quita nadie. Por eso, septiembre es un buen mes para ir a Burgos. La ciudad sigue volcada con el VIII Centenario de su catedral y desde hace una semana se han unido a los festejos “Las Alas de México”. La obra de Jorge Marín ya está en la Plaza de Santa María para el deleite de todos. Retratarse con ellas va a ser casi una obligación. Me alegra ver como México está presente en mi tierra gracias a la obra de este escultor. Sin duda, es otro buen motivo a añadir a la lista y visitar la capital castellana. No nos olvidemos que también están las Edades del Hombre. Si Burgos derrocha cultura por sus calles, ahora con la celebración del centenario mucha más. Por cierto, la obra del escultor mexicano estará presente en tierras del Cid hasta el 22 de marzo. Por delante quedan seis meses para disfrutar de la grandeza de sus alas ya que miden 450 centímetros de alto y pesan 1,836 kilos. Están hechas de bronce y las creó hace once años. 

Quizás, la foto en esas alas sea una buena manera para volar hacia lo que deseamos y dejar atrás aquello que nos roba la ilusión. Las instantáneas también son una buena medicina sin receta. Y lo mejor es que se pueden tomar en cualquier momento. Ahora, que no nos desprendemos del móvil para nada, siempre llevamos con nosotros el mejor viaje al pasado. No es cierto que no sea bueno mirar atrás. Simplemente, tenemos que ser selectivos con lo que nos quedamos. Y eso depende de cada uno. Yo siempre me quedaré con lo mejor y confieso que anhelo ver la obra del escultor mexicano. Todo llegará.

Como han llegado las medallas de la burgalesa Marta Fernández en los Juegos Paralímpicos. Lo anuncié hace semanas y me enorgullece poder contarlo. Es un ejemplo de superación a seguir. Sin duda, es un sueño cumplido para ella porque los sueños no son fáciles de cumplir aunque con constancia y tenacidad se logran. Vaya desde aquí mi más sincera felicitación. De nuevo, las fotografías son esenciales porque Marta se verá con la medalla colgada una y otra vez y ese recuerdo estará cargado de emoción.

No siempre es cierto que una imagen vale más que mil palabras, pero ver una imagen en un momento determinado lo puede cambiar todo. La mente tiene mucho poder y alimentar nuestros pensamientos no solo de palabras también tiene sus efectos. Las buenas imágenes imborrables están ahí para ayudarnos cuando todo es más negro de lo que creemos. Si el pasado nos ayuda, ¿por qué renunciar a él? Seamos selectivos

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/25981/fotografias

INCERTIDUMBRES DE SEPTIEMBRE

Mi columna para El Valle de México

Llevamos meses especulando con lo que pasaría en septiembre con la vuelta al cole, con la evolución del virus, con las vacunas… Pues bien, septiembre ya está aquí y ahora nos toca afrontar la realidad. Nos guste o no el verano está llegando a su fin y por muy atípico que éste haya sido siempre es una época excepcional y anhelada en el año. Las vacaciones nos evaden de la realidad, de la rutina, del trabajo y la verdad es que en el 2020 han sido una necesidad. La mente necesita despejarse y cambiar de aires siempre sienta muy bien. Eso sí, siempre respetando las medidas para evitar la propagación del virus. Un virus que ha ido ganando, por desgracia, protagonismo según ha ido avanzado la época estival. Los datos no son buenos y lo que se esperaba para septiembre comenzó en el mes de agosto. Ahora nos toca afrontar lo que venga cumpliendo, más si cabe, con las recomendaciones sanitarias. No hay que olvidar el trabajo titánico que hicieron los sanitarios en los meses en los que el coronavirus estaba en su momento más álgido. Por cierto, la mala gestión por parte del Gobierno español no es una novedad, pero que López Obrador la critique me llama la atención después de ver cómo lo ha hecho él. En fin, no se trata de comparar sino de afrontar la situación tomando las decisiones correctas por el bien de los españoles y también de los mexicanos en su caso.

Decisiones, concretamente, que han tardado en llegar en lo que a la vuelta al cole se refiere. La bicicleta fue una canción del verano, pero no veo yo a los padres en España llevando a sus hijos en ella. Todo está en el aire y solo el tiempo irá mostrando si los colegios han sido capaces de prepararse para la llegada de los alumnos. El Ministerio de Educación, desde luego, no ha hecho grandes aportaciones. Aunque si lo comparamos con el de Universidades, cuyo ministro ha estado desaparecido, su trabajo ha sido decente.  Ya lo dice el refrán, “otro vendrá que bueno te hará”. 

Obviamente, el que no puede desaparecer es el ministro de Sanidad porque todo está vinculado a que prevalezca la salud. Lo bueno de esta semana ha sido anunciar que España empieza su primer ensayo clínico de una vacuna anti-Covid. Hay que apostar por la investigación y estaremos muy pendientes de los resultados de esta vacuna. Hay que darle tiempo al tiempo, pero también hay que ganarle tiempo al tiempo; de hecho, la campaña de vacunación de la gripe se va a adelantar. Todo lo que sea prevenir es bueno.

Septiembre empieza hoy con la misma incertidumbre con la que hemos vivido los últimos meses de este año tan raro. Para los amantes del deporte rey, la guinda al pastel la ha puesto Messi al anunciar que se quiere ir del Barça. Así es la vida y así está siendo el 2020, pero la vida son etapas y ahora mismo, con la que está cayendo y la que se avecina, no me preocupa el destino del argentino; prefiero centrarme en que mi gente esté bien y que los investigadores den con la vacuna que nos inmunice a todos del virus que nos robó la normalidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15366/incertidumbres-de-septiembre

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