Una tarta con diez velas especiales

Son los que nos atormentan aunque intentemos evitarlos pero si tienen que volver a nuestra mente será por algo. Puedo no dormir bien por muchos motivos, eso nos pasa a todos. Pero la de anoche era una noche diferente. Hace diez años cambió mi vida y nunca mejor dicho de la “noche a la mañana”.

FullSizeRenderCada veinticuatro de enero veo el calendario y una revolución de sentimientos se mezclan en mi interior. Es el día del patrón de los Periodistas, profesión que me enamoró desde niña pero además de eso, pienso en aquella sala de espera de urgencias, en aquella fiebre que consumía mis fuerzas, en aquellas horas que atormentaban a los míos, en definitiva, en aquel frío Box en el que pasé la noche sola y con miedo a esa incertidumbre de no saber que me pasaba. Y por si eso no era suficiente, sabía que para mi padre iba a ser su cumpleaños más triste. Pero el destino decidió que así fuera.

Precisamente, ese destino es el que me permite hoy celebrar el cumpleaños de mi fiel compañero de batallas, mi padre. Festejar que hace una década cambió mi vida, no sé si a mejor o a peor, pero cambió. Me arriesgo a decir que me hizo mejor persona. Aquella asignatura de la vida la aprobé, en septiembre, con matrícula de honor, y sus enseñanzas no son fáciles de olvidar. Por eso, habrá que soplar las velas con la ilusión que se merecen. Porque aún nos quedan muchas cosas por vivir para ir renovando los recuerdos que entristecieron esa fecha de cumpleaños. Porque aunque muchos no lo entiendan, cuando mi mente me recuerda la etapa más dura de mi vida, mis ganas de luchar se multiplican.

Así que luciendo una sonrisa en el rostro y mirando al futuro con optimismo, este año cantaré el “Cumpleaños Feliz” sin que nada pueda silenciarlo. Sin duda, el día se merecerá un 10.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

Campanadas, uvas y el mejor aniversario

Época de balances, época de propósitos y época de ilusiones, es sin duda, víspera de Nochevieja. Despedir un año es despedir un calendario cargado de anotaciones que pasan al recuerdo si nosotros queremos. Desde enero hasta aquí muchas han sido las experiencias que hemos vivido, no puedo decir lo mismo de los propósitos que llegaron a mi mente hace trescientos sesenta y cinco días, de los cuales, unos han sido cumplidos y otros ya forman parte de la lista del 2016. Me consuela que por ser bisiesto tengo un día de ventaja. Pero no es cuestión de tiempo, sino de fuerza de voluntad. Así que tras las doce campanadas ya no hay excusas que valgan, será esa fuerza la que me lleve a conseguir esos objetivos que en algún caso son sueños.

FullSizeRenderSueños que dejan de serlo con el paso del tiempo. El reloj es el que marca el ritmo no sólo de las campanadas sino de la vida. Pasan los segundos, los minutos, las horas, los días y con ellos los meses, los años; y no nos damos cuenta… Aunque parece, como suele decirse, “que fue ayer”, al año que viene puedo presumir de aniversario. Serán diez los años que llevo celebrando que Aún tengo la vida. Un vida llena de recuerdos, de experiencias, de fortaleza, pero sobre todo, de ilusión y ganas de sonreír. Porque aprendí que hasta en los peores momentos una sonrisa puede ser la mejor aliada para ganar batallas.

Y ahora es tiempo de celebrar la Nochevieja, de recibir al 2016 como se merece porque la actitud en la vida es fundamental; y eso, me recuerda al escritor francés, Saint-Exupéry cuando dijo: “El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”. Y siendo del Atleti afrontaré con “coraje y corazón” lo que me depare el Nuevo Año. La tradición dice que hay que pedir deseos en las campanadas. No sé si estaré pensando en ellos o se me quedará la mente en blanco porque en treinta y seis segundos mi mente puede ser una fuente de recuerdos, de emociones… Aunque si bien es cierto, sólo tendré que mirar a mi alrededor abrazar a mis padres, a una de mis “hermanas mexicanas” y recordar el proverbio árabe: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.” Así que ¡Feliz Año! y a llenar de vida el calendario que estrenamos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

No es un mes cualquiera

 

Hace apenas diez días que comenzó el mes de septiembre. Un mes que lleva marcado en su nombre el final del verano. La rutina del día a día vuelve para convertir la estación estival en un recuerdo cargado de nostalgia. Las vacaciones ya se escriben en pasado. Aunque dicen que no es bueno mirar atrás, quizás recordar las experiencias y aventuras vividas en los dos últimos meses sean las mejores aliadas para enfrentarse con optimismo no sólo al mes de septiembre sino al otoño que en breve llamará a nuestra puerta.

Fe-FrasesPrecisamente, a la puerta de mi mente llegan muchos recuerdos. Es en este mes en el que los sentimientos están a flor de piel. Puedo anhelar las vacaciones, puedo echar de menos la playa pero no puedo olvidar el día cero de mi particular calendario. Fue el catorce de septiembre de hace nueve años. Reconozco que puedo ser fuerte pero siempre digo que no soy de piedra. Cada vez que cruzo el umbral de La Princesa es inevitable que vengan a mi mente imágenes muy difíciles de borrar. Vuelven como un pase de diapositivas pero dejan en mí una dosis extra de energía. Siempre he dicho que nunca me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas buenas que me ha enseñado. No sólo aprendí a ser fuerte; aprendí algo más importante: A disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, claro está, en el día a día.

Como Aún tengo la vida, las ganas de exprimirla son muchas. En cada amanecer comienzo un nuevo capítulo que tengo que escribir. Tan sólo hay veinticuatro horas para hacer de él todo un bestseller mejor que el del día anterior. Superarse siempre es bueno, además aquí lo importante no es el número de ventas sino el número de sonrisas que he plasmado en el rostro. Porque la felicidad no tiene una fórmula, la felicidad de cada uno tiene su propia receta. Cuesta encontrarla pero una vez que se descubre algo cambia. Aprendí a valorar cada detalle de la rutina, cada gesto y cada palabra y realmente, tras luchar por mi vida fueron esos días de hospital, esas noches sin dormir, ese malestar y aquellas duras batallas las que me enseñaron que ser feliz es lo que cuenta. Porque de lo malo, siempre hay que quedarse con lo mejor. Y sé que lo mejor está por llegar, mejor dicho, está llegando…

Y porque Aún tengo la vida, lo espero con mi mejor sonrisa.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

http://www.descubrecastellon.com/cantando-a-la-vida/

http://www.antena3.com/noticias/salud/jimena-joven-que-superado-cancer-alegro-todo-que-ensenado_2013060200067.html

 

 

 

A los recuerdos de un abuelo

Dicen que las casualidades no existen, en este caso es cierto. Mentiría si dijera que estoy improvisando, simplemente, estoy dejando que las palabras fluyan al exterior. El folio en blanco de Word que es tan frío cuando lo abres, esta vez se llena de sentimiento. Un sentimiento que no nace por casualidad. Surge año tras año cuando llega el chupinazo de San Fermín. Y no es precisamente por la fiesta sino más bien por los recuerdos que ella me trae.

Es el momento, o mejor dicho, es el día en el que puedo reconocer que sólo hay una persona en mi mente. Sus recuerdos son tantos que resurgen muy a menudo. Confieso que fuiste quien me inculcó muchas de las costumbres que hoy en día no quiero perder. Creo que eso mantiene ese vínculo que me hace pensar en ti día a día. Desde niña madrugaba contigo para ver los encierros de Pamplona, hoy sigo haciéndolo. Me inculcaste el sentimiento rojiblanco, porque fuiste el “culpable” de que sea del Atleti. Hoy defiendo mis colores como solo los colchoneros lo sabemos hacer. Gracias a ti conocí el trabajo de una imprenta. hand-od-grandmother-grandchild-7296466Recuerdo las tardes en las que jugaba con los tipos. No sé si ahí nació mi vocación periodística pero desde luego nunca podré olvidar las manchas de tinta, el olor a papel y las miles de letras que allí había. Me conmueve ver a mi padre con la tradicional capa castellana tal como tu la lucías. Eras un burgalés que con orgullo cantabas el himno a tu ciudad y cogida de tu brazo paseé y lucí el traje regional… Podría seguir con muchas cosas más, pero de todas las que podría destacar me quedo con tu carácter. Disfrutabas de las pequeñas cosas de la vida, transmitías optimismo y por ser como eras tu vacío se sigue sintiendo. Hace años que nos dejaste pero en el fondo sigues con nosotros. En mi memoria existe un apartado dedicado a ti. Su nombre es Eusebio y entre comillas he escrito “Suso” como muchos te llamaban. Eras el mejor libro de historias, de refranes, de anécdotas, eras único. Eras mi abuelo.

Hoy más que nunca puedo decir que en algo tan pequeño como una lágrima cabe algo tan grande como un sentimiento. Va por ti, abuelo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

¡De cumpleaños!

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En la celebración de Jimena Bañuelos 

Hace trescientos sesenta y cinco días que Aún tengo la vida comenzó su andadura homenajeando a una gran amiga. A lo largo de estos meses desde este pequeño espacio hemos vivido además de las victorias del Atleti muchas situaciones que en el día a día la vida nos ha ido presentando: la Navidad, la donación de médula, la superación, los problemas en nuestras ciudades, la pérdida de personas queridas… Muchos temas, muy variados, pero todos igual de inspiradores para seguir enriqueciendo el camino que nos vamos forjando.Es cierto que ver la acogida que ha tenido es muy enriquecedora para quien firma cada artículo. La hoja en blanco siempre es un reto y más cuando a eso que llaman “inspiración” parece que te ha abandonado. Gracias a todas las personas que me animaron a dar vida a este blog. Reconozco que la pereza o la falta de motivación pueden ser las responsables de que haya periodos en los que cuesta más escribir. Nunca pensé en renunciar o abandonar porque si hay algo que tengo claro es, precisamente, el nombre del blog: Aún tengo la vida. Y, por eso, porque aún tengo la vida…Quiero eso: vivir la vida. Este pequeño hueco que he encontrado en internet, sin duda, forma ya parte de ella.

Aún tengo la vida para seguir luchando por mis sueños, por mis ilusiones… Después de luchar por ella y haber vencido, sonreír cada mañana no es tan complicado. Es verdad que no es bueno pensar en el pasado, pero a veces, mirar por el espejo retrovisor del tiempo ayuda a coger energía y sacar fuerzas cuando ya dudas de que las tengas. Del pasado se aprende, pero nunca hay que quedarse en él aunque a muchos les cueste. Lo que importa es el presente. Si la vida te da otra oportunidad será para disfrutarla…De lo bueno y de lo malo siempre hay que quedarse con lo mejor.

En septiembre se acaban muchas cosas buenas pero otras comienzan… Siempre será un mes de muchos recuerdos. Hace ocho años fue el principio de una nueva vida. Llegó el día cero para mí y gracias a eso: Hoy puedo celebrar que Aún tengo la vida!!!

Gracias.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)