Escribiendo…

La vida es ese gran libro que vamos llenando de historias. Anoche, como colchonera, cerré el capítulo de la Champions de este año. Su final se veía venir y llegó. La eliminación ya está escrita, pero de las buenas historias siempre se saca una lección. Las personas necesitan una oportunidad para demostrar lo que valen. Chicharito la tuvo y demostró su potencial. Decía el escritor polaco, Stanislaw Lem que “un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad”. Muchos, en su día a día sueñan pero es, precisamente, en esa realidad donde nadie les tiende una mano. Probablemente recibirán palabras deescribir ánimo, las cuales siempre son fáciles de decir, pero con el paso del tiempo las palabras al igual que el ánimo comienzan a perder valor. Las esperas son duras. Ya se sabe que el que espera desespera…Pero, ojo, porque la esperanza es lo último que se pierde…Quizás el día menos pensado la oportunidad llama a la puerta de quienes la necesitamos.

Si bien es cierto, el libro de mi vida tiene dos tomos. La oportunidad más grande me la dio la vida hace nueve años. Me apartó del Periodismo que es lo que más me gusta y fue duro, pero me enseñó muchas cosas. Ese coraje y corazón del que tanto se ha hablado estos días entre los colchoneros, en mi caso, va más allá. Es la actitud con la que hay que afrontar cada día. Además de buscar esa anhelada oportunidad hay que estar preparado para encajar los imprevistos de la vida. Porque cuanto más precisos creemos que son nuestros planes más duro es el golpe que nos da el destino.

Un destino que está escrito y que poco a poco vamos conociendo. Ya dijo Cervantes: “Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. Mientras tanto seguimos escribiendo nuestra historia. Está claro que no nos darán un Premio Cervantes como el que hoy recibe Juan Goytisolo pero a lo largo de la vida recibimos muchos otros premios de un valor incalculable que llegan como las oportunidades, cuando menos las esperas.

Y sin caer en el pesimismo porque la actitud es fundamental, vuelvo a recordar a nuestro escritor más célebre. Me vienen a la mente estas palabras: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Con seguridad pero sin orgullo

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El dato del paro tan temido por algunos y tan real para otros, es algo más que unos números. En esas cifras hay unas vidas reales. Unos sueños e ilusiones pendientes de cumplir. No me presento aquí para contar mis méritos, que también los tengo; sino para ver todo desde otro punto de vista.

Llevaba muchos años esperando volver a vivir el ambiente de una redacción, soy periodista de vocación y nada me puede hacer más ilusión que ejercerla. Pues bien, dicen que la esperanza es lo último que se pierde y cuando ya dudaba, incluso, de mi misma, me llamaron para una suplencia de verano. Nunca olvidaré la llamada de Antena 3. Esos meses no han sido sólo dos meses de periodismo, han sido dos meses que me han vuelto a dar la energía suficiente para poder seguir luchando por mi futuro. Un futuro, en el que yo tome las riendas de mi vida.

Soy optimista, si. Cuando tenía veintiún años una leucemia me cambió la vida por completo. Tenía trabajo, amigos y los “supuestos mejores años de vida por delante”, pero la vida cambia y desde entonces he luchado por volver a tener salud y, ahora, no me rendiré hasta encontrar un trabajo.

Acabé mi carrera en la habitación de un hospital. Mi mente estaba ocupada entre preparar el trabajo fin de carrera sobre Ortega y Gasset y la incertidumbre del trasplante de médula que me esperaba. No me rendí entonces y no lo haré ahora. Lo decía Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

Yo sigo siendo la misma pero con un máster en la vida. Mi circunstancia ahora es otra. Al igual que todos, convivo con una crisis de la que nos gustaría ver ya su final…pero si no puedes con tu enemigo, únete a él. Yo al menos, vivo con ella. De poco me sirve criticar y enfadarme con el mundo mundial por lo que me está pasando. Lo único que conseguiría es generarme una ansiedad y un malestar que no me beneficiarían en nada. Así que es mejor sacar de lo malo lo mejor. O, al menos, esa fue mi premisa durante la enfermedad y me fue bien.

Cada día que pasa no es un día más que estoy sin trabajo, es un día menos para encontrar una oportunidad. Si que es verdad que hay días y días. Días buenos y días malos pero nunca he perdido la esperanza.

Siempre he aprovechado el tiempo. Mientras recuperaba fuerzas aprendí cinco idiomas y, es cierto, que he pensado en marcharme de España…pero ¡cuidado! Las cosas no son tan fáciles. Irte es una aventura y como toda aventura que se precie, tiene sus pros y sus contras. Lo que hay que tener claro es que el inmigrante eres tú. Un concepto que hay que asumir desde que se pone el pie en el aeropuerto de llegada. Y lo sé por experiencia. He vivido en Francia, Alemania y Estados Unidos. Los países te reciben, sí, pero el que tiene que trabajar duro para encontrar una oportunidad eres tú. Dejar al lado el orgullo y tirar para delante. Los comienzos nunca son fáciles…

Puedes tener la suerte de haber estudiado una o dos carreras, de haber hecho el máster que te apetecía y verte en una situación en la que jamás te hubieras imaginado pero de poco sirve quejarse. Ya lo dijo el filósofo alemán Nietzsche: “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. Yo el porqué lo tengo claro y buscaré solución a esos cómos. Nadie dijo que la vida fuera fácil.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)