EL PODER DE LOS LIBROS

De suspense, de amor, de miedo, de autoayuda, de aventuras, de ciencia ficción… La variedad está en los gustos pero los libros no fallan. Se adaptan a nosotros y nos permiten adentrarnos en un universo alejado a nuestra realidad, una realidad de la que en estos momentos está bien evadirse de vez en cuando. 

Entre el proceso de vacunación, la campaña electoral en Madrid y la crispación en general, celebraremos el próximo viernes el Día del Libro. Una jornada marcada por las rosas y, obviamente, por los libros. La pandemia ha podido modificar nuestra rutina pero el placer de leer es inalterable. Decía el escritor norteamericano Edmund Wilson que “no hay dos personas que lean el mismo libro” y es cierto, porque todo nos influye cuando nos adentramos en sus páginas. Ya se sabe que el recuerdo que deja un libro, a veces, es más importante que el libro en sí. Yo no podría decir cuál es mi favorito porque quedarse con uno solo no es fácil. Si bien es cierto, hay un pequeño grupo que releo con gusto porque sus enseñanzas y sus aventuras siempre son reconfortantes. El escritor francés François Mauriac lo tenía claro: “Dime lo que lees y te diré quién eres, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. Eso sí, no puedo negar que hay uno que siempre ocupará un lugar especial en mi corazón. Aún tengo la vida nació de mi propia experiencia, de mi propia valentía y sobre todo, de esa lección de vida que marcó un antes y después. En el fondo, cada uno escribe sus propios capítulos y no todos son fáciles, pero sí se puede aprender de cada vivencia. Aún así confieso queleer es un de mi vicios. Me ha gustado desde que era una niña y ahora, más que nunca, son unos buenos aliados para distraer la mente. Ésta se encuentra cargada de demasiada fatiga pandémica y una buena receta para aplacar el hartazgo es, sin duda, un buen libro. 

Sé, como bien dijo Borges, que “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo” pero siempre es agradable dar buenos consejos. Leer puede ser un hábito en tu vida, solo hace falta dar, a los libros, esa oportunidad. No siempre se acierta a la hora de elegir, pero también de los errores se aprende. Aconsejar tampoco es una tarea fácil, pero quién te conoce bien sabrá acertar con el adecuado. Es cierto que en mi caso, por ejemplo, es sencillo porque en mis estanterías los hay de todo tipo. En su día dijo Vargas Llosa: “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”, sin duda, es una de las mejores cosas y, por eso, cada 23 de abril hay que rendir homenaje a este sector de la cultura. Precisamente, Miguel Cervantes aseguró que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Por eso, no podemos renunciar a los libros.

Eso sí, a Jorge Luis Borges no le falta razón cuando aseguró que: “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”. Un libro siempre enriquece y eso se nota… Ahora bien, llegados a este punto no me quiero olvidar de los políticos que están en plena campaña para conseguir nuestros votos y para ello, en estos días, lo mejor es parafrasear a Cervantes: “Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo”. Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/21952/el-poder-de-los-libros

Escribiendo…

La vida es ese gran libro que vamos llenando de historias. Anoche, como colchonera, cerré el capítulo de la Champions de este año. Su final se veía venir y llegó. La eliminación ya está escrita, pero de las buenas historias siempre se saca una lección. Las personas necesitan una oportunidad para demostrar lo que valen. Chicharito la tuvo y demostró su potencial. Decía el escritor polaco, Stanislaw Lem que “un sueño solo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad”. Muchos, en su día a día sueñan pero es, precisamente, en esa realidad donde nadie les tiende una mano. Probablemente recibirán palabras deescribir ánimo, las cuales siempre son fáciles de decir, pero con el paso del tiempo las palabras al igual que el ánimo comienzan a perder valor. Las esperas son duras. Ya se sabe que el que espera desespera…Pero, ojo, porque la esperanza es lo último que se pierde…Quizás el día menos pensado la oportunidad llama a la puerta de quienes la necesitamos.

Si bien es cierto, el libro de mi vida tiene dos tomos. La oportunidad más grande me la dio la vida hace nueve años. Me apartó del Periodismo que es lo que más me gusta y fue duro, pero me enseñó muchas cosas. Ese coraje y corazón del que tanto se ha hablado estos días entre los colchoneros, en mi caso, va más allá. Es la actitud con la que hay que afrontar cada día. Además de buscar esa anhelada oportunidad hay que estar preparado para encajar los imprevistos de la vida. Porque cuanto más precisos creemos que son nuestros planes más duro es el golpe que nos da el destino.

Un destino que está escrito y que poco a poco vamos conociendo. Ya dijo Cervantes: “Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. Mientras tanto seguimos escribiendo nuestra historia. Está claro que no nos darán un Premio Cervantes como el que hoy recibe Juan Goytisolo pero a lo largo de la vida recibimos muchos otros premios de un valor incalculable que llegan como las oportunidades, cuando menos las esperas.

Y sin caer en el pesimismo porque la actitud es fundamental, vuelvo a recordar a nuestro escritor más célebre. Me vienen a la mente estas palabras: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

La vida: Suma de experiencias

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Decía William Shakespeare que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”. Decidir la mejor jugada no es fácil, puedes ganar o puedes perder la partida, pero eso, nadie lo puede saber hasta que no se juega. Lo único seguro es que, al menos, ganas una experiencia más. Afortunadamente, de todo se aprende en esta vida.

En su día decidí jugar. Aposté por tierras mexicanas, y de momento, experiencias estoy ganando muchas. Desde luego, este mes de abril está siendo para no olvidar. Ver la luna roja no es normal, es algo extraordinario; como extraordinaria fue la granizada que cayó hace apenas unos días en la capital. Ambos hechos fueron noticia. Pero tampoco como para llenar páginas y páginas de periódicos. Esas páginas estaban reservadas para elogiar a un gran periodista y escritor: Gabriel García Márquez dejaba huérfanas a las letras. México se entristeció por la pérdida de “Gabo”. De nuevo, otra experiencia que quedará grabada en el archivo de mi memoria mexicana. Recuerdo la primera vez que leí Cien años de soledad. No sería justo decir que me gustó porque me fascinó. Hay muchas cosas que se le pueden agradecer al que fue Premio Nobel de Literatura, de todas ellas, y como periodista que soy, hoy resalto citas como: “El periodismo es el mejor oficio del mundo” o “La mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor”.

Todavía se lloraba en México la muerte del escritor colombiano y nada hacía presagiar cómo nos íbamos a despertar el Viernes Santo. Recuerdo las palabras de otro gran escritor español, Miguel de Cervantes dijo: “Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. Eran casi las nueve y media de la mañana cuando sentimos el temblor de la tierra. Un seísmo de ni más ni menos que siete grados nos hizo tambalear. Afortunadamente, poca desagracia sucedió para lo que podía haber sido. Otra experiencia más, desde luego. Pero en mi mente se despertaron recuerdos. Este terremoto es el segundo que vivo y, casualmente, el primero también fue en Semana Santa. ¿Destino, casualidad…? En el 2009, fue Italia la que tembló. Era lunes Santo y yo estaba allí…

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” escribió Machado. Seguiré caminando, de momento, por tierras mexicanas. Ni el seísmo consiguió suspender la espectacular Pasión Viviente de Cristo de Iztapalapa. Asistieron más de un millón y medio de personas…Espectacular y escalofriante pasión…

No sé como será el camino, si las cartas que me toque jugar serán buenas o malas. De momento, tengo claro que “la vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. Ahora lo escribo yo, en su día lo aseguró Albert Einstein. ¿Qué camino te atreves a andar? ¿Qué cartas te atreves a jugar?…Que cada quien decida…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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