A LO SIMONE BILES EN BURGOS

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Club Gimnasia Burgos

En tiempos de confinamiento cualquier entretenimiento es bueno. Ahora, que la tecnología ha avanzado y las redes sociales están al rojo vivo, los retos se han ido abriendo paso para mostrar las habilidades, o no, de quienes aceptan todo lo que se les pone por delante. Al principio, y dado su protagonismo, el papel higiénico se convirtió en algo, no solo esencial en el carrito de la compra, sino que adquirió su protagonismo haciendo con él todo tipo de habilidades. Muchos subieron a sus historias la satisfacción de haber superado el reto y tras éste otros les aguardaban para llenar las horas vacías que la cuarentena trae consigo. Confieso que no soy muy de retos aunque sí que veo de lo que son capaces de hacer mis amigos. Muchos, de hecho, me han sorprendido porque nunca me los hubiera imaginado haciendo determinadas cosas… pero todo vale para sacar una sonrisa a los tuyos y a los demás.

Si bien es cierto, no todos los retos están al alcance de todo el mundo porque para emular a Simone Biles hay que estar muy bien preparado si no quieres acabar en el hospital o con más de un moratón. La gimnasta americana siempre sorprende con su potencial en todas las competiciones, pero ahora pasa, como muchos atletas, su tiempo en casa. Dejar de entrenar es un error, pero sí se puede uno adaptar a las circunstancias como lo han hecho en el Club de Gimnasia de Burgos. Es obvio que me fijé en ellos porque como dice el himno de mi ciudad: “Tierra sagrada donde yo nací” y ésta tira mucho. Saliendo de este paréntesis estos chicos siguen entrenando como pueden y además aceptaron el reto de la estadounidense. Ver el vídeo es una maravilla porque demuestra que todo es posible si se trabaja para ello. Sé que tienen muchos sueños, sé que entrenan muy duro, sé que se esfuerzan, sé que compatibilizan sus entrenamientos y sus estudios, sé que no se rinden, sé que son infatigables y estoy convencida de que llegarán muy lejos. De hecho, no pienso perder de vista todo lo que hagan. Avisados estáis… No olvidéis que todo sacrificio, tarde o temprano, tiene su recompensa. Cuando se disfruta de lo que se hace, en este caso del deporte, es muy difícil alejarse de aquello que nos saca sonrisas, alguna que otra lágrima, pero mucha satisfacción. Ahora estos gimnastas son muy jóvenes y nadie sabe lo que les deparará la vida, pero estoy segura de que el deporte siempre estará con ellos.

Si no suelo aceptar retos, por supuesto, el de Biles menos. Eso sí, el deporte me da vida, me da fuerza y me permite alejarme de la rutina, de la situación en la que nos encontramos y me evade a mi mundo. Ése que solo yo entiendo y en el que estoy, generalmente, acompañada por mi música favorita, para simplemente dejarme llevar. Confieso que sigo entrenando en casa porque querer es poder siempre venciendo a la pereza; algo que seguro también le sucede a más de un miembro del club. Chicos, ahora no hay competiciones pero todo volverá a ser “más o menos” como antes, pero hasta entonces os animo parafraseando a Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”. Y dicho esto, seguid como hasta ahora, campeones.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Con seguridad pero sin orgullo

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El dato del paro tan temido por algunos y tan real para otros, es algo más que unos números. En esas cifras hay unas vidas reales. Unos sueños e ilusiones pendientes de cumplir. No me presento aquí para contar mis méritos, que también los tengo; sino para ver todo desde otro punto de vista.

Llevaba muchos años esperando volver a vivir el ambiente de una redacción, soy periodista de vocación y nada me puede hacer más ilusión que ejercerla. Pues bien, dicen que la esperanza es lo último que se pierde y cuando ya dudaba, incluso, de mi misma, me llamaron para una suplencia de verano. Nunca olvidaré la llamada de Antena 3. Esos meses no han sido sólo dos meses de periodismo, han sido dos meses que me han vuelto a dar la energía suficiente para poder seguir luchando por mi futuro. Un futuro, en el que yo tome las riendas de mi vida.

Soy optimista, si. Cuando tenía veintiún años una leucemia me cambió la vida por completo. Tenía trabajo, amigos y los “supuestos mejores años de vida por delante”, pero la vida cambia y desde entonces he luchado por volver a tener salud y, ahora, no me rendiré hasta encontrar un trabajo.

Acabé mi carrera en la habitación de un hospital. Mi mente estaba ocupada entre preparar el trabajo fin de carrera sobre Ortega y Gasset y la incertidumbre del trasplante de médula que me esperaba. No me rendí entonces y no lo haré ahora. Lo decía Ortega: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

Yo sigo siendo la misma pero con un máster en la vida. Mi circunstancia ahora es otra. Al igual que todos, convivo con una crisis de la que nos gustaría ver ya su final…pero si no puedes con tu enemigo, únete a él. Yo al menos, vivo con ella. De poco me sirve criticar y enfadarme con el mundo mundial por lo que me está pasando. Lo único que conseguiría es generarme una ansiedad y un malestar que no me beneficiarían en nada. Así que es mejor sacar de lo malo lo mejor. O, al menos, esa fue mi premisa durante la enfermedad y me fue bien.

Cada día que pasa no es un día más que estoy sin trabajo, es un día menos para encontrar una oportunidad. Si que es verdad que hay días y días. Días buenos y días malos pero nunca he perdido la esperanza.

Siempre he aprovechado el tiempo. Mientras recuperaba fuerzas aprendí cinco idiomas y, es cierto, que he pensado en marcharme de España…pero ¡cuidado! Las cosas no son tan fáciles. Irte es una aventura y como toda aventura que se precie, tiene sus pros y sus contras. Lo que hay que tener claro es que el inmigrante eres tú. Un concepto que hay que asumir desde que se pone el pie en el aeropuerto de llegada. Y lo sé por experiencia. He vivido en Francia, Alemania y Estados Unidos. Los países te reciben, sí, pero el que tiene que trabajar duro para encontrar una oportunidad eres tú. Dejar al lado el orgullo y tirar para delante. Los comienzos nunca son fáciles…

Puedes tener la suerte de haber estudiado una o dos carreras, de haber hecho el máster que te apetecía y verte en una situación en la que jamás te hubieras imaginado pero de poco sirve quejarse. Ya lo dijo el filósofo alemán Nietzsche: “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. Yo el porqué lo tengo claro y buscaré solución a esos cómos. Nadie dijo que la vida fuera fácil.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)