SIN RENUNCIAR A NADA MÁS

Todo está preparado para que el próximo viernes arranque la Eurocopa. Los amantes del deporte rey están de enhorabuena porque por delante tienen un mes lleno de partidos en los que se espera ver un gran juego de las selecciones que aspiran a levantar la copa. Es cierto que mucho se ha hablado de los elegidos por Luis Enrique para alcanzar la gloria y tras el partido amistoso ante Portugal del pasado viernes, muchos comentarios han dejado claro a quién se echa de menos en “La Roja.” Esperemos que el empate ante la vigente campeona quede en una anécdota y el campeonato lo empiecen con mejor pie, aunque el positivo del capitán Busquets ha dejado en jaque a todos. De momento, esta noche la Sub-21 sustituye a “La Roja” para cumplir con el último amistoso ante Lituania.

Lo que sí se echaba mucho de menos era ver a los aficionados llenar las gradas de los estadios. Al Wanda Metropolitano acudieron casi quince mil personas para ver la selección. Esperemos que éste sea el principio de lo que está por venir de cara a la próxima temporada. Es cierto que hay que tener precauciones pero ver imágenes como las del otro día te llenan de esperanza. Ya va siendo hora de que recuperemos las costumbres que la pandemia nos arrebató de la noche a la mañana. Cada vez cuesta más asumir las restricciones que quieren imponernos porque los resultados no siempre han sido los esperados. Estamos prácticamente en verano y no estamos dispuestos a renunciar a aquello que no renunciamos hace un año. Salir está en nuestro ADN y forma parte de nuestro carácter porque somos seres sociales y ahora más que nunca tenemos ganas de disfrutar de la estación estival con lo que ésta conlleva. La precaución es algo que tiene que ser individual, después de más de un año está claro que ya sabemos cómo tenemos que actuar y quién no lo sepa es porque no ha vivido de cerca los estragos que este virus deja tras un contagio.

Un virus al que queremos hacer frente gracias a la ciencia. El ritmo de vacunación es bueno y las cifras de fallecidos, afortunadamente, están en descenso. Ojalá llegué pronto el día en el que el número cero sea el protagonista. Ese día tendremos mucho que celebrar pero hasta entonces la vida continúa y debemos seguir viviéndola, nunca mejor dicho. Por delante hay un mes de junio cargado de experiencias. Habrá quien opte por engancharse al deporte ya sea futbol, tenis… Otros preferirán manifestarse en la plaza de Colón de Madrid para mostrar su desacuerdo por los indultos que el Gobierno quiere conceder a los responsables del 1-O en Cataluña; otros buscarán el horario óptimo para planchar o poner la lavadora para ahorrar en la factura de la luz y, por supuesto, habrá quien no quiera ver la realidad y pase de todo sin importar cuál será el futuro que nos espera. Un futuro que estará marcado por los efectos que el coronavirus deje no solo a nivel económico sino también como sociedad. Decían que íbamos a salir mejores de ésta, permitidme que lo dude; lo que está claro es que más pronto que tarde, ese futuro será nuestro presente y veremos si nos convence o no. Menos mal, que cada uno puede dar un giro a la historia personal, como hacen los escritores en sus novelas, para que nada ni nadie se interponga en el relato de tu vida. El contexto es el que es, pero el relato es individual y, sin duda, mi bolígrafo lo sostengo yo porque en el fondo, ser feliz es lo que cuenta.  

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/23402/sin-renunciar-a-nada-mas

MIRADAS AL VERANO

Junio suena a verano, a ocio, a buen tiempo y, después de todo lo que llevamos encima es lógico que lo recibamos con más ganas que nunca. Muchos ya tienen su planes programados, y otros están en ello porque la posibilidad de viajar ha dado un giro a la que ha sido nuestra realidad en los últimos meses. Es cierto que el virus sigue con nosotros, pero la vacunación y la saturación de nuestras mentes por las restricciones han provocado un “efecto llamada” por salir a disfrutar de los placeres de la vida.

Una vida que está llena de esperanza por ver el final de esta pesadilla. Vamos ganando terreno al virus aunque no hay que olvidar, de momento, las precauciones pertinentes. Cada vez cuesta más mantener la distancia porque los reencuentros se merecen más de un abrazo; la mascarilla, con el calor, se hace insoportable aunque hay que aguantar un poco más; menos mal, que lo del lavado de manos ya está más que superado. Lógicamente, con la cifras de la pandemia bajando y las de la vacunación subiendo las sonrisas se reflejan en las miradas. 

Miradas que desean recuperar la normalidad, miradas que reflejan ilusión porque la estación estival y las vacaciones están cada vez más cerca, miradas, en definitiva, que hablan por sí solas. Cada una lleva implícita, en el fondo, más de una historia que la pandemia ha dejado grabada en ellas.

Como también ha dejado en todos nosotros recuerdos que vuelven a nuestro presente ahora más que nunca, porque es complicado no rememorar cómo estábamos hace un año. Un año que ha parecido una eternidad ya que la pandemia ha marcado un antes y un después. Por eso, ahora lo que prevalece es el verbo “disfrutar”. Un verbo que se aprende a conjugar, precisamente, en los peores momentos porque es ahí, cuando las pequeñas cosas toman especial relevancia. Ahora bien, es importante no “olvidar” lo aprendido pero sí los malos recuerdos aunque las cicatrices que deja siempre quedan ahí. Ahora bien, éstas siempre nos dicen dónde hemos estado pero nunca a dónde vamos. 

Obviamente, todavía no podemos poner punto final a la pandemia, pero éste está cada vez más cerca. Confío en que entre todos lo conseguiremos. Estoy convencida de que cuando la vida y el tiempo se alían para bien, el futuro es prometedor y sobre todo, muy enriquecedor. Por eso, hay que seguir soñando y luchando por cumplir esos sueños. El virus nos ha privado de muchas cosas, pero no de la ilusión por todo aquello que saca una sonrisa con solo pensar en ello. Junio acaba de empezar, por delante nos quedan meses cargados de luz para recargarnos de energía. Hay que ir soltando el lastre la pandemia, hay que agradecer a la ciencia su implicación por encontrar una vacuna rápidamente, hay que valorar el trabajo de los sanitarios, en definitiva, hay que ser agradecido. Dar las gracias no cuesta nada, pero sus efectos en quien las recibe dejan huella. 

Van pasando los días y nuestra historia está dando muchos giros a nuestro favor. Dijo Charles Chaplin: “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.” No le faltaba razón, por lo que espero que se cumplan sus palabras a rajatabla. Ya queda menos…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace a El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/23197/miradas-al-verano

SE ACABÓ EL ESTADO DE ALARMA

El fin del estado de alarma se merecía una celebración en la que muchos optaron por ir sin mascarillas y sin respetar la distancia de seguridad, entre otras cosas. Han sido demasiados meses con restricciones muy severas y al decaer la norma la euforia ha ido inundando las mentes de los ciudadanos. Es cierto que a ese tipo de “fiestas” les ha faltado el sentido común porque el virus sigue con nosotros y los datos de vacunación están muy lejos de lo deseado. 

Si hablamos de deseos cabe destacar que se acabaron los cierres perimetrales que han bloqueado la libertad de todos los españoles de moverse por todo el territorio. Seguro que más de uno ya está planificando su próximo fin de semana para viajar allá donde le plazca. Obviamente, habrá reuniones, que éstas respeten el número de personas ya es otro contar, porque la misma alegría que se derrochó el pasado domingo seguirá envolviendo cada acontecimiento rutinario que tras el estado de alarma ha adquirido el matiz de especial. Se han echado de menos muchos momentos y esto conlleva que nos lancemos a dar un buen abrazo a las personas que queremos. Los abrazos no respetan la distancia, es cierto, pero somos humanos y los sentimientos contenidos tienen que salir por algún sitio. Eso es innegable.

Todavía no hemos acabado con la pandemia, pero la vida debe continuar. El tiempo ha ido pasando y hemos ido renunciado a muchas cosas, pero esto también tiene un límite. La salud mental es importante y nuestras mentes necesitan un respiro ya que esta situación está pasando factura. Seguir viviendo con precauciones es lo ideal porque el hartazgo está en un nivel demasiado elevado, de ahí, muchas de las reacciones inconscientes. 

De lo que hay que ser conscientes es de la subida de impuestos que se avecina, no todo va a ser hablar del coronavirus. Una subida que va afectar a nuestro bolsillo, la cual, no nos va a gustar nada. Habrá que ver las consecuencias que tienen esas decisiones del Gobierno. Un Gobierno, por cierto, que no deja de dar titulares por sus rectificaciones, por sus declaraciones… porque cada que vez que ciertos ministros hablan, como suele decirse, sube el pan.

Precisamente, en el refranero español nos encontramos con el popular “Pan para hoy y hambre para mañana” y así han sido todas la medidas que hemos tenido que soportar. Muchas de ellas incomprensibles y la finalidad siempre muy cuestionada. Ahora no hay alarma y todo depende de nosotros. Será difícil culpar a nadie de nuestros actos, pero tiempo ha habido para prepararse para la realidad que hoy tenemos. Las Comunidades Autónomas han tomado sus medidas y urge una guía que haga un compendio de todas ya que era evidente que cada una iba a imponer sus reglas. El futuro pasa por las vacunas y aunque éstas van llegando, el porcentaje de vacunados deja todavía mucho que desear. 

En fin, el año pasado hablábamos de “nueva normalidad” y ahora debemos estar en una nueva etapa de ésta. Con la libertad por bandera, el mejor consejo para afrontarla es el sentido común. Sigamos viviendo la vida con el misterio que hay en ella, sin olvidar las lecciones que ya hemos aprendido. Ya dijo Agatha Christie: “Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.” 

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/22578/se-acabo-el-estado-de-alarma

VACUNAS

Más de un año esperando a que llegaran las vacunas y ahora que ya están aquí hay quienes renuncian a ellas. Las noticias que han aparecido los últimos días lo único que han conseguido es que cunda el pánico. Un pánico que nace sin una base científica y que lo único que consigue es ralentizar el proceso de vacunación. Los que estamos deseando vacunarnos no entendemos la negativa de quienes rechazan el pinchazo que les protege contra el virus que tantas vidas se está llevando por delante. No hay que olvidar que seguimos en pandemia y que las “famosas” olas todavía no han terminado. Vacunarse salva vidas y su riesgo es mínimo y, por supuesto, asumible. 

Asumir que es el principio del fin sería una buena opción para aceptar la vacuna, de hecho, me alegro por todos mis amigos que ya la han recibido. Sin duda, anhelo recibir mi citación para acudir a dónde sea porque ese pinchazo me da más tranquilidad que miedo. El miedo se conquista asumiendo que el presente pasa por aceptar el esfuerzo titánico que han hecho los científicos para dar con la clave que nos proteja. Vacunarse es algo que sabíamos qué teníamos que hacer y, por supuesto, sabíamos que implicaba sus riesgos como cualquier medicamento que tomamos en nuestro día a día. 

Un día a día que sigue marcado por la pandemia y al que nos gustaría añadir costumbres de nuestro pasado. Llevamos mucho tiempo recordando nuestra antigua normalidad, añorando los abrazos y los besos, extrañando las reuniones con amigos y los viajes sin restricciones… Éstas son solo algunas de las cosas, pero hay muchas más. Mirar al pasado es ver una realidad que ya no existe, pero que anhelamos que regrese. De ahí, que la vacuna cobre aún más importancia. Es cierto que cada uno es libre de elegir lo que quiere, pero parece mentira que con todo lo que llevamos encima haya quienes se nieguen a vacunarse por lo que pueda pasar… Por poder pasar pueden pasar muchas cosas, porque el futuro siempre será incierto, pero los tiempos que corren aún más. El riesgo de contagio sigue estando ahí y las cifras nos demuestran que la vacunación funciona para frenar su expansión. Me alegra leer como animan por la redes sociales quienes ya tienen su primera dosis puesta o las dos a aquellos a quienes el miedo les está ganando la batalla. Entre todos y sacrificando demasiadas cosas hemos llegado hasta aquí, por eso, es justo que sigamos unidos para poner punto final a esta terrible pesadilla. Sin duda, un final que pasa por ese pinchazo.

Un pinchazo que anhelo con muchas ganas. Me encantaría recibir la cita para acudir a vacunarme más pronto que tarde. No tengo ninguna duda de que todo llega. Iré con mi mejor sonrisa debajo de la mascarilla porque sé y estoy convencida de que es por mi bien y por el bien de todos. Prefiero asumir ese mínimo porcentaje de riesgo que hay en ellas ya que a su vez sé que gano tranquilidad. El virus no da tregua a nadie, y aunque haya que seguir teniendo precauciones, pensar que estás más protegida es suficiente motivo para dejar al miedo de lado. 

El miedo nunca es un buen aliado y vencerlo es un gran logro. La vida me enseñó a afrontar las situaciones como vienen y a luchar, con los riesgos que eso conlleve, por vivir. Y vivir, precisamente,  siempre implica riesgos, y ahora no hablo de las vacunas… Seamos conscientes que la vida son dos días y que esta pandemia nos ha arrebatado demasiadas cosas, así que con el aval de la ciencia vacunémonos porque día que pasa, día que no vuelve. Y estoy segura de que nos quedan muchas experiencias por disfrutar y la vacuna es, sin duda, el principio de todas ellas. Es el principio de otra normalidad. ¿A quién no le gustaría convertir sus mejores recuerdos del pasado en su presente? 

¡Vacúnate!

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/21755/vacunas

NO TODO VALE

Sin pasos por las calles y sin escuchar el ritmo lento de los tambores hemos vivido otra Semana Santa. Unos días de pasión diferentes en los que hemos tenido que adaptar nuestras tradiciones. El coronavirus, por segundo año, ha conseguido cancelar nuestros planes. En el deseo de todos está que esta sea la última vez. El silencio tendrá que romperse más allá del día de Pascua porque esta pandemia nos ha privado de muchas cosas y las ganas de gritar su fin son incalculables. 

Las restricciones de estos días festivos han sido muy cuestionadas. Es normal puesto que se duda de su efectividad. Podríamos haber viajado para ver a nuestros seres queridos, pero la responsabilidad conlleva que haya que extremar las precauciones. En el ambiente se percibe que la cuarta ola está a punto de llegar. Un ola que esperemos se quede en “olita” como dicen, aunque la experiencia nos ha demostrado que los excesos se pagan. Menos mal, que más allá del miedo que nos puedan inculcar con ella, están los datos de vacunación. Me alegro cada vez que alguien cercano a mí me comenta que ya tiene en su móvil el mensaje con la citación para vacunarse. Desde luego, los datos de Madrid durante esta Semana Santa son buenos. El Wanda Metropolitano y el hospital Isabel Zendal están batiendo record de pinchazos. Y eso, guste o no, es bueno. Ya sea con una dosis o con dos lo importante es ir protegiendo a los ciudadanos. El virus no da tregua y nosotros no podemos ceder ante él.  

Quizás hayamos renunciado a nuestros planes estos días, pero pensemos en que la estación estival está cada vez más cerca. Y si hace un año ya se hablaba de “Salvar el verano”, seguro que a muchos esa frase ya se les ha pasado por la cabeza. Eso sí, atónitos estamos con el endurecimiento del uso de la mascarilla. Esperemos que recapaciten con esta última medida porque ya llevamos soportando muchas decisiones absurdas. Sería grotesco ir a la playa en traje de baño y estar con la mascarilla todo el tiempo… Cuestión de incongruencia… De hecho, no hay que olvidar que en Madrid estamos a punto de comenzar una campaña electoral, la cual, se vaticina muy dura. Combatir las noticias falsas debería ser prioritario al igual que no dar a los bulos el protagonismo que no se merecen. Eso sí, si hablamos de manipulación hasta el punto de decir que Madrid tiene playa, el periodismo tiene un serio problema. Las cosas son como son y la realidad es la que es. Puede gustar o no, pero de ahí al mal ejercicio de la profesión hay un trecho. Sin duda, una línea infranqueable porque la credibilidad está en juego y no hay que olvidar que el periodismo es un servicio público. A los ciudadanos no se les puede fallar. 

Eso sí, la polémica imagen dio la vuelta al mundo y el ridículo que han hecho es más que evidente. Los memes proliferaron por todas las redes sociales… Toda una vida cantando el mítico tema de Los Refrescos, Aquí no hay playa para que ahora nos intenten vender lo contrario para atacar a Isabel Díaz Ayuso. Madrid, como bien dice la canción, tiene Retiro, Casa Campo y Ateneo, tiene mil cines, mil teatros, mil museos… Madrid tiene muchas cosas buenas, sobre todo, su gente. Es verdad que al llegar agosto ¡vaya, vaya! Aquí no hay playa, pero con playa o sin ella Madrid ahora decide su futuro. Y seremos los madrileños de nacimiento o adopción los que valoremos cómo se han hecho las cosas en estos tiempos tan duros. Cada uno es libre de elegir. Ya dijo el periodista y escritor estadounidense, Tom Wolfe: “Con una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil.”

Nada más que añadir. 

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/21507/no-todo-vale

EN LA PREVIA

Van pasando los días y con la vista puesta en el próximo cuatro de mayo siguen coleando las consecuencias de la convocatoria electoral en Madrid. Los partidos políticos, después de dar a conocer a sus candidatos, están ya de precampaña. Todo lo que se diga cuenta mucho, porque se analiza cada detalle. La primavera viene cargada sobre todo de promesas. Unas son asumibles y otras, solo por su envergadura, ya van envueltas en un halo de mentira. No todo vale para convencer al electorado. Estamos viviendo una situación muy complicada y muy dura. La pandemia no nos da tregua y nuestro nerviosismo va en aumento. Estamos agotados, hartos y asqueados de todo y el motivo es el virus que nos golpeó hace un año y que sigue entre nosotros. Por eso, no estamos para tolerar tonterías de nuestros políticos. Ver la realidad es vital y valorar cómo se ha gestionado la pandemia también. Queda mucho para la jornada de reflexión pero ya se puede ir haciendo balance. Un balance que se puede plasmar en las urnas. Éstas dirán en quién depositamos la confianza para seguir haciendo frente a la crisis sanitaria y a la crisis económica que está arrasando nuestra atípica rutina. 

Una rutina que basa su futuro, sin duda, en la vacunación. Nos guste o no la esperanza está puesta en ella. Eso sí, siendo realistas, hasta que consigamos la inmunidad de rebaño tan deseada, nos queda mucho. No nos engañemos porque las cifras son evidentes. 

Y hablando de cifras, también adquieren protagonismo las que nos dan las encuestas para la Comunidad de Madrid. Ayuso es la que figura en todos los titulares. Ha demostrado que de seguridad y de coraje está bien servida. Ahora es el objetivo de todos sus rivales. Se presume una campaña muy dura, de hecho, Iglesias no ha tardado en atacarla pero la candidata del PP se crece en la adversidad. Lo ha demostrado y lo seguirá haciendo porque está en su carácter. Precisamente, éste ha sido vital para plantar cara a quienes le han subestimado y a quienes la tienen en el punto de mira. 

Y en el punto mira de los votantes quieren estar todos los candidatos, pero eso es imposible. La realidad se ve desde distintas perspectivas y cada uno es libre de escuchar y ver lo que desea. Precisamente, la libertad protagonizó el inicio de esta convocatoria electoral. No nos olvidemos de que somos libres por muchas restricciones que ahora tengamos. Una cosa no quita la otra. Respetar las medidas es vital para todos, pero de ahí a suprimir otro tipo de derechos hay una línea que no se puede cruzar. 

De momento, es mejor cruzar los dedos para que la pandemia se frene porque la cuarta ola está llamando a nuestra puerta. La salud es primordial ya que sin ella pocas cosas se pueden hacer, de hecho, es evidente que es una de las muchas lecciones que hemos aprendido de esta crisis de la Covid-19. Todavía vivimos en la incertidumbre, una difícil compañera de vida, pero a la vez una aliada para aferrarse más al presente. Por eso, con unas elecciones a la vista, unos días festivos muy próximos y un repunte que se deja ver; seamos sensatos y apliquemos el sentido común. Parece que hay muchas personas que lo tienen oxidado de no usarlo. Quizás sea un buen momento para volver a ponerlo en practica porque, sin duda, es un buen aliado no solo para la pandemia sino también para tomar decisiones…

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/21171/en-la-previa

ELLA

Se inició la semana festejando el día de la mujer y en la agenda estaba marcado, no solo el aniversario del peor atentado terrorista que hemos sufrido en España sino que también figuraba en ella el comienzo del confinamiento más estricto. La pandemia hace un año disparó todas las alarmas. Pues bien, en medio de todo esto se inició un encadenamiento de mociones de censura que nos iba dejando perplejos a una mayoría. Los hilos que se mueven en la política, por supuesto, van más allá de la preocupación por los ciudadanos. Mientras asumimos las estrictas medidas incomprensibles y anhelamos con que se acelere el proceso de vacunación; hay quienes están más preocupados por su sillón. Un sillón, que no se nos olvide, elegimos en las urnas libremente a quién se lo damos. 

Precisamente, una cita en las urnas tenemos los madrileños el próximo cuatro de mayo porque Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, decidió hacer frente a quienes la torpedeaban en el poder. Valiente decisión la de esta mujer que disolvió la Asamblea y que llena de coraje instó al electorado a elegir entre: Socialismo o Libertad en su primer tweet tras el golpe en la mesa que dio el pasado miércoles. Nunca se puede subestimar a una persona y ella ha demostrado en más de una ocasión que de arrojo anda sobrada. Quizás sea ella la que le quite el sueño al presidente del Gobierno… Atónito dejó a su vicepresidente, Ignacio Aguado, de Ciudadanos pero la moción de censura que el partido de éste iba a presentar en Murcia hizo saltar las alarmas. Por cierto, una moción que, previsiblemente, fracasará, dejando en el aire la reputación del partido que lidera Inés Arrimadas y al cual muchos ya dan por muerto. Se han oído todo tipo de declaraciones, muchas de ellas muy contradictorias, lo que demuestra que la mentira las acompaña. La revolución interna que se ha producido en este partido tendrá sus consecuencias y el tiempo nos las irá mostrando. Desde fuera su credibilidad es poca y los ciudadanos llevamos un año soportando no sólo la pandemia sino las muchas incongruencias de quienes nos dirigen. Hablar de hartura se me queda corto porque la fatiga pandémica no solo es anímica sino también política y lo que nos faltaba era el espectáculo de la semana pasada. 

Pero el show debe continuar y la vida también. Seguimos conviviendo con un virus que se ha llevado muchas vidas por delante, que está dejando la economía muy tocada, pero aún así hay que mirar al futuro con esperanza. Ésta no se puede perder, no hay moción de censura que consiga acabar con ella. Las vacunas están llegando y los datos demuestran que son eficaces. Me alegra saber que en breve me tocan mis dosis por ser persona de riesgo. Me pincharé sin poner ningún pero porque ese momento será el principio del fin para ir recuperando “cierta normalidad”. Una normalidad que cada vez se echa más de menos aunque tengamos que seguir con precauciones. 

Unas precauciones que si todos respetamos nos ayudarán a evitar la cuarta ola. Creo que con tres ya vamos bien servidos. Es incuestionable que el tiempo pasa, pero desde que se produjo el primer confinamiento parece que ha transcurrido una eternidad. Pongamos freno a esta situación, demos un respiro a nuestros sanitarios y despertemos de esta pesadilla. En nuestra mano está lograrlo más pronto que tarde. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/20948/ella

POCO A POCO

Se empieza a ver un poquito de luz al final del túnel. Es apenas un puntito pero algo es algo y los que somos optimistas nos aferramos a ello. La vacunación sigue su curso y aunque todavía somos muchos los que estamos esperando ese pinchazo, cada vez conocemos a más personas que están inmunizadas o que están en proceso. Sin duda, las buenas noticias son para celebrarlas, siempre respetando las medidas de seguridad porque estar vacunado no supone bajar la guardia ante el virus, el cual, ha demostrado que se aprovecha siempre de los momentos en los que nos confiamos. 

En el calendario, muchos tienen marcada la Semana Santa pero la realidad nos demuestra que tenemos que ir día a día. De hecho, ya se ha renunciado a las Fallas de Valencia, a la Magdalena de Castellón e incluso a la propia Semana Santa. Muchos pasos no saldrán a la calle para el disgusto de sus fieles pero el sentido común pone en valor la salud de todos. Por eso, seamos conscientes de que la situación que tenemos no nos permite todavía volver a la “antigua normalidad”. Una normalidad que echamos, cada día, más de menos porque la fatiga ya nos está pasando factura, sin embargo, el esfuerzo tendrá su recompensa. Además, ahora el tiempo está a nuestro favor porque vamos ganando luz a los días. El invierno está llegando a su fin y el sol, nos guste o no, nos llena de vida y de energía. Prueba de ello es que el pasado fin de semana, las calles y las terrazas de Madrid estaban llenas de gente, al igual que los parques. Éstos, de hecho, están recién abiertos. No hay ninguna duda de que tenemos muchas ganas de estar al aire libre y disfrutar a pesar de la pandemia, pero insisto, no hay que despistarse. Esos pequeños placeres, ahora que la curva está más doblegada, nos llenan de ilusión, de vida y sobre todo, de esperanza de que el final está más cerca. Ojalá no volvamos a cometer los errores del pasado ya que de poco habrán servido todos los esfuerzos que hemos hecho hasta ahora y, sobre todo, habremos renunciado a muchas cosas, incluidas las fiestas, para nada. Volver a la casilla de salida no es agradable. Además, no podemos olvidarnos de quienes han perdido la vida desde que llegara el coronavirus. Hemos superado una ola tras otra y en nuestras manos está frenar la cuarta. Ya se habla de ella y la Semana Santa va a tener mucho que ver. 

Precisamente, muchas cosas que ver nos quedan a todos en esta vida. Nuestros planes se frustraron de repente. Dejamos de hacer, incluso, nuestra rutina y un año después nos siguen faltando, por ejemplo las muestras de cariño a nuestros seres queridos. Tenemos muchos propósitos en la cabeza para cuando la situación se normalice y, por supuesto, hay demasiados sueños por cumplir tras la pandemia. En nuestra mano está que el punto final llegue más pronto que tarde. Quizás la Semana Santa este año sea un período de transición hacia un verano con más estabilidad. Hagamos que sea posible. Seamos responsables y así podremos disfrutar, con precaución, de la estación estival sin tantos peros en nuestro entorno. 

La ciencia está de nuestro lado y las vacunas van sumando inmunizados. Cada día que pasa es un día menos. Yo quiero seguir restando días para recuperar mi normalidad, por eso, imploro al sentido común de todos para que esto sea posible. Llevamos mucho tiempo conviviendo duramente con el virus. Ahora hay que aprovechar todo lo que hemos logrado. De momento, me conformo con abrazar y besar a los míos, pero tengo ganas de ver las calles llenas de caras con una sonrisa. Una sonrisa que dirá, sin duda, la pandemia ya pasó.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/20543/poco-a-poco

CONSECUENCIAS

Febrero tiene los días contados. Con él parece que estamos dejando atrás a la tercera ola de este virus que tantas vidas se está llevando por delante. Parece que podemos se optimistas por el descenso mundial de los contagios. Quizás los efectos de la vacunación comiencen a ser palpables. En marzo se cumplirá un año desde que comenzara el primer severo confinamiento y todavía estamos dando la batalla a la pandemia. Queda menos, pero nadie nos puede asegurar cuando podremos celebrar el final. Al menos, con la llegada de la primavera dejaremos atrás los días oscuros y grises que este duro invierno nos ha dejado. La luz es fundamental para levantar el ánimo ya que éste se está viendo afectado por todo lo que estamos viviendo. Los días pesan pero pasan. 

Como también pasan factura las consecuencias de nuestros actos. Si hablamos de la pandemia, hay que tener responsabilidad individual; si hablamos de la últimas elecciones catalanes, hay que asumir los resultados y tomar medidas y si hablamos de la violencia que se está produciendo, sin duda, hay que condenarla. La violencia no está justificada bajo ningún concepto. Las imágenes de ciudades como Madrid, Valencia y Barcelona son lamentables, y encima, en plena pandemia. 

Y en la situación en la que nos encontramos, muchos ya piensan en la Semana Santa. Quizás no sea buena idea hacer planes, pero aunque queda un mes, es cierto que de ilusión también se vive. Hay quienes ya hablan de la posibilidad de una cuarta ola, pero si hacemos bien las cosas ésta puede ser evitable y la “normalidad” está cada vez más cerca. Hablan de vacunaciones masivas pero cuando lo vea me lo creeré porque las palabras se las lleva el viento y el tiempo demostrará si las prometidas vacunas llegan a tiempo.

Precisamente, el tiempo es el que nos ha ido mostrando cómo nos hemos ido adaptando a esta nueva realidad, cómo hemos renunciado, a duras penas, a lo que más queríamos y será, más pronto que tarde, cuando nuestro feliz pasado vuelva a ser nuestro presente. Eso sí, en él estarán las lecciones que esta pandemia nos ha dejado. 

Y no puedo obviar, dadas las circunstancias, de dejar de hablar del Atleti. Ahora debemos ser fieles al “nunca dejes de creer” porque la pérdida de puntos en la Liga ha sido evidente aunque el liderato sigue siendo nuestro. Todo es para darle emoción a la competición, si no se sufre no hay aliciente. Veremos qué pasa esta noche ante el Chelsea en la Champions. Encarrilar la eliminatoria estaría muy bien dadas las circunstancias, pero el Atleti es imprevisible y eso su afición lo sabe. De hecho, está preparada para aguantar hasta el pitido final pase lo que pase. Si hay que sufrir se sufre porque en los tiempos que vivimos cada uno decide alejarse de la realidad como quiere y si son noventa minutos de fútbol viendo al equipo que tantos sentimientos y recuerdos remueve bienvenidos sean. Cada uno elige cómo evadirse de la pandemia, pero lo bueno, sin duda, es olvidar, por un momento, la dura realidad para coger aire y seguir tirando para adelante hasta que hablemos del coronavirus en pasado. El futuro siempre es incierto y ahora nuestro presente tiene un exceso de incertidumbre.

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/20319/consecuencias

CONJUGACIÓN DEL VERBO VIVIR

No todos los datos van a ser malos. Ya se ha superado el millón de personas inmunizadas y otras miles están esperando la segunda dosis. Poco a poco se llegará a alcanzar la cifra anhelada pero, vacunados o no, hay que seguir extremando las precauciones. Recuperar nuestra vida normal nos va a llevar tiempo aunque me consuela pensar que cada día que pasa es un día menos. Parece que la curva se estabiliza y eso es buena señal. Pensar en positivo es algo a lo que no pienso renunciar y, por eso, me aferro al lado bueno de las cosas. El futuro, con pandemia o sin ella, siempre es incierto, pero el presente es único. Solamente por eso no hay que desaprovechar lo que nos ofrece la vida. 

Es cierto que hay días que se ponen cuesta arriba porque, precisamente, a la pandemia hay que añadirle los contratiempos que la rutina trae consigo. Eso sí, no hay que olvidar que la fortaleza de uno mismo crece en tiempos adversos. Llevamos muchos meses anhelando todo a lo que hemos renunciado y aunque la incertidumbre se adueñe de nuestra “nueva normalidad” no hay que rendirse. Y para no derrumbarse hay estar ocupado. Pensar demasiado puede ser muy perjudicial para nuestro estado de ánimo. Procuro ocupar mis días haciendo lo que más me gusta, pero hasta eso puede llegar a aburrirte de manera soberana. Así que hay que adentrarse en terreno desconocido. La pandemia me está demostrando que entre fogones no me manejo tan mal o que el bricolaje puede ser otra de mis aficiones. Sin duda, en otros tiempos no me lo hubiese planteado. 

Además de seguir con “mis rutinas”, esta semana vuelve la Champions. Otro aliciente. El Atleti está en racha y hay muchas ganas de ver a los de Simeone pelear por la anhelada “Orejona”. Es cierto que echo de menos ir al Metropolitano y confieso que al principio no soportaba ver los partidos de fútbol sin público, pero a todo te acostumbras. Eso sí, el día que los colchoneros volvamos a las gradas no habrá manera de hacernos callar. Romper ese silencio será una señal de victoria porque la pandemia estará más que controlada. Ojalá llegue pronto esa jornada de Liga, de Champions o de la competición que sea. Lo importe siempre será volver y, por supuesto, recordar a quienes, por desgracia, ya no están con nosotros. Hasta entonces, me aferro a los recuerdos. Dicen que no es bueno mirar al pasado pero, dadas las circunstancias, rebuscar en la memoria esos momentos que te hacen sonreír puede ser una buena terapia. 

Si de terapias médicas hablamos, estamos por el buen camino. Afortunadamente la ciencia ha avanzado y los científicos van demostrando cuales son los mejores tratamientos para aplacar al virus. Confiar en su trabajo es fundamental, pero para que lo puedan desarrollar plenamente necesitan que se invierta en ello. Quizás el Gobierno debería tomar nota de esto. De los que nos gobiernan es mejor no hablar porque cada decisión que toman provoca las alabanzas de unos y las críticas de otros. Nunca llueve a gusto de todos, aunque lo único que nos debe preocupar en estos momentos es nuestra salud y para cuidarla hay que empezar por la responsabilidad individual. Ya tendremos tiempo de rendir cuentas con los políticos en las urnas. Ahí se plasmará la valoración que se hace de toda la gestión. Hasta entonces cuidémonos todo lo que podamos sin olvidarnos de conjugar, aunque sea de una manera diferente, el verbo “vivir” en tiempos de pandemia.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/20093/conjugacion-del-verbo-vivir