ESPAÑA

Una palabra de tres letras llena de alegría a todo un país. Gritar “gol” era lo que más anhelábamos y en dos ocasiones, ante Inglaterra, lo pudimos hacer. Queríamos la Eurocopa y la copa ya es española. Pocos creían en la Selección de Luis de la Fuente, pero partido a partido ha ido conquistando a toda una afición. Han ganado los siete partidos, han hecho una competición perfecta y España, más que nadie, se merecía levantar el trofeo en el Estadio Olímpico de Berlín.

El 14 de julio de 2024 ya forma parte de la historia de este país. Un sueño que se hizo realidad y que todos quisimos vivir acompañados de nuestra gente para, tras el pitido final, salir a la calle a gritar a pleno pulmón: “yo soy español, español, español”. Orgullosos de nuestros colores, las calles se llenaron de banderas y camisetas de la Selección, pero ¡ojo! que también el domingo, unas horas antes Carlitos Alcaraz conquistó Wimblendon. El deporte español reina en Europa y habrá a quien le escueza, pero la realidad es la que es. 

Y tras el sufrimiento siempre llega la gloria. Los goles de Nico Williams y de Mikel Oyarzabal nos hacían acariciar la victoria aunque no quiero olvidarme de la cabeza de Dani Olmo, quien bajo los palos despejó el balón que nos quería amargar la fiesta. Este equipo ha demostrado que la unidad hace la fuerza y esa fuerza nos ha llevado a lo más alto. Ahora toca festejar lo conseguido y las calles de Madrid son el escenario perfecto para ello. Si ya el domingo no entraba un alfiler en el Ayuntamiento Palacio de Comunicaciones o, como todos sabemos, en la Plaza de Cibeles, lo del lunes ha sido apoteósico. 

Obviamente, esas imágenes quedan grabadas en el recuerdo de todos. Es imposible no echar la vista atrás. Yo he visto ganar tres Eurocopas y un Mundial y siempre mi mente me recuerda a Luis Aragonés y no porque sea colchonera, que eso ahora no cuenta, sino porque fue con él con quien la historia cambió. Ahora otro Luis ha vuelto a hacer un cambio en el guión y ha llevado a España a lo más alto. Mítico es el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” pero es lo que ha hecho “La Roja” desde que De La Fuente está al frente de ella. Hay que estar muy orgullosos de lo que se ha conseguido, no hay que buscar lecturas más allá y, por supuesto, la política tiene que estar al margen de algo que nos une a todos: Nuestra bandera, nuestros colores y nuestros sentimientos. Unos sentimientos que son irrenunciables y que nadie puede cuestionar. 

Tampoco se puede cuestionar que en nuestro ADN está la fiesta. Eso también se nos da bastante bien. Por eso, la celebración ha sido épica. El deporte rey y el tenis han llevado a España a lo más alto. Los ingleses nos verán con recelo, pero era de justicia que el domingo el deporte se tiñera de rojigualda. 

Y dicho esto, sólo me queda felicitar a los campeones y disfrutar, como una aficionada más, de los triunfos que llevan a España a lo más alto. Nos han llenado la cara de sonrisas y eso es algo difícil de olvidar. Por eso, a los gritos de “yo soy español” no les puede faltar un “viva España” al unísono. Somos los mejores de Europa en el fútbol, cuatro copas nos avalan y en el tenis está Carlitos para seguir la estela de Rafa Nadal. No podemos pedir más, pero sí podemos pensar que nos quedan muchas victorias que celebrar. Hay talento a raudales, así que tiempo al tiempo…

Jimena Bañuelos

ESPAÑA Y ALEMANIA, CARA A CARA

Dicen que después de la tempestad siempre llega la calma, pero en este caso la calma trae consigo una final adelantada. Solo puede quedar uno y proclamarse campeón de la Eurocopa es el sueño de las dos selecciones. Los alemanes son los anfitriones y los españoles ya saben lo que es arrebatarles a los bávaros esta competición. Hace apenas unos días se cumplía el aniversario del gol de Fernando Torres que lo cambió todo para ‘La Roja’. Hubo un antes y un después y, quizás, sea el momento de recurrir a los recuerdos para que ese espíritu que hizo vibrar a todo un país regrese. No es fácil porque la situación no acompaña, pero hay muchos aficionados al deporte rey que el viernes a las seis de la tarde se juntarán para apoyar a los de Luis de la Fuente. 

La Eurocopa está dejando claro cuales son la selecciones más fuertes. La vigente campeona ya está fuera. Para ser sinceros, Italia no ha mostrado su mejor versión. Tampoco lo ha hecho Inglaterra, pero la fortuna ha querido sellar su pase a cuartos. España ha demostrado su valía y con goles ha convencido a más de un escéptico. No es el momento de creerse más que nadie porque en el fútbol todo puede pasar. Ya dijo el poeta romano, Publio Siro, que “es imposible ganar sin que otro pierda” y tras la fase de grupos, los errores pueden salir muy caros; pueden convertirse en el pasaporte de vuelta a tu país. Obviamente el objetivo es estar en Berlín el próximo 14 de julio

Die Mannschaft no es una selección cualquiera. Alemania ha tenido sus altibajos, pero en sus tierras ha demostrado que quiere la copa. Para muchos es la Alemania de Kroos, un jugador que se retira y que quiere hacerlo por todo lo alto. Al nombre de Kroos se pueden añadir otros, no porque se retiren del fútbol sino porque será su última Eurocopa. El tiempo no perdona y los años tampoco. Eso sí, la ilusión y el esfuerzo por llegar a la final son evidentes. Estas cualidades maduran, precisamente, con la edad; al igual que la experiencia. Ésta es un arma cargada de sabiduría y como aliada es de las mejores. 

Por delante quedan noventa minutos de fútbol que dan acceso a la semifinal si haces los deberes. Unos deberes que saben a victoria porque la agridulce derrota nunca es plato de buen gusto para nadie. No sabemos que pasará pero está claro que “la derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. Los que sí son definitivos son los sentimientos hacia tus colores. A estas alturas, lo único que tengo claro es que el viernes tendré un equipo asegurado en la semifinal. No sé si vestirá de blanco o de rojo pero orgullosa de ellos estaré. Lo de tener el corazón partío es una sensación compleja. Las emociones son ese engranaje que vemos en la película Inside Out 2. Por eso, no es el momento de escuchar al corazón, ni de que me digan “lo llevas en la sangre”. Quizás, un “que gane el mejor” sea lo justo por mi parte. Ahora bien, todos sabemos que el deporte rey es caprichoso y hace sufrir. Por eso, hay que estar preparado para todo. Recuerdo estas palabras de Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Ser el mejor no es fácil pero, como he dicho al principio, solo puede quedar uno… y tras el pitido final no hay que olvidar esto de Jacinto Benavente: “En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”. 

Viel Glück o Mucha Suerte! Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

PRINCIPIOS Y FINALES

Se acabó. La Feria del Libro ha bajado las persianas de sus casetas hasta el año que viene. Ésta ha dejado a los asistentes muchas instantáneas para el recuerdo y, posiblemente, más de un libro pendiente de leer. Si eres amante de la lectura es muy complicado pasear por ella y salir del Retiro con las manos vacías. Además, hay que reconocer que si has conseguido conocer a tu escritor favorito, llevarte su libro firmado e inmortalizar el momento, sin duda, la Feria te habrá dejado un buen sabor de boca y solo por eso ya tienes la invitación para volver a ella en su próxima cita. 

Un cita que todavía está muy lejos en el calendario, pero la fugacidad del tiempo hará que éste pase mientras vives otras experiencias. En el fondo la vida es así y nosotros nos dejamos llevar por ese tiempo, haciendo de él lo que consideramos oportuno en cada momento. 

Un momento, el presente, que es único y que, precisamente, esta semana nos brinda la oportunidad de dar la bienvenida al verano. Mientras unos se concentrar en el deporte rey, otros están preparando lo necesario para la noche de San Juan. Es cierto que el próximo jueves la selección española se verá la cara con la selección italiana. Un partido en el que hay más de tres puntos en juego, está el orgullo de un país que quiere seguir escribiendo la historia de estos encuentros en rojo, sin ninguna duda. La fase de grupos está interesante y el debut que hizo ‘La Roja’ ha ilusionado a más de un escéptico, pero quedan muchos minutos por jugar y en el fútbol todo es posible. Eso sí, no puedo eludir el arranque de esta Eurocopa sin reconocer que Alemania marcó cinco goles para demostrar que el anfitrión quiere romper con la maldición no escrita. Hay algo en mí que siente especial devoción por Die Mannschaft…

Obviamente, el fútbol puede no gustarte pero el verano seguro que sí aunque seas receloso del calor. El verano es sinónimo de vacaciones y éstas nos agradan a todos. Por eso, no está demás darle la bienvenida con la tradicional hoguera de San Juan. Esta noche marca un antes y un después. Las tradiciones están para cumplirlas, y con hoguera o sin ella, siempre se puede hacer un punto de inflexión en este año. Dejar atrás el pasado y quemar o borrar de nuestra mente aquello que nos hace daño siempre será positivo. Es bueno pedir deseos y tener sueños pendientes por cumplir. Estos son nuestra mejor motivación para seguir adelante y afrontar las adversidades que se nos van presentando. Por si éstas fueran demasiadas siempre están las ilusiones para equilibrar esa balanza.

Lógicamente, las ilusiones varían de unas personas a otras y están condicionadas, sin duda, por la propia situación. De una manera o de otra, Ortega y Gasset tenía razón. En el fondo, la célebre cita: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” nos marca nuestro presente y nuestro entorno. Todo puede cambiar pero para ello tiene que haber una actitud. Ésta se puede sustentar en quienes están dispuestos a ayudarte a convertir esa circunstancia en algo mejor, para acercarte a ese oasis de esperanza que siempre hay.

La esperanza, como dicen, es lo último que se pierde y mientras haya personas que te arropen nunca te va a faltar. Por eso, estando en el ecuador prácticamente del año, hagamos balance y dejemos atrás aquello que nos nubla la vista. Tenemos que ver el futuro como ese horizonte en el que todo resplandece. Al final, lo importante es saberle meter un gol a la adversidad y salir victorioso para continuar viviendo porque ese es nuestro mejor premio.

Jimena Bañuelos

TRIUNFOS

Ya ha comenzado el mundial de Qatar, un mundial que no está exento de polémica. Es raro que en estas fechas del año tengamos que estar pendientes de las selecciones de fútbol. Qatar no ha dejado indiferente a nadie y quizás por eso, no se palpa en las calles y en los bares ese espíritu futbolero de ediciones anteriores. Es cierto que también tiene mucho que ver la evolución que ha tenido “La Roja” desde que Luis Enrique está al frente. El seleccionador español tampoco es del agrado de muchos y el descontento se convierte en apatía en un abrir y cerrar de ojos. Quedan muchos partidos por jugar hasta alcanzar la anhelada copa, pero el parón en las Ligas en plena temporada es, en el fondo, para contentar, a los auténticos beneficiarios de este mundial. A buen entendedor, pocas palabras bastan…

El miércoles será el día en el que se estrene la selección española, pero de esta fase solo me interesa un partido y éste, sin duda, es en el que se verán las caras ante Alemania. Hay algo en mí que me hace vibrar de una manera especial. Podría decir que tengo el corazón partío, pero la sangre siempre tira más. El próximo domingo veremos quién se lleva los puntos, la camiseta, sin duda, la tengo ya preparada. 

La primera semana mundialista, obviamente, llega cargada de partidos, pero a los que no nos atrae especialmente esta competición por motivos más que lógicos tenemos planes alternativos. La Navidad parece que está a la vuelta de la esquina y el jueves cuando Madrid se ilumine comenzará la cuenta atrás para las fiestas. El “Black Friday” dará el empujón necesario para ir comprando todos esos regalos que a nuestros seres queridos les hace especial ilusión. 

Unos estarán ilusionados con “La Roja” y es más que respetable, pero otros a los que la selección nos ilusionó en su momento, hemos cambiado nuestras prioridades. Esperaré con ansias a que vuelva la Liga y eso que el Atleti no está bien, pero lo cierto es que soy de tradiciones y los mundiales me gustan en verano y en países donde la libertad, el respeto y los derechos humanos sean incuestionables

Y dicho esto, y ya que he hablado de tradiciones, toca ir a ver la iluminación poco a poco, disfrutar de las comidas y cenas con amigos y, por supuesto, aprovechar cada momento porque todo pasa muy deprisa. La cuenta atrás para Navidad todavía tiene muchos días, pero en un abrir y cerrar de ojos habremos hincado el diente a los turrones, comido más de un polvorón y estaremos haciendo balance de este año. No tenemos que arrepentirnos de lo que hemos hecho, sino de lo que hemos dejado de hacer por ese miedo que nos nubla el presente. Estamos a tiempo de rematar este año como queramos. Unos están en Qatar anhelando una copa y otros anhelamos ver felices a los que queremos. Conseguir eso es el mejor triunfo de todos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39541/triunfos

Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

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Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Alemania: Weltmeister!

Estoy contenta por Alemania y cansada de escuchar que en Argentina jugaba “el dios” Messi. Pues bien, si Jesús resucitó al tercer día, la albiceleste tiene cuatro años. La Mannschaft entra en los anales conquistando la copa del mundo en continente americano. Y como la Historia la escriben los vencedores…Este capítulo será en alemán…

Vor vierundzwanzig Jahren…es decir, hace veinticuatro años que Alemania levantaba su última copa del mundo…Así podría empezar, perfectamente, un cuento de los famosos hermanos Grimm…Hemos disfrutado como niños de un sueño que comenzó el doce de junio de dos mil catorce y ha tenido un gran despertar: El mejor premio que todos los germanos, y sus simpatizantes querían… Las sonrisas de unos contrastaban con las lágrimas de los otros. Los argentinos vieron como se les escapaba la final. Su estrella se apagaba por momentos y eso que se llevó el premio de consolación: El balón de oro más cuestionado de la historia…

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Con esta imagen, se cierra el último capítulo mundialista. Brasil caerá en la memoria de muchos y en el más profundo de los olvidos de todos aquellos que defraudaron a su afición o a sí mismos. En la vida no hay excusas cuando se trata de luchar por lo que se quiere. Las mejores cosas no son fáciles de conseguir. Dijo La Fontaine que “ningún camino de flores conduce a la gloria”. Alemania no lo tuvo fácil pero luchó por lo que quería. Ni la debilidad por la gripe hundió la mentalidad de estos campeones. Si se quiere se puede…

El reinado futbolístico dura cuatro años, por lo menos. Es el momento de disfrutar lo conseguido. La cuarta estrella lucirá en la constelación alemana sin riesgo de que pueda apagarse. La Mannschaft demostró que es un equipo y que la unión hace la fuerza. Impasible se mostró Löw hasta que llegó el momento de celebrar el triunfo. Esa sangre fría que muchos critican es necesaria en muchas circunstancias de la vida. Los que la han necesitado saben a lo que me refiero…

En las derrotas se conoce a los “auténticos” ganadores. De ellas siempre se desprende una lección. Muchos no aceptan perder y agachan la cabeza por cobardía. Es más, no se atreven a mirar a los ojos al vencedor… Si se lucha y se pierde no hay de que avergonzarse…

Sin ninguna vergüenza lucí mi “Trikot” antes del mundial, durante y por supuesto que lo haré después. El fútbol le debía a Alemania una copa y se la ha dado. Y precisamente, lecciones, y no sólo futbolísticas, han dado estos jugadores en Brasil…Que cada quien piense en ellas…

Enhorabuena a los campeones. Que disfruten el momento…pero es importante que no olviden estas palabras de Oscar Wilde: “El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Alemania en su máxima expresión

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Pueden ser de rabia, de cocodrilo, de emoción, de alegría, de cansancio…Pero las que se vieron en Belo Horizonte son las lágrimas de la derrota en su máxima expresión: Lágrimas de humillación…Y es que no fue precisamente bello el horizonte que contemplaban los brasileños…Las derrotas siempre duelen pero las formas de perder duelen aún más. En casa, en su mundial…En fin, no hay mal que por bien no venga…Lo del Maracanazo ya no es su peor pesadilla. No sé como se dice pesadilla en portugués pero sí cual son sus sinónimos: Müller, Klose, Kroos, Khedira y Schürrle.

Se esperaba una semifinal emocionante. Entre las dos selecciones sumaban ocho estrellas mundialistas y, exactamente, ocho fueron los goles que se vieron. Eso sí, los siete primeros los recibieron los brasileños. Ni Julio César puedo frenar a los bávaros. La Mannschaft se convirtió en un máquina de hacer goles. Tanto es así que en treinta minutos ya había marcado cinco goles a una Brasil que se que quedaba muy lejos de las expectativas marcadas. La afición local no daba crédito a lo que veía ni tampoco los millones de espectadores que contemplaban el partido en directo. No hay que olvidar que esta humillación fue, dada la redundancia, vista mundialmente. Ya nadie se acuerda del resto de sorpresas que ha dejado Brasil 2014; en el recuerdo de todos estará el ya conocido “Mineirazo”.

Es cierto que “es imposible ganar sin que otro pierda” como dijo el poeta romano, Publio Siro. Pero cuando la derrota toca de lleno el orgullo del perdedor es mucho más dolorosa. Ahora en Brasil, se buscan responsables de lo sucedido. Todas las miradas apuntan a un mismo hombre: Scolari. Está claro que él asumirá la culpa pero…¿por qué si se gana la responsabilidad es de todos y si se pierde es sólo de uno?…Ahí queda eso…

Por animar un poco a los brasileños, me vienen a la mente las palabras de Saramago: “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. Así que, otra vez será. De momento, ya todo el mundo sabe contar, al menos, hasta siete en alemán. Los chistes y bromas con el resultado se multiplican por momentos. La afición alemana disfruta de la victoria como se merece. Han hecho historia y es normal que quieran celebrarlo. Están a noventa minutos de la copa…Es el momento de no rendirse.

La vida te da muchas lecciones. Ya sea dentro de un hospital, en la calle o en un campo de futbol. Ya se sabe que sin lucha no hay victoria aunque ayer en Mineirao nos enseñó algo que muchos olvidan: La humildad. Alemania ganó pero su actitud fue más que una lección. Dijo Jacinto Benavente: “En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Cuatro candidatos para una copa

 

El menú ya está escogido y las semifinales a punto de empezar. De toda la carta, que ha sido mucha; al final hay que decantarse por unos entrantes a base de una tabla de quesos holandeses. De plato principal, un buen “bife” acompañado por el tradicional Schupfnel alemán. Para beber, lo mejor será una cerveza bien fresquita. De postre, unos alfajores. Y como en toda celebración que se precie, habrá que brindar por la salud de todos los invitados a esta fiesta del fútbol con unas ricas caipirinhas. Dicho así, las semifinales de Brasil 2014 son, como poco, apetitosas.

Apetitosas porque ya solo quedan cuatro candidatos para levantar la ansiada copa del mundo. Brasil, Alemania, Holanda y Argentina están a noventa minutos de llegar a la final de un mundial marcado por las polémicas arbitrales, las lesiones y, como no, el clima. Pero ya no valen las excusas, el esfuerzo ha sido mucho y el reinado futbolístico solo lo alcanzará uno. La historia la escriben los vencedores pero todavía no sabemos si será en portugués, en alemán, en holandés o en español… De Maracaná solo saldrá un campeón.copa

En la fase de grupos los cuatro combinados nacionales quedaron en primer lugar. Es cierto, que no todos mostraron su mejor futbol pero, a veces, aliarse con la diosa Fortuna da resultado. En los octavos y en los cuartos, unos sufrieron más que otros. Que si prórrogas, penaltis, el calor, la gripe…En fin, que había que pasar como fuera. Pero ya lo dijo Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Y precisamente, ganar la gloria es de lo que se trata.

El martes desde el Estadio Mineirao, brasileños y alemanes buscarán el billete para Maracaná. Los cariocas afrontarán este trascendental partido con las bajas de Neymar y Thiago Silva pero siguen siendo los anfitriones, y eso, es un factor añadido. Por su parte, la Mannschaft ha demostrado que ni las temperaturas sofocantes, ni los virus gripales pueden reducir su potencial. No sabemos si los de Löw sabrán bailar samba pero si derrotan a la canarinha… Aprenden seguro…

Y veinticuatro horas más tarde, en el Arena de Sau Paulo, “la naranja mecánica” del estudioso Van Gaal intentará eliminar a la versión más light de Argentina. Una albiceleste que encabeza Leo Messi pero que no podrá contar con Di Maria. Sin duda, una baja muy importante para los de Sabella. Por su parte, los holandeses están en plena forma. Nada ha calmado las ansias de gol de Robben, Van Persie, y Sneijder. Así que deberán afrontar el encuentro como lo que es: Un todo o nada.

Es el momento de apostar por los favoritos, de disfrutar de los partidos y como no sabemos que idioma hablarán los campeones…Digamos simplemente: Alea iacta est!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Francia y Alemania, cara a cara

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En francés es: Deux, en alemán: Zwei y en español: Dos. Precisamente, esos han sido los goles que dieron el pase a cuartos a los franceses y a los alemanes. Los combinados europeos se deshicieron de los africanos. Eso sí, unos sufrieron más que los otros para poder seguir soñando con la copa.

Primero fueron los franceses y los nigerianos los que luchaban por un puesto en los cuartos. El técnico nigeriano, Keshi, presentó un once muy ofensivo para amedrentar a los de Deschamps. A juzgar por lo que se vio en los primeros minutos en el Estadio Nacional de Basilea lo estaba consiguiendo. Les blues generaban pocas ocasiones y su estrella Benzema no llegaba a brillar. Estaba claro, que Francia debía cambiar y volver a ese espíritu que traía de la fase de grupos en la que muchos revivieron la Francia del noventa ocho. El cronómetro corría y los goles no llegaban. Con el empate a cero se llegó al descanso en el que había que plantearse una única cuestión: ¿Cómo inaugurar el marcador?

Querían cambiar el marcador y para ello tenían que cambiar la actitud. Y sí que cambió. Quedaban cuarenta y cinco minutos y el objetivo estaba más que claro. Aunque no fue hasta el setenta y ocho cuando Pogba adelantó a los europeos. La eliminatoria se teñía de azul, y más aún, cuando el nigeriano Yobo anotó en propia puerta, en el noventa, el segundo gol para el cuadro francés. Desde este momento, les blues esperaban a su próximo rival.

Un rival que iba a salir del duelo entre Alemania y Argelia. Mucho se esperaba de la Mannschaft y muy poco se vio de ella. La potencia a la que la selección germana tiene acostumbrados a sus seguidores apenas se vio. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, Neuer salvó la portería alemana en más de una ocasiones. Los argelinos llegaban sin problemas y perdonaron mucho…Eso al final se paga… Aún así, los cerca de cuarenta y tres mil espectadores en el Beira-Rio de Porto Alegre estaban presenciando, in situ, como la Argelia de Vahid Halilhodzic dominaba el encuentro.

Un dominio que continuó durante la segunda mitad del encuentro, aunque el combinado alemán comenzó a generar más peligro pero sin goles. Todo hacía presagiar que se llegaría a la prórroga. Y así fue. El cansancio de los futbolistas era evidente. Ahora sí se iba a poner a prueba la preparación física de los jugadores: Había que aguantar un total de ciento veinte minutos.

Si los goles se hicieron de rogar en los noventa reglamentarios, nada más comenzar la prórroga los de Löw hicieron el primero. Schrrule adelantó a los suyos y Özil sentenció la eliminatoria. Un buen susto se llevaron los germanos con el gol de Djabou. Pero fue solo eso, un susto.

Francia y Alemania se verán las caras el cuatro de julio para buscar el pase a la semifinal. Si de favoritos hablamos que cada quien decida. Lo único que hay seguro es que solo vale: Gagner le jeu o Das Spiel zu gewinnen. Es decir: Ganar el partido.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Seis europeos a la conquista de Brasil

tatu-bolaDesde el viejo continente trece selecciones partieron hacia Brasil con el objetivo de levantar la preciada copa del mundo. Pues bien, sólo la mitad han logrado superar la fase de grupos. La primera gran sorpresa fue la despedida de España pero tras “La Roja” han ido cayendo el resto de combinados nacionales. Sólo Francia, Holanda, Alemania, Suiza, Bélgica y Grecia están en octavos.

En la frontera con la Península Ibérica se encuentran los franceses. Los galos, que fueron campeones en el noventa y ocho, han vuelto a mostrar en la fase de grupos su potencial. A pesar de la ausencia de Ribéry, los de Deschamps cuentan con un nueve y un diez que generan peligro cada vez que se acercan a la portería rival. Benzema y Giroud ya saben lo que es marcar en este mundial pero su hambre de goles no cesa. Francia sabe que va por el buen camino a la final, si su rendimiento, claro está, continua así.

La popularmente conocida “naranja mecánica” y también líder de grupo, Holanda ha ganado todos los encuentros de la fase de grupos. Humillaron a España, sufrieron algo más con Australia y arrebataron el liderato a los chilenos. En las filas de los subcampeones de Sudáfrica están Robben, Van Persie, Sneijder, Huntelaar…que cuentan con potencial más que suficiente para triunfar en Brasil. Y es que sus nombres son sinónimos de gol.

Con un buen fútbol y una buena preparación física. La Mannschaft quiere proclamarse campeona. Ya lo ha sido en tres ocasiones, la última hace catorce años. El conjunto que dirige Löw y que capitanea Lahm es uno de los favoritos europeos para alzarse con la copa. Kross, Müller, Schweinsteiger, Khedira, Özil, Gozte…son nombres que traspasan fronteras futbolísticamente hablando por su buen juego.

Si de fronteras seguimos hablando, al sur de Alemania está Suiza que se clasificó para octavos siendo la segunda de su grupo. Casualmente, su estrella es Shaqiri que defiende en la Bundeliga los colores del Bayern de Múnich.

También continúan en Brasil los belgas de Wilmots. Derrotaron a Rusia, a Argelia y a Corea del Sur. Aspiran a ser una de las sorpresas del Mundial. Su delantero estrella, Hazard, juega en el Chelsea de Mourinho y, precisamente interesado está el Chelsea en Courtois, el portero de esta selección.

Y de la Europa Mediterránea solo se ha salvado Grecia. Llegó a los octavos de final gracias a un polémico penalti que marcó Samaras cuando la esperanza helena por continuar en el mundial estaba casi perdida. Su siguiente rival será Costa Rica. Mucho deben mejorar los de Santos si quieren continuar en Brasil.

El reinado del mundo futbolístico busca un nuevo rey. Estos seis equipos europeos son los responsables de mantener la corona en el viejo continente. De ellos depende que la ansiada copa cruce el Atlántico.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

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