HISPANIDAD Y PERIODISMO

Se respira normalidad en el ambiente. Las ganas de volver a las costumbres de antes nos superan a medida que pasan los días. Los datos nos avalan y quizás se pueda hablar del principio del final. Una nueva etapa en todo este proceso. De hecho, las terceras dosis de las vacunas ya las están recibiendo los más vulnerables. A pesar de que todavía tenemos medidas sanitarias que respetar, con esa precaución se puede seguir viviendo y aprovechando los momentos con las lecciones que hemos aprendido de la pandemia. Unas lecciones que han marcado un antes y un después sin ninguna duda. 

Y sin duda hoy toca celebrar el día de la Hispanidad. Una fiesta que nos tiene que unir aunque siempre hay quien se empeña en generar polémica. Madrid se ha volcado con numerosas actividades en las que se ha presentado la cultura de todos los países hispanoamericanos ya que su riqueza es la riqueza de todos. Además, pese a quien pese, con el español por bandera, porque cuando se trata de politizar cualquier motivo es bueno. 

Como bueno ha sido recuperar el tradicional desfile militar, presidido por los Reyes, propio del Día de la Fiesta Nacional. El Paseo de la Castellana ha vuelto a ser el centro de atención. Por supuesto, muchos ciudadanos no se han querido perder esta cita tan tradicional. 

Motivos para festejar tenemos muchos y no me puedo olvidar del Premio Nobel de la Paz 2021. Los periodistas Maria Ressa y Dmitry Muratov han sido galardonados por el Comité Noruego del Nobel por su lucha “para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera», porque la filipina y el ruso son una representación de todos los periodistas que defienden este principio como algo fundamental en el ejercicio de la profesión enfrentándose si es necesario a situaciones muy adversas. 

La libertad de expresión es esencial y no es cuestionable por nadie. Muchos políticos tendrían que aprender que a este principio básico del periodismo no se puede renunciar por muchos impedimentos que pongan. Los periodistas nunca deberían renunciar a los fundamentos que les mueven día a día en su profesión. Una profesión que es más necesaria que nunca cuando se coartan las libertades. La esencia del periodismo que tanto se está viendo amenazada últimamente no puede perderse. Esos valores tienen que ser férreos y hay que defenderlos ante los enemigos de la verdad. El periodismo es un servicio público y se debe a la gente y no a los políticos. Seamos honestos y asumamos que la profesión está siendo muy cuestionada. Eso sí, depende de nosotros, los periodistas, recuperar la reputación perdida. No es tan difícil recordar esos valores. Si es preciso se puede volver a leer, entre otros, a Ryszard Kapuscinski: “Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”. Nunca se puede ceder a la presión, a la propaganda, a los likes porque periodismo no es eso.

Quizás, este Premio Nobel sea una buena inspiración que conlleve alguna reflexión. Me niego a renunciar a la vocación de mi vida por quienes han dejado de lado su esencia. No todos somos iguales y mis principios los tengo claros. No están en venta porque, de nuevo Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.” Reflexionemos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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AMIGOS DE VERDAD

“Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato” así define la RAE a la amistad. Un término que lleva implícito muchas emociones, muchas experiencias y muchas confidencias porque la amistad, si es verdadera, dura para siempre. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Un tesoro que vale más que cualquier otro objeto de valor. Amigos de verdad hay pocos y, precisamente, por eso, la amistad es incompatible con otros sustantivos o adjetivos. No diré cuales son porque creo que todos podríamos enumerar algunos de ellos. 

También, hay que añadir que la amistad tampoco entiende de distancia y menos en estos tiempos en los que gracias a la tecnología podemos comunicarnos aunque estemos a miles de kilómetros. Es cierto que no es lo mismo una videollamada que un café cara a cara, porque el sentimiento de un abrazo, por ejemplo no lo da una pantalla, pero también es justo decir que no hay distancia que pueda eliminar una emoción, porque cuando un amigo está cerca siempre hay algo que nos renueve por dentro, sobre todo, en los malos momentos. Porque esa persona sabe reír contigo, llorar contigo, luchar contigo y, por supuesto, sabe escucharte y entenderte para ayudarte a buscar siempre el lado bueno de las cosas. 

Hay amigos que se convierten en los hermanos que no tenemos, porque esa es la familia que nosotros vamos eligiendo. Una familia que con el paso del tiempo crece si la vida te da la oportunidad de conocer a las personas indicadas. Hay muchos tipos de familias y una de las varias que tengo viste en rojiblanco. Un rojiblanco que es puro sentimiento. Una familia de la que estoy muy orgullosa porque tiene “otra forma de entender la vida”. Los partidos del Atleti se ven por la tele, en el campo pero también se comentan por WhatsApp porque la alegría siempre hay que compartirla como sucedió el pasado sábado. La noche no pudo ser mejor. El Metropolitano lleno  por primera vez después de la pandemia, el rival, un Barça que llegaba tocado al territorio indio, y los goles de Lemar y Suárez que prendieron la llama de euforia a todos los que “nunca dejamos de creer” porque, especialmente, en la primera parte los de Simeone cumplieron “luchando como hermanos”. No nos engañemos porque este es el Atleti que todos queremos ver. Sabemos sufrir pero nuestro corazón también necesitaba un respiro después de tanta remontada y tanto susto innecesario.

Es innecesario traicionar a quien te importa ya que una amistad rota no tiene solución y si la tiene siempre tendrá cicatrices grabadas a fuego en el corazón. Por eso, los amigos es mejor tener pocos pero de calidad. Sé que siempre podré contar con los míos estén donde estén y, por cierto, algunos son merengues con todo lo que eso conlleva. Nadie es perfecto, que se le va a hacer… pero la verdadera amistad no entiende de colores, a veces es mejor no hablar de fútbol porque en la vida hay cosas más importantes que nuestros equipos. En la vida, hay amigos y disfrutar de esa amistad es un privilegio que tenemos que valorar partido a partido… Perdón, día a día. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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ASÍ ES LA VIDA

El Rey León en el Teatro Lope de Vega (Madrid)
El Rey León en el Teatro Lope de Vega (Madrid)

Es gratificante ver como se van recuperando las costumbres y los acontecimientos que la pandemia se llevó por delante. La palabra normalidad comienza a recuperar su sentido aunque todavía queden matices. La experiencia me dice que todos tenemos ganas de disfrutar, de alejarnos del pasado y, sobre todo, de pasar página. La Gran Vía madrileña ha recuperado su bullicio, su trasiego, sus rutinas, su comercio y, por supuesto, sus teatros al completo. El Rey León que lleva diez años rugiendo en la capital ha vuelto a abrir sus puertas para trasladar a su público a la Sabana africana. Emociona ver a los espectadores deleitarse con el espectáculo y a todo el elenco de actores recibir el cariño de ese público que tanto han echado de menos. Los aplausos tras la función llevaban implícitos muchos sentimientos. Hemos vivido una experiencia muy dura, pero poco a poco vamos viendo la luz.

Una luz que se va perdiendo por días. Octubre está llamando a nuestra puerta y aunque todavía nos quede “el veranillo de San Miguel” por disfrutar poco se puede hacer ante el cambio de estación. Confieso que viviría en un eterno verano, pero el otoño ya ha llegado y con él muchas experiencias por vivir. Aunque todavía quedan meses para que llegue la Navidad, las colas para comprar lotería ya son evidentes. Para muchos estamos en el preludio de las fiestas, pero la realidad nos demuestra que hay que vivir en el día a día. 

Un día a día que, obviamente, nos llevará al último día del año. Quizás, la maratón de Madrid, que se corrió en el pasado domingo, sea la prueba que ha dado el pistoletazo de salida a muchos corredores que se verán las caras en la mítica San Silvestre Vallecana. Volver a ver las calles así anima a cualquiera porque el silencio va cediendo paso a las risas, las conversaciones, en definitiva, vamos ganando esa libertad que perdimos para proteger nuestra salud. Todavía quedan restricciones, pero éstas cada vez son menores. Esperemos que la tendencia de los datos siga como hasta ahora y podamos celebrar el fin de este duro paréntesis. 

Un paréntesis que nos ha marcado a todos. De una manera o de otra nos hemos tenido que amoldar a la situación. Ahora hay que recuperar el tiempo perdido porque la anhelada “normalidad” está cada vez más cerca. Por desgracia, la vida es caprichosa y ante los fenómenos de la naturaleza poco se puede hacer. De nuevo, la solidaridad de los españoles ha vuelto a ser la protagonista ante la erupción del Cumbre Vieja en La Palma. La Isla Bonita nos está dejando imágenes espectaculares  que nunca habíamos visto, pero también y lo más importante de todo, testimonios desgarradores. En esta tragedia muchas personas lo han perdido todo. ¿Qué te llevas de tu casa si te dan quince minutos para desalojarla? Una pregunta que nos tendríamos que hacer todos. Responderla te pone los pelos de punta, pero ha sido y está siendo la realidad de muchos palmeros. 

Una realidad que supera con creces a cualquier ficción que hayamos visto. Por eso, no olvidemos las lecciones que hemos aprendido porque en la vida hay cosas más importantes que tu equipo gane o pierda. La vida nos da la oportunidad de convertir nuestros sueños en realidad, pero también nos enseña a golpe de realidad. En fin, así es la vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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ENTRE LA NORMALIDAD Y LA EMPATÍA

Da gusto ver como la normalidad poco a poco comienza a visualizarse, todavía queda mucho para que ésta sea como la de antes, pero estamos más cerca de conseguirla si continuamos con la tónica de hasta ahora. Los datos están a nuestro favor y eso es más que ilusionante. La vacunación está muy avanzada y cada vez son más los que deciden ponerse ese pinchazo que nos beneficia a todos. 

Como ilusionante es ver la Feria del Libro de Madrid abarrotada los fines de semana. El límite de aforo hace que se formen largas colas, pero el encuentro entre lectores y escritores era una necesidad después de todo lo que hemos vivido. Confieso que la lectura ha sido una de las mejores aliadas que he tenido para sobrellevar los confinamientos. Adentrarse en las páginas de un libro, es adentrarse en una aventura que te ayuda a alejarte de la realidad. Algo muy necesario en el último año y medio. La verdad es que a este evento se han unido otros y la hostelería también va recuperando su esencia. Es cierto que no hay que confiarse, pero también es cierto que hay que seguir disfrutando de nuestro día a día con todo lo que eso conlleva.

Un día a día que esta semana deja atrás la estación estival para dar la bienvenida al otoño. Todavía se pueden aprovechar las jornadas veraniegas que nos queden, pero, sin duda, esto no va a durar mucho. Se nota que cada vez anochece antes y a los que nos gusta la luz nos cuesta asumirlo, pero siempre hay un buen plan que hacer. Madrid reabre el aforo completo de los cines y los teatros y apostar por la cultura siempre es una buena opción. Eso sí, no puedo obviar hablar del público en los estadios de fútbol. Me encanta ver en el Metropolitano a los rojiblancos cantando el himno con las bufandas en alto. De los últimos partidos mejor no hablo, porque esto no ha hecho más que empezar…

Sin duda, estamos en el comienzo de una etapa que deja atrás las duras restricciones y en la que vamos recuperando costumbres que el virus nos arrebató. La mascarilla, de momento, sigue con nosotros pero bienvenida sea si con ella se pueden recuperar las aficiones perdidas, los abrazos negados y los encuentros aplazados. No ha sido fácil llegar hasta aquí y ahora hay que mirar al futuro con ilusión pero sin olvidar las secuelas que la pandemia ha dejado. Los daños psicológicos pueden ser peores que los físicos, por eso, no dejemos de lado la salud mental porque sin ella el motor del ánimo no funciona bien. Quizás un poco de empatía no vendría nada mal en nuestra sociedad, ya que si supimos ser resilientes, ahora más que nunca debemos recuperar la empatía con los que nos rodean. Augusto Cury dice que “la capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia. Demuestra el grado de madurez del ser humano” y no le falta razón. Cada persona es un mundo y, por eso, toda ayuda es poca… “No pregunto a la persona herida cómo se siente. Yo mismo me convierto en la persona herida” dijo Walt Whitman. Reflexionemos…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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HABLANDO DE TRIUNFOS

A pesar de que septiembre haya comenzado me resisto a renunciar al verano porque todavía nos quedan muchos días por disfrutar. Afortunadamente, el tiempo nos acompaña y las ganas por seguir aprovechando los rayos de sol son inacabables. De hecho, prometí que iría a Burgos y fui. Vi la grandeza de las famosas “Alas de México” en un entorno excelente, a los pies de la catedral de mi ciudad. Confieso que había cola para tomar la instantánea, pero la espera mereció la pena. Esas alas de libertad para volar a por nuestros sueños son fundamentales. Como fundamental es tener el coraje para hacer frente a lo que sea por convertir esos sueños en realidades. 

Reales son todas las medallas que traen los deportistas españoles paralímpicos que ponen punto final a unos Juegos que pasarán a la historia. Treinta y seis medallas son muchas medallas. De ellas, nueve son de oro, quince son de plata y doce son de bronce. En todas ellas hay un esfuerzo inimaginable, pero también una satisfacción que no hay palabras que la puedan describir. Como abanderada en la ceremonia de clausura, España ha contado con la burgalesa Marta Fernández. Llevo semanas hablando de ella y ella es un ejemplo a seguir. Vuelve con un oro, una plata y un bronce de sus primeros Juegos Paralímpicos. A esta joven promesa le quedan muchas medallas por conseguir. De esto no tengo ninguna duda. Habrá que estar pendiente cada vez que Marta esté dentro de una piscina porque de ella sale vencedora. Estoy muy orgullosa de mi paisana y espero poder hablar con ella muy pronto. Tiempo al tiempo.

Y mucho tiempo han estado subidos a una bicicleta los ciclistas que este año han disputado la Vuelta a España. La “vuelta de las catedrales” acabó el domingo en Santiago. Un lugar emblemático. La Plaza del Obradoiro nos ha dejado estampas preciosas demostrando su grandeza. Los que hemos hecho el Camino de Santiago sabemos de primera mano lo que significa llegar a ese lugar de Galicia. Pero para llegar allí, hagamos memoria y recordemos que la carrera comenzó el pasado 14 de agosto en Burgos, desde la puerta de la fachada principal de su Seo. Desde la capital castellana han recorrido casi tres mil quinientos kilómetros por toda la geografía de mi país. Nos han dejado grandes momentos que pasarán a los anales del ciclismo. Tras ocho etapas llanas, cuatro de media montaña, siete de montaña y dos contrarreloj y sólo dos días de descanso, Roglic se llevó el ansiado maillot rojo siendo la tercera vez que lo consigue consecutivamente. Partía como favorito y no decepcionó. 

Si sigo con el rojo y me centro en  “La Roja” la cosa cambia porque la clasificación para el Mundial pende de un hilo. Un hilo muy fino al que el propio seleccionador no le da importancia. Además, estará satisfecho con la goleada a Georgia del pasado domingo, pero ¡ojo! Porque los números pueden dar grandes sorpresas a favor y en contra…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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FOTOGRAFÍAS

El mes de agosto llega a su fin y con él se lleva muchos amaneceres, muchas puestas de sol, muchas vivencias y muchas instantáneas que nos ayudarán a afrontar el mes de septiembre. Un mes marcado por la vuelta al cole y la vuelta a la rutina. Menos mal que el verano todavía no ha terminado y nos quedan días para disfrutar de una escapada que otra los fines de semana. Cualquier plan es bueno para mitigar la denominada depresión posvacacional que no es tal si nos aferramos a las muchas experiencias que nos quedan por vivir. 

Experiencias que ayudan a seguir creando recuerdos. Hay fotos que cuando las vemos inventan sonrisas y a pesar de la nostalgia que en ellas encontramos, lo vivido ya no nos lo quita nadie. Por eso, septiembre es un buen mes para ir a Burgos. La ciudad sigue volcada con el VIII Centenario de su catedral y desde hace una semana se han unido a los festejos “Las Alas de México”. La obra de Jorge Marín ya está en la Plaza de Santa María para el deleite de todos. Retratarse con ellas va a ser casi una obligación. Me alegra ver como México está presente en mi tierra gracias a la obra de este escultor. Sin duda, es otro buen motivo a añadir a la lista y visitar la capital castellana. No nos olvidemos que también están las Edades del Hombre. Si Burgos derrocha cultura por sus calles, ahora con la celebración del centenario mucha más. Por cierto, la obra del escultor mexicano estará presente en tierras del Cid hasta el 22 de marzo. Por delante quedan seis meses para disfrutar de la grandeza de sus alas ya que miden 450 centímetros de alto y pesan 1,836 kilos. Están hechas de bronce y las creó hace once años. 

Quizás, la foto en esas alas sea una buena manera para volar hacia lo que deseamos y dejar atrás aquello que nos roba la ilusión. Las instantáneas también son una buena medicina sin receta. Y lo mejor es que se pueden tomar en cualquier momento. Ahora, que no nos desprendemos del móvil para nada, siempre llevamos con nosotros el mejor viaje al pasado. No es cierto que no sea bueno mirar atrás. Simplemente, tenemos que ser selectivos con lo que nos quedamos. Y eso depende de cada uno. Yo siempre me quedaré con lo mejor y confieso que anhelo ver la obra del escultor mexicano. Todo llegará.

Como han llegado las medallas de la burgalesa Marta Fernández en los Juegos Paralímpicos. Lo anuncié hace semanas y me enorgullece poder contarlo. Es un ejemplo de superación a seguir. Sin duda, es un sueño cumplido para ella porque los sueños no son fáciles de cumplir aunque con constancia y tenacidad se logran. Vaya desde aquí mi más sincera felicitación. De nuevo, las fotografías son esenciales porque Marta se verá con la medalla colgada una y otra vez y ese recuerdo estará cargado de emoción.

No siempre es cierto que una imagen vale más que mil palabras, pero ver una imagen en un momento determinado lo puede cambiar todo. La mente tiene mucho poder y alimentar nuestros pensamientos no solo de palabras también tiene sus efectos. Las buenas imágenes imborrables están ahí para ayudarnos cuando todo es más negro de lo que creemos. Si el pasado nos ayuda, ¿por qué renunciar a él? Seamos selectivos

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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CARTA A MELENDI

Concierto de Melendi en Castellón

Han pasado tres años desde que no nos vemos, tres años que han sido una eternidad. De repente, todo cambió y si tú echabas de menos a tu público, tu público te echaba de menos a ti. Era tu cuarto concierto de esta gira que por fin se ha podido realizar. La parada era en Castellón, una tierra que se volcó contigo desde que saliste al escenario. Auguró Carlos Latre imitando a Raphael que sería una gran noche y, permíteme que te diga que lo fue.

Hemos sido “guerreros” ante una pandemia que nos ha hecho valorar las pequeñas cosas. Quizás, nos haya enseñado a vivir, pero como bien dijiste este periodo de introspección ha dado para mucho. Te confieso que en el confinamiento puede que tuviera un “violinista en mi tejado” bastante triste mientras resistíamos el encuentro con nosotros mismos. Además, con la incertidumbre que reinaba en el ambiente puede que hasta creciera un “jardín con enanitos” en mi cabeza con tal de evadirme de la cruda realidad. Pero el tiempo, querido Melendi, ha querido que nos reencontráramos y a pesar de la mascarilla y las medidas de seguridad, los sentimientos no cambian. Dicen que hay pastillas para todo pero, sin duda, la mejor es ver disfrutar a la gente que quieres. Eso cura más que nada y en los tiempos que corren, eso vale oro. La noche del sábado, respirando el olor a mar sanaron las heridas del alma porque la emoción, la adrenalina y la felicidad se respiraba en el ambiente. No sé si fue “casualidad o destino” que te viera sobre el escenario con mis amigos Claudia, Ely y Sergio pero me alegro de que mi primer concierto desde que llegó el coronavirus a nuestra realidad fuera con ellos. Esto será inolvidable.

Si tú hiciste una “promesa” yo también. Y las promesas hay que cumplirlas y no hay peros que valgan. Tal vez algún “casi” pero como bien cantas en “casi se quedó” porque no hay lucha sin victoria. La vida me enseñó qué batallas quiero luchar, por eso, a voz en grito canté “ella no es solamente lo que ves, a ella ni tú ni nadie le para los pies” porque tienes razón hay que dejarnos bailar. Una canción que no sabía si estaba en tu repertorio, pero que me hizo especialmente feliz vértela cantar en directo. Significa mucho porque es muy fácil poner límites a los demás o cuestionar su valía sin ni siquiera dar una oportunidad. Seguro que todos sabemos de lo que hablo a estas alturas…

Pero bueno, está claro que siempre de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Esos abrazos, esas bromas, esos gritos de “Melendi, Melendi” que tanto añorabas te los regaló un público que estaba entregado a ti. La vida es eso y durante dos horas olvidamos la cruda realidad porque evadirse es bueno y contigo como banda sonora nada podía salir mal. El sábado hubo “lágrimas desordenadas” cargadas de mucha nostalgia, de muchos recuerdos, de mucha ilusión… En definitiva, los sentimientos, a veces, salen por los ojos y son salados. Ahora bien, estoy convencida de que algún día dejaremos al virus “tocado y hundido”.

Querido Melendi, pensaba que esta carta iba a ser “sin remitente” pero me he dado cuenta de que no es posible. Por eso, la firma una servidora que va “caminando por la vida sin pausa pero sin prisa” porque llevo quince años viviendo de regalo y puedo gritar a pleno pulmón que Aún tengo la vida”.

Jimena Bañuelos

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Déjala que baile

DISFRUTAR

Continuamos disfrutando del verano como se merece y eso que ya hemos superado el ecuador del mes de agosto. Para muchos, la cuenta atrás de las vacaciones ya ha comenzado. Durante el tiempo estival nuestra rutina cambia y eso es bueno para la mente. Desconectar siempre es necesario ya sea en la playa o en la montaña. El destino es lo de menos cuando de lo que se trata es de disfrutar. Un verbo que hay que conjugar durante todo el año porque la vida se trata de eso. Es cierto que estar ocioso ayuda mucho, pero valorar el presente siempre es importante.

Un presente, que en mi caso, pasa por escuchar las olas del mar y frente a él valoro la complejidad de la situación que vivimos y lo afortunada que soy por poder disfrutar de los míos a quienes tanto he echado de menos en el duro invierno. En unos días tocará cambiar la rutina y no será fácil, pero siempre la ilusión de regresar será la mejor aliada. De momento, y centrándonos en el aquí y ahora, estoy orgullosa de mi tierra porque es un honor que en Burgos haya arrancado este año la Vuelta a España. Su riqueza cultura acompañó a los ciclistas a lo largo de toda la contrarreloj que dejó grandes fotografías para el recuerdo. Este año pasar unos días por las tierras de “El Cid” es una obligación. De hecho, planificar una escapada allí es una idea para afrontar, por ejemplo, el mes de septiembre. Dice el refrán que el que no se consuela es porque no quiere…

Y consuelos, precisamente, es lo que no quiero este año en la Liga y en la Champions. La competición ha comenzado y aunque nunca dejo de creer, me encantaría que los rojiblancos sigan la estela de la temporada pasada. Eso sí, agradecería que bajarán un pelín el nivel de la emoción y no llegar infartando al final. Las copas buscan a sus ganadores y la afición, por fin, podrá volver a entrar en los estadios aunque con limitaciones. Vamos recuperando la normalidad que perdimos. Todavía nos queda camino por recorrer pero estamos más cerca de conseguirla. No nos desesperemos ya que estamos en la recta final. Está siendo todo muy duro, pero la satisfacción de ir recuperando rutinas perdidas bien se merecen una celebración.

Por eso, ahora más que nunca, tenemos que ser optimistas sin bajar la guardia. Respetando las medidas de seguridad y con la vacunación muy avanzada estamos consiguiendo rebajar la curva de esta quinta ola. De nosotros depende que no vengan más. Este virus ha truncado la vida de muchas personas y no podemos permitir que esa cifra siga aumentando. La vida está para vivirla sin ponerle ningún pero, aunque ahora es el momento de cuidarnos los unos a los otros porque la unión hace la fuerza y juntos saldremos de ésta.

Mientras tanto y, como suelo decir, sigamos viviendo, sigamos aprovechando los momentos… con precaución. Esto me recuerda a la canción del mítico grupo Mocedades: Que no se acabe el mundo porque es cierto que “aún quedamos gente para darle vida”. Si hemos resistido, ya sabemos lo que nos toca.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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PRINCIPIOS Y FINALES

Con medalla de oro, de plata, de bronce o con diploma o sin él, el hecho de participar en unos Juegos Olímpicos es “algo inolvidable”, unas palabras que comparten los deportistas que nos han deleitado a todos con su valía. El camino hasta Tokio no ha sido fácil pero toda pasa y la llama olímpica ya se ha apagado. Quedan los recuerdos, esos momentos que cada persona decide almacenar en su mente. Unos serán más agradables que otros, pero de los malos siempre se puede aprender. París es el objetivo ahora y aunque parezca que queda mucho tiempo, éste vuela. Y las ganas de que vuele van más allá del deporte. La situación que estamos atravesando está siendo una carrera de fondo sin ver la meta final. La mente no siempre está de nuestro lado, pero no tengo ninguna duda de que conseguiremos atravesar la meta y solo por el hecho de hacerlo bien nos merecemos todos una medalla.

Una medalla que significará el final de una pesadilla que a todos nos ha dejado alguna cicatriz. Cicatrices que se curan, precisamente, con las agujas del tiempo. Ese tiempo que ahora queremos que vuele pero que se ralentiza a su antojo. Está claro que hay que disfrutar cada día, cada momento porque en un segundo todo puede cambiar. Hay quienes por una centésima de segundo no han podido subir a un podio y su sueño tendrá que esperar. Todavía siguen soñando nuestros deportistas paralímpicos. Es su momento. Confieso que estaré pendiente de Marta Fernández. Es mi paisana y compite en un deporte que me apasiona: la natación. Dentro del agua y haciendo mis largos disfruté durante muchos años. Sería una satisfacción muy grande ver a esta burgalesa con más de una medalla colgada. No tengo ninguna duda de que peleará por todas porque ya ha demostrado en más de una ocasión todo su potencial.

Un potencial que tienen que tener en niveles muy altos los equipos de futbol porque esta semana arranca la Liga. Y ya que he hablado de una burgalesa no puedo obviar al equipo de mi ciudad que se estrena en la Segunda División. La ilusión tiene que estar unida al trabajo para ganar puntos y estar en un buen lugar en la tabla. Confío en ellos como también lo hago, por supuesto, en los rojiblancos. Los de Simeone son los vigentes campeones y defienden el título que consiguieron llevando a los corazones al límite. El Atleti es lo que tiene y todos sabemos, a estas alturas, que hay que ir “partido a partido”. Queda toda la temporada por delante y con ella, muchos momentos por vivir y, por supuesto, por sufrir. Este año tocará hacerlo por partida doble, pero merecerá la pena si al final se alcanza la gloria. Ser campeón es lo que conlleva.

¡Ah! Por cierto, se me olvidaba. Messi se ha ido del Barça pero hay vida más allá de él… Sigamos viviendo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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LA FUERZA DE LA MENTE

Mucho se está hablando estos días de la salud mental. Por desgracia, hasta que la gimnasta Simone Biles no se retiró de la final de los Juegos Olímpicos apenas se hablaba de este tipo de salud que es tan importe en nuestro día a día. No hace falta ser un deportista de élite para ser conscientes de la relevancia que tienen nuestros pensamientos. La fuerza de la mente puede ser nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga. No es fácil lidiar con ese “run-run” que siempre nos acecha. No hace falta pasar por un mal momento para verlo todo más negativo o venirse abajo. Estamos viviendo una época muy dura porque la pandemia está dejando muchas secuelas. El agotamiento mental, sin duda, es una de ellas.

Con la llegada del virus todo cambió sin previo aviso. No estábamos preparados para afrontar la incertidumbre con la que estamos conviviendo desde entonces. Han ido pasando los meses y con ellos las distintas olas. Es cierto que vimos una luz con la llegada de las vacunas, pero éstas no son el punto final a la pandemia, porque está claro que en el momento en el que nos relajamos los contagios vuelven a subir. Menos mal que las hospitalizaciones sí que se han frenado. Algo hemos ganado gracias a la ciencia. Está claro que la investigación necesita más inversión en ella porque es un beneficio para todos. Pero esa luz que vimos no siempre ha tenido la misma intensidad porque la ansiedad, el estrés, el desánimo… y muchas más sensaciones se han apoderado de las mentes de muchas personas. Salir de ese bucle no es fácil, pero hablar de ello no tendría que ser un tabú. La pandemia nos ha enseñado a conocernos, a saber dónde están nuestros límites y deberíamos saber pedir ayuda a quienes saben hacer frente a nuestros “come cocos” mentales. Los profesionales sanitarios, obviamente, están más que preparados, pero también una buena charla con un amigo o con un ser querido es de gran ayuda.

Biles no pudo con la presión y cuando lo dijo sintió alivio porque las muestras de cariño y apoyo le demostraron que había sido muy valiente. La valentía de cada persona está en afrontar los miedos plantándoles cara. En la vida hay que saber parar, para afrontar el futuro como realmente lo queremos. No tengo ninguna duda de que si juntamos la fuerza de la vida con la fuerza de la mente la medalla de oro está garantizada. No hay mayor triunfo para una persona que ser ella misma. Las apariencias siempre engañan y, por supuesto, no son eternas.

La vida me enseñó a ser fuerte pero no de piedra. Aprendí a resistir, a adaptarme a terribles circunstancias, a luchar contra mis demonios… pero también me enseñó a parar y a pensar en mí. Eso sí, siempre con una sonrisa. Ahora, que estoy de vacaciones, es un buen momento para formatear de mi cabeza aquello que no me hace bien. De hecho, la palabra “vacaciones” lleva implícita grandes efectos secundarios. ¿Quién no anhela sentirlos en primera persona?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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