TIEMPO AL TIEMPO

Va pasando el verano entre olas de calor y pequeños respiros térmicos, pero el calendario nos dice que septiembre está cada vez más cerca. Por eso, hay que exprimir los días que nos quedan hasta que éste sea el protagonista de nuestro calendario. A estas alturas de la estación estival, lo de disfrutar tiene que estar más que aprendido porque si no mal vamos. Atrás quedaron los veranos de las prohibiciones para dar paso a la normalidad que un día se esfumó. 

Es cierto que todos, en algún momento dado, nos hemos quejado de calor, porque veranos como éste nos los hemos conocido. Unos lo achacarán al cambio climático y otros, simplemente, nos adaptaremos a las circunstancias con unos buenos baños en la playa, en la piscina… tiraremos de granizados y de helados y así todo se lleva mejor. Ya vendrá el invierno para recordarnos estas temperaturas y estos calores. Todo llega, solo hay que darle tiempo al tiempo. 

Y el tiempo, precisamente, es el que ha hecho que Leiva no pudiera actuar en Castellón. El viento de poniente no solo puso a prueba la resistencia de las personas a unos grados de más, sino que, por seguridad, canceló la que iba a ser una noche mágica al lado del Mediterráneo. Hubo quien se quedó con muchas ganas de cantar todos sus temas, pero ya sabemos que en la vida hay que ir “partido a partido”. Una canción que une muchos sentimientos y a muchos aficionados al deporte rey.

Un deporte rey que ha dado la bienvenida a otra temporada más. La Liga ha comenzado mientras media España está ociosa y todavía no quiere saber si su equipo gana o pierde. Como hay que ir “partido a partido”, de reojo puedo estar pendiente de lo que hacen los de Simeone aunque, es cierto, que de momento esas rayas torcidas solo las puedo asimilar con el vaivén de las olas del mar. Ese mar que lo cura todo, que te hace soñar despierto, que te llena de ilusión, que te inspira a mirar hacia delante y sobre todo, que te despeja la mente dejando atrás los malos momentos. No siempre es fácil desconectar y dejar la mente en blanco, pero a mi el sonido de las olas, su movimiento y contemplar desde la orilla el agua sin fin me ayuda y mucho. Eso si, mis preferencias por Neptuno vienen de nacimiento, de quien me transmitió un sentimiento inexplicable hacia unos colores que siempre defenderé. No sé qué pensará desde el tercer anfiteatro cuando haya visto que las rayas nos han tocado torcidas este año… En fin, menos mal que en esta forma de vivir que muchos no pueden entender, ponemos en alza otros valores que están por encima del marketing, entre otras cosas.

De momento y teniendo muy presente el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” de mi Atleti, también tengo que “apurar, apurar y apurar” lo que me queda al lado del Mediterráneo. En la vida hay tiempo para todo, pero es cierto que cada cosa a su tiempo… 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36482/tiempo-al-tiempo

VERANO EN ESTADO PURO

Para llegar a la recta final de este mes de julio hemos sudado de lo lindo. Se haya estado de vacaciones o no, las temperaturas no nos han dado tregua. Cualquier acción por muy pequeña que sea se ha convertido en toda una proeza porque si no se está al amparo del aire acondicionado o de un ventilador, el calor se ha adueñado de toda nuestra energía. Nos hemos ido dejando llevar por los días con la esperanza de que tras acabar la última ola de calor todo volvería a la normalidad, pero la realidad nos ha demostrado que este verano lo vamos a llevar grabado a fuego en la memoria.

Una memoria en la que no hay recuerdos de haber vivido una estación estival parecida a ésta. Muchos ya se han convertido en expertos en el cambio climático para dar su opinión sobre el tema sin tan siquiera habérsela pedido, pero la cuestión es hablar por hablar. Algo parecido está sucediendo con los incendios que están arrasando gran parte de nuestros bosques. Nuestros paisajes se han teñido de un negro con tintes grisáceos que dejan en evidencia la inacción del hombre para conservarlos. Menos mal que, un año más, los profesionales han demostrado su calidad para extinguirlos cuantos antes. Han arriesgado sus vidas por la naturaleza y, desgraciadamente, este año las llamas se han cobrado más de una. Sin duda, una triste pérdida que no tiene que caer en el olvido.

Si de olvidar hablamos es interesante pensar en uno mismo y ser consciente de qué recuerdos mantenemos en nuestra mente. Estos vienen a nosotros cuando menos nos lo esperamos o cuando hay una fecha muy señalada. Hace apenas unos días soplé las velas de mi cumpleaños y mi infancia pasó por mi cabeza. Coincidiendo con mi estancia en el Mediterráneo, visualicé a aquella niña que jugaba en la arena, que saltaba las olas y las miles de anécdotas que me recordaron a quienes, hoy en día, me cuidan desde el cielo o dado mi condición de colchonera, desde el tercer anfiteatro. Acabo de empezar una nueva vuelta al sol que terminará cargada de vivencias que me enriquecerán como persona. No tengo ninguna duda de que el mecanismo de mi mente desechará todo aquello que borre la sonrisa. Eso sí, las lecciones siempre quedan y su motivo tendrán. Reconozco que olvidar no siempre es fácil, pero si es muy necesario para seguir avanzando. No podemos lastrarnos a lo que nos impide disfrutar, ya sea en verano o en invierno, porque el tiempo pasa. Es cierto que ahora, dadas las circunstancias, echamos de menos el otoño o nos gustaría que el tiempo pasara más deprisa, pero agosto está llamando a nuestra puerta para escribir su mejor capítulo y no caer en el olvido.

Y para convertirse en esencial nos depara treinta y un días para abrirse paso en el mundo de los recuerdos. Con calor o sin él, todavía nos queda mucho verano por delante. No renegaré nunca de mi estación favorita, pero reconozco que este mes de julio se va por la puerta grande. Creo que es el momento de que os animéis a disfrutar de los placeres de esta estación y dar por concluido este artículo porque estoy sudando la gota gorda… y esto solo lo puedo combatir con una horchata fresquita o un buen helado y a la sombra. Eso, también, es resiliencia. Sed felices.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/35784/verano-en-estado-puro

CREAR MOMENTOS

Continuamos pasando calor, el termómetro sigue sin darnos tregua y el mes de julio está siendo muy difícil de llevar. Desde luego, la climatología nos está poniendo a prueba porque desde que llegara la pandemia, se han ido sucediendo diferentes fenómenos. No hay que olvidar que Filomena nos dejó las calles teñidas de blanco y, quizás, su recuerdo sea, en estos momentos, de lo más refrescante. 

Esos recuerdos de la nieve pueden ayudar a nuestra mente a sobrellevar lo que estamos viviendo, pero lo cierto es que todavía nos queda mucho verano y según dicen los expertos nos queda más de una ola de calor por delante. Eso sí, no podemos permitir que estas temperaturas nos impidan disfrutar de todo lo que hemos anhelado durante el pasado invierno. Los deseos del pasado para estas fechas pueden convertirse en realidad porque aunque el coronavirus sigue con nosotros, cada vez éste está más en un segundo plano. Vivir y disfrutar es lo que más nos apetece y para conseguirlo hay que hacer frente a lo que nos venga, como también afrontamos, en su momento, lo más duro de la pandemia. Parece que hemos olvidado por todo lo que hemos pasado, pero este verano, sin restricciones, era nuestro mejor sueño hace un par de años.

Presumir de los destinos vacacionales es una opción para mostrar al mundo destinos increíbles con sonrisas inigualables. Espero que todas esas sonrisas no duren solo los segundos en los que se toma la instantánea, porque la dictadura de las redes sociales es la que impera en nuestro día a día. La felicidad no está en una foto. Está en los sentimientos que vivimos en cada momento. Esa sensación, de que ese momento es único e irrepetible, es lo que hace que nuestra mente guarde en un apartado especial el recuerdo con todo lujo de detalles. Pasarán los años y sabremos hasta la hora y el día en que visualmente grabamos aquel instante. El pasado puede ayudar a afrontar el presente siempre que nos aferremos a lo mejor de él. No se puede vivir anclado en lo que vivimos, pero no hay que olvidar que también forma parte de la persona que somos en la actualidad. 

Podemos pensar que vendrán tiempos mejores. El presente es muy efímero y el futuro está por llegar, pero siempre hay que verlo con la esperanza de que todo puede cambiar. No hay que olvidar  la actitud que nosotros tenemos ante el tiempo porque en ella reside, en gran parte, la manera en la que aceptamos lo desconocido. Lo de ser resiliente ya lo doy por superado aunque también ante el calor hay que serlo. Si es necesario quejarse para sentirse mejor se hace, pero que la queja no abandere todo el día.

Y hablando de días, ya queda uno menos para que pase este episodio. Vendrán otros pero lo importante es lo que nos llevamos. Por ejemplo, largos baños en el mar, en la piscina, unos refrescos con amigos… Cada uno sabe como disfrutar los momentos porque cada uno es el autor de su propia memoria. Eso sí, no nos olvidemos que con calor o con frío: Ser feliz es lo que cuenta.  

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/35557/crear-momentos

CASTILLOS EN LA ARENA

Julio está llegando a su ecuador y en él damos la bienvenida a la segunda ola de calor del verano. Es lo que nos toca. La estación estival suele tener estos episodios puntuales y los quejicas aprovechan para hacer su agosto contra las altas temperaturas y, por supuesto, el calor que hace en verano. Algo que de por sí va implícito en esta estación. Si eso sirve para soltar el estrés acumulado y la irritación que provoca el termómetro desbocado, habrá que aceptarlo aunque no hay porqué compartirlo. 

Buscando siempre el lado bueno de las cosas, hay que pensar en las vacaciones o en las alternativas, que hay muchas, para mitigar la situación que tan adversa es. Es cierto que cerca del mar o perdido en la montaña todo se lleva mejor, pero en las ciudades hay piscinas y pantanos próximos para darse un buen chapuzón. 

En la playa, por ejemplo, a mi me sucede que consigo evadirme aunque sea por unos momentos de la realidad que protagoniza mi día a día. Es un buen sitio para construir castillos en la arena que permiten hacer borrón y cuenta nueva. Estos los moldeamos a nuestro antojo. Pueden ser más grandes o más pequeños pero siempre serán el reflejo de nuestra imaginación. Una imaginación que, haga calor o no, siempre nos acompaña para construir sueños y para hacernos pensar que todo puede cambiar. Los castillos en la arena tienen una duración determinada y cuando caen podemos volver a levantar otro igual o más grande que el anterior. Incluso aferrarnos a la arena mojada que todos sabemos de su fortaleza. En la vida sucede algo parecido porque de nosotros depende que cuando caigamos nos levantemos con más fuerza y más seguridad en nosotros mismos. La autoestima es ese castillo que se va moldeando con los años y que tiene sus altibajos, pero nunca puede caer porque ser fiel a nosotros mismos es la base más sólida que podemos construir. El que dirán nunca podrá erosionar a quien conoce perfectamente sus virtudes y, por supuesto, sus defectos. De los primeros y de los segundos siempre se aprende pero también evolucionan a medida que vamos cumpliendo años. 

Un año más frente al mar, construyo nuevos castillos de arena mientras me permito mirar a lo lejos y contemplar la inmensidad de un Mediterráneo que me ha visto crecer y con el que he soñado unos sueños, valga la redundancia, que ya puedo decir que se han hecho realidad. Una satisfacción infinita que no sacia mis ganas de continuar elaborando nuevos castillos. La vida está para vivirla y para disfrutarla, pero también hay que soñarla y despertarse en el momento justo para que la imaginación ceda ante nuestra acción y, obviamente, ante la realidad. 

Una realidad que está cargada de grandes ilusiones. Unas ilusiones que no pueden faltar nunca porque son el mejor motor para afrontar las contrariedades que el día a día nos presenta. Seamos conscientes que el calor pasa, que el verano también, pero cada día que pasa es un día que no vuelve. Los castillos de arena no solo están en la playa, los castillos de arena están… (Cada uno que complete la frase como crea conveniente).

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/35329/castillos-en-la-arena

13 DE JUNIO

Avisados estábamos y el presente ha confirmado que estamos pasando mucho calor para la época del año en la que nos encontramos. La primera ola de calor ha llegado para hacernos sudar la gota gorda, como suele decirse. Menos mal que llevamos años siendo resilientes y ahora, que el termómetro se ha desatado también hay que saber adaptarse a las circunstancias. De poco sirve quejarse ante algo que no está en nuestras manos. Llevarlo lo mejor posible es nuestra mejor opción. El tiempo pasa y con él esta ola. Eso sí, no hay que olvidar que el verano está a la vuelta de la esquina y con él llegará, lógicamente, el calor. No vaya a ser que haya alguien que se sorprenda.

Sorpresas te da la vida continuamente. Las inesperadas si son buenas son fáciles de llevar, pero cuando no son así es normal que se nos atraganten. La perspectiva con la que afrontamos las distintas situaciones depende de nosotros mismos. Saberlo gestionar mentalmente es vital, porque es ahí donde radica nuestra fuerza más importante. Mucho se está hablando de ella últimamente y aunque ésta haya pasado desapercibida durante mucho tiempo, nunca es tarde para remediar ese vacío. 

Un vacío que hay que cuidar a diario y siempre habrá un día especial que recargue esa fuerza a niveles muy altos. A veces, el pasado, al que dicen que no hay que mirar, también ayuda. Algo así me pasa a mí cada 13 de junio. Ayer no fue un día cualquiera. Ayer fue el día en el que recibí la noticia más importante de mi vida y, por eso, ese recuerdo cargado de alegría es una fuente insaciable de optimismo, que cada año viene a mi mente para recordarme que ser feliz es lo que cuenta y que soy fuerte porque la vida me enseñó la fuerza que hay en mí. Cuando te dicen: “Tienes un donante de médula compatible”, todo cambia. El guion da un giro de ciento ochenta grados cargado de esperanza y agradeciendo a quien ha hecho posible todo eso. La generosidad abandera esa frase que anhelas escuchar cuando estás haciendo frente, como fue mi caso, a una leucemia. ¡Bendita frase! Y ¡Bendito donante! 

Los problemas son menos problemas cuando el contexto cambia. Quizás una ola de calor no sea para tanto y mucho menos después de todo lo que llevamos superando en los últimos dos años. El pasado está ahí por algo y aunque no hay que vivir anclado a él, si éste es una fuente que nos llena de vitalidad no hay ningún motivo para renunciar a él. Cada de 13 junio, mi mente regresa a esa habitación del hospital, a esa hora y momento en el que todo cambió. He podido olvidar muchas cosas de aquella época porque la mente es selectiva, pero aquel martes y trece está grabado a fuego en mi mente, en mi corazón y en mi sangre. Ayer recordé como estaba hace dieciséis años y como estoy hoy en día. Recuperar las riendas de mi vida era lo que más anhelaba y ahora deseo cumplir los sueños que me quitan el sueño. 

Y llegados hasta aquí, con calor o sin él, sólo puedo recordar al escritor y médico irlandés, Goldsmith cuando dijo: “El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda”. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34469/13-de-junio