OTOÑO: LO QUE DEJO Y LO QUE ME QUEDO

Esta semana damos la bienvenida al otoño. El verano se nos va dejándonos la piel marcada por el sol, la rutina aún desordenada… y una estela de recuerdos que se resisten a enfriarse. Estos pueden ser perennes o caducos. De hecho, algunos se quedarán ahí, en la memoria, como fotos mentales que nos arrancan una sonrisa cuando más lo necesitamos. Pero hay que decirlo: la nostalgia tiene dos caras. A veces reconforta y otras te atrapa. Y no se puede vivir mirando hacia atrás.

La vida sigue, con todo lo que eso implica. Con sus días buenos, con los malos, con lo que se va y lo que llega. Cada día es una hoja en blanco. Y sí, puede sonar cursi, pero es verdad: tú decides cómo escribirla. A veces te sale poesía, otras veces solo garabatos, pero es tuya. Y nadie más debería decidir qué poner ahí.

Por eso, criticar lo que otro escribe en su historia personal me parece inútil. Cada quien hace lo que puede con lo que tiene. Y a veces lo hace mal, claro. Pero lo peor que puedes hacer es ir por la vida aparentando. Porque tarde o temprano, todo cae por su propio peso. La hipocresía se nota, aunque venga disfrazada de sonrisa amable.

El tiempo pasa, y nosotros también cambiamos. Es lo natural. Lo que no debería cambiar es la esencia de cada uno. Los principios. La manera de estar en el mundo. Todos tenemos defectos, eso es evidente. Pero también deberíamos tener cierta coherencia con nosotros mismos. Porque si cambias de cara según con quién estés o según qué te convenga, entonces ¿quién eres, realmente?

No hace falta decir todo lo que uno piensa, pero tampoco hay que vivir con miedo a ser claro. A veces es mejor morderse la lengua, sí, lo admito. Pero hay otras en las que no. Y no pasa nada por llamar a las cosas por su nombre. Lo que no entiendo es esa costumbre de adornarlo todo, de ponerle filtros, no solo en las redes, sino también en la vida. La realidad es la que es. No siempre gusta. Pero ocultarla solo sirve para engañarse.

Ser sincero no es ser grosero. Ser honesto no es ser cruel. Pero parece que hay quien no distingue o simplemente no le interesa. La franqueza molesta cuando desenmascara, y hay mucha gente demasiado ocupada construyendo versiones distintas de sí misma para agradar, para encajar o para manipular. Y mira, justo ahora que empieza el otoño y los árboles empiezan a soltar lo que ya no necesitan, quizás sería buen momento para que más de uno hiciera lo mismo: dejar caer capas, máscaras, personajes. Porque aunque duela, ser uno mismo es lo único que tiene sentido. No importa si te critican o algunos se molestan porque, al final, desprenderse de todo eso te hace libre.

Evidentemente, yo seguiré siendo fiel a mi forma de ser. Disfrutando de lo que venga, soltando lo que ya no suma. Porque cuando la vida te da una segunda oportunidad, aprendes a seleccionar. Lo que no aporta, se suelta y no pasa nada por dejar ir. Lo que no te llena, se deja atrás. El tiempo es vida, no oro. Y éste no está para regalárselo a quienes no lo valoran.

En definitiva, sed felices y vivid como queráis escribir vuestra propia historia. No dejéis que nadie os sostenga el bolígrafo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/09/23/otono-lo-que-dejo-y-lo-que-me-quedo/

CUMPLIENDO 19 AÑOS… GRACIAS A MI DONANTE DE MÉDULA

Olvidar el pasado puede parecer fácil… hasta que regresa sin avisar, colándose en nuestra mente con la fuerza de lo vivido. Hay recuerdos que son imposibles de olvidar, sobre todo aquellos que marcan un antes y un después. A veces, lo más difícil no es dejar atrás lo vivido, sino tener el coraje de comenzar desde cero.

Hace diecinueve años, soñaba con que todo saliera bien en mi “día cero”, un momento que anhelé profundamente desde que la leucemia cambió todos mis planes y se apoderó de las riendas de mi vida. Tenía veintiún años y, como cualquier joven, solo quería disfrutar de mis últimos cursos universitarios;  pero la vida, tan caprichosa y sabia, me enseñó una lección inolvidable. Una lección de esas que quedan grabadas a fuego en la mente, en el corazón y en el cuerpo porque todas las cicatrices siempre nos recordarán dónde hemos estado y aquello por lo que hemos luchado.

Me tocó madurar de golpe. Mis prioridades cambiaron con la misma velocidad con la que llegó el diagnóstico. Aprendí que la supervivencia exige una fuerza interna que, aunque no supe bien de dónde la saqué, nunca me abandonó. Reconozco que hubo momentos de flaqueza, pero nunca estuve sola. Aquellos que me acompañaron (mi familia, el personal médico, los amigos) se convirtieron en los motores que me impulsaban a seguir soñando con un futuro, habitación tras habitación, ciclo tras ciclo, hasta que llegó el día del trasplante de médula.

La incertidumbre fue una compañera difícil, pero la esperanza siempre logró imponerse a las dudas, incluso durante la quimioterapia más dura. Hoy puedo decir que algunos recuerdos de aquel 2006 se han difuminado algo, pero hay otros que siguen grabados a fuego…Como aquella tarde de aquel catorce de septiembre en el hospital de La Princesa: el ir y venir de enfermeras, auxiliares, doctoras… y, sobre todo, la imagen imborrable de mis padres tomándome la mano. Ese fue mi “día cero”, el momento en que todo cambió. El día de mi trasplante era una realidad cargada de ilusión y esperanza porque con él terminaban los duros tratamientos quimio y radio, y poco a poco comencé a recuperar esas riendas de mi vida que había perdido. Sabía que el miedo no podía impedirme vivir. Con el tiempo, todo fue encontrando su lugar y esa segunda oportunidad que me regaló la vida me permite, hoy, soplar otra vela más.

Una vela que tiene nombre y apellidos, aunque nunca los haya conocido. Ese donante anónimo, al que yo llamé Hans lo cambió todo. Vivo gracias a su generosidad. Nunca olvidaré el momento en el que mi hematóloga pronunció esas palabras: “Tienes un donante de médula compatible”. Durante meses soñé con ese instante. Y aunque el proceso fue duro y agotador, sabía que llegaría el día en que volvería a disfrutar de la vida con una intensidad nueva, distinta, plena.

Hoy, diecinueve años después, llevo con orgullo, este dorsal que representa la mayor de las victorias, un cumplevida más. Es cierto que cada septiembre los recuerdos vuelven y no creo que el tiempo sea capaz de borrarlos porque éste no todo lo cura. Lo que sí sé es que el pasado moldea nuestro presente y condiciona el futuro. En un segundo todo puede cambiar. Lo sé porque lo viví: el día en que me dieron el diagnóstico y el día en que escuché que tenía una nueva oportunidad. Y aunque la vida me llevó por muchos estadios, unos de dolor, otros de esperanza, reconozco que, en aquellas habitaciones del Hospital de La Princesa, soñé muchas veces. Uno de ellos, por ejemplo, era volver al Vicente Calderón de la mano de mi padre. Él no se separó de mí ninguna noche y ese sueño era el mejor que podía hacerle. Es cierto que era un deseo sencillo, rutinario para cualquier aficionado, pero que para mí era un sueño mayúsculo. De hecho, si ese sueño se cumplía, era porque, a pesar de todo, aún tenía la vida. Y se cumplió y lloré de la emoción porque conseguí no sólo meterle un gol a la leucemia, el más importante de todos los partidos, sino abrazar a mi padre en el momento en el que el sueño se hizo realidad. Ese fue uno de los muchos anhelos que cumplí gracias a todos los que estuvieron conmigo y me sostuvieron sin importar sus colores, futbolísticamente hablando, para teñirlo todo de fuerza y esperanza. Todos ellos me enseñaron a creer, incluso cuando yo no podía. A no rendirme, incluso cuando el partido estaba complicado porque “el día cero” era la final y juntos la ganamos con creces. Eso sí, Hans, ese donante de médula que dio un giro a la historia de ciento ochenta grados, lideró y protagonizó aquella tarde en La Princesa. Siempre estaré eternamente agradecida.

Tengo muy presente que la vida es lo que nos queda por vivir y, por eso, cuando ésta ofrece una segunda oportunidad es por algo. Está claro que hoy brindo, gracias a que “Aún tengo la vida”, por la salud, por Hans y por seguir sumando días a ese ‘día cero’ que tan marcado está en el calendario. Seguiré persiguiendo mis sueños porque como dijo Kierkegaard: “La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.”

¡Brindemos y vivamos!

Jimena Bañuelos

AGOSTO: EL TIEMPO EN MOMENTOS

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones, sin duda, es el mes de agosto. Aunque los tiempos han cambiado, lo cierto es que sigue siendo por excelencia la época del año en la que la rutina de la mayoría cede ante el ocio. Ahora bien, no hay que olvidar que las vacaciones también tienen su propio protocolo. Para algunos, hacer las maletas puede ser una fuente de estrés, a pesar de que ese momento marca el inicio de una pausa más que necesaria. Lo cierto es que acordarse de todo es casi imposible, sobre todo si se deja para última hora. No todos somos previsores…Esa sensación de “algo se me ha olvidado” suele aparecer, pero, es cierto, que desaparece muy rápido: cuando ya estás en el destino que llevas anhelando durante muchos días. Si eso sucediera, solo queda asumirlo con una pizca de rabia y, por supuesto, aliviarla buscando el lado bueno de las cosas, es decir, repitiendo una y otra vez, la palabra mágica: vacaciones.

Como un relevo bien ensayado, agosto recoge el testigo del deber y lo transforma en tiempo para disfrutar. Es el mes más esperado, deseado, de hecho, son muchos los que llevan desde enero restando jornadas para ver que esos planes con los que soñaban ya son una realidad. Y en esa realidad, las sonrisas surgen solas y empiezan a borrar poco a poco esas ojeras que se han ido acumulando durante el año. Dicen que los ojos no mienten, y es verdad, porque cuando hablamos de vacaciones, brillan de una manera distinta, incluso, me atrevo a decir que especial. Da igual cuáles sean los planes, porque la felicidad se mide por lo que a cada uno le gusta. No hay normas, ni fórmulas. Solo la libertad de vivir los días libres a tu manera, sin horarios.

Eso sí, hay que reconocer que no siempre se descansa tanto porque las vacaciones también pueden convertirse en un auténtico maratón. Aprovechar al máximo conlleva exprimir el tiempo hasta límites insospechados. Hacer excursiones para conocer sitios nuevos es algo primordial cuando tu destino es un lugar nuevo en tu agenda de viajes. Reconozco que soy de las que me gusta ver y adentrarme en todo lo que los sitios me ofrecen cueste lo que cueste. Por ejemplo, si hay que madrugar para ver un bonito amanecer se hace porque la vida son esos momentos únicos que no vuelven. Ese conjunto de experiencias que refuerzan más la fuerza de la mente. El verano está para recargar las pilas y, por supuesto, para desconectar. La pilas, poco a poco, se van llenando porque a estas alturas del año llegan, en muchos casos, bajo mínimos pero lo importante es dejarse llevar por el presente que ahora nada tiene que ver con el del resto del año. La rutina cambia y con ella nuestra forma de vivir.

Vivir. Ese es el verbo que debemos conjugar todo el año, pero ahora con más motivo. Vivir sin ponerle “peros”, sin buscar la perfección que no existe. Porque mientras la buscamos, puede que se nos escape lo que realmente importa: el ahora. El tiempo es oro, sí, pero la vida es única. Y está en nuestras manos aprovecharla al máximo.

Agosto acaba de arrancar. Tenemos por delante muchos días para llenarlos de experiencias, de aventuras, de instantes y recuerdos que nos acompañen cuando vuelva el frío y la rutina. En mi caso, ya tengo planes y libros esperando. Así que, sin más, seguiré escuchando el sonido del mar, contemplando la majestuosidad de las montañas y dejándome llevar por las historias que me regalan las páginas de una buena novela. En definitiva, cuando el verano se apague y la rutina regrese, lo único que quedará será lo vivido. Y en ese balance silencioso de la época estival, ser feliz es lo que cuenta.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/04/agosto-el-tiempo-en-momentos/

APAGAR VELAS E ILUMINAR DESEOS

Año tras año, se repite el mismo ritual pero la única diferencia es que ante nuestros ojos hay una vela más. Me refiero a ese ritual que aprendimos desde niños y que conecta el pasado que se va y el  futuro que se asoma tímidamente. El instante de soplar las velas ante la tarta de cumpleaños es una acto muy sencillo porque no importa cuántos años cumplamos ni cómo sea el pastel sino que en ese instante siempre se genera un silencio. Todos sabemos que formular un deseo antes de apagar esas velas es algo especial. Es cierto que los deseos no hay que decirlos para que se cumplan, pero también es cierto, que pedir algo ante una tarta es como pedirle a la vida aquello que más anhelamos. 

La vida es esa tarta que vamos elaborando poco a poco y que va cambiando los ingredientes a medida que vamos creciendo y vamos madurando. Además, con el paso del tiempo la receta se va escribiendo con las lecciones y las heridas que vamos curando. No es fácil seguir cocinando cuando lo único que quieres es quitarte el delantal y darlo todo por perdido, pero si algo me ha enseñado el tiempo es que siempre tenemos un vela que nos guía en los momentos más tenebrosos. Quizás, esas velas que ponemos sobre la tarta sean esos faros diminutos que nos recuerdan que seguimos alumbrando el camino, aunque a veces no sepamos bien hacia dónde vamos. Es cierto que, además, podemos ser el punto de referencia de los que están a nuestro alrededor o de quienes nos aprecian porque los caminos, muchas veces, se entrelazan.

Ayer soplé mis velas. Sobre el deseo no diré nada, porque éste puede ser grande o pequeño, pero si hay algo que aprendí en mi infancia es que los deseos se piden con los ojos cerrados. Es maravilloso revivir ese instante en el que miras a tu interior y sientes el cosquilleo de que conectas con la ilusión del niño que fuiste. Quizás, algo de esa magia hay que ponerle a la vida porque en ella está la esperanza de cumplir esos sueños y deseos. Es cierto que, con los años, la rutina nos puede impedir ver más allá de lo que tenemos delante, pero poder elaborar durante un año otro piso de la tarta de nuestro cumpleaños es mucho más importante que preocuparse de aquello que tiene solución. 

Los deseos siempre son un buen motor en nuestro camino. No son sólo una ilusión pasajera, son, sin duda, una palpitación a nuestro corazón en el que nos decimos: “todavía espero”, “todavía voy a conseguir” o “todavía me atrevo”. Lo importante es saber que ese deseo es pura vida. Por eso, soplar una vela no es sólo cumplir un año más. Es una promesa a nosotros mismos de que queremos algo más en nuestro recorrido vital.  

En definitiva, la vida, con todas sus luces y sombras, sigue siendo un escenario perfecto para desear.  Por eso, con el sabor de la tarta en la boca y mi deseo recién pedido, espero que al año que viene pueda decir que se ha cumplido con una gran sonrisa, porque sé que nunca dejaré de creer en lo que sueño, en lo que vivo, en la magia de las velas y por supuesto, porque tengo claro que siempre vale la pena seguir intentándolo… 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/07/21/apagar-velas-e-iluminar-deseos/

AMISTAD

Dejarse llevar por la imaginación, de vez en cuando, no está de más. Soñar forma parte de nuestra naturaleza y esos sueños se alimentan día a día, precisamente de nuestro presente. No siempre es fácil digerir lo que la vida nos presenta y evadirse de ella también es una gran terapia. Al igual que lo es apoyarse en los amigos de verdad. Esos que están ahí silenciosamente y que te conocen tan bien que hasta entienden tus propios silencios. 

La amistad auténtica no es estática; evoluciona con el tiempo. Se fortalece, se transforma, se consolida… o se desvanece si no posee unos cimientos sólidos. A veces, el paso del tiempo revela lo que estaba oculto tras el velo de una aparente cercanía. Y aunque descubrir una traición o una decepción duele, es mejor abrir los ojos ante las primeras señales. Recordemos ese viejo proverbio turco que advierte que quien busca un amigo sin defectos, se quedará solo. Porque nadie es perfecto, y justamente ahí está la belleza de la amistad: en aceptarnos tal como somos, con luces y sombras, y seguir construyendo algo valioso juntos.

La perfección no existe y lo bonito es crecer como persona y vivir experiencias únicas con ese amigo que nos quiere tal y como somos. Decía Francis Bacon que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”, es cierto que quien tiene un amigo tiene un tesoro y esos amigos que son como hermanos se pueden contar con los dedos de las manos. No olvidemos que no es amistad cuando reina en el ambiente la hipocresía, la envidia y el interés.

Ser fiel a los principios es fundamental y ser leales ante quien lo dejaría todo por ayudarte en los peores momentos de la vida, también. En las buenas siempre hay manos disponibles, pero en las malas el contexto es muy distinto. Por eso, elegir a las personas adecuadas que nos acompañen en el día a día es fundamental. Todos hemos tropezado, todos hemos confiado en quien no lo merecía. Pero esos errores son lecciones valiosas que nos ayudan a crecer como personas. Nos hacen selectivos. Cada día es una oportunidad para aprender, cambiar, y seguir contando nuestra historia. Esa historia personal, única, que construimos con cada decisión, con cada experiencia, con cada vínculo y que escribimos de nuestro puño y letra. El escritor Paul Bourget decía que “una amistad noble es una obra maestra a dúo”, y no se equivocaba. Los amigos de verdad están presentes en cada capítulo, incluso en los más oscuros. A ellos, a los que han estado y siguen estando, quiero dar las gracias. Porque incluso cuando todo parece incierto, su compañía se convierte en ancla, en faro y en impulso.

En definitiva, la amistad es ese tesoro que nos une de tal manera que nos convierte en familia, de hecho, muchas veces tiene más fuerza que los lazos de sangre. Sin duda, es la familia que elegimos y hay que cuidarla, cultivarla, y, por supuesto, disfrutarla. Y si la vida está para gozarla y ésta es un suspiro, gocémosla con los amigos de verdad. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/30/amistad/

HACIENDO PLANES

Bienvenido sea el verano. A los que nos gusta la estación estival ya estábamos deseando que llegara y por fin está aquí. Lógicamente, ésta no está exenta de críticas porque el calor, es cierto, que no agrada a todos. Eso sí, la palabra “vacaciones” nos saca una sonrisa unánime. Sin duda, esta estación está llena de planes porque el ocio cobra un protagonismo esencial. Programar esos planes para los meses venideros es una opción aunque la improvisación es otra alternativa. Es una muestra muy clara de que la ansiada normalidad va perdiendo terreno.

El calendario nos presenta el verano celebrando el día de la música. De hecho, es la época de los festivales. Ésta siempre me acompaña y no entiende de estaciones. Ella ha puesto banda sonora a cada instante de mi vida. No me defino por un estilo en concreto porque cada uno tiene su momento. Además, “la música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero que no puede permanecer en silencio” como dijo Víctor Hugo. ¿A quién no le ha pasado alguna vez que una canción habla por nosotros mismos? Ahora es la época de buscar la canción del verano. Aún es pronto para saber cuál será la elegida, aunque, cada uno tendremos nuestra preferida. El criterio individual siempre se impondrá al general. Las circunstancias personales son muy determinantes. Quedan muchas experiencias por vivir y, quizás, en cada una de ellas pongamos una banda sonora distinta. La vida nos permite construir nuestros propios recuerdos al dictado de lo que hemos sentido. Siempre será mejor dar rienda suelta a esos sentimientos que estandarizarlos. 

Con el verano, llega también, una noche mágica: La famosa noche de San Juan. Una velada especial, llena de rituales. Se trata de disfrutar del día más largo y, precisamente, de la noche más corta. Esta fecha es especial en Alicante porque celebran sus fiestas patronales y aunque por todo el territorio español se encienden hogueras, en esta ocasión me centraré en las playas de Levante porque fue allí donde por primera vez, hace muchos años, salté mi primera hoguera. Con hogueras o sin ellas, en la noche de San Juan siempre se pueden pedir deseos. Todos los tenemos y cumplirlos siempre produce una satisfacción inigualable. A los malos augurios hay que alejarlos y se crea o no en esta magia, lo importante es pasar y disfrutar de esta fiesta en compañía de las personas a las que quieres. 

Eso sí, si hablamos de fiestas es bueno tener a mano el santoral porque después viene San Pedro y San Pablo, San Fermín, Santiago… No habrá olas de calor que puedan impedir aprovechar el verano al máximo. Es una necesidad olvidar la rutina ya sea en la montaña, en la playa o en ese paraíso personal en el que somos auténticos y por unos días nos centramos en nosotros mismos. Esto habría que hacerlo más a menudo porque la vida pasa y no nos damos cuenta. No olvidemos a Walt Whitman, de hecho, hasta el famoso profesor Keating en “El club de los poetas muertos” lo tenía como referente: “Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta…” En definitiva, Carpe Diem

La vida es ahora, con calor o sin él. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/23/haciendo-planes/

DE LOS LIBROS A LA MÚSICA

La Feria del Libro de Madrid ha bajado sus persianas. Los autores y lectores se volverán a encontrar en ella al año que viene. Leer es un vicio sano en el que no sólo aprendes sino que vives nuevas experiencias. Si hay algo que me gusta tanto como la lectura es la música. Ésta celebra su día el próximo sábado. Decía Nietzsche que “sin música la vida sería un error” y estoy totalmente de acuerdo con él. Su variedad hace que cada persona se vincule a su estilo particular, es más, siempre podemos encontrar una canción para cada momento; ya sea éste bueno o malo. 

La música también ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero siempre será un placer acudir a escuchar a tus grupos favoritos en directo. Hace unos días, haciendo “Frente al temporal” de calor que había en Madrid acudí a mi primer concierto de Alarm-Antiks! Fue en la sala Rockville y he decir que los asistentes teníamos el corazón abierto “De par en par” para dar rienda suelta a las emociones que Lara, Gonzalo, Alonso, Rodrigo y Punch nos iban a brindar. Son grandes músicos que llevan una vida entregada a cada nota que tocan. Los primeros acordes que sonaron fueron “La Señal” de que por delante se avecinaba más de una hora y media de música de verdad…No hay “Nada Más” que decir porque a buen entendedor…

Es cierto que hay “Algo de verdad” en lo que he dicho porque hay quien ha normalizado no ver, por ejemplo, los instrumentos en un concierto en directo. No hace falta pensar en una “Canción de Ciencia Ficción” porque aunque no soy una “Superinfluenser”, como cantan los Alarm-Antiks!, la realidad es esa. Respecto a esto hay muchas opiniones, pero da gusto ver a este grupo en directo. Suenan muy bien, conectan con el público y disfrutan con lo que hacen y eso se transmite mientras cantan “El cuento del Pez”, “Otra canción de amor” o “Que te puedas quedar”. Sin duda, siempre existirá “El Momento” perfecto para vivir la pasión que estos músicos le ponen a sus canciones. Son “El Brote” de pura adrenalina que lo inunda todo. Una sensación que conlleva mucha felicidad y que la transmiten. Se les quiere y está claro que “Quien queda en tu vida” son esas personas que nunca te van a fallar. Ellos lo saben y se rodearon de los suyos, es más, compartieron escenario con José María Granados, con Fernando Martín, con Nat Simons y con El Pingüino. Menos mal que no nos quedamos “Atrapados en el ascensor” pero sí volvimos a los ochenta. También hubo “Dead Flowers” o “Flores Muertas” de los Rolling Stones.

No es un “Macabro Plan” aceptar una invitación a este concierto. Mi amiga Rosa fue testigo de que todo lo que cuento es verdad. De hecho, al final “nos hizo polvo” ese derroche de energía. Menos mal que el verano está llamando a nuestra puerta y la bienvenida se la dimos con Alarm-Antiks! en  esta fiesta de verano de VinylRoute. De aquí a  “Septiembre”  nos hemos recuperado seguro porque las ganas de volver a ver a Lara, Gonzalo, Alonso, Rodrigo y Punch en directo son muchas. 

Por cierto, no he dicho que se apellidan “Aragón”. Pero si les digo que la noche terminó con un “Adiós, Don Pepito, Adiós Don José” ya se ubican. Eso sí, permitidme, queridos Alarm-Antiks!, que por una vez ese “Adiós” tan popular sea un “Hasta Pronto”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/16/de-los-libros-a-la-musica/

PASIÓN POR LA VIDA

Hay momentos en la vida en que se puede mirar atrás aunque eso conlleve un pellizco muy fuerte en el corazón. Aprendí a conjugar el verbo vivir sin ponerle ningún ‘pero’, aunque no siempre es fácil. Ahora bien, al final te das cuenta de que la vida es un suspiro y, por eso, no hay que desaprovecharla. 

El pasado viernes tenía una sonrisa perenne en la cara. No había nada que pudiera impedir que  aquella tarde se convirtiera en un recuerdo excepcional. Siete años después de mi primer libro, Aún tengo la vida, he vuelto a una caseta de la de Feria del Libro de Madrid con la mejor compañía posible. 

Javier Urra me dio la posibilidad y depositó en mí toda su confianza para escribir su biografía y eso es algo que tampoco se olvida. Han pasado muchos meses desde que iniciáramos el primer capítulo de un libro que no sólo derrocha Psicología, sino que en él hay mucho cariño porque siempre hemos querido que fuera muy especial. En el fondo, a los sentimientos también hay que darles rienda suelta porque escribir la vida de un amigo no es una simple unión de párrafos y una sucesión de capítulos. 

Con el libro en nuestras manos somos como dos niños con un juguete nuevo y no podemos disimular una felicidad que brota desde el interior. Lo mismo le sucede a Ainara que ha puesto su granito de arena en él. Por supuesto, no me puedo olvidar de mi admirado Pedro Piqueras que a través de una carta da la bienvenida a los lectores que se van a adentrar en la vida de su estimado Javier Urra. En ella escribió: “Pues lo dicho querida Jimena… ya que somos amigos antes de conocernos, intentemos saludarnos un día de estos…” Y ese día llegó. Fue el domingo, en la vorágine de la Feria del Libro, cuando me firmó su debut literario: Cuando ya nada es urgente y esa carta de bienvenida con la que arranca “Pasión por la Psicología”. Estos pequeños detalles son los que hacen que la vida sea especial.

Es cierto que durante la firma en la caseta 57 de la editorial Dykinson me emocioné al ver a todas esas personas que me han acompañado siempre y cuando digo siempre me refiero también a la etapa más dura de mi vida. De hecho, en los peores momentos hice grandes amistades. Quizás, me suceda lo mismo el próximo sábado en la última fecha que tenemos Javier y yo para firmar el libro, y será, de nuevo, una sensación maravillosa. Sé que no todos podrán estar, pero la tecnología permite a muchos estar contigo en la distancia. Por eso, aprovecho estas palabras para mostrar mi agradecimiento y para asegurar que soy una persona fuerte y luchadora, como bien decís, pero también todos los que me arropáis me dais fuerza. Por favor, no lo olvidéis. 

Y dicho esto, la vida, esa que sólo se vive una vez, cuando te da una segunda oportunidad es por algo. Javier y yo lo tenemos claro. De hecho coincidimos en que la vida es lo que nos queda por vivir. Por eso, nunca dejamos de sonreír porque una sonrisa lo cambia todo. 

En definitiva, ser feliz es lo que cuenta. Ahora bien, dicen que los sueños se cumplen, pero ni en mis mejores sueños estaba escribir la biografía de Javier Urra. Ha sido un honor, he de decirlo. La vida te sorprende y hay que dejarse llevar por su propio guión. 

A estas alturas está claro que Javier y yo tenemos: Pasión por la Vida. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/09/pasion-por-la-vida/

LIBROS 

Siempre hay un buen motivo para acercarse al parque de El Retiro de Madrid, pero si eres un amante de la lectura, está claro que la visita en estos días es más que obligatoria. La Feria del Libro está a punto de llegar a su ecuador y llena el Paseo de Coches no sólo de libros, sino de las muchas historias que en estos hay. Sin duda, son los mejores aliados para evadirnos de la rutina del día a día. Pueden ser de intriga, de fantasía, de amor, de aventuras, de historia… Por eso, no hay excusas que valgan para no leer. La variedad es muy amplia y un libro nunca te deja indiferente tanto para bien como para mal. No es fácil aconsejar a otra persona sobre uno en concreto porque los gustos son muy personales aunque en mi caso, un libro siempre es bienvenido. No tengo preferencias sobre los temas ni sobre los autores. Obviamente, tengo a mis favoritos, pero siempre me gusta descubrir a nuevos escritores que me brinden la oportunidad de disfrutar de sus letras. 

Dijo, nuestro célebre escritor, Miguel de Cervantes que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Razón no le falta porque la lectura te lleva a embarcarte en muchas aventuras. Siempre se aprende algo de ellas y éstas nos enriquecen intelectualmente y humanamente. Con el paso de los años nos vamos forjando nuestra forma de ser y la manera en la que afrontamos nuestro presente. Un libro siempre es un buen aliado y lo mejor de todo es que la variedad es tal que siempre encontraremos el idóneo para nuestra propia circunstancia. 

La Feria del Libro te permite encontrar esa obra que tienes pendiente de leer, ver a tu escritor favorito o dejarte aconsejar por un librero. Estos son motivos más que suficientes para afrontar el calor que el mes de junio nos brinda y dejarse llevar por un vicio muy saludable: la lectura. En la vida lo que de verdad importa son los pequeños momentos. Comprendí que la felicidad está ahí. De hecho, aprendes a valorarlos en las situaciones más complicadas. Hay que tener claro que en un segundo todo puede cambiar. Cuando pasas la página de una novela puede suceder lo mismo. En el fondo nuestra vida es nuestra propia novela. A veces, es una comedia, otras, un poco de drama; seguro que no le falta la intriga porque el futuro siempre es incierto, pero a pesar de todo, nuestra historia es excepcional porque es única. Es, sin duda, nuestro bestseller, pero un bestseller muy particular porque solamente nuestros verdaderos amigos y seres queridos conocerán la verdadera historia. Muchos se quedarán solo en la portada y la contraportada. Algunos, con el breve resumen, pero acceder a la esencia es un privilegio que hay que ganarse mientras la historia se va fraguando. 

Obviamente, a nadie se le puede obligar a practicar la lectura, pero sí aconsejar y, creo que es un buen consejo, porque “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’” como decía Borges. La Feria del Libro es una cita ineludible en cualquier ciudad del país. Los libros, en primavera, llenan las calles. Son la antesala del verano, una época vacacional en la que siempre viene bien echar en la maleta una obra que nos acompañe en la desconexión de la rutina. La estación estival está llamando a la puerta. La cuenta atrás ya ha comenzado y aunque el calor tenga muchos enemigos, hay a quienes nos encanta. Por eso, en una terraza, en la playa, en la montaña… en cualquier sitio es bueno aliarse con la literatura. Hay quien se centra demasiado en la “operación bikini” y nunca está demás recordar las palabras del escritor irlandés, Richard Steele: “La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo”. No diré más…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/02/libros/

LIBERTAD Y VERDAD

Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es “la mejor profesión del mundo” y estoy convencida de ello porque ha sido la vocación de mi vida. Recuerdo perfectamente el día que dije que quería ser periodista, y desde entonces, la profesión me ha ido atrapando y llevando a descubrir sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, todo hay que decirlo. 

Lógicamente, el periodismo ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero en ese mar de cambios, aunque duela decirlo, ha perdido su esencia. Una esencia que debe ser incuestionable e invariable y dada la situación actual hay que recuperarla más pronto que tarde. Siempre tuve claro que el periodista no está para agradar a nadie, sino que está para contar la verdad tal y como es. Ahí radica la libertad que nunca puede faltar. Ésta no puede ser coartada bajo ningún concepto. En cambio, ahora quienes se sienten incómodos con ella, la llegan a cuestionar. Es bien sabido que el periodismo, de verdad, está para incomodar y quienes se irritan por él son el reflejo de un trabajo. Las cosas son como son y si están refutadas sólo queda asumir las consecuencias de los hechos. La opinión pública puede ser muy amplia, pero la realidad es la que es. 

Es más, en estos tiempos estamos focalizando todo el periodismo en la política. Ésta rige la actualidad, pero no hay que olvidarse que el periodismo también puede contar muchas historias de carácter social que enriquecen a quien las lee o las escucha porque quizás también se puede tocar la conciencia de las personas. Hay realidades que necesitan ser contadas. No requieren convertirse en el minuto de oro porque con darles visibilidad ya han conseguido que alguien, conociendo su historia, empatice con ellos. Esa satisfacción es inigualable. No todo el periodismo está en los pasillos del Congreso. El verdadero periodismo está en muchos lugares y en muchas situaciones que necesitan de él. Conocemos a la perfección estas palabras de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Quizás, sea también el momento de reflexionar en ellas. 

Es cierto e innegable que el señalamiento a los medios de comunicación no es lícito bajo ninguna situación. El periodismo político está viviendo su peor crisis. No hay que olvidar jamás que la libertad de prensa es un pilar fundamental. Nunca está demás recordar que sin una prensa libre no hay democracia y esto hay que defenderlo siempre. No hay peros que valgan cuando la libertad está en juego. El periodismo se debe a los ciudadanos y esa responsabilidad hay que cumplirla aunque las presiones sean muchas. Nunca se debe renunciar a los principios y a la libertad de prensa. Quizás, más de uno tenga que volver a ver “Todos los hombres del presidente”, “La cortina de humo”, “Spotlight” o “Los archivos del Pentágono”, por ejemplo, para recordar que el buen periodismo siempre incomoda… pero ese es uno de sus pilares. 

Y los pilares siempre tienen que ser firmes y tenaces para no sucumbir ante el poder político que quiere volatilizar aquello que no le gusta. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” afirmó con mucha certeza el escritor francés Albert Camus. Es más, para el político alemán Hans-Dietrich Genscher: “La prensa es la artillería de la libertad”. Un libertad que, sin duda, hay que defender a “capa y espada”. En definitiva, como dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida.” Nunca renunciaré a esa escuela y nunca renunciaré a mis principios. Siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/26/libertad-y-verdad/

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