UN AGOSTO DE CHAMPIONS POR LA VIDA

Mi columna para El Valle de México

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones ese es agosto. A pesar de la ola de calor y el aumento de los rebrotes hay muchas ganas de disfrutar, aunque siempre con precaución. Y si el Gobierno no va a renunciar a sus vacaciones tal y como está la situación, yo, desde luego, tampoco. Hacer un paréntesis después de lo que hemos vivido es una necesidad. La mente necesita desconectar y evadirse un poco de la realidad. Hacer la maleta siempre hace ilusión y más cuando lo que te espera es el mar, la familia y los amigos. Será un verano diferente, de eso no hay duda, pero aún así, y con cuidado, se puede aprovechar bien el tiempo. 

Agosto nos trae, excepcionalmente, la Champions. Así que los amantes del deporte rey tienen por delante unos partidos de lo más emocionantes. Obviamente, aunque esté de vacaciones no perderé de vista a mi Atleti. Allá donde vaya siempre me acompañan mis colores y este año, el coronavirus ha querido que el espíritu de la Liga de Campeones me acompañe. Sueño con esa copa al igual que muchos rojiblancos y, por eso, hay que seguir apoyando a los de Simeone que lucharán por ella. Deben saltar al terreno de juego derrochando mucho coraje y, por supuesto, mucho corazón porque cada encuentro será una final. Además, los errores pueden salir muy caros. Si bien es cierto, la Champions tiene una deuda pendiente con el conjunto colchonero. El tiempo dirá si “La Orejona” viaja a Madrid, pasa de largo por la Cibeles y se rinde ante Neptuno. Desde luego, el dios del mar le daría una grata bienvenida.

Una buena bienvenida tuvieron los ciclistas en la Vuelta a Burgos. Fue un lujo tener a las grandes figuras recorriendo mi tierra. Ha sido una edición que pasará a la historia. Había muchas ganas de competir sobre las dos ruedas y su etapa final fueron las míticas Lagunas de Neila que proclamaron vencedor al belga Remco Evenepoel. Él se llevó el preciado maillot morado. En el podio le acompañaron el español Mikel Landa y el portugués Joao Almeida. Eso sí, hay que destacar que el colombiano Iván Sosa ganó la etapa reina por tercera vez consecutiva. Su reinado en Neila es indiscutible. La edición cuarenta y dos ya es historia, habrá que ir pensando en la cuarenta y tres porque Burgos tiene mucho que ofrecer a estos grandes deportistas, además, mi ciudad estará de celebración. La catedral celebra su ochocientos aniversario, por eso, la Vuelta a España comenzará a los pies de este gran momento.

Aniversarios y celebraciones aplazadas también me esperan este mes de agosto. La Covid-19 hizo que de mi calendario personal se borrarán muchas fechas, pero su traslado a esta época tampoco está mal. Cada uno es libre de festejar lo que quiera ya que siempre hay algo en la vida que merezca una celebración… No me importaría añadir una Champions, por ejemplo. Eso no depende de mí, pero de mí si depende vivir este verano adaptándome a las circunstancias. Con mascarilla, distancia de seguridad y lo que sea necesario para cuidar de mi salud y la de todos, arranco un mes lleno de experiencias por vivir. “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” dijo John Lennon, pero ahora y dada la incertidumbre que reina en el ambiente, es mejor llevar por bandera el mítico Carpe Diem.

Jimena Bañuelos

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POR UN AGOSTO PRUDENTE

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Mi columna para El Valle de México

Con temperaturas altas, muchos rebrotes pero con ganas de disfrutar así se despide el mes de julio. Un mes que pasará a la historia por cómo hubiera sido si el coronavirus no se hubiese convertido en el protagonista de este año. Sin Tour de Francia, sin Juegos Olímpicos pero con un día del Libro un tanto descafeinado, y así, suma y sigue… Una nueva normalidad a la que es difícil adaptarse en determinados momentos. Los festivales de música están silenciados y los conciertos que hay se pueden contar con los dedos de la mano al igual que su público. Soñamos con el final de esta pesadilla, un final que no sabemos cuando se producirá. Al menos, hasta entonces, tenemos la intención de disfrutar y de vivir la estación estival ya que la incertidumbre del otoño va adquiriendo cada vez más protagonismo. La temida segunda ola parece que está cada vez más cerca pero, quizás, si hacemos bien las cosas podamos surfear en ella. Los rebrotes están aumentando y las medidas para frenarlos se van tomando a cuenta gotas. Ojalá se actúe por la salud de todos. Volver al pasado no es la mejor opción. Marzo y abril quedaron atrás y con ellos unos datos que dan mucho vértigo recordar y, por supuesto, mucha tristeza.

Es cierto que pasamos de la nada al todo de repente y las ganas por salir del confinamiento no nos podían frenar; pero el virus sigue con nosotros y el calor está claro que no lo ha hecho desaparecer. Madrid fue el epicentro de la pandemia en sus comienzos aunque ahora la realidad es muy distinta. La sociedad está concienciada. Obviamente, siempre hay excepciones, pero sí se ven mascarillas por la calle y la distancia de seguridad se procura mantener. Está claro que concienciarse de la realidad es fundamental. Hay que tener precaución pero ésta no implica que no se pueda disfrutar del verano como se merece. Es cierto que el ocio nocturno está sufriendo las restricciones en varias comunidades autónomas y aunque esto esté disgustando a muchos hay que pensar que es por el bien común. Las medidas se toman para prevenir y toda ayuda es buena. Los sanitarios se merecen el apoyo de todos. Ellos han estado en la primera línea para cuidar de nuestra salud y aunque estemos en verano y de vacaciones siguen pendientes de nosotros. La Covid-19 no entiende de fiestas, así que es mejor ayudar a quienes no pararon en ningún momento por nosotros. Los médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, etc. Se merecen, además de nuestros aplausos, nuestra responsabilidad. Nos piden muy poco, tan solo, el uso de la mascarilla, la distancia de seguridad y el lavado de manos; creo que podemos cumplir. Quizás, si añadimos un poco de sentido común, la combinación de todos frenarían esos rebrotes que están poniendo en jaque a muchas regiones. Es una responsabilidad de todos y así daríamos un respiro a nuestros sanitarios. Ellos también se merecen sus vacaciones, su descanso y, por supuesto, su tranquilidad ante lo que dicen que vendrá.

Ojalá lo que venga y muy pronto sea la vacuna. Ahí está la clave. Un pinchazo que nos inmunice y nos despierte de esta pesadilla para volver a recuperar la normalidad que hemos perdido. Al menos, de momento, muchos han aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas y de los momentos más cotidianos. De lo malo hay que quedarse con lo mejor, y esa lección es muy importante porque el presente es ahora y en estos tiempos que corren el futuro es más que incierto. Por eso, sin planes a la vista y viviendo el día a día, arrancamos el mes por excelencia de vacaciones. Toca disfrutar, con prudencia, pero disfrutar en definitiva. Hay que adaptarse a las circunstancias aunque eso no es impedimento para sonreír y ser feliz. La felicidad no entiende de recetas y quizás, ahora, haya que cambiar algún ingrediente… Bienvenido sea agosto. Vayamos a por él en la playa o en la montaña.

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