UN BALÓN, UNA BANDERA Y MUCHAS ILUSIONES

Ya rueda el balón en las diferentes sedes de la Copa del Mundo, pero seamos sinceros ya que la emoción lleva rodando desde mucho antes. Clasificarse para el Mundial es a lo que aspiran muchas selecciones pero no todas lo consiguen. Sin duda, una de las ausentes en esta edición vuelve a ser “La Azzurra” italiana. Y hablando de colores, son estos los que nos identifican estos días. 

“El Tri” protagonizó la jornada inaugural en el Estadio Azteca de México. Son uno de los tres anfitriones y dieron el pistoletazo de salida a esta competición como ellos saben hacerlo. Ganaron su partido, aunque para el recuerdo está el homenaje a sus raíces y, por supuesto, la solemnidad con la que todos acompañaron a Alejandro Fernández mientras entonaban el himno nacional. Recordé el Mundial que viví por esas tierras hace doce años. El tiempo pasa pero nunca puede borrar los recuerdos que nos sacan una sonrisa en el rostro. El fútbol siempre será el deporte rey, pero lo que más une son las selecciones nacionales y lucir los colores de tu país alejados de cualquier ideología. Quizás en México esto no suceda tanto, pero en España es ‘La Roja’ la que se estrenó en la competición y la que volverá a paralizar durante noventa minutos a millones de personas a pesar del horario del encuentro. 

Hay algo especial en los debuts mundialistas. Durante días hablamos de alineaciones, de favoritos y de estadísticas, pero cuando llega el momento de la verdad todo se reduce a una pelota y a once jugadores defendiendo una misma bandera. Nos representan a todos y todos soñamos con conquistar la Copa y lucir otra estrella en nuestra camiseta. Los Mundiales siempre son una mezcla de memoria y futuro. Nos acordamos de los héroes que nos hicieron felices mientras esperamos a los nuevos protagonistas. España inició su camino con la ilusión intacta. Ayer ante Cabo Verde mostró una imagen que puede mejorar. 

También tengo que hablar de mi querida Alemania. La “Mannschaft” busca la gloria y arrancó la competición ganando a Curazao, un rival teóricamente inferior. Los germanos han querido dejar un mensaje de autoridad desde la primera jornada. No hay que olvidar que en los Mundiales los favoritos saben que no hay segundas oportunidades para causar una buena primera impresión.

Queda mucho torneo por delante, esto no ha hecho más que empezar. Las calles de las ciudades anfitrionas se llenan de camisetas de todos los colores, de idiomas que se mezclan sin necesidad de traducción y de abrazos entre desconocidos que comparten una misma pasión. Esa es la verdadera magia de un Mundial. Quedan muchos partidos, muchas emociones y seguramente alguna sorpresa inesperada. Pero ya se percibe esa atmósfera única que sólo aparece cada cuatro años. El balón rueda, los sueños también, y millones de aficionados vuelven a creer que todo es posible. La Copa busca dueño y candidatos hay muchos. Ser primero o segundo de grupo marca el camino hasta el MetLife Stadium de Nueva York. Estar allí el 19 de julio es el objetivo de todos, pero sólo dos privilegiados tendrán el honor de disputar la gran final. Hasta entonces nos esperan historias de superación, lágrimas de alegría y de tristeza, de héroes inesperados y noches y madrugadas que quedarán para siempre en la memoria colectiva. 

Un Mundial no sólo se mide por los goles o por el equipo que levanta el trofeo; se mide por esas reuniones con amigos, por esas emociones compartidas y por esos abrazos de complicidad… El fútbol, y más aún la selección, es algo más que ver rodar un balón… Porque si hay algo capaz de unirnos, es “La Roja”. Ahora toca disfrutar del camino. Ya veremos si el destino termina llevándonos hasta Nueva York.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/06/15/un-balon-una-bandera-y-muchas-ilusiones/

ALZAD LA MIRADA

Hemos vivido semanas de preparativos intensos que han transformado el ritmo habitual de Madrid para que León XIV se sintiera como en casa. Las calles empezaron a llenarse de banderas, los andamios fueron construyendo los lugares más simbólicos donde la gran acogida iba a hacerse palpable e incluso los comercios se adaptaron a las circunstancias. España llevaba quince años sin recibir la visita de un Papa y, por fin, los deseos de muchos se hicieron realidad cuando el Santo Padre pisó suelo español en el aeropuerto de Barajas el pasado sábado.

Desde ese momento, solo había un protagonista: él. Nada ni nadie podía ensombrecer lo que León XIV representa. La gente esperaba con anhelo verlo por las calles de la capital porque, más allá de los actos oficiales, están sus seguidores. No todos pudimos acudir a la Vigilia o a la Misa, pero a todos nos ha brindado la oportunidad de verlo, ya que sus recorridos en el papamóvil han transcurrido por distintas calles de Madrid. Por eso, más allá del protocolo, la seguridad y los actos oficiales, la visita se ha convertido en un espejo donde una sociedad diversa ha observado sus propias expectativas, inquietudes y esperanzas.

El primer encuentro multitudinario fue con los jóvenes (y no tan jóvenes) en la Plaza de Lima. La Vigilia estuvo marcada por ese silencio y recogimiento tan necesarios para la reflexión. Fue el propio León XIV quien puso en valor la importancia de detenerse en medio del ruido constante que caracteriza nuestro tiempo. Además, lanzó un mensaje sencillo pero profundamente transformador: no hay que tener miedo. Sus palabras encontraron eco inmediato entre los asistentes. En una sociedad donde la incertidumbre parece haberse instalado en muchos ámbitos de la vida, el Santo Padre invitó a los jóvenes a mirar hacia adelante, a no dejarse vencer por las dificultades y a descubrir que la fe también puede ser una respuesta frente a las preguntas que nos acompañan.

Si la Vigilia sorprendió por la gran acogida de asistentes, la Misa del domingo en Cibeles confirmó la dimensión histórica de esta visita. En torno a un millón y medio de personas se acercaron hasta allí para acompañar a León XIV en la celebración litúrgica. El corazón de Madrid ofrecía la imagen de una multitud que derrochaba cariño, alegría, devoción y, por supuesto, solemnidad. Ni el calor ni las horas de espera pudieron doblegar a quienes deseaban participar en una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva de la ciudad. Durante la homilía, algunos escuchaban en silencio; otros no podían contener las lágrimas. Había emoción en los rostros.

León XIV se marcha de Madrid llevándose el cariño de millones de personas y dejando un mensaje claro. El Papa ha insistido en la necesidad de fortalecer la solidaridad, atender a los sectores más vulnerables y construir puentes. En Madrid se quedan todas esas imágenes grabadas en la retina y también en los teléfonos móviles de quienes quisimos inmortalizar un momento histórico. Porque durante estos días alzamos la mirada, pero también los dispositivos, conscientes de que estábamos siendo testigos de una visita que tardará mucho tiempo en olvidarse y cuya repetición nadie se atreve a pronosticar.

En definitiva, León XIV se va, pero nos quedan las sonrisas, los aplausos, los silencios compartidos y la emoción reflejada en el rostro del Santo Padre al encontrarse con una ciudad entregada por completo. Y cuando las calles recuperen definitivamente la normalidad y la emoción de estos días se vaya diluyendo, hay algo que siempre prevalecerá y resumirá lo vivido. El legado de León XIV se resume en una invitación tan sencilla como profunda: “Alzad la mirada y no tengáis miedo”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/06/08/alzad-la-mirada/

MADRID BULLE

El mes de junio acaba de estrenarse y aunque todavía quedan unos días para dar la bienvenida al verano parece que éste ha decidido apresurarse. Las quejas por el calor están en casi todas las conversaciones, pero los amantes de la estación estival aguantamos con disimulo la subida precipitada de temperaturas. Buscar un refugio para hacer frente al termómetro es esencial. Quizás,  dado que El Retiro acoge, un año más, la Feria del Libro, sea una buena opción si además eres un amante de la lectura como es mi caso. El Paseo de Coches se ha convertido en un gran escaparate de historias, emociones y descubrimientos. Muchos títulos esperan a sus lectores entre casetas que invitan a detenerse, hojear y dejarse sorprender.

Cada lector tiene sus preferencias. Hay quien busca una novela histórica, quien prefiere la intriga o quien se deja seducir por la fantasía. Lo maravilloso de la lectura es precisamente esa capacidad para adaptarse a cada persona y a cada momento. Un libro puede entretener, emocionar, enseñar o incluso cambiar nuestra forma de ver el mundo. Por eso resulta tan difícil recomendar uno en concreto y, al mismo tiempo, tan fácil aconsejar la lectura en general. Miguel de Cervantes dejó escrito que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Quizá, por eso, la Feria del Libro conserva intacto su atractivo. No se trata únicamente de comprar una novela o conseguir la firma de un autor admirado. También es una oportunidad para pasear, conversar, descubrir nuevas voces y recordar que la cultura sigue siendo uno de los mejores refugios frente al ruido que nos rodea.

Y precisamente de ruido sabe mucho Madrid estos días. A la Feria del Libro se suma la expectación por la próxima visita del Papa, un acontecimiento de gran relevancia que situará a la capital en el foco de la atención internacional. Como ocurre con los grandes eventos, traerá consigo una importante movilización de personas, medidas de seguridad extraordinarias y algunas alteraciones en la circulación. Los madrileños ya estamos acostumbrados a que cualquier evento de cierta magnitud venga acompañado de cortes de tráfico, desvíos y tiempos de espera que ponen a prueba la filosofía de vida de más de uno. Quizá sea el momento perfecto para aplicar la paciencia, que también se aprende leyendo. No obstante, empatizar con los ciudadanos no está de más. Se les llena la boca de consejos a los dirigentes políticos. Sin embargo, ellos apenas sufrirán las consecuencias de todo aquello a lo que los ciudadanos se verán expuestos. “Alzad la mirada” es el lema de esta visita de León XIV, pero tampoco estaría de más que quienes organizan y gestionan estos grandes acontecimientos bajaran la vista, por un momento, para observar la realidad cotidiana de miles de ciudadanos. Porque mientras unos miran hacia el escenario principal, otros intentan llegar al trabajo, recoger a sus hijos del colegio o cumplir con sus obligaciones en una ciudad que, durante estos días, funcionará a un ritmo diferente.

Por supuesto que no me olvido de los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano. Serán multitudinarios. Madrid rebosa gente por sus calles. De hecho, aislarse de la multitud será el plan de muchos. Unos se irán de la ciudad, otros buscarán una piscina y más de uno se refugiará en la sombra de un árbol en El Retiro. La Feria del Libro continuará esperando a los lectores, el calor seguirá recordándonos que el verano está a la vuelta de la esquina y los madrileños volverán a demostrar esa capacidad tan característica que tienen para adaptarse a cualquier circunstancia. Porque si algo te enseña esta ciudad es a convivir con el bullicio, con las aglomeraciones y con los imprevistos. Muchos se habrán resignado a la situación, pero una visita del Papa es tener una cita con la historia. En unos días, entre todos y cada uno con sus circunstancias, escribiremos este capítulo titulado “Alzad la mirada”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/06/01/madrid-bulle/

HOMBRES G, UNA NOCHE PARA RECORDAR

La actitud es vital ante todo y mientras acudía “en mi coche” al recinto ferial de Castellón me repetía a mí misma: “Voy a pasármelo bien”. Y así fue. Por eso, el domingo no “me levanté dando un salto mortal ni echando un par de huevos en mi sartén” porque después del concierto de Hombres G lo que más necesitaba era un café que me devolviera a la realidad. Era la única manera de recuperarme de semejante resaca emocional. Eso sí, “me siento bien”.

Sabíamos que con ellos íbamos a revivir “los mejores años de nuestra vida” y de sus vidas porque sus canciones han ido pasando de generación en generación y eso se notó en el público que acudió para verlos en un directo de pura música, de puro sentimiento y sobre todo, de pura nostalgia. Hombres G no solo llenan recintos; llenan recuerdos. Cada acorde era un viaje a otra época, una sucesión de momentos compartidos entre padres, hijos y amigos que crecieron con canciones que siguen sonando igual de vivas que el primer día.

Hombres G y su público son esos “dos imanes” destinados a encontrarse. Si ellos dicen “Te necesito” a sus fans, después solo les queda un “Te quiero” con respuesta universal. No hay ningún ataque de las “chicas cocodrilo” que no hayan superado David, Javi, Daniel y Rafa porque, aunque no son “Indiana”, tampoco hace falta que se vayan a “Nassau”, porque incluso allí, donde suenan sus canciones, éstas terminan encontrando casa. Y es que no hay manera posible de evitar decir “No te escaparás” cuando la música es el motor de unas personas muy queridas por la gente. Se llevaron, sin duda, el cariño de un público que estaba rendido a ellos desde que sonaron los primeros acordes.

Ellos notaron que queríamos cantar, por eso no dudaron en pedirnos que “Nos soltáramos el pelo” y “Visitáramos su bar” para darlo todo al ritmo que nos iban marcando. Eso sí, tenían claro que algún “Chico tenía que cuidarse”, pero esa lección ya estaba bien aprendida sabiendo que desde hace años “Marta tiene un marcapasos”. Sinceramente, no nos llevaron a “Venezia”, pero nos dejaron “Temblando” solo con “Un par de palabras”. Saben que el cariño es mutuo y por eso, después de dos horas, la gente quería más.

Y cuando llegó el final, el recinto entero se rindió a ese grito compartido de “Devuélveme a mi chica”. Una canción convertida ya en un himno generacional que no necesita presentación ni explicación. Fue en ese instante en el que la noche se convirtió en inolvidable. Todo encajó: las luces, las voces, las miradas y esa emoción colectiva que ya rozaba la despedida. Algunos afónicos, otros con alguna que otra picadura, pero en el fondo todos con una sonrisa en el rostro como reflejo de una felicidad inigualable. Cuando Hombres G suena, se canta hasta el final. Y ahí, en ese último acorde, quedó la certeza de haber vivido una noche que no se olvida, de las que se guardan sin esfuerzo, como un recuerdo que vuelve solo cuando vuelve a sonar una canción.

Es lo que tiene la música: que a veces no hace falta entenderla, solo vivirla, dejar que te atraviese y te devuelva, aunque sea por una noche, a ese lugar donde todo encaja y todo suena un poco mejor. Porque al final, entre voces rotas y canciones coreadas a pleno pulmón, uno descubre que la emoción también tiene su propia banda sonora.

Hasta pronto, Hombres G

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/05/25/hombres-g-una-noche-para-recordar/

AHORA, ATLETI, AHORA

A una final de la final. O lo que es lo mismo, el Atlético de Madrid está a noventa minutos de sellar su pasaporte a Budapest. Es un sueño, sí, pero es alcanzable, también. Y quien no crea que no siga leyendo porque quien escribe estás palabras aprendió hace mucho tiempo que nunca hay que dejar de soñar. Y sueño porque los sueños nos alimentan no solo las ilusiones sino nuestra forma de entender la vida. Hay despertares que no gustan pero cuando entiendes que el rojiblanco está en la esencia de tu ADN, hasta ese momento todo es posible.

Y lo es porque la eliminatoria está igualada y porque en Londres habrá una representación de toda una afición que hace una semana dejó un huella irrepetible en los anales del fútbol. No importa desde donde se vea el encuentro porque los nuestros saben que estamos con ellos. Es cierto que no estaremos todos físicamente, pero nadie va a faltar. Estará el niño que se enamoró de estos colores sin saber por qué, el abuelo que enseñó a sufrir con orgullo, la voz rota de cada noche imposible en el Calderón y en el Metropolitano. Estará la memoria y estará el presente, empujando juntos. Sufriremos lo que sea necesario para arropar al equipo.

La Champions no entiende de atajos ni de merecimientos escritos de antemano. La Champions se conquista desde esa forma tan nuestra de resistir cuando todo aprieta y de creer cuando otros dudan. Noventa minutos. Sólo noventa. (Esperemos que no más).

Este es el momento en el que la historia no se recuerda: se escribe. Este equipo sabe que no camina solo porque tras cada paso hay detrás millones de latidos que no se rinden, y por supuesto, que no abandonan. Y cuando las fuerzas flaqueen, cuando el reloj pese más que nunca, será ese empuje invisible el que sostenga a los nuestros. No lo dudo.

Hay que ganar, sin duda. No hay que olvidar nunca a Luis Aragonés. No hay que olvidar lo que significa esta camiseta y este escudo. Simplemente, se trata de ser fieles a lo que nos ha traído hasta aquí. De competir como sabemos, de no bajar la cabeza, de entender que cada balón puede ser el último y, por eso mismo, el más importante. No se puede fallar. Cada esfuerzo cuenta y cada duelo se pelea como si fuera decisivo.

Ahora, Atleti, ahora. Es el momento de mirarse y reconocerse. De saber que el sueño está ahí, al alcance de una noche eterna. De entender que no hay miedo cuando lo que te empuja es el corazón. Que no hay distancia cuando una afición entera respira al mismo ritmo porque hay noches que no se juegan: se sienten. Y esta es una de ellas.

Si algo hemos aprendido es que, cuando el Atleti cree, no hay imposibles que se le resistan. 

Es el momento. Es ahora. Es luchar. Es soñar. Es sentir. Es vivir. Es creer…Es Atlético de Madrid.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/05/04/ahora-atleti-ahora-3/

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Si buscamos en el diccionario “libertad de expresión” nos dice que es el “Derecho a manifestar y difundir libremente ideas, opiniones o informaciones.” Ahora bien, cuando se manipula dependiendo de las circunstancias ya no es un derecho se convierte en una coartada. Y esto es algo que cada vez ocurre con más frecuencia en distintos ámbitos. De hecho, la libertad de expresión se invoca como escudo cuando conviene, pero se olvida como principio cuando incomoda. Se defiende con vehemencia para proteger opiniones propias, pero se relativiza cuando lo que se dice no encaja con la sensibilidad del momento. Y así, poco a poco, se va vaciando de contenido.

Y digo esto porque la invocación a ella de Juan Carlos Rivero durante la pitada al himno de España en la final de la Copa del Rey fue flagrante y generó una avalancha de reacciones críticas en las redes sociales. Desafortunado fue decir como coletilla es “libertad de expresión” en un momento en el que el respeto y la solemnidad debieron ser los protagonistas. No todo vale y año tras año sucede lo mismo, mientras no se tomen medidas la estampa seguirá siendo muy lamentable. No hace falta usar la libertad de expresión como justificación porque los hechos hablaron por sí solos. La foto de La Cartuja demuestra lo que nos intentan negar. Una parte del estadio con la bandera de nuestro país y la otra desligándose de ella. Es triste pero así fue y la guinda la puso un comentarista que mejor hubiera estado callado. 

El respeto hacia los símbolos es incuestionable. Apelar a la libertad de expresión no debería servir para banalizar comportamientos que deterioran la convivencia, ni para blindar actitudes que, lejos de enriquecer el debate, lo empobrecen. Recuperar el verdadero sentido de la libertad de expresión es fundamental para que podamos olvidar ese comodín que nos están vendiendo cuando a unos les interesa.

Por eso, cuando escuché a Rivero, sólo pensé en el famoso “¿Por qué no te callas?” de D. Juan Carlos I. Y no por nostalgia ni por teatralidad, sino porque, a veces, el silencio también comunica. Más aún cuando se está retransmitiendo a todo un país, cuando millones de personas esperan que quien narra no distorsione lo que ocurre, ni lo maquille bajo etiquetas que no corresponden. Quizá ahí esté la clave: no todo comentario aporta, no toda opinión suma y no toda intervención es necesaria. Hay momentos en los que el respeto no solo se demuestra hablando, sino sabiendo cuándo no hacerlo. 

Y si algo debería tener claro este comentarista, que en unos meses hablará de la selección española en el Mundial, es que su voz es solo suya. Rivero, más vale estar callado que convertir la libertad de expresión en una excusa vacía.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/04/20/libertad-de-expresion-2/

FALLAS, FUEGO Y EL ORGULLO DE LLAMARTE “PAPÁ”

“Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor” como todos muy bien sabemos, pero también es la tierra de la pólvora. La capital del Turia está disfrutando estos días de momentos con los que se lleva soñando durante un año.Tras la Plantà, los monumentos falleros llenan cada rincón de la ciudad y las calles se convierten en un hervidero de gente. Valencianos y turistas se mezclan entre el estruendo de los petardos, el olor a churros recién hechos y el ritmo de las charangas que acompañan cada paso. Las Fallas no son sólo una fiesta. Son, sin duda, una forma de sentir y de vivir. 

Más allá del ruido y del espectáculo, hay que detenerse a mirar lo que hay detrás de cada falla. Éstas son el resultado de meses de trabajo, de creatividad y, por supuesto, de sátira. En sus figuras se refleja la actualidad y el humor con el que los maestros falleros y los valencianos saben mirar la vida. Por eso, durante estos días, Valencia, además de ser una fiesta constante, también es una fuente de cultura, tradición y una identidad que se transmite de generación en generación.

Quizás, por todo lo que he mencionado, la noche de la Cremà tiene ese algo tan especial. El fuego consume los monumentos en cuestión de minutos, pero no destruye lo que representan. Al contrario, simboliza el final de un ciclo y el comienzo de otro. Es hacer borrón y cuenta nueva. Todos sabemos que ese fuego es purificador y con él debería desaparecer todo lo malo. Es una despedida cargada de emoción. Habrá lágrimas, por supuesto, pero también nacerá la ilusión, porque la ciudad, sin darse cuenta, comenzará a pensar en las próximas Fallas.

Eso sí, el 19 de marzo, además de ser el día grande de las Fallas, también es el Día del Padre. Este año, el destino ha querido que lo pueda celebrar con el mío y compartir ese momento con él. Mi padre fue mi fiel compañero de batallas en la etapa más dura de mi vida y juntos logramos salir adelante. Desde entonces sigue a mi lado, recordándome que, pase lo que pase, siempre hay que seguir caminando. Decía Rousseau que “un buen padre vale por cien maestros”, y así es, las mejores lecciones siempre se aprenden con un gran ejemplo, sin duda, el mío es de matrícula de honor. Me acusan de ser la niña de tus ojos, y si ese es mi mayor delito, acepto la condena. Y puestos a elegir prefiero una cadena perpetua. Tengo que reconocer que no es el responsable de que sea del Atleti pero sí de que sea como soy. Me ha dado mucho y sólo me pide que sonría. 

Es cierto que el próximo jueves festejaremos que es tu día, pero él ya sabe que todos los días tenemos algo que celebrar. Cualquier excusa es buena para ver la felicidad reflejada en su rostro. Madre no hay más que una y su valor es incalculable pero un padre, si es como el mío, no tiene precio. No le cambiaría por nada. Así que entre pólvora, fuego y tradición, también habrá tiempo para lo más importante: agradecerle todo lo que me ha dado y disfrutar, simplemente, de estar juntos. 

Va por ti, papá.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2026/03/16/fallas-fuego-y-el-orgullo-de-llamarte-papa/

LA VERDADERA MAGIA DE WICKED

Hay historias que llegan a nosotros envueltas en magia, pero en el fondo hablan de algo más. Wicked, el musical inspirado en la novela de Gregory Maguire, da un giro suave y bien medido a los relatos que parecen inamovibles en los que el héroe es bueno, el villano es malo y el mundo funciona con esa lógica simple. El musical, que llegó a Broadway en 2003 y desde entonces ha conquistado escenarios de todo el mundo, nos propone adentrarnos a descubrir la historia jamás contada de las Brujas de Oz y, por puesto, el mito de la Bruja Malvada. No para justificarla, sino para entenderla. Y en ese intento por comprender lo que hay detrás de esa etiqueta aparece una historia profundamente humana, una amistad improbable… ¿Quién decide quién es bueno y quién es malo?

Elphaba, la joven de piel verde que desde pequeña ha sido señalada como diferente, llega a la universidad de Shiz con la carga de años de rechazo. No encaja, no responde a los cánones de belleza y su carácter fuerte la convierte en una presencia incómoda. En contraste aparece Glinda: popular, brillante, encantadora y acostumbrada a que el mundo la reciba con sonrisas. Podrían haber sido enemigas eternas. Y, de hecho, al principio lo son. Sin embargo, la historia de Wicked nos recuerda algo esencial sobre la amistad. Ésta nace cuando los prejuicios quedan al margen, cuando nace la confianza y cuando se acepta a la otra persona tal como es. Es más, la amistad no entiende de estereotipos o de apariencias porque surge cuando alguien se atreve a mirar más allá de lo evidente y descubre a la persona que hay detrás. No olvidemos que la amistad verdadera no siempre aparece en las circunstancias perfectas.

Pero la amistad no es el único valor sobre el que nos hace reflexionar el musical. El talento se presenta como un regalo pero éste, es cierto, no siempre encuentra su espacio para brillar. Se puede frenar, se puede cuestionar cuando incomoda pero la seguridad y la fortaleza de quien lo posee nunca deberían flaquear. Ser uno mismo no siempre es sencillo, requiere valentía. ¿Cuántas veces el talento se esconde porque la sociedad no sabe cómo aceptar lo diferente? Es más, a lo largo de la historia tanto Elphaba como Glinda enfrentan decisiones que ponen a prueba su identidad. ¿Hay que ser fiel a lo que creen o adaptarse a lo que la gente espera de ellas? ¿Elegir la comodidad o la coherencia?

Como ya he dicho al inicio, Wicked evita los retratos básicos de héroes y villanos. Nos muestra personajes que se equivocan, que dudan, que a veces toman el camino fácil y otras el más difícil. Esa complejidad es, precisamente, lo que hace que la historia resulte tan cercana. Y en medio de todo esto surge el valor más poderoso de todos: la bondad. Esa bondad que no busca aplausos sino la que implica sacrificio, la que exige defender lo correcto incluso cuando eso significa perder reputación, poder o reconocimiento. Elphaba, etiquetada por el mundo como “malvada”, es una muestra clara de la esencia de lo que significa la empatía.

Podría seguir enumerando valores y mensajes esenciales que muestra Wicked tanto para niños como para adultos. Tras adentrarse en este mundo de fantasía es fácil comprender que este musical siga emocionando a millones de espectadores. A veces, la verdadera magia no está en los hechizos, sino en la amistad, el talento, la valentía de ser uno mismo y la bondad de elegir el bien incluso cuando nadie está mirando.

Jimena Bañuelos

ENTRE PÓLVORA Y REIVINDICACIÓN

Como cada año, marzo irrumpe cargado de fechas señaladas y simbolismo. En la Comunidad Valenciana suenan ya los primeros ecos festivos: las tradicionales mascletás marcan el pulso de una cuenta atrás que desembocará en los días grandes de las Fallas. Ya huele a pólvora. Mientras tanto en Castellón, la Magdalena está a la vuelta de esquina. Los preparativos ya están terminados y el pistoletazo de salida será el próximo sábado. Sin duda, por delante quedan muchas jornadas de pólvora, tradición y encuentro. No hay que olvidar que no hace tanto, por estas mismas fechas, el mundo se paralizaba ante una pandemia que transformó nuestra rutina de un día para otro. Años después, miramos atrás con la serenidad que da el tiempo y la certeza de haber superado una etapa que nos puso a prueba como sociedad.

Marzo trae consigo la promesa de la primavera, con su luz renovada y ese deseo de que el clima mejore. Celebraremos a nuestros padres y, también, el Día Internacional de la Mujer. Una jornada en la que todo se tiñe de morado y la reivindicación por la igualdad está en su punto más álgido, pero esta reivindicación tendría que reflejarse día a día y con sentido común, porque flaco favor están haciendo las que se auto proclaman lideresas del 8-M cuando son incapaces de dar un discurso coherente a favor de las mujeres. Digo coherente ya que la cantidad de barbaridades que se pueden escuchar superan la lógica humana.  

Dijo Mathama Gandhi que “llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.” Una igualdad que no pasa, ni mucho menos, por ser una cuota, sino por el reconocimiento del valor individual. No se trata de enfrentar, sino de equiparar oportunidades; no de imponer etiquetas, sino de respetar capacidades. 

Evidentemente hay que saber valorarse. Algo que es vital para afrontar los retos que la vida te plantea, ya seas hombre o mujer. Recuerdo que hace unos años ‘El Correo de Burgos’ me preguntó sobre este día y les dije: “Desde niña aprendí a creer en mí. Ahora, soy una mujer que lucha por sus sueños afrontando todas las dificultades, siempre siendo fiel a mis principios. Nadie tiene derecho a subestimarme.” Hoy sostengo exactamente las mismas palabras. La confianza en una misma no entiende de modas ideológicas ni de corrientes pasajeras. Es una convicción íntima que se fortalece con la experiencia y con los obstáculos superados.

Siempre me ha hecho gracia aquella frase de Groucho Marx sobre los principios y la tentación de cambiarlos según convenga. En mi caso, los principios no son moneda de cambio. En ellos reside la auténtica fortaleza. Las mujeres, a lo largo de la historia, han afrontado barreras evidentes; nadie puede negarlo. Pero el progreso no puede edificarse sobre planteamientos que, en nombre del empoderamiento, terminan reduciendo a la mujer a una etiqueta ideológica. Somos mucho más que un eslogan. Las mujeres tenemos el tesón suficiente para poder presumir de él y afrontar los retos que nos propongamos, pero de ahí a que nos quieran etiquetar sólo por el hecho de ser mujer hay un trecho. Ojalá llegue el día en que las reivindicaciones sean innecesarias porque la igualdad esté plenamente integrada en la sociedad y no haga falta subrayarla.

Desde luego, con la cabeza muy alta me siento orgullosa de ser quién soy y no necesito de pseudofeministas para luchar mis propias batallas. La vida me hizo fuerte para plantar cara a las dificultades y demostrar que la valía va intrínseca en la persona. Ya reflexionaba John F. Kennedy:  “Yo no digo que todos sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades”. Más claro, agua. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/03/02/entre-polvora-y-reivindicacion/

DECIDE EL METROPOLITANO: CORAJE Y CORAZÓN

Dice el parte meteorológico que las temperaturas darán un respiro en los próximos días. Dejaremos atrás las tardes gélidas pero por mucho que suba el termómetro nada podrá igualar lo que va a suceder esta tarde entorno al Metropolitano. Allí se vivirá un ascenso frenético de calor, pasión y sentimientos. Todo esto pasará a las siete menos cuarto de la tarde cuando la climatología anote el efecto rojiblanco en la capital. Si a las borrascas se las pone nombre, este efecto se llama ‘Atleti’.  De hecho, este Atleti será un cóctel de anticiclón rojiblanco con ráfagas de tormenta emocional que se desata cuando el equipo de tu vida salta al terreno de juego. Evidentemente, esto no lo mide ningún satélite, pero lo sienten las miles de gargantas dispuestas a empujar hasta el último suspiro.

Vuelve la Champions a la casa colchonera en una eliminatoria empatada. Enfrente estará el Brujas. Por eso, no hay margen para los titubeos. Todos sabemos que los errores se pagan muy caros y solo puede quedar uno. Los de Simeone lo saben y su afición también. Soñar con “La Orejona” no es una utopía porque todo se puede cumplir si se trabaja para ello. Nunca hay que dejar de creer, porque este escudo ha demostrado que la fe mueve montañas. Y todos tenemos grabadas aquellas palabras eternas de Luis Aragonés: “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Un mantra que retumbará desde el tercer anfiteatro y en cada rincón del estadio.

Sin duda, esta tarde habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque el pase a los octavos está a noventa minutos frenéticos. De ahí que el equipo deberá saltar al terreno de juego sin complejos, con determinación y con esa identidad que marca el himno: luchar como hermanos defendiendo sus colores. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir esta noche en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. Esperemos que la montaña rusa en la que hemos vivido últimamente se frene ante el Brujas. 

Seguir en la Champions es lo que está en juego. Sabemos que hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida.

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y la emoción desbordada. El Atleti tiene que ganar y todos estaremos preparados para empujar a los de Simeone hasta el final.  

Quien no lo entienda, que no me pida explicaciones… Sólo puedo añadir: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2026/02/23/decide-el-metropolitano-coraje-y-corazon/

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