MIRADAS AL VERANO

Junio suena a verano, a ocio, a buen tiempo y, después de todo lo que llevamos encima es lógico que lo recibamos con más ganas que nunca. Muchos ya tienen su planes programados, y otros están en ello porque la posibilidad de viajar ha dado un giro a la que ha sido nuestra realidad en los últimos meses. Es cierto que el virus sigue con nosotros, pero la vacunación y la saturación de nuestras mentes por las restricciones han provocado un “efecto llamada” por salir a disfrutar de los placeres de la vida.

Una vida que está llena de esperanza por ver el final de esta pesadilla. Vamos ganando terreno al virus aunque no hay que olvidar, de momento, las precauciones pertinentes. Cada vez cuesta más mantener la distancia porque los reencuentros se merecen más de un abrazo; la mascarilla, con el calor, se hace insoportable aunque hay que aguantar un poco más; menos mal, que lo del lavado de manos ya está más que superado. Lógicamente, con la cifras de la pandemia bajando y las de la vacunación subiendo las sonrisas se reflejan en las miradas. 

Miradas que desean recuperar la normalidad, miradas que reflejan ilusión porque la estación estival y las vacaciones están cada vez más cerca, miradas, en definitiva, que hablan por sí solas. Cada una lleva implícita, en el fondo, más de una historia que la pandemia ha dejado grabada en ellas.

Como también ha dejado en todos nosotros recuerdos que vuelven a nuestro presente ahora más que nunca, porque es complicado no rememorar cómo estábamos hace un año. Un año que ha parecido una eternidad ya que la pandemia ha marcado un antes y un después. Por eso, ahora lo que prevalece es el verbo “disfrutar”. Un verbo que se aprende a conjugar, precisamente, en los peores momentos porque es ahí, cuando las pequeñas cosas toman especial relevancia. Ahora bien, es importante no “olvidar” lo aprendido pero sí los malos recuerdos aunque las cicatrices que deja siempre quedan ahí. Ahora bien, éstas siempre nos dicen dónde hemos estado pero nunca a dónde vamos. 

Obviamente, todavía no podemos poner punto final a la pandemia, pero éste está cada vez más cerca. Confío en que entre todos lo conseguiremos. Estoy convencida de que cuando la vida y el tiempo se alían para bien, el futuro es prometedor y sobre todo, muy enriquecedor. Por eso, hay que seguir soñando y luchando por cumplir esos sueños. El virus nos ha privado de muchas cosas, pero no de la ilusión por todo aquello que saca una sonrisa con solo pensar en ello. Junio acaba de empezar, por delante nos quedan meses cargados de luz para recargarnos de energía. Hay que ir soltando el lastre la pandemia, hay que agradecer a la ciencia su implicación por encontrar una vacuna rápidamente, hay que valorar el trabajo de los sanitarios, en definitiva, hay que ser agradecido. Dar las gracias no cuesta nada, pero sus efectos en quien las recibe dejan huella. 

Van pasando los días y nuestra historia está dando muchos giros a nuestro favor. Dijo Charles Chaplin: “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.” No le faltaba razón, por lo que espero que se cumplan sus palabras a rajatabla. Ya queda menos…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace a El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/23197/miradas-al-verano

Al 2015 con buena actitud

Esto ya se acaba. Quedan una horas para despedir el 2014 y dar la bienvenida a un año nuevo. El treinta y uno de diciembre es un día de fiesta, de cotillón, de uvas y sobre todo de recuerdos y deseos. Atrás quedan unos propósitos y unos sueños que si a lo largo de estos trescientos sesenta y cinco días no se han podido cumplir, aún se pueden añadir a esa lista, que seguro ya está más que preparada para el 2015.Reloj_Puerta_del_Sol[3]

Con la evaluación personal hecha, el 2014 pasará a la historia como manda la tradición. Millones de ojos estarán pendientes del que es, sin duda, el protagonista de la noche: El Reloj de la Puerta del Sol. Sus doce campanadas nos llevan de la mano al Año Nuevo. Si en la vida en un segundo todo puede cambiar, esta noche, cada tres segundos nos habremos tomado una uva y pensaremos, ilusionados, en todo lo que aún nos queda por hacer realidad. Veremos la felicidad reflejada en los que nos rodean. No es para menos, hay muchos sueños y propósitos por cumplir. Decía el escritor francés, Saint-Exupery: “El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”.

Así que con actitud positiva estrenaremos calendario. Nadie sabe lo que nos deparará el año que comienza pero está claro que la ilusión es el mejor motor para emprender todo aquello que nos hemos propuesto. Es posible que en más de una ocasión “ese motor” haya que engrasarlo con una buena dosis de paciencia pero todo, en esta vida, es cuestión de tiempo.

Así es, en treinta y seis segundos damos la bienvenida a 12 meses, o lo que es lo mismo, 52 semanas. Si hablamos de días son 365. Hay 8760 horas por vivir. Así que no desaprovechemos ninguno de los 525.600 minutos que nos brinda el 2015. Ya escribió Jovellanos que solo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo. Parece mucho, pero no es tanto. El tiempo vuela, o mejor dicho, recordando al escritor español Sampedro: “El tiempo no es oro; el oro no vale nada, el tiempo es vida”.

¡Feliz Año Nuevo!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)