RESILIENCIA

“Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, es decir, resiliencia. Una palabra que muchos han conocido cuando empezó la pandemia, otra cosa es ponerla en práctica. La capacidad de adaptarse a las circunstancias es fundamental para afrontar todos los cambios que estamos experimentando día a día. A estas alturas todos somos conscientes de la situación tan complicada que vivimos. La incertidumbre de no saber cuando terminará nos agobia, nos angustia pero tenemos que aliarnos con la esperanza porque cada vez está más cerca la salida de este túnel. Queremos dejar atrás el 2020 cuanto antes y cada vez queda menos. Es cierto que antes tenemos que celebrar la Navidad. Una Navidad que va a seguir existiendo a pesar de las circunstancias. Quizás no podamos hacer grandes reuniones, pero lo más importante es velar por la salud de todas las personas a las que queremos. 

La salud, a estas alturas del año, es lo más valorado y estos días preocupa la situación por la que están atravesando muchas ciudades. La curva de contagios está ascendiendo sin control y hasta que veamos los resultados de las medidas adoptadas aún quedan muchos días. Es cierto que la gestión en Madrid, a pesar de las críticas que ha recibido, es un claro ejemplo de cómo se puede doblegar la curva. Eso sí, no se puede bajar la guardia ni confiarse en exceso. No se pueden repetir los errores del pasado porque las consecuencias del verano las estamos pagando desde el mes de septiembre. 

Afortunadamente, no todo son malas noticias si nos centramos en la pandemia porque el anuncio de la vacuna ha sida una inyección de moral para muchos. Aferrarse a la ilusión de que el final está más cerca, es una ayuda muy necesaria dado el agotamiento mental que cada vez está más presente. La posibilidad de recuperar lo que el coronavirus nos arrebató de la noche a la mañana significa hacer realidad lo que llevamos meses soñando. Está claro que hemos aprendido a valorar todo lo que antes era insignificante. La vida da lecciones que marcan un antes y un después. Este año es, sin duda, un master de resiliencia porque vivimos al día, con cambios permanentes y muchos de ellos se van a quedar más tiempo del que nos creemos. Adaptarnos es fundamental y ahí nace la fuerza para afrontar todo lo que venga. La incertidumbre no suele ser buena compañera de vida, pero es mejor estar preparado para reaccionar ante ella a que ésta nos pille desprevenidos.

Seamos conscientes de la realidad. Seamos responsables y aceptemos que no se trata de “Salvar la Navidad”, se trata de salvar vidas, porque la cifra de muertos es escalofriante y lo triste es que muchos ven en ella solo un número. Un número, no olvidemos, que tiene nombre y apellidos. Una familia que llora su ausencia, una ausencia que se notará en las próximas fiestas. Por eso, centrémonos en cuidar de los nuestros y aceptemos que esta Navidad será diferente, pero será una buena Navidad si podemos celebrar que nuestros seres queridos están bien a pesar de las circunstancias. La tecnología juega a nuestro favor y una videollamada puede ser el mejor regalo que podemos recibir. Yo lo tengo claro. La salud es lo primero y a ser resiliente ya me enseñó la vida hace unos años. Hay lecciones que no se olvidan.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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DECISIONES CON TÍTULO DE PELÍCULA

Las medidas contra la pandemia se han endurecido en casi toda España. Es lógico ya que la situación en muchas Comunidades Autónomas es crítica. Las cifras no dan tregua y los hospitales están a punto de colapsar. Está claro que la segunda ola está dejando en evidencia que no hemos aprendido de los errores del pasado o, simplemente, que la responsabilidad individual está en entredicho. No es bueno generalizar pero sí es cierto que las medidas adoptadas están afectando a los sectores vinculados al ocio. Por mi tierra, Burgos, seguro que están echando de menos tomarse unas “tapitas”, pero la salud de todos prima sobre los efectos en la economía. De momento, y para ser sinceros, Madrid ha mejorado notablemente. Las medidas, tan cuestionadas, de la presidenta están dando sus frutos y los datos así lo corroboran. Espero que también sirvan esas cifras para quitarnos a los madrileños el estigma de ser los “supercontagiadores” del país.

Un país que ha estado pendiente de lo que sucedía en Estados Unidos mientras el Gobierno adoptaba medidas muy cuestionables. De “Salvar la Navidad” hemos pasado al “Ministerio de la Verdad”. Ni que estuviésemos viviendo una película, quizás el 2020 lo sea pero parece que ahora lo que se cuestiona es la información periodística. Como un jarro de agua fría ha caído ese anuncio en la profesión y no es para menos. Es cierto que las noticias falsas se propagan a una velocidad descomunal pero no está en los principios del periodismo su elaboración. Los medios y los periodistas, entre los que me incluyo, somos los responsables de hacer un buen trabajo y no podemos estar sometidos a la “censura” que quieren imponer desde Moncloa. Es cierto que todavía no han dicho cómo lo van a llevar a cabo, pero con la ocurrencia ya tenemos suficiente. De hecho, se la podían aplicar los propios miembros del Ejecutivo ya que en sus declaraciones han salido a la luz más de una declaración de dudosa veracidad que el tiempo ha demostrado su falsedad. Que den ejemplo es un buen principio y si no que se abstengan al buen trabajo periodístico. Quizás sea éste el que se les atragante, pero el artículo 20 de nuestra Constitución así lo avala. La libertad de prensa es incuestionable.

Como incuestionable es que el castellano es la lengua de todos a pesar de sus detractores, pero todo vale por mantener el poder o por sacar adelante unos presupuestos… Lo que nos queda por ver con tal de aferrarse a un sillón, mientras a diario mueren más de trescientas personas en el mejor de los casos. Me abruma la “normalización” que hemos hecho de la cifra de fallecidos. La insensibilidad a la que nos han llevado. Sería bueno hacer examen de conciencia porque en la película que nos quieren vender para salvar la Navidad se olvidan de que este año habrá un récord de ausencias.
Sinceramente, nos iría mejor si algunos políticos dejaran la demagogia a un lado y se preocuparan por los ciudadanos, porque las consecuencias de sus decisiones las pagamos los de siempre. Y a estas alturas del año, cuando el hartazgo y el desánimo están en alza, tonterías las justas.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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EN LA SEGUNDA OLA

La noche de Halloween es la más terrorífica del año, pero nada comparable a como está siendo el 2020. Acabamos de estrenar el mes de noviembre y la situación no parece que esté mejorando. El número de contagios va en aumento y la cifra de muertos no da tregua. Las medidas se están tomando pero la eficacia de éstas está por ver. Sigo insistiendo en que el sentido común es la mejor arma con la que frenar la propagación del coronavirus. Además, los sanitarios necesitan la ayuda de todos porque llevan mucho tiempo al pie del cañón. 

Es cierto que la pandemia nos está marcando de una manera o de otra. No siempre se puede estar animado porque las fuerzas pueden ir flaqueando, pero no hay que dejarse llevar por la agonía, la ansiedad o por esos sentimientos que nos bloquean la esperanza de que cada día que pasa estamos más cerca del final. Un final incierto en el calendario que, sin duda, llegará. De momento, no se pueden hacer planes a largo plazo, quizás hayamos aprendido a valorar el presente. Un presente que pronto será pasado y que nos habrá dejado grandes lecciones. Estamos en el penúltimo mes del año, todos anhelamos dejar atrás el 2020 porque confiamos en el Año Nuevo. Posiblemente seguiremos pendientes de la Covid-19, aunque ojalá hayamos doblegado esta segunda ola. Esos buenos deseos, dependen, en gran parte, de la actitud y el comportamiento individual de los ciudadanos. 

Sabemos que la mascarilla, la distancia social y el lavado de manos son clave, pero a veces se nos olvida cumplir con estas tres simples recomendaciones. La mascarilla, por ejemplo, es incómoda, agobia y cualquier justificación es buena para bajársela, aunque para esto hay que escoger un buen momento. Quizás, las terrazas no son el lugar idóneo para prescindir de ella. La hostelería está en el punto de mira y en muchas ciudades ya han tomado las calles para reivindicar su seguridad. Insisto en la responsabilidad individual por el bien común. Llevamos meses luchando contra un virus que arrasó con miles de vidas en su primera ola y, ahora, parece que no hemos aprendido de los errores del pasado. Errores que la clase política ha querido olvidar, porque su interés está claro que va más allá de la salud de todos. El poder es lo que tiene aunque las consecuencias de sus arrogancias las vayamos a pagar los de siempre. 

Estamos a tiempo de reaccionar. Vivimos en estado de alarma, un estado de alarma que va más allá de lo que el Gobierno dice porque, en definitiva, el día a día conlleva muchas preocupaciones. No se trata de salvar la Navidad si es lo que pretenden. Se trata de superar una gran crisis que tiene muchos frentes y cuyas consecuencias son ya una realidad. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde así que veremos que nos depara el tiempo. Lo único que tengo claro es que no podemos bajar la guardia y que tenemos que seguir siendo fuertes. De la clase política mejor no hablamos, porque ellos mismos se han retratado, por eso, apostemos por la ciencia y los científicos porque de su mano vendrá la vacuna que marcará un antes y un después. Y eso es lo que verdaderamente necesitamos. 

Jimena Bañuelos (14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/17165/en-la-segunda-ola

ALARMA

Estamos a escasos días de despedir el mes de octubre, un mes que ha estado marcado por la evolución de la pandemia. Los datos no son nada buenos. Las medidas han llegado a cuenta gotas y no por igual en todo el territorio español. En Madrid hemos pasado por distintas fases, algo que generaba muchas dudas entre la población ante el desconocimiento de qué se podía hacer y qué no. Pues bien, después de visitar al Santo Padre, el presidente del Gobierno no tardó ni veinticuatro horas en decretar el Estado de Alarma en toda España. Un Estado de Alarma que en principio dura quince días y su prórroga está en manos del Congreso. Teniendo esto muy presente, Sánchez nos anunció que su pretensión es que dure hasta el nueve de mayo. Casi nada. En seis meses pueden pasar muchas cosas. No hay que olvidar que si analizamos los discursos de Fernando Simón no parece que la situación fuese tan crítica. En fin, entre políticos anda el juego porque parece que solo hay un interés en todo esto y no es precisamente el sanitario. Es una pena pero es lo que se palpa en el ambiente. La batalla política es evidente e innecesaria en estos tiempos. Nos aseguraron que de esta situación saldríamos más fuertes, algo que dudo bastante. Quizás sea mejor no hacer suposiciones y esperar a que llegue el final y ver cómo nos encontramos. 

Dicen que después de la tempestad siempre llega la calma, pero ésta puede estar cargada de duros recuerdos. No hay que olvidar que la cifra de los fallecidos no es únicamente un número. Son personas, son familias que han perdido a un ser querido. Estamos a escasos días de celebrar el Día de Muertos, un fiesta muy señalada en México. En estos tiempos de pandemia este ritual cobra especial significado. Rendirles un homenaje es algo que no podemos obviar y más cuando la soledad ha acompañado a muchas personas en sus últimos momentos de vida. Es triste pero es la realidad de este año. Un 2020 que pasará a la historia por su dureza y que de una manera o de otra nos ha marcado a todos. Es fácil decir que hay que ser fuerte, pero de la teoría a la práctica hay un trecho. Esta última es bastante más complicada porque requiere de mucha fuerza mental y, por supuesto, de una gran capacidad de adaptación. 

Nos decían en julio que habíamos derrotado al virus y no era cierto, pero la ansias por salvar el verano estaban ahí. Era obvio que en septiembre iba a llegar la segunda ola, ésta se adelantó a agosto y ahora no tenemos que sorprendernos por cómo estamos. En la responsabilidad individual de cada uno reside la clave para que la curva vaya en aumento o, por el contrario, descienda. Ha comenzado el Estado de Alarma, veremos como es su evolución. Por delante tenemos todo el mes de noviembre, de la Navidad mejor ni hablamos. Es el momento de vivir el día a día teniendo siempre las recomendaciones muy presentes. A mí, lo que realmente me alarma es que por encima de la salud esté primando el interés político. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

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¿BAYERN O ATLETI?

A pesar de las circunstancias van transcurriendo los días… Confieso que desde que comenzó la pandemia hasta hoy tengo la sensación de que ha pasado una eternidad y no es así. Es, en estos momentos, cuando me doy cuenta de lo relativo que es el tiempo cuando la situación es adversa. Esta sensación me traslada al capítulo más duro de mi pasado. Y casualmente también fue el verano el que me dio un ligero respiro, tal y como ha pasado este año. Desgraciadamente, la estación estival está casi olvidada y con el otoño, la nueva normalidad se vive como si de una cuesta arriba se tratase. De nosotros depende frenar los contagios y asumir la responsabilidad que nos corresponde. Hablar del coronavirus, día tras día, ya cansa. Aún así, hay que asumir que nos queda mucho para poder citar al virus en pretérito. 

Precisamente, escritos en pasado me vienen a la cabeza muchos recuerdos agradables a los que aferrarse en estos tiempos. Muchos de ellos sucedieron en verano y, a pesar de las circunstancias, de este año también tengo grandes momentos a orillas del Mediterráneo. No hay que olvidar que la vida son esos momentos inolvidables que nos marcan para siempre. Los que me conocéis sabéis que para mi la familia es fundamental y que hay rituales que no fallan. Uno de ellos es ver jugar al Atleti con mi padre. Pues bien, la diosa Fortuna ha querido que los dos equipos de mi corazón se vean de nuevo las caras en la Champions. Mañana, el Bayern y el Atleti jugarán por sumar tres puntos en la Fase de Grupos. El vigente campeón ha demostrado por qué levantó la copa en el mes de agosto pero los rojiblancos no se acobardan ante el anfitrión. En su ADN está el coraje del que tanto presumen. La afición está preparada para sufrir lo que sea necesario. Su objetivo es levantar “La Orejona”. Cumplir los sueños no es fácil pero tampoco es imposible. Queda mucho por delante, veremos qué sucede partido a partido.

Os hablo de esto porque este partido siempre es especial. Y más aún cuando fue el último encuentro que vi desde las gradas del Vicente Calderón. Ese día los rojiblancos jugaron como nunca y disfrutamos de noventa minutos de puro sentimiento colchonero. Ese sentimiento que no todos pueden entender y, por eso, se dedican a criticar nuestra forma de entender la vida. Ya dice el refrán: A palabras necias, oídos sordos… Aquella tarde de Champions fue, sin duda, excepcional. Mentiría si digo que no me importa qué equipo se lleva la victoria. Mi corazón siempre palpita más fuerte cuando el Atleti salta al terreno de juego, pero si su rival es el Bayern las cosas cambian. Los goles son aplaudidos pero también duelen porque siempre perjudican a uno de los tuyos. No es fácil disfrutar de un encuentro en el que amas a los dos equipos. 

Ahora bien, llegados a este punto reconozco que el fútbol es imprevisible y el azar muy caprichoso. El Atleti son mis colores, mi forma de entender el deporte rey y la vida; pero por el Bayern tengo una debilidad especial. Es el equipo alemán que corre por mis venas. Se puede tener el corazón partío por muchas causas y la Champions me ha dejado muy claro que tengo que decidir. Una decisión que, lógicamente, estará cargada de coraje y corazón. Y como nunca dejo de creer, ya sabéis que camiseta luciré el miércoles. La suerte está echada.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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MADRID

No podíamos salir de Madrid, pero sí podíamos salir por Madrid. La decisión estaba clara: A la calle. Eso es lo que pensamos muchos madrileños después de que se decretara el estado de alarma en la ciudad. Dejando al margen las disputas políticas el puente estaba para disfrutarlo y eso no te lo pueden impedir. Adaptarse a la situación era esencial para aprovechar estos días en la capital. Eso sí, viendo las imágenes de la Gran Vía o del Parque de El Retiro, por ejemplo, sugiero al Gobierno que pase lista y compruebe que los madrileños se han quedado en la ciudad, la cual, ofrece muchos planes a pesar de la pandemia. 

Madrid no se merece vivir lo que está pasando y hablo en términos políticos. Madrid fue muy golpeada por la pandemia en sus comienzos, pero supo hacer frente a la adversidad. Los madrileños dieron una lección cumpliendo con todas las recomendaciones y ahora, por culpa de quienes luchan por el poder, su imagen está siendo muy dañada. Algo muy injusto porque Madrid es esa ciudad que te acoge según llegas. Yo no nací en la capital, pero llevo tantos años en ella que es una parte más de mí. Me duele que jueguen con quienes residimos en ella por puro interés político. No somos súper contagiadores aunque dé esa impresión. En España hay ciudades que lo están pasando peor y no llenan titulares. Visto desde fuera es normal que la fotografía que veis esté muy distorsionada. La realidad, en lo que a la pandemia se refiere, bien la conocen quienes están al pie del cañón todos los días y velan por nuestra salud. El resto intentamos vivir, con precaución, el día a día como cualquier español más. Ahora nos han puesto una etiqueta llamada “estado de alarma”, pero quedan más puentes en el calendario y no sé cual será la próxima ocurrencia de unos o de otros. Ya dijo el escritor español Francisco Ayala que “la competencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente”… En fin, lo que tendría que etiquetarnos a todos es “la salud” por el bien común. 

Con la alarma, habrán frenado los desplazamientos, pero también han enfadado a muchos y no todos ellos son madrileños. Para calmar la ira o la rabia no hay vacuna. El tiempo mostrará las consecuencias de las decisiones. De momento, tenemos que afrontar lo que nos queda hasta que los contagios desciendan drásticamente. Esto no va a suceder ni hoy ni mañana, pero llegará el día en que los datos sean reales. Hasta entonces, los madrileños, de nacimiento o no, seremos más fuertes que antes porque nos toca no solo aplacar la curva sino lidiar con la guerra política. Decía Torrente Ballester que “el poder más peligroso es el que manda pero no gobierna” y en estos tiempos, lamentablemente, esto es una evidencia.

Como evidente es que Madrid se merece un respeto. En esta ciudad he vivido grandes momentos, he crecido como persona, he conocido a mis mejores amigos, he librado batallas muy importes, he aprendido de toda la cultura que hay en cada rincón y podría seguir enumerando. Es cierto que también tiene sus cosas malas pero siempre la balanza se vuelca a favor de esta ciudad. No tengo ninguna duda de que esto es por algo, y llegados hasta aquí concluyo con la mítica: “Allá donde se cruzan los caminos / Donde el mar no se puede concebir / Donde regresa siempre el fugitivo/ Pongamos que hablo de Madrid.”

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/16558/madrid

DECIDIR

En la vida hay que tomar decisiones. Unas veces se acierta y otras veces se aprende del error. Esto es así. Estamos rodeados de incertidumbres y la capacidad para tomar esas decisiones depende, entre otras cosas, de valorar los pros y los contras de éstas. Es cierto, que desde que comenzara la pandemia cada persona se ha tenido que amoldar a ella. Hay quien lo lleva mejor y hay quien no ve un final en esta cuesta arriba. Es complicado mantener el ánimo cuando tu entorno es duro, pero estoy convencida de que los españoles todavía tenemos fuerza para salir adelante. Se avecinan, por lo que dicen, unos meses complicados, pero tenemos que ser conscientes de todo lo que ya hemos superado. Ahora bien, lo que no ayuda siempre estorba y dado que el camino a la cima esta siendo difícil no hay necesidad de ponernos trabas. Está claro que lo que prima es la salud y así debe de ser, pero es vergonzoso ver el enfrentamiento político que hay en estos momentos. 

Sin duda, el hartazgo con la clase política también se palpa en el ambiente. El poder es lo que tiene, pero es injustificable estar todos los días escuchando reproches de unos contra otros mientras el virus sigue contagiando. Es obvio que hay que tomar medidas, pero éstas tienen que ser fruto, en este caso, de un consenso. Los números no suelen mentir, es más, son las personas las que los utilizan a su conveniencia. Lo triste es que esa es la base en la que se deben cimentar las medidas a tomar. No hay duda de que es un problema sanitario, pero no hay que olvidar que también lo es económico. Y las consecuencias de esto último pueden ser muy graves. De momento, la realidad nos muestra su cara más dura. Esperemos que pronto veamos una luz al final del túnel, porque todo lo que está sucediendo en este año va a dejar consecuencias que solo el tiempo nos ayudará a superar.

Precisamente el tiempo parece que transcurre más despacio cuando la situación no es favorable. Añoramos lo que antes ni valorábamos y ahora soñamos con esos momentos cotidianos que considerábamos pura rutina. Muchos ya piensan en la Navidad. No sé si es para evadirse del presente, pero algo me dice que de aquí a diciembre no se pueden hacer planes. Quizás si todos cumplimos con las recomendaciones y los políticos hacen bien sus deberes, algo que dudo, podamos llegar a las fiestas navideñas sin tantas restricciones. Pensar en las celebraciones en estos momentos es más que un sueño, ahora bien, tengo claro que anhelo que llegue Nochevieja para dejar atrás este año.

Un año que tiene más sombras que luces porque el virus lo ha oscurecido todo. La esperanza es lo último que se pierde, aferrémonos a ella y confiemos en la ciencia. Los científicos son los que investigan contrarreloj para dar con la vacuna. Hasta que ésta llegue toda precaución es poca. No hay duda de que hay que cuidarse y utilizar más el sentido común. Sería una buena decisión. Lo de la lucha política mejor lo dejamos para otro día, porque es un tema agotador. En estos momentos, mi mente utiliza todas sus fuerzas para afrontar el presente y sus reveses. Ya habrá tiempo para reflexionar sobre quién se lleva mi voto en las urnas… 

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/16347/decidir

DISTRACCIÓN ROJIBLANCA

Esta semana damos la bienvenida al mes de octubre. Un mes que arranca con la pandemia en pleno apogeo, con un enfrentamiento político sin precedentes y con un tiempo que demuestra que el verano ha quedado atrás. La rutina ha vuelto adaptada a las circunstancias y, poco a poco, todo va encajando en esta anormalidad en la que estamos viviendo. En septiembre superamos la temida vuelta al cole mejor de lo que nos esperábamos, pero también vimos como las cifras hacían saltar las alarmas de la necesidad de nuevas medidas. En esas estamos aunque no lo parezca.

Sinceramente, hacer un paréntesis de tanto Covid no viene mal. Llevo semanas hablando de cómo están las cosas por España, y sobre todo, por Madrid. Es agotador pensar todo el tiempo en la pandemia. Las conversaciones versan sobre lo mismo y la mente necesita distraerse con algo ajeno. Todavía nos quedan meses complicados y aunque cada día que pasa es un día menos, hay que distraerse. Leer, ver una película o una serie ya formaban parte de mi rutina, pero ahora, por fin, hay un aliciente más. Confieso que ya tenía ganas de ver al Atleti saltar a los terrenos de juego. Mucho se ha hablado últimamente de los rojiblancos y es que la llegada de Luis Suárez no ha dejado indiferente a nadie. El uruguayo ya luce en su espalda el nueve y ahora toca que se aprenda la filosofía “cholista” y haga lo que mejor sabe hacer.

Precisamente, lo que mejor sabe hacer la afición es derrochar coraje y corazón. Todavía no se puede hacer en los estadios, esperemos que pronto llegue el día que tanto esperamos. De momento, nos emocionamos viendo el vídeo y la canción que Leiva y Joaquín Sabina nos han regalado. Los sentimientos cada vez están más a flor de piel porque llevamos mucho tiempo sin recibir muestras de cariño. Es cierto, que los colchoneros tenemos otra forma de entender la vida. Está más que demostrado por mucho que otros intenten explicar lo inexplicable. Los rojiblancos siempre apoyamos a los nuestros y creemos en ellos en las buenas y en las malas. La temporada acaba de empezar y por delante nos quedan muchas jornadas de goles, de ilusión, de taquicardias, de alegría, de sufrimiento… Desde luego, en la Liga no se ha podido empezar mejor. Los seis goles, dos de ellos de Suárez, que se vieron en el Metropolitano demuestran que el Atleti está, como dijo Simeone, “con energía, ganas e ilusión, como todos los años cuando empieza la Liga”. Esperemos que esta buena actitud dure hasta final. De momento, y como dice el entrenador, vayamos “partido a partido” así que disfrutemos de esta victoria. Son los tres primeros puntos y vendrán muchos más. El Atlético de Madrid y su afición tienen ansias de títulos. El espectacular comienzo hace soñar, veremos si los sueños se convierten en realidad. El tiempo lo dirá, pero lo que tengo claro es que “nunca dejaré de creer”. ¡Aúpa Atleti!

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/16162/distraccion-rojiblanca

SE VEÍA VENIR

Mi columna para El Valle de México

Era lo menos deseado, pero la realidad nos está demostrando que las cifras por contagio del coronavirus van en aumento. Hace meses vivimos lo peor de esta pandemia, pasamos un tiempo confinados para doblegar la curva y con la llegada de la nueva normalidad y el verano hemos ido bajando la guardia. Las medidas de precaución siempre han estado ahí aunque no todos las hayan respetado por igual. La estación estival está llegando a su fin y el otoño nos trae, de momento, unos datos que no son nada positivos. Además, los catarros y las gripes están en su época del año favorita. Era obvio que había que tomar medidas. En Madrid, de momento, ya sabemos cómo pretenden frenar los contagios. Los resultados los iremos viendo a medida que pasen los días, pero da pavor recordar lo que sucedió en el mes de marzo. Es momento de actuar, porque con la salud no se juega. Cansa oír las disputas políticas cuando hay un problema de gran envergadura. Ya habrá tiempo para debates políticos y al final seremos los españoles en las urnas los que juzguemos como han actuado quienes nos representan. Estaría bien no olvidarlo cuando lleguen las elecciones, aunque algo me dice que ya se encargarán los interesados de recordarnos como vivimos este año. 

De este año no sé si saldremos más fuertes o no, desde luego, el hartazgo de la situación ya empieza a pasar factura. Se avecinan meses complicados. Meses con menos luz y peor tiempo. Meses en los que hay que ser más fuertes si cabe. Vienen meses en los que podemos reflexionar y aprender de nosotros mismos porque todos estamos viviendo de una manera diferente nuestra vida. Nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias y eso no siempre es fácil. Confieso que tengo ganas de que todo esto pase. Veo una luz cada vez que hay buenas noticias de la vacuna, de ahí, que me mantenga optimista y cada día que pasa es un día menos para volver a la verdadera normalidad. Confío en los científicos que están dándolo todo por dar con ese pinchazo que neutralice el virus. Llegará no lo dudo. Hasta entonces, seguiré colaborando con los médicos cumpliendo con las medidas de seguridad. Hay que ayudar a quienes lo están dando todo por velar por nuestra salud.

La salud es algo muy valioso que algunos solo valoran cuando ésta escasea. Un error bajo mi punto de vista porque sin salud pocas cosas se pueden hacer. La pandemia nos está demostrando nuestra fragilidad, pero también nuestra capacidad para afrontar una situación que jamás habíamos vivido. Por eso, todo esto pasará y mientras pasa, aprovechemos el tiempo para vivir porque la vida continua. A este terrible 2020, ya le van quedando pocos meses, hay muchas ganas de dejarlo atrás. Pensar en el año que viene es precipitado, pero lo tiene muy fácil para superar al 2020; de hecho, a mi me esperan todos los planes cancelados en este año. Ojalá se puedan llevar a cabo porque si esto no es así es que la cosa no va bien y me niego a aceptar que el Covid-19 siga copando nuestras vidas. Ser positivo es primordial. Cada uno de nosotros juega un papel fundamental para poner fin a esta pandemia. Somos un equipo triunfador con muchas ganas de escribir otro capítulo de nuestra historia. Pongámonos manos a la obra. 

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/15941/se-veia-venir

CON OPTIMISMO Y ESPERANZA

Mi columna para El Valle de México

“Ya no me voy, me quedo” es lo que canta Aitana en uno de sus temas, y eso es, precisamente, lo que anunció Messi después de la “bomba” que soltó hace unos días. Muchos veían al argentino con un pie fuera y comenzaron a vivir su peor pesadilla, en cambio, otros asumieron la decisión como un órdago a la directiva del club. Los ocho goles que recibieron en la Champions pasaron factura y la llegada del nuevo entrenador puso punto final a una etapa con más sombras que luces. Ahora con Messi a las órdenes de Koeman veremos que pasa. Esto no ha hecho más que empezar…

También acaba de empezar la llegada de los niños a los colegios. Desde luego un asunto con más importancia que la no salida de Messi. Las decisiones vinculadas al coronavirus son de una trascendencia vital. Con la salud no se juega y no se pueden repetir los errores del pasado. Es lógico que la incertidumbre reine en el ambiente, pero a estas alturas ya deberíamos estar más que acostumbrados a vivir con ella. No es fácil, y más para quienes les gusta tener todo planificado, pero la vida no entiende de guiones y ahora más que nunca, éstos se escriben día a día. Obviamente, será día a día cuando veamos si los protocolos escolares son viables o no. La teoría es muy fácil de escribir, pero la práctica son palabras mayores. Superaremos este reto al igual que hemos superado todos los cambios que el coronavirus ha provocado en nuestras vidas.

Asumir que nada es como antes cuesta mucho porque cada vez se echan más de menos los abrazos, los besos y las muestras de cariño. Las mascarillas esconden muchas sonrisas cargadas de alegría. Ésa que la Covid-19 intenta borrar de nuestras vidas. Seguimos restando días a la llegada de la vacuna. Ya se barajan fechas para incentivar el optimismo y aunque seguro no hay nada, la esperanza es lo último que se pierde. Afortunadamente la ciencia ha avanzado y los investigadores están trabajando arduamente para dar con ese pinchazo que nos inmunice ante un virus cargado de demasiadas incógnitas.

Desconocemos muchos aspectos. Hasta la cifras que salen día a día son cuestionadas. Los datos oficiales no son creíbles. En España ya hemos superado el medio millón de infectados y el objetivo es frenar los contagios. Insisto en la necesidad de cumplir con las normas para que, cuanto antes, podamos volver a celebrar todas las fiestas aplazadas. No será por falta de ganas. México vive en septiembre su mes más patrio, a pesar de las circunstancias y con las medidas oportunas puedo permitirme brindar con un buen tequila por todos ustedes y por El Valle que cumple treinta años. El 2020 es especial, pero el coronavirus no lo puede eclipsar todo. En “petit comité” todo es posible, y al año que viene, quizás, podamos gritar a voz en grito que lo hemos superado. Queda mucho tiempo pero es el tiempo el que da respuestas. Hasta entonces no nos olvidemos de vivir.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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