EL VERANO YA LLEGÓ

Hemos superado la primera ola calor sudando la “gota gorda” como suele decirse porque nos pilló desprevenidos. La época en la que ésta ha llegado no era la habitual, pero hemos tenido que afrontarla de la mejor manera posible. Eso sí, ahora el verano ya está aquí y con él su climatología habitual. Posiblemente tendremos más episodios como el que hemos vivido, pero buscando el lado positivo, ya estamos entrenados para ellos. Además, la estación estival se caracteriza por ser una época de vacaciones y si el termómetro sube y nos encontramos a la orilla del mar o en un recóndito lugar en la montaña el calor se lleva mejor. A pesar de todo, siempre diré que es mi estación del año favorita. El sol me da vida y la luz es fundamental. Hoy es el día apropiado para dar la bienvenida a la  nueva estación.

Una estación que está llena de planes porque el ocio cobra un protagonismo esencial. Hacer planes para los meses venideros es una opción aunque la improvisación es otra alternativa. Es cierto que muchos acudirán a sus festivales de música favoritos porque estos han vuelto en todo su esplendor. Es otra muestra de que la ansiada normalidad va ganando terreno. Si hablamos de música no puedo obviar que hoy es su día. Cada 21 de junio ésta se convierte en la protagonista y como bien canta Alejandro Sanz: La música no se toca

Y no se toca porque cada uno tenemos a nuestros artistas favoritos a los que anhelamos volver a ver en directo. La música es una buena compañera de vida porque tanto en los malos momentos como en los buenos siempre está ahí con la canción adecuada. Nuestra propia banda sonora la vamos definiendo nosotros mismos con las notas que tomamos prestadas de nuestras canciones preferidas. Siempre habrá una canción para cada momento de nuestros días. Reconozco que me encantan las palabras de Nietzsche en las que destaca que “sin la música la vida sería un error”. La verdad es que habría un gran vacío. Plantón nos enseñó también que “la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” y al alma hay que mimarla y mucho. 

Con el verano recién estrenado y la música como telón de fondo nos quedan muchas experiencias por vivir. Esto no ha hecho más que empezar. De momento, esta semana celebraremos la tradicional noche se San Juan. La noche más mágica del año en la que hay que quemar todo lo negativo. Eso no es un problema porque siempre es bueno deshacerse de lo que nos lastra. En San Juan se da el pistoletazo de salida a las múltiples fiestas populares que se avecinan…No olvidemos que al mes que viene San Fermín vuelve con todas sus tradiciones.

Quedan muchos días por delante y muchas canciones por cantar. Lo importante siempre será que disfrutemos porque el verano viene sin restricciones y eso ya es un motivo para celebrar. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34683/el-verano-ya-llego

13 DE JUNIO

Avisados estábamos y el presente ha confirmado que estamos pasando mucho calor para la época del año en la que nos encontramos. La primera ola de calor ha llegado para hacernos sudar la gota gorda, como suele decirse. Menos mal que llevamos años siendo resilientes y ahora, que el termómetro se ha desatado también hay que saber adaptarse a las circunstancias. De poco sirve quejarse ante algo que no está en nuestras manos. Llevarlo lo mejor posible es nuestra mejor opción. El tiempo pasa y con él esta ola. Eso sí, no hay que olvidar que el verano está a la vuelta de la esquina y con él llegará, lógicamente, el calor. No vaya a ser que haya alguien que se sorprenda.

Sorpresas te da la vida continuamente. Las inesperadas si son buenas son fáciles de llevar, pero cuando no son así es normal que se nos atraganten. La perspectiva con la que afrontamos las distintas situaciones depende de nosotros mismos. Saberlo gestionar mentalmente es vital, porque es ahí donde radica nuestra fuerza más importante. Mucho se está hablando de ella últimamente y aunque ésta haya pasado desapercibida durante mucho tiempo, nunca es tarde para remediar ese vacío. 

Un vacío que hay que cuidar a diario y siempre habrá un día especial que recargue esa fuerza a niveles muy altos. A veces, el pasado, al que dicen que no hay que mirar, también ayuda. Algo así me pasa a mí cada 13 de junio. Ayer no fue un día cualquiera. Ayer fue el día en el que recibí la noticia más importante de mi vida y, por eso, ese recuerdo cargado de alegría es una fuente insaciable de optimismo, que cada año viene a mi mente para recordarme que ser feliz es lo que cuenta y que soy fuerte porque la vida me enseñó la fuerza que hay en mí. Cuando te dicen: “Tienes un donante de médula compatible”, todo cambia. El guion da un giro de ciento ochenta grados cargado de esperanza y agradeciendo a quien ha hecho posible todo eso. La generosidad abandera esa frase que anhelas escuchar cuando estás haciendo frente, como fue mi caso, a una leucemia. ¡Bendita frase! Y ¡Bendito donante! 

Los problemas son menos problemas cuando el contexto cambia. Quizás una ola de calor no sea para tanto y mucho menos después de todo lo que llevamos superando en los últimos dos años. El pasado está ahí por algo y aunque no hay que vivir anclado a él, si éste es una fuente que nos llena de vitalidad no hay ningún motivo para renunciar a él. Cada de 13 junio, mi mente regresa a esa habitación del hospital, a esa hora y momento en el que todo cambió. He podido olvidar muchas cosas de aquella época porque la mente es selectiva, pero aquel martes y trece está grabado a fuego en mi mente, en mi corazón y en mi sangre. Ayer recordé como estaba hace dieciséis años y como estoy hoy en día. Recuperar las riendas de mi vida era lo que más anhelaba y ahora deseo cumplir los sueños que me quitan el sueño. 

Y llegados hasta aquí, con calor o sin él, sólo puedo recordar al escritor y médico irlandés, Goldsmith cuando dijo: “El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda”. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34469/13-de-junio

AMIGOS DE VERDAD

El tiempo pasa y con él vamos ganando experiencia en la vida. Una experiencia que puede ser buena o mala, pero siempre será un aprendizaje para el futuro. Éste siempre es incierto y lo vamos descubriendo poco a poco. Por eso, no sirve de mucho hacer planes a largo plazo porque será el destino el que nos muestre el camino. 

Un camino que a lo largo de los años se va fraguando con la familia y con los amigos. Precisamente, son los verdaderos amigos los que entran en nuestras vidas por decisión propia. Ellos nos ayudan y nos apoyan sin pedirnos nada a cambio y siempre están a nuestro lado cuando ni si quiera nosotros mismos nos sostenemos en pie. Decía Tagore que “la verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.” Son nuestra sombra, nuestros compañeros de aventuras y, por supuesto, nuestros mejores aliados en las batallas personales. Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Por eso, su valor es incalculable. Afortunadamente, la vida me ha premiado con personas que han pasado de ser amigos a convertirse en parte de mi familia porque la familia va más allá de los vínculos establecidos por la naturaleza. Cierto es, como afirmó Francis Bacon, que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.”

La amistad depende de muchos factores al igual que lo hace la felicidad. Solo que esta última depende en gran parte de nosotros mismos. Somos los creadores de nuestra propia sonrisa aunque a veces nos resulte complicado plasmarla en nuestra cara. Pero para eso también están los amigos que nos conocen tan bien que detectan nuestra angustia con tan solo una mirada, un mensaje o incluso con el propio silencio. La combinación de la amistad y la felicidad siempre dará buen resultado porque su unión proporcionará más de una sonrisa y, por supuesto, más una experiencia inolvidable. 

De experiencias inolvidables tiene que estar lleno el guion de nuestra vida, porque tenemos que ser conscientes de que estamos de paso. Un paso que tendrá muchos baches, pero también disponemos de la manera de cubrir esos vacíos. La vida, esa que solo se vive una vez, cuando te da una segunda oportunidad es por algo. Y ese algo es vivir con la lección bien aprendida. Sabiéndote rodear de quienes te quieren de verdad y dejando al margen todo aquello que no suma sino resta. 

En definitiva, si de lo malo hay que quedarse con lo mejor, de la vida hay que extraer todo el meollo, como nos enseñó el profesor Keating en “El Club de los Poetas Muertos”, teniendo las prioridades claras y sabiendo, ante todo, que lo importante es vivir sin poner “peros” y disfrutar con  quien quiere disfrutar contigo en las buenas y en las malas… Ahí radica lo verdadero.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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LA MADRE QUE ME PARIÓ

Suena la marcha nupcial en el Teatro Lara de Madrid y de repente aparece la novia desesperada. Ya lo dice el tan sincero refranero español: “Antes de que te cases, mira lo que haces”. Quizás, este sea el mantra de esta obra maravillosa en la que el invitado especial al enlace es el humor. No faltan las carcajadas, los enredos y las situaciones disparatadas en las que las actrices derrochan todo su talento sobre las tablas. 

Los del patio de butacas no sabemos si vamos por parte del novio o de la novia pero somos testigos de las confidencias que se hacen en el baño, no podía ser en otro lugar, durante el banquete. Dijo el cómico estadounidense, Jerry Lewis que “seguramente existen muchas razones para los divorcios, pero la principal es y será la boda” y en el que tendría que ser el mejor día de su vida, Daniela, la novia, a quien da vida una inmensa Ana Villa, no es que tenga dudas es que sabe que el error que acaba de cometer tiene que subsanarlo. Por supuesto, para ayudarla están sus amigas. Ya se sabe que  “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad” como apuntó Francis Bacon o al menos, eso intentarán sus amigas Alba (Alicia Carrera), Bea (Miriam Cabrera) y Natalia (Sara Vega) que a su vez son una fuente de líos y secretos que verán la luz a medida que la fiesta avanza. Y para colmar el vaso, están las madres de éstas. Esas madres tan particulares que son férreas a sus ideas y que buscan en sus hijas su propio reflejo… pero no es oro todo lo que reluce. 

Lo que reluce de verdad es la interpretación de las protagonistas. Juana Cordero es Merche, Aurora Sánchez es Pilar y Marisol Ayuso es Aurora; madres respectivamente de Bea, Natalia y Alba. Cada una con su filosofía de vida, su particular manera de afrontar los problemas y unos principios que se creen  incuestionables aunque incuestionable no hay nada. A lo largo de los noventa minutos que dura la obra lo demuestran. Mientras la fiesta nupcial se adentra en sus mejores momentos a ritmo de “Mi gran noche” de Raphael, “El Venao” y, por supuesto, “Paquito el chocolatero”, la amigas intentan capear la situación de la novia y lidiar con sus madres, que no es poco. No se escuchó a Bruce Springsteen pero éste me recuerda que “la amistad te impide resbalar al abismo”. 

Un abismo que parece insalvable, pero las madres están ahí por algo ya que “una buena madre vale por cien maestros” como afirmó George Herbert. Unas maestras, que con sus particularidades, saben de la vida por pura experiencia. Una experiencia plagada de anécdotas y lecciones que les permite aconsejar y cuestionar ciertas acciones, pero los tiempos cambian o no. Sin duda, la que se perpetúa en el tiempo es la expresión: ¡Qué razón tenía mi madre!

Y con mucha razón y tras haber disfrutado del talento de este maravilloso elenco de actrices, puedo gritar “la madre que las parió” porque su interpretación es de sobresaliente. Brillan con luz propia. Y hablando de madres, recuerdo a la escritora Helen Rice: “El amor de una madre es paciente y perdona cuando todos los demás abandonan, no falla o flaquea incluso cuando el corazón está roto”. Por eso, aunque las amigas son importantes, las madres siempre estarán ahí. Las circunstancias pueden cambiar, pero una madre siempre será la mejor aliada de una hija y la defenderá contra viento y marea. Buscar la felicidad es vital y para ello hay que afrontar lo imprevisible. Estas hijas y sus madres lo saben, pero con sentido del humor la vida se lleva mejor. 

En definitiva, “la madre que me parió” no es solo una expresión, es una obra magistral y una buena terapia porque “la risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final” parafraseo a Oscar Wilde, pero la realidad es así. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

SUPERVIVIENTES

El mes de mayo tiene las horas contadas y éste dará el testigo al mes de junio. Un mes que marca un punto de inflexión en el calendario porque con él superaremos el ecuador del año. Parece que el tiempo pasa muy deprisa pero hay que ir pasándolo día a día. Menos mal que el buen tiempo ha llegado para quedarse. Obviamente, nunca el termómetro marca la temperatura deseada por todos pero a los que nos gusta el calor estamos más contentos de lo habitual. El verano está a la vuelta de la esquina y la estación estival hay que reconocer que es anhelada por todos. El tiempo de vacaciones está cada vez más cerca, pero para ello hay que afrontar la recta final cuyo nombre es junio. 

Un mes que arranca con un fecha muy marcada en el calendario para quienes somos supervivientes de un cáncer porque el día 3 se conmemora nuestro día. Es cierto que individualmente lo celebramos a diario porque como vencedores y supervivientes sabemos mejor que nadie el valor que tiene el presente. Un presente que no queremos que se nos escape porque la vida se encargó de enseñarnos su valor. Aprendimos a vivir sabiendo que en un segundo todo puede cambiar, pero aún así, el pasado nos enseñó cual es nuestra receta de la felicidad. En el fondo ser feliz es lo que cuenta. 

Me alegra que el 3 de junio sea nuestro día aunque tardamos más tiempo que en Estados Unidos en señalar esta fecha en el calendario. Al otro lado del charco declararon en 1988 el “National Cancer Survivors Day” cada primer domingo de junio. Nunca es tarde si la dicha es buena, como bien dice nuestro popular refranero. 

Y buena es la perspectiva para este mes de junio porque con él llegará la noche más mágica del año: La noche de San Juan. Volver a recuperar las tradiciones es lo que llevamos haciendo a lo largo del 2022 y ésta, sin duda, será una más. Da alegría ver como recuperamos la normalidad que tanto hemos añorado. El ejemplo más reciente es la Feria del Libro de Madrid que ya ha comenzado. El Paseo de Coches estaba abarrotado de gente el pasado fin de semana y eso es buena señal. Los autores contentos, los lectores también y, aunque no sé como irán las ventas, da alegría ver una estampa que había quedado muy atrás en el tiempo. La pandemia nos lo arrebató todo y ahora nos toca a nosotros, como buenos resilientes que hemos sido, recuperar ese todo. 

La vida vuelve a esa normalidad que a su vez tenemos que convertir en extraordinaria. Como superviviente sé que cada día es un regalo y, precisamente por eso, y sabiendo que “Aún tengo la vida” quiero vivir los sueños y soñar la vida. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34026/supervivientes

C’EST LA VIE 

El verano está cada vez más cerca aunque a juzgar por las temperaturas que estamos viviendo podríamos decir que ya está aquí. El tiempo ha cambiado repentinamente y aunque no es el habitual para la época del año en la que estamos, confieso que bienvenido sea el calor aunque confío en que nos dé algún respiro. Es cierto que muchos se escudarán en el termómetro para quejarse y no importa el motivo que sea. 

Con este calor he visto como han ido montando la Feria del Libro de Madrid como se ha hecho siempre. El Paseo de Coches del Retiro ya cuenta con todas las casetas. La normalidad también ha llegado a este evento en el que tras la inauguración del próximo viernes espera recibir a todos los amantes de la lectura que se sumergen en esta feria para salir de ella provistos de lecturas para un tiempo. Además, el encuentro entre lectores y escritores siempre es enriquecedor. Me gustará retomar las viejas costumbres, éstas que son la mejor señal de que la pandemia ha quedado atrás.

Y atrás también se han quedado las ilusiones de los madridistas. Si no hablo de Mbappé reviento. Las cosas no son siempre lo que parecen y por mucho que han hablado de la llegada del francés, el tiempo les ha dado un golpe de realidad. Una realidad que no se esperaban y tras el “no” del jugador del PSG al Real Madrid según los merengues, el mejor equipo del mundo, las reacciones a modo de rabieta no han tardado en aparecer. Éstas se han extendido por las redes sociales a una velocidad increíble al igual que lo han hecho los chistes sobre este fichaje frustrado. No hay que olvidar que no es la primera vez que les sucede esto en la “casa blanca”. Llevaban meses hablando del mejor jugador y llenándose la boca con él, hasta los hinchas vitorearon su nombre en el Bernabéu para que  éste os dé con la puerta en la narices. Ahora, del mejor ha pasado a ser el peor. El es mayor traidor como si eso al francés le importara. Él ha tomado una decisión movida por lo que todos sabemos, lo que ocurre es que el daño al orgullo blanco escuece más que cualquier otra cosa. Quizás el sueño se ha convertido en pesadilla por hablar desde la superficialidad. La realidad se ha impuesto a la fantasía, pero sin duda, ha ganado la genialidad de quienes han creado maravillas sacando muchas sonrisas a quienes la negativa de Mbappé nos provocó una sonrisa muy pícara. Sin duda, ha sido el colofón a la temporada. Nadie esperaba este desenlace, pero su autor ha sido el que ha escrito el final. Obviamente, no es blanco, pero en blanco dejó a muchos. Menos mal que su preocupación era que le hicieran el pasillo dando por hecho algo que no tenían. Bendita confianza ciega… 

En fin, como dicen en el video de la renovación de Mbappé, “nuestra historia se escribe aquí”. La del mejor que ahora es el peor seguirá en París o como él dice: “Ici, c’est Paris”. Algunos la seguimos escribiendo “partido a partido” con la cabeza muy alta y en rojiblanco. Por supuesto, viendo el drama de la casa blanca desde la barrera y diciendo en francés: C’est la vie… 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/33797/c-est-la-vie

ESCAPE ROOM

Pongamos como telón de fondo el madrileño barrio de Lavapiés. En él se han encontrado recientemente restos de un hombre que fue descuartizado, pero eso es lo de menos porque lo que realmente le importa a Edu es presentar a su novia a sus amigos. Por eso, en un local de esa misma zona les propone pasar un rato en un escape room. Aparentemente, es un plan que está muy de moda y es una buena manera de que los cuatro se conozcan. 

Y vaya si se van a conocer. Edu, Marina, Rai y Viky son los protagonistas de un historia que está llena de humor, de miedo, de amor, de principios, de verdades y mentiras y, por supuesto de amistad. Una amistad que estará a prueba dentro del Escape Room. Las apariencias engañan y “la verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés” como decía Antonio Machado.

Si hablamos de verdad hay que decir que Edu es interpretado por Antonio Molero. Una actuación brillante, de esas que disfrutas desde el patio de butacas. Lo mismo sucede con Marina a quien da vida Marina San José. Su carácter fuerte y sus principios son su seña de identidad. Una identidad que contrasta con la de Rai, Leo Rivera, y Viky, Mónica Pérez. Disimular no es fácil y las apariencias engañan, por eso, el escape room pone a prueba no solo su habilidad para salir de él sino algo mucho más importante: su amistad y sus principios. Según Aristóteles: “Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.” Es cierto que ésta es la filosofía apropiada en la vida y está claro que ninguno de ellos está dispuesto a “mostrar sus cartas” como suele decirse, pero ¿si tu vida está juego?

Esa pregunta lo cambia todo. Por eso, es bueno recordar a Groucho Marx y me atrevo a escribir que “estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”. Quizás, lo que es férreo al inicio pueda cambiar según las circunstancias. Lo mismo sucede con la sinceridad y de ahí que haya “que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad” como afirmaba Platón. Ésta puede resolver los acertijos a los que se enfrentan los protagonistas y ella será vital para hacer frente a la cuenta atrás que impregna de un ritmo frenético a la obra. La vida de los protagonistas parece perfecta si no profundizamos en ella, pero los cuatro juntos son una bomba de relojería. Está bien exigir a los demás su sinceridad aunque cuando ésta nos toca personalmente quizás queramos evitar el mal trago, o diciéndolo al estilo de Tolstoi: “A todos nos gusta más la verdad que la mentira, pero cuando se trata de nuestra vida, a menudo preferimos la mentira a la verdad, porque la mentira justifica nuestra mala vida, mientras que la verdad la desenmascara.” Ahí está el punto de inflexión que marca la amistad.

Una amistad pura que es el hilo conductor entre Edu y Rai. Los amigos están para cuidarnos y arroparnos incluso cuando no queremos ser conscientes de la realidad. Algo que es evidente a pesar de los momentos agónicos a los que el Escape Room les lleva. La obra involucra al público porque el talento que hay sobre las tablas hace que empatices con ellos. El suspense cargado de sorpresas y humor convierten a Escape Room en un coctel perfecto para disfrutar y para pensar en lo que hay más allá del guion. Por eso, los noventa minutos que viví en el Teatro Fígaro de Madrid merecen mucho la pena porque Antonio Molero, Leo Rivera, Marina San José y Mónica Pérez derrochan ingenio y profesionalidad en una obra que a todos nos pondría a prueba. Eso sí, salí de Escape Room con una sonrisa puesta y esa es la mejor señal de que estos actores dan con la clave del éxito.

Por cierto, vayan al teatro y sean puntuales. El que avisa no es traidor…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

SLOMO

Si hablamos de las tontas, las listas y las del santo y estamos en el ecuador del mes de mayo; no hay ninguna duda de que Madrid celebra sus fiestas patronales. San Isidro ha recuperado también todas las tradiciones, las prohibiciones han quedado atrás y la pradera se ha llenado de chulapos y chulapas. Obviamente, el chotis no ha podido faltar. El Madrid más castizo ha vuelto al cien por cien. 

Precisamente, al cien por cien están las ganas de disfrutar. Ya se vio en la Feria de Abril de Sevilla y ahora el resto de las fiestas cogen su estela. Hay que cambiar de traje pero no de espíritu porque las circunstancias siguen siendo festivas. Y festiva fue la noche del sábado. El responsable de ello fue el Festival de Eurovisión. No soy una eurofan, de hecho no recuerdo cual fue el último festival que vi, pero este año Chanel ha conseguido que todo el país se volcara con ella. Su talento, su trabajo, su ilusión y la espectacular actuación que realizó en Turín demostraron que esta mujer es una artista como la copa de un pino. Europa quedó rendida a su “SloMo” a pesar de que su elección en el Festival de Benidorm estuvo plagada de críticas y ataques hacia ella. Afortunadamente supo reponerse y llenarse de energía para dejar a España en una tercera posición que es una victoria. Estar en el podio eurovisivo nos ha costado veintitrés años y ella ha sido la responsable de devolver a España a lo más alto. Es cierto que el preciado micrófono de cristal se lo llevaron, gracias al televoto, los representantes de Ucrania algo que es una muestra de solidaridad porque en un festival en el que hay que juzgar las canciones no se deberían mezclar otros aspectos. Reino Unido era también favorito y quedó en segundo lugar. 

Es cierto que el puesto es lo de menos porque para nosotros Chanel ya había ganado antes de subir al escenario y en tres minutos ratificó lo que todos nos esperábamos. Se comió ese escenario y desbordó energía a raudales a los asistentes y a los que estábamos en casa no nos dejó indiferentes. Se hablaba de “chanelazo” desde días antes y la predicción se cumplió. Sin duda, la cubana afincada en Cataluña ha marcado un antes y un después en Eurovisión. Podemos estar orgullosos de ella porque ha dejado la imagen de España bien arriba. El tercer puesto sabe a gloria y a victoria. Lo importante es que ella y su equipo lo hayan disfrutado. Esa experiencia no la olvidará nunca al igual que las muchas muestras de cariño que ha recibido. Por supuesto, habrá quien no opine lo mismo pero no hay que olvidar que también la envidia es muy mala. 

Y dicho esto y tras el paréntesis eurovisivo de “SloMo”, Madrid continuó con sus tradicionales fiestas. Eso sí, la resaca de Chanel va a durar un tiempo porque esta canción ya está en la historia de nuestra música y no es por nada pero tenemos todo un verano por delante. Los hay que ya se saben la coreografía, a tiempo estamos los demás; aunque lo importante es que los recuerdos de su actuación están en nuestra mente y vendrán a nosotros cada vez que empiecen los primeros acordes porque después del “Let’s go” solo hay que dejarse llevar…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/33547/slomo

ENTRE COPAS

Decía Francis Bacon: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.” Y, precisamente un poco de todo eso tiene la obra “Entre Copas”. Un historia llena de detalles que envuelve al público de principio a fin. Seamos realistas y  pensemos cuantas cosas hemos dicho y hecho entre copas cuando los amigos están con nosotros. Pues bien, en el Teatro Reina de Victoria de Madrid podemos adentrarnos en una historia que nos sacará más de una sonrisa pero también más de una reflexión. En una hora y media suceden muchas cosas y en ellas no se dan puntadas sin hilo.

Todo comienza con una despedida de soltero y su mejor amigo. Juanjo Artero, es Andrés, su soltería tiene los días contados, pero su carácter de vividor y seductor le llevan a querer despedirse de su estado civil como marcan las tradiciones. Para ello cuanta con Miguel a quien da vida Patxi Freytez. Es cierto que la manera de vivir de éste dista mucho de la de su mejor amigo. Entre el optimismo de uno, el pesimismo del otro y la vida compartida entre ellos surgen momentos inolvidables unos por las risas que generan y otros por lecciones que transmiten. Todo ello acompañado de un buen vino en La Rioja. Es allí donde conocerán a Amaia y a Terra. Dos mujeres que trabajan en las bodegas de la zona y son grandes entendidas en vino. Ana Villa interpreta a Amaia tiene una personalidad muy marcada y es, obviamente, una mujer muy independiente. Los pequeños detalles en su interpretación delatan el talento de mujer. Por otro lado, Elvira Cuadrupani es Terra, amiga de Amaia y juntas forman el tándem perfecto para vapulear los pensamientos que Andrés y Miguel tienen en su cabeza. Unos pensamientos basados en la vida y en como afrontarla. El tiempo pasa y los momentos son el presente aunque siempre se busca la ocasión perfecta para degustar, como es el caso de Miguel, su mejor vino. Quizás esa perfección que uno busca no exista y la vida se nos escape. La mente es la que guía pero también hay que escuchar al corazón.

Un corazón que trae de cabeza a Andrés, pero ya se sabe que entre copas puede ocurrir lo inesperado. Es cierto que no sabe de vinos como su amigo, el frustrado escritor. Quizás, si me pongo a su altura pueda recordar a Dalí diciendo: “El que sabe degustar no bebe demasiado vino, pero disfruta sus suaves secretos.” Un consejo válido al principio pero difícil de mantener cuando el guion de la vida te lleva por otros derroteros. En cambio a Andrés le pega más la famosa frase de “el que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué vino?” Pues vino hay a raudales al igual que talento sobre las tablas.

Y muchas tablas tienen Juanjo Artero, Patxi Freytez, Ana Villa y Elvira Cuadrupani para trasladar a los espectadores a una historia entretenida en la que se muestra la amistad, la soledad, la alegría, la tristeza, la sinceridad, la nostalgia y muchos valores que están en nuestra rutina. Eso sí, el fin está claro. Hay que gozar del presente, dejar de lado la amargura porque en la vida puedes ver el vaso medio lleno o medio vacío pero siempre es mejor quedarse con lo positivo. La actitud lo es todo y “Entre copas” te enseña el camino a ello o al menos, entre risa y risa, te deja un “run run” en la cabeza que te invita, además de a tomarte un buen vino, a reflexionar. 

En definitiva, parafraseando a Pío Baroja, “viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino.” Un camino en el no puede faltar un buen amigo, que a su vez, es un buen confidente. La amistad devuelve favores porque hay valores que son incuestionables. Vamos, que “entre copas” todo es posible, pero vida no hay más que una y ésta sí es una gran reserva con denominación de origen que tiene que ser degustada por uno mismo día a día hasta el final. Cada uno es dueño de su propia botella. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

EL ÚLTIMO APLAUSO

Conocida es la frase que dice: “Cuando estás feliz disfrutas de la música, pero cuando estás triste entiendes la letra” y es que hay una canción para cada momento. He de reconocer que la música es una fiel compañera de vida y marca nuestra propia banda sonora. Hay ocasiones en que el ritmo de ésta puede variar, pero siempre será el apropiado. Además, si juntamos la solidaridad con el conjunto de acordes nada puede salir mal. “El último aplauso” es un ejemplo de ello y todo por Ucrania. Un país que está sufriendo lo impensable, pero por ellos grandes artistas se subieron al escenario para dar lo mejor de sí mismos ante un público que los recibió con los abrazos abiertos. “El último aplauso” recorrerá España y os aconsejo que no dejéis pasar la oportunidad de bailar con los clásicos de nuestra música. Obviamente, el término clásico es sinónimo de perdurable y solo por eso os garantizo que merece la pena. 

Con Poty Castillo como director artístico y presentador del Tour nada puede salir mal. Su simpatía y su cercanía llegan a la gente sin mucho esfuerzo, es lo que tiene ser natural. Una cualidad de la que no todas las personas pueden presumir. Y dicho esto, con la música por bandera disfrutamos en Rivas Vaciamadrid de Los Rebeldes, de Ramoncín, de Javier Ojeda de Danza Invisible, de Javier Andreu de La Frontera, de Alejo Stivel de Tequila, de Tennessee, de Raúl, de Natalia, de Lorca, de Kike Ruiz, de Dr. Livingstone, de la Banda del Capitán Inhumano y de Modestia Aparte. La variedad era mucha, pero sus canciones se las sabia todo el público. 

La pandemia nos quitó los conciertos y la música en directo, por eso, había muchas ganas de disfrutar y como dijo Lorca de vernos las caras. Él fue uno de los primeros en salir al escenario y recordarnos lo importante que es volver a retomar nuestra vida y nuestras costumbres. Su canción “Bésame en la boca” nunca pasará de moda, porque ahora nos podemos volver a besar y los besos, tras dejar las mascarillas, tienen un valor incalculable. Dijo Poty que el hijo de Maricarmen nos iba a hacer vibrar y lo consiguió también con su “Serpiente con tacón”. Los que hemos crecido con estas canciones también recordamos perfectamente a Natalia. La primera edición de Operación Triunfo siempre será inolvidable y a ella, le guste o no, siempre será esa bejamina que ha trabajado por llegar a donde ha llegado y con proyecto nuevo a la vista. 

A la vista de todos quedó claro que Modestia Aparte nunca pasa de moda. Quizás sean “cosas de la edad” o no, pero el público se dejó llevar por “Ojos de hielo” y, por supuesto, por “Es por tu amor”. Un amor que les devolvió su público con grandes aplausos. Con los mismos aplausos que subió al escenario Raúl, aquel joven que nos marcó varios veranos y que demostró que “Sueño su boca” sigue presente en nuestra memoria. Y si me apuras hasta nos marcamos la coreografía.

Para coreografía o movimientos guiados, los que pidió la Banda del Capitán Inhumano al público. Estos son impredecibles, pero sacan grandes sonrisas y éstas son lo más valioso que hay y después de lo que hemos pasado su valor es incalculable. 

Decía Tolstoi que “la música es la taquigrafía de la emoción” y emociones, precisamente es lo que hubo en el Auditorio Miguel Ríos. Muchos artistas consiguieron que la gente hiciera un paréntesis en su rutina. En la vida hay que desconectar y gracias a ellos yo, por lo menos, conseguí dejar de lado el día a día. Es justo reconocer que todos los cantantes nos hicieron vibrar, pero obviamente quien puede presumir de hacernos saltar de verdad fue Alejo Stivel de Tequila. Sería bueno seguir al pie de la letra su canción y decir, a menudo: “Salí de casa con la sonrisa puesta, hoy me he levantado contento, de verdad”… Porque la vida son momentos y la pandemia nos ha enseñado que en un segundo todo puede cambiar. 

Por eso, gracias por este concierto. Gracias por esta iniciativa. Gracias por vuestra solidaridad y gracias por hacer que durante unas horas me olvidara de todo o de casi todo. No puedo acabar estas palabras sin rendir un homenaje a un gran amigo que ya no está con quienes le queremos. Por eso,  mirando al cielo me permito dedicar mi particular “último a aplauso” a Juan.

Gracias y que la música siempre nos acompañe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/33305/el-ultimo-aplauso

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