12 DE OCTUBRE

Aunque no será hasta el jueves cuando se celebre oficialmente el día de la Hispanidad, los actos festivos ya han comenzado en Madrid. La unión entre culturas estrecha, más que nunca, sus lazos estos días. No es tan complicado ver los vínculos que nos unen aunque el Atlántico nos separe. La Hispanidad ofrece muchas culturas de las que todos nos podemos enriquecer. Es importante valorar las tradiciones, la gastronomía, la música, los bailes… y todo lo que envuelve la Hispanidad.  

Aprender nunca está demás y abrir los horizontes personales enriquece mucho. Nunca podré olvidar  todo lo que México me enseñó. Allí, a nueve mil kilómetros de mi hogar, encontré otro. Los cambios siempre nos enseñan y hay que valorar con la mente muy abierta lo que otras culturas nos pueden ofrecer. Llegué al país azteca conociendo perfectamente los tópicos que todos conocemos de él, pero con el paso de los días y los meses fui convirtiéndome en una mexicana más. Aquella experiencia fue inolvidable y aunque hace muchos años de aquello y no he regresado por allí, los recuerdos siguen perennes en mi mente. Hay tradiciones que sigo cumpliendo y, por ejemplo ya espero con ganas poder disfrutar de un pan de muerto como manda la tradición. México es mucho más que el picante aunque éste sea lo que lo abandera. México tiene una riqueza ambiental, gastronómica, cultural y, por supuesto, lingüística que no te dejan indiferente. 

Es cierto que estoy hablando de México porque me robó el corazón, pero en unos días será el colombiano, Carlos Vives, el que protagonice el concierto más esperado de esta Hispanidad. Confieso que me gusta su música y que he tenido la ocasión de verle de gira por España más de una vez. Aquí también tiene su público. Un público que espera con ganas moverse al ritmo de sus vallenatos. El entorno no puede ser mejor. La Puerta de Alcalá y sus aledaños acogerán al colombiano y a todos los que se acerquen hasta allí sin importar el acento que tengan. 

Si de acentos hablamos todos son bienvenidos. Es cierto que esta semana cobran más protagonismo, pero lo justo es que el resto del año todos convivan sin importar la entonación al hablar o las expresiones regionales. La integración tiene que ser la bandera que rija la sociedad porque sin ella la Hispanidad será solo una festividad en el calendario. 

Un calendario que nos muestra lo que vamos viviendo y que nos dice lo que está por venir, pero en ningún momento nos indica cómo tenemos que disfrutar los días venideros. Por eso, sigamos festejando los días porque ahí radica la vida. No podemos pedir más, la vida no entiende de acentos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/50287/12-de-octubre

EL MILAGRO DE LA TIERRA

Célebres son los versos de Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño/ que toda la vida es sueño/ y los sueños, sueños son”. Unos sueños que nos marcan de una manera o de otra porque con ellos vamos creciendo y son estos los que se van adaptando a nuestra propia existencia. 

Una existencia que en más de una ocasión nos cuestionamos. Está claro que no es lo mismo ser que estar, y somos, muchas veces, lo que las circunstancias nos marcan. “El milagro de la Tierra” es un recorrido por la vida de su intérprete. Juanjo Artero brilla sobre las tablas del Teatro Bellas Artes de Madrid. Y brilla incluso cuando las luces están en penumbra. Un actor da vida a muchos personajes, pero en general todos somos muchos personajes. Es cierto que dentro de nosotros mismos hay un universo de personalidades que dan la cara cuando es preciso. Reflexionar sobre lo que somos y donde estamos siempre lleva a mirar hacia el interior de uno mismo. Artero lo hace con una maestría que es digna de vivir en directo. Durante la hora y cuarto que dura “El milagro de la Tierra”, vamos creciendo con el protagonista mientras nos relata su vida y nos llega, de verdad, recitando a grandes autores. Rosalía de Castro, Whitman, Pirandello, Cervantes, Shakespeare… son algunos de los clásicos que además de ser clásicos son muy contemporáneos. 

El pasado, el presente y el futuro marcan los pensamientos de los seres humanos. Somos, como dice Juanjo, el bien y el mal, la calma y el tormento, lo positivo y lo negativo… Somos, en definitiva, una mezcla de un todo que es difícil de explicar, pero también de comprender. Eso sí, no todo es reflexionar porque la vida está para disfrutarla, para reírla, para saborearla y Artero consigue, además, sacar más una sonrisa y hasta alguna que otra carcajada mientras explica “El milagro de la Tierra”.

Un milagro que es muy recomendable disfrutar, con mayúsculas, en el teatro. Durante el mes de octubre estará en la capital para deleitar a todos los que se animen a adentrase en una atmósfera especial que derrocha talento desde el primer minuto. Juanjo Artero nos ha acompañado en nuestras vidas, precisamente, dando vida a muchos personajes que han crecido con nosotros. Siempre quiso ser actor y se nota que disfruta con lo que hace. Quizás, sea “El milagro de la Tierra” la obra perfecta para conocer no solo al actor sino a la persona que hay en su interior. 

Y dicho esto, reconozco que la obra, la cual tenía muchas ganas de ver, me ha gustado mucho. Querido Juanjo, sabes que te admiro pero nunca te he dicho que recitas como nadie. Espero que algún día me recites los versos más especiales para mí. Sabes que “aún tengo la vida” y lo que eso significa. Por eso, gracias a “El milagro de la Tierra” he vuelto a reflexionar, como tú lo haces, sobre esos porqués que todos llevamos dentro. Cada día es un milagro, hay quienes estamos en la segunda oportunidad que nos ha dado la vida, pero si algo tengo claro, querido Juanjo, y seguro que coincidimos en ello, es que la vida es lo que nos queda por vivir. ¿Qué personaje interpretaremos? No lo sé. El destino nos lo dirá. 

Jimena Bañuelos

SER DEL ATLETI 

Hace más de un mes volvió la Liga, ahora ha vuelto la Champions y el Atleti sigue siendo el Atleti. Hay cosas que no cambian, pero el sentimiento sin igual por los colores rojiblancos son intocables. Los colchoneros sabemos, porque lo sufrimos a diario, de lo que es capaz el equipo que dirige Simeone. Somos conscientes de que hasta que no se pita el final de un partido todo es posible, pero hemos comenzado a vivir en una montaña rusa de sufrimiento que es demasiado veloz para el mes en el que nos encontramos. Queda por delante mucha temporada y los corazones ya han infartado en algún momento. Quizás, haya que hacer un poco de autocrítica para ver como se afrontan los encuentros venideros. Es cierto, y eso no está en nuestra mano, que la fortuna también influye por no hablar de los que visten de negro, pero lo importante es ver en los nuestros a un equipo que se deja la piel en el terreno de juego. 

Los colchoneros hemos demostrado que sabemos ganar, y lo más importante, que sabemos perder porque nuestros colores están por encima de todo. Eso no lo pueden decir otros equipos por mucho que intenten menospreciar al Atleti. En su día dijo Simeone que había que ir “partido a partido” y es cierto que vivir el presente y pensar en el día es, sin duda, lo que provoca que el trabajo tenga un objetivo claro. Además, ese futuro cercano llegará a ser el presente y habrá que vivirlo con la intensidad que se merece. De hecho, ese famoso lema ha calado en jugadores y entrenadores de otros equipos. Quizás el del Atleti no vaya tan desencaminado a la hora de afrontar los partidos. Eso sí, la teoría está clara y el espíritu también, ahora toca ver los resultados y sumar puntos. La afición anhela cantar los goles y darlo todo desde las gradas del Metropolitano o desde donde esté. 

Pues dicho y hecho, y en el mejor escenario posible. En casa y ante el eterno rival. Ni uno ni dos, tres goles de cabeza para demostrarles a los merengues que el Atleti reina en su casa. Puede tener altibajos pero siempre derrocha coraje y corazón cuando los de Concha Espina se acercan al Metropolitano. La euforia se instaló en un ambiente que olía a fiesta. Eso es el Atleti. Deja recuerdos que no se olvidan, deja momentos grabados a fuego en el corazón. Nadie puede comprender nuestra forma de entender la vida, ni pretendemos que lo hagan. Los colchoneros somos así y sabemos disfrutar cada momento, cada gol, al igual que sabemos sufrir. Por eso, que no nos den lecciones porque cuando menos te lo esperas somos los rojiblancos los que las damos. Lo del derbi del domingo fue una master class ante quienes presumen de títulos, una lección de humildad que puede escocer, y mucho, pero que ya está grabado en los anales de esta Liga. La vida te enseña a golpes en muchas ocasiones y en el deporte rey lo hace a base de goles, de victorias y de derrotas. Está claro que los de Simeone supieron dar la batalla al Real Madrid. Ahora, es el momento de pedirles cabeza, nunca mejor dicho, para lo que queda de temporada. 

Una temporada que no sabemos lo que nos depara. Lo iremos viendo y sufriendo, pero siempre con la cabeza muy alta. Siempre estaré orgullosa de mi Atleti y por eso, la mejor forma de concluir estas palabras es gritando con una sonrisa de oreja a oreja: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49754/ser-del-atleti

LA NOSTALGIA

Con un tiempo inestable y con más lluvia de lo habitual despedimos esta semana la estación estival. El verano ha llegado a su fin y aunque nos pese cerrar este capítulo, el tiempo pasa y la vida continúa. La nostalgia puede inundar el ambiente otoñal. Vamos perdiendo luz a medida que los días pasan y, para ser sincera, esto no lo llevo tan bien. Es cierto que adaptarse a los cambios forma parte de la naturaleza de la vida, pero dejar atrás mi estación favorita no es tan fácil. Confío en que todavía podamos disfrutar de algún “día de verano” en lo que queda de mes. 

Un mes que siempre está marcado por los recuerdos. Unos recuerdos que pasan también, por ejemplo por la infinidad de veces que he visto la final de la Vuelta Ciclista a España. Madrid y su Paisaje de la Luz se visten de gala para recibir a quienes han pedaleado por todo el país desde el 26 de agosto. El deporte nos ha acompañado durante todo el verano. Lo más sonado ha sido la conquista del mundial femenino con polémica incluida, aunque siempre se puede ver eclipsado por esa desconexión de la rutina que pretendemos alcanzar durante las vacaciones. 

Unas vacaciones, que en muchos casos, parecen muy lejanas porque el día a día se ha ido apoderando de ese relax para ir conectándonos de nuevo a la realidad que siempre llega con el mes de septiembre. Ahora, el próximo cambio será de estación y de armario. Habrá quienes tengan en el horizonte las fiestas navideñas porque ya hay colas en las administraciones de lotería. De momento, tenemos por delante el último trimestre del año y de nosotros depende que tengamos los recuerdos oportunos. La nostalgia y la melancolía son propias de estos tiempos pero superarlas está en nosotros mismos. Una pequeña escapada siempre viene bien. El “puente” más cercano será el próximo 12 de octubre y aprovecharlo para recargar energía no está demás. De momento y hasta entonces, ya he visitado La Granja un lugar que me trasladó a mi infancia. Esa niña que visitó ese palacio en una excursión escolar recordó momentos de aquella época. Todos los lugares a los que se vuelve despiertan en nosotros ese mecanismo de los recuerdos que, en este caso, me sacó más de una sonrisa. 

Una sonrisa que brota de los pequeños placeres de la vida y, por supuesto, de esos momentos que nos llenan de vida. Quizás de esta forma la nostalgia se lleve mejor. Queda mucho tiempo para que acabe este año y, hasta el momento en el que nos tomemos las uvas, tenemos que dejar escrita nuestra historia para que en el futuro que, en algún momento, será nuestro presente tengamos recuerdos a los que regresar para superar los días nublados que la vida nos presente.

Un presente que pasa siempre, y no me cansaré de decirlo, por sonreírle a la vida. Una sonrisa que ella nos devolverá aunque no sabemos cómo. Quizás en una abrazo, en un beso, en una excursión… Todo suma y todo vale con tal de ser felices. Hay que aferrarse a ella y a los momentos. Ser feliz es lo que cuenta. 

Jimena Bañuelos

CUMPLIENDO 17 AÑOS… GRACIAS A MI DONANTE DE MÉDULA 

Empezar de cero no siempre es sinónimo de hacer borrón y cuenta nueva. A veces empezar de cero es dar un cambio a tu vida de ciento ochenta grados o, mejor dicho, a veces es la vida la que te da ese cambio. No somos conscientes de que cada día empezamos de cero porque en un segundo todo puede cambiar, pero hay días y días. Y hoy es para mí el “día cero” por excelencia. Hoy cumplo diecisiete años viviendo de regalo y a aquel 14 de septiembre le he ido sumando muchos minutos, muchas horas, muchos días y, por supuesto muchos años. A punto estoy de la mayoría de edad, por delante me quedan demasiadas cosas por hacer, porque gracias a mi donante de médula puedo decir con una sonrisa de oreja a oreja que “aún tengo la vida”.

Un vida que me golpeó muy fuerte con apenas veintiún años. Viví meses muy duros, superando los ciclos de quimio y la radioterapia, sacando fuerzas de donde podía y además, aunque nunca perdí la esperanza reconozco que, cuando la incertidumbre de saber si ese donante de médula ideal iba a aparecer, el vértigo daba mucho respeto. El tiempo es muy relativo. Aquellas habitaciones de La Princesa eran el contexto de un día a día cuya rutina no era como la del día anterior. Afrontar aquel presente fue una prueba muy complicada pero aprendí demasiadas cosas de mí misma y de la vida. Quizás esas lecciones grabadas a fuego en la memoria estén ahí por algo. Es cierto que el pasado hay que dejarlo atrás pero no siempre es posible. Si éste ha dejado muchas cicatrices, éstas saben perfectamente cuando hacerse notables. Es como si llevasen marcado el calendario en ellas. Pero aún así y buscando siempre el lado positivo, aunque duelan son el resultado de estar viva. 

Lo mismo sucede con esos daños colaterales que te acompañan a diario y que impiden también ese olvido tan anhelado, pero de nuevo la fuerza de la vida es la que te impulsa a escribir el futuro con la firmeza que se merece. Es cierto que no siempre es fácil convivir con esas secuelas pero lo importante es creer en ti mismo. Nadie puede juzgarte por ellas. La leucemia tomó las riendas de mi vida durante un tiempo pero gracias a mi donante de médula y a todos los que pelearon conmigo dándome fuerzas y cariño conseguimos recuperar esas riendas. Ahora, la vida se ve de otra manera. 

Han pasado diecisiete años y hoy toca brindar por la generosidad de un alemán anónimo que me regaló vida. Aquel “día cero” fue el principio de una segunda oportunidad que me dio la vida. Una vida que juega sus cartas y estamos en ella para jugarlas. A veces nos golpea pero siempre nos enseña. Por eso, nadie puede impedir los recuerdos que llegan. El pasado forma parte de lo que somos. En él hemos aprendido y nos hemos forjado, negarlo no tiene sentido y olvidarlo tampoco. No puedo olvidar la etapa más dura de mi vida porque nunca podré olvidar la mejor noticia que me han dado nunca. Escuchar de mi hematóloga: “Tienes un donante de médula compatible. Jimena, esto se acaba” me sigue poniendo la carne de gallina. El día cero lo marqué el día que escuché esas palabras y hoy me toca celebrar el “cumplevida” como se merece. Día que pasa, día que no vuelve. Sin duda, la vida es lo que nos queda por vivir. Celebrémosla. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

A EL VALLE Y A MÉXICO

Semana de fiesta para México. Ese país que me abrió sus puertas hace unos años y el que ocupa una parte de mi corazón. Es verdad que las noticias que nos llegan del país azteca a este lado del charco nunca son buenas generalizando, pero a nueve mil kilómetros de Madrid hay un destino que brinda la oportunidad de conocer lugares maravillosos, aprender costumbres de otras culturas e incluso te conoces a ti mismo. Al menos, eso me sucedió a mí. Fueron muchos los días que pasé extrañando a mi país pero sintiéndome, a la vez, como una mexicana más. 

La distancia no siempre se lleva bien. El Atlántico puede ser eterno pero lo bueno es encontrar en el destino a personas que sin conocerte mucho te brindan oportunidades y te ofrecen su amistad. Es preciso celebrar el día grande de México como se merece porque hay algo que me dice que así lo tengo que hacer y además, no solo es México es EL VALLE también el que festeja su aniversario. 

Un aniversario que me llena de alegría porque gracias a Pepe Nader y a su hermano, Sergio, tengo un hueco que me sigue vinculando a México y, por supuesto, que me blinda esa amistad que nació hace muchos años. Si hablamos de periodismo, EL VALLE es un buen ejemplo. Mantener la esencia del que como dijo Gabriel García Márquez “es el mejor oficio del mundo” no siempre es fácil. Todos sabemos que las presiones externas existen y cada vez más, pero siempre hay alguien que resiste. Esa resistencia, para mí, es el periodista de vocación. El que valora el periodismo desde su esencia. No estaría de más hacer un repaso de las grandes películas que el cine nos ha dado para recordar lo que de verdad importa. Es cierto que con el paso del tiempo y el avance de las tecnologías nada es como es antes, pero si antes se juntaban los tipos para crear textos y contar la verdad; ahora que es mucho más fácil juntar y corregir esos textos, hay “otros factores” que lo impiden. No seré yo quien los analice porque creo que están claros, lo que sí tengo claro son mis principios y esos no los cambio por nada. 

Y hablando de cambios, México sí que los necesita pero EL VALLE sólo puede ir a mejor. La base es sólida y se adapta al destino y lo que éste nos depare. Es de justicia decir que extraño ver a quienes forman esa redacción y una buena plática con el director. Estoy convencida de que ese destino que juega las cartas, en una baza me dará la oportunidad de conjugar el verbo “extrañar” en pretérito. Mi particular cuenta atrás ha comenzado, mientras tanto, vayan desde Madrid mis felicitaciones para todos y mi agradecimiento a EL VALLE. Nueve mil kilómetros de distancia no pueden acabar con los sentimientos de este corazoncito mexicano que presume de tener una columna donde “las noticias se hacen periódico”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49276/a-el-valle-y-a-mexico

SEPTIEMBRE

Siempre la vuelta de vacaciones cuesta asumirla, pero si además el tiempo no acompaña el retorno a la rutina es más duro. Ha llegado una DANA que ha plagado todo los rincones de agua. Era necesario que lloviera pero cambiar el bikini por el paraguas no es tan agradable. Los cambios hay que asumirlos y el primero de todos es volver a transformar el día a día saliendo del paréntesis que es la estación estival. 

Septiembre es un mes de comienzos y no sólo por la inevitable vuelta al cole, sino porque es un mes  que tiene un matiz de esas ilusiones que también tenemos a comienzos de año. Han pasado nueve meses desde que por nuestra mente pasaran los míticos propósitos de Año Nuevo y, ahora, es el momento de recordar los que tenemos pendientes y de ilusionarnos con la que está por llegar. Es cierto que muchos pasan por esa depresión pos vacacional, pero el poder de la mente es capaz de hacer frente a eso con nuevos sueños por cumplir. Nunca es tarde para luchar por aquello que realmente nos va a llenar de una felicidad inexplicable.

La felicidad no tiene unos ingredientes concretos, porque depende de nosotros mismos. Los niños anhelan ver a sus compañeros de colegio y los adultos, lo reconozcamos o no, tenemos esos sueños que ya he mencionado y que no debemos renunciar a ellos. Ir superando las adversidades recargan el motor que nos mueve día a día. La rutina es una carrera de obstáculos con sus subidas y sus bajadas, pero el verano ha sido el mejor aliado para hacer frente a lo que nos deparan los últimos meses de este año. No negaré que también septiembre es un mes nostálgico porque los recuerdos de las instantáneas tomadas vendrán a nuestra mente en más de una ocasión, pero eso es la vida. Hay que seguir para adelante y recordar los momentos que nos han sacado más de una sonrisa. 

Un sonrisa que nunca nos debe de faltar por mucha pena que nos dé decir “el final del verano”, pero todavía estamos en verano. No tendremos el mar, ni la montaña, ni el sol perenne de julio y agosto pero sí la esperanza de aferrarnos a los últimos días de la que es mi estación favorita. Ya llegará el otoño con sus cosas, pero el presente es hoy y es ahora. Con paraguas o sin él, hay que seguir disfrutando. Septiembre me lo recuerda todos los años porque es un mes que me llena de vida pero también me trae, sin yo quererlo, los momentos más duros por los que he pasado. La cara y la cruz de la vida siempre van de la mano. De la primera gozamos sin valorarla demasiado y de la segunda aprendemos a la fuerza. Por eso, demos a este mes que acaba de comenzar la posibilidad de ser el mejor del año porque día a día iremos sumando experiencias que nos harán crecer como personas y nos enseñarán a comprender eso que llamamos vida y que no tiene un manual que nos la explique. 

Ser feliz es lo que cuenta porque el tiempo aunque es relativo; el tiempo es oro y éste vale lo mismo llueva, truene o haga sol. El tiempo, en definitiva, es vida. 

Jimena Bañuelos

TRADICIONES EN SAN FERMÍN

Avisados estamos de que viene otra ola de calor, pero el verano tiene estas cosas. Lo normal es que el termómetro suba y nos toque sobre llevarlo de una manera o de otra. Bienvenidas son las piscinas, las playas y por supuesto las sombras en la montaña. Cada uno decide como afrontar estos embistes de la estación estival. Un verano que arrancó, precisamente, con el calor de las hogueras de San Juan y desde entonces vamos enlazando una fiesta tras otra. Pamplona está celebrando un San Fermín con todas sus tradiciones, la ciudad se viste de rojo y blanco para vivir una semana con una intensidad frenética. Casualmente, los toros allí son bienvenidos. No voy a entrar en polémica pero es la realidad. 

Como todos los años, y como marca mi particular tradición, a las ocho de la mañana, con más o menos sueño, hay que estar frente al televisor. Desde niña viví muchos encierros con mi abuelo y, por eso, desde que nos dejó sigo levantándome para verlos con la sensación de que sigue a mi lado. Los sentimientos se encienden con una chispa de recuerdos y estos no los podemos controlar porque la vida nos los va mostrando sin avisar. El calendario es un buen aliado para la rutina, pero también es el responsable de que haya fechas que nos pellizquen el corazón aunque intentemos disimular. 

Se puede disimular durante unas horas en el día, pero siempre llega el momento en el que el corazón nos pide dar riendas suelta a eso que nos está haciendo sobreactuar. Los sentimientos son los que son y los recuerdos no se pueden cambiar porque están escritos a sangre y fuego en nuestra memoria. Es cierto que unos son más agradables que otros, pero tanto los buenos como los malos permanecen en nuestra mente. Olvidar no es tan fácil como nos quieren hacen creer porque siempre habrá algo que nos lleve al pasado. 

Y el pasado aunque esté escrito en pretérito, en ocasiones, recurre al presente. Esto es bueno si sirve, por ejemplo, para coger fuerzas para el futuro o para rendir un homenaje a quienes ya nos están con nosotros. Por eso, con el chupinazo de Pamplona y sabiendo que nos dejaste un nueve de julio de hace muchos años siendo yo una niña, continúo viviendo estas fiestas como si estuvieses conmigo. Es cierto, querido abuelo, que “sólo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvido” porque compartí contigo grandes experiencias, me enseñaste muchas cosas. Probablemente más de las que tú te podías imaginar, y sin duda, me marcaste mucho. En mí hay una parte de ti y bien orgullosa que estoy de ello. 

Seguiré fiel a mis principios, también a los futbolísticos que me inculcaste. Siempre el rojiblanco presente en nuestra vida. Una vida que disfrutaré como tú lo hacías. Te fuiste muy pronto pero tu legado es eterno. Nos faltarían tipos de tu imprenta para escribir todo aquello que nos dejaste. Ya no hablo solo por mí sino por todos los que tuvimos la suerte de convivir contigo. 

Recordar a quien quieres mirando al pasado siempre es bueno, porque nuestro presente está marcado por lo que hemos vivido siendo unos niños. La memoria es selectiva, pero sabe a qué aferrarse y, sin duda, en mi caso, aferrarme a mi abuelo nunca está de más. Ese es el motor que nunca me ha fallado esté donde esté. Va por ti abuelo. Te echo de menos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/47026/tradiciones-en-san-fermin

EL ESCUDO DE TODOS

“Aquí me pongo a contar, motivos de un sentimiento que no se puede explicar”. Con esta gran verdad comienza el himno del Centenario del Atleti, pero es que sólo los que entendemos esta forma de vivir sabemos de lo que hablamos. Es, una de nuestras premisas, que nunca hay que dejar de creer y que hay que luchar como hermanos, por eso, la vuelta a nuestro verdadero escudo es el mejor regalo que los rojiblancos podemos tener, precisamente, por el 120 aniversario de nuestro equipo. 

Un símbolo que vuelve al año que viene y que, sinceramente, nunca se tuvo que ir. Quizás, la polémica se pudo haber evitado con una votación como la que se ha hecho ahora. Es cierto que el tiempo pasa y las cosas van cambiando, pero esto no se puede aplicar a todo. Los sentimientos tienen sus propias reglas porque las dicta el corazón. El escudo antiguo es nuestra vida, nos representa y en él hay muchos recuerdos inolvidables. Estoy convencida de que todos podemos mirar la grada del tercer anfiteatro del Metropolitano e imaginarnos la sonrisa de quienes ya nos están derrochando esa felicidad por recuperar aquello que era nuestro. 

Y tan nuestro que es un triunfo que la afición ha valorado y celebrado como una gran victoria. No es para menos. Confieso, y los que me conocen bien lo saben, que nunca me gustó que giraran al oso. No tengo un explicación clara que dar, simplemente, que si el cambio ya me chocó, lo del oso me impactó porque no le encuentro sentido. Afortunadamente, ahora va a volver todo a la normalidad. Mi escudo es el escudo con el que aprendí lo que es ser del Atleti. En él hay una historia personal escrita de mi puño y letra. Hay recuerdos de todo tipo, pero los más emotivos consiguen que se pongan los ojos vidriosos. Por ejemplo, durante la experiencia más dura de mi vida, anhelaba volver al Vicente Calderón “con mi papá de la mano” como canta Sabina y ver a mi Atleti. Recuerdo que lloré y besé ese escudo al que también me aferré en las distintas habitaciones del hospital. Aquel sueño se cumplió y mi papá y yo entramos en nuestra casa rojiblanca sabiendo que habíamos ganado un “partido” complicado y una de las fiestas tenía que ser al lado del Manzanares. 

“El escudo no se toca” llevaba gritando la afición muchos años. Y no se debe de tocar porque está tatuado en nuestra piel y en nuestro corazón. Y si se toca, no puede ser sin permiso y sin una causa justificada. Afortunadamente, el coraje y corazón que también nos abandera nos ha acompañado hasta conseguir una votación vinculante. Nos puede costar un fichaje, pero ganamos más de lo que perdemos. Estoy convencida de ello. Los colchoneros hemos dado una lección de constancia. Dijo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Pues dicho y hecho. Nadie ha olvidado a Luis Aragonés afirmando: “ Y usted no pise ese escudo”.

En definitiva, un escudo que es una segunda piel, un escudo que nos saca sonrisas, un escudo que es nuestra seña de identidad, un escudo que nos une y no nos separa… Un escudo que está de vuelta y nos llena de felicidad. Y esto es lo más importante. La cuenta atrás ha comenzado y su bienvenida será como se merece. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Viñeta de Jorge Crespo

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46769/el-escudo-de-todos

ILUSIONES 

Estamos en verano y le hemos dado la bienvenida como se merece. La noche de San Juan marca un antes y un después. Las tradiciones están para cumplirlas, y con hoguera o sin ella, siempre se puede hacer un punto de inflexión en este año. Dejar atrás el pasado y quemar o borrar de nuestra mente aquello que nos hace daño siempre será positivo. Es bueno pedir deseos y tener sueños pendientes por cumplir. Estos son nuestra mejor motivación para seguir adelante y afrontar las adversidades que se nos van presentando. No son pocas, pero en la balanza también están las ilusiones para equilibrarla. 

Unas ilusiones que varían de unas personas a otras y están condicionadas, sin duda, por la propia situación. De una manera o de otra, Ortega y Gasset tenía razón. En el fondo, la célebre cita: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” nos marca nuestro presente y nuestro entorno. Todo puede cambiar pero para ello tiene que haber una actitud. Ésta se puede apoyar en quienes están dispuestos a ayudarte a convertir esa circunstancia en algo mejor, o al menos, a añadirle un oasis de esperanza en ella. 

Ilusión es, precisamente, lo que se vivió hace una semana en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Un hospital en el que hay historias muy duras de pequeños luchadores que, desde su inocencia, viven la parte más dura de la vida. Sin embargo, son un ejemplo a seguir. Verles sonreír no tiene precio y eso es lo que consiguieron Lorca y el Mago Roncero en el salón de actos. No puedo negar que mi pasado vino a mi presente porque, en el fondo, mi corazón tiene cicatrices que en determinados momentos se sienten aún más. No obstante, por eso, había que contagiarse de la inocencia de los más pequeños y dejarse llevar por la magia y la música. Dos grandes compañeras que siempre ayudan en las peores situaciones. 

Con los acordes de la guitarra de Lorca recordamos, los más mayores, canciones que hemos cantado en más de una ocasión. Aquel verano de “Bésame en la boca” forma parte de la vida de muchos. La música se intercaló con la magia del Mago Roncero. La expectación era máxima porque nadie supo como se anudaron los pañuelos, como pudo averiguar el destino de un viaje o la carta que habían seleccionado. La magia no solo estuvo en sus manos. La magia estuvo en el ambiente porque hacer sonreír dentro de un hospital no es fácil, pero no es imposible. Lorca y Roncero consiguieron que durante casi hora nos olvidáramos de nuestra circunstancia. El coctel era perfecto: ilusión más sueños más música más magia no podía fallar. Y no lo hizo.

La vida se va llenando de capítulos. Unos son más amables que otros y las historias se van escribiendo día a día. El martes veinte de junio no fue un martes rutinario en el Niño Jesús. El veinte de junio se escribió de otra manera. Cada uno destacará de él lo que quiera, pero yo me quedo con que la esperanza y la fuerza nacen de uno mismo, pero si le añades unas notas musicales o la magia de la vida todo se lleva mejor. Lo importante es ser feliz y no perder la sonrisa.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46515/ilusiones

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