MIRANDO AL MAR

Dicen que el tiempo es oro, cuando, en realidad, el tiempo es vida. Por eso, no podemos despistarnos y debemos centrarnos en lo que realmente importa. Está claro que ser felices es a lo que aspiramos y aunque no siempre sea fácil dar con las teclas exactas de esa felicidad, cuando ésta se consigue la sensación es indescriptible. 

Acabo de soplar las velas en la tarta de mi cumpleaños. Como marca la tradición he pedido ese deseo que no se debe decir a nadie para que se cumpla. En realidad, cumplir todos los deseos es lo que hace la vida mucho más interesante. Algunos no dependen de nosotros y llegan cuando menos lo esperamos y el derroche de felicidad es abrumador, en cambio, otros, los vamos forjando con el paso de los días, los meses o, incluso, los años; pero el resultado es el mismo. Es más, me atrevo a decir que la satisfacción personal es un plus a añadir a esa felicidad que tanto nos llena de vida. 

Nunca me importó cumplir años porque eso es la vida. Soplar una vela más cada año es, para mí, un sinónimo de que estamos con nuestros seres queridos para continuar escribiendo otro capítulo de nuestro propio manuscrito. Este año, frente al mar, he comenzado una década nueva, la anterior fue maravillosa y fue en México donde comencé a acumular grandes recuerdos. Estos son inolvidables  y marcaron un antes y un después. Ahora, ante la inmensidad del Mediterráneo, toca seguir soñando y pensar en todo lo bueno que está por venir. Evadirse de la realidad es fundamental para recargar la energía de la mente. En la playa se construyen muchos castillos de arena, algunos duran muy poco y se deshacen en un suspiro; en cambio, hay otros que se caen y se vuelven a levantar para recordarnos que en la vida hay que hacer, en más una ocasión, borrón y cuenta nueva para levantarse tras cada caída con más fuerza y más seguridad en nosotros mismos. 

La autoestima es ese castillo que se va moldeando con los años y que tiene sus altibajos, pero nunca puede caer porque ser fiel a nosotros mismos es la base más sólida que podemos construir. El que dirán nunca podrá erosionar a quien conoce perfectamente sus virtudes y, por supuesto, sus defectos. De los primeros y de los segundos siempre se aprende pero también hay una evolución a medida que vamos cumpliendo años. 

Por eso, teniendo muy claro que la vida es lo que nos queda por vivir, me permito mirar a lo lejos y contemplar el mar que me ha visto crecer y con el que he soñado unos sueños, valga la redundancia, que ya puedo decir que se han hecho realidad. Una satisfacción infinita que no sacia mis ganas de continuar elaborando nuevos castillos. Está claro que la vida es hoy, pero también hay que soñarla y despertarse en el momento justo para que la imaginación ceda ante nuestra acción y, obviamente, ante la realidad. Una realidad que está cargada de grandes ilusiones. Unas ilusiones que no pueden faltar nunca. Gracias a ellas, las adversidades se llevan mucho mejor. Seamos conscientes que el calor pasa, que el verano también, pero cada día que pasa es un día que no vuelve. 

En definitiva, los castillos de arena no solo están en la playa, los castillos de arena están… 

Jimena Bañuelos

LA NOSTALGIA

Con un tiempo inestable y con más lluvia de lo habitual despedimos esta semana la estación estival. El verano ha llegado a su fin y aunque nos pese cerrar este capítulo, el tiempo pasa y la vida continúa. La nostalgia puede inundar el ambiente otoñal. Vamos perdiendo luz a medida que los días pasan y, para ser sincera, esto no lo llevo tan bien. Es cierto que adaptarse a los cambios forma parte de la naturaleza de la vida, pero dejar atrás mi estación favorita no es tan fácil. Confío en que todavía podamos disfrutar de algún “día de verano” en lo que queda de mes. 

Un mes que siempre está marcado por los recuerdos. Unos recuerdos que pasan también, por ejemplo por la infinidad de veces que he visto la final de la Vuelta Ciclista a España. Madrid y su Paisaje de la Luz se visten de gala para recibir a quienes han pedaleado por todo el país desde el 26 de agosto. El deporte nos ha acompañado durante todo el verano. Lo más sonado ha sido la conquista del mundial femenino con polémica incluida, aunque siempre se puede ver eclipsado por esa desconexión de la rutina que pretendemos alcanzar durante las vacaciones. 

Unas vacaciones, que en muchos casos, parecen muy lejanas porque el día a día se ha ido apoderando de ese relax para ir conectándonos de nuevo a la realidad que siempre llega con el mes de septiembre. Ahora, el próximo cambio será de estación y de armario. Habrá quienes tengan en el horizonte las fiestas navideñas porque ya hay colas en las administraciones de lotería. De momento, tenemos por delante el último trimestre del año y de nosotros depende que tengamos los recuerdos oportunos. La nostalgia y la melancolía son propias de estos tiempos pero superarlas está en nosotros mismos. Una pequeña escapada siempre viene bien. El “puente” más cercano será el próximo 12 de octubre y aprovecharlo para recargar energía no está demás. De momento y hasta entonces, ya he visitado La Granja un lugar que me trasladó a mi infancia. Esa niña que visitó ese palacio en una excursión escolar recordó momentos de aquella época. Todos los lugares a los que se vuelve despiertan en nosotros ese mecanismo de los recuerdos que, en este caso, me sacó más de una sonrisa. 

Una sonrisa que brota de los pequeños placeres de la vida y, por supuesto, de esos momentos que nos llenan de vida. Quizás de esta forma la nostalgia se lleve mejor. Queda mucho tiempo para que acabe este año y, hasta el momento en el que nos tomemos las uvas, tenemos que dejar escrita nuestra historia para que en el futuro que, en algún momento, será nuestro presente tengamos recuerdos a los que regresar para superar los días nublados que la vida nos presente.

Un presente que pasa siempre, y no me cansaré de decirlo, por sonreírle a la vida. Una sonrisa que ella nos devolverá aunque no sabemos cómo. Quizás en una abrazo, en un beso, en una excursión… Todo suma y todo vale con tal de ser felices. Hay que aferrarse a ella y a los momentos. Ser feliz es lo que cuenta. 

Jimena Bañuelos

SEPTIEMBRE

Siempre la vuelta de vacaciones cuesta asumirla, pero si además el tiempo no acompaña el retorno a la rutina es más duro. Ha llegado una DANA que ha plagado todo los rincones de agua. Era necesario que lloviera pero cambiar el bikini por el paraguas no es tan agradable. Los cambios hay que asumirlos y el primero de todos es volver a transformar el día a día saliendo del paréntesis que es la estación estival. 

Septiembre es un mes de comienzos y no sólo por la inevitable vuelta al cole, sino porque es un mes  que tiene un matiz de esas ilusiones que también tenemos a comienzos de año. Han pasado nueve meses desde que por nuestra mente pasaran los míticos propósitos de Año Nuevo y, ahora, es el momento de recordar los que tenemos pendientes y de ilusionarnos con la que está por llegar. Es cierto que muchos pasan por esa depresión pos vacacional, pero el poder de la mente es capaz de hacer frente a eso con nuevos sueños por cumplir. Nunca es tarde para luchar por aquello que realmente nos va a llenar de una felicidad inexplicable.

La felicidad no tiene unos ingredientes concretos, porque depende de nosotros mismos. Los niños anhelan ver a sus compañeros de colegio y los adultos, lo reconozcamos o no, tenemos esos sueños que ya he mencionado y que no debemos renunciar a ellos. Ir superando las adversidades recargan el motor que nos mueve día a día. La rutina es una carrera de obstáculos con sus subidas y sus bajadas, pero el verano ha sido el mejor aliado para hacer frente a lo que nos deparan los últimos meses de este año. No negaré que también septiembre es un mes nostálgico porque los recuerdos de las instantáneas tomadas vendrán a nuestra mente en más de una ocasión, pero eso es la vida. Hay que seguir para adelante y recordar los momentos que nos han sacado más de una sonrisa. 

Un sonrisa que nunca nos debe de faltar por mucha pena que nos dé decir “el final del verano”, pero todavía estamos en verano. No tendremos el mar, ni la montaña, ni el sol perenne de julio y agosto pero sí la esperanza de aferrarnos a los últimos días de la que es mi estación favorita. Ya llegará el otoño con sus cosas, pero el presente es hoy y es ahora. Con paraguas o sin él, hay que seguir disfrutando. Septiembre me lo recuerda todos los años porque es un mes que me llena de vida pero también me trae, sin yo quererlo, los momentos más duros por los que he pasado. La cara y la cruz de la vida siempre van de la mano. De la primera gozamos sin valorarla demasiado y de la segunda aprendemos a la fuerza. Por eso, demos a este mes que acaba de comenzar la posibilidad de ser el mejor del año porque día a día iremos sumando experiencias que nos harán crecer como personas y nos enseñarán a comprender eso que llamamos vida y que no tiene un manual que nos la explique. 

Ser feliz es lo que cuenta porque el tiempo aunque es relativo; el tiempo es oro y éste vale lo mismo llueva, truene o haga sol. El tiempo, en definitiva, es vida. 

Jimena Bañuelos

TIEMPO AL TIEMPO

Va pasando el verano entre olas de calor y pequeños respiros térmicos, pero el calendario nos dice que septiembre está cada vez más cerca. Por eso, hay que exprimir los días que nos quedan hasta que éste sea el protagonista de nuestro calendario. A estas alturas de la estación estival, lo de disfrutar tiene que estar más que aprendido porque si no mal vamos. Atrás quedaron los veranos de las prohibiciones para dar paso a la normalidad que un día se esfumó. 

Es cierto que todos, en algún momento dado, nos hemos quejado de calor, porque veranos como éste nos los hemos conocido. Unos lo achacarán al cambio climático y otros, simplemente, nos adaptaremos a las circunstancias con unos buenos baños en la playa, en la piscina… tiraremos de granizados y de helados y así todo se lleva mejor. Ya vendrá el invierno para recordarnos estas temperaturas y estos calores. Todo llega, solo hay que darle tiempo al tiempo. 

Y el tiempo, precisamente, es el que ha hecho que Leiva no pudiera actuar en Castellón. El viento de poniente no solo puso a prueba la resistencia de las personas a unos grados de más, sino que, por seguridad, canceló la que iba a ser una noche mágica al lado del Mediterráneo. Hubo quien se quedó con muchas ganas de cantar todos sus temas, pero ya sabemos que en la vida hay que ir “partido a partido”. Una canción que une muchos sentimientos y a muchos aficionados al deporte rey.

Un deporte rey que ha dado la bienvenida a otra temporada más. La Liga ha comenzado mientras media España está ociosa y todavía no quiere saber si su equipo gana o pierde. Como hay que ir “partido a partido”, de reojo puedo estar pendiente de lo que hacen los de Simeone aunque, es cierto, que de momento esas rayas torcidas solo las puedo asimilar con el vaivén de las olas del mar. Ese mar que lo cura todo, que te hace soñar despierto, que te llena de ilusión, que te inspira a mirar hacia delante y sobre todo, que te despeja la mente dejando atrás los malos momentos. No siempre es fácil desconectar y dejar la mente en blanco, pero a mi el sonido de las olas, su movimiento y contemplar desde la orilla el agua sin fin me ayuda y mucho. Eso si, mis preferencias por Neptuno vienen de nacimiento, de quien me transmitió un sentimiento inexplicable hacia unos colores que siempre defenderé. No sé qué pensará desde el tercer anfiteatro cuando haya visto que las rayas nos han tocado torcidas este año… En fin, menos mal que en esta forma de vivir que muchos no pueden entender, ponemos en alza otros valores que están por encima del marketing, entre otras cosas.

De momento y teniendo muy presente el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” de mi Atleti, también tengo que “apurar, apurar y apurar” lo que me queda al lado del Mediterráneo. En la vida hay tiempo para todo, pero es cierto que cada cosa a su tiempo… 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36482/tiempo-al-tiempo

VERANO EN ESTADO PURO

Para llegar a la recta final de este mes de julio hemos sudado de lo lindo. Se haya estado de vacaciones o no, las temperaturas no nos han dado tregua. Cualquier acción por muy pequeña que sea se ha convertido en toda una proeza porque si no se está al amparo del aire acondicionado o de un ventilador, el calor se ha adueñado de toda nuestra energía. Nos hemos ido dejando llevar por los días con la esperanza de que tras acabar la última ola de calor todo volvería a la normalidad, pero la realidad nos ha demostrado que este verano lo vamos a llevar grabado a fuego en la memoria.

Una memoria en la que no hay recuerdos de haber vivido una estación estival parecida a ésta. Muchos ya se han convertido en expertos en el cambio climático para dar su opinión sobre el tema sin tan siquiera habérsela pedido, pero la cuestión es hablar por hablar. Algo parecido está sucediendo con los incendios que están arrasando gran parte de nuestros bosques. Nuestros paisajes se han teñido de un negro con tintes grisáceos que dejan en evidencia la inacción del hombre para conservarlos. Menos mal que, un año más, los profesionales han demostrado su calidad para extinguirlos cuantos antes. Han arriesgado sus vidas por la naturaleza y, desgraciadamente, este año las llamas se han cobrado más de una. Sin duda, una triste pérdida que no tiene que caer en el olvido.

Si de olvidar hablamos es interesante pensar en uno mismo y ser consciente de qué recuerdos mantenemos en nuestra mente. Estos vienen a nosotros cuando menos nos lo esperamos o cuando hay una fecha muy señalada. Hace apenas unos días soplé las velas de mi cumpleaños y mi infancia pasó por mi cabeza. Coincidiendo con mi estancia en el Mediterráneo, visualicé a aquella niña que jugaba en la arena, que saltaba las olas y las miles de anécdotas que me recordaron a quienes, hoy en día, me cuidan desde el cielo o dado mi condición de colchonera, desde el tercer anfiteatro. Acabo de empezar una nueva vuelta al sol que terminará cargada de vivencias que me enriquecerán como persona. No tengo ninguna duda de que el mecanismo de mi mente desechará todo aquello que borre la sonrisa. Eso sí, las lecciones siempre quedan y su motivo tendrán. Reconozco que olvidar no siempre es fácil, pero si es muy necesario para seguir avanzando. No podemos lastrarnos a lo que nos impide disfrutar, ya sea en verano o en invierno, porque el tiempo pasa. Es cierto que ahora, dadas las circunstancias, echamos de menos el otoño o nos gustaría que el tiempo pasara más deprisa, pero agosto está llamando a nuestra puerta para escribir su mejor capítulo y no caer en el olvido.

Y para convertirse en esencial nos depara treinta y un días para abrirse paso en el mundo de los recuerdos. Con calor o sin él, todavía nos queda mucho verano por delante. No renegaré nunca de mi estación favorita, pero reconozco que este mes de julio se va por la puerta grande. Creo que es el momento de que os animéis a disfrutar de los placeres de esta estación y dar por concluido este artículo porque estoy sudando la gota gorda… y esto solo lo puedo combatir con una horchata fresquita o un buen helado y a la sombra. Eso, también, es resiliencia. Sed felices.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/35784/verano-en-estado-puro

CREAR MOMENTOS

Continuamos pasando calor, el termómetro sigue sin darnos tregua y el mes de julio está siendo muy difícil de llevar. Desde luego, la climatología nos está poniendo a prueba porque desde que llegara la pandemia, se han ido sucediendo diferentes fenómenos. No hay que olvidar que Filomena nos dejó las calles teñidas de blanco y, quizás, su recuerdo sea, en estos momentos, de lo más refrescante. 

Esos recuerdos de la nieve pueden ayudar a nuestra mente a sobrellevar lo que estamos viviendo, pero lo cierto es que todavía nos queda mucho verano y según dicen los expertos nos queda más de una ola de calor por delante. Eso sí, no podemos permitir que estas temperaturas nos impidan disfrutar de todo lo que hemos anhelado durante el pasado invierno. Los deseos del pasado para estas fechas pueden convertirse en realidad porque aunque el coronavirus sigue con nosotros, cada vez éste está más en un segundo plano. Vivir y disfrutar es lo que más nos apetece y para conseguirlo hay que hacer frente a lo que nos venga, como también afrontamos, en su momento, lo más duro de la pandemia. Parece que hemos olvidado por todo lo que hemos pasado, pero este verano, sin restricciones, era nuestro mejor sueño hace un par de años.

Presumir de los destinos vacacionales es una opción para mostrar al mundo destinos increíbles con sonrisas inigualables. Espero que todas esas sonrisas no duren solo los segundos en los que se toma la instantánea, porque la dictadura de las redes sociales es la que impera en nuestro día a día. La felicidad no está en una foto. Está en los sentimientos que vivimos en cada momento. Esa sensación, de que ese momento es único e irrepetible, es lo que hace que nuestra mente guarde en un apartado especial el recuerdo con todo lujo de detalles. Pasarán los años y sabremos hasta la hora y el día en que visualmente grabamos aquel instante. El pasado puede ayudar a afrontar el presente siempre que nos aferremos a lo mejor de él. No se puede vivir anclado en lo que vivimos, pero no hay que olvidar que también forma parte de la persona que somos en la actualidad. 

Podemos pensar que vendrán tiempos mejores. El presente es muy efímero y el futuro está por llegar, pero siempre hay que verlo con la esperanza de que todo puede cambiar. No hay que olvidar  la actitud que nosotros tenemos ante el tiempo porque en ella reside, en gran parte, la manera en la que aceptamos lo desconocido. Lo de ser resiliente ya lo doy por superado aunque también ante el calor hay que serlo. Si es necesario quejarse para sentirse mejor se hace, pero que la queja no abandere todo el día.

Y hablando de días, ya queda uno menos para que pase este episodio. Vendrán otros pero lo importante es lo que nos llevamos. Por ejemplo, largos baños en el mar, en la piscina, unos refrescos con amigos… Cada uno sabe como disfrutar los momentos porque cada uno es el autor de su propia memoria. Eso sí, no nos olvidemos que con calor o con frío: Ser feliz es lo que cuenta.  

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/35557/crear-momentos

EL VERANO YA LLEGÓ

Hemos superado la primera ola calor sudando la “gota gorda” como suele decirse porque nos pilló desprevenidos. La época en la que ésta ha llegado no era la habitual, pero hemos tenido que afrontarla de la mejor manera posible. Eso sí, ahora el verano ya está aquí y con él su climatología habitual. Posiblemente tendremos más episodios como el que hemos vivido, pero buscando el lado positivo, ya estamos entrenados para ellos. Además, la estación estival se caracteriza por ser una época de vacaciones y si el termómetro sube y nos encontramos a la orilla del mar o en un recóndito lugar en la montaña el calor se lleva mejor. A pesar de todo, siempre diré que es mi estación del año favorita. El sol me da vida y la luz es fundamental. Hoy es el día apropiado para dar la bienvenida a la  nueva estación.

Una estación que está llena de planes porque el ocio cobra un protagonismo esencial. Hacer planes para los meses venideros es una opción aunque la improvisación es otra alternativa. Es cierto que muchos acudirán a sus festivales de música favoritos porque estos han vuelto en todo su esplendor. Es otra muestra de que la ansiada normalidad va ganando terreno. Si hablamos de música no puedo obviar que hoy es su día. Cada 21 de junio ésta se convierte en la protagonista y como bien canta Alejandro Sanz: La música no se toca. 

Y no se toca porque cada uno tenemos a nuestros artistas favoritos a los que anhelamos volver a ver en directo. La música es una buena compañera de vida porque tanto en los malos momentos como en los buenos siempre está ahí con la canción adecuada. Nuestra propia banda sonora la vamos definiendo nosotros mismos con las notas que tomamos prestadas de nuestras canciones preferidas. Siempre habrá una canción para cada momento de nuestros días. Reconozco que me encantan las palabras de Nietzsche en las que destaca que “sin la música la vida sería un error”. La verdad es que habría un gran vacío. Plantón nos enseñó también que “la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” y al alma hay que mimarla y mucho. 

Con el verano recién estrenado y la música como telón de fondo nos quedan muchas experiencias por vivir. Esto no ha hecho más que empezar. De momento, esta semana celebraremos la tradicional noche se San Juan. La noche más mágica del año en la que hay que quemar todo lo negativo. Eso no es un problema porque siempre es bueno deshacerse de lo que nos lastra. En San Juan se da el pistoletazo de salida a las múltiples fiestas populares que se avecinan…No olvidemos que al mes que viene San Fermín vuelve con todas sus tradiciones.

Quedan muchos días por delante y muchas canciones por cantar. Lo importante siempre será que disfrutemos porque el verano viene sin restricciones y eso ya es un motivo para celebrar. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34683/el-verano-ya-llego

SUPERVIVIENTES

El mes de mayo tiene las horas contadas y éste dará el testigo al mes de junio. Un mes que marca un punto de inflexión en el calendario porque con él superaremos el ecuador del año. Parece que el tiempo pasa muy deprisa pero hay que ir pasándolo día a día. Menos mal que el buen tiempo ha llegado para quedarse. Obviamente, nunca el termómetro marca la temperatura deseada por todos pero a los que nos gusta el calor estamos más contentos de lo habitual. El verano está a la vuelta de la esquina y la estación estival hay que reconocer que es anhelada por todos. El tiempo de vacaciones está cada vez más cerca, pero para ello hay que afrontar la recta final cuyo nombre es junio. 

Un mes que arranca con un fecha muy marcada en el calendario para quienes somos supervivientes de un cáncer porque el día 3 se conmemora nuestro día. Es cierto que individualmente lo celebramos a diario porque como vencedores y supervivientes sabemos mejor que nadie el valor que tiene el presente. Un presente que no queremos que se nos escape porque la vida se encargó de enseñarnos su valor. Aprendimos a vivir sabiendo que en un segundo todo puede cambiar, pero aún así, el pasado nos enseñó cual es nuestra receta de la felicidad. En el fondo ser feliz es lo que cuenta. 

Me alegra que el 3 de junio sea nuestro día aunque tardamos más tiempo que en Estados Unidos en señalar esta fecha en el calendario. Al otro lado del charco declararon en 1988 el “National Cancer Survivors Day” cada primer domingo de junio. Nunca es tarde si la dicha es buena, como bien dice nuestro popular refranero. 

Y buena es la perspectiva para este mes de junio porque con él llegará la noche más mágica del año: La noche de San Juan. Volver a recuperar las tradiciones es lo que llevamos haciendo a lo largo del 2022 y ésta, sin duda, será una más. Da alegría ver como recuperamos la normalidad que tanto hemos añorado. El ejemplo más reciente es la Feria del Libro de Madrid que ya ha comenzado. El Paseo de Coches estaba abarrotado de gente el pasado fin de semana y eso es buena señal. Los autores contentos, los lectores también y, aunque no sé como irán las ventas, da alegría ver una estampa que había quedado muy atrás en el tiempo. La pandemia nos lo arrebató todo y ahora nos toca a nosotros, como buenos resilientes que hemos sido, recuperar ese todo. 

La vida vuelve a esa normalidad que a su vez tenemos que convertir en extraordinaria. Como superviviente sé que cada día es un regalo y, precisamente por eso, y sabiendo que “Aún tengo la vida” quiero vivir los sueños y soñar la vida. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/34026/supervivientes

CON LA “V” DE VERANO, DE VACACIONES, DE ¿VICTORIA?

Con hogueras o sin ellas, en la noche de San Juan siempre se pueden pedir deseos. Todos los tenemos y cumplirlos siempre produce una satisfacción inigualable. A día de hoy, tal y cómo están las circunstancias que nos rodean poder volver a festejar las tradiciones sin restricciones es un anhelo de todos. La normalidad está cada vez más cerca, pero no podemos bajar la guardia en la recta final. El verano ya está aquí y éste trae consigo una infinidad de planes que hay que llevar a cabo en los próximos meses. Confieso que tengo muchas ganas de poder disfrutar de las olas del mar y escuchar ese sonido que es capaz de evadirte de cualquier realidad. 

Una realidad que cambiará el próximo el sábado cuando las mascarillas dejen de ser obligatorias en el exterior siempre cuando se pueda respetar la correspondiente distancia. No me quiero imaginar bajo qué criterios se toman las decisiones ya que hace tiempo que tengo claro que todo pasa por la responsabilidad individual de cada uno. Lo malo es que las consecuencias, a veces, las paga la mayoría y eso no es justo. Pero bueno, siempre hay que quedarse con lo mejor y, en este caso, son las cifras. Además, la esperanza puesta en la vacunación está dando resultados. Sin olvidar, por supuesto, que nos volveremos a ver las caras y en las que no faltaran las sonrisas. Si hace un año disfrutamos de un verano atípico, pero un verano al fin y al cabo; este año no va a ser menos. 

Y no va a ser menos porque nuestra mente necesita desconectar y descansar de toda la presión que nos ha rodeado en el último año. La pandemia ha supuesto un esfuerzo enorme para ella porque la fuerza que hay en ella no siempre puede estar al cien por cien. Su agotamiento da señales que tenemos que saber reconocer y, por supuesto, poner remedio para mitigar las consecuencias que pudieran surgir. De ahí, que la palabra “vacaciones” ya de por sí genere cierto alivio con tan solo escucharla. Disfrutar del momento es vital para todo. El presente es lo más importante. De hecho, éste en un abrir y cerrar de ojos se convierte en pasado.

Por eso, con la estación estival recién estrenada afrontemos esta fechas de tal manera que sus recuerdos puedan ser un alivio cuando las circunstancias sean adversas. Ya sabemos que el futuro es muy incierto. Dicen que no es bueno recordar el pasado, pero sí lo es cuando éste nos saca una sonrisa. En definitiva, se trata de disfrutar, de vivir, de divertirse…

¡Ah! Y para que los que me preguntáis por la Selección en la Eurocopa, dado que mañana los de Luis Enrique juegan un partido trascendental; si ya marcó, por fin, su primer gol Morata tras cambiar los pitos por vítores, ahora, además de ganar, no estaría nada mal que saludasen a su afición. No es mucho pedir. Las imágenes hablan por sí solas. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/23841/con-la-v-de-verano-de-vacaciones-de-victoria

SIN RENUNCIAR A NADA MÁS

Todo está preparado para que el próximo viernes arranque la Eurocopa. Los amantes del deporte rey están de enhorabuena porque por delante tienen un mes lleno de partidos en los que se espera ver un gran juego de las selecciones que aspiran a levantar la copa. Es cierto que mucho se ha hablado de los elegidos por Luis Enrique para alcanzar la gloria y tras el partido amistoso ante Portugal del pasado viernes, muchos comentarios han dejado claro a quién se echa de menos en «La Roja.” Esperemos que el empate ante la vigente campeona quede en una anécdota y el campeonato lo empiecen con mejor pie, aunque el positivo del capitán Busquets ha dejado en jaque a todos. De momento, esta noche la Sub-21 sustituye a “La Roja” para cumplir con el último amistoso ante Lituania.

Lo que sí se echaba mucho de menos era ver a los aficionados llenar las gradas de los estadios. Al Wanda Metropolitano acudieron casi quince mil personas para ver la selección. Esperemos que éste sea el principio de lo que está por venir de cara a la próxima temporada. Es cierto que hay que tener precauciones pero ver imágenes como las del otro día te llenan de esperanza. Ya va siendo hora de que recuperemos las costumbres que la pandemia nos arrebató de la noche a la mañana. Cada vez cuesta más asumir las restricciones que quieren imponernos porque los resultados no siempre han sido los esperados. Estamos prácticamente en verano y no estamos dispuestos a renunciar a aquello que no renunciamos hace un año. Salir está en nuestro ADN y forma parte de nuestro carácter porque somos seres sociales y ahora más que nunca tenemos ganas de disfrutar de la estación estival con lo que ésta conlleva. La precaución es algo que tiene que ser individual, después de más de un año está claro que ya sabemos cómo tenemos que actuar y quién no lo sepa es porque no ha vivido de cerca los estragos que este virus deja tras un contagio.

Un virus al que queremos hacer frente gracias a la ciencia. El ritmo de vacunación es bueno y las cifras de fallecidos, afortunadamente, están en descenso. Ojalá llegué pronto el día en el que el número cero sea el protagonista. Ese día tendremos mucho que celebrar pero hasta entonces la vida continúa y debemos seguir viviéndola, nunca mejor dicho. Por delante hay un mes de junio cargado de experiencias. Habrá quien opte por engancharse al deporte ya sea futbol, tenis… Otros preferirán manifestarse en la plaza de Colón de Madrid para mostrar su desacuerdo por los indultos que el Gobierno quiere conceder a los responsables del 1-O en Cataluña; otros buscarán el horario óptimo para planchar o poner la lavadora para ahorrar en la factura de la luz y, por supuesto, habrá quien no quiera ver la realidad y pase de todo sin importar cuál será el futuro que nos espera. Un futuro que estará marcado por los efectos que el coronavirus deje no solo a nivel económico sino también como sociedad. Decían que íbamos a salir mejores de ésta, permitidme que lo dude; lo que está claro es que más pronto que tarde, ese futuro será nuestro presente y veremos si nos convence o no. Menos mal, que cada uno puede dar un giro a la historia personal, como hacen los escritores en sus novelas, para que nada ni nadie se interponga en el relato de tu vida. El contexto es el que es, pero el relato es individual y, sin duda, mi bolígrafo lo sostengo yo porque en el fondo, ser feliz es lo que cuenta.  

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/23402/sin-renunciar-a-nada-mas

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