ALEGRÍAS COLCHONERAS

Si el Atleti ha metido once goles en dos partidos en la misma semana, se dice y se disfruta. Dos encuentros sin sufrir es la mejor terapia para dar un respiro a los corazones colchoneros. No sé si hay que acostumbrarse a ello o no, lo que tengo claro es que nunca hay que dejar de creer y parece que Simeone ha dado con la tecla exacta, para que el Atlético de Madrid vuelva a ser el que su afición quiere. 

Una afición que siempre estará del lado de los suyos, pero también espera de estos su mejor versión.  Por eso, gritar “gol” siendo visitante es mucho decir. No me gusta mirar al pasado pero la realidad demuestra el infierno que ha sido para el Atleti salir de su fortín. Menos mal que las cosas se han enderezado y hay que seguir así porque el jueves hay partido de Copa. Será ante el Cacereño, pero no hay que relajarse. Además los rojiblancos tienen ganas de más. Los triunfos siempre alegran a la afición y si son como los últimos, bienvenidos sean. La Navidad está cerca y los puntos sumados son regalos adelantados, quizás los de Simeone y él mismo se hayan dado cuenta de que era muy posible que los Reyes Magos les trajeran carbón. Siempre hay tiempo para enmendar los errores. Ahora toca continuar así. 

¿Se puede seguir soñando? Se puede. ¿Se puede seguir ilusionado? Se puede. Ahora bien, no debe faltar el coraje y corazón que siempre nos acompaña. Seguramente, en las cartas a Papa Noel o a los Reyes Magos habrá más de un pedido colchonero. En cada paquete hay sonrisas, hay emociones y hay imaginación, pensando en donde se van a lucir esos regalos. Neptuno siempre será una opción más que anhelada pero los rojiblancos sabemos que en cualquier momento podemos presumir de nuestros colores, porque ser del Atleti es mucho más que unas rayas, es un sentimiento y una forma de vivir que quienes no la entienden, mejor que dejen de preguntar o de hablar de ella. 

Ahora nos toca a los colchoneros hablar de los nuestros, del cambio que ha habido en el equipo, del orgullo que sentimos cuando las cosas se hacen bien porque esta afición sabe estar en las buenas y en las malas, algo que ha demostrado en situaciones muy duras. Por eso, estos hinchas nos merecemos disfrutar de los goles y, por supuesto, nos merecemos ese respiro al corazón del que he hablado al principio. No hay ninguna necesidad de infartar todas las semanas, de estar sufriendo lo indecible porque como dijo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede” y a los hechos me remito.

Remitiré mi carta estas fiestas a quien corresponde. En ella no faltarán muchos deseos y muchos sueños. Eso sí, bienvenidas serán todas las alegrías que el Atleti nos brinde porque desde niña supe que el Atleti le da alegrías a mi corazón. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/12/02/alegrias-colchoneras/

HASTA EL FIN DE MIS DÍAS

Un empate y unas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Esa podría ser la conclusión de un derbi que se fue calentando durante los días previos. Obviamente, la rivalidad es máxima pero nunca se deben cruzar los límites y lo digo en ambos sentidos. 

El ambiente, el pasado domingo, en el Metropolitano era increíble. La asistencia marcó su récord y la afición tras recibir a los suyos quería ver uno de esos partidos que representan algo más que noventa minutos de juego. Es cierto, como bien decía el increíble tifo, “hasta el fin de mis días” seré colchonera y defenderé mis colores allá por donde vaya, pero también es cierto que cuando el ambiente está muy caldeado y la tensión se palpa en él hay que ser muy conscientes de lo que se hace y, por supuesto, de lo que se dice. 

El Real Madrid siempre será el eterno rival. Decir los motivos para justificar eso me llevaría a escribir demasiadas páginas y no tengo ni espacio, ni tiempo, ni ganas para hacerlo porque los rojiblancos saben perfectamente de lo que hablo. Reconozco que el himno el domingo me puso la piel chinita, como dicen en México, y durante todo el día con mi camiseta puesta fui viendo a colchoneros y merengues por Madrid. Unos nos sonreíamos cómplices de los colores, porque la familia rojiblanca se entiende y con los otros una simple mirada. Una rivalidad sana de esas que sabes que existe pero que en el fondo es un partido de fútbol. 

Precisamente, este partido de fútbol ya está marcado para la historia. Nunca justificaré la violencia, pero tampoco la provocación. Innecesarias las dos. Es más, el portero merengue por muy crecido que esté sabe a quién le debe ser quien es ahora mismo. Comparto estas palabras de Simeone en la rueda de prensa posterior al derbi, él dice mejor que nadie lo que hay que hacer: “La gente que ha cometido esos incidentes, el club tendrá que tomar una decisión como se tiene que tomar. No necesitamos a esa gente en la tribuna, necesitamos a la gente que nos impulsa, la gente que nos acompaña, la gente que nos apoya, la gente que piensa en el club y en el equipo. Necesitamos de esa gente.” Pero añadió esto: “Eso no justifica generar las situaciones que se generan, porque nosotros como protagonistas también podemos ayudar a que esas cosas no sucedan porque la gente no reacciona porque sí, reacciona por algo. Para mí sanción al que provoca. Así equilibramos.”

Todo esto es triste pero cierto. Y razón no le falta a Simeone. El primer gol merengue fue el principio de todo lo que vino después. Menos mal que el jarro de agua fría tenía que llegar en el tiempo de descuento con el gol de Ángel Correa. Un empate que sabe a mucho, porque las críticas a la mejor afición del mundo seguirán llenando titulares, pero por una oveja negra no se puede generalizar. La realidad es muy manipulable, pero las imágenes ahí están. Luego pedirán respeto, pero éste hay que ganárselo. Ha pasado el derbi y la vida, no lo olvidemos, continúa. Para unos seguirá siendo rojiblanca, para los otros me importa bien poco. Mi casa es la que me preocupa y se hará lo que se tenga que hacer, si los otros consienten determinadas actitudes, allá ellos, pero nunca serán ejemplo de nada por mucho que se crean que lo son. 

El tiempo pone a cada uno en su sitio y la vida, para mí, seguirá cargada de ese coraje y corazón que nunca me falla. Es cierto que del Atleti seré “hasta el fin de mis días”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/30/hasta-el-fin-de-mis-dias/

ESPAÑA

Una palabra de tres letras llena de alegría a todo un país. Gritar “gol” era lo que más anhelábamos y en dos ocasiones, ante Inglaterra, lo pudimos hacer. Queríamos la Eurocopa y la copa ya es española. Pocos creían en la Selección de Luis de la Fuente, pero partido a partido ha ido conquistando a toda una afición. Han ganado los siete partidos, han hecho una competición perfecta y España, más que nadie, se merecía levantar el trofeo en el Estadio Olímpico de Berlín.

El 14 de julio de 2024 ya forma parte de la historia de este país. Un sueño que se hizo realidad y que todos quisimos vivir acompañados de nuestra gente para, tras el pitido final, salir a la calle a gritar a pleno pulmón: “yo soy español, español, español”. Orgullosos de nuestros colores, las calles se llenaron de banderas y camisetas de la Selección, pero ¡ojo! que también el domingo, unas horas antes Carlitos Alcaraz conquistó Wimblendon. El deporte español reina en Europa y habrá a quien le escueza, pero la realidad es la que es. 

Y tras el sufrimiento siempre llega la gloria. Los goles de Nico Williams y de Mikel Oyarzabal nos hacían acariciar la victoria aunque no quiero olvidarme de la cabeza de Dani Olmo, quien bajo los palos despejó el balón que nos quería amargar la fiesta. Este equipo ha demostrado que la unidad hace la fuerza y esa fuerza nos ha llevado a lo más alto. Ahora toca festejar lo conseguido y las calles de Madrid son el escenario perfecto para ello. Si ya el domingo no entraba un alfiler en el Ayuntamiento Palacio de Comunicaciones o, como todos sabemos, en la Plaza de Cibeles, lo del lunes ha sido apoteósico. 

Obviamente, esas imágenes quedan grabadas en el recuerdo de todos. Es imposible no echar la vista atrás. Yo he visto ganar tres Eurocopas y un Mundial y siempre mi mente me recuerda a Luis Aragonés y no porque sea colchonera, que eso ahora no cuenta, sino porque fue con él con quien la historia cambió. Ahora otro Luis ha vuelto a hacer un cambio en el guión y ha llevado a España a lo más alto. Mítico es el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” pero es lo que ha hecho “La Roja” desde que De La Fuente está al frente de ella. Hay que estar muy orgullosos de lo que se ha conseguido, no hay que buscar lecturas más allá y, por supuesto, la política tiene que estar al margen de algo que nos une a todos: Nuestra bandera, nuestros colores y nuestros sentimientos. Unos sentimientos que son irrenunciables y que nadie puede cuestionar. 

Tampoco se puede cuestionar que en nuestro ADN está la fiesta. Eso también se nos da bastante bien. Por eso, la celebración ha sido épica. El deporte rey y el tenis han llevado a España a lo más alto. Los ingleses nos verán con recelo, pero era de justicia que el domingo el deporte se tiñera de rojigualda. 

Y dicho esto, sólo me queda felicitar a los campeones y disfrutar, como una aficionada más, de los triunfos que llevan a España a lo más alto. Nos han llenado la cara de sonrisas y eso es algo difícil de olvidar. Por eso, a los gritos de “yo soy español” no les puede faltar un “viva España” al unísono. Somos los mejores de Europa en el fútbol, cuatro copas nos avalan y en el tenis está Carlitos para seguir la estela de Rafa Nadal. No podemos pedir más, pero sí podemos pensar que nos quedan muchas victorias que celebrar. Hay talento a raudales, así que tiempo al tiempo…

Jimena Bañuelos

ESPAÑA Y ALEMANIA, CARA A CARA

Dicen que después de la tempestad siempre llega la calma, pero en este caso la calma trae consigo una final adelantada. Solo puede quedar uno y proclamarse campeón de la Eurocopa es el sueño de las dos selecciones. Los alemanes son los anfitriones y los españoles ya saben lo que es arrebatarles a los bávaros esta competición. Hace apenas unos días se cumplía el aniversario del gol de Fernando Torres que lo cambió todo para ‘La Roja’. Hubo un antes y un después y, quizás, sea el momento de recurrir a los recuerdos para que ese espíritu que hizo vibrar a todo un país regrese. No es fácil porque la situación no acompaña, pero hay muchos aficionados al deporte rey que el viernes a las seis de la tarde se juntarán para apoyar a los de Luis de la Fuente. 

La Eurocopa está dejando claro cuales son la selecciones más fuertes. La vigente campeona ya está fuera. Para ser sinceros, Italia no ha mostrado su mejor versión. Tampoco lo ha hecho Inglaterra, pero la fortuna ha querido sellar su pase a cuartos. España ha demostrado su valía y con goles ha convencido a más de un escéptico. No es el momento de creerse más que nadie porque en el fútbol todo puede pasar. Ya dijo el poeta romano, Publio Siro, que “es imposible ganar sin que otro pierda” y tras la fase de grupos, los errores pueden salir muy caros; pueden convertirse en el pasaporte de vuelta a tu país. Obviamente el objetivo es estar en Berlín el próximo 14 de julio

Die Mannschaft no es una selección cualquiera. Alemania ha tenido sus altibajos, pero en sus tierras ha demostrado que quiere la copa. Para muchos es la Alemania de Kroos, un jugador que se retira y que quiere hacerlo por todo lo alto. Al nombre de Kroos se pueden añadir otros, no porque se retiren del fútbol sino porque será su última Eurocopa. El tiempo no perdona y los años tampoco. Eso sí, la ilusión y el esfuerzo por llegar a la final son evidentes. Estas cualidades maduran, precisamente, con la edad; al igual que la experiencia. Ésta es un arma cargada de sabiduría y como aliada es de las mejores. 

Por delante quedan noventa minutos de fútbol que dan acceso a la semifinal si haces los deberes. Unos deberes que saben a victoria porque la agridulce derrota nunca es plato de buen gusto para nadie. No sabemos que pasará pero está claro que “la derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. Los que sí son definitivos son los sentimientos hacia tus colores. A estas alturas, lo único que tengo claro es que el viernes tendré un equipo asegurado en la semifinal. No sé si vestirá de blanco o de rojo pero orgullosa de ellos estaré. Lo de tener el corazón partío es una sensación compleja. Las emociones son ese engranaje que vemos en la película Inside Out 2. Por eso, no es el momento de escuchar al corazón, ni de que me digan “lo llevas en la sangre”. Quizás, un “que gane el mejor” sea lo justo por mi parte. Ahora bien, todos sabemos que el deporte rey es caprichoso y hace sufrir. Por eso, hay que estar preparado para todo. Recuerdo estas palabras de Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Ser el mejor no es fácil pero, como he dicho al principio, solo puede quedar uno… y tras el pitido final no hay que olvidar esto de Jacinto Benavente: “En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”. 

Viel Glück o Mucha Suerte! Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

UN TROFEO LLAMADO VIDA

El verano está cada vez más cerca. Se respira en el ambiente que la estación estival está llamando a la puerta. Las clases están llegando a su fin, los festivales cobran protagonismo; si añadimos que el buen tiempo es el que nos acompaña a diario y las horas de sol protagonizan su mejor momento, podemos asegurar que la palabra “vacaciones” también está llamando a la misma puerta.

Una palabra que nos ilumina el rostro. Es necesario desconectar de la rutina para poder hacer un paréntesis y olvidar, aunque sea por un tiempo, los problemas, las preocupaciones y dar rienda suelta a esos placeres de la vida que no siempre están en nuestros planes. 

Unos planes que se han ido fraguando desde el frío invierno hasta la primavera y que ahora pueden ser ese sueño hecho realidad. Junio llega esta semana a su ecuador y con él todo lo que he mencionado. Es cierto, que además, este año, los amantes del fútbol no se pueden quejar porque la Eurocopa de Alemania arrancará el próximo viernes. España no debutará hasta el sábado pero las quinielas y las apuestas por las selecciones que llegarán a la final ya son un hecho. Todos tenemos a nuestros favoritos y todos somos conscientes de cómo llegan las diferentes selecciones a la competición. Sólo los mejores se llevarán la copa. 

Toca vivir un principio de verano en el que el deporte será el protagonista. Eso sí, tras su estela tocará encender la llama olímpica en París. No todo va ser fútbol. Los Juegos Olímpicos nos permiten disfrutar del deporte con mayúsculas. No todo se reduce al balompié. Los récords a batir son muchos y para conseguirlo hay demasiadas horas de esfuerzo y sacrificio detrás. Un sacrificio que bien se merece una medalla, un podio y unas lágrimas de emoción. 

Precisamente, lágrimas de emoción es lo que me produce a mí el ecuador de este mes. Esta semana brindaré como cada trece de junio por la mejor noticia que me han dado en la vida. Los aniversarios están para celebrarlos y más aún cuando es una fecha que marcó un antes y un después. Es verdad que el número trece tiene muchos detractores porque las supersticiones siempre están ahí. Confieso que nunca creí en ellas y después de aquel trece de junio aún menos. Es más, era martes y trece y se cumplen, precisamente, dieciocho años desde que escuché a mi hematóloga decir: “Jimena, tienes un donante de médula compatible”. Llevaba meses soñando con ese momento. Me imaginaba cómo sería y llegó cuando menos me lo esperaba. Recuerdo aquel día perfectamente. Aquella habitación del hospital, aquella cama y lo más importante, la cara de mi madre llena de emoción al escuchar a mi doctora pronunciar esas palabras. Esos abrazos serán inolvidables porque en el ambiente, a pesar de mi situación, se respiraba felicidad, se respiraba alegría, se palpaba la emoción. Son recuerdos que eternamente me pondrán la carne de gallina. Son recuerdos cargados de sentimientos y estos siempre llegan al corazón. Ahí todo cambió. Ese sueño se había convertido en realidad. El día del trasplante estaba más cerca y el principio del fin tenía una fecha señalada. ¿Es o no es motivo para celebrar cada año el 13 de junio?

Celebrar es signo de alegría y de victoria. Si hago el símil con el deporte, aquel 13 de junio me llevé la medalla de oro y la Copa como una campeona. Eso sí, tengo que reconocer que fue un alemán el que me entregó esos trofeos en forma de vida. Un vida que sigo disfrutando y aunque dicen que ésta no da segundas oportunidades cuando lo hace es para extraerla todo el meollo sin ponerle ningún pero. 

En definitiva, no seré yo quien apueste por los campeones de la Eurocopa porque tengo mi particular debilidad… Es comprensible, hay vida mucho más allá de que tu equipo gane o pierda. Lo importante es tener esa vida. Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/06/10/un-trofeo-llamado-vida/

EL ATLETI Y LA CHAMPIONS

Dice la previsión meteorológica que van a descender las temperaturas, puede que así sea aunque estoy convencida de que a lo largo de mañana el termómetro irá subiendo hasta niveles más que elevados, alcanzando el punto más álgido a partir de las ocho de la tarde. No soy meteoróloga, pero soy una colchonera que sabe lo que va a suceder entorno al Metropolitano. Ese fenómeno meteorológico tiene un nombre y se llama Atleti. Una mezcla de anticiclón con toques de borrasca que se palpan cuando el equipo de tu vida te hace estremecer. Los rojiblancos saben muy bien de lo que hablo y están preparados para apoyar a los suyos contra viento y marea. 

La Champions vuelve a poner los corazones a prueba. En esta ocasión el rival es el Dortmund, pero no hay que achicarse porque el Atleti sabe que tiene que dejarse el alma en el terreno de juego al igual que lo haremos los hinchas desde las gradas. Gritar goles es lo que queremos para ir al partido de vuelta con los deberes hechos o casi terminados. Es el momento de soñar con “La Orejona” y los sueños con trabajo se pueden cumplir. Nunca hay que dejar de creer. Todos sabemos lo importante que es “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, unas sabias palabras de un sabio al que todos respetamos y que nos apoyará desde el tercer anfiteatro como muchos otros. 

Habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque la ocasión lo requiere. Por delante hay muchos minutos que jugar, pero el aliento de los colchoneros no cesará en ninguno de ellos. Los de Simeone saben que tienen que saltar al terreno de juego sin complejos, con seguridad y por supuesto, como dice el himno deben “luchar como hermanos defendiendo sus colores”. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir la noche de mañana en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. 

El pase a la semifinal está en juego. Hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida y tras el parón por la final de la Copa hay muchas más ganas de volver a disfrutar del Atleti y encima en un partido de Champions. 

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y las ganas me desbordan para volver a la que es mi casa futbolísticamente hablando. 

Quien no lo entienda que no me pida explicaciones… ya que solo le diré: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

EL CARA A CARA DE NEPTUNO Y CIBELES

Dice la previsión meteorológica que el tiempo en los próximos días va a ser frío y desapacible en Madrid, pero no especifica que el próximo jueves la temperatura irá en aumento progresivamente en la capital en los aledaños del Metropolitano. A medida que pase la tarde y se acerque la noche, concretamente las nueve y media, el Metropolitano pasará a convertirse en una olla a presión. No hay ninguna borrasca especial, ni ninguna Dana, hay un derbi de copa que no deja indiferente a nadie. 

Los blancos presumen de la victoria de la Supercopa, pero la memoria es muy selectiva y cada uno elige sus propios recuerdos de los últimos encuentros. De todas maneras es el momento de hacer apuestas, los aficionados de cada equipo lo tienen claro pero me imagino en el Olimpo de los Dioses a Neptuno y a Cibeles buscando aliados; en Madrid se miran de reojo y es que la que ha liado la diosa Fortuna ha sido buena. Ha jugado con el fuego de Vulcano y eso son palabras mayores. 

Estos partidos llevan consigo una gran dosis de adrenalina. A estas alturas ya están preparadas las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar porque los errores se pagan caros. Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) serán los encargados de controlar ese tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno. Esperemos que éste sepa guardar bien su casa y no permita que los  de fuera campen a sus anchas. 

De momento está claro que los rojiblancos tienen las gargantas preparadas para animar a los suyos, del corazón es mejor no hablar porque el de los colchoneros no hay cardiólogo que lo entienda. Es cierto que el sentimiento atlético nunca cambiará. Su afición gane, pierda o empate siempre está a su lado, pero en un partido ante su máximo rival, el aliciente es aún mayor. 

Derrotar al eterno rival es, de momento, un sueño, pero el jueves puede ser una realidad. Será mejor que Neptuno vaya hablando con Morfeo, con permiso de Cibeles, para que el sueño acabe con un dulce despertar rojiblanco. Por delante quedan noventa minutos de tensión, de pasión, de muchos nervios, pero si alguien que sabe sufrir esa es la afición colchonera. Su casa es su fortín y, por eso, no van a dudar en darlo todo para apear al eterno rival de la Copa. Estoy convencida de que los rojiblancos lucharán y derrocharán “con coraje y corazón”

Ese corazón que gracias al influjo de Venus está enamorado de sus colores desde el día que comenzó a palpitar. Esto nadie lo puede explicar pero es así. Por eso, si en la tierra hay que unir fuerzas en el Olimpo también. Seguro que Neptuno ya ha hablado con Marte para que envíe la suya. 

Todo está preparado para el derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar, seguramente sea Zeus quien deba acudir con premura a Concha Espina. Será bien recibido. Otros esperarán a Baco tras la llamada de Neptuno. 

A estas alturas, y con el Olimpo en modo derbi,  la tribu india lo tiene claro, sólo vale: Ganar, ganar y volver a ganar. Y si es al Real Madrid…¿Qué más se puede pedir?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53375/el-cara-a-cara-de-neptuno-y-cibeles

SER DEL ATLETI 

Hace más de un mes volvió la Liga, ahora ha vuelto la Champions y el Atleti sigue siendo el Atleti. Hay cosas que no cambian, pero el sentimiento sin igual por los colores rojiblancos son intocables. Los colchoneros sabemos, porque lo sufrimos a diario, de lo que es capaz el equipo que dirige Simeone. Somos conscientes de que hasta que no se pita el final de un partido todo es posible, pero hemos comenzado a vivir en una montaña rusa de sufrimiento que es demasiado veloz para el mes en el que nos encontramos. Queda por delante mucha temporada y los corazones ya han infartado en algún momento. Quizás, haya que hacer un poco de autocrítica para ver como se afrontan los encuentros venideros. Es cierto, y eso no está en nuestra mano, que la fortuna también influye por no hablar de los que visten de negro, pero lo importante es ver en los nuestros a un equipo que se deja la piel en el terreno de juego. 

Los colchoneros hemos demostrado que sabemos ganar, y lo más importante, que sabemos perder porque nuestros colores están por encima de todo. Eso no lo pueden decir otros equipos por mucho que intenten menospreciar al Atleti. En su día dijo Simeone que había que ir “partido a partido” y es cierto que vivir el presente y pensar en el día es, sin duda, lo que provoca que el trabajo tenga un objetivo claro. Además, ese futuro cercano llegará a ser el presente y habrá que vivirlo con la intensidad que se merece. De hecho, ese famoso lema ha calado en jugadores y entrenadores de otros equipos. Quizás el del Atleti no vaya tan desencaminado a la hora de afrontar los partidos. Eso sí, la teoría está clara y el espíritu también, ahora toca ver los resultados y sumar puntos. La afición anhela cantar los goles y darlo todo desde las gradas del Metropolitano o desde donde esté. 

Pues dicho y hecho, y en el mejor escenario posible. En casa y ante el eterno rival. Ni uno ni dos, tres goles de cabeza para demostrarles a los merengues que el Atleti reina en su casa. Puede tener altibajos pero siempre derrocha coraje y corazón cuando los de Concha Espina se acercan al Metropolitano. La euforia se instaló en un ambiente que olía a fiesta. Eso es el Atleti. Deja recuerdos que no se olvidan, deja momentos grabados a fuego en el corazón. Nadie puede comprender nuestra forma de entender la vida, ni pretendemos que lo hagan. Los colchoneros somos así y sabemos disfrutar cada momento, cada gol, al igual que sabemos sufrir. Por eso, que no nos den lecciones porque cuando menos te lo esperas somos los rojiblancos los que las damos. Lo del derbi del domingo fue una master class ante quienes presumen de títulos, una lección de humildad que puede escocer, y mucho, pero que ya está grabado en los anales de esta Liga. La vida te enseña a golpes en muchas ocasiones y en el deporte rey lo hace a base de goles, de victorias y de derrotas. Está claro que los de Simeone supieron dar la batalla al Real Madrid. Ahora, es el momento de pedirles cabeza, nunca mejor dicho, para lo que queda de temporada. 

Una temporada que no sabemos lo que nos depara. Lo iremos viendo y sufriendo, pero siempre con la cabeza muy alta. Siempre estaré orgullosa de mi Atleti y por eso, la mejor forma de concluir estas palabras es gritando con una sonrisa de oreja a oreja: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49754/ser-del-atleti

120 AÑOS MOLESTANDO

La mejor manera de despedir el mes de abril es festejando el aniversario del Atleti. Todos los años, el día 26 está marcado en el calendario de los colchoneros como un día especial, pero en esta ocasión las 120 velas que tenía su tarta merecieron un especial homenaje. Hubo partido, hubo victoria y, por supuesto, hubo cánticos a raudales porque la afición siempre está orgullosa de  los colores. Para la ocasión, el Metropolitano se llenó de banderas que se ondearon a la vez que el himno se sentía en cada rincón del estadio. Eso solo fue el principio de lo que vendría después. 

Los rojiblancos sabemos que con el Atleti todo puede suceder. Sabemos perfectamente cual es nuestro ADN, pero lo asumimos y a pesar de ver como íbamos por debajo en el marcador, el día tenía que tener un final feliz. Gritar los goles en el estadio fue, sin duda, lo que todos anhelábamos y los nuestros nos concedieron ese deseo de aniversario. 

Un aniversario en el que hasta las rayas rojiblancas cedieron el protagonismo a la camiseta con  nuestros orígenes. El pasado estuvo presente para ver como el espíritu continua intacto por muchos años que pasen. La afición es la responsable de que la familia rojiblanca se una siempre en las buenas y las malas. Homenajeamos a las leyendas y vimos y aplaudimos el spot que nos recuerda que llevamos 120 años molestando… y los que nos quedan porque “partido a partido” seguimos vibrando como al principio.

Un principio que, sin duda, a muchos nos recordó a nuestro propio pasado. Un pasado que también te lleva a pensar en quienes están en el tercer anfiteatro y con quienes has crecido celebrando muchos momentos en la historia del Atleti. Por ejemplo, era una niña cuando conquistamos el doblete, pero lo tengo grabado a fuego en la memoria, a fuego porque lo viví con quien me inculcó el verdadero sentimiento colchonero. Gracias a él, el Atleti es mi forma de entender la vida. Es cierto que muchos no lo entienden, pero, sinceramente, tampoco tengo ni tiempo ni ganas para explicárselo. Soy del Atleti y siempre lo seré. Haber vivido el 120 aniversario fue algo muy especial que ya forma parte de mis vivencias rojiblancas pero todavía me quedan muchas más.

La vida, más allá del fútbol, la disfruto “partido a partido” y es cierto que “nunca dejo de creer” porque sé cual es el motor que me mueve para extraer todo su meollo. Ser feliz es primordial y cada uno decide como quiere serlo. Tengo muchos sueños por cumplir y estos no siempre son fáciles de lograr, de hecho, en más de una ocasión tendré que poner mucho “coraje y corazón” para conseguirlos, pero esto no me importa porque aprendí, hace años, que aún tengo la vida para, precisamente, ponerme la vida por montera. Quizás, a muchos les moleste, pero si mi Atleti lleva 120 años molestando, yo puedo seguir siendo yo misma pese a quien pese. Es lo que hay.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/44453/120-anos-molestando

MÁS ALLÁ DE GANAR O PERDER

Poco a poco, o mejor dicho, partido a partido el Mundial de Qatar va ganando seguidores porque como es habitual la fase de grupos va dando sorpresas a los aficionados al deporte rey. En el horizonte está el llegar al dieciocho de diciembre y levantar la anhelada copa. Hasta entonces quedan muchos minutos por disputar. Está claro que los mejores se medirán en la final, también un empuje de suerte nunca viene mal. 

En España, la goleada a Costa Rica marcó un punto de inflexión. En la historia de la selección quedará marcado el primer partido de este mundial como un hito en la era, nos guste o no de Luis Enrique. Es cierto que el seleccionador tiene, como es lógico, sus admiradores y sus detractores, pero su papel es llevar a la “La Roja” hasta el final. De momento ha empezado con buen pie, pero veremos hasta dónde llega España en esta competición porque noventa minutos dan para mucho y los errores pueden salir muy caros. 

Pendía de un hilo la continuidad de la Argentina de Messi y su futuro pasaba ante su eterno rival. Reconozco que mi favorita era México por todo lo que este país me ha dado y porque en el fondo el corazón vibra con los colores que te representan. La victoria no pudo ser, pero no es de recibo ver la imágenes de las agresiones entre los hinchas en las gradas. La violencia nunca está justificada. No hay que perder la perspectiva de que es, simplemente, un partido de fútbol. A todos nos gusta ganar, pero un buen consuelo son las palabras de escritor portugués, José Saramago: “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.”

La vida es mucho más que nuestro equipo gane o pierda. Noventa minutos no van a cambiar nuestro día a día. Nos pueden eludir del presente por un instante, pero la realidad vuelve tras el pitido final. Estamos apurando noviembre y en nada arrancamos el último mes del año. Éste nos trae un magnífico puente, la final de un Mundial, la Navidad y sus tradiciones y si reflexionamos un poco, lo efímero que es el tiempo. Parece que fue ayer cuando despedíamos el verano y estamos cerca de comenzar un nuevo capítulo cuyo título es 2023. Estamos a tiempo de rematar óptimamente este año y mientras sigue rodando el balón no nos olvidemos de que “la victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén” como dijo Rudyard Kipling. El mismo que escribió: “Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39751/mas-alla-de-ganar-o-perder

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