GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR

Como suele decirse, en Madrid está “lloviendo a mares” desde hace unos cuantos días y parece que vamos a seguir así por un tiempo. Lógicamente, Neptuno está en su salsa y no hay ninguna duda de que el próximo miércoles quiere ser el rey de la capital. El pase a los cuartos de final de la Champions se sellará en el Metropolitano y todo puede pasar. Una marea rojiblanca inundará el metro, los autobuses y cualquier rincón de la capital porque los colchoneros saben que hay que apoyar a los suyos llueva o truene. El tiempo climatológico es lo de menos porque, aunque las temperaturas no sean muy altas, el estadio va a convertirse es una auténtica olla a presión. Hay que ganar y para eso, además de que tienen que darlo todo en el terreno de juego, la afición debe arropar más que nunca a los de Simeone. 

Si hay que sufrir, se sufre. Si hay que gritar, se grita. Hay que hacer todo lo que sea necesario para llevar al equipo en volandas. Neptuno quiere imponerse a Cibeles, a pesar de que el pasado sábado se  celebrara el Día Internacional de la Mujer, ya que sólo puede quedar uno. Quizás, en el Olimpo de los Dioses estén las apuestas más que hechas y sendos dioses estén buscando aliados. En Madrid

se miran de reojo, pero hay que reconocer que el capricho de la diosa Fortuna en el sorteo de emparejamiento ha sido muy grande. El ambiente está que arde y eso que Vulcano no se ha pronunciado por su favorito, pero la adrenalina va subiendo a medida que se acerca el día ‘D’ y la hora ‘H’. A estas alturas ya se están preparando las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar. Es cierto que todos estaremos pendiente de Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) y quizás en algún momento nos toque contener el aliento pero está claro que ambos dioses serán los encargados de controlar el tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno.

Sin duda, los colchoneros seguimos soñando porque Morfeo nos lo permite, pero también porque nuestro corazón bombea al ritmo que Venus quiere cuando nuestro Atleti se enfrenta al eterno rival. Estamos enamorados de nuestros colores y eso no todos lo pueden entender. En Madrid ya se respira ambiente de derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar en el Olimpo, pero apuesto a que Baco quiere acompañar a Neptuno en la noche de mañana para brindar por la victoria.

A estas alturas, y con el Olimpo y la capital en modo derbi, la tribu india lo tiene claro, sólo vale: “Ganar, ganar, ganar y volver a ganar”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/03/10/ganar-ganar-ganar-y-volver-a-ganar/

AHORA, ATLETI, AHORA

“Jugadores, jugadores. Hemos venido a ganar. Que se enteren los vikingos, quien manda en la capital”. Cantando esto acabó la afición rojiblanca el pasado sábado tras conseguir sumar los tres puntos ante el Athletic de Bilbao. No fue un partido fácil, pero los de Simeone saben que tienen que pelear hasta el final y su afición está ahí para arroparlos en las buenas y en malas. No importa que haga frío, que llueva o que el viento azote los rostros porque los colchoneros están preparados para todo, sólo quieren gritar los goles de los suyos y cosechar muchas victorias. 

El famoso ‘partido a partido’ ha llegado hasta hoy. Será en la ida de los octavos de final de Champions donde los vikingos y los indios se vean las caras. Ya sabemos que los colchoneros acudirán a Concha Espina en autobús, no es necesario que Simeone se lo repita a los periodistas que intentan buscar un titular fácil. Por todos es conocida la rivalidad entre los dos equipos, pero la diosa Fortuna ha querido que vivamos una eliminatoria de infarto. Es cierto que sólo puede quedar uno, pero por delante hay muchos minutos de fútbol por jugar y está claro que todo puede suceder. No negaré que si hay que apostar al mejor siempre éste lucirá unas preciosas rayas rojiblancas. Las cosas como son. Ese sentimiento que no se puede explicar se fortalece cuando hay un derbi por delante contra el eterno rival. 

Hay algo más que el pase a la siguiente fase en juego. El cara a cara entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid no es un partido cualquiera, solo hay que preguntar a los aficionados colchoneros por su opinión sobre los merengues. Los fantasmas del pasado se quedan en el pasado, porque el presente es hoy y de nada sirve intentar remover lo que ya ha sucedido. 

Quedan unas horas para que comience el partido con mayúsculas. Quiero que el Atleti le dé una alegría a mi corazón. Éste está preparado para todo, pero el mejor calmante para las taquicardias es, sin duda, una dosis de goles y una victoria que estará llena de abrazos.Y dicho todo esto, sólo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y las ganas para ver a los rojiblancos derrochar todo el coraje y corazón en el partido de ida, porque está claro que la vuelta en el Metropolitano va a ser inolvidable. La afición espera ver lo mejor de los suyos y estos tienen a toda una afición que lo dará todo por ellos esté donde esté. Ser del Atleti es una forma de entender la vida y ésta, sin duda, se vive intensamente siendo rojiblanco. Orgullosa de mis colores, únicamente puedo añadir: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/03/03/ahora-atleti-ahora-2/

SUENAN TAMBORES DE GUERRA

Sólo puede quedar uno y es evidente que para lograr el pase a los cuartos de final de la Champions habrá que dejarse la piel en el terreno de juego y en las gradas animando a los rojiblancos. La  diosa Fortuna ha sido muy caprichosa y ha querido ver un buen derbi en la capital de España. Los colchoneros esperaban rival y el sorteo del pasado viernes, prendió la llama para que el ambiente se vaya caldeando. “¿Quién dijo miedo?” No es una frase cualquiera, es una declaración de intenciones porque está claro que Madrid debe siempre brillar por las rayas que mejor sientan.

El calendario de los de Simeone es frenético ya que no hay que olvidar que en las semifinales de la Copa del Rey se miden al Barça. Menos mal que los partidos de vuelta son en el Metropolitano, el cual, estará más que preparado para darlo todo por los suyos. Si hay una afición que sabe derrochar coraje y corazón es, sin duda, la del Atlético de Madrid. Evidentemente, estaremos preparados para lo que venga porque está claro que no sólo seguimos soñando y que nunca dejamos de creer sino que llevaremos al equipo en volandas para verlo campeón. La temporada que están haciendo los de Simeone ilusiona y mucho a una afición que lo da todo por ellos. De hecho, las entradas se han agotado en cuestión de horas y aunque vayamos partido a partido, el calendario del próximo mes no da tregua. 

La única tregua posible es seguir sumando puntos en la Liga y encauzar los partidos de ida de las dos eliminatorias. Únicamente así se podrán relajar algo los nervios porque está claro que se va a infartar o contener el aliento en algún momento. Quedan muchos minutos de fútbol y todos sabemos que hasta que el árbitro no pita el final todo puede suceder. No hay que relajarse, hay que ilusionarse y pelear para que los sueños se cumplan. Esa satisfacción es lo que toda una afición espera. 

Y dicho esto, quiero que el Atleti le dé una alegría a mi corazón. Éste está preparado para todo, pero el mejor calmante para las taquicardias es, sin duda, una dosis de goles y unas victorias que estarán llenas de abrazos. Ese sentimiento que no se puede explicar está ahí, lo inunda todo y, por eso, como colchonera que soy sólo quiero ver a mi Atleti campeón. Hace unas semanas recordaba al sabio por excelencia y me repito en que hay que “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, porque “partido a partido” hemos llegado hasta aquí. 

Estamos entre los mejores equipos de Europa y toca demostrar el poder que tienen nuestro escudo y nuestros colores. Solo puede quedar uno y éste tiene que vestir de rojo y blanco. No tengo nada más que añadir. Bueno, una sola cosa más: ¡Aúpa Atleti!  

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/02/24/suenan-tambores-de-guerra/

RAYAS ROJIBLANCAS

El pasado sábado para unos era la noche del cine español, pero para otros era la noche del derbi. Los Goya se entregaban en Granada, por la alfombra roja pasaron muchos personajes de la crónica social española. Algunos saldrían de allí con premio y otro con la satisfacción de haber acaparado algún foco de una cámara. Sabían que en la ciudad andaluza eran los protagonistas, pero ese protagonismo también pasaba por Madrid porque todos los ojos estaban puestos en Concha Espina. No hay nada que pueda eclipsar un derbi entre los merengues y los colchoneros. La semana fue caldeando el ambiente porque había tres puntos en juego y algo más. Precisamente ese “algo” tiene un valor inexplicable. 

Si el Goya a la mejor película fue compartido, el partido también acabó en tablas. Un empate que sabe a poco. Al menos Julián Álvarez, “la araña”, picó a un Courtois en un penalti que no pudo parar. La ‘simpatía’ que tenemos los rojiblancos por el guardameta vikingo es de sobra conocida y no hay que remontarse mucho tiempo atrás para saber las maneras que éste se trae. El tiempo tenía que hacer justicia y ojalá ese picotazo le dé una reacción en la que su ego se ponga rojiblanco. 

Precisamente, y como bien dijo Simeone, los rojiblancos llegaron en autobús al Bernabéu. Una respuesta que se viralizó, pero demuestra el agotamiento que hay ante las cuestiones de siempre. El Atlético de Madrid y su afición siempre quieren ganar al eterno rival. En el terreno de juego pueden estar más o menos acertados, pero si sumar puntos es importante, hacer palpitar a toda una afición con esa victoria lo es aún más. 

Ahora bien, el derbi liguero ya ha pasado. Toca pensar en el “partido a partido”, pero es cierto que si la diosa Fortuna lo quiere los merengues y los rojiblancos se pueden volver a ver las caras en la Copa y en la Champions. Los colchoneros estamos preparados para ello aunque necesitemos revisar y poner a punto el corazón porque éste unido a nuestro coraje nos da momentos de sufrimiento, pero también grandes alegrías. Lo que nunca falla es la ilusión. De momento, seguimos soñando y esperamos un dulce despertar. 

Ser del Atleti es nunca dejar de creer y eso lo llevamos en la sangre. De Concha Espina regresamos con un punto y en autobús, por si queda alguna duda a estas alturas. Seguimos luchando por lo que queremos y es ver al Atleti campeón. Esa pasión nunca falta. Y esta semana en la que nos rodean los corazones y muchos están pensando en San Valentín; otros visualizamos a Neptuno y cantamos como lo hace el Frente: “Muchachos, Hoy viajamos juntos otra vez. Enamorado del Atleti, No lo puedes entender.” Dijo Alejandro Dumas: “La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas” y con los colores apropiados, me atrevo a añadir. Ya se sabe lo bien que sientan la rayas rojiblancas en todos los aspectos, pese a quien le pese… 

Jimena Bañuelos

CORAJE Y CORAZÓN EN EL FÚTBOL Y EN LA VIDA

Un sentimiento que no se puede explicar pero que une a toda una familia que disfruta viendo a los suyos luchar como hermanos en el terreno de juego. El Atlético de Madrid nos está brindando muchos momentos de alegría y euforia sin dejar de lado el “sufrimiento” que va de la mano de las rayas rojiblancas. Ser del Atleti es algo que no todos pueden entender, pero los colchoneros tampoco se lo vamos a explicar porque es nuestra forma de entender la vida y de vivirla. 

El pasado sábado la victoria y los tres puntos tenían una dedicatoria especial. Hace once años nos dejó Luis Aragonés y desde el tercer anfiteatro siempre resonará que hay que “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” porque en la semana en la que se avecina el derbi con mayúsculas, está claro que nunca se puede dejar de creer. No hay que olvidar el arrojo que tenía “el Sabio de Hortaleza”. Es cierto que antes del Real Madrid y siendo fieles al “partido a partido” hay que medirse en Copa al Getafe. Habrá que pelear, como siempre; pero la satisfacción de ver a los de Simeone triunfando en su casa es algo que no se olvida y, por supuesto, se festeja cantando, si es preciso, el himno a pleno pulmón. 

El Atlético de Madrid está a un punto del líder. Todo puede cambiar en Concha Espina. No sé cual es la previsión meteorológica para el próximo sábado a las nueve de la noche, pero está claro que el ambiente estará más que caldeado dentro del Santiago Bernabéu. Neptuno y Cibeles se mirarán de reojo porque hay algo más que tres puntos en juego. Decía Aragonés que “sólo hay un campeón y va de rojo y blanco” y no le faltaba razón. Por eso, esas rayas tienen que dejar su huella en la casa del eterno rival. No hay excusas que valgan. No puede faltar el coraje y corazón que nos abandera siempre y, por supuesto, aunque toda la afición no pueda estar dentro del estadio, estará apoyando a los suyos desde distintas ubicaciones. La victoria, aunque sea sufriendo ante los merengues, siempre es mucho más dulce. El Atleti está en un buen momento y tiene que seguir cosechando triunfos y alegrías. Los corazones ya los tenemos preparados y aguantan lo que sea necesario por gritar los goles de los de Simeone. No importa si son en los noventa minutos de partido o agonizando en el añadido, los colchoneros sabemos que está en nuestro ADN llegar al límite. Tenemos hasta el sábado para “calentar” nuestra ganas de triunfo. 

Cuando digo que el Atleti es otra forma de entender la vida, me refiero también a los detalles. Ante el Mallorca pudo pasar desapercibido para muchos, pero los jugadores llevaban un brazalete verde por el Día Mundial del Cáncer que se celebra, precisamente, hoy. Reconozco que se me ponen los ojos vidriosos cuando estos días recuerdo el momento de mi diagnóstico, pero me aferré a mi fuerza y a quienes estuvieron conmigo hasta el final. Gané, sigo disfrutando de la vida y de mi Atleti porque durante todo el proceso soñé con volver al estadio de la mano de mi padre, como bien dice el himno de Sabina, y lo conseguí. Por eso, ese sentimiento inexplicable, ese coraje y corazón no pueden faltar en el día a día. La vida me ha dado otra oportunidad y la sigo escribiendo en rojo y blanco. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/02/04/coraje-y-corazon-en-el-futbol-y-en-la-vida/

ALEGRÍAS COLCHONERAS

Si el Atleti ha metido once goles en dos partidos en la misma semana, se dice y se disfruta. Dos encuentros sin sufrir es la mejor terapia para dar un respiro a los corazones colchoneros. No sé si hay que acostumbrarse a ello o no, lo que tengo claro es que nunca hay que dejar de creer y parece que Simeone ha dado con la tecla exacta, para que el Atlético de Madrid vuelva a ser el que su afición quiere. 

Una afición que siempre estará del lado de los suyos, pero también espera de estos su mejor versión.  Por eso, gritar “gol” siendo visitante es mucho decir. No me gusta mirar al pasado pero la realidad demuestra el infierno que ha sido para el Atleti salir de su fortín. Menos mal que las cosas se han enderezado y hay que seguir así porque el jueves hay partido de Copa. Será ante el Cacereño, pero no hay que relajarse. Además los rojiblancos tienen ganas de más. Los triunfos siempre alegran a la afición y si son como los últimos, bienvenidos sean. La Navidad está cerca y los puntos sumados son regalos adelantados, quizás los de Simeone y él mismo se hayan dado cuenta de que era muy posible que los Reyes Magos les trajeran carbón. Siempre hay tiempo para enmendar los errores. Ahora toca continuar así. 

¿Se puede seguir soñando? Se puede. ¿Se puede seguir ilusionado? Se puede. Ahora bien, no debe faltar el coraje y corazón que siempre nos acompaña. Seguramente, en las cartas a Papa Noel o a los Reyes Magos habrá más de un pedido colchonero. En cada paquete hay sonrisas, hay emociones y hay imaginación, pensando en donde se van a lucir esos regalos. Neptuno siempre será una opción más que anhelada pero los rojiblancos sabemos que en cualquier momento podemos presumir de nuestros colores, porque ser del Atleti es mucho más que unas rayas, es un sentimiento y una forma de vivir que quienes no la entienden, mejor que dejen de preguntar o de hablar de ella. 

Ahora nos toca a los colchoneros hablar de los nuestros, del cambio que ha habido en el equipo, del orgullo que sentimos cuando las cosas se hacen bien porque esta afición sabe estar en las buenas y en las malas, algo que ha demostrado en situaciones muy duras. Por eso, estos hinchas nos merecemos disfrutar de los goles y, por supuesto, nos merecemos ese respiro al corazón del que he hablado al principio. No hay ninguna necesidad de infartar todas las semanas, de estar sufriendo lo indecible porque como dijo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede” y a los hechos me remito.

Remitiré mi carta estas fiestas a quien corresponde. En ella no faltarán muchos deseos y muchos sueños. Eso sí, bienvenidas serán todas las alegrías que el Atleti nos brinde porque desde niña supe que el Atleti le da alegrías a mi corazón. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/12/02/alegrias-colchoneras/

HASTA EL FIN DE MIS DÍAS

Un empate y unas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Esa podría ser la conclusión de un derbi que se fue calentando durante los días previos. Obviamente, la rivalidad es máxima pero nunca se deben cruzar los límites y lo digo en ambos sentidos. 

El ambiente, el pasado domingo, en el Metropolitano era increíble. La asistencia marcó su récord y la afición tras recibir a los suyos quería ver uno de esos partidos que representan algo más que noventa minutos de juego. Es cierto, como bien decía el increíble tifo, “hasta el fin de mis días” seré colchonera y defenderé mis colores allá por donde vaya, pero también es cierto que cuando el ambiente está muy caldeado y la tensión se palpa en él hay que ser muy conscientes de lo que se hace y, por supuesto, de lo que se dice. 

El Real Madrid siempre será el eterno rival. Decir los motivos para justificar eso me llevaría a escribir demasiadas páginas y no tengo ni espacio, ni tiempo, ni ganas para hacerlo porque los rojiblancos saben perfectamente de lo que hablo. Reconozco que el himno el domingo me puso la piel chinita, como dicen en México, y durante todo el día con mi camiseta puesta fui viendo a colchoneros y merengues por Madrid. Unos nos sonreíamos cómplices de los colores, porque la familia rojiblanca se entiende y con los otros una simple mirada. Una rivalidad sana de esas que sabes que existe pero que en el fondo es un partido de fútbol. 

Precisamente, este partido de fútbol ya está marcado para la historia. Nunca justificaré la violencia, pero tampoco la provocación. Innecesarias las dos. Es más, el portero merengue por muy crecido que esté sabe a quién le debe ser quien es ahora mismo. Comparto estas palabras de Simeone en la rueda de prensa posterior al derbi, él dice mejor que nadie lo que hay que hacer: “La gente que ha cometido esos incidentes, el club tendrá que tomar una decisión como se tiene que tomar. No necesitamos a esa gente en la tribuna, necesitamos a la gente que nos impulsa, la gente que nos acompaña, la gente que nos apoya, la gente que piensa en el club y en el equipo. Necesitamos de esa gente.” Pero añadió esto: “Eso no justifica generar las situaciones que se generan, porque nosotros como protagonistas también podemos ayudar a que esas cosas no sucedan porque la gente no reacciona porque sí, reacciona por algo. Para mí sanción al que provoca. Así equilibramos.”

Todo esto es triste pero cierto. Y razón no le falta a Simeone. El primer gol merengue fue el principio de todo lo que vino después. Menos mal que el jarro de agua fría tenía que llegar en el tiempo de descuento con el gol de Ángel Correa. Un empate que sabe a mucho, porque las críticas a la mejor afición del mundo seguirán llenando titulares, pero por una oveja negra no se puede generalizar. La realidad es muy manipulable, pero las imágenes ahí están. Luego pedirán respeto, pero éste hay que ganárselo. Ha pasado el derbi y la vida, no lo olvidemos, continúa. Para unos seguirá siendo rojiblanca, para los otros me importa bien poco. Mi casa es la que me preocupa y se hará lo que se tenga que hacer, si los otros consienten determinadas actitudes, allá ellos, pero nunca serán ejemplo de nada por mucho que se crean que lo son. 

El tiempo pone a cada uno en su sitio y la vida, para mí, seguirá cargada de ese coraje y corazón que nunca me falla. Es cierto que del Atleti seré “hasta el fin de mis días”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/30/hasta-el-fin-de-mis-dias/

ESPAÑA

Una palabra de tres letras llena de alegría a todo un país. Gritar “gol” era lo que más anhelábamos y en dos ocasiones, ante Inglaterra, lo pudimos hacer. Queríamos la Eurocopa y la copa ya es española. Pocos creían en la Selección de Luis de la Fuente, pero partido a partido ha ido conquistando a toda una afición. Han ganado los siete partidos, han hecho una competición perfecta y España, más que nadie, se merecía levantar el trofeo en el Estadio Olímpico de Berlín.

El 14 de julio de 2024 ya forma parte de la historia de este país. Un sueño que se hizo realidad y que todos quisimos vivir acompañados de nuestra gente para, tras el pitido final, salir a la calle a gritar a pleno pulmón: “yo soy español, español, español”. Orgullosos de nuestros colores, las calles se llenaron de banderas y camisetas de la Selección, pero ¡ojo! que también el domingo, unas horas antes Carlitos Alcaraz conquistó Wimblendon. El deporte español reina en Europa y habrá a quien le escueza, pero la realidad es la que es. 

Y tras el sufrimiento siempre llega la gloria. Los goles de Nico Williams y de Mikel Oyarzabal nos hacían acariciar la victoria aunque no quiero olvidarme de la cabeza de Dani Olmo, quien bajo los palos despejó el balón que nos quería amargar la fiesta. Este equipo ha demostrado que la unidad hace la fuerza y esa fuerza nos ha llevado a lo más alto. Ahora toca festejar lo conseguido y las calles de Madrid son el escenario perfecto para ello. Si ya el domingo no entraba un alfiler en el Ayuntamiento Palacio de Comunicaciones o, como todos sabemos, en la Plaza de Cibeles, lo del lunes ha sido apoteósico. 

Obviamente, esas imágenes quedan grabadas en el recuerdo de todos. Es imposible no echar la vista atrás. Yo he visto ganar tres Eurocopas y un Mundial y siempre mi mente me recuerda a Luis Aragonés y no porque sea colchonera, que eso ahora no cuenta, sino porque fue con él con quien la historia cambió. Ahora otro Luis ha vuelto a hacer un cambio en el guión y ha llevado a España a lo más alto. Mítico es el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” pero es lo que ha hecho “La Roja” desde que De La Fuente está al frente de ella. Hay que estar muy orgullosos de lo que se ha conseguido, no hay que buscar lecturas más allá y, por supuesto, la política tiene que estar al margen de algo que nos une a todos: Nuestra bandera, nuestros colores y nuestros sentimientos. Unos sentimientos que son irrenunciables y que nadie puede cuestionar. 

Tampoco se puede cuestionar que en nuestro ADN está la fiesta. Eso también se nos da bastante bien. Por eso, la celebración ha sido épica. El deporte rey y el tenis han llevado a España a lo más alto. Los ingleses nos verán con recelo, pero era de justicia que el domingo el deporte se tiñera de rojigualda. 

Y dicho esto, sólo me queda felicitar a los campeones y disfrutar, como una aficionada más, de los triunfos que llevan a España a lo más alto. Nos han llenado la cara de sonrisas y eso es algo difícil de olvidar. Por eso, a los gritos de “yo soy español” no les puede faltar un “viva España” al unísono. Somos los mejores de Europa en el fútbol, cuatro copas nos avalan y en el tenis está Carlitos para seguir la estela de Rafa Nadal. No podemos pedir más, pero sí podemos pensar que nos quedan muchas victorias que celebrar. Hay talento a raudales, así que tiempo al tiempo…

Jimena Bañuelos

ESPAÑA Y ALEMANIA, CARA A CARA

Dicen que después de la tempestad siempre llega la calma, pero en este caso la calma trae consigo una final adelantada. Solo puede quedar uno y proclamarse campeón de la Eurocopa es el sueño de las dos selecciones. Los alemanes son los anfitriones y los españoles ya saben lo que es arrebatarles a los bávaros esta competición. Hace apenas unos días se cumplía el aniversario del gol de Fernando Torres que lo cambió todo para ‘La Roja’. Hubo un antes y un después y, quizás, sea el momento de recurrir a los recuerdos para que ese espíritu que hizo vibrar a todo un país regrese. No es fácil porque la situación no acompaña, pero hay muchos aficionados al deporte rey que el viernes a las seis de la tarde se juntarán para apoyar a los de Luis de la Fuente. 

La Eurocopa está dejando claro cuales son la selecciones más fuertes. La vigente campeona ya está fuera. Para ser sinceros, Italia no ha mostrado su mejor versión. Tampoco lo ha hecho Inglaterra, pero la fortuna ha querido sellar su pase a cuartos. España ha demostrado su valía y con goles ha convencido a más de un escéptico. No es el momento de creerse más que nadie porque en el fútbol todo puede pasar. Ya dijo el poeta romano, Publio Siro, que “es imposible ganar sin que otro pierda” y tras la fase de grupos, los errores pueden salir muy caros; pueden convertirse en el pasaporte de vuelta a tu país. Obviamente el objetivo es estar en Berlín el próximo 14 de julio. 

Die Mannschaft no es una selección cualquiera. Alemania ha tenido sus altibajos, pero en sus tierras ha demostrado que quiere la copa. Para muchos es la Alemania de Kroos, un jugador que se retira y que quiere hacerlo por todo lo alto. Al nombre de Kroos se pueden añadir otros, no porque se retiren del fútbol sino porque será su última Eurocopa. El tiempo no perdona y los años tampoco. Eso sí, la ilusión y el esfuerzo por llegar a la final son evidentes. Estas cualidades maduran, precisamente, con la edad; al igual que la experiencia. Ésta es un arma cargada de sabiduría y como aliada es de las mejores. 

Por delante quedan noventa minutos de fútbol que dan acceso a la semifinal si haces los deberes. Unos deberes que saben a victoria porque la agridulce derrota nunca es plato de buen gusto para nadie. No sabemos que pasará pero está claro que “la derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva”. Los que sí son definitivos son los sentimientos hacia tus colores. A estas alturas, lo único que tengo claro es que el viernes tendré un equipo asegurado en la semifinal. No sé si vestirá de blanco o de rojo pero orgullosa de ellos estaré. Lo de tener el corazón partío es una sensación compleja. Las emociones son ese engranaje que vemos en la película Inside Out 2. Por eso, no es el momento de escuchar al corazón, ni de que me digan “lo llevas en la sangre”. Quizás, un “que gane el mejor” sea lo justo por mi parte. Ahora bien, todos sabemos que el deporte rey es caprichoso y hace sufrir. Por eso, hay que estar preparado para todo. Recuerdo estas palabras de Séneca: “Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Ser el mejor no es fácil pero, como he dicho al principio, solo puede quedar uno… y tras el pitido final no hay que olvidar esto de Jacinto Benavente: “En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero”. 

Viel Glück o Mucha Suerte! Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

UN TROFEO LLAMADO VIDA

El verano está cada vez más cerca. Se respira en el ambiente que la estación estival está llamando a la puerta. Las clases están llegando a su fin, los festivales cobran protagonismo; si añadimos que el buen tiempo es el que nos acompaña a diario y las horas de sol protagonizan su mejor momento, podemos asegurar que la palabra “vacaciones” también está llamando a la misma puerta.

Una palabra que nos ilumina el rostro. Es necesario desconectar de la rutina para poder hacer un paréntesis y olvidar, aunque sea por un tiempo, los problemas, las preocupaciones y dar rienda suelta a esos placeres de la vida que no siempre están en nuestros planes. 

Unos planes que se han ido fraguando desde el frío invierno hasta la primavera y que ahora pueden ser ese sueño hecho realidad. Junio llega esta semana a su ecuador y con él todo lo que he mencionado. Es cierto, que además, este año, los amantes del fútbol no se pueden quejar porque la Eurocopa de Alemania arrancará el próximo viernes. España no debutará hasta el sábado pero las quinielas y las apuestas por las selecciones que llegarán a la final ya son un hecho. Todos tenemos a nuestros favoritos y todos somos conscientes de cómo llegan las diferentes selecciones a la competición. Sólo los mejores se llevarán la copa. 

Toca vivir un principio de verano en el que el deporte será el protagonista. Eso sí, tras su estela tocará encender la llama olímpica en París. No todo va ser fútbol. Los Juegos Olímpicos nos permiten disfrutar del deporte con mayúsculas. No todo se reduce al balompié. Los récords a batir son muchos y para conseguirlo hay demasiadas horas de esfuerzo y sacrificio detrás. Un sacrificio que bien se merece una medalla, un podio y unas lágrimas de emoción. 

Precisamente, lágrimas de emoción es lo que me produce a mí el ecuador de este mes. Esta semana brindaré como cada trece de junio por la mejor noticia que me han dado en la vida. Los aniversarios están para celebrarlos y más aún cuando es una fecha que marcó un antes y un después. Es verdad que el número trece tiene muchos detractores porque las supersticiones siempre están ahí. Confieso que nunca creí en ellas y después de aquel trece de junio aún menos. Es más, era martes y trece y se cumplen, precisamente, dieciocho años desde que escuché a mi hematóloga decir: “Jimena, tienes un donante de médula compatible”. Llevaba meses soñando con ese momento. Me imaginaba cómo sería y llegó cuando menos me lo esperaba. Recuerdo aquel día perfectamente. Aquella habitación del hospital, aquella cama y lo más importante, la cara de mi madre llena de emoción al escuchar a mi doctora pronunciar esas palabras. Esos abrazos serán inolvidables porque en el ambiente, a pesar de mi situación, se respiraba felicidad, se respiraba alegría, se palpaba la emoción. Son recuerdos que eternamente me pondrán la carne de gallina. Son recuerdos cargados de sentimientos y estos siempre llegan al corazón. Ahí todo cambió. Ese sueño se había convertido en realidad. El día del trasplante estaba más cerca y el principio del fin tenía una fecha señalada. ¿Es o no es motivo para celebrar cada año el 13 de junio?

Celebrar es signo de alegría y de victoria. Si hago el símil con el deporte, aquel 13 de junio me llevé la medalla de oro y la Copa como una campeona. Eso sí, tengo que reconocer que fue un alemán el que me entregó esos trofeos en forma de vida. Un vida que sigo disfrutando y aunque dicen que ésta no da segundas oportunidades cuando lo hace es para extraerla todo el meollo sin ponerle ningún pero. 

En definitiva, no seré yo quien apueste por los campeones de la Eurocopa porque tengo mi particular debilidad… Es comprensible, hay vida mucho más allá de que tu equipo gane o pierda. Lo importante es tener esa vida. Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/06/10/un-trofeo-llamado-vida/

Comentarios recientes

Avatar de Gus EzeGus Eze en FRANCIA CELEBRA SU HISTORIA, E…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en VA POR TI, SUSO. VA POR TI,…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MÁS ALLÁ DEL CALOR
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en ALZAD LA MIRADA
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MADRID BULLE

Archivos