EL VALLE, MÉXICO Y YO

México está en su mes más patrio. Quedan pocos días para los festejos y desde Madrid mi corazón se une a la fiesta del país que hace unos cuantos años me abrió sus puertas y desde entonces ocupa un lugar muy especial en mi vida. Sin duda, es un país maravilloso con gente estupenda y es cierto que las noticias que muchas veces nos llegan no reflejan lo mejor del país azteca. Ahora bien, quien ha tenido la fortuna de vivirlo sabe que México es mucho más que sus titulares. Es un destino que sorprende, que enseña, que transforma. A mí, me permitió descubrir paisajes únicos, sumergirme en una cultura fascinante, y, sobre todo, encontrarme conmigo misma.

Lógicamente, estar a más de nueve mil kilómetros de distancia de mi casa no fue fácil porque cuando los tuyos están al otro lado del charco la nostalgia puede pesar demasiado. Sin embargo, también hay lugares donde, sin esperarlo, te encuentras con personas que te tienden la mano, que te ofrecen amistad sincera y te hacen sentir parte de algo. Así fue como, entre calles, sabores y voces mexicanas, llegué a sentirme como una más.

Por eso, además de celebrar a mi México, lindo y querido, también brindo por los treinta y cinco años que cumple EL VALLE. Allí tuve la oportunidad de formar parte de una gran familia periodística gracias a Pepe Nader. Aunque han pasado los años, nuestra amistad se ha vuelto inquebrantable. Sus cimientos son sólidos, y nuestra pasión compartida por el periodismo es el ingrediente que hace que nuestros vínculos sean perennes.

En EL VALLE está la esencia del periodismo y puedo asegurar que ésta sigue muy viva. Solo hace falta defenderla frente a quienes intentan apagarla. Su director, Pepe Nader, lo demuestra con hechos. Día tras día, su columna refleja una voz firme, sin censura. Puede gustar o no, pero su opinión está guiada por la realidad, y en sus palabras radica la libertad. Todos sabemos que el buen periodismo incomoda, y ejercerlo en un país donde ser periodista puede costarte la vida, requiere algo más que vocación: requiere coraje y valentía.

Sin duda, México fue un punto de inflexión en mi vida. Representó un “después” lleno de significado en muchos aspectos. Al final, la vida está hecha de aventuras y ésta fue muy especial. El escritor canadiense Robin Sharma dice: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Y tiene toda la razón. 

Ahora es el momento de festejar, por eso, con la añoranza de no abrazar a mi “segunda familia” y la ilusión de volver a encontrarnos, querido Pepe, te espero pronto por acá, envío mi felicitación más sincera a todos los que hacen posible EL VALLE. Porque ni nueve mil kilómetros de distancia pueden borrar los sentimientos de este corazoncito mexicano que presume, con orgullo, de tener una columna donde “las noticias se hacen periódico”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle: https://elvalle.com.mx/2025/09/08/el-valle-mexico-y-yo/

LIBERTAD Y VERDAD

Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es “la mejor profesión del mundo” y estoy convencida de ello porque ha sido la vocación de mi vida. Recuerdo perfectamente el día que dije que quería ser periodista, y desde entonces, la profesión me ha ido atrapando y llevando a descubrir sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, todo hay que decirlo. 

Lógicamente, el periodismo ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero en ese mar de cambios, aunque duela decirlo, ha perdido su esencia. Una esencia que debe ser incuestionable e invariable y dada la situación actual hay que recuperarla más pronto que tarde. Siempre tuve claro que el periodista no está para agradar a nadie, sino que está para contar la verdad tal y como es. Ahí radica la libertad que nunca puede faltar. Ésta no puede ser coartada bajo ningún concepto. En cambio, ahora quienes se sienten incómodos con ella, la llegan a cuestionar. Es bien sabido que el periodismo, de verdad, está para incomodar y quienes se irritan por él son el reflejo de un trabajo. Las cosas son como son y si están refutadas sólo queda asumir las consecuencias de los hechos. La opinión pública puede ser muy amplia, pero la realidad es la que es. 

Es más, en estos tiempos estamos focalizando todo el periodismo en la política. Ésta rige la actualidad, pero no hay que olvidarse que el periodismo también puede contar muchas historias de carácter social que enriquecen a quien las lee o las escucha porque quizás también se puede tocar la conciencia de las personas. Hay realidades que necesitan ser contadas. No requieren convertirse en el minuto de oro porque con darles visibilidad ya han conseguido que alguien, conociendo su historia, empatice con ellos. Esa satisfacción es inigualable. No todo el periodismo está en los pasillos del Congreso. El verdadero periodismo está en muchos lugares y en muchas situaciones que necesitan de él. Conocemos a la perfección estas palabras de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Quizás, sea también el momento de reflexionar en ellas. 

Es cierto e innegable que el señalamiento a los medios de comunicación no es lícito bajo ninguna situación. El periodismo político está viviendo su peor crisis. No hay que olvidar jamás que la libertad de prensa es un pilar fundamental. Nunca está demás recordar que sin una prensa libre no hay democracia y esto hay que defenderlo siempre. No hay peros que valgan cuando la libertad está en juego. El periodismo se debe a los ciudadanos y esa responsabilidad hay que cumplirla aunque las presiones sean muchas. Nunca se debe renunciar a los principios y a la libertad de prensa. Quizás, más de uno tenga que volver a ver “Todos los hombres del presidente”, “La cortina de humo”, “Spotlight” o “Los archivos del Pentágono”, por ejemplo, para recordar que el buen periodismo siempre incomoda… pero ese es uno de sus pilares. 

Y los pilares siempre tienen que ser firmes y tenaces para no sucumbir ante el poder político que quiere volatilizar aquello que no le gusta. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” afirmó con mucha certeza el escritor francés Albert Camus. Es más, para el político alemán Hans-Dietrich Genscher: “La prensa es la artillería de la libertad”. Un libertad que, sin duda, hay que defender a “capa y espada”. En definitiva, como dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida.” Nunca renunciaré a esa escuela y nunca renunciaré a mis principios. Siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/26/libertad-y-verdad/

LA ESENCIA DEL PERIODISMO

Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es “la mejor profesión del mundo” y estoy convencida de ello porque ha sido la vocación de mi vida. Recuerdo perfectamente el día que dije que quería ser periodista, y desde entonces, la profesión me ha ido atrapando y llevando a descubrir sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, todo hay que decirlo. 

Es cierto que hace tiempo que el periodismo ha ido evolucionando, como es normal, con el paso de ese tiempo; pero también es cierto que su esencia se ha ido perdiendo por el camino. Una esencia que es incuestionable y que hay que recuperar más pronto que tarde. El periodista no está para agradar a nadie, un periodista está para contar la verdad tal y como es. Ahí radica la libertad. Una libertad que no puede ser coartada bajo ningún concepto. Ahora, ésta sí que está siendo cuestionada o más bien señalada por quienes se sienten incómodos con lo que se publica. Esa incomodidad es el resultado de un buen trabajo periodístico. Las cosas son como son y si están refutadas sólo queda asumir las consecuencias de los hechos. La opinión pública puede ser muy amplia, pero la realidad es la que es. 

El señalamiento a los medios de comunicación no es lícito bajo ninguna situación. La libertad de prensa es un pilar fundamental. Nunca está demás recordar que sin una prensa libre no hay democracia y esto hay que defenderlo siempre. No hay peros que valgan cuando la libertad está en juego. El periodismo se debe a los ciudadanos y esa responsabilidad hay que cumplirla aunque las presiones sean muchas. Nunca se debe renunciar a los principios y a la libertad de prensa. Quizás, más de uno tenga que volver a ver “Todos los hombres del presidente”, “La cortina de humo”, “Spotlight” o “Los archivos del Pentágono”, por ejemplo, para recordar que el buen periodismo siempre incomoda… pero ese es uno de sus pilares. 

Y los pilares siempre tienen que ser firmes y tenaces para no sucumbir ante el poder político que quiere volatilizar aquello que no le gusta. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” afirmó con mucha certeza el escritor francés Albert Camus. Es más, para el político alemán Hans-Dietrich Genscher: “La prensa es la artillería de la libertad”. Un libertad que, sin duda, hay que defender a “capa y espada”. Aún así, el periodismo va más allá de la política, el periodismo cuenta historias de todo tipo. Conocemos a la perfección estas palabras de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Quizás sea también el momento de reflexionar en ellas. 

En definitiva, como dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida.” Nunca renunciaré a esa escuela y nunca renunciaré a mis principios. Siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/01/20/la-esencia-del-periodismo/

A EL VALLE Y A MÉXICO

Semana de fiesta para México. Ese país que me abrió sus puertas hace unos años y el que ocupa una parte de mi corazón. Es verdad que las noticias que nos llegan del país azteca a este lado del charco nunca son buenas generalizando, pero a nueve mil kilómetros de Madrid hay un destino que brinda la oportunidad de conocer lugares maravillosos, aprender costumbres de otras culturas e incluso te conoces a ti mismo. Al menos, eso me sucedió a mí. Fueron muchos los días que pasé extrañando a mi país pero sintiéndome, a la vez, como una mexicana más. 

La distancia no siempre se lleva bien. El Atlántico puede ser eterno pero lo bueno es encontrar en el destino a personas que sin conocerte mucho te brindan oportunidades y te ofrecen su amistad. Es preciso celebrar el día grande de México como se merece porque hay algo que me dice que así lo tengo que hacer y además, no solo es México es EL VALLE también el que festeja su aniversario. 

Un aniversario que me llena de alegría porque gracias a Pepe Nader y a su hermano, Sergio, tengo un hueco que me sigue vinculando a México y, por supuesto, que me blinda esa amistad que nació hace muchos años. Si hablamos de periodismo, EL VALLE es un buen ejemplo. Mantener la esencia del que como dijo Gabriel García Márquez “es el mejor oficio del mundo” no siempre es fácil. Todos sabemos que las presiones externas existen y cada vez más, pero siempre hay alguien que resiste. Esa resistencia, para mí, es el periodista de vocación. El que valora el periodismo desde su esencia. No estaría de más hacer un repaso de las grandes películas que el cine nos ha dado para recordar lo que de verdad importa. Es cierto que con el paso del tiempo y el avance de las tecnologías nada es como es antes, pero si antes se juntaban los tipos para crear textos y contar la verdad; ahora que es mucho más fácil juntar y corregir esos textos, hay “otros factores” que lo impiden. No seré yo quien los analice porque creo que están claros, lo que sí tengo claro son mis principios y esos no los cambio por nada. 

Y hablando de cambios, México sí que los necesita pero EL VALLE sólo puede ir a mejor. La base es sólida y se adapta al destino y lo que éste nos depare. Es de justicia decir que extraño ver a quienes forman esa redacción y una buena plática con el director. Estoy convencida de que ese destino que juega las cartas, en una baza me dará la oportunidad de conjugar el verbo “extrañar” en pretérito. Mi particular cuenta atrás ha comenzado, mientras tanto, vayan desde Madrid mis felicitaciones para todos y mi agradecimiento a EL VALLE. Nueve mil kilómetros de distancia no pueden acabar con los sentimientos de este corazoncito mexicano que presume de tener una columna donde “las noticias se hacen periódico”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49276/a-el-valle-y-a-mexico

OPORTUNIDADES

Estamos todos de vuelta para encarrilar el mes de septiembre. Volver a conectar con la rutina es primordial para que la cuesta arriba sea menos dura. Este mes está vinculado a los comienzos, a las oportunidades y son, precisamente estas últimas, las que generan mucha ilusión e incertidumbre. Siempre hay una de cal y una de arena, pero tiene que prevalecer siempre lo positivo. El tiempo será el responsable de saber si estas oportunidades se dan o no. El destino es caprichoso y juega mejor que nadie con la incógnita del futuro.

Un futuro en el que figuran varias celebraciones este mes. Y cuando se trata de festejar no hay disculpa que valga. De todas ellas, hoy me centro en quienes me dieron la oportunidad de formar parte de su familia periodística. El Valle me acogió cuando viví en México demostrándome que la esencia del periodismo todavía vive al otro lado del charco. Su director, Pepe Nader, predica con el ejemplo. Cada día en su columna escribe sin pelos en la lengua. No importa si incomoda o no, pero la realidad es la que le dicta su opinión. Es cierto que la puedes compartir o no pero la libertad nace en sus palabras. El periodismo incomoda y ejercerlo en un país que es líder en los asesinatos de periodistas tiene un valor extra llamado coraje y valentía. Por eso, nunca olvidaré esa oportunidad que me llegó estando muy lejos de mi casa. Dicen que en la vida todo pasa por algo y quizás sea cierto porque tanto lo bueno como lo malo nos va forjando nuestra forma ser, nuestro carácter y, por supuesto, va marcando nuestro camino. 

En mi camino por tierra mexicanas tuve muchas ocasiones en las que crecí como persona. También, profesionalmente, volví a ejercer la profesión que ha sido mi vocación desde niña. Por eso, este mes toca celebrar los treinta y dos años que cumple El Valle. Estaré lejos de esa redacción, de esos amigos que brindarán por muchos años más, pero la distancia no puede impedir que mi mente me llevé hasta allí para abrazar a todos ellos y para agradecer a Pepe y a Sergio Nader que sigan contando conmigo. La verdadera amistad traspasa fronteras y el tiempo tampoco puede con ella porque lo importante y puro siempre prevalece. Llegará el día, estoy segura, de que nos podremos volver a abrazar y los nueve mil kilómetros de distancia se reducirán a cero en la mítica Puerta del Sol de Madrid. Por eso, con estos valores por bandera este mes toca brindar por muchos motivos, pero hay que ir paso a paso y disfrutar cada momento. 

Por eso, los momentos son oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.”

Seamos aventureros. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37190/oportunidades

HISPANIDAD Y PERIODISMO

Se respira normalidad en el ambiente. Las ganas de volver a las costumbres de antes nos superan a medida que pasan los días. Los datos nos avalan y quizás se pueda hablar del principio del final. Una nueva etapa en todo este proceso. De hecho, las terceras dosis de las vacunas ya las están recibiendo los más vulnerables. A pesar de que todavía tenemos medidas sanitarias que respetar, con esa precaución se puede seguir viviendo y aprovechando los momentos con las lecciones que hemos aprendido de la pandemia. Unas lecciones que han marcado un antes y un después sin ninguna duda. 

Y sin duda hoy toca celebrar el día de la Hispanidad. Una fiesta que nos tiene que unir aunque siempre hay quien se empeña en generar polémica. Madrid se ha volcado con numerosas actividades en las que se ha presentado la cultura de todos los países hispanoamericanos ya que su riqueza es la riqueza de todos. Además, pese a quien pese, con el español por bandera, porque cuando se trata de politizar cualquier motivo es bueno. 

Como bueno ha sido recuperar el tradicional desfile militar, presidido por los Reyes, propio del Día de la Fiesta Nacional. El Paseo de la Castellana ha vuelto a ser el centro de atención. Por supuesto, muchos ciudadanos no se han querido perder esta cita tan tradicional. 

Motivos para festejar tenemos muchos y no me puedo olvidar del Premio Nobel de la Paz 2021. Los periodistas Maria Ressa y Dmitry Muratov han sido galardonados por el Comité Noruego del Nobel por su lucha “para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera», porque la filipina y el ruso son una representación de todos los periodistas que defienden este principio como algo fundamental en el ejercicio de la profesión enfrentándose si es necesario a situaciones muy adversas. 

La libertad de expresión es esencial y no es cuestionable por nadie. Muchos políticos tendrían que aprender que a este principio básico del periodismo no se puede renunciar por muchos impedimentos que pongan. Los periodistas nunca deberían renunciar a los fundamentos que les mueven día a día en su profesión. Una profesión que es más necesaria que nunca cuando se coartan las libertades. La esencia del periodismo que tanto se está viendo amenazada últimamente no puede perderse. Esos valores tienen que ser férreos y hay que defenderlos ante los enemigos de la verdad. El periodismo es un servicio público y se debe a la gente y no a los políticos. Seamos honestos y asumamos que la profesión está siendo muy cuestionada. Eso sí, depende de nosotros, los periodistas, recuperar la reputación perdida. No es tan difícil recordar esos valores. Si es preciso se puede volver a leer, entre otros, a Ryszard Kapuscinski: “Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”. Nunca se puede ceder a la presión, a la propaganda, a los likes porque periodismo no es eso.

Quizás, este Premio Nobel sea una buena inspiración que conlleve alguna reflexión. Me niego a renunciar a la vocación de mi vida por quienes han dejado de lado su esencia. No todos somos iguales y mis principios los tengo claros. No están en venta porque, de nuevo Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.” Reflexionemos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27203/hispanidad-y-periodismo

PERIODISMO

Nos han avisado de que viene una ola de calor, pero qué esperamos si estamos en pleno mes de julio. Una noticia que abre titulares, pero que se repite como otras tantas cada año en la estación estival. El verano tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Eso sí, a los que no nos importa que el termómetro suba más grados de lo habitual, la situación que hemos pasado la sobrellevamos mejor. El insomnio suele estar vinculado, entre otras cosas, a los problemas que están implícitos en nuestra vida, pero cuando éste es únicamente por calor bienvenido sea. Ahora bien, todo es compatible ya que si nuestro presidente del Gobierno puede dormir después de estar gobernando con quienes le quitan el sueño, quizás pueda compartir su receta si es que hay algo más allá de sus ansias de poder. Un poder al que aferrarse cueste lo que cueste.

El precio a pagar por estar ocupando un sillón puede ser muy alto, pero la conciencia de cada uno es la que tiene que soportar esa carga. Al igual que también es importante mantener el apoyo de quien te ha colocado con un dedo mágico ahí. El pasado sábado, tras unos días de rumores, llegó la crisis de Gobierno. Renovarse o morir como dicen algunos, aunque el renovarse siempre tiene algún fin. Ha habido cambio de nombres y algunos más significativos que otros. Dicen que los cambios hay que hacerlos para mejor, pero visto lo visto, con el paso del tiempo veremos cómo será la evolución de los nuevos rostros que ocupan la nueva foto de Moncloa. Un cambio de caras que se comunicó en una rueda de prensa sin preguntas que, por desgracia, se está convirtiendo en la rutina del presidente y de muchos políticos. Si los periodistas no podemos preguntar nos están quitando un ingrediente fundamental en la esencia de la profesión que ejercemos. La prensa no está para ser palmera de quienes se ponen delante de un micrófono para saltar un discurso más que preparado. La prensa está para incomodar, para arrebatar las frases hechas por las que realmente interesan a los ciudadanos. Y si se sucumbe a eso, el periodismo está perdido dando paso a una propaganda que lo impregna todo a costa de la manipulación

Una manipulación que debería estar vetada por quienes tenemos que incomodar y ser fieles a la realidad. Es cierto, que el periodismo está atravesando una situación muy crítica económicamente hablando, pero también la está atravesando en sus valores y depende de nosotros mismos revertirla. Es vital recuperar los pilares básicos de la “mejor profesión del mundo” como decía Gabriel García Márquez. No me cansaré nunca de defender aquello en lo que creo porque la vida me enseñó a tener mis principios muy claros; unos principios a los que no voy a renunciar. Asumo que no pueden agradar a todos, pero mi esencia está ahí, y eso, es incuestionable. El periodismo, en mi caso, es una vocación porque desde niña tenía muy claro cuál iba a ser mi profesión. Y ahora, tras muchos años ejerciéndola, y viendo lo que está pasando, en más de una ocasión sería necesario hacer un examen y ver en lo que se está convirtiendo. Estamos a tiempo de reaccionar, ojalá suceda más pronto que tarde. Nos debemos a los ciudadanos. Por ellos, la verdad y el análisis tienen que primar sobre los “click”. La comunicación ha evolucionado puesto que la tecnología se ha unido a ella, pero más nos valdría recordar a quienes fueron los pioneros y referentes en nuestra profesión… Eso sí, asumiendo lo mucho que critican mi profesión y la mala fama que tiene por culpa de algunos, siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/24470/periodismo

EL LEGADO DE MI ABUELO

“Solo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvidaré”. Esa es una gran verdad, porque de ti aprendí muchas cosas. Eras el mejor libro de historias, de refranes, de anécdotas y sobre todo eras un gran maestro de la vida. Como buen burgalés de pro me enseñaste a amar mi tierra porque estabas muy orgulloso de ella. De hecho, lucías la capa castellana como nadie y por ti vestí el traje regional siendo una niña. Han pasado los años y es imposible olvidar todas las aventuras que vivimos entre los tipos de tu imprenta. Desde luego, ese sí que era el sitio apropiado para dejar volar la imaginación. No sé si allí nació mi vocación periodística, pero de lo que estoy convencida es que allí nacieron muchos sentimientos que son difíciles de explicar. 

Sentimientos que en las últimas cuarenta y ocho horas han estado más a flor de piel que nunca. Tu legado sigue escrito en mi corazón y éste ha palpitado mucho últimamente. Eras un vividor de la vida nato, de esos a los que el Carpe Diem se les queda corto, pero eras, sin duda, una persona que derrochaba alegría por los cuatro costados. Eras increíble y dejaste un vacío que por muchos años que pasen sigue ahí. Te puedo ver en las fotos, en los videos pero hoy prefiero pensar en el mítico tercer anfiteatro. Eras un amante del fútbol y, aunque todos culpen a mi padre, el verdadero responsable de que sea del Atleti eres tú. Crecí sufriendo por los rojiblancos pero también por los blanquinegros como buena burgalesa. Casualmente la vida, ha querido juntar en un fin de semana dos grandes alegrías que seguro las estás celebrando desde allá arriba. El Atleti de nuestro corazón con mucho «coraje y corazón» ha ganado la Liga y el Burgos, también, con «coraje y voluntad» es un equipo de Segunda División. Ay, abuelito, lo que nos va a tocar sufrir la próxima temporada…

Entre el «Nunca dejes de creer» de los colchoneros y el «Orgullo y Tradición» de los blanquinegros se presenta una próxima temporada muy emocionante. Menos mal que me enseñaste a sufrir, pero también a disfrutar en ese sufrimiento; como también me enseñaste a cantar el himno de mi ciudad, Burgos, y que, a día de hoy, cuando lo escucho y lo canto pienso en ti. Dice la letra: “Aprendamos todos juntos / a cantar a nuestra tierra,/ a leer en su pasado/ y a labrar su porvenir” Y su porvenir es lo que vamos escribiendo. Los tipos de tu imprenta han dado paso a la última tecnología, pero para ello también hemos leído en el pasado.Algo que no se nos puede olvidar. 

Y olvidar, precisamente, es un verbo que no va contigo. Por eso, con el Burgos en Segunda y el Atleti campeón no dudes, que cada vez que me ponga la camiseta correspondiente, miraré hacia arriba para que veas cómo luzco con la cabeza bien alta todo el legado futbolístico que me dejaste, porque si hablamos del legado humano no hay palabras para expresarlo. 

Abuelo, cantaré los himnos de nuestros colores porque nuestro corazón palpita con ellos. No importa si hace frío o calor, si se gana o se pierde; lo importante es no rendirse y sobre todo vivirlo como tú lo hacías. Fuiste mi ejemplo y aunque ya no estás aquí, no hay día que pase que no me acuerde de ti. Se te echa mucho de menos, veinticinco años son muchos años, pero esa niña ha crecido y hoy te rinde este homenaje porque estoy convencida que sin ti no sería lo que soy hoy. Va por ti. ¡Aúpa Atleti! y ¡Aúpa Burgos!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

NO TODO VALE

Sin pasos por las calles y sin escuchar el ritmo lento de los tambores hemos vivido otra Semana Santa. Unos días de pasión diferentes en los que hemos tenido que adaptar nuestras tradiciones. El coronavirus, por segundo año, ha conseguido cancelar nuestros planes. En el deseo de todos está que esta sea la última vez. El silencio tendrá que romperse más allá del día de Pascua porque esta pandemia nos ha privado de muchas cosas y las ganas de gritar su fin son incalculables. 

Las restricciones de estos días festivos han sido muy cuestionadas. Es normal puesto que se duda de su efectividad. Podríamos haber viajado para ver a nuestros seres queridos, pero la responsabilidad conlleva que haya que extremar las precauciones. En el ambiente se percibe que la cuarta ola está a punto de llegar. Un ola que esperemos se quede en “olita” como dicen, aunque la experiencia nos ha demostrado que los excesos se pagan. Menos mal, que más allá del miedo que nos puedan inculcar con ella, están los datos de vacunación. Me alegro cada vez que alguien cercano a mí me comenta que ya tiene en su móvil el mensaje con la citación para vacunarse. Desde luego, los datos de Madrid durante esta Semana Santa son buenos. El Wanda Metropolitano y el hospital Isabel Zendal están batiendo record de pinchazos. Y eso, guste o no, es bueno. Ya sea con una dosis o con dos lo importante es ir protegiendo a los ciudadanos. El virus no da tregua y nosotros no podemos ceder ante él.  

Quizás hayamos renunciado a nuestros planes estos días, pero pensemos en que la estación estival está cada vez más cerca. Y si hace un año ya se hablaba de “Salvar el verano”, seguro que a muchos esa frase ya se les ha pasado por la cabeza. Eso sí, atónitos estamos con el endurecimiento del uso de la mascarilla. Esperemos que recapaciten con esta última medida porque ya llevamos soportando muchas decisiones absurdas. Sería grotesco ir a la playa en traje de baño y estar con la mascarilla todo el tiempo… Cuestión de incongruencia… De hecho, no hay que olvidar que en Madrid estamos a punto de comenzar una campaña electoral, la cual, se vaticina muy dura. Combatir las noticias falsas debería ser prioritario al igual que no dar a los bulos el protagonismo que no se merecen. Eso sí, si hablamos de manipulación hasta el punto de decir que Madrid tiene playa, el periodismo tiene un serio problema. Las cosas son como son y la realidad es la que es. Puede gustar o no, pero de ahí al mal ejercicio de la profesión hay un trecho. Sin duda, una línea infranqueable porque la credibilidad está en juego y no hay que olvidar que el periodismo es un servicio público. A los ciudadanos no se les puede fallar. 

Eso sí, la polémica imagen dio la vuelta al mundo y el ridículo que han hecho es más que evidente. Los memes proliferaron por todas las redes sociales… Toda una vida cantando el mítico tema de Los Refrescos, Aquí no hay playa para que ahora nos intenten vender lo contrario para atacar a Isabel Díaz Ayuso. Madrid, como bien dice la canción, tiene Retiro, Casa Campo y Ateneo, tiene mil cines, mil teatros, mil museos… Madrid tiene muchas cosas buenas, sobre todo, su gente. Es verdad que al llegar agosto ¡vaya, vaya! Aquí no hay playa, pero con playa o sin ella Madrid ahora decide su futuro. Y seremos los madrileños de nacimiento o adopción los que valoremos cómo se han hecho las cosas en estos tiempos tan duros. Cada uno es libre de elegir. Ya dijo el periodista y escritor estadounidense, Tom Wolfe: “Con una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil.”

Nada más que añadir. 

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/21507/no-todo-vale

DECISIONES CON TÍTULO DE PELÍCULA

Las medidas contra la pandemia se han endurecido en casi toda España. Es lógico ya que la situación en muchas Comunidades Autónomas es crítica. Las cifras no dan tregua y los hospitales están a punto de colapsar. Está claro que la segunda ola está dejando en evidencia que no hemos aprendido de los errores del pasado o, simplemente, que la responsabilidad individual está en entredicho. No es bueno generalizar pero sí es cierto que las medidas adoptadas están afectando a los sectores vinculados al ocio. Por mi tierra, Burgos, seguro que están echando de menos tomarse unas “tapitas”, pero la salud de todos prima sobre los efectos en la economía. De momento, y para ser sinceros, Madrid ha mejorado notablemente. Las medidas, tan cuestionadas, de la presidenta están dando sus frutos y los datos así lo corroboran. Espero que también sirvan esas cifras para quitarnos a los madrileños el estigma de ser los “supercontagiadores” del país.

Un país que ha estado pendiente de lo que sucedía en Estados Unidos mientras el Gobierno adoptaba medidas muy cuestionables. De “Salvar la Navidad” hemos pasado al “Ministerio de la Verdad”. Ni que estuviésemos viviendo una película, quizás el 2020 lo sea pero parece que ahora lo que se cuestiona es la información periodística. Como un jarro de agua fría ha caído ese anuncio en la profesión y no es para menos. Es cierto que las noticias falsas se propagan a una velocidad descomunal pero no está en los principios del periodismo su elaboración. Los medios y los periodistas, entre los que me incluyo, somos los responsables de hacer un buen trabajo y no podemos estar sometidos a la “censura” que quieren imponer desde Moncloa. Es cierto que todavía no han dicho cómo lo van a llevar a cabo, pero con la ocurrencia ya tenemos suficiente. De hecho, se la podían aplicar los propios miembros del Ejecutivo ya que en sus declaraciones han salido a la luz más de una declaración de dudosa veracidad que el tiempo ha demostrado su falsedad. Que den ejemplo es un buen principio y si no que se abstengan al buen trabajo periodístico. Quizás sea éste el que se les atragante, pero el artículo 20 de nuestra Constitución así lo avala. La libertad de prensa es incuestionable.

Como incuestionable es que el castellano es la lengua de todos a pesar de sus detractores, pero todo vale por mantener el poder o por sacar adelante unos presupuestos… Lo que nos queda por ver con tal de aferrarse a un sillón, mientras a diario mueren más de trescientas personas en el mejor de los casos. Me abruma la “normalización” que hemos hecho de la cifra de fallecidos. La insensibilidad a la que nos han llevado. Sería bueno hacer examen de conciencia porque en la película que nos quieren vender para salvar la Navidad se olvidan de que este año habrá un récord de ausencias.
Sinceramente, nos iría mejor si algunos políticos dejaran la demagogia a un lado y se preocuparan por los ciudadanos, porque las consecuencias de sus decisiones las pagamos los de siempre. Y a estas alturas del año, cuando el hartazgo y el desánimo están en alza, tonterías las justas.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/17382/decisiones-con-titulo-de-pelicula

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