VA DE COPAS

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Mi artículo para El Valle de México

Si hay algo que siempre nos acompaña son los recuerdos. Los hay buenos y malos pero como decía, acertadamente, el filósofo estadounidense, John Dewey, “nosotros recordamos, naturalmente, lo que nos interesa y porque nos interesa”. Eso es lo que llevamos haciendo estos días si nos centramos en el deporte rey. Han pasado diez años de la gesta de la Selección Española, pero seguro que todos nos acordamos de cómo vivimos la intensa final del Mundial de Sudáfrica. Fue un día histórico. Un día de los que no se olvidan ya que los chicos de Vicente del Bosque consiguieron lo que España llevaba años anhelando. Es cierto que no empezaron con buen pie, pero saber superarse de las adversidades es fundamental; no solo en el fútbol sino en el día a día. La Copa de campeones viajó hasta Madrid donde la fiesta estaba asegurada. Obviamente no faltó el Waka-Waka de Shakira que se convirtió en la banda sonora del acontecimiento. España cumplió un sueño dejando atrás los fantasmas de los cuartos de final. El tiempo no ha conseguido borrar las instantáneas que nuestra mente almacena de aquella noche. Recuerdo que viví todo el Mundial en Francia, pero para la final algo me decía que tenía que estar rodeada de mi familia y amigos. No me confundí cuando decidí regresar a casa. Eso sí, antes pude presumir por el país vecino de los colores de mi selección. Ellos ya habían sido eliminados. Era orgullo, pero también, era la satisfacción del triunfo. Finalmente, la Copa se tiñó de rojo y los nervios y la tensión de la final merecieron mucho la pena. Imposible es olvidar una noche como esa. Es cierto, que si de recuerdos hablamos, en México viví la hecatombe de la Selección cuatro años después… Algo, sin duda, para olvidar.

Dicen que las finales se juegan para ganarlas, comprensiblemente, las derrotas en estos partidos duelen mucho más. Hay encuentros que se convierten en finales por su trascendencia. Esto lo estamos viviendo en cada jornada de la Liga. Unos se juegan el título, otros; los puestos de Europa y por supuesto, los que están rozando el descenso no se pueden permitir fallar. Del título de Liga mejor no hablamos, posiblemente, se pinte de color blanco; pero la que busca dueño es “La Orejona”. La Champions ya tiene emparejamientos y el Atlético de Madrid ha salido bien parado del sorteo. Está en cuartos y el Leipzig será su rival a batir si quiere alcanzar la semifinal. Ahora más que nunca cada partido es una final. Existe la posibilidad de un Madrid-Barça en una hipotética semifinal y, por supuesto, una final española en Lisboa.

Hemos hablado de recuerdos futbolísticos, escuece siendo colchonera pensar en Lisboa. Por eso, vayamos partido a partido. Agosto será el mes de la Champions League y si el veintitrés los de Simeone pelean por la copa, será bueno citar al escritor francés, Roger Martin du Gard: “La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse”. Quizás sea un buen momento para que el Atlético de Madrid grabe su nombre en “La Orejona”. Todo puede pasar y los recuerdos de Lisboa pueden cambiar. El tiempo lo dirá. Hasta entonces sigamos soñando porque los sueños, a veces, se cumplen.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/13943/va-de-copas

A la final con coraje y corazón

Comenzaron cantando y terminaron llorando… Eso los bávaros, porque los colchoneros empezamos sufriendo y acabamos agonizando, eso sí, por una buena causa. Después de noventa minutos de tensión, de taquicardias, de nervios… Además de tener claro que tengo un corazón en plena forma, tengo un equipo que es de los mejores de Europa. Hasta el final había que creer y creyendo en ese particular coraje y corazón del que presumimos los rojiblancos vamos a estar en Milán. Todo esfuerzo merece una recompensa y este Atlético de Madrid bien se la ha ganado. Y si no que se lo pregunten a los culés y a los bávaros…

la fotoEn la memoria de los colchoneros está la última final de la Liga de Campeones, esa en la que vimos escapar la copa en el último momento. Recuerdo aquel partido perfectamente. Y no podré olvidar que fue en México donde echaba de menos a “mi familia rojiblanca”. Fue triste la derrota pero de todo se aprende. Y, precisamente, esas lecciones que el fútbol ha dado al Atleti son las que nos hacen más fuertes. Ahora, sin miedos y sin complejos queremos levantar “la Orejona” porque hay muchas deudas que saldar en la Champions. ¿Quién será el rival? En este momento no lo sé, pero… hay ganas de revancha… Ahí lo dejo…

Ahora hay que seguir soñando. El gol de Griezmann y el héroe del equipo, Oblak, llenaron de euforia a todos sus aficionados recargando las baterías de la ilusión. Ya he dicho, en más de una ocasión, que quiero ir a Neptuno. La cita está más que clara. El dios de los mares recibirá el próximo 28 de mayo a toda una marea rojiblanca. No hay ninguna duda de que ese será el final soñado por los colchoneros. Ese es el broche de oro a un gran trabajo no sólo del equipo sino de una afición que gane o pierda siempre está orgullosa de sus colores.

La cuenta atrás para el gran día ha comenzado, y como nuestra filosofía es el “partido a partido”, ya tocaría pensar en el próximo rival, pero con permiso de Simeone, es justo y necesario, volver a recuperar el ritmo cardiaco cantando: “Jugando, ganando, peleas como el mejor, 
porque siempre la afición, 
se estremece con pasión, 
cuando quedas entre todos campeón”. Y este es el himno que los rojiblancos no se cansan de corear allá donde su equipo los necesite… Milán nos espera y no vendremos con las manos vacías… ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

Lisboa: Territorio indio, territorio vikingo

 

la fotoMe preguntan una y otra vez que si sigo creyendo que el sábado ganará el Atlético de Madrid…Mi respuesta siempre ha sido y será la misma: ¿Por qué no? Llegar a la final de la Champions no es una tarea fácil y tanto Real Madrid como Atleti han sido merecedores de ello. Es un único partido. Noventa minutos del mejor fútbol europeo. Y no olvidemos que los rojiblancos son los flamantes campeones de la Liga…

“Partido a partido” y “latido a latido” los de Simeone han eliminado al Milan, al Barça, al Chelsea…No lo han tenido fácil pero como dijo “el Cholo” con trabajo todo es posible. Están en la final con un único objetivo: levantar “la orejona”. La afición está preparada para gritar, cantar y, si es necesario, sufrir por sus colores. Estamos concentrados para vivir una final histórica…Y si hace unos días escribíamos en la Historia con tinta rojiblanca la Liga, que mejor manera de continuar esta historia que con la Champions.

Que no nos asuste que en el Real Madrid estén Cristiano Ronaldo, Benzema y compañía. Son jugadores de futbol, buenos sí, pero los nuestros también lo son. Serán once contra once. ¿Por qué no podemos? Eso es lo que nos quieren hacer creer… Todos sabemos a estas alturas que los merengues saben contar, de momento, hasta nueve. Es cierto, que tienen en sus vitrinas nueve copas de Europa pero ahí se van a quedar. Saltarán al terreno de juego buscando la décima pero ¡cuidado! porque los rojiblancos también la ansiamos. Sería la primera y en la vida siempre hay una primera vez para todo.

La celebración del domingo estuvo bien. Los colchoneros quedamos con Neptuno en repetirla está semana. No podemos fallar al dios de los mares. Nos está esperando. Es el momento de conquistar la gloria europea. Estamos en la final para ganarla. Muchos indios partirán de la Ribera del Manzanares para tomar Lisboa y teñirla de rojiblanco. El resto haremos lo mismo allá donde estemos. Que se note por qué somos la mejor afición.

“Paso por Concha Espina como pasa un forastero” cantaba Joaquín Sabina en el Himno del Centenario. Los vikingos siempre han sido nuestro rival. No hay pipa de la paz. Si ya les arrebatamos una Copa del Rey en el Bernabéu…¿Cómo se sentirán cuando les privemos de la “famosa” décima? Esto es una motivación extra para todos los colchoneros. Que infarten los corazones, que la piel se nos ponga de gallina que suframos lo que tengamos que sufrir pero que lloremos porque la copa viaja a nuestra casa, al Vicente Calderón.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)