CUESTIÓN DE ACTITUD

De repente y sin avisar, los termómetros se desploman. Aparecen las primeras nieves en las montañas y el frío nos abraza a todos. Ya sé que estamos en noviembre, pero entre el cambio de hora y el cambio de temperatura el cuerpo se rebela, o mejor dicho, el cuerpo necesita de algún que otro paracetamol para seguir adelante. Los días cada vez tienen menos horas de sol, los recuerdos de la estación estival recurren a nuestra mente ahora más que nunca, sobre todo, si eres un amante del calor como es mi caso: Bendita playa, bendito chiringuito que ahora se ha quedado huérfano de Georgi Dann, benditas terrazas, en definitiva, bendito verano. 

Desde luego que noviembre ha querido que luzcamos nuestras mejores bufandas y abrigos para afrontar, en estos días, el frío que nos ha traído. Quizás una dosis extra de buñuelos no hubiese estado nada mal. Tiraremos de refranero y repetiremos concienzudamente que “al mal tiempo buena cara” porque si hay algo que no puede faltar en la vida, haga frío o calor, es el sentido del humor. No podemos dejar de sonreír aunque nuestro rostro sufra las consecuencias de los vientos heladores. Es cierto que muchos tienen marcado en el calendario el famoso “Black Friday” para ir a comprar los regalos de Navidad. Unas fiestas que están a la vuelta de la esquina como quien dice, pero no nos olvidemos que queda un mes y medio todavía como para estar comprando turrones como si  no hubiera un mañana en los supermercados. Admiro a la gente previsora que quiere aprovechar los descuentos del “viernes negro” en español, pero asumir que los turrones, polvorones y mazapanes campen a sus anchas en los armarios de las casas con tanta antelación me cuesta entenderlo. Ya de los villancicos ni hablamos porque a este paso la Navidad va a durar trescientos sesenta y cinco días al año. Algo que, por cierto, no estaría mal si lo enfocamos en ese espíritu que la envuelve y nos convierte a todos en paz y amor. Una falso sentimiento que solo nace en la época más fría del año y que demuestra la auténtica esencia del ser humano. Que cada uno haga su propia reflexión porque yo la conciencia la tengo tranquila. 

Como tranquilos hay que estar ante los acontecimientos que vienen. Se habla del apagón y cunde el pánico. Se habla del desabastecimiento y sucede lo mismo. A estas alturas, y después de haber sobrevivido a una pandemia creo que la capacidad de adaptación la tenemos más que superada. No nos tatuamos la palabra “resiliencia” de milagro, pero nos guste o no todos la hemos puesto en práctica desde marzo del 2020. Sin duda, una fecha para la historia personal de cada uno y, por supuesto, un hito universal en la humanidad. 

Ahora bien, si hay algo en lo que todos tenemos puesta la esperanza es en el 2022 porque desde que comenzaran los “felices años veinte” no hemos levantado cabeza. Ya va siendo hora de que recuperemos esa ilusión que muchas veces se marchita con un simple pensamiento. Regar esa ilusión no siempre es tarea fácil, pero si hay algo que también trae la Navidad es precisamente eso. Ese espíritu que nos guste o no lo inunda todo. Quizás, sea un buen momento para recargar nuestro optimismo. Todavía estamos a tiempo de recapacitar. El mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos es dar con las claves que nos hacen felices, por supuesto, conjugando el verbo “vivir” sin ponerle ningún pero. Eso no está en el turrón, ni en los mazapanes, ni en cualquier dulce. Eso está en nuestra mente y aunque nos dé miedo, a veces, la soledad también ayuda. En definitiva, ser feliz es lo que cuenta. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/28005/cuestion-de-actitud

RECORDANDO A LOS AUSENTES

Siempre la llegada del mes de noviembre llega cargada de nostalgia y de recuerdos de quienes ya no están con nosotros. Los cementerios se llenan de flores, de lágrimas y de unos sentimientos que sin querer te devuelven al pasado. A un pasado en el que se han vivido muchos momentos con esas personas a las que añoramos, no solo en esta época sino todo el año. “Solo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvidaré”, un mensaje de la película de “Coco” que es una enseñanza con mayúsculas y, por supuesto, una gran verdad. 

Las tradiciones a este lado del charco son distintas. Aquí, no concibo celebrar Halloween, pero reconozco que tuve la oportunidad de vivir uno al más puro estilo americano al otro lado del océano. Importar algo que no está arraigado a nuestra cultura no tiene sentido, si se hace por modas, peor me lo pones; quizás a todas esas brujas, zombies y demás seres les mueva irse de fiesta, pero para eso no hace falta excusarse en algo que no es nuestro.

No quiero “ni truco, ni trato” prefiero unos buñuelos y si me apuras hasta unos huesos de santo a pesar de que estos no me agradan demasiado, pero mi abuela tenía la costumbre de llegar siempre a  mi casa con este dulce. Esa visita era una tradición en sí. Verla disfrutar de ellos será un recuerdo de los muchos que me quedan. Obviamente, si tuviera que preparar mi altar al más puro estilo mexicano estaría su foto junto con la de mis dos abuelos. Si tengo que elegir entre Halloween y el Día de Muertos mexicano, sin duda, me quedo con este último. De hecho, desde que regresara de allí a los buñuelos y a los huesos de santo hay que añadirle le pan de muerto. 

Un pan de muerto que lleva implícito en sus ingredientes mucha historia. De México me traje muchos amigos, muchas experiencias, y por supuesto, muchas instantáneas entre las que destaco, en estos días, las que están teñidas de naranja. El naranja de la flor de Cempasúchitl. Siempre digo que soy afortunada por haber vivido en México el Día de Muertos. No me extraña que la UNESCO declarara esta fiesta como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. No olvidemos, y más en estos tiempos, estas palabras de la UNESCO: “…ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados desempeña una función social que recuerda al individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…”

Una identidad que tiene que ser férrea a sus principios y a sus tradiciones. También, no me puedo olvidar de Don Juan Tenorio. A pesar de que intenten que Halloween lo inunde todo, los que somos cabezotas por naturaleza seremos la resistencia a las imposiciones externas. Reitero que solo incluiré en mis tradiciones el Día de Muertos porque México vive en una parte de mi corazón y, por eso, las calabazas solo las uso para hacer una buena crema y no como objeto de decoración.

Y dicho esto y recordando que Cicerón dijo: “La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos”. Hoy mi homenaje tiene tres nombres: Rosario, Eusebio y José María. Tres personas que han dejado en mí una huella eterna. Mirando al cielo os abrazo, os recuerdo y os añoro. No hay duda de que sois eternos. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace de El Valle: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27835/recordando-a-los-ausentes

VIÑETA A VIÑETA

La semana dibujada por Jorge Crespo:

Jorge Crespo: https://jorgecrespocano.com

A HOMBRES G 

Confieso que el sábado no “me levanté dando un salto mortal ni echando un par de huevos en mi sartén” porque lo que más anhelaba era un café que me espabilara después de “pasármelo bien”. Si hay que buscar a los responsables de esto, está claro que son los Hombres G

David Summers y compañía colgaron el cartel de no hay entradas en su concierto en el Palacio de Deportes de Madrid. Después de lo que hemos vivido, volver a llenar estos recintos es un chute de adrenalina tanto para los artistas como para su público. Reencontrarse siempre es bueno, y en esta ocasión “La esquina de Rowland” era la disculpa perfecta, y más que justificada, para acudir a escuchar a quienes son historia en la música de mi país. Presentaban su nuevo trabajo, un disco cargado de grandes temas, catorce concretamente. Uno de ellos es “Se me sale el corazón”, un dueto con el mexicano Carlos Rivera, pero que sin él también te llega muy profundo. Summers sabe transmitir sentimientos como nadie cuando está encima de un escenario. Reconozco que el público se entregó a Hombres G desde los primeros acordes. Es difícil resistir las emociones que todos llevamos dentro cuando los clásicos comienzan a sonar. Una mezcla de nostalgia nos envuelve a todos, pero las ganas de recuperar la normalidad que la pandemia nos arrebató de la noche a la mañana superan con creces las restricciones que todavía nos quedan. Precisamente, el último concierto que vi antes de que la Covid-19 lo cambiara todo fue de Hombres G en noviembre de 2019. Por cierto, fue una noche inolvidable como la del viernes.

Un viernes que se ha convertido en un recuerdo que ha marcado un antes y un después ya que me reencontré con la música en directo. Algo que echaba mucho de menos. Es cierto que “La esquina de Rowland” quedó un pelín eclipsado por los clásicos. Sin duda, esos temas nos hicieron vibrar a las miles de personas que allí nos encontrábamos. “Lo mejor estaba por llegar” porque ellos notaron que queríamos cantar, por eso, no dudaron en pedirnos que “Nos soltáramos el pelo” y “Visitáramos su bar” para darlo todo al ritmo que nos iban marcando. Estaba claro que nadie se iba a escapar del compás de “El ataque de las chicas cocodrilo» ni mucho menos del de “Marta tiene un marcapasos.» Por supuesto que hubo un momento en el que todos entonamos “Devuélme a mi chica” a pleno pulmón dejándonos la voz en la mascarilla, pero lo importe era que el Palacio de Deportes retumbara con esos acordes. También, musicalmente nos llevaron a “Venezia” y nos dejaron “Temblando” solo con “Un par de palabras.” 

Precisamente, palabras de cariño devolvió David Summers a su público de Madrid. Reconozco que me gusta vivir el presente. Esa lección ya la tenía aprendida antes de la pandemia porque la vida se encargó de ello. Es cierto que hay que “pasar página”, “ahora y siempre” pero, a veces, es bueno recapacitar en esas lecciones del pasado. Después de recordar esas dos horas de concierto y de tomarme ese café tan necesario no sé por qué me viene a la mente todo lo que he vivido y recuerdo que “Aún tengo la vida” mientras tarareo sin querer: “Me siento bien / Como si todo empezara otra vez /Me siento bien/ Me siento bien / Es como un despertar /Una luz especial /Es como un sueño pero real / Me siento bien/ Fenomenal.”

Y con esa actitud la vida te tiene que sonreír, como las sonrisas que nos sacaron los Hombres G. Gracias por ese par de horas de vuelta a la normalidad perdida. Decía Tolstoi: “La música es la taquigrafía de la emoción”. Y lo es. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace de El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27640/a-hombres-g

VIÑETA A VIÑETA

La semana dibujada por Jorge Crespo:

Jorge Crespo: https://jorgecrespocano.com

COLORES Y SENTIMIENTOS

Suele decirse que “para gustos los colores” cuando se discrepa con alguien a la hora de opinar. Eso sí, cada persona tenemos nuestro favorito por diferentes motivos, sin duda, a la hora de vestir existe el color fetiche que te favorece o que simplemente es un básico en los días más señalados, por ejemplo. Además, los colores tienen su propio lenguaje y cada uno tiene su significado. 

Un significado que puede tener muchas interpretaciones, pero cuando un color tiene forma de lazo la unanimidad se apodera de él. Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama y, sin duda, todo se teñirá de rosa. Un rosa que sirve para concienciar de la importancia de las revisiones y para dar fuerza a quienes están luchando contra la enfermedad. Las mujeres que la han superado son las heroínas de las que lo están sufriendo y a la vez, una empuje de vitalidad para seguir peleando. Ante el cáncer es muy importante contar con el apoyo de quienes te quieren porque ellos serán un gran motor para tirar para adelante. Y por si esto no fuera poco, bajo el influjo del rosa se organizan conciertos, carreras y muchas actividades para arropar a todos los pacientes. Eso sí, no nos olvidemos que el cáncer no sólo se tiñe de rosa. Son muchos los tipos y cada uno posee su señal. Si de colores hablamos, el arco iris se nos queda demasiado escaso. Es curioso como un color puede remover tantos sentimientos ya sea rosa, naranja, violeta, verde, amarillo, azul, blanco…

Todo cambia cuando un color te recuerda la fuerza que hay en ti, la cual, descubriste en el peor momento de tu vida. Afortunadamente, los colores nos unen y nos ayudan a ser optimistas cuando la palabra “cáncer” se cruza en nuestra vida. Además, esa unión es una buena dosis de adrenalina para todos los luchadores que afrontan la enfermedad, porque no nos olvidemos que “nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte, es tu única opción.”

Paradójicamente, los colores también tienen su rivalidad cuando dejan de lado su forma de lazo y cambian de entorno. Me refiero, obviamente, a cuando entran en un estadio de fútbol, cuando visten camisetas y cuando la pasión llega al escuchar la palabra “gol”. Pues bien, esta semana también veremos esa versión. El domingo a las cuatro y cuarto de la tarde tendrá lugar el clásico del fútbol español. El Barça recibe al eterno rival en su casa. Los azulgranas se verán las caras contra los blancos. En juego hay tres puntos y algo más. Los de Koeman están en una situación crítica y seguro que los de Ancelotti quieren meter más el dedo en la llaga. El fútbol es así y competir es lo que conlleva. Salir victorioso de un clásico o de un derbi lleva implícito un sin fin de sentimientos. 

Sentimientos y emociones que nos acompañan en el día a día por todo lo que nos rodea. Mi color favorito es el verde y si lo uno a una canción se me ponen los ojos vidriosos. Obviamente, me emociona un lazo naranja. Marco en el calendario el tercer sábado de septiembre cuando se celebra el Día Mundial del Donante de Médula Ósea. Y, por supuesto, el rojiblanco del Atleti hace que mi corazón palpite a otro ritmo cuando los de Simeone saltan al terreno de juego. La vida son momentos, el presente es del color que nosotros lo pintamos. Hay días negros, otros son más grises, en cambio, otros tienen luz propia, pero lo importante es que cada día sale el sol. Nosotros tenemos el pincel y la posibilidad de elegir el color… Hoy es todo rosa, pero siempre se puede matizar. Somos el pincel de nuestra propia vida.  

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27416/colores-y-sentimientos

VIÑETA A VIÑETA

La semana dibujada por Jorge Crespo:

Jorge Crespo: https://jorgecrespocano.com

HISPANIDAD Y PERIODISMO

Se respira normalidad en el ambiente. Las ganas de volver a las costumbres de antes nos superan a medida que pasan los días. Los datos nos avalan y quizás se pueda hablar del principio del final. Una nueva etapa en todo este proceso. De hecho, las terceras dosis de las vacunas ya las están recibiendo los más vulnerables. A pesar de que todavía tenemos medidas sanitarias que respetar, con esa precaución se puede seguir viviendo y aprovechando los momentos con las lecciones que hemos aprendido de la pandemia. Unas lecciones que han marcado un antes y un después sin ninguna duda. 

Y sin duda hoy toca celebrar el día de la Hispanidad. Una fiesta que nos tiene que unir aunque siempre hay quien se empeña en generar polémica. Madrid se ha volcado con numerosas actividades en las que se ha presentado la cultura de todos los países hispanoamericanos ya que su riqueza es la riqueza de todos. Además, pese a quien pese, con el español por bandera, porque cuando se trata de politizar cualquier motivo es bueno. 

Como bueno ha sido recuperar el tradicional desfile militar, presidido por los Reyes, propio del Día de la Fiesta Nacional. El Paseo de la Castellana ha vuelto a ser el centro de atención. Por supuesto, muchos ciudadanos no se han querido perder esta cita tan tradicional. 

Motivos para festejar tenemos muchos y no me puedo olvidar del Premio Nobel de la Paz 2021. Los periodistas Maria Ressa y Dmitry Muratov han sido galardonados por el Comité Noruego del Nobel por su lucha “para salvaguardar la libertad de expresión, que es una condición previa para la democracia y la paz duradera», porque la filipina y el ruso son una representación de todos los periodistas que defienden este principio como algo fundamental en el ejercicio de la profesión enfrentándose si es necesario a situaciones muy adversas. 

La libertad de expresión es esencial y no es cuestionable por nadie. Muchos políticos tendrían que aprender que a este principio básico del periodismo no se puede renunciar por muchos impedimentos que pongan. Los periodistas nunca deberían renunciar a los fundamentos que les mueven día a día en su profesión. Una profesión que es más necesaria que nunca cuando se coartan las libertades. La esencia del periodismo que tanto se está viendo amenazada últimamente no puede perderse. Esos valores tienen que ser férreos y hay que defenderlos ante los enemigos de la verdad. El periodismo es un servicio público y se debe a la gente y no a los políticos. Seamos honestos y asumamos que la profesión está siendo muy cuestionada. Eso sí, depende de nosotros, los periodistas, recuperar la reputación perdida. No es tan difícil recordar esos valores. Si es preciso se puede volver a leer, entre otros, a Ryszard Kapuscinski: “Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”. Nunca se puede ceder a la presión, a la propaganda, a los likes porque periodismo no es eso.

Quizás, este Premio Nobel sea una buena inspiración que conlleve alguna reflexión. Me niego a renunciar a la vocación de mi vida por quienes han dejado de lado su esencia. No todos somos iguales y mis principios los tengo claros. No están en venta porque, de nuevo Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.” Reflexionemos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27203/hispanidad-y-periodismo

VIÑETA A VIÑETA

Desde esta semana ya está disponible el nuevo libro de Jorge Crespo. Eso sí, tampoco se ha olvidado de… (juzguen ustedes mismos).

Jorge Crespo: https://jorgecrespocano.com

AMIGOS DE VERDAD

“Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato” así define la RAE a la amistad. Un término que lleva implícito muchas emociones, muchas experiencias y muchas confidencias porque la amistad, si es verdadera, dura para siempre. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Un tesoro que vale más que cualquier otro objeto de valor. Amigos de verdad hay pocos y, precisamente, por eso, la amistad es incompatible con otros sustantivos o adjetivos. No diré cuales son porque creo que todos podríamos enumerar algunos de ellos. 

También, hay que añadir que la amistad tampoco entiende de distancia y menos en estos tiempos en los que gracias a la tecnología podemos comunicarnos aunque estemos a miles de kilómetros. Es cierto que no es lo mismo una videollamada que un café cara a cara, porque el sentimiento de un abrazo, por ejemplo no lo da una pantalla, pero también es justo decir que no hay distancia que pueda eliminar una emoción, porque cuando un amigo está cerca siempre hay algo que nos renueve por dentro, sobre todo, en los malos momentos. Porque esa persona sabe reír contigo, llorar contigo, luchar contigo y, por supuesto, sabe escucharte y entenderte para ayudarte a buscar siempre el lado bueno de las cosas. 

Hay amigos que se convierten en los hermanos que no tenemos, porque esa es la familia que nosotros vamos eligiendo. Una familia que con el paso del tiempo crece si la vida te da la oportunidad de conocer a las personas indicadas. Hay muchos tipos de familias y una de las varias que tengo viste en rojiblanco. Un rojiblanco que es puro sentimiento. Una familia de la que estoy muy orgullosa porque tiene “otra forma de entender la vida”. Los partidos del Atleti se ven por la tele, en el campo pero también se comentan por WhatsApp porque la alegría siempre hay que compartirla como sucedió el pasado sábado. La noche no pudo ser mejor. El Metropolitano lleno  por primera vez después de la pandemia, el rival, un Barça que llegaba tocado al territorio indio, y los goles de Lemar y Suárez que prendieron la llama de euforia a todos los que “nunca dejamos de creer” porque, especialmente, en la primera parte los de Simeone cumplieron “luchando como hermanos”. No nos engañemos porque este es el Atleti que todos queremos ver. Sabemos sufrir pero nuestro corazón también necesitaba un respiro después de tanta remontada y tanto susto innecesario.

Es innecesario traicionar a quien te importa ya que una amistad rota no tiene solución y si la tiene siempre tendrá cicatrices grabadas a fuego en el corazón. Por eso, los amigos es mejor tener pocos pero de calidad. Sé que siempre podré contar con los míos estén donde estén y, por cierto, algunos son merengues con todo lo que eso conlleva. Nadie es perfecto, que se le va a hacer… pero la verdadera amistad no entiende de colores, a veces es mejor no hablar de fútbol porque en la vida hay cosas más importantes que nuestros equipos. En la vida, hay amigos y disfrutar de esa amistad es un privilegio que tenemos que valorar partido a partido… Perdón, día a día. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/26995/amigos-de-verdad

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